martes, 30 de diciembre de 2014

Fin de año.

Otro año que acaba y, como siempre, hacemos balance. En viajes ha estado muy bien: Londres, Reus, Villanueva de los Infantes, Calasparra, Escocia y Sepúlveda. He montado por primera vez en barca por el río y fue una experiencia... ¡inenarrable! Cada vez que la cuento, la gente se parte de risa. Pero es para contarlo cara a cara, no por escrito. También he navegado por primera vez en piragua por las Hoces del Duratón, que fue cansado pero precioso. He tenido a mi segunda sobrina, he disfrutado también de mi sobrino mayor todo lo que he podido... Conseguí juntar a algunos de mis compañeros de carrera en una comida un sábado de febrero, quedé también con ex-compañeras de trabajo con las que hacía tiempo que no me reunía, en casa de una de ellas para conocer a su segunda hija, hubo alguna cena y comida en mi casa con amigos (la próxima, el sábado, British Meal). Ha habido un baby boom tremendo y muchos de mis conocidos han sido padres y madres. Seguí estudiando alemán, en la EOI y por mi cuenta. También hubo momentos tristes de padres y madres o amigas de amigos que nos dejaron, enfermedades de familiares y gente cercana... Y la vida sigue. Cerrando (y abriendo, claro) círculos, como dice aquí.

Guten Rutsch ins neue Jahr! O, en español castizo: Feliz entrada y salida de año. 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Escocia 2014 (Séptima parte).

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El 12 de agosto amaneció nublado, un poco lluvioso y con mucho frío. Hacía viento, lo cual daba más sensación de frío. La dueña de la casa nos preparó el desayuno en la cocina, puesta de delantal. Generalmente, los B&B tienen un comedor donde desayunan los huéspedes, distinto de donde desayunan los propietarios de la casa. Pero aquella era una casa pequeña y no había separación entre la zona de los huéspedes y la más íntima, la de la familia. Nos asombramos por segunda vez, Myriam, cuando la señora nos sacó una tablet para que viéramos la previsión del tiempo, en la que se supone que, a las 12 pm. hacía sol. Un ratito sólo, claro. 

Una vez desayunadas, puestas de repelente contra los mosquitos y habiendo consultado los mapas y el GPS, emprendimos la marcha en dirección a Callanish. Hay tres círculos de piedras prehistóricas, llamadas I, II y III. El primer círculo, el I, es el más grande y famoso, donde han puesto el centro de interpretación, con su correspondiente cafetería y tienda de souvenirs. No están separados por mucha distancia, se puede ir andando, pero como el tiempo no acompañaba, nos acercamos lo más posible al segundo círculo en coche, fuimos a pie hasta el tercero entre la hierba e intentando no mojarnos mucho las botas, porque había charcos ocultos, y luego volvimos al coche andando por la carretera, que era un terreno más firme. 

Según leí en el centro de interpretación, la combinación de las piedras y las montañas cercanas en ciertas épocas del año cuando hay luna llena parecen dibujar el perfil de una mujer acostada, marcado por el recorrido que hace la luna a lo largo de la noche. Por eso algunas teorías piensan que era un lugar sagrado o mágico en el que dar culto a la diosa Madre-Tierra. Además, parece ser que el I tiene como un pasillo central de piedras que forman una cruz, lo cual es extraño porque se construyó muchos años antes de la llegada del cristianismo a la isla. No sé para qué se construyó, pero observamos que el círculo I (el de la foto) se queda elevado en una colina y se ve perfectamente desde el II y el III. Supongo que debía haber algún tipo de comunicación entre círculos, no sé si mediante señales luminosas durante la noche o humo durante el día... Si los tres están dispuestos de una manera en la que, estando en uno, ves los otros dos, creo que tiene que tener una razón, que nuestros antepasados lo hicieron a propósito. 

Después de ver los círculos, nos fuimos a Gearrannan. Allí se conserva un conjunto de black houses, las típicas casas escocesas hechas de piedra y tejado de paja. Se pueden alquilar como apartamentos, si os interesa, y también hay un pequeño hostal con literas, para los que viajan en grupo. Una de las casas se puede visitar como museo, para ver cómo vivía la gente hasta 1970, y hay otra casa que tiene una pequeña cafetería y la tienda de souvenirs. Allí nos refugiamos del frío, nos tomamos una sopa y un té con un pastelito.
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A continuación visitamos una torre o broch en la que vivía el señor de las tierras en la época prehistórica. Estaba en lo alto de una colina y se parecía a las torres vigía de nuestras costas.

To be continued...

viernes, 28 de noviembre de 2014

Escocia 2014 (Sexta parte).

Al día siguiente teníamos que coger el ferry para ir a la Isla de Lewis sobre las 2. Pasamos la mañana haciendo algunas compras en Portree antes de ir a Uig, al puerto. El día estaba lluvioso y gris y en la radio del coche oímos que había habido inundaciones por la zona del oeste de Escocia, que la vía del tren entre Aberdeen e Inverness estaba cortada y que eran los últimos coletazos del huracán Bertha, que venía de América. Nos asustamos un poco pensando que igual el ferry no salía, si el mar estaba muy picado.

Como había sacado los billetes por internet, fuimos a la oficina del puerto a validarlos, nos hicieron firmar unos papeles y, de paso, compramos otra excursión en barco de la misma empresa para cuando estuviéramos en Oban. Pero eso ya lo contaré cuando toque. Al final, pasamos un buen rato dentro del coche, en la cola, porque nos habíamos ido con demasiado tiempo de antelación, ya que no sabíamos cómo iba el proceso. Se empañaban los cristales con el frío y la lluvia de fuera y el calor de dentro y no se veía nada. Los otros coches estaban igual. Aprovechamos para hablar largo y tendido, esas conversaciones que nunca tienes tiempo de tener por las prisas y la rutina. Allí, como dice un proverbio irlandés: "Cuando Dios hizo el tiempo, hizo de sobra". 


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Al final, como veis en la foto, el ferry llegó, entramos, aparcamos el coche, subimos a un salón muy grande en la parte de arriba y nos fuimos a la Isla de Lewis. Había un monitor en el que se veía un mapa y el recorrido que iba haciendo el barco. Las olas golpeaban contra el casco, pero la verdad es que pensábamos que iba a ser peor. Nos esperábamos más oleaje, con lo que nos habían asustado las noticias de la BBC en la radio.

Al desembarcar en la Isla de Harris (aún no entiendo por qué tiene dos nombres, para mí es la misma isla) nos quedaba como una hora hasta llegar al alojamiento, que estaba pasado Stornoway, la capital de Lewis. El paisaje era precioso: naturaleza salvaje, campos y campos de turba, la reconocí enseguida por haberla visto en Irlanda: agujeros en la tierra para sacar trozos rectangulares de turba, amontonarlos para que se secaran y luego sacos blancos donde los metían. Pocas casas. Montañas, ovejas, hasta patos por la carretera con sus crías encontramos. Y, debido a la lluvia, un accidente en el que un coche había volcado y estaba la policía dirigiendo el tráfico y una grúa sacando el vehículo de un campo a donde había ido a parar. 

Con el coche, en contra de nuestra costumbre de guiarnos sólo por los mapas, habíamos alquilado un GPS que nos ayudó a orientarnos para cruzar Stornoway y llegar a la casa de "nuestros abuelitos", como decía Amada. Lo primero que vimos fue un señor muy mayor, con barba blanca, tipo abuelo de Heidi, pero más flaco, saludando desde la puerta de la casa. Entramos, conocimos también a su mujer, nos enseñaron nuestra habitación, dejamos las maletas y nos invitaron a un té con pastas en el salón de la casa. Fueron muy hospitalarios. En todos los B&B nos daban la llave para que fuéramos y volviéramos a nuestro antojo. Allí no. Nos dijeron que la puerta estaba abierta todo el día, que allí no robaban. Nos quedamos bastante sorprendidas, pero lo aceptamos. 

Les contamos nuestro viaje hasta llegar a su casa y que habíamos oído en la radio que había habido inundaciones y habíamos visto un accidente viniendo por la carretera. Ellos no se habían enterado de nada, así que pusieron la tele y vimos las noticias. En la tele aún parecía peor que en la radio, porque se veía la gente achicando agua, los sacos de tierra para que no se desbordara un río, todo inundado... Para nuestra sorpresa, el abuelo sacó un ordenador Mac chulísimo y se puso a buscar en internet más información sobre el tema. Los abuelos que viven donde Cristo perdió el gorro y no volvió a buscarlo ya no son lo que eran. ¡Están a la última!



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Foto: Yo helada comiendo un sandwich dentro del coche.

Cuando nos habíamos tomado el té y habíamos pasado un tiempo prudencial hablando con nuestros anfitriones, para no parecer descorteses, nos marchamos a explorar un poco los alrededores. La señora nos dejó unos folletos y un mapa de las carreteras que llevaban a los pueblos cercanos. Intentamos llegar a un faro, pero la carretera estaba muy llena de charcos y no nos atrevimos a aventurarnos por ella, por si nos quedábamos tiradas allí. Cambiamos de rumbo y acabamos por casualidad en una playa en la que cenamos unos sandwiches dentro del coche, porque hacía mucho frío, y hablamos con la gente que iba a pasear los perros y nos dio conversación. Había mosquitos por todas partes, midgets los llaman ellos. Nos habíamos llevado repelente y nos pasábamos la vida poniéndonoslo. Lo vendían también en las tiendas junto a los souvenirs para los turistas. 

To be continued... 

martes, 25 de noviembre de 2014

Vuelvo a ser tía.

Esta mañana cuando iba al instituto había niebla entre las montañas. Ha sido un día caluroso de noviembre, pero con ratos de nubes y sol. He estado nerviosa todo el tiempo, sobre todo, porque tenía evaluaciones y me tocaba quedarme por la tarde, así que, no podía ir a ver a mi sobrina. Nunca miro el móvil, es más, lo suelo tener apagado en el trabajo, pero hoy lo miraba cada recreo, en busca de noticias. Al final, al terminar las clases, me ha dicho mi madre que la cesárea estaba programada para esta tarde. Y, tras la evaluación, he cruzado parte de la provincia para ir a ver a mi sobrina. Me la he encontrado mamando y con un gorrito rosa. No me acordaba de que los bebés eran tan pequeños.

viernes, 3 de octubre de 2014

Escocia 2014 (Quinta parte). No toilet, no toilet


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Al dar la vuelta por la isla en busca de esta cascada tan bonita, llegamos a un museo con casitas de piedra y tejado de paja, para mostrar la vida tradicional en la Isla de Skye. Amada llevaba rato diciendo que necesitaba ir al baño y, al ver la señal, sugerí: "Vamos al museo, que en los museos hay aseos." Allá que aparcamos y... El museo estaba cerrado por ser domingo. Pero justo enfrente había unos servicios. Cuando íbamos hacia ellos, vimos a una chica acercarse, dar media vuelta y meterse en un coche, así que dimos por hecho que estaban cerrados. 
Sin embargo, había mucho campo donde orinar, el problema era que había un hombre con una super cámara venga a hacer fotos de todo. Así que, allí mismo no podía ser, por lo que nos alejamos discretamente por un sendero en busca de un lugar mejor. Había unas casas un poco más allá, pero encontramos el matorral apropiado y yo me puse a vigilar mientras. De repente, a lo lejos vi venir a unos turistas y le dije: "Date prisa, que viene gente." En vista del éxito, yo decidí aguantar hasta la próxima parada. 
Llegamos con el coche a la altura de los aseos y... ¡estaban abiertos! Entré y empecé a partirme de risa yo sola pensando que la otra había tenido que orinar tras un matorral y yo allí, con mi retrete, con el lavabo, con jabón y papel para secarte... con todo. No le faltaba detalle, para ser un aseo público. Cada vez me daba más risa. Al salir vi que ponía que, por favor, donáramos 50 peniques porque el ayuntamiento ya no mantenía los aseos y dependían de donativos para seguir abiertos. "Cincuenta peniques y una libra si hace falta, pero que no cierren estos aseos y haya que mear tras los matorrales", pensé mientras echaba el dinero en la hucha. Entré en el coche y le dije a Amada: "De los creadores de: No water, no water, llega ahora No toilet, no toilet. Yo me quedé sin agua para ducharme en Irlanda, ahora te tocaba a ti quedarte sin aseo en Escocia". Nos reímos tanto, que se nos saltaron las lágrimas y todo. No podíamos parar, hacía tiempo que no me reía así.

The Old Man of Storr.

Las guías que llevábamos (gracias, Alberto, ya sabes por qué) hablaban de reminiscencias noruegas en los nombres de los lugares, como The Old Man of Storr, y cómo los vikingos se establecieron por estas tierras. Sin embargo, lo habíamos visto mejor desde la carretera que desde allí mismo, porque había surgido una niebla tremenda, lloviznaba, estaba acabando el día, calculamos que tardaríamos por lo menos una hora o más en hacer el recorrido y volver al coche y, total, no íbamos a ver mucho más con la niebla. Así que, hicimos algunas fotos a lo lejos y lo dejamos estar. Habrá que volver. En este blog explica muy bien el recorrido por el lugar. Lo dejo aquí por si a alguien le interesa: 

Decidimos volver al B&B tras pasar por Portree y comprar algunas cosas para hacernos un picnic para cenar esa noche mirando al mar y otro para el día siguiente, que teníamos que embarcar en el ferry justo a la hora de comer.


To be continued...


lunes, 22 de septiembre de 2014

Escocia 2014 (4ª parte).

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Camino de Plockton nos encontramos con unas ovejas impidiendo el paso en la carretera. Intenté hacerles una foto y... ¡salieron huyendo! Nunca entenderé por qué las ovejas desafían el peligro en medio de la carretera donde se las puede llevar por delante cualquier vehículo y, sin embargo, ante una persona con una cámara, se largan a velocidad de la luz.

Era sábado por la noche y Plockton estaba llenísimo de gente, los restaurantes a tope, así que, decidimos tomarnos una cerveza en unas mesas de madera que tenía uno de los bares mientras esperábamos a que se vaciara un poco para poder cenar. El mito de que los británicos cenan a las 5 de la tarde aquí no se cumplía, los restaurantes estaban abiertos hasta más de las 9. (La foto es de Plockton al caer la tarde.)

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Al día siguiente, domingo, nos fuimos a visitar la Isla de Skye. A partir de ahí los días fueron lluviosos, nublados e, incluso, fríos, muy fríos, a veces. En Skye había cascadas de agua cayendo por todas las montañas,vacas, ovejas, el castillo de Dunvegan y unas focas en esa bahía. No nos importó que estuviera lloviendo y acabáramos mojadas por todas partes con tal de meternos en una barquita de madera e ir a ver las focas.


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Comimos en la cafetería del castillo y, de paso, compramos sandwiches para hacer después un picnic-cena por el camino en algún lugar bonito. Por la tarde fuimos a ver dónde teníamos que coger el ferry al día siguiente en dirección a la Isla de Harris & Lewis. Y, si en Irlanda fue No water, no water, en Escocia fue... No toilet, no toilet. Pero eso, ya lo contaré otro día.

To be continued...

viernes, 19 de septiembre de 2014

Escocia 2014 (Tercera parte).

Con el "no" del referéndum por la independencia de Escocia que se celebró ayer, sigo recordando aquellos días en que veíamos el "Yes" en casas, coches, pegatinas por todas las señales del Lago Ness y banderas escocesas ondeando en las casas y en los organismos oficiales. La verdad es que "No" sólo vimos una charla espontánea en una calle de Glasgow, se ve que estaban segurísimos de ganar. El "Yes" tenía oficinas por todas partes. En una de las cuales entramos, por cierto, pero no adelantemos acontecimientos...

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El caso es  que aquella noche del 8 de agosto dormimos en una antigua iglesia convertida en B&B. Mientras tomábamos un té en la salita, aparecieron otros huéspedes: Alex y Maira, un matrimonio de Edimburgo, y se quedaron bastante rato hablando con nosotras. Bueno, yo hablaba en inglés y luego le traducía a Amada, aunque me confesó que, para su sorpresa, entendía más de lo que creía que iba a entender. Ella me decía lo que pensaba y yo lo traducía al inglés. Yo era el puente comunicativo, es una de las cosas que me encanta de hablar idiomas: hacer que se comunique gente que no habla la misma lengua. Siempre me gustó la traducción, algún día me volveré a dedicar a ella, cuando me canse de dar clases.

Fue una conversación muy interesante sobre España, Escocia, el español, el inglés, los lugares de España que habían visitado, dónde habíamos estado nosotras, los dueños de B&B, que eran ya como de la familia para Alex y Maira, porque llevaban 15 años alojándose en el mismo sitio. Se hacía tarde ya, sobre todo, porque al día siguiente queríamos madrugar para dar un paseo en barco por el Lago Ness, así que, al final tuvimos que irnos a dormir. Pero seguimos la conversación en el desayuno, con otros huéspedes holandeses y la dueña del B&B. Acabamos saliendo de allí casi a las 11 am, pero valió la pena. El viaje también es hablar con los lugareños y otros viajeros, ¿no? Y practicar inglés, en mi caso, que me paso la vida en clase explicando el verbo to be y poco más. 

Nos fuimos derechas a una tienda donde vendían billetes para la excursión en barco, nos recogió una furgoneta (a nosotras y a otros turistas, claro) y nos llevaron al embarcadero. La última vez que estuve en Escocia el paseo por el Lago Ness fue con un barco mucho más grande, lo cual no estuvo mal, pero ahora, en un barquito más pequeño, era como más íntimo. Además, el barquero echó pan a los patos y hasta se subieron y nos persiguieron cuando nos alejábamos. 

¿Cómo puede estar tan negra el agua del Lago Ness? Ya sé que es por la roca que hay debajo, un tipo de roca oscuro, que oscurece las aguas, pero siempre piensas en lagos azules o verdes, no negros. Un sitio muy curioso, el Lago Ness. 

Debíamos emprender el viaje, que ya nos habíamos demorado bastante, y seguimos en dirección a Fort August, donde comimos, dimos un paseo, entramos en tiendas y nos entretuvimos viendo cómo pasaban los barcos por las exclusas del Canal de Caledonia.

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Después de atravesar una zona tan bella como desértica, con montañas verdes y lagos, llegamos a Eilean Donan Castle. Eran ya casi las 6 y estaban cerrando, pero aún conseguimos hacer alguna foto por fuera, antes de continuar viaje hacia el B&B. Me habría gustado reservarlo en la Isla de Skye, pero ya no había sitio, así que, elegí un pueblo cercano al puente que lleva a la isla. 

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Tras dejar las cosas, nos fuimos a dar una vuelta y cenar en Plockton. A partir de ahí las carreteras empezaron a ser single-track, un solo carril para los dos sentidos, con zonas más anchas señalizadas como passing place para ceder el paso a los que venían de frente o dejar que los de detrás te adelantaran, si tenían mucha prisa. 

To be continued... 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Escocia 2014 (Segunda parte).

Hoy cumplo años y empiezo el curso recordando Escocia.

El día 8 de agosto fuimos a visitar una fábrica curiosa, nunca habíamos visto algo así: joyas hechas con brezo. Es muy interesante cómo lo prensan lo tintan, lo cortan en distintas formas, lo pintan encima y, al final, quedan unos collares, pendientes, anillos, etc. preciosos. Además, se puede ver cómo trabajan por unos cristales que separan la fábrica de donde pasan los clientes a la tienda. Por supuesto, compramos algunos regalos allí y nos fuimos a ver una presa con una construcción hecha en forma de escalera para que los salmones puedan cruzar esa parte del río. No vimos ningún salmón, aunque había un contador que decía cuántos habían pasado por allí en lo que llevábamos de temporada.

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Brezo cortado en forma de corazones.


A continuación, nos dirigimos a Queen's View, que si la Reina Victoria pasó por allí y por eso se llama así, que si no, que ya se conocía el lugar por ese nombre, porque otra reina anterior,  la mujer de Robert the Bruce, ya había estado allí.... A saber, pero la vista es espectacular.

Hasta ahí el día había sido muy bonito y soleado, pero al llegar al Castillo de Blair ya se estaba nublando y, al salir, caía el diluvio universal. No nos importó mojarnos porque aquí hace un año que no llueve, así que fue una fiesta para nosotras. Tampoco duró mucho la lluvia, poco después escampó y continuamos el viaje al Lago Ness con una parada en Inverness para cenar y otra para tocar el lago, a pesar de los mosquitos que acechaban a los incautos turistas que por allí se atrevían a pasar. Esa noche tocaba dormir en una iglesia: http://www.lochnessbandb.com/

To be continued... 

jueves, 28 de agosto de 2014

Escocia 2014 (Primera parte).

Llegamos a Glasgow y buscamos la empresa de alquiler de coches. Todas, menos la nuestra, estaban allí mismo. Según decía internet, teníamos que buscar un teléfono para poder llamar a una extensión y que vinieran a por nosotras para llevarnos fuera del aeropuerto, a las oficinas de la empresa, rellenar los papeles y salir con el coche. Fue una aventura encontrar el teléfono y, cuando por fin lo encontramos colgado en una columna, estaba en una sala en la que había un par de dibujos de prohibido entre las palabras "No entry", por si quedaba alguna duda. "¿Y ahora qué? ¿Cómo entramos ahí? ¿Será ese el teléfono o será otro que no hemos visto?" A la izquierda estaban todos los mostradores de las empresas de alquiler y había que entrar por esa puerta y al lado de la columna con el teléfono había un mostrador de información con un señor, así que me fui a preguntarle con el e-mail del alquiler del coche. 

Me dijo que sí, que podía llamar desde ese teléfono que servía para llamar no sólo a la empresa de alquiler de coches, sino a hoteles cercanos, para que vinieran a recogerte. Llamé y no contestaba nadie, sólo un mensaje diciendo que todos estaban ocupados y no podían contestar. Lo intenté varias veces y nada. El chico del mostrador se acercó a preguntarnos si había algún problema, muy majo él, le dije que no respondían y me contestó que esperara un poco y siguiera intentándolo. Comenté con Amada en español y en voz baja, por si acaso, que nunca se sabe cuándo los guiris hablan, o al menos, entienden, también tu idioma, que era atractivo y simpático y estuvo de acuerdo. 

Al final nos contestaron tras varios intentos, nos dijeron una parada de autobús donde nos iban a recoger, nos costó un poco, pero la encontramos, vino una furgoneta de la empresa,  nos llevó a la oficina, rellenamos y firmamos todos los impresos correspondientes y por fin salimos con el coche, rumbo a la aventura. Bueno, primero había que salir de Glasgow y su autopista, con sus atascos y aclararnos conduciendo por la izquierda. Conducía Amada, pero yo traducía todas las señales, estaba atenta al GPS (no sé por qué, conseguimos que estuviera todo en español, menos la voz, que seguía hablando en inglés, y no era cuestión de ponerse a tocar más botoncitos y liarlo todo, ahora que ya teníamos la dirección del B&B puesta) y, sobre todo, atenta a que nos mantuviéramos a la izquierda en las rotondas, los cruces, etc. que te lían tanto.


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                         Pitlochry al atardecer.

Al llegar a Pitlochry, tras dejar las maletas y el coche aparcado en el B&B, nos fuimos a buscar un restaurante para cenar porque estábamos muertas de hambre. Por cierto, un B&B espectacular y muy recomendable, lástima que sólo pasamos allí una noche:  http://www.beinnbhracaigh.com/ Tras la cena paseamos y encontramos un pub donde entrar a escuchar música en directo. Me dio la sensación de haber estado antes en ese pueblo, en el viaje a Escocia de 2011, pero no estaba segura. Recordaba vagamente que el autobús de la excursión que contratamos había hecho una parada reglamentaria y habíamos estado andando por esa calle y nos habíamos comido un helado. Luego, viendo fotos, he descubierto que sí, que esa noche reconocí un lugar en el que ya había estado. 

To be continued...

miércoles, 20 de agosto de 2014

Escocia 2014. (Introducción).

Ayer me limpié las gafas, sucias aún con la última lluvia que me había caído en Glasgow, esa lluvia finita, que parece que no es nada, y acaba calándote. Me sentía un poco rara al sol de España después de tantos días nublados, con lluvia y frío, con ropa de invierno. Nos pillaron los últimos coletazos del Huracán Bertha: ver aquí y, aunque para entonces ya estábamos en otra parte de Escocia donde no hubo inundaciones, no nos libramos de los chubascos en todas sus variedades, como cuando veía el tiempo en Irlanda del Norte y todo eran blustery showers, wintry showers, etc.



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A pesar del tiempo, que no nos acompañó, valió la pena recorrer Escocia en ese coche azul marino, navegar en todo tipo de ferries, barcos y barquitas, esos paisajes verdes tan maravillosos, con lagos, con montañas... La gente, tan amable como en Irlanda, con ese acento tan característico, con ese llamar wee a las cosas pequeñas, como en Irlanda del Norte, que parece que me devuelva a casa. Nunca me he sentido extranjera en Irlanda ni en Escocia. Sobre todo, valió la pena recorrerla contigo,  compañera de viaje, y constatar que seguimos siendo el equipo perfecto. To be continued...

martes, 5 de agosto de 2014

Cartas antiguas

Una vez se me ocurrió publicar esto en el periódico universitario y al aludido no le gustó mucho. Sin embargo, a mí siempre me ha gustado este texto:

"A ti que palidecerás ante estás líneas o te pondrás del color de un uniforme de Papá Noel, aunque ya no estemos en la época de ello, a ti, sí, mi querido Lord Byron, ¿sorprendido?

No sabes de lo que soy capaz y da gracias a que mi osadía se refugia en un papel, da gracias a que aún no estoy tan loca como para acudir a Isabel Gemio o Jesús Puente, y ponernos en evidencia televisiva ante amigos, parientes, conocidos y demás familia.

Tengo un problema que empieza a preocuparme, y es que no sé qué hacer con este amor tan grande que te tengo. Ya no me cabe en la mesita de noche ni en las estanterías entre mis libros de Neruda, Salinas, Machado y otros etcéteras que sería largo enumerar. Lo metí en el armario, entre las mantas porque no quería que se resfriara ni se congelara con estas nieves que corren últimamente. Pero ya no me cabe.

Ha crecido mucho y le vienen pequeños mis vaqueros y jerseys. Se pasea por mi habitación y no me deja concentrarme en mis estudios. Así que a veces me enfado y lo mando a la cocina para tener un poco de paz. Pero entonces se come las magdalenas para el desayuno de mi padre y los suizos que merienda mi hermana y me dicen que, si esto sigue así, nos echarán de casa a los dos.

Otras veces se mete en el ordenador y mi hermano se devana los sesos para arreglarlo, pensando que es un virus nuevo, porque se le llena la pantalla de corazones con tu nombre y el mío. Encima, mi hermano me acusa de ser una manazas y una ignorante informática, porque según él, no sé usar un disquette sin cargarme todos los archivos.

Y es que este amor tan juguetón me está volviendo loca: espía mis conversaciones privadas con mi madre, aparece en los retrovisores de mi coche cuando menos me lo espero y el muy golfo incluso se ha atrevido a cambiarme el color de la L y me la ha puesto rojo pasión. Ya me dirás qué le voy a contar a la Guardia Civil si me para algún día...

Dicen que el amor no ocupa lugar, pero yo ya no sé dónde meterlo. Estoy desesperada, necesito que pongas orden en mi estresada vida de una vez y para siempre. Además, me encanta que me llames:

TU NOVIA.


miércoles, 2 de julio de 2014

Un mosaico de sensaciones.

Como las teselas que van formando un mosaico, los últimos días han sido un conjunto de sensaciones distintas, pero positivas, y, sobre todo, una variedad de sensaciones que tenían en común la amistad. Con amigas de hace muchos años y otras más recientes, pero en todos los momentos he percibido su cariño, su generosidad conmigo y el buen humor que ha impregnado las conversaciones. Es fantástico sentirse tan bien acompañada, gracias chicas. 

Gracias a Amada por traer la cena el viernes, por lo bien que lo pasamos, por estos seis años de amistad y por ese viaje a Escocia que estamos preparando y que será el número 22, si no recuerdo mal.

Gracias a M.Jesús por invitarme este fin de semana a la comunión de su hija, ¡cómo pasa el tiempo! Y por recordar aquellos tiempos en que nos conocimos en Irlanda. ¡Cómo nos reímos contándoles batallitas a su hija y sobrino!

Gracias a Nieves por los poemas de Gloria Fuertes y Pedro Salinas, por una excursión con encina milenaria, guitarra, largas conversaciones, arroz y paisaje lunar junto al Vinalopó.

Espero seguir disfrutando durante muchos años con vosotras de esos momentos que enriquecen la vida y que siempre forméis parte de mi mosaico. No quiero perder piezas tan valiosas.

miércoles, 25 de junio de 2014

Es niña.



15-4-2014, Martes.

Tus padres se ve que aprovechan cuando los míos se van de viaje para dar noticias sobre futuras generaciones. Ahora que tus abuelos están en Mallorca, me han dicho que tu padre los ha llamado para anunciar que tu madre está embarazada, pero hay riesgo de aborto. Me he quedado sorprendida al enterarme, por un lado, no me quiero hacer muchas ilusiones, por si acaso. Por otro, quiero hacérmelas. Quiero que nazcas y que conozcas a todos los que estamos aquí: a tus abuelos, a tus tíos, a tu hermano S., que es genial, aunque no se quiera comer el arroz a veces...

No sería justo que tu hermano tuviera un diario escrito por mí desde el momento en que me enteré de que existía y tú no. Así que, voy a ponerme a escribirte con la esperanza de que un día nacerás y lo leerás. Vas a ser mi sobrina favorita, tengo un pálpito de que eres chica. Con tu hermano no me equivoqué, era chico. Pero no te preocupes si acabas siendo sobrino, porque seguro que a tu hermano le encanta y a mí, la verdad es que me me da mejor comprar ropa y juguetes de chico porque, en cuanto veo el rosa en una juguetería... ¡Ufff!, me pongo de mala leche. Ser mujer no significa ser cursi, a pesar de lo que crean los directivos de las agencias de publicidad, de ropa para niñas y de juguetes sexistas. 

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Hoy mi madre me ha mandado un mensaje al móvil: "Es niña". No hacían falta más palabras.

miércoles, 18 de junio de 2014

Un leprechaun de regalo.

El otro día una compañera, al salir, me dio una bolsa blanca con una caja pequeña, rectangular. Me dijo: "No la abras ahora, luego. Customizo muñecos y este no está en el catálogo, es único. Es que, me he fijado en un detalle de tu coche." Me dejó con la intriga, la caja en la mano (supongo que también con cara de idiota) y entró al instituto a seguir dando clase.

Total, todo el camino yo pensando: "¿Y qué será? ¿Ha dicho que customiza muñecos? ¿Lo he entendido bien? ¿Que se ha fijado en mi coche? ¡Madre mía, con lo sucio que lo llevo siempre! No vuelvo a aparcar al lado de ella. ¿Qué se le habrá ocurrido a esta?"

Llego a casa... "¿Lo abro? ¿No lo abro? ¿Qué será...?" Y me partí de la risa al abrirlo, porque lo que llevo colgando del espejo retrovisor en el coche es un leprechaun irlandés, aunque este viene con olla, monedas y todo el kit de un leprechaun irlandés que se precie. (Ver foto.)


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domingo, 25 de mayo de 2014

Ya he votado.

Al salir del colegio electoral, he ido a tirar en una papelera la tarjeta del censo que te mandan diciendo en qué mesa te toca votar y he visto que mucha gente ha hecho lo mismo. No somos nada originales.

Esta semana ha sido intensa, con exámenes de alemán, pruebas de diagnóstico, una misa por el padre fallecido de una amiga, cita con Hacienda, celebración de cumpleaños de otra amiga y elecciones. Completita, vamos. Queda la recta final del curso con mucho trabajo también, pero vamosa por ella. Espero que estéis todos bien y disculpéis mis ausencias.

jueves, 1 de mayo de 2014

Compañera de viaje.

Viajar en compañía tiene su intríngulis: no siempre se encuentra con quién, a veces no coinciden gustos, en grupos es complicado porque cada persona quiere hacer una cosa y cuanto más grande el grupo, peor. Sin embargo,  la vida a veces te premia y encuentras a alguien con quien compartir viajes, aficiones, anécdotas...Yo tuve esa suerte hace seis años cuando conocí a Amada en un viaje al Mulhacén. Desde entonces, no hemos parado de viajar juntas, en ocasiones con más gente pero solemos ir las dos solas. Si no se come porque hay que visitar un monasterio antes de que cierre, no se come, ya se comerá luego. Si toca picnic enmedio de la nada, pues picnic. Si toca comer o cenar en el hotel para ahorrar y no perder tiempo, se hace. Si toca restaurante barato o pijo, pues al restaurante. Igual que si nos ponemos moradas merendando pasteles en una cafetería y luego ya no se cena. Nos adaptamos a todo. 

Ella suele conducir casi siempre, yo he conducido sólo en tres viajes, bueno, en cuatro si contamos uno en que se puso enferma y cogí yo su coche un rato. Si hay que hablar en inglés porque estamos en el extranjero, yo traduzco. (Pronto igual me toca hablar en alemán también, ya veremos...) Ella se orienta mejor que yo, que he aprendido a usar mejor los mapas y fijarme en los números de las carreteras con ella. Impresionante cómo rodeamos Madrid por varias autopistas sin GPS,  pasando de mapas y sin perdernos en el viaje de vuelta de Cantabria porque ella dijo: "Si el sol está ahí, tenemos que ir en esta dirección". Siguiento su intuición encontramos el camino correcto sin problemas.

Me admiran sus ganas de conocer cosas nuevas, de aprender, de preguntar a los guías y a la gente de los pueblos... Me admira su sed de conocimiento, su curiosidad. Ella es más lanzada, más impulsiva, yo más reposada, más tímida. Pero creo que es bueno porque ella me da el empujón que me falta para decidirme y yo la atempero, la reposo, con lo cual creo que ambas encontramos el equilibrio. También nos protegemos y nos cuidamos la una a la otra, somos un equipo. 

 A veces nos peleamos, claro, la convivencia desgasta mucho y, tras varios días metidas en un coche, en una habitación de hotel, desayunando, comiendo y cenando juntas, al final, tarde o temprano salta una chispa y se arma la de San Quintín. Porque dicen que el roce hace el cariño, pero no se tiene en cuenta que el roce también crea broncas. Aunque es verdad que los cabreos no nos suelen durar mucho.

Hemos subido en avión, en tren, en varios coches, en barco, en autobús, en metro, en teleférico y en trenecillo turístico. Hemos conducido por la derecha y por la izquierda (en Irlanda) y cruzado ríos con el coche en barco. He perdido la cuenta de todas las iglesias, catedrales, monasterios, museos, bodegas, casas modernistas, parques naturales, pueblos con encanto y sin encanto, spas, playas, montañas, ciudades, teatros, mercados, cuevas y castillos que hemos visitado en todo este tiempo. Pero seguro que hay otra larga lista que me gustaría visitar algún día con ella. Hoy cumple años y ese es mi pequeño regalo.





sábado, 26 de abril de 2014

Viaje por tierras catalanas 2.

El domingo fuimos a Espluga de Francolí, visitamos un castillo que ha comprado la familia Torres (los de las bodegas) y tiene allí una plantación de viñas. Hacen un vino blanco y otro tinto, con el nombre del castillo y de las murallas del monasterio. Se entra por un camino de tierra y piedras, sin asfaltar y nos seguía un coche rojo. Mi amiga, que era la que conducía, comentó: "No sé si será el guía o el guarda y llega tarde, pero va a toda leche, lo tengo pegado. ¡Qué prisas!" Al llegar al aparcamiento, se puso a nuestro lado y bajó la ventanilla. "Y este, ¿qué quiere ahora?", pensé.

Estaba todo feliz y nos preguntó: "¿Sois de Alicante?" Mi amiga tiene un coche que lleva ya más de doscientos mil kilómetros y fue de los últimos en matricularse con las iniciales de la provincia. Así que, se ve que nos vio y se emocionó. Le dijimos que de Elche. "Yo soy de Villena", nos contestó. Nos dijo que está trabajando por allí y que vive en una casa un poco más abajo del castillo. Nos invitó a ir a tomar algo y se agradece, pero están los tiempos un poco raros para aceptar ofertas de desconocidos. Así que, la declinamos con educación.

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Tras la visita al castillo, nos fuimos al Museo de la vida rural, que tiene herramientas y enseres de hace 50-100 años, cuando no estaba todo tan industrializado, y cuenta cómo era la vida en el campo entonces. Al salir ya era la una y pico de la tarde, así que, buscamos un sitio donde comer. A las 3 pm ya estábamos en el Monasterio de Poblet, que está muy cerca del pueblo, y elegimos una visita guiada. Al salir, aún nos daba tiempo de ver una cueva del pueblo. No tiene nada, pero le han sacado un partido que no veas: la han llenado de audiovisuales y figuras disfrazadas de neandertales y te cuentan toda la prehistoria. Además, hay una parte menos accesible, porque pasa el río Francolí subterráneo y ahí hacen visitas de aventura, que están tan de moda ahora. Te prestan un mono y unas botas de agua, porque vas con el agua a la cintura, y hala. Ahí ya no nos metimos, no estamos tan locas todavía. Aunque, cualquier día de estos, se nos cruzan los cables y lo hacemos.

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A mí la verdad es que me habría hecho más ilusión que contaran la Batalla del Ebro, cuando esa cueva fue un polvorín, sólo lo mencionaron muy brevemente, pero bueno. Igual pensaron que con la Prehistoria acudiría más la gente, porque está menos vista que la Guerra Civil. Pero a mí me interesa más lo que pasó hace 75 años que hace miles de año,s porque a estas alturas, ¿qué sabemos acá?, como dice mi padre. Me queda demasiado lejos y siempre me ha gustado más la historia y la literatura reciente, me identifico más.

Al salir estaba lloviendo y eran las 7 pm. No sabíamos si volver al hotel o visitar algún sitio más. Al final, paramos en Alcover, dimos una vuelta por el pueblo y nos volvimos. Como habíamos comido mucho, no teníamos hambre y como el hotel estaba lejos del centro y tampoco sabíamos si habría muchos bares abiertos en domingo, compramos comida en la tienda de una gasolinera, nos preparamos unos bocatas y cenamos en la habitación.

El lunes fuimos a Falset y Miravet, donde comimos. Queríamos subir al castillo, pero estaba cerrado. Volvían a abrir a las tres, pero a esa hora estaba cayendo un chaparrón que nos hizo desistir. Así que, pasamos el Ebro en barca (con el coche) y ya nos volvimos a casa porque aún teníamos un largo viaje de vuelta por delante. 

Pdata. (28-4-14): Añado unas fotos para que A. y Mestre no me riñan, una porque dice que soy una sosa que no pone fotos en los posts y el otro porque dice que comemos mal. 

martes, 22 de abril de 2014

Viaje por tierras catalanas.

 Mi amiga A. y yo pensamos hace tiempo en ir a Aragón a escuchar los tambores en Semana Santa pero no reservamos con suficiente antelación y se complicó la cosa. Así que, cambiamos de destino. El jueves salimos de casa en dirección norte y por la tarde ya estábamos en Tarragona viendo todo lo que pudimos ver de restos romanos, catedral y callejuelas del casco antiguo. Aparcamos a la entrada, en un centro comercial y, a la vuelta, como era ya tarde, pensamos cenar allí antes de coger el coche pero sólo había tres restaurantes y estaban o muy llenos o cerrando. Así que, compramos comida en un supermercado, nos la llevamos y cenamos un bocata de jamón y queso en el hotel. Qué apañadas que somos.

   Al día siguiente pasamos por Valls, donde nos pusieron una tostada gigante en una cafetería, y por una bodega de un pueblo cercano, Nulles. Hicimos una visita guiada y compramos vino. De allí nos fuimos al Monasterio de Santes Creus y, sin comer ni nada (porque cerraban a las 5 y, si no, nos íbamos a entretener mucho) nos fuimos a visitarlo. Hay un vídeo mío (espero que no se haga público) leyendo en voz alta en el folleto la explicación sobre el refectorio mientras mi voz retumba en las paredes porque había eco. Al salir eran ya las cuatro, pero encontramos un bar donde nos hicieron un bocadillo y comimos. De allí nos fuimos a Montblanc, que es un pueblo medieval. Compramos barquillos en una fábrica que hay a la entrada del pueblo, dejamos el coche también a las afueras por si luego no había aparcamiento y nos dimos una vuelta por allí, con procesiones incluídas. Tomamos café y unos pastelitos en una cafetería muy chula y ya nos volvimos a Reus. El hotel estaba a las afueras, no muy lejos del centro, pero no había casi nadie por la calle, estaba muy oscuro (esa manía de ahorrar con la crisis hace que las calles no tengan apenas luz últimamente) y, como estábamos cansadas, en la primera pizzería que vimos nos metimos a cenar. 

El sábado, por fin visitamos Reus. Compramos una guía en la oficina de turismo y nos fuimos casa modernista por casa. Todo el mundo de compras pasando por la calle ignorando el arte y nosotras allí, leyendo en voz alta toda la explicación con una devoción por el modernismo que ni Gaudí en sus tiempos y en su Reus natal habría tenido. A mediodía nos fuimos a tomar unas tapas y un vermut, como manda la tradición, ya que el vermut es típico de Reus. Luego, tras una siesta en el hotel, continuamos recorrido histórico y, al terminar, nos fuimos a cenar a Cambrils, pero se puso a llover.

miércoles, 2 de abril de 2014

Conversaciones

La misma conversación por Whatsapp y cara a cara acaba de manera diferente. Dentro vídeo.


viernes, 21 de marzo de 2014

Un sábado en Londres.

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St. Paul's Cathedral con autobús y todo, foto para mi sobrino.
El sábado cada una queríamos hacer una cosa diferente, por eso quedamos a mediodía en Candem Town. Yo me fui a St. Paul's Cathedral, abrían a las 8'30 a.m. según había leído en su página web y ya llevaba la entrada comprada por internet para no tener que hacer cola. Pero tan pronto me fui, que al llegar justo a las 8'30 me dijo la vigilante de la puerta que aún faltaba un rato para abrir porque estaban haciendo una misa. No es verdad eso de que: "a quién madruga, Dios le ayuda", ¡ja, ja! Será que no por mucho madrugar, amanece más temprano.
El caso es que me fui a dar una vuelta por los alrededores y estuve haciendo fotos como esta hasta que llegó la hora de entrar. Fui casi la primera, había sólo dos o tres turistas más, un lujo. St. Paul's casi para mí sola, aunque luego se fue llenando, claro. Como la audioguía está incluida en la entrada, no me hicieron falta las audioguías que llevaba en el mp3. (Si os hacen falta algún día, están  en español aquí aquí y en inglés aquí, son páginas muy buenas con mucha información, en la segunda incluso vídeos, mapas...) Fui a mi ritmo por todos los rincones de la catedral y disfruté de la visita. Me imaginé el miedo que pasarían los voluntarios en la II Guerra Mundial vigilando por las noches para apagar las bombas incendiarias en caso de ataque, allí en la cúpula, por las escaleras angostas, a oscuras para que no los vieran los aviones enemigos y oyendo el zumbido de los motores sobrevolando la ciudad. A pesar de todo, yo también habría sido voluntaria nocturna, con tal de salvar esa maravilla para generaciones futuras.

A las once y pico me fui a Candem Town en metro y me encontré con unas españolas veinteañeras, estaba Londres lleno de españoles, supongo que suele ser habitual. Hasta entonces había ido en metro con Pilar y no me había fijado mucho, ahí tuve que espabilar yo sola y la verdad es que me pareció un poco lioso respecto a otros metros que conozco. Y eso que he estado en los de Praga y Budapest sin entender palabra de los cartelitos y de los nombres de las estaciones... El caso es que llegué a Candem y ya había bastante gente, aunque luego ya era agobiante estar allí. Me di una vuelta por las tiendas y le compré a mi sobrino un autobús de dos pisos y un mini que le encantaron, sobre todo el autobús, porque no sabía que hubiera autobuses de dos pisos. El otro día me pidió que le dibujara uno, pero con la barra para agarrarse los pasajeros, como el que yo le traje.

Cuando llegó la hora a la que habíamos quedado, fui a la estación de metro a recoger a mis compañeras de viaje, nos fuimos a ver los puestecitos y a comer a un restaurante cerca del canal. Luego seguimos curioseando por allí y, cuando decidimos volver, había tal cola y tanta gente se agolpaba en la estación de metro, que lo cerraron y nos tuvimos que ir andando a la anterior. Llegamos al centro de Londres y nos encontramos con hombres vestidos con camisetas de fútbol a rayas rojas y blancas pegando gritos medio borrachos (llevarían ya horas empinando el codo). No sé quién ganó, pero aquello empeoraba por momentos. Dimos una vuelta por Covent Garden y, cuando decidimos volver al albergue, la estación de metro que queríamos usar también estaba cerrada por el gentío que había y nos tocó otro paseíto hasta la siguiente.

Por fin llegamos a nuestro barrio, que estaba mucho más tranquilo, y preparamos la maleta para volver al día siguiente. Pilar y A. decidieron comprar algo en un supermercado y cenar en el albergue, pero C. y yo le echamos el ojo a una pizzería italiana y nos fuimos a cenar allí. Estaba también llena, así que, nos fuimos a dar un paseo hasta la estación de St. Pancras para conseguir un horario de trenes a fin de saber cuál teníamos que coger al día siguiente y volvimos a la pizzería, que ya se había vaciado un poco y tenía mesas libres. Al final, se nos hicieron las tantas y cuando llegamos Pilar y A. ya se habían acostado.

El domingo fue para despedirse y volver a casa. Como se me olvidó la tarjeta de crédito en España, llevaba sólo dinero en efectivo y cambié allí euros a libras porque me temía que me iba a quedar sin dinero. Total, que luego me sobró y me dediqué a hacer unas últimas compras en el Duty Free del aeropuerto. Londres sin tarjeta de crédito (en mi caso) y sin móvil en el caso de Pilar. No sé si en vez de un London Feminist Journey fue un Victorian London, porque tiene su mérito en estos tiempos que corren viajar sin esos dos elementos que se han vuelto imprescindibles en nuestra vida cotidiana.
                                   

viernes, 14 de marzo de 2014

London Feminist Journey 2.

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Mi amiga Pilar organizó un viaje feminista a Londres en noviembre del año pasado, aunque luego no pudo ir debido a problemas familiares. ¿Por qué un viaje feminista? Porque eran todas mujeres, feministas, y porque Pilar hizo su tesis doctoral sobre las primeras mujeres doctoras en G. Bretaña. El caso es que, como el primer viaje se había tenido que realizar sin ella, le propuse hacer una segunda parte en febrero. Coincidió que ella y un par de amigas tenían unos días libres y yo también, así que, desde Málaga y Elche viajamos a Londres para encontrarnos.

La tarde en que llegué, tras varias peripecias, nos fuimos a dar un largo paseo que nos llevó al otro lado del río. Nos pusimos a andar y acabamos en la Feminist Library, donde conocimos a unos voluntarios muy majos (sí, había hombres en la biblioteca feminista, vimos a dos y a una mujer). Al salir cogimos el metro y nos fuimos al centro, donde reparamos fuerzas con una buena sopa en la cafetería de St. Martin in the Fields antes de seguir paseando por Trafalgar Square, Picadilly, Chinatown y Covent Garden.

Al día siguiente, nos fuimos a ver una exposición dedicada a Elizabeth Garrett Anderson, la primera mujer doctora en Gran Bretaña. Siguiendo las huellas de las primeras pioneras, fuimos paseando por el centro y viendo estatuas dedicadas a mujeres que lucharon por nuestra libertad y nuestros derechos, para que ahora podamos tener un trabajo digno, independencia, dinero para viajar a Londres y celebrarlo con ellas. Intentamos oír la voz de Virgina Woolf en la British Library, pero esa sala estaba temporalmente cerrada y no pudimos, habrá que volver.

Por la tarde fuimos al Museo de Londres, que es muy didáctico e interesante y tiene mucho que ver con el libro que recomendé en el post anterior, ya que el autor buscó allí fuentes de inspiración. Además, dedicó la novela a los conservadores del museo, por la ayuda prestada. Allí, entre otras muchas cosas, vimos una exposición sobre las primeras sufragistas, que pedían el voto para las mujeres mayores de 30 años, y no lo consiguieron hasta 1918.

Antes de acabar un día tan ajetreado en un pequeño restaurante cerca del albergue donde nos alojábamos, aún tuvimos tiempo de visitar la National Gallery, que cerraba ese día a las 9 pm. Para mí fue interesante ver in situ tantos cuadros que había visto en imágenes, al igual que otros muchos lugares de Londres que sólo había visto en fotos y películas. Fue un viaje especial, pero me quedé con ganas de más porque fue bastante corto.

sábado, 15 de febrero de 2014

Londres, de Edward Rutherfurd.

Aún me quedan cuatrocientas y pico páginas por leer, pero creo que es uno de los libros más curiosos (además de más largos) que he leído. El protagonista real es una ciudad, Londres, y a lo largo de la narración vamos viendo distintas civilizaciones que lo pueblan en épocas diversas: celtas, romanos, sajones, normandos... Distintos reinados, leyes, costumbres de cada momento... Todo a través de capítulos entre las cincuenta y las cien páginas en las que se cuenta un suceso importante en la historia de la ciudad (la llegada de los romanos, la conquista normanda, el nacimiento del teatro, etc.). 

Distintas sagas de familias se van encontrando a lo largo de las distintas épocas e interactuando entre ellos, se casan, se pelean por los negocios o por la religión, se crean alianzas y amistades entre ellos, vamos viendo oficios de la gente de clase baja (carpinteros, cerveceros, barqueros, armeros, herreros, etc.) y también en qué trabajaba la gente de la clase alta (concejales, alcaldes, comerciantes, abogados, cortesanos al servicio del rey, etc.). Se nos explica el origen de barrios actuales, el por qué de sus nombres y el origen de la palabra. Además, como cada capítulo se puede leer de forma independiente, no hace falta leerlos en orden. 

Es como leer un libro de historia dentro de una novela, me parece muy divulgativo e interesante. Os lo recomiendo. Además el autor ha escrito sobre varias ciudades: Londres, Dublín, Nueva York, París... si vais a viajar a ellas, puede apeteceros leer antes sobre ellas. Os dejo la pág. web oficial de autor: http://www.edwardrutherfurd.com/

jueves, 6 de febrero de 2014

Conversaciones con mi sobrino.

El fin de semana estuve comiendo en el chalet del campo y por allí pasan muchos aviones, así que, vimos un avión y, de repente, mi sobrino se acordó de lo que le dije el otro día y me preguntó:

-¿Dónde te vas?

- A Londres, que está muy lejos, muy lejos y la gente habla en inglés.

Eso de hablar en idiomas distintos creo que no lo comprendió mucho. Se puso así, un poco triste y le dije:

- Pero no te preocupes, que luego vuelvo. Sólo me voy cuatro días.

Entonces me dijo:
- ¿Y por qué no vas en coche?

- Porque es una isla, está rodeada de agua, no se puede ir en coche, por eso voy en avión.

   Se quedó pensando y me dijo:

-¿Y qué me vas a traer?

-Me dijiste que querías un coche de policía con sirena, pero no sé si en Londres tienen. Si no tienen, te traeré otra cosita. Por ejemplo, una camiseta que ponga: "London".

No sé por qué se piensa él que en Londres voy a poder comprar un coche de policía con sirena... ¡Ni que Londres fueran los Reyes Magos!

miércoles, 15 de enero de 2014

Enseñar a salvar vidas.

 Todos sabemos algo que podemos enseñar a los demás, en mi caso es inglés, en el de mi hermana a salvar vidas. Y estoy muy orgullosa de ella, pero mejor que lo explique ella misma con sus palabras:


(Publicado por mi hermana en su Facebook)

"En memoria de Juanma Martínez, una de las pocas fotos que pude hacerle, la vida (o la muerte) no ha permitido poder compartir más carreras con él.


Siempre me ha dolido el sufrimiento ajeno. Cuando las malas noticias vienen de zonas lejanas me afectan pero, cuando la mala noticia es de una persona joven que muere realizando lo que más le gusta: correr, entonces me identifico y pienso que ese también es mi modo de vida y el de tantos amigos que me rodean, incluyendo a una de las personas que más quiero en el mundo, mi pareja. Si encima se une a que, al ponerle cara y nombre a esta persona Juanma Martínez, resulta que me lo he cruzado en varias carreras y, encima, muchos de mis amigos, incluyendo mi pareja, tenían trato y/o amistad con él, la noticia cae como un mazazo y el sufrimiento ajeno, se convierte en propio, encogiendo el corazón y el estómago.

Dejé la enfermería hospitalaria precisamente por eso, tras haber finalizado mi carrera, por más que me habían advertido que aprendiera a separar, a no llevarme a casa el dolor de los demás, es lo único que no conseguí hacer nunca, dirigiendo mi trayectoria laboral hacia un nuevo rumbo dentro de la enfermería que sería tratar a los sanos, para ayudar a que no enfermaran, la enfermería preventiva.

Hoy creo que debo actuar. Al recibir la noticia pienso ¿cuántos de los corredores que conozco sabrían reaccionar correctamente ante una parada cardiaca o fibrilación ventricular? Y la respuesta es que son muy pocos los que saben. Soy enfermera, tengo todos los conocimientos para transmitirlos, la experiencia al haber impartido formación en primeros auxilios durante dos años e incluso tengo un muñeco de RCP (reanimación cardiopulmonar). He decidido que voy a realizar una o varias formaciones gratuitas para todo aquel que esté interesado. Serán de aproximadamente 1 hora, o poco más (dependiendo de los asistentes). Tienen que darse muchos factores para salvar una vida, pero cuantos más corredores estemos formados, más probabilidades habrá de realizar una correcta actuación si algún día nos encontráramos un corredor en el suelo.

Sólo falta saber a quién le interesaría, para poder programarlo en febrero y/o marzo, tendría que ser fines de semana, por mi trabajo.

Un saludo a todos y mi más sincero pésame a la familia y amigos de Juanma."

domingo, 12 de enero de 2014

Adelgazar.

Ayer vino una amiga a cenar y nos pusimos al día de las últimas novedades. De repente, me dice:

-Estoy pensando en ir a un sitio a adelgazar.

-¿Ah, sí? ¿A cuál?

-A la Clínica del Pie, me lo ha recomendado el fontanero.

Empiezo a partirme de risa y me pregunta:

-¿Qué pasa?

 -¿Vas a ir a adelgazar a la Clínica del Pie? -muerta de risa.

-Sí, ¿por qué te ríes?

 -¿Tú te estás escuchando? Me estás diciendo que un señor que arregla tuberías te ha recomendado, no que te cambies los grifos, sino que vayas a adelgazar, a una clínica del Pie. ¡Esto es surrealista!

-A ver, que tienen nutricionista y psicólogo.

-Pues entonces, ¡que le cambien el nombre a la clínica!

-Y el fontanero es P., un amigo de la familia, vino a tomar café el otro día y salió el tema.

-Sí, sé quién es P., lo conocí en el hospital cuando tu hermana estaba enferma. Pero es que, lo has dicho de una manera...

Al final no podíamos parar de reír ninguna de las dos.

martes, 7 de enero de 2014

2014.

Escribo la fecha en la pizarra por primera vez en este año y siento que me gusta 2014. Parece un año de esos que nunca iba a llegar, mágico. Recuerdo un anuncio de mi niñez que decía: "Faltan quince años para el año 2000" y ya casi han pasado otros quince.

jueves, 2 de enero de 2014

Empieza el año.

Me gusta estar en casa cuando llueve y hace mal tiempo fuera, no tener que ir a trabajar. Me gusta quedarme a limpiar, poner lavadoras, organizar mi espacio, preparar cosas para la cena del sábado. Que me llamen mientras las amigas o aparezca mi hermana por sorpresa y, así, hacer un descanso. 
Creo que han estado bien las vacaciones, con familia y amigos, deberes de alemán, continuar la búsqueda de los pasos de mi abuelo durante la guerra civil, compras, excursiones, descanso (que me hacía mucha falta), preparar un viaje a Londres para febrero... En fin, Navidades  entretenidas.