Llega el equipo rossonero en el mejor momento del Real Madrid que arrasa en la Liga BBVA al nivel que lo hacía el Chelsea en el segundo año de Mourinho. Las sensaciones no son las del año pasado, cuando el partido llegaba en un momento similar con un número de puntos parecido pero con un equipo engañoso que pasaba problemas contra Xérez y Tenerife en el Bernabeu y que acaba matando a la contra gracias a la calidad de Cristiano y la definición de Higüain. Esta temporada el equipo es mejor, juega mejor y la construcción del equipo va disparada en el buen camino.
CARACTERÍSTICAS DEL MILAN
Han recuperado la alegría, el entrenador confía en ellos hasta el punto de adquirir él mismo en primera persona protagonismo de cara al clásico europeo. Ganan con problemas, tiran de individualidad y durante muchas fases juegan andando. Tienen lagunas y no tantos recursos como parece pero saben a lo que juegan.
Separar a los equipos por líneas es demasiado simplista, malos defensas pueden formar una buena defensa si el primer implicado en la fase sin balón es el delantero. No es el caso, el equipo juega expuesto, los laterales son desbordables y no marcan diferencias en ataque y el centro de la defensa está ocupado por un brillante pero irregular Silva y un jugador que era y no es como Nesta.
Colectivamente no habrá presión arriba, el equipo defiende bien organizado pero por acumulación y es que no hay otra, esa es su gran arma. Defensa de cuatro dejando libres las bandas, un doble pivote a muy poca distancia, serán tres más tres delanteros de los cuales dos ocuparan bandas en fase defensiva. Repliegue en 4-5-1, descolgando a un delantero que seguramente será Ibrahimovic porque el Madrid obliga a defender cerca de portería y a estar mucho tiempo sin balón. Pato puede hacer daño a Carvahlo, también Robinho, pero jugar sin un killer con capacidad de espaldas a portería puede hacer el partido muy largo. Imposible defender 90 min. y que tu transición sea tan vertiginosa que no tengas el balón ni tres segundos. Jugar con Pato o Robinho de referencias es buscar robo, balón a Pirlo o Ronaldinho y juego al espacio. O finalizan jugada o pierden balón, en ambos casos, no existe la pausa.
EL PAPEL DE RONALDINHO
Increible pero cierto, el Gaucho sigue siendo el «key player» del Milan. Recibe en la banda izquierda, cerrado por el lateral, ya no encara, aguanta el balón y es difícil robarle la cartera cuando su única misión es aguantarla. Su inteligencia es brutal, espera a que el lateral reciba ayudas, el rival bascula y entonces pase al espacio, diagonal de empeine interior, fuera-dentro y el balón a una zona en la que el portero no puede salir ni el defensa despejar con seguridad. Para colmo, Inzaghi y Pato, dos jugadores, uno titular para buscar la espalda de Marcelo. Ahí puede estar el partido.
FASE OFENSIVA
Pocos recursos más tiene el Milán arriba en términos colectivos. Se presupone un 4-3-3, Pirlo, Boateng y Seedorf con Ibra, Pato y Ronaldinho. Andrea en el eje del centro del campo, siempre busca ser la primera salida, muchas veces recibe con demasiado campo por delante y el rival aun replegado. Ha perdido fuerza, no tiene recorrido y el guante ha perdido precisión. Su salvación es Boateng que hace el trabajo sucio, recorrido largo, jugador de resistencia que hace que el cinco por excelencia del Milán sólo tenga que preocuparse por ocupar tácticamente una zona reducida.
La individualidad es marca de la casa aunque ahí es mejor Robinho que Pato. Ellos serán la verticalidad, el pase al espacio, los hombres que tienen que atacar a Carvahlo, jugador sospechoso a pesar del buen rendimiento. En Liga va sobrado, contra equipos top puede sufrir. Cuidado la fase ofensiva, si el Madrid no desactiva el inicio de la jugada, el equipo italiano tiene pausa con Ibra y Ronaldinho. La aguantan, el equipo sale y si repliegas demasiado, balón a Pirlo y de primeras busca al jugador habilidoso, se llame Robinho, se llame Pato. El objetivo es volcar el juego a la izquierda, juntar a los dos ex barcelonistas en una zona, obligar al Madrid a bascular hacia ese lado, buscar iniciar ahí para finalizar en el lado de Marcelo con un jugador de desmarque. En esa tesitura, también Inzaghi entra en los planes como finalizador.
REAL MADRID
El Madrid tiene dos opciones. El año pasado el plan no era malo, fallaba el contenido. Los blancos eran un equipo de treinta minutos brillantes y setenta lamentables, el físico no daba y el equipo se partia. Se buscó ahogar al Milan, ritmo muy alto, presión arriba. Sonaba bien, es lógico si tus mejores armas están delante y el defecto del rival parte de la defensa. Si se juega ahí, un ganador seguro, el Madrid.
En estos partidos, siempre da la sensación de que hay gato encerrado. El Milan adopta el «tú juega, juega, juega, que yo marco». A secas. Replegarán con paciencia, alinearan a Ibrahimovic y Ronaldinho, se asegurarán el balón en fases muy determinadas y buscaran un ritmo de partido muy lento.
La otra opción es jugar a ser ellos. Lobo con piel de cordero. Partir el equipo, superioridad en zona defensiva, los cuatro defensas y Khedira y Alonso con Ozil haciendo vigilancia a Pirlo. Robar y atacar en inferioridad pero con la sorpresa Marcelo y mucha más calidad. Ronaldo, Higuain, Ozil y Di María se bastan, el objetivo debe ser separar las líneas del Milán, obligar a replegar a los delanteros porque no lo harán. Amplitud en el centro, si Boateng queda con el mediapunta alemán, las bandas están libres, si juega de «Lass», circulación rápida y dribbling de los extremos cuando el mediocentro quede en zona débil. Aunque muchas veces es contraproducente, no extaría mal crear un contexto individualista porque Pirlo, Seedorf, Nesta o Zambrotta no están para ni para estorbar en el uno contra uno a los cracks del Madrid.
SORPRESAS TÁCTICAS
La primera premisa cuando se pierde podría ser la falta táctica, pero Mourinho no va por ahí, el camino es largo, hay que hacer un equipo que robe sin falta y salga vertical, que domine y no que repliegue. Ya llegará febrero y habrá que buscar otro tipo de victorias. Sin ese recurso, la transición debe tener como objetivo llevar al Milán a salir por banda derecha, cerrando salida con Pirlo y aislando a Ronaldinho. Si Pato, Robinho o Inzaghi son los encargados de iniciar los ataques rossoneros y no de finalizar, el partido está cerrado.
Con esa premisa, no sería una sorpresa iniciar con el plan de Málaga pero a banda cambiada. Arbeloa cierra a Ronaldinho, Khedira en la ayuda y Di María y Ronaldo de extremos en la misma banda, con la ventaja de que el argentino también ayuda a taponar esa zona. Regalas la banda izquierda, no hay problema, los laterales son nulos en fase ofensiva y consigues el objetivo de que el Milan inicie por donde tiene que finalizar y finalice por donde tiene que iniciar.
Es la primera gran partida de ajedrez de un Madrid que se enfrenta a un Milán que resucita a la misma velocidad que vuelve a morir, que no viste sus defectos pero que tiene como gran virtud, atacar el mayor déficit del Madrid. La espalda en el palo izquierdo. La precisión de Ronaldinho y Pirlo sumado al desmarque de Pato o Inzaghi pueden hacer mucho daño. Mañana saldremos de dudas.