Si ya en un día normal mi hobby nocturno es el controsionismo, con tres personas las noches se pusieron graciosas (no sexualmente hablando ¡Pervertidos!)
Después de sobrevivir al suplicio, y nuestro invitado también lo cual tuvo mayor mérito, y de grabar a fuego la imagen de un "caballito pony" en su mente, tuvimos otra visita inesperada: Nuestra amiga ¡LA ANGINA! (No falla si yo estoy en Francia alguien a mi alrededor tiene que conseguir una angina) y con ella empezó la gran aventura de....
LA SEGURIDAD SOCIAL FRANCESA
En exclusiva para todos vosotros desde Mr Wilde en tierras gabachas.
En exclusiva para todos vosotros desde Mr Wilde en tierras gabachas.
Expliquemos un detalle básico para entender toda la aventura que supone ir al médico en Francia siendo extranjero aunque tengas la tarjeta sanitaria europea.
En Francia la seguridad social no es como la española (mira algo bueno teniamos que tener). Está el hospital, que sí va como el español, y luego hay médicos privados. Los médicos de cabecera públicos que todos conocemos no existen.
Entonces, os preguntareis mis inteligentes lectores, cómo va el asunto? Pues tú vas al médico le pagas 22 euros si tienes suerte y es una consulta ordinaria, él te da un recibo que luego tienes que enviar al centro de seguridad social al que estás inscrito (claro si eres francés) y ellos te devuelven el dinero (un 80% tengo entendido pero no estoy seguro). Pero claro la cosa se complica si eres extranjero y no tienes asignado ningun centro de seguridad social frances y la cosa se complica aún más si vas a la farmacia a comprar los medicamentos que en teoría te tendrían que dar gratis o tirados de precios y ya se vuelve de locos si lo que te tienen que hacer es una análisis de sangre y el médico te manda a un laboratorio privado. Por todos sitios escuchamos: "Teneis que pagar", "teneis que pagar", "teneis que pagar". O yo tengo un problema con el idioma y Seguridad Social en Francés significa otra cosa o a mi me están tomando el pelo.
Y la clave de todo está en: La tarjeta sanitaria europea, esa gran desconocida. Y la culpa de todo la tiene la enfermera guarra de la universidad, simpática pero guarra, guarra en el sentido de "no conozco ese magnífico producto llamado desodorante", que no nos mandó desde un primer momento al hospital, que es donde acabamos al final despues de una semana de mareos y varios paseos bajo la lluvia con el calor arraseño y que es donde deberíamos haber ido desde un primer momento.
En fin, y lo que no entiendo es por qué Alvaro se puso malo. Quizás la siguiente foto me resuelva la duda.