Trump vuelve a poner de moda las cañoneras. Uso y límites

diciembre 17, 2025
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Por si alguien todavía no lo sabe («cañoneras» y «diplomacia de cañoneras» se usa mucho en los medios desde que EE.UU. empezó a bombardear lanchas en el Caribe) el término se refiere a una práctica de las potencias en la 2da mitad del siglo XIX y principios del XX.

En ese tiempo, las potencias navales amenazaban con enviar cañoneras para obtener concesiones políticas o comerciales de países más débiles. (Pensándolo bien, Trump tiene un estilo siglo XIX, variante Salvaje Oeste).

Un toque de nostalgia, para la autoestima argentina: existe una  Doctrina Drago. Es un principio del derecho internacional que establece que la deuda pública no puede justificar la intervención armada ni la ocupación del territorio de una nación americana por parte de una potencia europea o extranjera en general.

Fue formulada por el canciller argentino Luis María Drago el 29 de diciembre de 1902, en una nota diplomática enviada al gobierno de Estados Unidos, como protesta ante el bloqueo naval impuesto a Venezuela por Gran Bretaña, Alemania e Italia (iniciado en diciembre de 1902) para cobrar deudas pendientes que el presidente Cipriano Castro se negaba a pagar. Influyó en el derecho internacional y fue una respuesta latinoamericana al riesgo de intervenciones europeas por motivos financieros.

Claro, en ese tiempo Argentina tenía una Cancillería y una política exterior…

Pero estamos hablando de la actualidad y de las relaciones de poder. Que también se tenían en cuenta siglo y medio atrás, por supuesto.

La «diplomacia de las cañoneras» mostraba que las potencias de ese tiempo protegían sus intereses e imponían sus ambiciones avasallando a los países más débiles. Pero usaban sus fuerzas navales. Los desembarcos y la ocupación del territorio habían caído en desuso para fines del siglo XIX, salvo en el África subsahariana o en el Caribe, En países demasiado débiles o desunidos para oponer una resistencia prolongada.

Esto no era así cuando comenzaba el siglo XIX. Napoleón invadió Egipto, Inglaterra ocupó Buenos Aires… Y hasta en 1867 Francia trató de imponer a Maximiliano de Habsburgo como emperador de México! Ninguno de esos intentos terminó bien para los invasores…

(Un aporte más a nuestra decaída autoestima: el intento anglo-francés en 1840 de imponer la libre navegación de los ríos interiores de la Confederación Argentina con una fuerza naval tampoco funcionó. Tuvieron que esperar a otra de nuestras guerras civiles…).

El hecho es que, en general, las Potencias descubrieron que enviar cañoneras y, si era necesario, bombardear a distancia resultaba más eficaz y, sobre todo, más económico. Algunos cañonazos de libras esterlinas, francos, marcos o dólares, también.

Esta es una lección que Donald Trump parece haber aprendido. Presidentes anteriores de EE.UU. mandaron tropas a Vietnam, Irak, Afganistán… Muy caro e ineficaz, y un buen empresario debe tomar nota.

Al mismo tiempo, el Donald está actualizando una vieja lección para todos los países, al dejar de lado los discursos hipócritas. La habían resumido hace mucho tiempo en Atenas: «Los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben». Todos los gobiernos serios (no la runfla improvisada que tenemos hoy aquí, obvio) y los Estados Mayores están tomando nota.


Peronismo para rearmar

diciembre 14, 2025
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En esta Argentina ciclotímica, encuentro que la militancia peronista está desanimada. Quiero precisar esto, para que no me acusen de vender depresión: lo dicen análisis de lo que se lee y escucha en las redes. Porque, a pesar de manifestaciones masivas pero puntuales, casi todos los días del año  los compatriotas con motivación política no se expresan en las calles, sino en el mundo digital.

No hay porqué avergonzarse: ese es nuestro entorno social más extendido en estos tiempos.

Y en todo el mundo, en los años recientes, las convulsiones fueron anticipadas en las redes.

¿Por qué empiezo con esto, si voy a hablar de rearmar el peronismo? Porque, aunque en X mantengo el avatar de Maquiavelo, aquí no me dirijo a los príncipes, sino a los militantes.

Más preciso: escribo esto para los compatriotas con un compromiso doctrinario y político con el peronismo. Reconozco que tienen motivos válidos para sentir desaliento: fueron derrotados hace 3 años y días por un rival inesperado, que les ganó con un discurso que no podían creer que una mayoría de los votantes podía aceptar.

Y en este cuatrimestres sufrieron dos shocks alevosos para el equilibrio emocional: el triunfo del 7 de septiembre en Buenos Aires, la derrota del 26 de octubre en  la misma PBA y en casi todo el país.

Pero, en la opinión de este bloguero, el malestar de los peronistas «de a pie» tiene una raíz más profunda: hoy sólo minorías intensas y comprometidas reconocen algún liderazgo nacional. La mayoría de los peronistas tiene expectativas, críticas, pero sobre todo se siente incómoda con una pelea interna donde no se levantan programas, consignas o banderas distintas. Sólo ven una lucha entre individuos, y  solamente los que están enamorados de o envenenados contra algún liderazgo en particular se sienten motivados a participar.

Por mi parte, me animo a decir que esa cuestionada franja dirigencial, la que no se conforma con sus privilegios personales o sus quintitas, está haciendo lo que Maquiavelo les aconsejaría hoy: compiten por el poder político. 

Agrego que la construcción de ese poder no es individual; siempre la hace un colectivo. Apoyen al que les gusta, o al que le desconfían menos. Tengan presente que ese poder político hoy lo tiene Milei. La participación en política es, necesariamente, también en la competencia interna.

Puede ser que Peluca termine derrotado por sus propios errores. Suele pasar con los presidentes argentinos, pero no hay ninguna garantía que el sucesor sea el  peronista favorito de uno. Hay mucha competencia. Hasta aparece ahora un pastor evangélico anotado.

Pero existe, por suerte, otra tarea necesaria. Por su naturaleza, corresponde sobre todo a los militantes. O, para usar un término con menos carga romántica, a quienes tienen un compromiso con las ideas del peronismo y con su trayectoria histórica, en sus mejores momentos, en defensa de los menos favorecidos y de la soberanía nacional.

La tarea es debatir las nuevas  ideas y propuestas que deberá plantear el peronismo a una sociedad argentina que cambió mucho desde 1945. Y desde 2003.

También cambió desde 2023. El experimento Milei no pasará sin consecuencias.

En concreto, lo que estoy diciendo es que los peronistas, ese conjunto diverso y bastante dividido, tendrán que asumir el esfuerzo de instalar el clima social que reivindique valores como ésa solidaridad, el patriotismo, sin que aparezcan mezclados que lo que la sociedad aprendió a rechazar: la tolerancia con la inflación acelerada, la creación de «kioskos» desde el Estado…

No es una idea nueva ni original. Ya se hizo entre nosotros desde hace una década, más o menos. Por usinas globales. Cierto; el mundo digital está globalizado por su propia naturaleza. Pero también por un sector de nuestra juventud, hartos de consignas que ya les sonaban vacías.

La construcción de un nuevo «clima social» es posible, entonces. Y hasta puede ser más fácil, el contenido es más cercano a la identidad argentina  que el individualismo egoísta que se impuso con el nombre de «libertario».

Pero seguro no será simple, ni definitiva. La Argentina y el mundo siguen cambiando, cada vez más rápido.


En la Unión Europea y en Rusia hablan de guerra. Consejo para argentinos

diciembre 3, 2025
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En estos días quise aportar a la discusión local algunos temas que creo importantes de política internacional (los medios masivos argentos no les dedican mucho espacio. O los lectores no se interesan?).

Subí a AgendAR la larga nota del Wall Street Journal sobre el verdadero plan de Trump para la paz en Ucrania «Hagamos dinero y no la guerra», y algo del Financial Times sobre la estrategia de Lula ante el Donald.

Pero un llamado público del Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Francia, a prepararse para una posible (probable) guerra con Rusia en tres o cuatro años, fue publicado en un medio masivo, La Nación. Y no se le dio mucha bola al asunto. Al menos, nadie en la dirigencia política de primera línea se refirió al tema, ni se discutió en las redes.

Gente, si hay una guerra más grande que la actual en Europa, entre los ejércitos de Rusia y otros países europeos, afectará nuestras vidas mucho más que los gobiernos kirchneristas y neoliberales que vivimos en este siglo. Y si participaran los gigantes EE.UU. y China…

Al punto: el general Fabien Mandon, nombrado en su actual cargo en julio de 2025, pronunció el discurso el pasado 18 de noviembre  ante el Congreso de los Alcaldes de Francia, espacio público y político si los hay.

El discurso incluyó la frase  «aceptar perder a nuestros hijos» como sacrificio para disuadir a Moscú» ¿Quería entusiasmar a los oyentes?

Obvio, hubo reacciones de todo el espectro político francés, con críticas unánimes de izquierda, derecha y extrema derecha:

 · Izquierda radical (La Francia Insumisa): Jean-Luc Mélenchon expresó «desacuerdo total», acusando a Mandon de extralimitarse al promover «preparaciones guerreras» sin decisión civil.

· Derecha y extrema derecha: Nicolas Dupont-Aignan (Debout la France) lo tildó de «delirante» y «suicida», rechazando el sacrificio de «nuestros hijos en una guerra contra Rusia».
(Casi escuchamos un eco gauchesco «Negociemos, don Inodoro«).

Pero no hubo pronunciamiento oficial del gobierno. Emmanuel Macron no comentó públicamente, aunque avanza con el rearme (Francia planea duplicar el gasto en defensa a 64.000 millones de euros para 2027).

Propongo que leamos lo que dijo el general. Ya este post es largo, pero el tipo tiene la elocuencia francesa. Y habla de Obama, Trump, el Pentágono, y por supuesto de China, además de Rusia.

Al final, agrego el comentario de Vladimir Putin. Mucho más lacónico el ruso. Casi espartano. También agrego un breve comentario mío, por lo que valga.

oooo

«Señor presidente de la Asociación de Alcaldes de Francia, señoras y señores alcaldes de Francia, estoy realmente impresionado. Impresionado porque ustedes representan a nuestros territorios, representan a todas las mujeres y hombres jóvenes que han elegido vestir el uniforme de las fuerzas armadas francesas. Por lo tanto, tengo la impresión de estar hablando a nuestro país, en todas sus dimensiones, y a todos aquellos que también representan a la juventud que hoy en día está comprometida con las fuerzas armadas y a la que tengo la suerte de comandar.

Pero si he aceptado este intercambio o este momento con ustedes es porque para mí se trata de un momento especialmente grave. No quiero pintar un panorama demasiado sombrío, pero el presidente de la República me pide que le permita proteger a los franceses y francesas, proteger nuestros intereses, proteger nuestro país en cualquier circunstancia. Por lo tanto, naturalmente, mi visión es, como la suya, la de un hombre en el terreno. Pero miro más allá de nuestras fronteras, observo la evolución y, muy sinceramente, hoy veo que todas las previsiones que se habían hecho sobre nuestro país y que se encuentran en los grandes documentos de evaluación estratégica de nuestro entorno, todo eso se está concretando. Y, lamentablemente, el deterioro se está acelerando.

Para Estados Unidos, en 2027 China se apoderará de Taiwán y entrará en confrontación

En consecuencia, creo que es importante para nuestra población, y por lo tanto importante para ustedes, que son el primer eslabón en contacto con nuestros conciudadanos, disponer de este tiempo en el que comparto con ustedes lo que percibo del mundo y los retos de seguridad que se nos plantean.

Así que, en primer lugar, haremos un pequeño repaso entre nosotros de lo que está sucediendo a nuestro alrededor y, después, quizá, en una segunda fase, hablaremos de manera concreta de lo que podemos hacer juntos para ayudar a nuestro país a estar a la altura de los retos.

Primer gran fenómeno. Tenemos una desvinculación de Estados Unidos de Europa. Es algo que para nosotros era casi imposible porque se trata del “país de la libertad”, país cercano, país que participó en nuestra liberación del yugo alemán, país con el que tenemos relaciones extraordinarias en todos los ámbitos. Sin embargo, desde hace varios presidentes estadounidenses, vemos constantemente que, en el ámbito de la defensa, Estados Unidos se está concentrando en Asia. Y, muy concretamente, hace unas semanas, los estadounidenses decidieron retirar sus tropas de Rumania, donde tenían varios miles de soldados, en un momento en que hay una guerra en nuestro continente. Los rumanos fueron amenazados por los rusos al inicio del ataque a Ucrania, y los estadounidenses retiran sus fuerzas del flanco Este de la OTAN. No las retiran totalmente. No se trata de una retirada brutal. Lo que permitirá a los optimistas esperar que se queden.

La película, si la miramos desde hace 20 años, es un inexorable movimiento de inclinación hacia Asia. Socios militares de gran calidad con los que puedo intercambiar opiniones regularmente me dicen: “Nos preocupa la evolución de China”. Y sé que para ustedes China ya es una huella económica con explotaciones madereras, relaciones comerciales, oportunidades, y todos observamos la economía china, que hoy en día está muy presente. Vemos vehículos chinos en nuestras calles, con un cambio actual del “made in China” al “made by China”. Nuestros hijos, nuestros padres, tienen teléfonos Huawei en la mano.

Rusia, según la información que tengo, se está preparando para un enfrentamiento con nuestros países en el horizonte de 2030

Así pues, China es una potencia demográfica, se ha convertido en una potencia económica importante, y lo es también en el ámbito militar. Hoy China plantea un problema de poderío militar a Estados Unidos. Es capaz de estar en la vanguardia en todos los ámbitos. Y para aquellos que vieron las imágenes muy escenificadas del 3 de septiembre en China, el presidente chino recibió a un grupo de líderes e hizo desfilar lo mejor que hay hoy en el mundo en términos de equipamiento militar, desde drones hasta satélites, misiles balísticos y fuerzas que desfilaban con un rigor y un orden extraordinarios.

Hizo una demostración de su poderío militar. Por ahora, China no lo utiliza. Sigue aplicando una lógica de poder blando, que se afirma lentamente en su entorno cercano y que va conquistando, a menudo mediante un enfoque económico, territorios, un poco más de control y un poco más de influencia. Pienso en particular en nuestros territorios de ultramar, Polinesia, Nueva Caledonia, donde la presión de los recursos se ejerce de forma suave pero firme. Hoy, cuando observo la penetración de las zonas económicas exclusivas alrededor de Nueva Caledonia o alrededor de Polinesia, los lugares donde Francia, donde los ejércitos franceses están presentes, se respeta nuestra soberanía. Pero en todas partes se ejerce la depredación, sobre la pesca, los recursos naturales. Y China es uno de esos actores depredadores.

Así que hay dos grandes actores. Uno que se está separando progresivamente de Europa en términos de prioridades para centrarse en China, y una China que se afirma como potencia con el riesgo de enfrentamiento con Estados Unidos.

Hoy en el Pentágono hay un reloj, visible para todos los oficiales que prestan servicio allí, que cuenta los días que faltan hasta 2027. Porque para Estados Unidos, en 2027, China se apoderará de Taiwán y entrará en confrontación. Lo que quiero decir es que no se trata solo de un análisis de inteligencia. Hoy la primera potencia mundial tiene en el centro de su defensa un horizonte de 2027 y un posible enfrentamiento.

Para mí, estos son los dos primeros elementos de nuestro contexto que definirán los parámetros de nuestra seguridad.

El tercer punto, por supuesto, y recientemente tuvimos la visita del presidente Zelenski a París, es la guerra en nuestro continente desde hace casi cuatro años, y no es un hecho nuevo. Es decir, en 2008, Rusia decide atacar Georgia. En 2014 se apoderó de Crimea. En 2022 relanzó un ataque en Ucrania, apoderándose de cuatro regiones que hoy ha conquistado prácticamente en su totalidad. Por lo tanto, cuando vemos esta película: 2008, 2014, 2022, no hay ninguna razón para imaginar el fin de la guerra en nuestro continente.

Lamentablemente, la Rusia actual, según la información a la que tengo acceso, se está preparando para una confrontación con nuestros países en el horizonte de 2030. Se está organizando y preparando para eso y está convencida de que su enemigo existencial es la OTAN, nuestros países.

Continúo mi panorama general dirigiéndome hacia África. En África hoy tenemos todas las consecuencias del calentamiento global y todas las diferencias económicas que hacen que la presión migratoria, los desafíos climáticos y las catástrofes naturales continúen y provoquen fenómenos que pueden desestabilizar a los Estados e inducir crisis regionales potencialmente más amplias.

En segundo lugar, hoy los líderes terroristas que antes tenían su base en el Levante, Medio Oriente y Afganistán, se encuentran en África. Un África en la que el Sahara está profundamente desestabilizado, con numerosas juntas de gobierno que no logran estabilizar la seguridad en sus países. En este momento, en Bamako, Mali, hay yihadistas que impiden el suministro de gasolina a la capital. Con una junta que ha recurrido a cuerpos expedicionarios rusos para protegerse, para intentar restablecer la seguridad. No lo consiguen. En cambio, sí consiguen apropiarse de todas las riquezas del país.

Observamos que las técnicas de drones que se utilizan hoy en nuestro continente en la guerra entre Ucrania y Rusia, es decir, la capacidad de utilizar drones para transportar cargas explosivas, son aprendidas por los grupos terroristas del Sahel. Así que también en nuestra orilla sur hay fenómenos preocupantes para nuestra seguridad. No se ha producido hasta aquí ningún ataque preparado y organizado desde el continente africano, pero existe una evolución preocupante de los grupos terroristas, de su control sobre regiones enteras.

EN Oriente Próximo y Medio la situación tampoco es buena. Lamentablemente, todos ustedes han sido testigos del terrible ataque del 7 de octubre contra Israel. Barbarie en estado puro, la barbarie más absoluta. Y a continuación se produjo un combate que se extendió progresivamente desde Gaza a toda la región, con bombardeos y lanzamientos de misiles entre Irán e Israel. Grupos terroristas en Yemen que amenazan la circulación del flujo económico mundial en el Mar Rojo, donde nuestras fragatas y nuestros aviones intervienen para proteger la circulación del tráfico comercial.

Evidentemente, este panorama es muy sombrío. Lo siento, pero creo que hay que decirlo. Porque tenemos la suerte de haber crecido y de vivir en un mundo en paz. En nuestras sociedades, que han vivido la atrocidad de dos guerras mundiales y que llevan décadas viviendo en un entorno pacificado, pensamos que la paz estaba definitivamente asegurada. Lamentablemente, todo lo que sucede a nuestro alrededor nos muestra que algunos han optado por la fuerza. Y Rusia está hoy convencida de que los europeos son débiles.

Sin embargo, y aquí es donde me gustaría transmitirles todo el optimismo que hay que tener, somos fuertes. Somos fundamentalmente más fuertes que Rusia. Pero hay que aceptar que vivimos en un mundo en peligro y que puede que tengamos que utilizar la fuerza para proteger lo que somos. Es algo que había desaparecido por completo de nuestras conversaciones familiares, creo. Imagino que en sus municipios es raro que nuestros conciudadanos hablen espontáneamente del peligro que representa Rusia. El terrorismo nos ha marcado profundamente y creo que la acción de nuestros soldados, de las fuerzas de seguridad interior, de las patrullas de vigilancia, para quienes las viven, nos recuerdan el riesgo terrorista.

El principal riesgo hoy es el riesgo de mostrar debilidad frente a una Rusia que no tiene complejos a la hora de utilizar la fuerza y que aprovechará su ventaja si percibe que seguimos siendo débiles. Al inicio del conflicto en 2022, Rusia contaba con menos de un millón de hombres y mujeres uniformados. Hoy son 1,3 millones. Su proyección para 2030 no está lejos de los 2 millones. El 40 % de su economía se destina a la industria de defensa. Hoy Rusia produce más equipamiento de defensa del que consume en el frente. Está preparándose para algo más. Por lo tanto, los europeos en conjunto son mucho más fuertes que Rusia. Por eso creo que no hay que ser pesimistas. Los europeos juntos suman más de 1.400.000 mujeres y hombres que visten el uniforme y están dispuestos a defender los valores de su país. Es una industria extraordinaria. En Francia contamos con técnicos, ingenieros y empresarios que saben producir lo mejor del mundo.

Voy a poner el ejemplo de un sistema que se presentó al presidente ucraniano. Una de las principales amenazas actuales en Ucrania son los disparos de drones y misiles que se lanzan cada noche desde Rusia hacia Ucrania para alcanzar los centros energéticos, la electricidad, los centros de entrenamiento y las ciudades, con el fin de minar la moral de los ucranianos. Hace unos años, Europa creó un sistema llamado SAMP/T, fabricado en colaboración con Italia y también con el Reino Unido. Creo que todo el mundo ha oído hablar de los sistemas estadounidenses Patriot, que son el símbolo de esta capacidad de protegerse contra misiles y aviones. Los ucranianos nos explican hoy que el sistema fabricado por los europeos, y por tanto por ingenieros y técnicos franceses, funciona mejor que el mejor de los sistemas estadounidenses. ¿De acuerdo? Tenemos todo el conocimiento, toda la fuerza económica y demográfica para disuadir al régimen de Moscú de intentar ir más allá. Lo que nos falta, y aquí es donde ustedes tienen un papel importante, es la fuerza de voluntad para aceptar sufrir a fin de proteger lo que somos.

Los ejércitos son un extracto de la nación. Las mujeres y los hombres que hoy están empleados en todo el mundo tienen entre 18 y 27 años en el terreno. Son jóvenes, provienen de sus municipios, tienen las mismas aspiraciones. Cumplirán con su misión si sienten que el país los apoya. Si nuestro país flaquea, porque no está dispuesto a aceptar perder a sus hijos -porque hay que decir las cosas como son-, o a sufrir económicamente porque las prioridades se centrarán en la producción de defensa, por ejemplo. Si no estamos preparados para eso, entonces estamos en peligro. Pero creo que tenemos fortaleza de espíritu.

Francia siempre ha demostrado su fortaleza de espíritu en los momentos difíciles. Y ahora es el momento de hablar de eso. Se puede tener la sensación de que todo esto está lejos y es cierto que sigue estando lejos. La mecánica no consiste en que los tanques rusos desembarquen en Alsacia. La mecánica es una mecánica de solidaridad. Es una mecánica de solidaridad con los países que hoy se encuentran en el flanco Este de la OTAN, que podrían ser atacados y a los que iremos a proteger por solidaridad. Y desde el momento en que nos comprometemos en solidaridad, en ese momento, comprometemos a las jóvenes y a los jóvenes que han elegido servir con el uniforme.

Por lo tanto, yo he dado a las fuerzas armadas el objetivo de estar preparadas en tres o cuatro años, pero necesito que la nación esté dispuesta a apoyar este esfuerzo si tuviéramos que hacerlo. Estoy convencido de que si nuestros enemigos ven nuestra determinación de defendernos, de proteger nuestros valores y nuestra historia, se irán a otra parte porque saben que somos más fuertes. Pero hay que demostrarlo, y hay que hacerlo en los próximos tres años. Es fundamental.

Lo segundo es que hoy tenemos las fuerzas armadas más eficaces de Europa. Francia puede enorgullecerse de tener un ejército de referencia en Europa. Los europeos nos observan. Pero la escala adecuada para afrontar el reto al que me he referido es la colectividad. Es como en el deporte. Se puede ser el mejor ala en el rugby, pero si no hay todo un equipo con nosotros… No se puede jugar al rugby de forma individual, es un deporte colectivo. Del mismo modo, nuestra defensa será sólida si jugamos en equipo con los europeos. Y Francia tiene un papel de liderazgo porque se la considera líder en Europa en este ámbito.

El tercer punto es el vínculo con nuestro país, el vínculo con nuestra nación. Es la elección del compromiso de los reservistas. Ya saben, los ejércitos son 200.000 personas. Estadísticamente, cinco personas por municipio si hago la división. No es gran cosa. Es mucho, pero no es gran cosa. Más allá de estos 200.000 militares, hay reservistas, y vamos a duplicar el volumen de nuestras reservas en los próximos años. Vamos a llegar a los 80.000 reservistas. Estos reservistas también proceden de sus municipios. Forman parte de las fuerzas vivas. Ustedes tienen un papel especial y esta es la última parte de mi intervención.

Es necesario que nuestros conciudadanos puedan intercambiar opiniones con ustedes y que ustedes puedan explicar lo que han percibido de los retos de la defensa. Porque nuestra defensa se construye a nivel local. La conciencia es local y ustedes son los mejores transmisores. Son ustedes quienes tienen el valor en su mandato y están en contacto con nuestros conciudadanos. Por lo tanto, necesito que compartan esta visión.

[…] También los necesito porque, hoy, pero aún más potencialmente mañana, si nos encontramos en una situación de crisis, ustedes son la base de retaguardia de las fuerzas armadas y nuestros soldados lucharán con la mente tranquila si saben que la base de retaguardia se mantiene firme.

[…] Por último, ustedes son los guardianes de la memoria. También en este caso, todos tenemos un vínculo con un pueblo, con un municipio, con su historia. Y esa historia es la memoria de los antepasados que se transmite de generación en generación. También son los monumentos a los caídos y los momentos de conmemoración en los que recordamos por qué lucharon esas personas, por qué dieron su vida y el sentido de todo ello.

Y hoy no tendría sentido detener lo que generaciones anteriores han hecho por nosotros. Por eso creo que el papel de la memoria es hoy fundamental y sé lo mucho que se esfuerzan ustedes por mantenerla en sus municipios. Para mí, es uno de los elementos que conforman la fibra profunda de la resistencia francesa.

Quisiera decirles que estamos aquí para ustedes, que estamos aquí para todos los franceses, para garantizar su defensa, y no tengo ninguna duda sobre la solidez de las fuerzas armadas francesas. Sé que estaremos a la altura y sé que nuestros competidores lo saben. Pero hay que demostrarlo. Hay que demostrar que tenemos la voluntad de protegernos. Son decisiones que se están tomando en este momento en el presupuesto. Es una labor pedagógica hacia los franceses, que están haciendo un gran esfuerzo en un momento en el que hay muchas expectativas en ámbitos clave de nuestra vida, como la salud, la educación y el modelo social. Pero este esfuerzo me parece indispensable ante los retos que se nos presentan.

Me gustaría terminar dándoles las gracias. Sé lo comprometidos que están. Sé lo complejas que son sus actividades y lo mucho que exigen en cuanto a valor. Puedo asegurarles que cuentan con unas fuerzas armadas muy comprometidas, muy conscientes de los esfuerzos de la nación, pero también muy conscientes de los retos y preparadas para afrontarlos.

Y la certeza, por mi parte, de que nos encontramos en un momento en el que debemos explicar a nuestros conciudadanos los retos de defensa a los que se enfrentan. Es lo que justifica el esfuerzo de defensa que realizan y lo que justifica toda nuestra historia para proteger nuestra libertad. Eso es todo.»

ooooo

Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin aseguró este martes 2 de diciembre que Rusia no deseaba una guerra con las potencias europeas, pero «si Europa quiere guerra con Rusia, estamos listos«.

En mi caso, no soy presidente, general ni experto en técnicas militares, pero mis conocimientos alcanzan para saber que los ejércitos europeos se han preparado bajo el paraguas de la OTAN para las guerras del siglo XX.

Mientras que Rusia adquirió en la guerra en Ucrania -a alto costo, por cierto- experiencia y capacidades para las guerras de la tercera década del siglo XXI.

Sin embargo, esa guerra también demuestra que, si existe voluntad de luchar, la superioridad en recursos y en número no garantizan una victoria rápida.

¿Existe esa voluntad? Quizás no en Francia, en la Europa rica, pero podría despertarse fácilmente en Polonia, los países bálticos, quizás en Rumania, más proclives al temor al gigante del Este. Y una vez que las guerras empiezan, es difícil detenerlas.

Para nosotros, los argentinos, sólo me animo a dar un consejo. A, por ejemplo, los casi 900.000 compatriotas que han iniciado el proceso de obtener una ciudadanía española bajo la «Ley de Nietos». Si incluimos otros países europeos, la cifra está alrededor del millón.

El consejo es: No se apuren con los trámites.


Estamos en el posperiodismo ¿Se viene el posblog?

noviembre 28, 2025
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Repasando tuits, un pasatiempo insalubre pero que en mi caso es necesario, encontré una de las infrecuentes recompensas.

Gracias al tuitero Pablo Malo, encontré este resumen lúcido y realista de Brian C. Anderson, a quien hasta ahora no conocía.

Lo comparto con uds., y agrego sólo dos observaciones: 1) No es tan así. El periodismo que se llama a sí mismo serio todavía trae información, aunque la identidad que vende a sus lectores sea enfermiza. 2)  La mención de la caída de los antiguos guardianes no se refiere a «los miembros de una vieja orgade la Juventud Peronista.

«El periodismo ya no vende información, sino identidad:

La caída de los antiguos guardianes también destruyó los cimientos económicos del periodismo
El teórico de los medios de comunicación Andrey Mir denomina a esto el auge del «posperiodismo», la era en la que el modelo publicitario tradicional se derrumbó, llevándose consigo la pretensión de desinterés de la profesión.

Cuando las plataformas de Internet absorbieron los ingresos publicitarios y fragmentaron las audiencias, los medios de comunicación, para sobrevivir —y muchos no lo lograron, ya que más de un tercio de los periódicos desaparecieron desde 2005—, comenzaron a buscar ingresos directamente de los lectores. Las suscripciones y la lealtad ideológica sustituyeron a la publicidad masiva. El periodismo aprendió a vender no información, sino identidad.

Las noticias se convirtieron cada vez más en una representación de pertenencia; en palabras de Mir, la sala de redacción pasó de ser una plaza pública a un teatro político.”


La última semana de Occidente

noviembre 24, 2025
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Escribí mucho en este blog (y algo en otros sitios) sobre geopolítica. Aquí pueden ver los posts de la categoría «política internacional»; todos tienen algo de la materia.

Entre todo ese palabrerío, hay bastante sobre la larga declinación (111 años) de las potencias que desde la península occidental de Eurasia, en 1914 dominaban la mayor parte del planeta e influían decisivamente sobre el resto.

Pero este post no trata de eso, sino de las consecuencias de una noticia reciente:

Donald Trump anunció este viernes 21  un ultimátum a Ucrania para que acepte su plan de paz antes del jueves 27 de noviembre de 2025 (Día de Acción de Gracias en EE.UU.).

 El plan incluye concesiones territoriales a Rusia, límites al ejército ucraniano y renuncia a la OTAN, Trump ha indicado que podría prorrogar el plazo si las negociaciones avanzan, pero enfatizó que ese es el día «oportuno».

Por supuesto, esta decisión del ocupante de la Casa Blanca no es un hecho único que cambia todo. Nada en historia lo es. Además, despertó la oposición furiosa de las naciones más poderosas de Europa. Y de sectores aún más poderosos en los mismos Estados Unidos.

Pero si considero que marca el final del «Occidente» que conocemos a partir de 1945. Uno conducido por una coalición de Potencias: Estados Unidos como indiscutible socio mayor, con sus socios menores, Gran Bretaña, Francia, acompañados con Alemania y Japón por su poder económico,

No es que no hubiera enfrentamientos y tensiones entre ellos, pero daban una conducción unificada a ese «Occidente». Que después de 1991, con la disolución de la Unión Soviética, asume la hegemonía global. Aplasta rebeldías en el «tercer mundo» (Irak, Libia, …) y se permite soñar con el fin de la historia.

La Historia continuó, obvio. Siempre lo hace. El crecimiento de China, nuevas realidades económicas, tecnológicas, demográficas… Una lista muy larga de cambios. Y en EE.UU., imperio por afuera y república por dentro, una parte cada vez más numerosa de sus ciudadanos descubrió que ese nuevo orden mundial del que habían sido los constructores decisivos desde 1945 no los favorecía. Más bien, los empobrecía, además de ofender su orgullo y sus prejuicios culturales.

Ese es el trasfondo real de la decisión de Trump y de la propuesta que ofrece al pueblo estadounidense. Que no se origina, en mi opinión, en la ideología identitaria y algo paranoica  de las «nuevas derechas», aunque ella le proporcione discurso y algo esencial en la política de masas: un enemigo: el «wokismo», la «izquierda cultural».

Esto no termina aquí, obvio. Como insisto más arriba, nunca termina. La oposición de las potencias europeas y, sobre todo, de sectores influyentes y poderosos en EE.UU. que mencioné arriba -un influyente comentarista propuso al Donald para el premio de la Paz Neville Chamberlain- puede hacer que reconsidere su  política. No sería la primera vez.

Y esa oposición interna tiene una razón de peso. EE.UU. está abandonando la decisión geopolítica fundamental que sigue, con algunas interrupciones, desde 1917, cuando intervino en la Guerra Mundial I. Impedir que una Gran Potencia o coalición de Grandes Potencias alcanzase la hegemonía en la masa continental eurasiática. La heredó de Inglaterra, que la llevó adelante por siglos, y todavía es considerada por gran parte de sus élites esencial para su seguridad nacional.

Pase lo que pase, ya hay un hecho irreversible. Los países europeos, ricos, cómodos y algo despectivos del resto del mundo, han recibido noticia de la Historia: son débiles y vulnerables ante el poder militar, si dependen de un protector que puede cambiar de idea. No se pueden quejar: Trump se lo viene advirtiendo desde su primer mandato.

Y para inquietar la paranoia favorita de los europeos de hoy, Donald está cortejando a potencias medianas de religión islámica -variante sunnita. Arabia Saudita, Turquía, Egipto, que ya era su socio menor desde los tiempos de Sadat.

Inclusive le extiende la mano a la hoy débil pero estratégica Siria, que con la caída de Assad abandonó la protección de Rusia, ocupada en las llanuras ucranianas.

Europa ya toma nota, y los países de la UE ya se están rearmando, reintroducen o extienden el servicio militar… Pero eso llevará años, y no dejarán de ser una confederación débil y dividida, salvo desarrollos políticos imprevisibles.

¿Qué posicionamiento internacional buscarán los europeos,  si pueden acordar alguno? Los latinoamericanos todavía no lo conseguimos, en más de 200 años.


La soberanía nacional en los tiempos de Trump

noviembre 20, 2025
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El título es ambicioso, pero este post solo propone algunas ideas actuales en un tema fundamental del que filósofos, reyes, presidentes y primeros ministros se han ocupado a través de los siglos.

Pienso que vale mucho la pena discutirlo en la Argentina de hoy. Hay conceptos y actitudes incorporados en la forma de entender la soberanía en mucho de la dirigencia política y de los comunicadores, aún entre aquellos que se consideran patriotas y lo son, que no ayudan a ejercerla.

Tienden a verla como algo que se expresa a través de afirmaciones públicas rotundas, símbolos, memorias, gestos, y plantear títulos jurídicos en foros internacionales. Todo eso está bien y es necesario, pero no alcanza ni de lejos.

Por eso el título del post. Donald Trump está haciendo mucho para dejar claro que la soberanía real requiere un mínimo de poder militar, tecnológico y económico. Si no se cuenta con eso, un país no es soberano, aunque tenga un asiento en las Naciones Unidas.

Vladimir Putin también contribuye a dejar claro esto. La China de Xi Jinping predica con su ejemplo, como corresponde a una gran cultura que nunca en su historia se interesó en enviar misioneros para convertir a extranjeros a alguna de sus religiones.

Que la soberanía depende de la capacidad de ejercerla ante enemigos y rivales no es un dato nuevo, por cierto. Viene desde el principio de la historia humana. Los griegos del siglo V antes de Cristo ya, lo expresaron muy bien, en el Diálogo de los Melios. «La justicia solo existe entre iguales en poder; entre fuertes y débiles, manda quien puede y obedece quien debe».

No estoy diciendo -sería una tontería burda- que la soberanía es solamente un tema de poder. Debe existir una identidad, un orgullo, la «densidad nacional» de la que hablaba Aldo Ferrer. Pero si no se construyen las herramientas para ejercerla, si se destruyen o se las  deja decaer, una parte numerosa de los ciudadanos puede sentir que es una palabra vacía que usan los políticos.

En mi opinión, algo de eso ocurrió entre nosotros el pasado 26 de octubre. El presidente de una potencia extranjera dijo a quién se debería votar para que él nos ayudara, y se le hizo caso. Cierto que no había otras propuestas concretas…

No caigamos en el error (miren quién habla) de simplificar demasiado. El segundo mandato de un Trump con esteroides, las guerras en Ucrania y en Gaza, dejan en claro que el discurso multilateral es hoy un ruido vacío. Pero nunca fue algo muy distinto. El predominio de EE.UU., y en menor escala, de las naciones más poderosas de la Unión Europea, no dejaban más autonomía para países más débiles. Pueden dar testimonio Irak, Libia, países africanos…

Los países latinoamericanos también puede darlo, por supuesto. Así como de la etapa anterior, la de la Guerra Fría entre «Occidente» y la Unión Soviética. Una de las batallas menores pero muy sangrienta de esa guerra se libró en la década de 1970 e nuestro territorio.

Pero la fantasía de un orden multilateral sirvió para que gobiernos débiles o debilitados tuvieran una excusa para enfrentar los desafíos de fortalecer su economía, su base industrial y tecnológica.

Hoy no existe esa excusa. Los Estados nacionales deben elegir entre la construcción de las bases materiales de la soberanía -un proceso que lleva años y esfuerzos- o aceptar su irrelevancia y negociar las mejores condiciones que puedan obtener de la potencia que, esperan, los protegerá.

Nuestro gobierno actual ya ha elegido, en los hechos y en su discurso. Pero las naciones duran mucho más que los gobiernos. Los sectores sociales y las fuerzas políticas que los expresan -o deberían expresarlos- deben enfrentar esa necesidad de elegir.

Me siento en la necesidad de agregar algo, desde mi historia personal en el peronismo: me parece evidente que pretender hoy para una fuerza política en particular o para un liderazgo la exclusividad de la opción por la soberanía nacional es la mejor forma para no lograrla.


El acuerdo que plantea Trump a Argentina y otros países latinoamericanos

noviembre 15, 2025
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Esta nota la publicamos ayer en AgendAR (con otra imagen, claro). Creo que puede ser de interés también para lectores más politizados.

Aclaramos en el título de esta nota que el acuerdo que anunció la Casa Blanca ayer, 13 de noviembre, es, en sus líneas generales, el mismo que la administración Trump negocia, al mismo tiempo, con otros países de la región, Guatemala, Ecuador y El Salvador.

Este hecho no niega el peso de la «relación especial» que mantendrían Donald Trump y el presidente de nuestro país, Javier Milei. Ni que Argentina sigue siendo la 3ra. economía de la región, detrás de Brasil y México. Pero esos factores no serían decisivos para las políticas estratégicas de Washington.

Subrayamos este enfoque porque la mayoría de los sectores políticos, y de los comunicadores locales, hablan como si Argentina fuera un caso único en el mundo, para bien o para mal. En AgendAR hemos tratado de tomar con pinzas este mito.

 Qué hay, hasta ahora, de concreto en el proyectado acuerdo EE.UU.-Argentina. Y qué falta para que se haga realidad

La administración Trump, anuncia un acuerdo marco (framework agreement) para el comercio recíproco e inversiones con Argentina. No es un tratado de libre comercio completo firmado, sino un marco preliminar que se espera finalizar y firmar en las próximas dos semanas. Este plazo, y los correspondientes anuncios, estarán influidos por las necesidades políticas del presidente Trump, que ya sufrió cuestionamientos de la oposición Demócrata y de productores agrarios estadounidenses en este tema.

Sobre las medidas incluidas en este «acuerdo marco» ya informaron esta mañana extensamente, y con distintos enfoques, los medios gráficos y digitales argentinos. Son tentativos, porque este tratado, como los demás propuestos, deberán pasar por los Congresos de cada país latinoamericano, y en la mayoría de los casos con más dificultad, por el Congreso de los EE.UU.

Igual, ya este anuncio es un paso importante en el plano político interno de nuestro país y en su posicionamiento geopolítico, impulsado por la relación entre Trump y Milei, y la dependencia financiera del actual gobierno argentino del apoyo del Tesoro estadounidense.

Para EE.UU. este paso forma parte de una iniciativa más amplia para reducir barreras arancelarias en la región.

Todos estos futuros acuerdos están en una fase preliminar y se centran, en general, en facilitar el intercambio de productos tradicionales de los países de la región (agrarios y minerales)  por manufacturas estadounidenses.

En el caso argentino, hay dificultades especiales: nuestras exportaciones agrarias más importantes compiten con las de Estados Unidos. Y la insistencia de décadas de Washington en que se respeten con rigurosidad  sus patentes (medicamentos, semillas) afecta a intereses locales poderosos.

También, ha surgido en la última década una preocupación estratégica a propósito de la economía digital por parte de EE.UU. Pero todavía no está claro lo que puede exigir o imponer.

Vale la pena repasar brevemente el panorama general de los tratados de libre comercio de EE.UU. con países de América Latina: 

  • Panamá: Firmado en 2012, en vigor desde octubre de ese año. Cubre comercio de bienes, servicios, inversión y propiedad intelectual.
  • Perú: Firmado en 2006, en vigor desde 2009. Ha impulsado exportaciones peruanas como textiles y agro productos.
  • Colombia: Firmado en 2012, en vigor desde ese año. Similar al de Panamá, con énfasis en manufacturas y agricultura.

Son parte de una red más amplia: EE.UU. tiene seis acuerdos de libre comercio con 11 países latinoamericanos en total (incluyendo México y Centroamérica vía CAFTA-DR). Además, hay Acuerdos de Marco Comercial e Inversiones (TIFAs) con otros, como Brasil o Chile, que sirven de base para futuras negociaciones. Entendimientos, pero en fase de «marco» por ahora.

Las opiniones sobre estos tratados son muy diversas, por ambas partes. Pero el hecho evidente e indiscutible es que no favorecen el desarrollo industrial y tecnológico autónomo de la parte no estadounidense.

Son asimétricos, como inevitablemente lo son todos los que se firman entre un país más fuerte y otro más débil. Como lo era el tratado Roca-Runciman, firmado entre Gran Bretaña y Argentina en 1933.

Pero ese tratado no le impidió a la Argentina la industrialización sustitutiva puesta en marcha bajo Agustín P. Justo. Ni la industrialización mercado internista y el desarrollo tecnológico impulsado por Juan Domingo Perón.

Los países con población educada y alguna base industrial no marchan a la irrelevancia porque las Grandes Potencias los obligan. Serán irrelevantes si sus gobernantes tienen esa vocación.


Álvarez Agis: impuestos, funcionarios y políticos

noviembre 13, 2025
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Respeto mucho a Álvarez Agis. Un economista con muy buena formación teórica, que a la vez conoce a la economía real. Los insultos de Milei no me sorprendieron. El Peluca es especialmente venenoso con sus colegas. Aún aquellos cuyas preferencias en política económica no sean, en muchos aspectos, distantes de las suyas, como López Murphy. ¿Una inseguridad semiconsciente, tal vez?

Pero el horario de los ataques en X me convenció que en este caso la historia era distinta. La runfla libertaria tuitera empezó a atacarlo  antes que su ídolo.

Y yo, con alguna experiencia en comunicación política, tengo que reconocer que la ocasión era demasiada buena para que la desperdiciaran. Que alguien que se podía incluir en la oposición al gobierno, propusiera retener como impuesto 10% de los retiros en efectivo…

Que esa propuesta forma parte de un programa de estabilización fiscal, planteado hace tiempo, que equilibra la reducción de otros impuestos, que el autor lo explique públicamente, no importa. La gran mayoría de los ciudadanos no son economistas y sólo recordarán dentro de poco esa idea de retener el 10% de sus retiros. Las usinas de LLA se la recordarán una y otra vez.

Además, en las discusiones, el que tiene que explicar sus afirmaciones, pierde.

No me interesa criticar a un economista inteligente y bien intencionado. Si toco el tema en el blog es porque este error está instalado en el lenguaje, las actitudes de la mayoría de los funcionarios y ex funcionarios argentinos, peronistas o no.

Como funcionario retiradísimo, siento el impulso de recordarles que los ciudadanos no aceptarán ser guiados por su sabiduría técnica superior . Tienen sus propias opiniones y prejuicios, y mejor que los conozcan y respeten, o los putearán.

Hablando de prejuicios, hay en muchos militantes peronistas uno inconsciente, vinculado al tema, aunque no juegue en este caso en particular.

Es la idea que la preocupación por los impuestos se da entre los oligarcas. Las mayorías populares no pagarían impuestos.

Esto es una estupidez, obvio. Cualquier economista, cualquier tributarista, cualquier comerciante sabe bien de uno de los más importantes, uno que pagamos todos: el IVA. Totalmente desigual, paga la misma tasa Paolo Rocca que cualquier desempleado.

(Al margen: atención, gobernadores. Toto Capto tiene una idea disruptiva. Que lo cobren ustedes).

El punto que quiere subrayar este post es que existe hoy en la sociedad argentina una deslegitimación de los impuestos (la evasión no es actual, claro. Viene desde la colonia).

Y esa deslegitimación ha sido ampliamente fomentada por usinas que repiten la idea que sólo financian a una casta política ¿O por qué creen que ganó Milei?

Para legitimar los impuestos, no alcanza con denunciar a esas usinas. Ni con montar otras que digan lo contrario. Hay que mostrar que los impuestos financian a un Estado que funciona bien. Últimamente no lo hizo.


Seres humanos y redes. Las campañas de Trump, Bolsonaro, Milei, Mandani y Kicillof

noviembre 10, 2025
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Uno de los artículos más inteligentes y perceptivos que leí en las últimas semanas – y se han escrito tantos… .- acerca de la política real, es éste de Nicolás Lantos.

Les recomiendo mucho que lo lean. Aquí copio dos de sus párrafos, para abrirles el apetito:

«En una época en la que cuesta levantar los ojos del teléfono, es lógico que la atención se la lleven los videos de Tik Tok, los recortes en X o la viralización de contenido en Facebook o Instagram. Cada novedad política que aparece tiene un correlato tecnológico, que se convierte en el fetiche de la temporada y se lleva la marca, dejando tras de sí una estela de imitadores con mayor o menor éxito.

… ¿Qué tienen en común las campañas de Zohran Mamdani, Javier Milei, Axel Kicillof o Donald Trump? Todas articularon una base social a partir de la cercanía con su electorado y la conformación de redes sociales, pero no en el sentido digital del término sino en el tradicional. Cada uno, a su manera, construyó su camino utilizando los lazos que resisten o se crean en esta sociedad atomizada.»

Uds. se preguntarán ¿si le parece tan acertado, qué tiene que agregar? Algo muy común en este blog: Sí, pero

El primero es muy simple: las redes son necesarias. Como lo es todavía la TV. Antes lo fue la radio, y mucho antes la imprenta. Porque el vecino debe tener una idea, aunque sea vaga, de qué le habla quien quiere convencerlo.

Este hecho NO contradice a Lantos. Los medios le permiten al emisor llegar a muchísimas personas, preparando el terreno para quién va a hablarles. Pero… no le ayudan a escuchar lo que esas personas tienen para decir.

En el caso de las redes, además, tienen un defecto fatal que se muestra con el tiempo. Tienden a formar burbujas. Así, repiten el mismo mensaje para los convencidos, con el mismo lenguaje. Les resulta cada vez más difícil llegar a los que no están en la burbuja, salvo con insultos.

Más Sí, peros. En la primera década de este siglo, cuando todavía las redes no nos inundaban, las campañas de Néstor y Cristina Kirchner, tenían un componente fundamental en una militancia nueva, que incorporaba un sector de las clases medias argentinas, ajeno al peronismo tradicional.

Fue lo que dio forma al kirchnerismo tal como lo conocemos. Pero también creó a un antikirchnerismo, además de reforzar al antiperonismo tradicional. Ese sector percibió a esa militancia como sectaria y prepotente en su discurso.

Hay otro «Sí, pero…» más básico y más profundo, porque aparece desde el mismo comienzo de la propuesta, la idea a comunicar: el mensaje debe resonar con alguna necesidad profunda, una bronca o, como decía un poema de Chesterton «algo para amar».

Eso tiene que existir desde antes en una parte de la sociedad, aunque sea en forma no articulada. Si no es así, el mensaje no «prende», aunque tenga muchos militantes, o misioneros, convencidos.


Números -algo más precisos que en los medios- de las elecciones en EE.UU.

noviembre 6, 2025
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Por casualidad, en estos días se está conociendo a la vez el escrutinio definitivo de nuestra elección del 26 O, y los resultados de elecciones del 4 N en la ciudad de Nueva York y los estados de Nueva Jersey, Virginia y California, en EE.UU.

Los números del 26 O… están siendo analizados con lupa por toda la franja politizada de Argentina. Los de EE.UU., no.

La cobertura internacional de los medios locales es cada vez más pobre. En parte, porque estamos acostumbrados a mirar lo que pasa en el mundo a través de ideologías y broncas muy nuestras.

Además, el ruido mediático es por el triunfo de Zoran Mandani. Cierto, la ciudad de Nueva York es la Gran Manzana, una realidad dinámica y vigorosa. En particular, donde empezaron a hacerse fuertes los nuevos inmigrantes: los irlandeses, los judíos, los italianos,… Y también los migrantes internos: los negros.

Pero a Mandani lo veo en términos electorales como a un Bernie Sanders joven: alguien con muy pocas posibilidades en el escenario nacional de los EE.UU.

Estoy en una vacación muy corta, pero el blog de Abel es servicio. Le pedí a una IA amiga que me dé algunos detalles interesantes para ver qué está pasando con Trump. Nada dramático, pero sugerente. Y la última parte del informe me pareció también sugerente para el peronismo. Una fuerza política distinta en muchos aspectos del Partido Demócrata, pero ambas fueron igualmente golpeadas en 2023 y 2024.

Resultados elecciones (en %) Noviembre 2024, presidenciales en Nueva Jersey y Virginia

Nueva Jersey
Harris (D) 52.0 %
Trump (R) 46.1 %

Virginia
Harris (D) 51.8 %
Trump (R) 46.6 %

Elecciones 4 Noviembre 2025 para Gobernador

NJ
Sherrill (D) 56.2 %
Ciattarelli (R) 43.2   %

VA
Spanberger (D) 55  %
Earle-Sears (R) 44.8  %

Plebiscito en California (4 de noviembre de 2025)

El gobernador Gavin Newsom convocó la Proposición 50, un referéndum sobre el rediseño agresivo de los distritos congresionales de EE.UU. en California. Se presentó como un «referéndum contra Trump», buscando eliminar hasta 5 escaños republicanos para favorecer a los demócratas.

Resultados del Referéndum (Proposición 50, California, 4 nov. 2025)

Sí (A favor): 63%  
No (En contra): 37%

Aprobada con más de 8 millones de votos emitidos.

Actualmente, el Partido Republicano controla la Cámara de Representantes de EE.UU. con una mayoría ajustada de 221 escaños (frente a 214 demócratas), resultado de las elecciones de 2024. La Proposición 50 en California podría favorecer a los demócratas en las elecciones de medio término  en 2026, pero no afecta el control actual.

Agrego que en mi opinión, Gavin Newsom, gobernador de uno de los estados más ricos y poblados de EE.UU, y, evidentemente, alguien al que le gusta ir al frente, tiene muchas probabilidades de ser candidato presidencial en 2028.