ANDALUC�A

Lo �ltimo del coronavirus

Coronavirus

Margarita, la octogenaria que cose 50 mascarillas diarias para los sanitarios

Actualizado

Fue costurera, pari� a 7 hijos y los sac� a todos adelante con su m�quina de coser. A sus 84 a�os y confinada en su casa de Arcos de la Frontera, hace mascarillas entre 8 y 9 horas al d�a para "ayudar"

La octogenaria que cose 50 mascarillas al d�a para donar

Margarita se despert� un d�a de esta semana y se asust�. "Mam�, ya no se puede salir. Estamos confinados en casa por el estado de alarma. Por el coronavirus", le dijo su hija Ina, que vive con ella.

Ina es uno de los siete hijos que pari� Margarita Gil Baro, ya anciana, nacida un 4 de diciembre de 1935 en Jerez de la Frontera (C�diz). Margarita tiene 84 a�os. Ha visto y ve las noticias, y est� al tanto de la labor tit�nica que se est� llevando a cabo en los hospitales de toda Espa�a. Sabe que ella misma pertenece al grupo de riesgo. Y sobre todo es consciente de que hay gente que se debate entre la vida y la muerte, y que hay gente que est� muriendo por un enemigo que no se ve. Y sabe que hacen falta mascarillas. Muchas.

Por eso, desde este viernes, y con los cuatro metros de tela blanca forrada de algod�n que ten�a en casa, est� cosiendo mascarillas para donarlas a los sanitarios que las necesitan. Este s�bado de una tacada fabric� 50. Blancas. Sim�tricas, cosidas a m�quina con sus cuatro tiras incluidas para atarlas. Perfectas, pero por lo que simbolizan y por la historia que Margarita, sin saberlo, ha cosido a cada una de ellas.

Con diez a�os empez� a trabajar de costurera y luego se cas�. A lo que aportaba el estanco de Antonio, su marido -fallecido hace ya quince a�os- ella tambi�n contribuy� para sacar adelante a sus siete hijos. Aportaba lo que eran capaces de crear sus dos manos, su vista y su pie derecho frente a una vieja m�quina de coser Sigma en su casa de Arcos de la Frontera. Anta�o cosi� para varios dise�adores de renombre, y lleg� a ser una de las primorosas costureras que cos�a la ropita de beb� para El Corte Ingl�s. Tambi�n fue capaz de confeccionar preciosos vestidos de novia y trajes de comuni�n. Una de las mejores costureras del pueblo, si no la mejor.

A Margarita le encantaba el teatro. Ver, e interpretar tambi�n. Fue actriz con una compa��a amateur y lleg� a protagonizar Cinco Horas con Mario de Delibes, y tambi�n La Casa de Bernarda Alba de Lorca. Fue la primera mujer rey mago de su pueblo y tambi�n la primera mujer que presidi� la Asociaci�n de Adultos de la localidad gaditana. Una mujer moderna. "Hace muchos a�os ya", explica su hijo Domingo. Margarita tambi�n fue capaz de sacarse el t�tulo de Ense�anza Secundaria Obligatoria, ese que no pudo sacarse hace setenta a�os por coger una aguja que nunca solt�. Lo obtuvo con 73 a�os.

Su hijo Domingo cuenta que d�as atr�s, antes de que todo estallara, Margarita encontr� la cartilla de racionamiento, a su nombre, que ten�a durante la posguerra. Y le escribi� una carta a su hijo, recordando que entonces "el pan era de ma�z". "Tambi�n me dijo lo pasaron muy mal. Me cont� que, en la �poca de m�s hambruna de Jerez, donde ella viv�a de peque�a, a mayores penalidades m�s se ayudaban los vecinos". cuenta Domingo. "Si ahora nos mandan el confinamiento, y hoy tenemos playstation, internet, las tablets, las televisiones llenas de canales, y hablamos entre nosotros por videollamada... c�mo es posible que nosotros, que entonces no nos quej�bamos, nos quejemos ahora porque no se puede salir a la calle".

Y esta es la explicaci�n que Margarita le dio a Domingo. Pero ella se quejaba tambi�n porque no se pod�a estar quieta. "Yo no puedo estar de brazos cruzados viendo c�mo pasa esto, enter�ndome de que cada vez hay m�s enfermos y m�s muertos. Me voy a poner a hacer mascarillas, me dijo. Y se puso a hacer mascarillas", dice emocionado su hijo. Ayer hizo las primeras 50, cosiendo desde las 9 de la ma�ana a las 3 y de las 4 hasta las 8 de la tarde. Este s�bado su hijo Domingo le ha llevado la compra a su casa, sin acercarse. La ha recogido su hermana Ina, guardando la distancia de seguridad. Domi ha visto a su madre por la ventana. "Estaba all�, nos hemos saludado con la mano, y... pues... eso", zanja con la emoci�n que encierra una frase de orgullo por lo que est� haciendo, que no puede terminar y que significa querer abrazarla, querer besarla, y no poder.

Margarita sigue cosiendo mascarillas, pero se est� quedando sin tela. "Hoy me ha dicho por tel�fono que si puedo comprarle m�s tela. Me ha pedido 20 metros. Lo que no s� es c�mo voy a comprarla y c�mo voy a llev�rsela, porque esto de la tela no entra dentro de lo permitido por el decreto", cuenta Domi con cierta preocupaci�n. Al recabar esta historia, Domingo le ofrece a EL MUNDO el tel�fono de su madre, para telefonearla y hablar con ella. Pero a Margarita es mejor no interrumpirla. La historia es mucho mejor contarla a trav�s de los ojos de su hijo.

Conforme a los criterios deThe Trust Project

Saber más