Se supone que a Harvard van a estudiar quienes aspiran a ser parte de la conducción política, económica y social del país. Pero sienten claramente que hoy no lo son. Eso se llama crisis, no digo de hegemonía que sería exagerado, pero al menos de orientación.
Y ayer fue transparente en la conferencia de
prensa: los estudiantes le preguntaban a Cristina como no entendía lo obvio,
esto es, que el país está mal, muy mal. Una y otra pregunta se sucedían para indicarle
que el tema no era como ella lo veía, sino todo lo contrario. Al punto de
llegar a realizar preguntas que en realidad no lo eran ¿No debería hacer
una autocrítica? le dijo un pibe bastante nervioso. No hubo elaboración del
rechazo que les produce la gestión kirchnerista. Es probable que sus padres y
amigos cacerolearan el 13/09, a falta de otras instancias políticas para hacer
notar su malestar. Ellos digamos, cacerolearon la conferencia de prensa.
Ridículo esperar que, sabiendo de donde provenían ideológica y socialmente,
fueran amables con la presidenta en sus preguntas. Lo que sorprendió es que
fueran básicos y las argumentaciones fuesen calcadas de las preguntas
indignadas de un movilero de radio; pero no porque el movilero no pueda ser inteligente,
sino porque este está movido por la inmediatez de la pregunta, la sorpresa, mientras
que la universidad no tiene esas velocidades. Algo pasa, y grave, en la clase
dominante que no logra producir intelectuales que tengan la capacidad para
traducir en argumentos políticos sus diversos intereses económicos y sociales.
Sin conducción política, los chicos de Harvard
deambulaban entre el INDEC, la libertad de prensa o el cepo al dólar, sin poder
realizar una pregunta realmente política, que le planteara a Cristina, un
contrarrelato, un modelo de oposición a la agenda gubernamental. Todo fue
limitado a replicar lo que cualquier página de Facebook, puede decir en estos días.
El título del post viene a cuento de un muy buen
libro de Jorge Sábato: La clase dominante en la Argentina moderna. Según el
autor la característica de esa clase, había sido durante el silgo XX,
permanecer autónoma frente a la inestabilidad
política del país, de los partidos políticos e incluso de los militares. La
inversión de esa hipótesis, rondaba ayer en los salones de Harvard.


