Hoy publiqué una breve nota en BAE. Pego un párrafo:
La nombrada “recuperación del Estado”, tan presente desde hace unos
años, tiene que ver también con la reconsideración de su soberanía y la
capacidad para llevar adelante las acciones políticas, legitimadas en el
principio de la soberanía estatal.
No se trata de que la Argentina pueda emular a Inglaterra y depredar
esos mismos recursos. Sino que aquel país comete una doble violación:
del mantenimiento del medio ambiente, pero también de la soberanía del
Estado argentino.
Las ONG en general, y Greenpeace es una de ellas, no piensan de ese
modo. Si bien el panorama es muy variado en cuanto a sus posiciones, el
preservacionismo y un discurso, que si bien es difícil de encasillar, se
lo puede describir como antiindustrialista, en tanto el desarrollo de
la industria implica un uso intensivo de recursos naturales y la
alteración del medio ambiente. Estos principios están por encima de la
soberanía estatal.
Me parece que las "acusaciones" acerca del financiamiento de Greenpace, sobre si recibió o no fondos de petroleras en algún momento, no es el eje de la cuestión. (Acá en Taringa aparece este texto sobre el tema con la curiosa aclaración de Greenpace, diciendo que es viejo, pero no que sea mentira). Pero sí el modo en que se construyen las agendas sobre las políticas públicas. Las Organizaciones de la Sociedad Civil, no hace falta decirlo, son un elemento fundamental en las democracias actuales por varias razones, entre ellas introducir nuevos temas en la agenda política. Pero no son las guardianas de esos temas. Se equivocan cuando creen ser los custodios del Santo Grial. Y en particular cuando olvidan que el estado para tomar decisiones atraviesa un proceso de legitimación, desde el voto, hasta la sanción de las leyes; proceso que ellas no poseen. Insisto aportan mucho a la democracia, pero hoy por hoy la soberanía estatal no ha sido abolida y de querer incidir en políticas públicas, deben generar mecanismos para legitimar ese involucramiento.

