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@Wicho — 24 de Marzo de 2026

Impresión artística de la futura base lunar de la NASA – NASA
[Anotación en actualización]
La NASA ha presentado sus ambiciosos planes para implementar la Política Espacial Nacional de los Estados Unidos de la administración Trump en un evento celebrado en Washington llamado Ignition (Ignición).
El crío que hay en mí que flipaba con Espacio: 1999 quiere creer. El adulto que soy y que lleva años siguiendo el tema de la exploración espacial está convencido de que en la agencia han sufrido una sobredosis de PowerPoint y que apenas veremos como se lleva a cabo una ínfima parte de lo propuesto. Y menos en los plazos propuestos¹.
Grosso modo, porque la NASA irá dando más detalles en los próximos días, la idea es no sólo acelerar la vuelta a la superficie de la Luna con una misión tripulada antes de que termine el segundo mandato del presidente Trump sino también crear una base habitada en su superficie. Sólo me falta que la bauticen Alfa.
Para ello aparcan, por no decir que cancelan, la estación orbital Gateway que iba a ser la base de operaciones para las misiones a la superficie de la Luna, aunque al parecer alguno de sus módulos, ya en construcción, serán modificados para ser utilizados como parte de la base lunar.
Esto de la vuelta a la Luna está dividido en tres fases:
- Fase uno: construir, probar, aprender. La NASA pasa de misiones puntuales y poco frecuentes a un enfoque modular y repetible. A través del programa CLPS (Servicios Comerciales de Carga Útil Lunar) y del programa LTV (Vehículo para el Terreno Lunar), la agencia aumentará el ritmo de la actividad lunar, enviando rovers, instrumentos y demostraciones tecnológicas que mejoren la movilidad, la generación de energía (incluidas las unidades de calefacción por radioisótopos y los generadores termoeléctricos por radioisótopos), las comunicaciones, la navegación, las operaciones en superficie y una amplia gama de investigaciones científicas.
- Fase dos: Establecimiento de una infraestructura inicial. Allá por 2030. Aprovechando las lecciones aprendidas en las primeras misiones, la NASA avanzará hacia una infraestructura semi-habitable y un sistema logístico regular. Esta fase da soporte a operaciones recurrentes de los astronautas en la superficie e incorpora importantes contribuciones internacionales, entre ellas el rover presurizado de la JAXA (Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón), así como, potencialmente, otras cargas útiles científicas, rovers y capacidades de infraestructura y transporte de socios colaboradores.
- Fase tres: Facilitar la presencia humana de larga duración. Allá por 2032. A medida que entren en funcionamiento los sistemas de aterrizaje tripulados (HLS) con capacidad de transporte de carga, la NASA proporcionará la infraestructura más pesada necesaria para mantener una presencia humana continua en la Luna, lo que marcará la transición de las expediciones periódicas a una base lunar permanente. Esto incluirá los hábitats polivalentes (MPH) de la ASI (Agencia Espacial Italiana), el vehículo utilitario lunar de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) y oportunidades para contribuciones adicionales en materia de habitabilidad, movilidad en superficie y logística.
Para la primera fase la NASA habla de hasta 30 alunizajes del programa CLPS a lo largo de un periodo de tres años, a partir de 2027, con aterrizajes casi mensuales. Pero habría que recordar que, al menos hasta ahora, este no está siendo uno de los programas más exitosos de la agencia.
Otra pata de estos planes está en asegurar una presencia permanente en órbita baja terrestre de los Estados Unidos. Para ello, visto que lo de las estaciones espaciales comerciales no acaba de arrancar, la agencie buscará propuestas adicionales que utilicen la Estación Espacial Internacional (EEI) como base para su desarrollo. Lo que implica, entre otras cosas, mantener la EEI en servicio más allá de 2030 o 2032 como ya se venía diciendo.
En cuanto a la ciencia, la NASA también apunta alto a pesar de que nunca ha parecido ser una prioridad para la administración Trump. Eso incluye el lanzamiento del Space Reactor-1 Freedom, la primera nave espacial interplanetaria propulsada por energía nuclear, con destino a Marte antes de que termine 2028. Una vez allí liberará varios drones similares a Ingenuity en la misión conocida como Skyfall.
Ingenuity fue un éxito increíble, así que esa parte de la misión es perfectamente creíble. Pero el Space Reactor-1 Freedom hay que inventarlo y tenerlo listo para lanzar en dos años. Ni-de-broma.
Y en general ese es el problema de estos ambiciosos planes de la NASA: prácticamente nada de lo que será necesario para llevarlos a cabo está listo. Y van a dar igual los 20.000 millones de dólares previstos para acelerar el retorno a la Luna. Simplemente no hay tiempo.
Por no hablar de que habrá que ver quién manda en los Estados Unidos a partir de enero de 2029 y qué planes tiene.
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¹ Nótese que esta anotación tiene como categoría principal Opinión.
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