El bilingüismo ha desembarcado en España y lo ha hecho de la mano del Ministerio de Educación, que se ha dado cuenta, al fín, previo informe del British Council, de que aprender idiomas refuerza las capacidades lectoescritoras al tiempo que aumenta las habilidades de pensamiento, al integrar las dobles formas y estrategias de la cada una de las lenguas.
A esa conclusión habría sido difícil llegar de no haber sido por la ayuda inestimable del British Council.
En España, aunque parezca mentira, un estudio alóctono tiene mas credibilidad que una investigación autóctona. Es como si la «gens hispánica» nos predispusiera geneticamente a admirar lo foráneo y a despreciar lo nuestro. ¿Cuántos estudios de psicolingüistas españoles habrán confirmado las bondades de crecer aprendiendo dos lenguas? Parece que, con anterioridad a este informe, ninguno.
Dejaré a un lado las cuestiones genéticas para centrarme en lo que realmente me interesa: el bilingüismo en la educación [y en la vida]. Si atendemos al informe PISA [INFORME PISA 2006 ], que realiza la OCDE a los alumnos de varios países de 15 años, los que viven en comunidades bilingües tienen mejores resultados que el resto en comprensión lectora. En País Vasco, donde una parte de los alumnos estudian en euskera y en castellano, la última prueba PISA de 2006 les da 487 puntos en comprensión lectora, por encima de los 461 de media española.
Según la noticia aparecida en El País hace unos días [Aquí puedes leerla], los resultados de una educación bilingüe son buenos sin que influya la clase social y sólo un 10% de los alumnos fracasan en la inmersión lingüística. Si para que se reduzca el fracaso escolar en España tenemos que ponernos todos los profesores a imbuirnos de la cultura anglosajona y a hablar inglés yo soy el primero que me apunto a ello. Todo sea por mejorar el próximo Informe PISA y por mejorar mi inglés, dicho sea de paso.
Mantengo cierto escepticismo hasta que no oiga a todos los niños y adolescentes españoles hablando inglés fluidamente, porque un cosa es la teoría y otra la práctica. En cambio, con lo que no puedo ser escépctico es con el resultado del estudio realizado por el B.C. Sencillamente fantastico [¿ O debería decir excellent?].
