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domingo, 1 de febrero de 2026

Entrevista a Harrera

¿Les suena aquello de reinserción en un proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción como el que ha atravesado ETA?

Pues bien, el colectivo Harrera se ha dado a la tarea de enfocar sus esfuerzos precisamente en ese componente.

Porque si bien en el pasado lo importante era hacer acompañamiento al colectivo de presos y presas así como a sus familias víctimas de la dispersión y del aislamiento, hoy, lo crucial, es la de llevar ese mismo acompañamiento al retorno al tejido social del cual fueron arrancados durante tantísimos años.

A la luz de lo anterior, les compartimos esta entrevista publicada en Naiz:


«Ahora la solidaridad no es ir lejos, es acompañar a quien ha vuelto»

Maitane Sagastume y Egoitz Koto | Portavoces de Harrera | Harrera celebró este sábado en Durango su asamblea anual, cerca del objetivo de los 5.000 socios pero con la necesidad de seguir avanzando porque la necesidad asistencial «se multiplica». Detallan la situación, miran a largo plazo con propuestas y explican qué hacer «para no dejar solo a nadie».

Ramón Sola

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¿Qué balance se hace del último ejercicio? Por resumirlo en términos de contabilidad, ¿han crecido más los ‘ingresos’, las nuevas aportaciones, o los ‘gastos’, las nuevas necesidades?

MAITE SAGASTUME: El balance es muy positivo. El año ha sido intenso y se ha intentado y creo que conseguido los objetivos que nos habíamos marcado en 2024. Básicamente para 2025 teníamos dos principales: uno, que la sociedad conociese el trabajo que realiza Harrera y a la vez tejer una red con las entidades sociopolíticas del país, y dos, reforzar todo el trabajo asistencial, que es la misión de Harrera. El refuerzo asistencial se ha concretado en llegar a más personas y ello ha incrementado los gastos. Pero podemos decir que haber dado visibilidad al trabajo que realiza Harrera ha hecho también incrementar los ingresos.

EGOITZ KOTO: Sí, en este momento se están dando muchos movimientos en las prisiones y a Harrera le está tocando buscar trabajos, voluntariados… Y lo teníamos claro, nadie se iba a quedar dentro por no tener una oferta de trabajo o lo que se requiera para salir. Eso ha supuesto mucho trabajo.

Antes, los presos y presas cumplían la condena y salían, ahora se puede empezar a salir antes de terminar la condena pero esas salidas están vinculadas a estudios, trabajos, voluntariados… y es Harrera quien ayuda a encontrar y gestionar todo esto. Así que el volumen de trabajo de Harrera se ha multiplicado, también sus gastos y sus ingresos.

Identifiquemos primero las necesidades: ¿cuántas personas están saliendo de prisión actualmente a la calle cada día y cuántas de ellas necesitan asistencia?

M.S: A día de hoy son 105 presos y presas las que enumera Etxerat. Es importante saber que aunque haya muchos y muchas pisando calle, siguen estando presas. Nos encontramos con amigos y amigas fuera y pensamos, ‘ostras, ya está, askatu dute!’, pero no...

Desde que se les aplica la legislación penitenciaria ordinaria existe una transición antes de llegar a la total libertad, que pasa por el llamado 100.2, que es básicamente que el o la presa sale diariamente por unas cuantas horas a trabajar, estudiar o a hacer un voluntariado. En esta situación hay 20 presos y presas. El tercer grado, un paso más, ya supone poder dormir en el domicilio de jueves a lunes. En esta situación a día de hoy hay 8 presos y presas. Luego tenemos a quienes están con la pulsera, que ya no tienen que volver a prisión; en esta situación hay 37 presos y presas.

A todos y todas ellas está ayudando Harrera. Y a tantos otros que, aun habiendo dejado atrás la cárcel, el exilio o la deportación, siguen necesitando ayuda.

Mencionan que cada una necesita su ‘traje a medida’, pero ¿encontrar vivienda y trabajo sigue siendo lo más difícil, visto el contexto general?

E.K: Para nosotras es básica la idea del traje a medida. Cada persona tiene una situación y unas necesidades particulares y Harrera pone todo su empeño en ayudar a cubrirlas. Las necesidades de la vivienda normalmente están resueltas por las propias familias, pero cuando no es así, el problema suele ser importante. Aun y todo, solemos darle solución apelando a la comunidad.

En cuanto al trabajo, es tan necesario como difícil de conseguir para quien ha pasado más de 20 años en prisión. Intentamos encontrar propuestas de trabajo adecuadas a las particularidades de cada uno.

Harrera dispone hace tiempo de un piso en Donostia y planteaban conseguir alguno más…

M.S: En este momento son tres pisos asistenciales gracias a la generosidad de toda nuestra red. Gracias a esto, quienes salen durante unas horas al día o su residencia familiar está en otro herrialde disponen de un lugar tranquilo donde comer, ducharse o simplemente descansar. Tenemos que darnos cuenta de que no todos los presos y presas que por ejemplo están en Martutene son de Donostia. Estos pisos hacen más llevadero este salir y volver a prisión.

Han comentado varias veces que las pensiones son el gran problema mirando a futuro, al tratarse personas que apenas han cotizado. ¿Aparece alguna solución nueva a la vista?

E.K: Una de las líneas de trabajo que la Asamblea ha dado por buena para 2026 es la de empezar a mirar a largo plazo. Me explico, se trata de un primer estudio para contabilizar a  todas las personas que hayan estado más de 5 años en el exilio o en prisión, y cuál es su situación de vulnerabilidad teniendo en cuenta dos vectores: la vivienda y la renta.

Hay mucha gente que por edad no va a poder cotizar los 15 años que se exigen como mínimo y que por eso no puedan cobrar una pensión. También hay quienes han cotizado 15 años pero la pensión contributiva es tan pequeña que no les permite subsistir. Por eso, Harrera necesita disponer de datos certeros que nos permitan saber cuántas personas y en qué cuantía necesitarán ayuda en un futuro.

Por otra parte, tenemos una propuesta por medio de la modificación de la ley de RGI  que permitiría a muchos y muchas tener derecho a recibir esta ayuda. Esta propuesta ha sido trasladada a todos los agentes políticos y sindicales en el marco de relaciones que hemos mantenido en 2025.

¿Tiene Harrera algún tipo de colaboración con el Departamento de Justicia de Lakua? ¿Ven sensibilidad hacia esta problemática tras el cambio de manos desde el PNV al PSE?

M.S: Como acabamos de decir, uno de los objetivos del año pasado era el de entablar relación con los partidos, sindicatos… de este país. Esto se ha realizado, es más, han sido invitados a la asamblea general. A todos con los que nos hemos reunido se les ha entregado un dossier en que identificamos dificultades de leyes y posibles modificaciones de decretos. Veremos qué frutos da. Por el momento la acogida y la relación son fluidas. 

¿Programas oficiales como Aukerak están funcionando?

M.S: La creación de Aukerak nos parece positiva. Otra cosa es si puede cumplir los objetivos para los que fue creada. A los presos y presas se les exige un contrato de trabajo para acceder al tercer grado. En principio, Aukerak debiera estar en condiciones de posibilitar esos contratos pero, a día de hoy, no tiene esa capacidad. 

‘5.000 baietz’ es el objetivo marcado en número de socios, ¿está lejos todavía? 

E.K: Se empezó el año con 3.200 y al día de la asamblea hemos llegado a los 4.820 bazkides. ¡A ver si con esta entrevista llegamos a los 5.000! [sonríe]. Es importante que la gente sepa que este colectivo va a seguir necesitando de Harrera durante décadas. Y eso supone que nuestra comunidad, nuestro pueblo, tiene que seguir practicando la solidaridad. Nos tenemos que ayudar y seguir ayudando. Las bazkidetzas se han multiplicado gracias a las presentaciones de Harrera en más de 80 pueblos y barrios a lo largo de 2025.

¿Qué tipo de aportaciones extras reciben? Al principio de Harrera se conocieron algunas donaciones, más recientemente han citado casos de personas que han dado a la asociación la indemnización recibida como víctimas de violencia estatal…

M.S: Este pueblo es solidario, eso se ve en las donaciones, lo estamos palpando. Este 2025 un particular ha donado parte de la venta de una vivienda y nos han dejado otras 3 en herencia. Una de las líneas de trabajo de 2026 será animar e impulsar el tema de las herencias. Hubo una carta en GARA el verano pasado de José Mari Esparza sobre la solidaridad después de una vida de lucha, creo que fue maravillosa y por ello vamos a trabajar en ello, para que aquellas personas que así lo deseen puedan seguir aportando aunque nos dejen.

Han abierto una línea de trabajo con Coiste, ¿por qué y para qué?

M.S: Partimos de situaciones y momentos históricos diferentes. Por tanto, no se trata de equiparar ni de copiar modelos. Dicho esto, Coiste es en Irlanda el equivalente a Harrera en Euskal Herria. Para nosotras es importante compartir experiencias y explorar posibilidades junto a Coiste, redoblar esfuerzos para gestionar mejor la problemática de los presos y presas tras la vuelta a casa. 

En la asamblea se ha tratado también una iniciativa conjunta con GEBehatokia ante Naciones Unidas. ¿De qué se trata?

E.K: Basándose en datos aportados por Harrera, GEBehatokia informó a Naciones Unidas sobre las dificultades que deben enfrentar las personas liberadas tras cumplir largas condenas en condiciones extremadamente duras. Se aportó un resumen de las dificultades a las que deben enfrentarse los presos y presas vascas una vez alcanzan la libertad, y el escaso apoyo institucional que pueda facilitar su vida con unos mínimos parámetros de calidad una vez cumplidas condenas, que en muchas ocasiones superan los 20 años. 

Tal y como viene a concluirse en el informe de Naciones Unidas, este trabajo debe ser impulsado y promocionado por las administraciones públicas, para poder dar así respuesta a las numerosas y diferentes necesidades de las personas una vez alcanzan su libertad. El hecho de ser mencionados en un informe de tan alto nivel supone un gran espaldarazo al trabajo que realiza Harrera.

¿Con qué argumento animarían a sumarse a Harrera a alguien que tenga posibilidades de ayuda y esté dudando entre varias causas diferentes?

M.S: Durante décadas este pueblo solidario cruzaba los muros cada semana: se han compartido miles de kilómetros, cansancio y dinero para no dejar solo a nadie. Este pueblo solidario ha arrimado el hombro para costear viajes interminables de hijas, amatxus, amigos... que llegaban a las visitas exhaustos pero felices. Ahora la solidaridad no es ir tan lejos, es quedarse cerca. Es acompañar a quien ha vuelto de la cárcel, el exilio o la deportación para reconstruir una vida digna.  

E.K: Quienes vuelven de la cárcel, el exilio o la deportación tienen necesidades concretas y este pueblo solidario tampoco les va a dejar solos ahora. Harrera canaliza esa ayuda pero es la gente, la buena gente, la que lo hace posible. Algunos apoyan cediendo viviendas, otras haciéndose bazkides. La cuota mínima son 60 euros anuales, es decir, 5 al mes. Hacerte socia es fácil, rápido y desgrava. Les planteamos que entren en harreraelkartea.eus y desde ahí se hagan bazkides.

 

 

 

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Un Monumento al Desacato

Navarra es el corazón mismo de Euskal Herria.

Es el ente pre-estatal que dio a los vascones unidad territorial, cultural, política, administrativa e identitaria, algo que no supo ver Mark Kurlansky cuando escribiese su obra 'La Historia Vasca del Mundo', algo que ya hemos comentado anteriormente.

Así como también ya hemos publicado anteriormente acerca de ese potente movimiento de reivindicación conocido como la Gamazada.

Pues bien, desde Noticias de Navarra, traemos a ustedes este interesante reportaje acerca del Monumento a los Fueros ubicado en el Paseo de Sarasate sito en Iruñea, capital de todos los vascos:


El Monumento a los Fueros

Situado en el paseo de Sarasate de Iruñea, se erigió en los primeros años del siglo XX, en respuesta al desacato que supuso la pretensión del gobierno de España de suprimir lo poco que quedaba de la antigua soberanía de Navarra, hecho que generó una masiva protesta de la sociedad. Nacido como monumento reivindicativo, para muchos su vigencia continúa como tal. Financiado inicialmente por suscripción popular, aún está pendiente de inaugurar

Víctor Manuel Egia Astibia

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Como consecuencia de la aplicación de la ley incorrectamente llamada paccionada, Navarra perdió en 1841 su estatus de reino independiente, con sus propias cortes, gobierno, tribunales y administración, para pasar a ser una provincia española. Apenas conservó un poco de autonomía, su propio régimen fiscal y algunas instituciones, como la Cámara de Comptos. En mayo de 1893 el ministro de Hacienda del gobierno de Madrid, Germán Gamazo, trató de eliminar cualquier resquicio del pasado de Navarra como estado y en el artículo 17 de su proyecto de presupuestos, trataba de aplicar a Navarra las mismas contribuciones que al resto de las provincias españolas. La reacción de la sociedad navarra fue inmediata y comenzaron a llegar protestas de todos los rincones del territorio, tanto de diferentes entidades políticas, como de personas particulares; muchas también afincadas fuera de Navarra.

De esta forma, el 4 de junio de 1893 hubo una multitudinaria manifestación que, a los gritos de ¡Viva Navarra! y ¡Vivan los Fueros!, abarrotó las calles de Pamplona, terminando en la sede del Gobierno Civil, que en aquel año se encontraba en la Casa Alzugaray del paseo de Valencia. Prácticamente la totalidad de ayuntamientos, asociaciones, partidos y periódicos navarros apoyaron la protesta.

En una población total que rondaba los 300 000 habitantes, se recogieron hasta 125 000 firmas, en un documento al que se dio el nombre de Libro de Honor de los navarros. La protesta, conocida como Gamazada fue, de esta forma, absolutamente generalizada y movilizó a gran parte de la población de Navarra. Un ejemplo, puntual pero muy significativo, de dicha protesta fueron los versos que el poeta popular José Jarauta Joselico escribió para la representación festiva anual del paloteado en la localidad ribera de Monteagudo y que muchos años después recogió y publicó el historiador Jimeno Jurío, versos musicados y grabados posteriormente por el grupo de música popular Ortzadar kantari taldea.

Pocos días después de la gran manifestación, el escritor y dramaturgo pamplonés residente en Madrid Fiacro Iraizoz Espinal publicó en prensa un artículo en donde proponía la realización “de un monumento que a la vez que sirva de ornato a la capital, sea el altar donde nuestros hijos aprendan a adorar las sagradas libertades de nuestras veneradas instituciones…”. Y planteaba que, si la idea era del pueblo, también la financiación debía ser por suscripción popular. De la misma forma y el mismo día, el médico agoizko Manuel Jimeno solicitaba, al menos, la colocación de una placa conmemorativa en la fachada del Palacio de Diputación. Tanto la Diputación Foral como el Ayuntamiento de Iruñea recogieron la idea de Iraizoz y para el 16 de junio anunciaron que debía llevarse a efecto la realización del monumento, que sería financiado por suscripción popular.

Financiado por aportación popular

Reunidos en el Nuevo Casino de la capital, presidentes de sociedades recreativas, de centros culturales, directores de periódicos, representantes de Diputación y de diversos consistorios, decidieron apoyar el proyecto y abrir la suscripción popular. La cuota mínima establecida fue de 25 céntimos y la máxima de 25 pesetas, con la intención de que pudieran participar en la misma individuos de cualquier condición. Solo se admitían donativos mayores a sociedades, entidades bancarias, ayuntamientos o a residentes en el extranjero, a los que se suponía más adinerados. 

Otro momento de gran apoyo popular fue cuando, en la soleada mañana del 12 de febrero de 1894, representantes de Diputación se dirigieron en comitiva a la estación del Norte, para tomar el tren y llevar a Madrid la protesta y el libro de Honor con las 125.000 firmas. La población de Pamplona se echó a la calle, aplaudiendo y vitoreando al cortejo, y la prensa local tituló la crónica del momento como 'Un día solemne'.

Rápidamente se promovió un concurso de proyectos para el monumento y, finalmente, se aprobó el presentado por el arquitecto pamplonés Martínez de Ubago en junio de 1894. Aunque inicialmente se pensó colocarlo en la plaza de la Constitución, actual Plaza del Castillo, finalmente se decidió hacerlo delante de la fachada principal del Palacio de Diputación. El 27 de noviembre de 1895 se retiró la fuente-surtidor existente en el lugar y se comenzaron las tareas de cimentación, tareas que resultaron dificultosas pues en el lugar, fosos de las antiguas murallas, todo era material de relleno y no se encontraba la base sólida para apoyar los cimientos.

El arquitecto Manuel Martínez de Ubago

Manuel Martínez de Ubago Lizarraga, el diseñador de la obra, nacido en Pamplona en 1869, había estudiado arquitectura en la Escuela Superior de Madrid, titulándose en 1892. En los apenas once años que residió en Iruñea, además del Monumento a los Fueros, hizo algunas hermosas viviendas, siempre en estilo ecléctico, con toques modernistas, como las de la calle General Chinchilla 6, José Alonso 4, San Nicolás 72, o fachadas de comercios, como la farmacia Blasco o la joyería Idoate, todos ellos actualmente en aceptable estado de conservación.

Sin embargo, una vez destituido en Madrid Germán Gamazo como ministro de Hacienda, y una vez eliminada la amenaza de extensión a Navarra de los impuestos y fiscalidad vigentes en provincias, el interés por la obra se desvaneció un poco. La suscripción popular fue decayendo en cuantía y no obtuvo la recaudación esperada, liquidándose lo conseguido con las primeras obras. Al no contar con fondos, el proyecto tuvo que ser paralizado a finales de 1898. Se discutía quien debía continuar con la financiación, si el Consistorio de la ciudad o la propia Diputación. En abril de 1900 ya se hablaba en prensa del “monumento inacabable”. Finalmente, fue Diputación quien decidió reanudar las obras, con el apoyo en la dirección de obra del arquitecto Florencio Ansoleaga. 

La Diputación aportó, en su presupuesto de 1900, diez mil pesetas, en el de 1901, veinte mil y setenta mil en el de 1902. El incremento del coste previsto se debía especialmente a las distintas estatuas que adornaban el monumento. En concreto, solo la estatua de la matrona, que iba a culminar el monumento, estaba presupuestada en 27.000 pesetas. Para los Sanfermines de 1903 se desmontó el andamiaje y, aunque aún faltaban algunos remates, en la columna superior del monumento quedó grabada una inscripción con el año de 1903 como fecha de acabado. El coste total había sido de 200.000 pesetas. Ya en la primavera de 1904 ya la opinión pública exigía una fecha para su inauguración, pero Diputación daba largas, diciendo que debía elegirse una fecha clave, aniversario de algún hito importante de la historia de Navarra. Además, las placas de bronce con los distintos textos reivindicativos a colocar en cada frente estaban tardando más de lo debido y Diputación consideraba que aún no se había terminado todo. Se barajó como fecha el aniversario del 4 de junio de 1893, día de la gran manifestación contra las medidas del ministro Gamazo y que dio comienzo a todo el proceso, proponiéndose incluso como día de celebración permanente: la Fiesta Anual de los Fueros.

Finalmente, el 17 de marzo de 1905 fueron colocadas las cinco placas de bronce, considerándose como terminada la obra, doce años más tarde del inicio de los acontecimientos que habían originado su construcción. Sin embargo, la inauguración oficial no llegaba, numerosos escritos en la prensa local lo requerían, pero nunca había respuesta. Tampoco se prestó demasiado interés en su mantenimiento y las cinco estatuas de su base pronto comenzaron a ennegrecerse, con las consiguientes protestas ciudadanas. También hay quien se quejaba de que las personas se sentaran en su base haciendo tertulia o los niños se columpiaran en las cadenas de sus escaleras, considerándolo como algo inapropiado, costumbre que, por cierto, permanece un siglo más tarde. En marzo de 1909 y cuando estaba en proyecto el adecentamiento de la plaza del Castillo, que costó la supresión de la hermosa fuente de la Beneficencia diseñada por Paret a finales del siglo XVIII, el teniente de alcalde del Consistorio pamplonés, Eustaquio de Echave, hizo una propuesta formal de trasladar el Monumento a los Fueros al centro de la citada plaza. La idea no contó con el apoyo necesario para llevarse a efecto.

De 23,40 metros de altura y con una base realizada en piedra de Tafalla

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El estilizado monumento tiene una altura total de 23,40 metros y está apoyado sobre una base o zócalo pentagonal de 18 metros de diámetro y uno de altura, realizado en piedra de Tafalla, contando con cinco escalinatas entre las cuales penden férreas cadenas que simbolizan el escudo de Navarra. En el centro de esta base se apoya el primer cuerpo, pentagonal, de cinco metros de altura, realizado en mármol de Almandoz y que posee en cada uno de sus ángulos columnas coronadas por sendas esculturas, que simbolizan el trabajo, la paz, la justicia, la autonomía y la historia. Las esculturas fueron realizadas en piedra de Angulema (Angoulême) por el escultor marmolista pamplonés Ramón Carmona Urrutia, que precisamente había aprendido su oficio en un taller situado junto al monumento, en el número 4 del paseo.

Como curiosidad decir que esculpió las figuras en el improvisado taller del coso de la plaza de toros de la ciudad. Además, en cada uno de los frentes de este primer cuerpo hay una placa en bronce con un pequeño texto explicativo, quizás mejor, reivindicativo. Tres son en castellano, uno de ellos en vasco y otro también en lengua vasca, pero en alfabeto ibérico. Precisamente la realización de este último texto, encargado al jesuita Padre Fita y que era algo más complicado de realizar, fue lo que demoró casi un año la terminación del monumento, recibiendo, además, muchas críticas por el resultado final. Todas las placas fueron fundidas en la fundición Masriera y Campius de Barcelona. El valioso y explícito mensaje escrito en nuestro idioma dice: Gu gaurko euskaldunok gure aitasoen illezkorren oroipean bildu gera legea gorde nai degula erakusteko, en castellano Nosotros los vascos de hoy nos hemos reunido aquí en memoria (recuerdo) de nuestros antepasados inmortales, para proclamar (mostrar) que queremos guardar nuestra ley. 

Por encima de este cuerpo, una columna pentagonal en piedra de la cantera de Lete, muestra en sus caras los escudos de las capitales de merindad, Estella, Sangüesa, Olite, Tudela y Pamplona/Navarra. Una columna de mármol rojo de Aizkorbe, con capitel está ornada con una pequeña placa en bronce que señala el año de construcción 1903 y sostiene la figura que culmina el monumento: la matrona foral. La estatua de bronce, también fundida en la barcelonesa Masriera, de cinco metros y medio de altura y tres mil kilos de peso, muestra a una mujer vestida al modo clásico, alegoría de Navarra, coronada en recuerdo al reino que fue. Lleva en su mano diestra una cadena rota, símbolo de la libertad conquistada y en la izquierda un pergamino que proclama la Ley Foral.

Su autor fue José María Martínez de Ubago, hermano de Manuel, que había diseñado el conjunto del monumento. Para ello utilizó como modelo a la joven pamplonesa Rosa Estefanía Oteiza que, se dice, fue pareja del autor, con el que tuvo tres hijos extramatrimoniales y a la que posteriormente abandonó. La rocambolesca historia de Rosa y el autor de la figura, ha sido contada y publicada por autores como Patxi Abasolo o Joseba Asiron, con algunas pequeñas variantes sujetas a sendas interpretaciones. En cualquier caso, la joven modelo, no reconocida como tal y olvidada durante muchos años, está ahora recuperando su protagonismo y dignidad. 

Y como decíamos, tras su finalización, solo quedaba pendiente que las autoridades procediesen a su inauguración. Se llegó a preparar la ceremonia, se acuñaron medallas conmemorativas, pero el tiempo pasaba y no se llevaba a cabo. Los avatares políticos a lo largo de todo el siglo XX hicieron que las autoridades navarras y pamplonesas nunca mostraran un interés especial en hacerlo. Al cumplirse su centenario, ya iniciado el siglo XXI, se sometió el monumento a un remozado, limpieza y restauración. Hubiera sido el momento de retomar el tema de su inauguración. Pero el gobierno de UPN, con su entonces presidente Miguel Sanz al frente o la alcaldesa Yolanda Barcina del mismo partido, nunca lo tuvieron entre sus intenciones. Con la llegada en 2015 del nuevo gobierno de Geroa Bai se pensó que había llegado el momento... pero tampoco se hizo. Sigue sin ser inaugurado, aunque para muchos no por eso sea menos valorado, como símbolo de lo que fuimos y aún luchamos por recuperar.

 

 

 

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sábado, 31 de enero de 2026

Entrevista a Beñat Garaio

Y ya que estamos en el tema del euskera, tanto su enseñanza como la normalización de su uso, compartimos con ustedes esta entrevista publicada en Noticias de Gipuzkoa, misma en la que se menciona el empeño que se está poniendo en rescatar otra lengua, el maorí.

Aquí la entrevista:


“El apoyo social es clave para poder revitalizar el euskera”

Beñat Garaio | Sociolingüista e investigador | El vitoriano presentó el pasado jueves en Gasteiz los resultados de su investigación sobre la normalización lingüística del euskera y el maorí

Javier Alonso

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Beñat Garaio Mendizabal fue premiado con el Eusko Ikaskuntza–LABORAL Kutxa Gaztea en 2023 por el proyecto de investigación sociolingüística “Kia ora, e hoa: māoriera eta euskararen biziberritze prozesuak elkarlotzen” —conectando los procesos de revitalización del maorí y del euskera—. Su objetivo era realizar un estudio comparativo entre los procesos de revitalización de Nueva Zelanda y Euskal Herria. Garaio nos explica de primera mano sus hallazgos y reflexiona sobre las claves que podrían aplicarse para impulsar el euskera.

¿Por qué decidió ir hasta Nueva Zelanda para realizar esta investigación?

Desde que retomé mi trabajo en el ámbito de la revitalización lingüística tenía muchas ganas de ir a Nueva Zelanda para investigar su proceso. Compartimos muchas cosas Aotearoa y Euskal Herria, pero al mismo tiempo las diferencias entre ambas realidades son muy notables, y esa combinación fue lo que despertó mi interés. Además, haber conseguido este premio hizo posible el viaje y me dio la oportunidad de trabajar con todas las garantías.

¿Cómo recibieron en Nueva Zelanda su investigación?

Despertó bastante interés. Durante casi dos meses viajé por las dos islas principales, hablé con personas de todos los ámbitos y perfiles, y compartimos experiencias sobre nuestros retos y logros. Fue una experiencia muy positiva y, además, los maoríes son una comunidad muy hospitalaria, con una cultura que valora la ceremonia y la acogida de los visitantes.

¿Qué supuso para usted ser galardonado con el premio Eusko Ikaskuntza–LABORAL Kutxa Gaztea?

En primer lugar fue un reconocimiento bonito al trabajo que venía realizando en años anteriores. Recibí el premio en 2023 y lo recuerdo como una etapa muy especial. Es un espaldarazo que te anima a seguir. Además, permitió cumplir un sueño que llevaba años persiguiendo y, gracias al apoyo de Garabide elkartea, pude realizar la investigación en las mejores condiciones posibles y con todas las garantías de éxito.

Revitalización de la lengua maorí

¿En qué punto se encuentra la revitalización del maorí?

El proceso de revitalización del maorí está en una fase muy interesante. Tras siglos de colonización y pérdida de hablantes, muchos indicadores sociolingüísticos muestran que esa tendencia se ha revertido y que la revitalización avanza a un ritmo alto. Esto ha generado mucha ilusión, confianza y autoestima dentro de la comunidad, que se siente animada a seguir consolidando y expandiendo la lengua.

¿Cuáles diría que son las principales fortalezas de ese proceso de revitalización?

Destacaría la reivindicación de sus derechos históricos y del maorí como lengua propia, el fuerte compromiso con su patrimonio, sus creencias y su cosmovisión, el papel central de las familias y la capacidad de la comunidad para liderar el proceso y tejer alianzas con actores muy diversos. Todo ello ha permitido que la revitalización tenga un impacto real y sostenible en distintos ámbitos sociales y culturales.

Similitudes entre el caso del maorí y el del esukera

¿Qué similitudes ve entre el caso del maorí y el del euskera? ¿Se pueden extraer conclusiones útiles para el trabajo que se hace aquí?

Los contextos son muy diferentes y no es fácil replicar procesos, pero ambas lenguas cuentan con un amplio apoyo social, no solo entre los hablantes. Además, en ambos casos la activación y organización comunitaria han sido clave para adaptarse a cada momento y poner en marcha proyectos de revitalización. También se aprecia la importancia de implicar a las familias y de generar redes de colaboración dentro y fuera de la comunidad.

Haciendo una comparación con el caso del euskera, ¿cuáles serían los principales retos en el proceso de revitalización?

Ellos tienen una conexión muy fuerte con su identidad, su cultura y su cosmovisión, lo que les ayuda a construir un imaginario colectivo sólido. En nuestro contexto europeo estamos algo más desconectados de la tierra y de nuestras tradiciones, y quizá sería interesante trabajar más ese vínculo. También destacan por una visión muy optimista del proceso, algo que en el caso del euskera a veces se ve eclipsado por debates y una mirada más pesimista.

¿Es suficiente el papel de la escuela para que haya más gente que hable euskera?

Aprender euskera en la escuela no garantiza que se utilice de forma habitual. Hay que intentar que el uso de la lengua pase de la escuela y los espacios formales al día a día de la comunidad. En Aotearoa priorizan la revitalización dentro de las comunidades y, sobre todo, de las familias. Desde ahí se expande hacia fuera y llega después a las escuelas. Es una estrategia más lenta y laboriosa, pero les permite crear grupos y familias con un compromiso y una competencia lingüística muy altos, y eso asegura la continuidad a largo plazo.

Futuro inmediato

En un mundo tan globalizado, ¿qué futuro ves para lenguas minorizadas como el maorí o el euskera?

El ritmo de desaparición de las lenguas es hoy más alto que nunca. No obstante, creo que, si somos capaces de dar una respuesta colectiva y apoyarnos en otras comunidades en nuestra misma situación, será posible frenar ese proceso. ¡Ojalá podamos revitalizar el mayor número posible de lenguas en los próximos años!

¿Cuáles son sus planes de futuro?

En estos años trabajando en el ámbito de la revitalización lingüística he disfrutado mucho y he participado en proyectos muy interesantes. También he tenido la suerte de investigar cuestiones tan relevantes como la situación de Aotearoa. Ahora mismo estoy centrado en otros temas y me gustaría tomarme un descanso de la investigación. Más adelante ya veré si existe la posibilidad de retomarla.

 

 

 

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GKS Moviliza contra el Fascismo

La prensa (tanto la vasca como la española) así como las plataformas antisistema han estado compartiendo esta actividad convocada por GKS y llevada a cabo simultáneamente en Bilbo y en Iruñea.

Lean ustedes:


Miles de jóvenes secundan en Bilbao y Pamplona el llamamiento de GKS a “crear un muro de contención contra el fascismo”

GKS considera “importante” que exista “un frente de clase que combata las reformas autoritarias y militaristas” que se llevan a cabo en la actualidad, por lo que ha animado “a todos aquellos que quieran de verdad hacer una aportación” a crear “un muro de contención de la clase trabajadora contra el fascismo”

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Gazte Koordinadora Sozialista (GKS) -Coordinadora juvenil socialista- ha congregado este sábado en Bilbao y Pamplona a miles de personas, la mayoría jóvenes, que se han manifestado por las calles de la capital vizcaína para llamar a “crear un muro de contención contra el fascismo”. 

En Bilbao, la marcha ha dado inicio pasadas las 18.15 horas de la tarde, desde la plaza del Sagrado Corazón de la capital vizcaína, presidida por una pancarta en la que podía leerse el lema “Faxismoaren eta estatuen autoritarismoaren aurka gazte langileok borrokara!” (Contra el fascismo y el autoritarismo de los estados, jóvenes trabajadores a la lucha). Durante el trayecto, los manifestantes han coreado eslóganes asegurando que “la lucha es el único camino”, así como animando a “combatir el fascismo”, y han alzado la voz para animar a “la lucha comunista”. Además, han portado banderas de Palestina, así como enseñas comunistas y símbolos representativos de la lucha obrera, y han encendido bengalas.

Antes de comenzar la protesta, la integrante de GKS Aroa Arrizubieta ha asegurado que la organización juvenil ha “tomado las calles” este sábado en Bilbao y Pamplona “para demostrar que ante el autoritarismo de los estados” hay una juventud que “de verdad, tiene un compromiso real para hacer frente al fascismo”.

Según ha defendido, “ante la ofensiva política de la oligarquía y el nuevo fascismo que se está articulando”, resulta “imprescindible” que haya “grandes organizaciones comunistas” que le hagan frente. GKS considera “importante” que exista “un frente de clase que combata las reformas autoritarias y militaristas” que se llevan a cabo en la actualidad. Por ello ha animado “a todos aquellos que quieran de verdad hacer una aportación” a crear “un muro de contención contra el fascismo”. “Un muro de contención de la clase trabajadora”, ha precisado, a la vez que ha invitado, “a toda la juventud trabajadora” a “la lucha y a la organización”.

La marcha ha atravesado la Gran Vía bilbaína hasta la Plaza Circular, a la que se han ido sumando, durante el recorrido, cientos de personas, especialmente jóvenes. Una vez llegada a la Plaza Circular, la manifestación ha proseguido por la calle Buenos Aires hasta llegar al Ayuntamiento, donde ha finalizado. Cuando los manifestantes han llegado a la explanada del Consistorio, el puente del Ayuntamiento se encontraba totalmente ocupado por los participantes. 

Por su parte, en Pamplona, la movilización ha salido, sobre las 19.00 horas desde la Plaza de la Libertad, donde se ubica el Monumento a los Caídos. Precisamente, este viernes dos miembros de GKS se colgaron de este edificio para exigir su derribo y llamar a participar en la manifestación de hoy. Encabezaba la marcha una pancarta con el lema 'Faxismoaren eta estatuen autoritarismoaren aurka gazte langileok borrokara!' (Contra el fascismo y el autoritarismo de los estados, jóvenes trabajadores a la lucha).

La manifestación ha recorrido la Avenida Carlos III hasta Merindades, para continuar por la Avenida Baja Navarra, Plaza Príncipe de Viana, Yangüas y Miranda, calle Padre Moret, calle José Alonso, calle Taconera para finalizar en el Bosquecillo, donde se había instalado un escenario. A lo largo del recorrido se han ido desplegando otras pancartas con críticas a Donald Trump, Von der Leyen, Nettanyahu, Vito Quiles e Isabel Día Ayuso. Además, se han coreado consignas como 'Contra el fascismo, organización', 'No a la guerra de los capitalistas' o 'Los Caídos demolición'.

En declaraciones previas a los medios de comunicación, Joanes Velázquez, miembro de GKS, ha destacado que “miles de jóvenes de toda Euskal Herria hemos tomado las calles contra el fascismo y el autoritarismo de los estados, demostrando que existe una generación joven dispuesta a plantarles cara”. Ha manifestado que “ante la ofensiva política de la oligarquía y el nuevo fascismo que están intentando imponer, hay que crear grandes partidos comunistas”. En este sentido, ha defendido que “debemos unir un frente de clase compuesto por organizaciones proletarias y movimientos populares para hacer frente a las reformas autoritarias y militaristas de los estados”. Así, desde GKS han tendido la mano “a individuos y colectivos a formar parte del grupo de contención contra el fascismo” y han llamado a “la organización y a la lucha a la juventud trabajadora”.




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Terapia de Grupo

Desde las páginas de Noticias de Navarra traemos a ustedes este reportaje acerca de una iniciativa muy particular en favor del euskera, una que trasciende edades.

Lean ustedes:


Nunca es tarde para aprender euskera

Trece profesores imparten clases de euskera gratuitas a 220 estudiantes / El único requisito para todos es estar jubilado

María Olazarán

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El euskera como terapia de grupo, como agente socializador, como herramienta para combatir el Alzheimer “y que el disco duro no se oxide”. La lingua navarrorum, una “asignatura pendiente” para muchas personas en Navarra y que, cuando llegan a la jubilación, quieren recuperar para, por ejemplo, poder hablar con sus biliobak (nietos). Todas las mañanas, varias aulas del Condestable y del espacio Plazara!, ambos en la calle Mayor de Pamplona, se llenan de gente veterana para hablar en euskera. 

“La única condición para poder forma parte de esta iniciativa, tanto para los profesores como para el alumnado, es estar jubilado. Los estudiantes tienen derecho a recibir clase de euskera gratuita y los docentes tenemos derecho a impartirlas y no cobrar nada”, resume con gracia Alejandro Vicente, natural de Salamanca que llegó a Pamplona con 10 años y comenzó a estudiar euskera a los 30. “Cuando me jubilé Ángel me dijo que necesitaban profesores. Yo no tengo título, pero me animé y llevo cuatro años. Lo que nos une a todos es nuestro cariño y amor por el euskera”, afirma.

Esta iniciativa comenzó hace quince años “cuando un grupo de jubilados se juntó en el Casco Viejo con la intención de organizar clases de euskera”, recuerda Javier Mangado, exprofesor de Secundaria y otro de los docentes implicados. “Encontraron a tres profesores José Manuel Alemán, Xabier Irigarai y Patxi Erdozain. Este último pertenecía a la asociación Sasoia, lo que les facilitó la solicitud de locales para impartir las clases. Al principio empezaron con deficiencias, incluso sin calefacción”, relata Mangado, que se jubiló en septiembre de 2012 y un mes después ya estaba dando clases. 

Poco a poco, la bola fue creciendo y en la actualidad están trece profesores y unos 220 estudiantes (en torno al 60% son mujeres). “Tenemos 14 grupos desde 1º hasta mintzakide (conversación) y suelen ser de unas 15 personas, salvo los que empiezan de cero que están 20-25 personas”, explican Mangado y Vicente. Las clases se imparten en horario de mañana, en días alternos (lunes-miércoles o martes-jueves), hora y media cada día. Y son totalmente gratuitas.

Para inscribirse no se necesita realizar ningún examen. Es suficiente ponerse en contacto con la Asociación Sasoia y quedar con ellos. “Les preguntamos si ha estudiado algo de euskera y le situamos en un nivel. Y luego vemos si hay que subir o bajar”, señala  Vicente. La organización, reconoce Mangado, “es un poco anarca. Somos de ritmo caribeño, de terapia familiar y de grupo”. Como todos están jubilados, muchos alumnos realizan uno o dos viajes durante el curso con el Imserso y faltan a clase. “Esto no es como la escuela de idiomas, es algo voluntario, activo. Se trata de estar a gusto. El objetivo no es sacar el C1 sino recuperar o acercarse a la lingua navarrorum que les permita, por ejemplo, relacionarse con sus nietos”, señala Vicente.

Este profesor tiene tres principios que traslada a su alumnado. “El primero es aumentar la relación social del grupo. El segundo combatir el Alzheimer y para ello hay que aprender algo nuevo, como es el idioma. Y el tercero es hablar en euskera. Más que aprender euskera, es hablar, como sea pero hablar”, remarca. 

También hay algunos estudiantes, afirma Mangado, que vienen para “alfabetizarse”. “Son personas que saben hablar perfectamente pero no que no saben escribir ni leer en euskera”, dice. Otras, apunta Ángel, alumno, “sí tienen mucho interés en aprender bien la lengua. Quizá no como para sacarse un título, pero sí quieren hablar y escribir correctamente”.

Queremos, apunta Paco Unzué, otro de los profesores implicados, “dar la oportunidad a todas esas personas que durante su juventud o etapa laboral no pudieron apuntarse a clases de euskera a que puedan hacerlo ahora, al llegar a la jubilación. Y que satisfagan así ese objetivo que tenían desde hace años”. También se apuntan personas que lo dejaron hace 40 años y deciden volver a intentarlo.

Maneras de socializar

Las razones que llevan al alumnado a apuntarse a estas clases son diversas. Para muchas personas, como Mª Carmen Royo o Marina, el euskera ha sido siempre “una asignatura pendiente”. “Mi primer contacto fue con 16 años y lo intenté muchas veces, la última en 2009. Y siempre fue un desastre por distintos motivos, en parte por creerme incapaz o por falta de tiempo”, reconoce Royo. “Pero ahora, a mis 66 años, aparece mi nieto euskaldun, de Goizueta, y he vuelto. Llevo desde septiembre y estoy muy motivada”, asegura.

Marina, con familia en Tolosa, también le tenía ganas al euskera. “En cuanto me jubilé, un mes de diciembre, en enero ya estaba estudiando. Es mi terapia ocupacional para que el disco duro no se oxide, es un motivo para levantarme por la mañana, coger la bici y venir. Me permite socializar. Me gusta relacionarme con cosas que me gustan y el euskera me encanta así que me relaciono con ella”, resume.

Ángel, Marian, Herminio y Andoni también están encantados con las clases de euskera. Los dos primeros empezaron de 0 y aunque Herminio dice que lleva diez años y no sabe “hablar”. Sus irakasles niegan la mayor. “Claro que sabes”, afirman con rotunidad. “Quizá sepa más gramática que hablar. Me cuesta mucho porque tengo que traducir todo”, reconoce Herminio, natural de Valladolid que llegó a Pamplona con 10 años. “Siempre había tenido interés y al jubilarme estuve cuatro años en la universidad de mayores y después me apunté a euskera”.

A Marian, donostiarra, le ocurre lo contrario. “Entender y hablar mejor, pero no puedo con los verbos”, asegura. Su compañero Andoni recuerda que “empezó a estudiar euskera hace mucho años, cuando trabajaba de funcionario y tenía facilidades”. De hecho coincidió con Alejandro en clase “y ahora él esta de profesor y yo sigo de alumno. Estoy atascado (se ríe)”. 

Todos los estudiantes agradecen la dedicación desinteresada del profesorado y también a la asociación Sasoia. “Vimos la necesidad de llevar el euskera a la gente mayor. Vamos a otro ritmo y quizá la escuela de idiomas se nos hace demasiado exigente. Logramos saltar toda la burocracia para buscar locales y ahora el ayuntamiento nos ayuda más”, reconoce Ángel, que añade que “gracias al boca a oreja la gente se ha ido enterando de que hay clases de euskera gratis a un ritmo ajustado a nuestra edad”.

Cada vez son más y aún "tenemos posibilidad de crecer”, pero necesitan profesores con ganas de subirse al barco. “Es nuestra principal muga”, reconoce Mangado, que anima a profesores u otros profesionales jubilados a sumarse a este proyecto. Y su colega Unzué invita también a la gente a apuntarse y descubrir que “el euskera no es tan raro o difícil como lo pintan”.  

 

 

 

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viernes, 30 de enero de 2026

Festival Musical por Palestina

Hace unas semanas, durante su concierto del 9 de enero de 2026 en el Estadio Nacional de Santiago, Chile, Bad Bunny rindió un emotivo homenaje al cantautor y activista Víctor Jara, interpretando con mandolina su himno “El derecho de vivir en paz”. El gesto ocurrió precisamente en el histórico recinto, utilizado como centro de detención durante el golpe de estado de Pinochet y su posterior dictadura.

Pues bien, pareciera ser que los máximos representantes del estilo musical caracterizado por su frivolidad de pronto, están tomando consciencia de lo que ocurre en las sociedades de las cuáles surgieron y a las cuáles les dieron la espalda en su obsesiva búsqueda de fama y dinero.

¿Por qué lo mencionamos?

Porque ahora ha sido Rosalía quien, dejando de lado su papel protagónico en la embestida mediática en contra de los derechos sociales, políticos, sexuales y reproductivos de las mujeres, se ha subido al escenario a cantar en solidaridad con el pueblo palestino. En ello, Rosalía se ha colocado por encima del mismísmo Joan Manuel Serrat, rábido defensor del sionismo junto a Joaquín Sabina.

Hablamos de un escenario en el que se ha contado con la presencia del internacionalista vasco Fermin Muguruza.

Lean ustedes la reseña provista por Naiz:


Muguruza, Rosalía, Guardiola, Amaia, Llach... en un gran festival por Palestina en Barcelona

La cultura catalana se ha reunido este jueves en el Palau Sant Jordi de Barcelona para reclamar el fin del genocidio y la libertad de Palestina en el concierto Manifest x Palestina, un acto protagonizado por figuras como Rosalía, Pep Guardiola, Bad Gyal, Amaia, Fermin Muguruza o Eduard Fernández.

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La iniciativa Manifest x Palestina ha dado un nuevo aldabonazo internacional en favor de Palestina este jueves noche desde Barcelona con un gran festival que ha reunido a 20.000 personas y ha tenido participación vasca. Desde una plaza cualquiera del Mediterráneo escenificada en el pabellón de Montjuic, el actor Eduard Fernández ha abierto la velada con una conversación con el 'fixer' gazatí Kayed Hammad, quien se ha dedicado a relatar las condiciones penosas que hoy viven sus paisanos mientras se terminaba de llenar el lugar.

En cuanto han dado las 20:00 horas, Pep Guardiola ha tomado la palabra: «Las bombas quieren provocar silencios, que miremos a otro lado, que no demos un paso adelante. Es por eso que nos tenemos que implicar», ha exclamado el entrenador del Manchester City, antes de sentenciar que «todo esto va solo de humanidad, que es lo que está faltando hoy en Palestina».

Las primeras notas musicales han llegado en la voz de la cantante palestina Lina Makoul, quien ha insistido en que solo la creación lleva a la felicidad, justo antes de unirse a la chilena Ana Tijoux, en un giro del pop dulce y reivindicativo al rap sureño 'Somos Sur', repleto de demanda y rebeldía.

«Palestina está viva en cada padre, en cada madre y en cada niño; en cada canción y en cada grito de solidaridad. Por eso pido que sigáis clamando por Palestina», ha rogado a su vez Natalia Ahmad Abu-Sharar, parte de la comunidad Palestina de Catalunya, antes de que se materializara la conexión entre Euskadi, Cataluña y Palestina con Fermin Muguruza, 'Yalah Yalah, Ramallah' y la demanda de «Boicot a Israel».

Un prólogo, dos actos y un epílogo

Tras esto, el blues desértico de Tinariwen, atrapado entre turbantes y envuelto en puesta de sol, ha servido para dar visibilidad a los distintos conflictos en los que está inmerso hoy el pueblo tuareg, mientras que una performance de La fura Dels Baus ha servido como cierre de este prólogo.

El silencio del inicio del primer acto ha quedado roto por el violín de la madrileña Laura Pacios, acompañado por un ensamble a caballo entre el jazz y el flamenco, para que luego la navarra Amaia Romero, sola con su piano en el centro de la plaza mediterránea, dejara caer un velo de ternura en un pabellón salpicado de las estrellas que han formado los miles de linternas de los miles de teléfonos móviles de los miles de asistentes al son de 'Nadie podría hacerlo' y 'Tengo un pensamiento'.

Por su parte, las voces del catalán Xavi Sarrià y de la activista de origen sirio Salma Alhakim se han unido en 'HAYAT / VIDA / حياة', un grito a la vida y la libertad del pueblo palestino; igual que han hecho las de Guillem Gisbert, líder de Manel, y Mushkaa, hoy en silla de ruedas tras lesionarse la rodilla, en '1 CUMBIA AMB EL GUILLEM (1v1)', antes de cerrar el primer acto con un «Puta Israel».

La convicción pop de la palestino-jordana Zeyne ha abierto el segundo acto y ha arrancado uno de los «Free Palestine» más sonoros de la velada, al que ha seguido la dulce 'La symphonie des éclairs' de la francesa Zaho de Sagazan y la balada por el fin de la guerra de la noruega Aurora Aksnes.

Rosalía canta 'La perla' por sorpresa

En medio de la reivindicación ha llegado la sorpresa, cuando las pantallas del Sant Jordi han anunciado a Rosalía, lo que ha desatado que cientos de los sentados en las sillas dispuestas en la pista del pabellón se abalanzaran contra la primera fila.

La catalana, que había recibido críticas estos meses por no posicionarse sobre el genocidio, ha aparecido secundada por cinco músicos, entre guitarras y palmas, para cantar 'La perla' y agradecer a la organización del Manifest x Palestina la invitación al acto.

La irrupción de Rosalía ha servido como antesala al momento urbano de la velada, inaugurado por el 'Primark' de La Zowi y sublimado por Bad Gyal, que primero en solitario ha puesto en pie el Sant Jordi con su 'Fiebre', y luego, acompañada de Morad, ha tirado por 'Así soy'.

Por su parte, el cantante de La Florida, siempre identificado con la causa palestina, ha pedido al público ondear sus banderas entre los versos de ‘Soñar’, a la vez que reclamaba la libertad de la región.

Clamor por la libertad de Palestina

La calma, agradecida en la solemnidad de esta clase de actos, ha regresado con Clara Peya, quien, sentada al piano, ha guiado a Elisabet Casanovas, Laia Manzanares y Miki Esparbé mientras denunciaban los abusos sistemáticos de Israel, un discurso que ha dado entrada a Arab Barghouti, hijo de Marwan Barghouti, encarcelado desde hace 24 años.

Si hay un ejemplo en Cataluña de resistencia cultural, ese es sin duda la Nova Cançó, y Lluís Llach, uno de sus mayores exponentes, quien acompañado de Gemma Humet y Alguer Miquel ha entonado su combativa 'Abril 74'.

El epílogo que ha cerrado las más de tres horas y media de Manifest x Palestina ha comenzado con Oques Grasses sentados en un banco susurrando su preciosa 'La gent que estimo', en uno de los últimos actos en que se espera se pueda ver a la banda de Osona antes de su retiro.

Tras esto, y a demanda del activista (y colaborador de ‘7K’’ David Fernàndez, los cientos de miles de asistentes al Palau Sant Jordi han alzado las cartulinas que reposaban en sus asientos, creando así una bandera Palestina gigante, antes de que Anna Andreu con la 'Canción de Jinete' de Paco Ibáñez y el Ovidi Gran Cor con 'Diguem no' de Raimon pusieran punto y final a la velada cerca de la medianoche.

Todos los beneficios del concierto se destinarán a impulsar y reconstruir proyectos culturales en Gaza y Cisjordania, canalizados a través del PPAN (Palestinian Performing Arts Network) y centros culturales independientes como el Lajee Center (Camp de Refugiados de Aida) y el Dar Qandeel (Tulkarem).




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La Vasconia Romanizada

El descubrimiento de la Mano de Irulegi ha tomado una nueva dimensión con la exposición que se ha montado en Iruñea para mostrar la transición que se vivió en el espacio geográfico en el que habitaban los vascones al momento de la llegada de los romanos.

Derivado de lo anterior les compartimos este reportaje publicado en Noticias de Navarra:


'De Irulegi a Pompelo': ¿cómo vivían los vascones antes de la romanización?

Los orígenes de la ciudad de Pamplona se redescubren en una "ambiciosa" exposición en Civivox Pompelo en la que se recrea a escala real la casa donde se halló la Mano de Irulegi

Paula Etxeberria Cayuela 

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¿Cómo vivían los poblados vascones en nuestro territorio antes de la romanización y durante aquel proceso que supuso la universalización y la globalización? ¿Qué elementos configuraban su identidad?

Es lo que invita a descubrir la "ambiciosa" exposición presentada este jueves 29 de enero en el recién estrenado Civivox Pompelo, De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de la ciudad; una muestra en la que se exhiben por primera vez piezas de la Edad del Hierro halladas en el yacimiento de Irulegi y en la que se recrea a escala real la casa donde se halló la famosa Mano.

Enmarcada en la celebración del 2.100 aniversario de la fundación romana de Pamplona por parte de Cneo Pompeyo Magno, la exposición traslada al público al siglo I antes de nuestra era, y le invita a un recorrido por las tradiciones y costumbres del poblado vascón que la habitaba y por la influencia romana que llega.

Visitable hasta el 27 de septiembre

El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Sáez, la concejala delegada de Cultura, Fiestas y Deporte, Maider Beloki Unzu, el catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Barcelona, Javier Velaza Frías, y el arqueólogo y director de la excavación de Irulegi, Mattin Aiestaran de la Sotilla, han presentado este mediodía la muestra, que se inaugurará oficialmente este viernes 30 de enero a las 18 horas y se abrirá al público el sábado.

Comisariada por la Sociedad Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de diferentes centros universitarios, se podrá visitar, hasta el 27 de septiembre, de lunes a sábado, de 11.30 a 13.30 horas y de 18 a 20.30 horas. Los domingos y festivos permanecerá cerrada.

Tras la presentación, se ha realizado un recorrido por la exposición para descubrir algunas de las piezas más destacadas que se muestran, como la reconstrucción a escala real en el centro de la exposición la casa en la que se localizó la Mano de Irulegi. En esa visita han participado, además, el catedrático de Lingüística Indoeuropea de la Universidad de País Vasco, Joaquín Gorrochategui Churruca, la arqueóloga de la Université de Pau et des Pays de l’Adour Oihane Mendizabal Sandonís, y el alcalde del Valle de Aranguren, Manolo Romero Pardo, quien ha pedido a las instituciones y en concreto al Ayuntamiento de Pamplona "apoyo económico cuanto antes para poder poner en valor el Palacio de Góngora" y posibilitar que "en dos o tres años acoja de forma permanente las piezas que ahora se muestran en esta exposición".

Los orígenes de Pamplona

Con la fundación romana de la ciudad, Pamplona, como núcleo urbano, entra en los anales de la historiografía clásica. No obstante, las raíces de la vieja Iruña son mucho más profundas y beben directamente del acervo y la tradición del pueblo vascón y su cultura.

Esta exposición pretende retratar un momento decisivo en la historia de Pamplona, el de la incorporación del pueblo vascón a la República romana en el siglo I antes de nuestra era. Hasta ese momento, el territorio estaba organizado en poblados fortificados, como el de Irulegi, que funcionaba como un centro dinámico de agricultura, ganadería y metalurgia. 

 La muestra se enmarca dentro del contexto histórico del conflicto de la Guerra de Sertorio (82-72 antes de nuestra era), una guerra civil entre el pueblo romano que afectó al territorio vascón. Consecuencia de ello, el poblado de Irulegi sufrió una destrucción violenta y desapareció, tal y como demuestran las evidencias arqueológicas excavadas durante años, tras sufrir un incendio.

"Nos quedaba como deuda pendiente reconocer los orígenes previos de nuestra ciudad antes de la llegada de los romanos, poner en valor que era un mundo vivo, con un sustrato cultural propio, y eso se reivindica en esta exposición", ha dicho Asiron.

En este sentido, Maider Beloki ha añadido que "la historia de Pamplona no comienza con Roma, sino que se enriquece con ella". 

Un mundo abierto e interconectado

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En el recorrido generado a través de los siete espacios en los que se estructura la exposición De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de la ciudad, se refleja que esa Pamplona previa a la fundación romana era ya "un mundo en contacto con grandes civilizaciones del Mediterráneo, un mundo abierto e interconectado", ha comentado el arqueólogo y director de la excavación de Irulegi, Mattin Aiestaran de la Sotilla.

"Tenemos que dejar de pensar que eran territorios estancos, aislados, donde no había comercio. El Mediterráneo era ya desde final de la Edad del Bronce una auténtica autopista por la que circulaban el comercio, las ideas, el pensamiento, la escritura, la literatura...", ha puntualizado Javier Velaza Frías.

Así, los elementos, objetos y recreaciones que se muestran nos hablan "de contactos, de mestizaje, de mezcla".

"Había una identidad compartida. Los romanos tenían una cultura política muy potente y allí donde llegaban imponían determinadas cosas, pero no otras; imponían una Administración, una forma de Estado, pero no una religión ni una lengua", ha subrayado Javier Velaza.

La vida en guerra

Irulegi es en esta exposición paradigma del momento que se aborda. "No tenemos claro que lo que se ha hallado ahí se encuentre en otro poblado similar. Ahora mismo hay 58 poblados identificados desde la Edad del Hierro, pero ninguno ha sido investigado como lo ha sido Irulegi, así que carecemos de punto de comparación en toda la Cuenca de Pamplona. Habrá que esperar unos cuantos años para ver si se excavan otros poblados, y si se conservan tan bien, y se puede establecer una comparación a nivel de urbanismo", ha explicado Mattin Aiestaran.

La recreación de la casa en donde apareció la Mano de Irulegi

    Una réplica fiel: La reconstrucción de la casa donde se halló la Mano de Irulegi (una de las tres viviendas que se han excavado hasta ahora en el poblado), con su porche, establo y estancia de hogar, es la parte más atractiva y llamativa de la exposición, y se ha realizado de la manera más fiel posible. A través de escaneos 3D se ha podido hacer una reconstrucción completa y con un gran nivel de detalle. Se han utilizado piedras de la Cuenca de Pamplona; la techumbre, que es de gran importancia, la han creado "los últimos teitadores de El Bierzo (artesanos tradicionales de las zonas montañosas especializados en construir y reparar cubiertas vegetales, conocidas como 'teitos' o 'teitas', utilizando paja de centeno), y alfareros/as y etnógrafos/as han participado con sus conocimientos y su talento para realizar recreaciones cerámicas.

Se ha localizado en las excavaciones abundante material bélico que pone de manifiesto que quienes habitaban Irulegi vivían en guerra. La exposición muestra piezas como un puñal y su vaina, unos proyectiles de honda y abundantes puntas de flecha, etcétera. Armas individuales que pudieron pertenecer tanto a soldados romanos como a guerreros vascones, que servían en esa guerra civil como tropas auxiliares.

Además, se pueden ver piezas de la vida cotidiana de este poblado, que acercan a la realidad de una comunidad que atesora conocimientos específicos en la ganadería, la metalurgia, la alfarería y también la escritura. Se exponen, por ejemplo, una jarra de bronce, piezas de adorno o cerámicas de la Edad del Hierro.

Todos estos materiales hablan de una hibridación entre dos culturas, una mezcla de la cultura indígena de quienes habitaban en el poblado vascón y la nueva cultura romana que llega al territorio.

Moneda y escritura propias

En la exposición también se hace hincapié en la importancia de la moneda y la escritura que transformaron el territorio vascón durante su integración en el mundo romano entre los siglos III y I antes de nuestra era. Las ciudades, como sekia o iaka, llegaron a emitir sus propias monedas de plata y bronce, utilizando símbolos como el jinete y leyendas en su propia lengua. Algunas de estas monedas se exponen en la muestra.

La escritura supuso una revolución tecnológica que permitió al poblado vascón desarrollar un signario propio conocido como ‘vascónico’, que utilizaba signos únicos para representar su lengua. El hallazgo más excepcional es la Mano de Irulegi. La exposición presenta las últimas investigaciones sobre esta pieza que se puede contemplar en el Museo de Navarra.

Un proyecto en equipo

    Comisariado: La exposición ha sido comisariada por la Sociedad Ciencias Aranzadi en colaboración con investigadores de diferentes centros universitarios, como la Universidad Pública de Navarra, la Universidad del País Vasco, la Universidad de Burgos, la Universitat de Barcelona, la Université de Pau et des Pays del Adour o la Université de Bordeaux.

    Piezas expuestas: El departamento de Cultura del Gobierno de Navarra ha colaborado cediendo piezas arqueológicas recuperadas en el yacimiento de Irulegi, además del Ara de Larrahe recuperada en Larunbe. Además, se exponen otras piezas cedidas específicamente para la muestra, provenientes de otros museos y entidades como el Museo San Telmo, el Museo de Historia de Cataluña, el Museo Bibat de Vitoria-Gasteiz, el Centro de Colecciones Patrimoniales de Gipuzkoa - Gordailua, los ayuntamientos de Atharratze y Hazparne.

Aras y estelas romanas

El general Pompeyo fundó la ciudad de Pompelo, acelerando el nuevo modelo urbano que actuó como el principal motor de globalización, que transformó la economía, la religión y el lenguaje, integrando a las élites locales en la administración romana a través de la concesión del derecho latino y la ciudadanía.

Mientras que el latín se impuso como lengua oficial, provocando la desaparición de la mayoría de lenguas indígenas, el vascónico-aquitano logró perdurar. 

En el ámbito espiritual, los nuevos cultos convivieron pacíficamente con las creencias ancestrales. En la muestra se exponen también aras y estelas romanas que hablan de ese proceso de hibridación de culturas.

Las piezas han sido cedidas por otros museos y entidades. La estela de Andrearriaga procede del Museo San Telmo, el Ara de Helasse, del Museo Bibat (Vitoria-Gasteiz); el Ara de Herauscorritsehe, del Ayuntamiento de Atharratze; la estela de Hazparne de localidad vascofrancesa y los miliarios de Mugarriluze de Auritzberri-Espinal. 

 

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Video |  Exposición ‘De Irulegi a Pompelo. Los orígenes de una ciudad’

 

 

 

 

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martes, 27 de enero de 2026

Entrevista a Xabi Iraola

El nombramiento de Xabi Iraola como coordinador general de Sortu tiene vueltos locos a los socios que administran la CAV. El carca injerencista Iñaki Injerencista, tan deseoso de una invasión militar total a Venezuela, se ha rasgado las vestiduras diciendo que Sortu ha fagocitado a EA y a Alternatiba. Iker Andueza, por su parte, insiste ahí donde le preguntan en su muy cipaya tesis afirmando que Sortu, al estar más preocupada por la autodeterminación del pueblo vasco que por cualquier otro tema, no ha hecho nada en favor de los derechos sociales y laborales de ese pueblo al que representan en la instituciones del estado.

Están nerviosos, los unos y los otros, sabedores de que en la CAV tanto ellos como el PP y Vox siguen perdiendo votantes.

Dicho lo anterior, les presentamos esta entrevista que Iraola ha concedido a Naiz:


«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco» 

Xabi Iraola | Nuevo coordinador general de Sortu | Iraola (Igeldo, 1993) transmite confianza y autenticidad al hablar. Se nota que conoce bien el movimiento del que toma uno de los cargos claves. Respeta mucho las genealogías y a la vez conecta con la militancia más joven. Valora mucho la reflexión colectiva. Está deseando ponerse manos a la obra.

Iñaki Soto

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¿Su nombramiento supone un cambio generacional?

Creo que sí. Pero no por mí, sino porque la izquierda abertzale demuestra así su capacidad de renovación, de integrar a más generaciones a la lucha de liberación nacional. Además, indica que sabe dar confianza a las y los militantes jóvenes. En ese sentido, el cambio no lo represento solo yo; hay otras dos personas en la Secretaría Nacional de mi edad, y dos que son aún más jóvenes.  

Su generación puede ser puente entre una que cambió la estrategia y la que construirá otra cultura política. ¿Cómo se gestiona ese legado?

La nuestra es una generación que ha vivido muchos finales, pero también muchos inicios, primeras partes de muchos procesos y proyectos. Yo mismo fui parte de la creación de Ernai, por ejemplo. La primera vez que voté fue por Amaiur. Quiero decir que hoy en día EH Bildu y EH Bai son la primera fuerza del conjunto del país, pero hace 15 años todavía estaban en fase de creación.

En ese sentido, sí que nos puede tocar hacer de puente. Frantz Fanon dijo que cada generación tiene que descubrir su misión, cumplirla o traicionarla. Desde mi punto de vista, es hora de descubrir cuáles son nuestras misiones.

Veo tres grandes retos que hay que abordar con valentía y confianza. El primero es renovar el proyecto nacional vasco y unirlo a los retos que tenemos en todo el mundo: la crisis climática, la migración, las desigualdades, la digitalización… En segundo lugar, cuando la extrema derecha quiere expandir la antipolítica, desde la izquierda debemos reconectar con su auténtico sentido transformador. Eso conlleva trabajar con el pueblo, con la gente. Por último, a esta generación le toca construir las bases del Estado vasco. Desde ya, debemos de empezar a pensar en todos los ámbitos, siendo y pensando como Estado. Y como vascos.

Sonia Jacinto decía que, aunque la renovación es clara, ella se sentía de la misma generación que Otegi. Enmendando la pregunta previa, quizás esa perspectiva no sirva… 

Porque lo que son nuevos son los tiempos, más allá de las generaciones. Muchas veces, en política, se destaca esta o aquella generación. Hay algo de razón en eso, porque al final cada generación tiene sus propias perspectivas, sus maneras de vivir la vida, la militancia… Pero lo que de verdad es nuevo aquí y ahora es el momento histórico. A nivel global, y en Euskal Herria. 

Precisamente, yo pondría en valor algo que he vivido de una forma muy natural en este movimiento: el trabajo militante intergeneracional. Claro que somos una nueva generación, pero pertenecemos a una escuela política. Somos hijos e hijas de toda la trayectoria de la izquierda abertzale, de la gente que ha militado y sigue militando en este movimiento. Es verdad que, por época, mi militancia está unida al cambio de estrategia, pero esa transmisión es muy importante. Más ahora, cuando intentan alejar la vida y la militancia de la gente joven. Mantener ese espíritu supone un aprendizaje mutuo. 

¿Cómo ha vivido el congreso?

Más que el proceso formal, destacaría el debate. Hemos planteado una ponencia, una reflexión para responder al momento político y al balance de los últimos 10 o 15 años. Partiendo de ahí, había que identificar los retos y el momento político actual, plantear nuestra apuesta a través de esa reflexión. Ese proceso ha sido gradual y acumulativo. Tanto en las asambleas como a través de las enmiendas parciales, hemos ido enriqueciendo y ampliando la reflexión inicial. Con debate, reflexión compartida y confianza, ha sido nuestra militancia la que le ha dado forma. Hemos puesto una base, pero ahora hay que demostrar que lo que dice la ponencia es posible. Vamos a poner todas las fuerzas en ello.

¿En qué cambia el modelo de militancia?

Pienso que lo que planteamos no es tan nuevo. En realidad, está en el ADN de la izquierda abertzale. Por eso, la militancia más experimentada ha entendido muy bien lo que se planteaba. Simplemente, hemos decidido que nuestro trabajo militante principal lo tenemos que hacer fuera de nuestras estructuras. Si entendemos que el latido liberador del país va más allá de Sortu, que el proceso de liberación nacional pasa por espacios y dinámicas que van más allá del partido, eso nos lleva a plantear que las y los militantes de Sortu hagamos nuestra aportación desde esas dinámicas, con otra gente. A veces nos cuesta, pero creo que hay que dar el paso de trabajar con gente que piensa diferente. 

En la resolución aprobada el sábado, decimos que una sola organización no puede liderar un país. Y que si pudiera, tampoco sería deseable. Nosotros queremos liberar este país con la gente y con otros sectores. Desde la humildad, aportando, siendo uno más en esas dinámicas… El mayor cambio que planteamos ahora es ese, que hay que ahondar en el trabajo en común con otra gente.

Además de la militancia, ¿cómo evoluciona la función colectiva de dirección?

En serio, creo que uno no se puede autoproclamar dirección. Dicho de otra forma, esa autoridad no se obtiene por escribir en una ponencia que se es dirección. Creo que la autoridad, la capacidad de dirigir, se gana. Y hoy en día ese poder se gana haciendo las mejores propuestas y los mejores planteamientos. Sortu no ambiciona ser dirección en ese sentido tradicional, por así decirlo, sino que quiere aportar a esa tarea. Teniendo en cuenta la madurez que tiene hoy en día el proceso de liberación nacional, esa dirección, en todo caso, se va a hacer de manera colectiva, entre muchos y muchas. Ojalá podamos aunar diferentes planteamientos y perspectivas. En todo caso, será desde la humildad y desde nuestra posición política histórica, que es algo que solamente podemos aportar nosotras. 

Su dirección tiene un elemento renovador y un componente continuista. ¿Qué buscan con esta combinación?

El término continuista tiene una connotación negativa que no comparto. Creo que este es el mejor equipo para afrontar los retos que tenemos y por eso destacaría la parte de renovación. No solo en términos de edad, que es evidente, ni de género, que también –es la primera vez que en la dirección habrá más mujeres que hombres–. Sobre todo me refiero al origen militante o a la trayectoria de cada uno y cada una de mis compañeras. Hay gente que viene de ámbitos políticos muy diferentes, incluso ideológicos o culturales. Cuando el proceso de liberación nacional necesita traer otras perspectivas y esas culturas diferentes, por su dinamismo, este es un equipo de presente con una clara proyección a futuro.

Tiene 32 años, ¿cómo vive los episodios de nostalgia?

Personalmente, no me condicionan. Somos un movimiento de liberación nacional con muchas décadas de lucha, que por delante le queda otro tanto, y nos ha tocado luchar en este contexto histórico y bajo estas condiciones. Una de las mayores virtudes de la izquierda abertzale ha sido adecuar su lucha y renovarse. Otra virtud es la apertura estratégica que ha mantenido en el tiempo. Buscar siempre el modo de que el proceso de liberación nacional avance.

Arnaldo Otegi suele decir que la izquierda abertzale acierta cuando está donde no se le espera. Vamos a demostrar otra vez eso, enganchando a nuestra gente y sorprendiendo a los adversarios. La base estratégica que estamos desarrollando estos últimos años está dando frutos. Y creo que va a dar muchos más, pero no a la izquierda abertzale como tal, sino a Euskal Herria y al proceso de liberación. 

Porque, volviendo a la pregunta, nosotras no estamos para pensar si nos gustaría vivir en otro tiempo o en otro sitio. Estamos aquí para liberar a este país y nuestras reflexiones siempre van en ese sentido: identificar el momento histórico y plantear los caminos que nos parecen más adecuados para seguir avanzando.

Euskara, migración… sus intereses y responsabilidades han estado relacionadas con el nervio del país. ¿De dónde vienen esas inquietudes? 

Mi trayectoria está unida a esa manera de entender la política como algo transformador. Desde esa visión, hay que afrontar los debates con antelación, plantearlos de forma radical, con sus peligros y sus virtudes, con sus opciones. Hay que tener el compromiso de mirarle al país a la cara y creo que debates como el euskara o la migración hay que abordarlos con valentía y confianza, para que este pueblo pueda avanzar.

Pello [Otxandiano] dice que cuando más avanzamos es cuando unimos el impulso comunitario, ese tesoro que tenemos como pueblo, con los recursos institucionales del país. Nuestro trabajo es multiplicar y fortalecer esa unión.

¿Le ha marcado ser de Igeldo?

Claro [sonríe]. Igeldo es un pueblo que no es tratado como tal y que en muchos aspectos ha sido abandonado. Hemos aprendido a construirlo desde el trabajo comunitario, esa idea del «hazlo tú». Ahí «herrigintza» es exactamente eso, hacer pueblo. Ese es el contexto político en el que yo he aprendido a ser militante. Y en esas sigo. 

Habla del impulso comunitario, ha mencionado el utopismo… ¿Cómo se canalizan?

Alba Garmendia, en su libro ‘Etxeko leihoak unibertsora’, dice que una cosa es la utopía y otra los cambios reales que podemos hacer aquí y ahora. Me parece muy acertado, porque a veces recurrimos a la utopía para tapar nuestras carencias políticas. Por supuesto, la utopía es un espacio que hay que trabajar desde la política, la cultura… Creo que Sortu tiene que moverse en esos dos planos: por un lado, tiene que imaginar escenarios que hoy no son posibles, pero que pueden serlo a futuro y, por otro, la política está para plantear cambios concretos y reales, sin excusas. 





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lunes, 26 de enero de 2026

Lertxundi | Soberanía, Autodeterminación y Violencia Selectiva

Los jeltzales están muy molestos porque, según ellos, Sortu no desplegó la ikurriña en un acto reciente, mostrando solo la bandera navarra y el Arrano Belta, siendo lo anterior una mentira pues en todos sus actos la izquierda abertzale coloca las tres banderas en lugares bien visibles. 

Como lo dijimos anteriormente en este blog de la diáspora vasca y para la diáspora vasca, Euskal Herria tiene una historia de identidad y resistencia tan rica y tan profunda que a diferencia de otros pueblos buscando autodeterminación, el nuestro tiene banderas de las cuáles escoger.

También andan muy molestos los sociatas, quienes esgrimen como argumento que la izquierda abertzale no ha contribuido al avance de los derechos sociales y laborales de la clase trabajadora vasca, lo cual resulta falso pero no por lo que Eneko Andueza quiere dar a entender, sino por no ha sido solo el pueblo vasco el beneficiario del avance de dichos derechos, sino todos los pueblos del estado español, algo de lo que no pueden presumir los sociatas.

Así que, aclarado lo anterior, les presentamos este artículo de opinión publicado en la sección Iritzia de Naiz:


Soberanía, autodeterminación y violencia selectiva: una lectura nabarra del derecho de los pueblos 

Nestor Lertxundi

I. Nabarra y la confusión contemporánea

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Existe una confusión profundamente arraigada en el lenguaje político y mediático cuando se habla de Nabarra. Para unos es una comunidad autónoma o una provincia española; para otros, una provincia más dentro de Euskal Herria. Ambas definiciones, sin embargo, comparten un mismo error de base: ninguna responde a lo que históricamente ha sido Nabarra.

Nabarra no nace como una provincia ni como una entidad cultural subordinada, sino como un Estado europeo con continuidad histórica, instituciones propias, derecho público y una proyección territorial definida durante siglos.

La desaparición de Nabarra del mapa político no fue el resultado de una decisión democrática ni de un proceso natural, sino de una ocupación progresiva y compartida por las monarquías española y francesa, con la legitimación ideológica del Vaticano, que fragmentó su territorio y anuló su soberanía.

El espacio histórico nabarro, documentado en fuentes medievales y modernas, se extendía desde Calatayud hasta Foix, desde Toulouse hasta las cercanías de Bordeaux, y alcanzaba el litoral occidental hasta Castro Urdiales. Reducir hoy Nabarra a una comunidad administrativa contemporánea es un ejercicio de amnesia histórica deliberada.

Nombrar correctamente a Nabarra no es un gesto identitario ni folclórico: es un acto de precisión histórica y de honestidad política.

II. Nabarra como sujeto político preestatal

Antes de la consolidación del Estado moderno centralizado, el espacio baskón-nabarro desarrolló formas de organización política basadas en la comunidad vecinal. El auzo no era únicamente una unidad social, sino una institución con significado jurídico y político. La auzokrazia (termino que surge dentro del paradigma nabarro en sustitución del conocidísimo democracia prostituido y corrompido), constituía un sistema de autogobierno en el que las decisiones fundamentales eran adoptadas por la comunidad, y los cargos −como el auzapeza− eran elegidos por los propios vecinos, sin mediación de poderes externos.

Este modelo no responde a una idealización romántica del pasado, sino a una constatación histórica: la soberanía no residía en un centro abstracto, sino en la comunidad organizada.

La ruptura de este sistema no se produce de forma natural, sino como consecuencia de procesos de imposición externa: la cristianización apostólica romana, la introducción de estructuras patriarcales jerárquicas y, posteriormente, la conquista militar y jurídica. A partir de ese momento, la fragmentación comunal se consolida también en el plano legal, desplazando la soberanía del auzo al aparato estatal.

Lejos de desaparecer, el sujeto político baskón se rearticula históricamente. Tras las invasiones visigodas y otros procesos de presión externa, emerge primero en el ámbito pirenaico, luego en el Reino de Iruñea y finalmente bajo el Reino de Nabarra. No se trata de fundaciones ex nihilo, sino de reconfiguraciones sucesivas de un mismo cuerpo político que conserva una lógica propia diferenciada del Estado moderno homogéneo.

III. Lengua, prohibición y poder

La primera prohibición conocida y documentada del uso del uskara en Nabarra ocurre en Huesca y data del año 1349. En ese año, el concejo o ayuntamiento de Huesca emitió unas ordenanzas municipales que prohibían a los intermediarios del mercado (los corredores o corredors) usar el uskara (llamado entonces basquenç) en las transacciones comerciales en el mercado de la ciudad, junto al árabe y al hebreo, imponiendo el uso del romance aragonés bajo multa de 30 sueldos si no se cumplía.

Esta ordenanza de 1349 es considerada la primera regulación explícita contra el uso de la lengua de Nabarra en un ámbito público documentado en la historia europea.

Este trabajo propone una lectura crítica de dicha paradoja desde un marco histórico y político específico: Nabarra, entendida no como una invención decimonónica ni como un residuo folclórico, sino como un sujeto político preexistente, dotado de formas propias de organización comunitaria, jurídica y territorial.

IV. Euskal Herria como espacio plural

A partir de este marco, se plantea una reflexión sobre Euskal Herria no como Estado homogéneo, sino como espacio lingüístico, cultural y político plural, históricamente compuesto por múltiples comunidades con denominaciones, instituciones y grados de autonomía diferenciados.

Euskal Herria ha sido frecuentemente reducida a un mapa etnográfico o administrativo, especialmente desde las clasificaciones lingüísticas del siglo XIX. Sin embargo, en términos históricos y filológicos, Euskal Herria designa ante todo la tierra del euskara, no un Estado unitario ni una nación homogénea. Esta distinción es fundamental para comprender la pluralidad interna del espacio vasco.

Las fuentes literarias y testimoniales muestran una diversidad de denominaciones territoriales que coexisten sin anularse: Gipuzkoa es nombrada como Euskel Herria, la Alta y Baja Nabarra como Uskal Herria, Lapurdi como Heskual Herria, Zuberoa como Üskal Herria. Estas denominaciones no son meras variantes dialectales, sino expresiones de comunidades políticas concretas insertas en un mismo continuo lingüístico.

Autores como Axular, al referirse a «Euskal herria da; Araba, Bizkaia, ipuzkoa... eta bertze aunitz gehiago», o expresiones populares como el bertso atribuido a Xempelar −gu gara Euskal Herriak− apuntan a una concepción plural del sujeto colectivo. Euskal Herria no aparece como un Uno indivisible, sino como una constelación de pueblos y territorios unidos por la lengua, pero no subsumidos en una soberanía nacional única.

Esta pluralidad entra en tensión con los proyectos nacionalistas modernos, que tienden a homogeneizar símbolos, relatos y fronteras. La identificación entre nación, Estado y símbolo produce una neutralización de la diversidad interna y una despolitización de las formas comunales históricas.

V. La autodeterminación como ficción jurídica y la violencia interna

El llamado «derecho de autodeterminación de los pueblos» se presenta habitualmente como un principio jurídico universal, pero en la práctica funciona como una falsedad puesta sobre el papel, un enunciado vacío destinado a contentar a no se sabe bien quién, sin voluntad real de aplicación coherente.

Si un pueblo pretende autodeterminarse de forma efectiva −da igual la vía concreta, porque el derecho a hacerlo es previo− y aplicar políticas sociales y económicas propias, necesariamente distintas de las de las supuestas «democracias» que lo mantienen sometido, entra de inmediato en una zona de conflicto real.

La experiencia histórica demuestra que la autodeterminación solo es tolerada cuando no altera las estructuras económicas, geopolíticas y de poder preexistentes. Un pueblo puede ser autorizado a independizarse si mantiene las mismas políticas esclavistas de su antiguo colono; pero si pretende salirse de la rueda, romper con el negocio y alterar los equilibrios materiales, será aplastado.

Por ello, la autodeterminación no se decide en el plano moral ni jurídico, sino en el plano de la correlación de fuerzas. Para autodeterminarse de verdad no basta con la razón ni con el derecho: se necesita capacidad material de defensa, un ejército potente y apoyos internacionales fuertes y leales, es decir, compañeros de lucha.

En ausencia de estos elementos, el derecho de autodeterminación queda reducido a una consigna retórica.

En este marco, el ejercicio histórico de la autodeterminación revela un patrón selectivo: Estados que acceden a la independencia invocando dicho derecho tienden, una vez constituidos, a negarlo a sus propias minorías internas. Esta contradicción no es accidental, sino estructural: el Estado moderno requiere homogeneidad territorial, lingüística y política para su funcionamiento.

VI. Experimento mental: autodeterminación y dominación interna

En este contexto, cabe plantear un experimento mental: supongamos que Nabarra reconoce la soberanía de un nuevo Estado de Euskal Herria. En el interior de este Estado recién creado, determinadas comunidades −por ejemplo, Roncal o Trebiñu− reclaman su propia autodeterminación o son objeto de represión por razones políticas, culturales o lingüísticas.

Si dicha represión deriva en crímenes de lesa humanidad contra población civil, la cuestión deja de ser territorial y pasa a ser ética y política.

El problema central no es la legitimidad inicial de la independencia, sino la conducta del nuevo Estado frente a sus comunidades. Cuando la autodeterminación se convierte en instrumento de dominación interna, pierde su carácter emancipador y reproduce las lógicas que pretendía superar.

VII. Soberanía, protección de civiles y límites del Estado

La soberanía estatal no puede ser entendida como un escudo absoluto frente a la responsabilidad política. La protección de la población civil constituye un límite material a la soberanía. Cuando un Estado no solo es incapaz de proteger a su población, sino que se convierte en agente de violencia sistemática, se rompe el fundamento mismo de su legitimidad.

Desde esta perspectiva, el papel de Nabarra no sería el de un poder intervencionista que niega la soberanía de Euskal Herria, sino el de un actor político que reconoce que la soberanía no puede ejercerse contra las personas. La prioridad no es la integridad territorial ni la coherencia simbólica del Estado, sino la vida, la dignidad y los derechos de las comunidades concretas.

Este enfoque desplaza el eje del debate: no se trata de decidir quién tiene razón histórica sobre un territorio, sino de establecer si un proyecto estatal puede justificarse cuando se sostiene sobre la violencia contra parte de su propia población.

Si hacemos un análisis de la autodeterminación selectiva muestra que la independencia, por sí sola, no garantiza ni la justicia ni la libertad. Sin estructuras políticas que reconozcan la pluralidad interna y sin límites efectivos al poder estatal, todo nuevo Estado corre el riesgo de convertirse en un nuevo opresor.

La soberanía, en última instancia, no puede situarse por encima de las personas. Allí donde un Estado −viejo o nuevo− ejerce violencia contra sus propias comunidades, pierde la legitimidad que dice defender. Desde esta premisa, la tradición política nabarra ofrece no una nostalgia del pasado, sino una herramienta crítica para repensar el futuro de los pueblos y sus derechos.

 

 

 

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