Hace unos días, en clase de Darija, hablábamos de lo que nos gusta y lo que no nos gusta. Dije que no me gusta viajar. No fui capaz de explicar por qué (estoy en la clase del nivel más básico: apenas fui capaz de decir «hitash bzzaf dial nas», o sea, «porque hay mucha gente»). No pude contar que hay factores éticos (medioambientales, lo mucho que contaminan los aviones, cómo se degradan las ciudades, cómo precariza nuestras vidas) y factores estéticos (qué sentido tiene ir a una ciudad que ha dejado de ser para sus vecinas para convertirse en un escaparate para el turismo, con paisajes fake, productos fake, formas de vivir y relacionarse fake, idéntico a todas las otras ciudades-escaparate, incluida la ciudad en la que aún resisto, a pesar de).
Ojalá saber decir en Darija todo esto que ha escrito Alicia Murillo:

Ni para un sistema ferroviario, ni para el inmobiliario ni para nada es sostenible este nivel de desplazamientos.
Spoiler: va a ser lento y difícil (¿imposible?) acceder a la verdad de lo que ha pasado y conocer quiénes son responsables pero, independientemente de ello, ya podríamos llegar a la conclusión de que sólo el decrecimiento nos puede salvar.
La codicia de unos pocos exige un nivel a lo público completamente insostenible. El número de viajeros/as se multiplica, los trenes cada vez te llevan más lejos, a más velocidad y con más frecuencia. Trenes privados usando vías públicas, ¿no podemos ya sacar conclusiones desde ahí?
No necesitamos viajar. Puedes quedarte en tu casa un puente. Puedes no ver un musical. Puedes ver ese partido de fútbol por la tele. Tu cantante favorita es la que se tiene que ir de gira y no tú para verla a ella en un estadio donde no se oye nada.
El turismo es el espejismo de una clase obrera que se niega a sí misma y a su realidad. El turismo es responder un mensaje desde tu IPhone mientras tomas sopa en el comedor social.
Viajar no te hace alguien más culto. Ver las pirámides no te hace más espiritual. Aprender a pedir un café en polaco no te hace políglota.
Dejad de viajar pa tonterías. Estáis haciendo millonaria a gente que está destruyendo nuestros barrios, recursos, derechos, naciones… ¡el planeta!
El turismo sostenible es un Borbón republicano o un hombre por la igualdad: no se está dando y habría que sospechar si aparece.










