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        <title><![CDATA[Stories by Andrew Van Rompaey on Medium]]></title>
        <description><![CDATA[Stories by Andrew Van Rompaey on Medium]]></description>
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            <title>Stories by Andrew Van Rompaey on Medium</title>
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            <title><![CDATA[Darse a entender]]></title>
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            <dc:creator><![CDATA[Andrew Van Rompaey]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 16 Feb 2026 19:05:41 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-02-16T19:05:41.606Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*09GbxpYZfzqlA4Kwk1sbcw.png" /></figure><blockquote>“I just read a book on queer theory and thought ‘ugh, I’m not smart enough to be gay.’”<br>paráfrasis de un tuit de @jpbrammer que simplemente no he logrado encontrar</blockquote><p>En <em>La Imaginación Sociológica</em>, un maravilloso texto del sociólogo estadounidense Charles Wright Mills, el autor dedicó una sección a mofarse del gran teórico social Talcott Parsons, quien fue — muy a mi pesar — responsable de introducir a dos de los teóricos clásicos de la sociología, Émile Durkheim y Max Weber, a la comunidad académica de Estados Unidos. En el segundo capítulo del libro, titulado “La gran teoría” (Grand Theory), Mills cita fragmentos extensos de <em>El Sistema Social</em> de Parsons, que emplea un lenguaje altamente teórico y técnico, para luego traducir la misma idea en un párrafo sucinto y claro. A través de este ejercicio, Mills expone que lo que Parsons describe a veces son cuestiones muy básicas — si bien atinadas — sobre las relaciones sociales y las instituciones, pero expresadas en términos de alto pedorraje. Esta es una crítica que bien se le podría a hacer a muchos otros pensadores y escritores académicos.</p><p>En la universidad, muchos compañeros eran críticos de Parsons por su postura política-ideológica conservadora, que básicamente legitimaba el statu quo capitalista de Estados Unidos, pero mi odio hacia él se enfocaba sobre todo en su forma de escribir. Mi ira y frustración no surgía de no estar de acuerdo con su discurso, sino de no entender qué putas vergas estaba queriendo decir. Cuando toqué este tema con un adjunto insufrible de un profesor también insufrible, me dijo que “la realidad es altamente compleja”, con lo cual no estoy en desacuerdo. La realidad es, en efecto, <em>altamente compleja</em>, pero pienso que nuestro rol como escritores y comunicadores — seamos o no académicos — es hacerla más, no menos, inteligible. Recuerdo también cuando en la facultad alguien comentó que Pierre Bourdieu (¿o era Michel Foucault? Ambos son famosamente difíciles de leer) decía que tenía que escribir de la forma menos comprensible posible para que las instituciones académicas francesas lo tomaran en serio.</p><p>En ese sentido, también me viene a la mente un tiktok de la escritora y crítica cultural <a href="https://internetprincess.substack.com">Rayne Fisher-Quann</a> (por quien me hice usuario de substack en primer lugar), donde sostuvo que si no entiendes la redacción de un autor, hay de dos sopas: o simplemente está mal escrito, o quien lo escribió no tiene la intención de darse a entender. Claramente, esta perspectiva trae el sesgo de que Rayne es una persona muy lista y leída, y obviamente también existe la posibilidad de que a veces uno simplemente tiene que trabajar su comprensión lectora. Aun así, considero que es un criterio bastante atinado para la literatura en general (incluidos los textos académicos).</p><p>Mi postura es que la calidad del texto responde al respeto y la consideración hacia su audiencia, y se basa tanto en procurar una forma accesible (que se entienda qué chingados estamos diciendo) sin comprometer la profundidad y sustancia de nuestro contenido (sin decir babosadas ni sobre simplificar las cosas).</p><p>Al menos eso es lo que intento hacer. Déjenme saber en los comentarios si está funcionando.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=5a9253034775" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[¿Y eso qué tiene que ver con la navidad?]]></title>
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            <category><![CDATA[anticapitalismo]]></category>
            <category><![CDATA[cristianismo]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Andrew Van Rompaey]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 24 Dec 2025 23:21:49 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-12-25T20:18:12.695Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/0*-YjsbgyFChVhWuUt.jpeg" /><figcaption>Adoración de los pastores (1689), Charles Le Brun</figcaption></figure><p>Este año finalmente acepté que no me gusta la Navidad: detesto la música navideña comercial que suena en el súper desde antes que siquiera termine noviembre, las decoraciones culeras que pone la gente, el tráfico de la ciudad que se vuelve aún más infernal, los días cada vez más cortos, el consumismo desenfrenado y — quizás sobre todo — la gran expectativa socialmente impuesta de que sea un día extraordinario, una ocasión especial y feliz. Hasta llegué a pensar, como la gente homofóbica, “me da igual lo que hagan en su casa, solo no me lo enjareten por un mes entero del año” (por cierto, mi relación conflictiva con el pride como hombre gay de hecho es similar, por lo cual ahora considero apropiado que muchxs lo hayan apodado “navigay”). Creo que una de las razones principales por la que me había costado reconocer esta aversión es que ésta me resulta básica y egocéntrica. Odiar la Navidad se hace un cliché tan trillado que ni siquiera puedo forzarme a nombrar al personaje de Dr. Seuss que esta aversión suscita en la mente de millones de personas.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/0*bRpvjuDGtrhhoDlW.jpeg" /><figcaption>Probablemente mi tuit navideño favorito</figcaption></figure><p>Cuestionando mi sentir anti navideño, noté que en retrospectiva mi contexto personal y biográfico lo hace bastante evidente: nací en Montevideo y pasé la mayor parte de mi niñez en el hemisferio sur. La Navidad, en mi infancia, significaba el cierre del año escolar, y con ello el inicio del verano, la playa y las vacaciones más largas del año. Fui del kinder hasta sexto de primaria en una escuela católica privada de familias fresas y conservadoras (la de los famosos jóvenes rugbistas de La sociedad de la nieve), que se ganó a pulso la reputación de ser un lugar profundamente hostil para niñxs que no encajaran en el molde (y yo como niño gay afeminado, neurodivergente y ansioso, encajé como una astilla en el pinche ojo). Entonces, las vacaciones de verano, inauguradas con la Navidad, significaban un largo descanso del suplicio escolar.</p><p>Me mudé con mis padres a la Ciudad de México cuando tenía unos 12 años, y desde entonces esta festividad conlleva otra realidad estacional. Y ahora que mis padres se regresaron a vivir en Uruguay definitivamente, soy el único miembro de mi familia que queda en México. Yo no tendría ningún problema en festejar la Navidad con familia elegida, pero la tradición dicta que ésta se tiene que pasar con la familia impuesta, digo, la biológica. Quizás hay una parte de mí — condicionada por las aspiraciones pequeñoburguesas que se me inculcaron a partir de mi contexto y crianza — que se lamenta y reclama por no tener el poder adquisitivo ni la competencia financiera para procurarse un viaje a Uruguay cada diciembre (problemas de gente blanca, etc.). “Ni siquiera deberíamos seguir viajando en avión, ¡el planeta está en llamas! ¡Pero qué importa, si los ultrarricos contaminan más en sus vuelos de jet privado que el resto de nosotros en una vida entera! ¡El PRI robó más!” se escucha en mi cacofonía de voces internas. Obviamente si los medios de producción fueran socializados, tranquilamente podríamos procurar un mes entero de vacaciones pagadas para todxs, pero ese no es el punto de este ensayo (al menos no hasta ahora). <a href="https://www.nmas.com.mx/tendencias/y-eso-que-tiene-que-ver-con-la-navidad-que-significa-contexto-origen-meme/"><em>¿Y eso que tiene que ver con la Navidad?</em></a></p><p>Durante algunos años he intentado resignificar esta efeméride, principalmente reivindicando a la figura histórica de Jesús fuera de los parámetros impuestos durante siglos por la Iglesia católica, más allá de la multiplicidad de interpretaciones teológicas sobre su vida, muerte y supuesta divinidad: Jesús el radical, Jesús el comunista, el tipo que fue tan peligroso para el status quo que el Imperio Romano tuvo que crucificarlo. El Jesús que dijo que es más fácil que un camello pase por el ojo de un aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos. El Jesús descrito por el siguiente texto que se hizo viral entre círculos progresistas.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/366/0*lxsje5yQ13pKIzm6.jpeg" /></figure><p>Traducido al español: <em>Jesús fue un revolucionario radical no violento que se juntaba con leprosos, prostitutas y ladrones; no era estadounidense y nunca habló inglés; era anti-riqueza, anti-pena de muerte y anti-oración pública (Mateo 6:5); pero nunca fue anti-homosexualidad, nunca mencionó el aborto o los anticonceptivos, nunca le dijo huevones a los pobres, nunca justificó la tortura, nunca luchó por menos impuestos para los Nazarenos más ricos, nunca le pidió un deducible a un leproso; y fue judío de Medio Oriente, vagabundo de piel morena y cabello largo, y líder comunitario que abogó por que las mujeres no fueran estigmatizadas por su sexualidad. </em>(Por cierto, la aclaración de que no era gringo y no hablaba inglés es dirigida hacia los mormones. Recomiendo ver el episodio de South Park sobre Joseph Smith, el fundador de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días)</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/800/0*QN3LScxxFoQbfwnQ.jpeg" /><figcaption>Representación fotorrealista de Jesús basada en ADN y antropología forense, creada por el artista Bas Uterwijk. El consenso aquí es que Jesús era guapo.</figcaption></figure><p>Me cuesta mucho trabajo hacer cualquier aseveración sobre un ser humano que vivió hace dos milenios, por más documentados que estén su vida y legado (quizás precisamente por eso). De por sí con todo el conocimiento y acceso a la información que tenemos actualmente — más que en cualquier otro punto de la historia — ni siquiera logramos un consenso generalizado sobre la realidad en la que vivimos actualmente. Pero supongamos que todo lo que dice ese texto viral sea cierto y atinado. ¿Entonces qué? ¿El cristianismo es lo que pregonó Jesús de Nazaret, como ser terrenal, mundano, de carne y hueso, es la narrativa mesiánica y divina construida en torno a su persona, o es la doctrina que dictan las instituciones de la Iglesia Católica? ¿Es todas las anteriores? ¿Qué significa ser un buen cristiano? ¿Qué significa ser cristiano? ¿Y por qué estoy haciéndome estas preguntas siendo yo un ateo degenerado? Citando a mi draga favorita, Katya Zamolodchikova: no sé, no soy científica.</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2FSyt22woa7mg%3Ffeature%3Doembed&amp;display_name=YouTube&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DSyt22woa7mg&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2FSyt22woa7mg%2Fhqdefault.jpg&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/84dde508bf38f5c21d00619afd1742e1/href">https://medium.com/media/84dde508bf38f5c21d00619afd1742e1/href</a></iframe><p>Aunque soy ateo y la mayoría de las personas cercanas a mí no suscriben a ninguna religión organizada, soy consciente de que, pese a toda la secularización por la que han pasado las sociedades liberales en los últimos como 250 años, la mayoría de la gente es creyente: sea de las religiones abrahámicas (judaísmo, cristianismo, islam, entre otras) que se originaron en Asia Occidental, de las religiones del Oriente de Asia (como el hinduismo, budismo, taoísmo), de prácticas religiosas folclóricas y tradicionales no institucionalizadas, de religiones indígenas, religiones animistas, prácticas para-religiosas (como la santería y la brujería) o incluso, como se ha puesto de moda últimamente, de las espiritualidades New Age, la mayor parte de la humanidad cree en algo. Alrededor de 2 mil millones de cristianos y 2 mil millones de musulmanes — aproximadamente la mitad de la humanidad — creen, si bien de distintas formas, en Jesús, y su nacimiento dicta nada menos que el año en el que vivimos. Y supongo que por eso sigue siendo tan relevante cuestionar y discutir qué representa su figura, tanto histórica como religiosa. Más que nada, pienso que es fundamental poner esto en disputa cuando varios políticos oportunistas y regímenes de ultra derecha autoritaria, como los cristofascistas en el gobierno estadounidense, están fabricando su propia versión del cristianismo para impulsar un proyecto político profundamente opresivo.</p><p>Tenemos por ejemplo, dentro de un amplio espectro de sociópatas conservadores, a Peter Thiel, el tecno-oligarca cofundador de Palantir, la infame empresa de software y tecnología de datos con fines militares, de vigilancia y espionaje, quien apoyó la primera campaña presidencial de Donald Trump en 2015–16 y básicamente solventó la carrera política de J.D. Vance (madre mía, tremendo CV de supervillano). Thiel se asume cristiano, y recientemente se ha referido a la activista ecologista y anti-imperialista Greta Thunberg como el literal anticristo. A diferencia de los supervillanos de la ficción — y en contraste con su ex colega y co-fundador de PayPal, Elon Musk — Thiel ha mantenido un bajo perfil en los medios, participando ocasionalmente en conferencias, pero sin frecuentar mucho los medios de comunicación masiva. Sin embargo, tuvo lo que identifico como su primer momento viral a mediados de diciembre del 2024, cuando Piers Morgan lo entrevistó en su programa, <em>Uncensored</em>, tras el asesinato del CEO de UnitedHealth Group, Brian Thompson. El clip que resonó en redes surgió cuando Morgan le preguntó a Thiel qué le diría a quienes consideran que el asesino de Thompson es un héroe, frente a lo cual Thiel, tras una pausa de diez segundos, respondió con mucha dificultad que si bien el sistema de salud estadounidense puede tener problemas, la gente debería argumentar y debatir su postura y convencer a los demás. En julio de este año, Thiel tuvo otro momento viral cuando participó en una entrevista para el podcast de Ross Douthat, <em>Interesting Times</em> (de la cual tuve la fantástica tarea de traducir al español, por si algún lector no habla inglés y es entusiasta del masoquismo intelectual). El clip que se hizo viral surgió cuando Douthat le preguntó a su invitado si consideraba que la especie humana debería prevalecer, y Thiel titubeó de forma evidente antes de responder, poco convincentemente, que sí. Esto se debe a que Thiel, como muchos tecnócratas multimillonarios de Silicon Valley, es transhumanista, es decir, considera que la humanidad puede — y debe — trascender su forma biológica (a quien le interese aprender sobre el transhumanismo y demás ideologías de las élites de Silicon Valley, así como su intrínseca relación con la eugenesia, el <a href="https://www.realtimetechpocalypse.com/">substack</a> y el <a href="https://podcasts.apple.com/us/podcast/dystopia-now/id1794217765">podcast</a> del filósofo Emile Torres probablemente sean su mejor introducción a ese [mal]viaje).</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1000/0*LKWKmjZaQ6zzuHUT.png" /><figcaption>Peter Thiel con Elon Musk circa 1999. Esta foto no ha sido editada.</figcaption></figure><p>Thiel es claramente un caso muy particular de cristiano, empezando por el hecho de que es, entre otras cosas, un millardario gay que financia a políticos anti derechos LGBTQ+. Por supuesto, ningún grupo social tendría por qué ser representado por sus peores exponentes. Cuando uno piensa en ese dicho de “me agrada Jesús, es su club de fans a quien no soporto”, probablemente no está pensando en alguien como Thiel, sino en cristianos fundamentalistas, del tipo que abrazan — abierta o discretamente — discursos de odio. Pero millones esos supuestos cristianos votan por personajes como Trump y Vance, a cuyas campañas políticas Thiel ha contribuido con millones de dólares. Thiel también ha financiado Hallow, una app de oración y meditación cristiana que ha sido promocionada por nada menos que <a href="https://www.youtube.com/watch?v=OCBxMJZKupY&amp;t=2077s&amp;pp=ygUWaGFsbG93IGd3ZW4gc3RlZmFuaSBhZA%3D%3D">Gwen Stefani</a>, una popstar que en los 90 y 00s se convirtió en un ícono de empoderamiento femenino (así como de apropiación cultural). Esta app verdaderamente se me hace una cristalización del absurdo de la ultraderecha cristiana en el capitalismo tardío/en decadencia. No sé mucho de cristianismo, ni de religiones en general, pero si algo sí sé es que Jesús famosamente hizo drama en el templo cuando se encontró con gente vendiendo y haciendo negocios en la casa de Dios. ¿Cómo se sentiría respecto a una app de oración con fines de lucro, impulsada por un tecno-oligarca putrimillonario transhumanista?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/0*tNo2tt6-QY7rFZjy.jpeg" /><figcaption>Santa Claus con una botella de las adictivas aguas negras del imperialismo gringo. Sin duda una de las mejores representaciones visuales de la mercantilización de la Navidad.</figcaption></figure><p>Quizás ahora que ha sido tan plenamente cooptada por la modernidad capitalista, no tiene mucho sentido pensar en la Navidad como un festejo religioso, por más claramente religioso que sea en sus orígenes. Quizás hay que tomarlo simplemente como una festividad anual más, como una excusa para reunirse con familia o amigos a comer algo rico y celebrar la vida misma. Total, los romanos y luego los paganos en la Europa medieval pasaron siglos celebrando el solsticio de invierno. ¿Por qué no celebrar que a partir de ahora los días serán cada vez más largos hasta el siguiente solsticio? Algo muy digno de celebrar, en mi apóstata opinión.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/0*jklRNDIuetkc1EzP.jpeg" /><figcaption>Saturnalia (1783), Antoine-François Callet</figcaption></figure><p>El ascenso global de la ultraderecha va muy bien acompañado de mucho discurso anti-intelectual, de gente que insiste en que it’s not that deep (no es tan profundo), porque es muy conveniente para su proyecto político que la gente no se cuestione las cosas, empezando por el status quo. Coincido con la frase célebre de Henri Matisse de que “siempre hay flores para quienes quieren verlas”, no solo en el sentido del sesgo de confirmación, sino en términos de que la profundidad de las cosas depende más de la disposición de las personas que las piensan que de las cosas en sí. Así como nada tiene sentido inherente, ya que nosotros dotamos las cosas, y la vida en general, de sentido, creo que algo similar aplica para la profundidad. En otras palabras, las cosas son, o pueden ser, profundas si uno tiene la disposición de profundizar en ellas.</p><p>Pero también reconozco que a veces (sobre)intelectualizar la vida y la sociedad puede ser un mecanismo para sobrellevar la existencia y buscar evadir mi realidad inmediata (este <a href="https://internetprincess.substack.com/p/crisis-of-faith">gran ensayo</a> de Rayne Fisher-Quann me hizo muy consciente de ello). Después de todo, la razón por la que me puse a escribir este texto en primer lugar es porque estoy desempleado, y escribir es una actividad catártica y terapéutica (y gratuita) que sirve para no hundirme en la angustia de enfrentar la pesadilla que es el mercado laboral, sea o no época navideña.</p><p>¿Y saben qué? Aunque no llegué a ninguna gran conclusión, sí me ayudó escribirlo.</p><p>Un milagro navideño.</p><p><a href="https://music.apple.com/mx/playlist/christmas/pl.u-Z01FzRP76J?l=en">Epílogo: una playlist de canciones navideñas que sí me gustan</a></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=f9c25493a29d" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Entrevista con Bibiana Mendoza, del colectivo Hasta Encontrarte]]></title>
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            <category><![CDATA[desaparecidos]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Andrew Van Rompaey]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 05 Feb 2025 16:43:01 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-02-05T16:43:01.722Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/940/0*y9jlJLAgmdQFS9E-" /></figure><p>México ha vivido una crisis de desaparición forzada desde que explotó la guerra contra el narcotráfico en el sexenio de Felipe Calderón. En 2021 el país superó un hito sombrío y profundamente perturbador: 100 mil personas desaparecidas o no localizadas desde que la Comisión Nacional de Búsqueda de México comenzó su registro en 1964. Lamentablemente, frente a las carencias del Estado, la búsqueda por las personas desaparecidas se ha llevado a cabo mayoritariamente por sus propios familiares.</p><p>Frente a este contexto nacional, la Feria Internacional del Libro Zócalo Ciudad de México 2021 presentó las conferencias “Las rastreadoras” y “De víctimas a defensoras de derechos humanos”, donde participaron mujeres que se convirtieron en activistas a partir de la desaparición de alguno de sus familiares. A través de su proceso de búsqueda, estas mujeres se conocieron entre sí y, mediante un esfuerzo solidario y colectivo, se organizaron y han construido colectivos no solo para encontrar a sus seres queridos, sino para luchar por los derechos humanos de todas las personas desaparecidas. En conjunto con otras mujeres que han vivido su misma pérdida, su lucha personal se ha transformado en una lucha política.</p><p><strong>¿Cómo inició su colectivo? ¿Por qué decidieron nombrarse Hasta Encontrarte?</strong></p><p>Nuestro colectivo inició hace dos años con un grupo de mujeres que no nos conocíamos. Habían desaparecido a un señor que era maestro de fútbol americano, lo levantaron de su carro y días después apareció colgado en un puente de Salamanca, Guanajuato. Esa familia convocó a una marcha, “Si tienes algún familiar desaparecido…” Fue muy poca gente, pero ahí inició todo este movimiento. Ahí nos conocimos un grupo de alrededor de veinte mujeres, pero que habíamos acudido a otra marcha que se había organizado del DIF de Irapuato a la Fiscalía de Irapuato. Ahí descubrimos que había muchas personas desaparecidas.</p><p>Pedimos una reunión con la titular de la Fiscalía Especializada de aquí de Irapuato –se llamaba Claudia Mota–, nos la dio y el trato fue horrible. De ahí decidimos reunirnos semanalmente para planear cómo íbamos a forzar a las autoridades a que nos regresaran a nuestros familiares. Lo hicimos con marchas súper pacíficas, hacíamos árboles de la esperanza con veladoras y un sacerdote que rezaba por nuestros desaparecidos públicamente. Así se consiguió la primera reunión con el gobernador Diego Sinhué Vallejo. Él nos prometió que nos iba ayudar, que iba obligar a la Fiscalía a que nos trataran bien, a que nos respondieran. Le pedimos que saliera la Ley de Personas Desaparecidas, que saliera la Comisión Estatal de Búsqueda y la Ley de Víctimas. No nos cumplió como lo habíamos acordado. Nos había dicho que estas leyes iban a salir por decreto junto con la Comisión, pero no fue así. Enfrentamos un proceso largo, en el cual las víctimas intentamos participar en el tema de la ley y se omitieron algunas de las necesidades que teníamos en el Congreso del estado.</p><p>Decidimos llamarnos Hasta Encontrarte, porque sentimos que es una promesa individual, pero a la vez también colectiva. Cada que alguien sube la foto de algún familiar desaparecido, siempre repetimos “hasta encontrarte”, porque es una promesa colectiva, ya que todas las personas desaparecidas valen lo mismo y queremos encontrarlas a todas. Creemos que esta es una promesa que les debemos y que les vamos a cumplir, o al menos vamos a trabajar con todas nuestras fuerzas para lograr que se cumpla.</p><p><strong>¿Cuál es el procedimiento de búsqueda de personas desaparecidas? ¿Cómo fueron sus primeras experiencias?</strong></p><p>Hay una dualidad en el procedimiento de búsqueda de personas desaparecidas. La ley, los protocolos y los estándares internacionales tienen una manera que, si se cumpliera, yo creo que la tasa de éxito de encontrar a alguien desaparecido sería muy grande, pero los procesos reales a los que las familias nos enfrentamos son muy arduos y denigrantes. Hace dos años, cuando no existían colectivos en el estado de Guanajuato, ni siquiera te querían recibir una denuncia. Ahora, cuando saben que perteneces a algún colectivo cambia la manera de trabajar: te hablan bonito, te dicen que están trabajando, pero revisas las carpetas de investigación y lastimosamente nos damos cuenta de que sigue habiendo muchas omisiones, que las carpetas están llenas de oficios inútiles que las fiscalías presumen como investigación.</p><p>Tristemente, también nos hemos dado cuenta de que con personas que no pertenecen a algún colectivo, o que viven en municipios muy pequeños, el trato o las omisiones siguen siendo muy grandes. Ha habido personas en Pénjamo a las que no les han querido recibir una denuncia hasta que pasen 76 horas, cuando la ley marca que no se tiene que esperar ni un minuto para reportar un desaparecido y poder poner una denuncia. También nos hemos dado cuenta de que hay muchas niñas a los que no se les pone la alerta Amber.<br>Entonces, en los procedimientos, si perteneces algún colectivo, te puedes sentir privilegiada porque las representantes siempre andan en la exigencia de que se te trate bien, de que se investigue, de que las carpetas estén bien integradas. Pero estamos luchando también para aquellas personas que no quieren participar en un colectivo por miedo — porque no quieren o porque no pueden — también tengan los mismos privilegios que tenemos las que estamos en un colectivo, aunque esos privilegios se resuman a nada, a que te hablen bien. Nosotras no buscamos que nos hablen bien, buscamos resultados y estos los medimos siempre cuando una persona regresa a casa con vida, o si ya estaba en SEMEFO (Servicio Médico Forense), que se entregue de manera ágil, digna y con mucho amor.<br>Conocemos el caso de una buscadora en León, Guanajuato, que le entregaron a su esposo en pedazos, incompleto, en una bolsa de plástico que escurría de sangre. Eso para nosotros es indignante, ya que no es una manera digna de regresar a una persona que perdió la vida. Las primeras experiencias en nuestras búsquedas fueron de éxito. Con la Comisión [Estatal de Búsqueda de Personas] encontramos varias fosas clandestinas, pero nos sigue fallando la Fiscalía al momento de identificarlos y regresarlos a casa.</p><p><strong>¿Cuál ha sido la respuesta de las instituciones y autoridades gubernamentales?</strong></p><p>Las respuestas de las autoridades han sido variadas. Tenemos al Congreso del Estado, que nos dijo que nos incluiría en el proceso de la ley. Estuvimos con ellos en varias reuniones en las que escucharon nuestras necesidades. Las familias fuimos asesoradas por Cruz Roja, Fundar México, Marcela Villalobos, presidenta de Amnistía Internacional México, Denise González, Raymundo Sandoval y otros activistas defensores de derechos humanos, que nos ayudaron a hacer la ley conforme a las necesidades del estado de Guanajuato.</p><p>En los últimos días, para entregar las observaciones sobre la ley, hicimos llegar nuestras últimas peticiones y éstas ni siquiera fueron observadas, y mucho menos fueron incluidas en la ley, cosa que nos indignó mucho. Hicimos una marcha en Irapuato, afuera de la Fiscalía, donde decíamos: “Sin las familias, no, con las familias todo.” El gobierno del estado dice tener un diálogo con nosotras. Sí hemos dialogado con ellos, pero es triste ver que escuchan todas las necesidades, y a la hora de la práctica nos hacen un poquito a un lado. Sobre todo, en la exigencia de la fiscalía, creemos que el Congreso debe llamar a comparecer al fiscal, pero tristemente vemos que cuando se reúnen con él sólo es para alabarlo y decir que está haciendo un estupendo trabajo. El fiscal de Guanajuato siempre sale a presumir que el 95 por ciento de los desaparecidos en Guanajuato regresan con vida a casa. Esta es una realidad alterna a la que vivimos, ya que hoy somos 15 colectivos que suman alrededor de 600 víctimas, y de esas ninguna regresado a casa, mucho menos con vida.</p><p>El día de hoy nuestro colectivo está apoyando y asesorando a víctimas que no pertenecen a uno, y ahí nos damos cuenta de que nos están regresando cuerpos de los SEMEFOS; es decir, nosotras somos las que estamos encontrando fosas clandestinas, pero ellos lo están presumiendo como si fuera su trabajo. Creo que las autoridades de derechos humanos tienen una deuda histórica con las víctimas. Hemos levantado diferentes quejas y no hemos visto ningún funcionario sancionado o removido de su cargo por los tratos inhumanos que hemos recibido de su parte. Derechos Humanos se ha mantenido muy imparcial. Levantamos una queja y la fiscalía contesta que son nuestra culpa las omisiones que ellos tuvieron. Es un tema que también las víctimas vamos a tener que retomar: exigirles que defiendan los derechos humanos de los desaparecidos y de nosotras como buscadoras.</p><p><strong>¿Cómo han respondido sus propias comunidades?</strong></p><p>Las comunidades de Guanajuato se han mantenido escépticas. Yo puedo decir que veo con tristeza cómo, cuando inició la violencia en Guanajuato y empezaron a desaparecer a decenas de personas día con día, y diario había masacres, niños levantados y mujeres embarazadas muertas, la sociedad se quedó paralizada y empezaron a ver la violencia como algo normal. Nos ha costado mucho trabajo llamar a la población a que se sensibilice o se solidarice con nosotras. Creo que lo estamos logrando, ya que en nuestras marchas y entrevistas que damos, siempre hacemos un llamado para decirles que a nosotros nadie nos dio a escoger si queríamos tener un familiar desaparecido. Y creo que la gente lo ha ido entendiendo, pero es muy poca la gente que se acerca con nosotros. Es normal, la gente tiene mucho miedo y no quiere tomar partido en un problema del que no tiene control. Tienen mucho miedo a participar y terminar también siendo víctimas de la delincuencia.</p><p><strong>¿Han recurrido a otras organizaciones de la sociedad civil? ¿Qué tan efectiva ha sido su ayuda?</strong></p><p>Aquí en Guanajuato las únicas organizaciones de sociedad civil somos nosotras, y ahora es al revés: son las víctimas que no tienen colectivo las que se acercan a nosotras y nosotras tratamos de darles el tiempo y conocimientos que nosotras hemos adquirido durante estos dos años y medio. Sobre todo, en los procesos de la denuncia, las carpetas de investigación, los peritajes, cuando alguien quiere salir a buscar una fosa o tiene algún punto de búsqueda, nosotras hemos sido este enlace con las familias y las autoridades para salir a buscar personas desaparecidas.</p><p><strong>¿Cuáles han sido los principales obstáculos en su proceso de búsqueda y cómo los han enfrentado?</strong></p><p>Los principales obstáculos que hemos tenido son la criminalización de los desaparecidos y nuestra propia revictimización. Cuando empezó a haber desaparecidos en Guanajuato, diferentes alcaldes municipales salían a dar declaraciones de que los desaparecidos se los llevaban porque andaban en cosas malas, generalizando y dando este mensaje de que los desaparecidos se merecían lo que les estaba pasando, al igual que las víctimas de homicidio. Éste es uno de los principales obstáculos, porque la gente terminó creyéndosela: terminaron creyendo que a mi hermano lo desaparecieron porque se lo merecía y que si se juntaban conmigo les iba pasar algo igual o peor y decidieron mejor no ayudar.</p><p>También el obstáculo de la fiscalía, que no termina de coadyuvar y terminar esta comunicación con las víctimas, y pretende engañarnos que están trabajando, que tenemos los mejores centros de identificación forense, que son la mejor fiscalía y la que más investiga. Pero como te mencionaba hace rato, es una realidad que los colectivos no vivimos. Hay una compañera a la que le desaparecieron a su papá, que estuvo con nosotras en el colectivo preguntando a diario en diferentes SEMEFOS si su papá se encontraba ahí. Le dijeron que no durante dos años. Un día después de que fundamos los colectivos y empezamos a marchar y a gritar por las calles, le hablan de SEMEFO para decirle que ya habían encontrado a su papá. Nos dimos cuenta de que su papá lo habían encontrado al día siguiente de su desaparición, totalmente reconocible, con las prendas y pertenencias que nuestra compañera –su hija– había denunciado. No sabemos por qué, si tenemos el mejor instituto de identificación forense, no se entregó inmediatamente a esta persona, sino que tuvieron que pasar dos años y nosotras tuvimos que salir a gritar a las calles para que nos hicieran caso.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/0*PxNzN_3CZ3-7Ljkp" /></figure><p><strong>¿Cómo ha cambiado su concepción sobre la política y los derechos humanos desde que comenzaron este proyecto?</strong></p><p>La verdad, antes de que estuviera en algún colectivo, desconocía totalmente la política, no me importaba. Vivíamos en un Guanajuato libre de violencia. Sabías que asaltaban en ciertas colonias de bajos recursos y sabías que bastaba con no pasar por ahí en la madrugada o a ciertas horas para no ser víctima de algún delito. Estábamos en un Guanajuato, especialmente en mi ciudad, Irapuato, donde los únicos muertos aparecían cuando se peleaban entre bandas de cholos, y era uno al día, uno a la semana, uno al mes, víctimas de homicidio. Y de repente nos vimos envueltos en diez desaparecidos al día, niñas desaparecidas, cuatro balaceras en un día, carreteras bloqueadas, incendios de Oxxos, y videos de unas barbaries terribles. Esto cambió mi concepción de la violencia e hizo que me diera cuenta de que las autoridades son las encargadas de resguardar y hacer valer nuestros derechos, y de mantener al Estado de manera segura.</p><p>A pesar de que mucha gente nos echa la culpa a los desaparecidos, y a nosotras por andar gritando, yo creo que nosotras no dejamos crecer la violencia en el estado, no le permitimos al crimen organizado entrar a nuestro lugar de paz, a que hagan todas estas cosas tan atroces que hacen. Entonces ahora yo, como ciudadana, como hermana de un familiar desaparecido, mi único deseo es exigirles a las autoridades que estén a la altura de la violencia que se está viviendo en Guanajuato. Me convertí en defensora de derechos humanos: defiendo la vida de mi hermano, la vida de los hijos de mis compañeras, y de toda persona que necesite ayuda. También nos encargamos, como colectivo, de transmitir el mensaje de que merecemos y necesitamos paz,peroquetambiénnecesitamos construirla como sociedad, exigiéndole a las autoridades que cumplan con sus obligaciones.</p><p><strong>¿Qué consideran podría hacer la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para contribuir a su causa?</strong></p><p>Creemos que la CNDH puede exigirle a la Fiscalía que haya avances e investigación en las carpetas, pero también que haga un mapa o una trazabilidad de la información y de los cuerpos que se han encontrado desde el 2009 en Guanajuato. Que nos digan cuántas fosas clandestinas se han encontrado desde ese año y cuáles han sido los hallazgos en cada una. Que nos enseñen álbum fotográfico de las pertenencias que se encontraban en las fosas, que nos digan cuántas personas sacaron de cada fosa y qué recorrido ha dado cada cuerpo desde el momento en que fue encontrado en esa fosa: si se le tomaron muestras de ADN, huellas dactilares, fotografías, rango de edad, si sabe cuánto tiempo tenían de muertos al momento de ser encontrados. Que nos den una hipótesis de por qué terminaron en esa fosa clandestina, que nos digan cómo están comparando esas carpetas de investigación de fosas clandestinas con las carpetas de investigación de las personas desaparecidas en Guanajuato.</p><p>Sobre todo, exigirle a la Fiscalía que tengan un plan, algo estratégico, con fundamentos sólidos, de cómo van a terminar con la violencia en Guanajuato, y cómo van a reparar el daño a todas las madres buscadoras. Hay dos madres buscadoras en mi colectivo que fueron arrestadas en una manifestación pacífica y se levantaron cargos en su contra; al director de Seguridad Pública de Guanajuato, que ya tiene un año y medio con esa carpeta abierta y no se ha hecho la reparación del daño. Todo esto se suma a las omisiones que ha tenido la Fiscalía que, lejos de disculparse, ha continuado con sus malas prácticas.</p><p><strong>¿Por qué es importante dar a conocer su labor?</strong></p><p>Yo creo que se está dando a conocer por sí sola, porque cada día cada vez más gente sabe de las madres buscadoras y del colectivo Hasta encontrarte, así como de los otros 14 colectivos que hay en el estado. La gente debe entender que esto que estamos haciendo ya no es sólo una búsqueda individual, o sea, yo no estoy aquí porque busque a Manuel Ojeda Negrete, estoy aquí porque busco un bien común para Guanajuato.</p><p>Buscamos buenas prácticas por parte de la Fiscalía, no sólo para unas cuantas, sino en general; que capaciten a su personal y que, si no les gusta su trabajo, pues que renuncien, cambien de puesto o se dediquen a otra cosa. Estamos en esta exigencia de que se capacite más a la Fiscalía y que las autoridades se acostumbren a las víctimas que alzan la voz y no son condescendientes, aquellas que no medimos los logros con bonitas palabras o discursos falsos, sino con resultados. Y los resultados son personas que queremos que vuelvan a casa, que queremos volver a ver.</p><p><strong>¿Qué pueden hacer lxs ciudadanxs de a pie para apoyar su lucha?</strong></p><p>La ciudadanía puede hacer muchas cosas. Hay cosas tan fáciles como compartir la foto de un familiar desaparecido, apoyar con un comentario a una madre que publica, con toda su esperanza, la foto de sus hijas, de sus hijos, esperando que alguien le pueda dar alguna información. Yo creo que esas madres, cuando en los comentarios de las fotos de sus hijos les ponen “estamos con ustedes”, “mucha fortaleza”, “un abrazo”, cualquier palabra de aliento, ayuda muchísimo en lo anímico. Esto es algo que nos carcome a las víctimas, porque a veces los ánimos se vienen abajo, tenemos ganas de mandar todo a la fregada, porque hemos recibido amenazas, porque la gente nos manda al carajo, porque la familia nos deja solas en nuestra búsqueda, los amigos se van, y volteamos alrededor y lo único que vemos es a otra mujer que sufre lo mismo que tú. Entonces esas palabras a veces significan mucho. Pueden ayudar, si no económicamente, con alguna herramienta que les sobre en su casa, alguna pala, algún pico, guantes, binoculares, lámparas, lo que sea, para que nosotras salgamos a las calles a buscar.</p><p>Otra cosa que puede hacer la sociedad es no revictimizarnos, no decir “déjalas, están locas”, “sólo Dios sabe qué andaba haciendo su familiar, por eso se lo llevaron”, sino reforzar este mensaje de que nadie merece ser desaparecido. Sobre todo, que hagan conciencia de que a cualquiera le puede pasar, que nadie está exento de que le desaparezcan a alguien, que todas y todos somos vulnerables a lo que está pasando, porque nadie lo está controlando. La violencia ha seguido creciendo y se están llevando a gente que, de verdad, de verdad, no debe absolutamente nada. Así que como sociedad eso pueden hacer: ayudarnos en la exigencia y tomarse a los desaparecidos como un desaparecido personal, porque nos faltan a todas y todos.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/958/0*RVyE7K5qGtPGSdju" /></figure><p><a href="https://www.facebook.com/HastaEncontrarteGto/?locale=es_LA">https://www.facebook.com/HastaEncontrarteGto/?locale=es_LA</a></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=53f64182c1d5" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Odio aquí (?)]]></title>
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            <category><![CDATA[sociology]]></category>
            <category><![CDATA[climate-crisis]]></category>
            <category><![CDATA[depression]]></category>
            <category><![CDATA[misanthropy]]></category>
            <category><![CDATA[mental-health]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Andrew Van Rompaey]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 08 Jan 2025 19:04:39 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-07-20T01:01:20.074Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h4>(English below)</h4><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/0*2lrkfxzzw82t2WPU.jpg" /></figure><p>Viendo noticias de la crisis climática y la consolidación de la ultra derecha en EE.UU. empecé a caer en el típico espiral descendente que resulta de pasar demasiado tiempo en línea: todo está perdido, que nos caiga un meteorito y que la Tierra produzca un mejor experimento de vida inteligente que no devenga en un virus para su propio planeta.</p><p>Esto me hizo recordar que hace unos diez años tuve lo que en retrospectiva considero una pequeña epifanía. Iba en la carretera de Guadalajara a Puerto Vallarta con un desconocido de Chihuahua con el que había hecho match en tinder, que me invitó a pasar año nuevo en la playa con sus amigos — cosas que uno hace cuando tiene 21 años, impulsividad descontrolada y pésimo criterio. Fue platicando con aquel sujeto en ese trayecto que llegué a la conclusión — o más bien pude poner en palabras por primera vez — que la misantropía básicamente resulta de aplicar el pensamiento prejuicioso y discriminatorio hacia el conjunto de la humanidad. Es decir, pensar que el hecho de que haya seres humanos terribles cometiendo todo tipo de atrocidades en el mundo de alguna forma implica que todas las personas somos inherente e intrínsicamente perversas, una causa perdida por nuestra mera condición humana. Si bien son nuestras capacidades cognitivas como homo sapiens que posibilitan las formas de violencia y sistemas de opresión que llevamos siglos reproduciendo y reinventando, es mediante esas mismas capacidades y cualidades que nos es posible amar, crear comunidad, y acceder a la empatía, compasión y solidaridad que también nos constituyen como seres sociales e interdependientes. Es totalmente válido y comprensible sentir un profundo desprecio hacia las personas e instituciones que cometen — y permiten — las injusticias de las que somos testigo día tras día, pero eso no implica que todos seamos la encarnación de todo lo que está mal simplemente por compartir ADN. En pocas palabras, caer en la misantropía es una de muchas trampas mentales y sesgos cognitivos en los que podemos caer fácilmente, sobre todo cuando pasamos por estados anímicos depresivos, que actualmente son frecuentemente agudizados por nuestro acceso 24/7 a un <em>doom scroll</em> virtualmente infinito de crisis climática, guerra, genocidio y un largo etcétera de contenido desolador y desgarrador en nuestras pantallas de bolsillo.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1004/1*Ivcanv4zD5nY_nd7dz939w.png" /></figure><p>Sin duda es fácil sentir que el mundo se está acabando cuando tenemos un livestream constante de todas la cosas terribles que pasan en todas partes, todo el tiempo (<em>everything everywhere all at once</em>), y creo que en el fondo muchos anhelamos ese supuesto fin porque efectivamente nos es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo. Esperamos el colapso societal o la fantasía de una revolución como algunos religiosos esperan el apocalipsis y el juicio final. Sin embargo, la realidad es que el mundo no se va a acabar, simplemente se va a poner mucho peor para la mayoría de la gente. Al mismo tiempo, también es real que llevamos decenas de miles de años existiendo en este planeta conformando todo tipo de comunidades, órdenes sociales y organizaciones políticas (incluyendo arreglos anarquistas), de los cuales el capitalismo solo lleva apenas un par de siglos imperando como sistema global hegemónico. Pensar que somos una causa perdida o una especie fundamentalmente virulenta y destructiva solo le sirve a la clase dominante y élites de poder que se benefician del status quo y mantienen su poder y status a partir de nuestro desgaste, conformidad y obediencia. Las alternativas a este sistema siempre han existido — tanto en la teoría y la imaginación como en la práctica y la realidad material concreta — y solo dejan de hacerlo en la medida que nosotros dejamos de pensarlas, enunciarlas, construirlas y luchar por ellas.</p><p>Finalmente, para bien y para mal, el mundo sigue. La vida sigue.<br>Hay que seguir también.</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2FuQUD_-UE88o%3Ffeature%3Doembed&amp;display_name=YouTube&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DuQUD_-UE88o&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2FuQUD_-UE88o%2Fhqdefault.jpg&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/34259389b249b0b19188614350b93189/href">https://medium.com/media/34259389b249b0b19188614350b93189/href</a></iframe><h3>I hate it here (?)</h3><p>Looking at the latest climate crisis news and the rise of the far right in the U.S I started to fall into the typical downward spiral that results from spending too much time online: all is lost, let a meteor fall down on us and may Earth produce a better experiment of intelligent life that hopefully doesn’t become a virus to its own planet.</p><p>This reminded me that about ten years ago I had what I retrospectively consider a small epiphany. I was on the road from Guadalajara to Puerto Vallarta with a stranger I had matched with on tinder, who had invited me to spend new year’s at the beach with his friends — stuff you do when you’re 21, highly impulsive and seriously lacking in judgement. It was chatting with him that I reached the conclusion — or rather was able to put into words for the first time — that misanthropy is basically the result of applying prejudice and discriminatory thinking to the whole of humanity. That is to say, thinking that the fact there are terrible human beings committing all kinds of atrocities in the world somehow implies that all humankind is inherently and intrinsically evil, a lost cause merely because of our human condition. While it is our cognitive capacities as <em>homo sapiens</em> that make possible the forms of violence and systems of oppression that we have been reproducing and reinventing for centuries, it is through these same capacities and qualities that we are able to love, create community, and access the empathy, compassion and solidarity that also constitute us as social and interdependent beings. It is entirely valid and understandable to feel deep contempt for the people and institutions that commit — and allow — the injustices we witness day in and day out, but that does not imply that everyone of us embodies all that is wrong in the world simply because we share the same DNA. In short, falling into misanthropy is one of many mental traps and cognitive biases we can easily fall into, especially when going through depressive moods, which are currently often exacerbated by our 24/7 access to a virtually infinite doom scroll of climate crisis, war, genocide and a long etcetera of bleak and heartbreaking content on our pocket screens.</p><p>It is certainly easy to feel that the world is ending when we have a constant livestream of all the terrible things happening everywhere, all the time (everything everywhere all at once), and I think deep down many of us long for that supposed end because it is indeed easier for us to imagine the end of the world than the end of capitalism. We expect societal collapse or the fantasy of a revolution as some religious people expect the apocalypse and the final judgement. However, the reality is that the world is not going to end, it is just going to get much worse for most people. At the same time, it is also true that we have been existing on this planet for tens of thousands of years in all kinds of communities, social orders and political organizations (including anarchist arrangements), out of which capitalism has only been reigning as the hegemonic global system for a couple of centuries. Thinking that we are a lost cause or a fundamentally virulent and destructive species only serves the ruling class and power elites who benefit from the status quo and maintain their power and status from our exhaustion, conformity and obedience. Alternatives to this system have always existed — in theory and imagination as well as in practice and concrete material reality — and only cease to do so to the extent that we stop thinking, naming, building and fighting for them.</p><p>In the end, for better and for worse, the world goes on. Life goes on. <br>And so must we.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=f04ef35e215f" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Un año del genocidio palestino]]></title>
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            <category><![CDATA[genocide-in-gaza]]></category>
            <category><![CDATA[social-justice]]></category>
            <category><![CDATA[palestine]]></category>
            <category><![CDATA[palestine-and-israel]]></category>
            <category><![CDATA[anti-zionism]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Andrew Van Rompaey]]></dc:creator>
            <pubDate>Tue, 08 Oct 2024 03:28:09 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-08-12T17:19:55.840Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h3>A year of genocide</h3><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*8WPWmPb20FYAxqgEwNzftA.jpeg" /><figcaption>Art by Alex Albadree</figcaption></figure><p>(Texto en español abajo)</p><p>It’s been a year of genocide, but it’s been over 75 years of <em>nakba</em>, colonization, dispossession, ethnic cleansing, systematic human rights violations, oppression, and injustice. And as in any political conflict, the real enemies are not those next to us, but those above us. It’s important to note that it’s not just the Arab and Muslim peoples of the region who support the liberation of Palestine: it’s also the peoples from the rest of the Global South and even millions living in the imperial core of the United States, the United Kingdom, Germany, and other Western countries. The political enemy is not an “other” with a different culture, religion, or appearance: the enemy is imperialism and the power elites that sustain this geopolitical order, who govern us without representing us, and who not only allow but carry out, legitimize, and profit from the great atrocities and injustices of the world.</p><p>The Israeli state does not care about its own citizens, which is why their soldiers followed the Hannibal directive and killed many Israelis to prevent them for being taken hostage by Hamas, why they didn’t accept Hamas’ initial hostage exchange, why they repressed citizens when they protested against their government, and why they maintain ethnocratic apartheid and military occupation despite the fact that this — in addition to oppressing and dehumanizing Palestinians — only puts their own citizenry at risk and compromises their safety in the long term. Likewise, the governments and elites of Arab and Muslim countries don’t care about the suffering of the Palestinian people, because they don’t care about that of their own citizens, millions of whom have taken to the streets to protest against this genocide and the complicity of their governments. Turkey is militarily occupying northern Cyprus, still refuses to acknowledge its role in the Armenian genocide and has spend decades repressing the Kurdish people, Morocco established diplomatic relations with Israel to secure its own occupation of Western Sahara, Egypt — the most populous Arab country and the one that receives the most military aid from the US — refused to open the Rafah border crossing, forcing Palestinian refugees to pay bribes of thousands of dollars to escape imminent death, Iran — whose secular, democratically elected government was overthrown by a 1953 coup orchestrated by the US — enforces the death penalty against political dissidents, and Saudi Arabia and the United Arab Emirates are monarchies and autocratic regimes, something the US and the rest of the West are perfectly fine with, as long as they keep the oil flowing. No power elite is looking out for those whom Fanon called “the wretched of the Earth.”</p><p>On top of the fact that this genocide and its ensuing global response have thoroughly exposed the alarming lack of democracy in most of our countries and the farce of international law and its institutions, the commemoration of this date also provides an opportunity to reflect on the role of violence and armed resistance in liberation struggles. The taking of hostages during “Operation Al-Aqsa Flood” on October 7th, 2023, effectively constituted a war crime that — alongside a series of lies fabricated by the Israeli authorities and debunked by independent journalistic investigations — has been used to try to legitimize and justify Israel’s countless crimes against humanity over the past year, as an excuse to subject about 2 million Palestinians in Gaza — half of whom are minors — to a brutal, merciless campaign of collective punishment.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*t365NniA5MvyKF1si0epfw.jpeg" /><figcaption>Fact sheet de Let’s Talk Palestine</figcaption></figure><p>Many have called Gaza “the world’s largest open-air prison,” due to the fact that Israel controls its borders and blocks its access to the sea; however, the term prison would imply that its inhabitants are criminals, when their “crime” is merely being refugees and descendants of refugees who were violently expelled from their own ancestral land. Many people in the West, mentally and geographically distant from the political reality of the Middle East and unfamiliar with the socio-historical context of Palestine, will ask themselves: “Why didn’t they resist peacefully? Haven’t they learned anything from Gandhi and Martin Luther King Jr.?” Well, in 2018–2019, Gaza tried to resist peacefully through the Great March of Return, where thousands of demonstrators protested for months against the Israeli land, air, and sea blockade of the Gaza Strip and the US’s unilateral declaration of Jerusalem as the capital of Israel, demanding that Palestinian refugees be allowed to return to the lands from which they were displaced. What was the response of the Israeli military? Opening fire on thousands of unarmed civilians, killing hundreds and injuring thousands. It is also worth noting that Reverend MLK himself was assassinated by the FBI in 1968, despite being a preacher of nonviolence. What alternatives are left to an oppressed, imprisoned, and dehumanized population when their attempts at peaceful resistance are met with bullets and military violence? How would we react in their circumstances? Are we even capable of imagining ourselves in them?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/563/1*7cV4uyWT2ULUQ4P16t99YQ@2x.jpeg" /></figure><p>Let’s not forget that the great Nelson Mandela was also labeled a terrorist at one point (the U.S. removed him from their terrorist list in 2008), and that he only resisted “violently” because South Africa’s white supremacists left him no choice. Likewise, he didn’t fight to annihilate white South Africans or to wipe South Africa off the map, but to abolish apartheid and dismantle its institutions. Because no nation-state or institution has a “right to exist”, that fundamental right belongs to real human beings.</p><p>It’s easy to judge from a position of privilege and assume the moral high ground from a place of comfort. It’s very easy to say “I condemn violence on both sides”, as if the armed resistance of an oppressed and dispossessed indigenous population could possibly be equated with the violence and state terrorism (yes, it is also terrorism when the State does it) of an ethnocratic apartheid regime with nuclear weapons and the full military, political, and economic backing of the major Western imperialist powers. Furthermore, it is essential to put into context that the Israeli right, currently led by Netanyahu, allowed the growth and consolidation of Hamas in order to fragment Palestinian resistance and weaken the secular Palestine Liberation Organization (PLO) and Yasser Arafat’s Fatah Party: the old reliable strategy of divide and conquer.</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2Fo7grSsuFSS0%3Ffeature%3Doembed&amp;display_name=YouTube&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3Do7grSsuFSS0&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2Fo7grSsuFSS0%2Fhqdefault.jpg&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/c85e01463fd2433990cc0881c2fab907/href">https://medium.com/media/c85e01463fd2433990cc0881c2fab907/href</a></iframe><p>Hamas, as a fundamentalist religious organization, represented a much more convenient enemy for Israel and its allies, much easier to demonize and dehumanize, especially by appealing to racist and orientalist tropes about Arab and Muslim peoples. Likewise, the religious nature of the organization also contributed to fueling the false narrative that the occupation and apartheid is a religious conflict, when in reality it’s a matter of geopolitics and human rights. It’s neither a holy war or a clash of civilizations, and the historical proof is that Muslims, Jews, and Christians coexisted in Palestine for generations before the first groups of Zionists — followers of a European, ethnosupremacist ideology that was founded mostly by <em>secular</em> Jews — arrived to colonize it.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*qcK3oi49eSC0Fy4CIN-9gw.png" /></figure><p>This so-called “conflict” cannot be resolved by eradicating Hamas (a goal that is not even achievable by military means), but rather by dismantling the ethnocratic regime and military occupation that gave rise to Hamas in the first place. Many people who claim to long for peace actually only want a return to the status quo that is comfortable for them, but real and substantive peace can only be achieved through justice and reparations. As Malcolm X rightly said: “If you stick a knife in my back 9 inches and pull it out 6 inches, there’s no progress. If you pull it all the way out, that’s not progress. The progress is healing the wound that the blow made. […] They won’t even admit that the knife is there.”</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2F6dBy4-6pn1M%3Ffeature%3Doembed&amp;display_name=YouTube&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D6dBy4-6pn1M&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2F6dBy4-6pn1M%2Fhqdefault.jpg&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/17871701f8f58cbf5e1d4c80e307df14/href">https://medium.com/media/17871701f8f58cbf5e1d4c80e307df14/href</a></iframe><p>History has made clear that it’s not possible to carry out genocide against a group of people without first dehumanizing them, and the way in which the Palestinian people have been dehumanized for decades is now manifesting like never before. In Palestine, they call their relatives and loved ones killed by the Israeli army “martyrs,” which, at least from my perspective, means that they died for a cause, that their death was not in vain. Many people, trapped in a racist worldview that prevents them from seeing Palestinians (or Arabs in general) as fully human, argue that this is a reflection of Palestinians fetishizing death or not valuing life. The most extremist Zionists even claim that Palestinians are bloodthirsty, subhuman savages, intrinsically and inherently anti-Semitic, whose greatest purpose in life is to sacrifice themselves and die killing Jews, allegedly because they hate Israelis more than they love their own children. In fact, in 2015, Benjamin Netanyahu went so far as to say that Hitler’s Final Solution was actually thought up by the Grand Mufti of Jerusalem — engaging in Holocaust revisionism, no less. Although it is no secret that the Grand Mufti was indeed anti-Semitic (and fervently anti-communist, like Hitler and the rest of the fascists), I believe the point that rulers and elites don’t represent the whole of a people should’ve been made abundantly clear by now. And it’s worth noting that when Nazi Germany exterminated six million Jews — as well as hundreds of thousands of trade unionists, socialists, communists, anarchist, queer people, disabled people, Roma people, and other vulnerable social groups — it used acts of Jewish armed resistance to justify the atrocities it committed against them. In fact, from the outset, the Nazis portrayed themselves as victims of the Jews while persecuting them, stating “it’s them or us” and ultimately arguing that exterminating them was necessary for their own survival… Sound familiar?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/563/1*oWlK0jCIyJZdaQ4u0t4DtA@2x.jpeg" /></figure><p>It’s difficult to conclude this text, because the outlook is extremely bleak, because it’s impossible to condense decades of history and geopolitics into such a short essay, and also because I started it not knowing exactly what I was writing towards. But I think what I most need to put into words is that while every life is its own universe, and every single death is a heartbreaking tragedy, I also see the Palestinians as martyrs. As much as every one of their deaths are unspeakably atrocious and utterly unjustifiable, I don’t feel that they are in vain, because out of all this catastrophe, many people have awakened and opened their eyes to the reality of Zionism and imperialism, and how the ideology that upholds them isn’t just a threat to the Palestinian people, but to peace and stability everywhere. I would love for it to be reached without a single drop of blood being shed, but a world without apartheid and imperialism is not only a better world for Palestinians, it is a better world for humanity as a whole. In other words: <strong>Free Palestine because nobody’s free until everybody’s free.</strong></p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/844/1*G-dbQE4lduHAKxb-ZZ6uTA.png" /><figcaption>Poem by scholar and author Refaat Alareer, killed by the IOF on December 6th, 2023.</figcaption></figure><p><strong>Un año de genocidio</strong></p><p>Ha sido un año de genocidio, pero más de 75 años de <em>nakba</em>, colonización, despojo y limpieza étnica, violaciones sistemáticas de derechos humanos, opresión e injusticia. Y como en cualquier conflicto político, los enemigos no son los de al lado, sino los de arriba. Es importante destacar que no son solo los pueblos árabes y musulmanes de la región que apoyan la liberación de Palestina y el fin de la intervención imperialista en Medio Oriente: somos también los pueblos del resto del sur global e incluso millones de personas viviendo en el imperial core de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y el resto de Occidente. El enemigo político no es un “otro” que tiene una cultura, religión o apariencia diferente, el enemigo es el imperialismo y las élites de poder que sostienen este orden geopolítico, que nos gobiernan sin representarnos, y que no solo permiten sino que ejecutan, legitiman y lucran con las grandes atrocidades e injusticias del mundo.</p><p>Al Estado israelí no le importan sus propios ciudadanos, por eso sus soldados siguieron la directiva Hannibal y mataron a varios israelíes con el fin de evitar que Hamas los tomara como rehenes, por eso no aceptaron el intercambio de rehenes inicial de Hamas, por eso reprimieron a ciudadanos que protestaron contra su gobierno, por eso mantienen un apartheid etnocrático y ocupación militar pese a que eso — además de oprimir y deshumanizar a los palestinos — solo pone en riesgo a sus propia ciudadanía y compromete su seguridad a largo plazo. Asimismo, a los gobiernos y las élites de los países árabes y musulmanes tampoco les importa el sufrimiento del pueblo palestino, porque ni les importa el de sus propios ciudadanos, millones de los cuales han salido a las calles a protestar contra este genocidio y la complicidad de sus gobiernos. Turquía está ocupando militarmente el norte de Chipre, sigue sin reconocer su rol en el genocidio armenio y lleva décadas reprimiendo al pueblo kurdo, Marruecos estableció relaciones diplomáticas con Israel para garantizar su propia ocupación de Sahara Occidental, Egipto — el país árabe más poblado y que más apoyo militar recibe de EE.UU. — se negó a abrir el corredor de Rafah, obligando a refugiado palestinos a pagar sobornos de miles de dólares para poder escapar, Irán — cuyo gobierno secular electo democráticamente en 1953 fue derrocado por un golpe de Estado orquestado por EE.UU. — tiene pena de muerte para disidentes políticos, y Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos son regímenes monárquicos y autocráticos con los que EE.UU. y el resto de Occidente no tienen problema, siempre y cuando les aflojen el petróleo. Ninguna élite de poder vela por quienes Fanon denominó “los condenados de la Tierra”.</p><p>Sumando a que este genocidio y la respuesta global al mismo han expuesto contundentemente no solo la alarmante falta de democracia en todos nuestros países sino la farsa del derecho internacional y sus instituciones de justicia, la conmemoración de esta fecha también suscita una reflexión sobre el rol de la violencia y la resistencia armada en las luchas de liberación. La toma de rehenes durante la Operación “Inundación de Al-Aqsa” el 7 de octubre del 2023 representó efectivamente un crimen de guerra que — en conjunto con una serie de mentiras fabricadas por las autoridades israelíes y desacreditadas por investigaciones periodísticas independientes— ha sido usado para intentar legitimar y justificar los incontables crímenes de lesa humanidad de Israel durante el último año, como una excusa para someter a los más de 2 millones de civiles palestinos en Gaza — de los cuales la mitad son menores de edad— a una campaña brutal y despiadada de castigo colectivo.</p><p>Muchos han llamado a Gaza “la cárcel a cielo abierto más grande del mundo”, dado que Israel controla sus fronteras y bloquea su salida al mar; sin embargo, el término cárcel connotaría que sus habitantes son criminales, cuando su único crimen es ser refugiados y descendientes de refugiados que fueron violentamente expulsados de su propio territorio ancestral. Muchas personas en Occidente, mental y geográficamente alejadas de la realidad del Medio Oriente y ajenas al contexto sociohistórico de Palestina se preguntarán: “¿Por qué no resistieron pacíficamente? ¿Que no aprendieron nada de Gandhi y Martin Luther King Jr.? Pues, en 2018–2019, Gaza intentó resistir pacíficamente mediante la Gran Marcha de Retorno, donde miles de manifestantes protestaron durante meses contra el bloqueo terrestre, aéreo y marítimo israelí de la Franja de Gaza y el hecho de que EE.UU. declarara unilateralmente la capital de Israel en Jerusalén, exigiendo que se permitiera a los refugiados palestinos regresar a las tierras de las que fueron desplazados. ¿Cuál fue la respuesta de los militares israelíes? Abrir fuego contra miles de civiles no armados, matando a cientos e hiriendo a miles. Cabe destacar también que el mismo reverendo MLK fue asesinado por el FBI en 1968, pese a ser un predicador de la no violencia. ¿Qué alternativas le queda a un población oprimida, encerrada y deshumanizada cuando sus intentos por resistir pacíficamente son recibidos con balas y violencia militar? ¿Cómo reaccionaríamos nosotros en sus circunstancias? ¿Siquiera somos capaces de imaginarnos en ellas?</p><p>No olvidemos que Nelson Mandela también fue catalogado como terrorista en su momento, y que solo resistió “violentamente” porque los supremacistas blancos de Sudáfrica no le dieron alternativa, y no luchó por aniquilar a los sudafricanos blancos ni desaparecer a Sudáfrica del mapa, sino por abolir el apartheid y desmantelar sus instituciones. Porque ningún Estado-nación o institución tiene un “derecho a existir”, ese derecho fundamental le pertenece a los seres humanos de carne y hueso.</p><p>Es muy fácil juzgar desde el privilegio y asumir superioridad moral desde la comodidad. Es muy fácil decir “condeno la violencia de ambos lados” como si se pudiera equiparar la resistencia armada de una población indígena oprimida y desposeída con la violencia y el terrorismo estatal (sí, también es terrorismo cuando lo hace el Estado) de un apartheid etnocrático con armas nucleares y pleno apoyo militar, político y económico de las grandes potencias imperialistas occidentales. Además, es fundamental poner en contexto que la derecha israelí, actualmente liderada por Netanyahu, permitió el crecimiento y consolidación de Hamas para fragmentar la resistencia palestina y debilitar el movimiento secular de la Organización para la Liberación de Palestina (PLO) y el Partido Fatah de Yasser Arafat: la vieja y confiable estrategia de dividir y conquistar.</p><p>Hamas, como organización religiosa fundamentalista, representaba un enemigo mucho más conveniente para Israel y sus aliados, mucho más fácil de demonizar y deshumanizar, sobre todo apelando a los estereotipos racistas y orientalistas sobre los pueblos árabes y musulmanes. De igual forma, la naturaleza religiosa de la organización también contribuyó a alimentar la falsa narrativa de que la ocupación y el apartheid como un conflicto religioso, cuando en realidad es uno geopolítico y de derechos humanos. No es una guerra santa ni un choque entre civilizaciones, y la prueba histórica está en que musulmanes, judíos y cristianos coexistieron en Palestina por generaciones antes de que los primeros grupos de sionistas — seguidores de una ideología etnosupremacista europea, fundada principalmente por judíos seculares — llegaran a colonizarla.</p><p>Este “conflicto” no se resuelve erradicando a Hamas (objetivo que ni siquiera se puede lograr militarmente), sino desmantelando el régimen etnocrático y la ocupación militar que dio a luz a Hamas en primer lugar. Mucha gente que dice añorar la paz en realidad solo quiere un alto al fuego y un retorno al statu quo que le es cómodo, pero la paz real y sustantiva solo se logra con justicia y reparaciones. Como bien dijo Malcolm X: “Si me clavas un cuchillo en la espalda 9 pulgadas y lo sacas 6 pulgadas, no hay progreso. Si lo sacas del todo, eso no es progreso. El progreso es curar la herida que hizo la puñalada. […] Y ni siquiera admiten que el cuchillo está ahí.”</p><p>La historia nos ha dejado claro que no es posible llevar a cabo un genocidio contra un grupo sin primero deshumanizarlo, y la forma en que el pueblo palestino ha sido deshumanizado durante años se manifiesta ahora como nunca antes. En Palestina llaman “mártires” a sus familiares, compañeros y seres queridos asesinados por el ejército israelí, lo cual, al menos desde mi perspectiva, denota que murieron por una causa, que su muerte no fue en vano. Muchas personas, atrapadas en una cosmovisión racista que no les permite ver a los palestinos (o a los árabes en general) plenamente como seres humanos, argumentan que esto refleja que los palestinos fetichizan la muerte o que no valoran la vida. Los sionistas más extremistas incluso sostienen que los palestinos son salvajes sanguinarios e infrahumanos, intrínseca e inherentemente antisemitas, cuyo mayor propósito en la vida es sacrificarse y morir asesinando judíos, supuestamente porque odian a los israelís más de lo que aman a sus propios hijos. De hecho, en 2015, Benjamin Netanyahu salió a decir que la Solución Final de Hitler en realidad fue idea original del gran muftí de Jerusalén, haciendo nada menos que revisionismo del holocausto. Si bien no es secreto que el gran muftí era efectivamente antisemita (y fervientemente anticomunista, como Hitler y el resto de los fascistas), considero que el punto de que los gobernantes y las élites no representan el conjunto de un pueblo debería haber quedado más que claro. También es pertinente destacar que cuando la Alemania Nazi exterminó a seis millones de judíos — así como a cientos de miles de sindicalistas, socialistas, comunistas, anarquistas, personas queer, personas con discapacidades, romaníes y otros grupos sociales vulnerables — usó actos de resistencia armada judía para justificar las atrocidades que cometieron contra ellos. De hecho, los nazis desde el principio se pintaron a sí mismos como víctimas de los judíos mientras los reprimían, declarando “son ellos o nosotros” y finalmente argumentando que exterminarlos era requisito para su propia supervivencia… ¿Suena familiar?</p><p>Es difícil concluir este texto, porque el panorama es extremadamente desolador, porque es imposible condensar décadas de historia y geopolítica en un ensayo tan corto y también porque empecé a escribirlo sin tener del todo claro a dónde quería llegar. Pero creo que lo que más necesito poner en palabras es que si bien cada vida es un mundo, y todas y cada una de las muertes son una tragedia desgarradora, yo también veo a los palestinos como mártires. Por más que cada muerte sea inefablemente atroz y absolutamente injustificable, no siento que sean en vano, porque a partir de toda esta catástrofe mucha gente ha despertado y abierto los ojos a la realidad del sionismo y el imperialismo, y cómo la ideología que los sostiene representa una amenaza no solo para el pueblo palestino, sino para la paz y estabilidad del mundo entero. Me encantaría que se pudiera llegar a él sin que se derramara una sola gota de sangre, pero un mundo sin apartheid y sin imperialismo no es solo un mundo mejor para los palestinos, es un mundo mejor para el conjunto de la humanidad. En otras palabras: <strong>Palestina libre porque nadie es libre hasta que todxs lo seamos.</strong></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=07e521d43527" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[On U.S. elections (and politics in general)]]></title>
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            <category><![CDATA[leftism]]></category>
            <category><![CDATA[the-online-left]]></category>
            <category><![CDATA[us-politics]]></category>
            <category><![CDATA[solidarity]]></category>
            <category><![CDATA[politics]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Andrew Van Rompaey]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 28 Aug 2024 01:34:05 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2024-11-05T22:32:06.028Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>A brief rant by a recovering terminally online leftist, inspired by Joyful Militancy, Natalie Wynn, Olayemi Olurin and F.D Signifier</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2FqClVsORsAAQ%3Ffeature%3Doembed&amp;display_name=YouTube&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DqClVsORsAAQ&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2FqClVsORsAAQ%2Fhqdefault.jpg&amp;key=a19fcc184b9711e1b4764040d3dc5c07&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/d628d7da14bce6b4c761229f933a02cd/href">https://medium.com/media/d628d7da14bce6b4c761229f933a02cd/href</a></iframe><p>I think a big problem with both liberals and the online left is that both are putting way too much faith into elections as a path to achieve real systemic/structural change and significantly improve society for the working class majority. That doesn’t happen if you just vote and don’t organize, and also doesn’t happen if you don’t vote at all and then also don’t organize. The U.S., like most if not all other countries, needs social movements, democratic unions, mutual aid, and every other possible means of organizing, struggle and solidarity to bring about a better world, and a system that works for the many, not the few.</p><p>Yes, funding and arming an apartheid ethnostate’s genocide against an indigenous population is pure evil — the worst possible evil: torturing and murdering civilians en masse. But the United States is the dominant Empire, and American’s tax dollars will continue to fund that and many other unspeakable evils around the world regardless of what side of the corrupt party duopoly is in power. We live in an extremely oppressive and violent global political-economic system that’s burning the planet and exploiting the labor of billions of dispossessed people for the obscene profit and power of a few oligarchs, and that’s undoubtedly a deeply tragic, depressing and overwhelming reality. It’s completely valid and understandable to be upset and angry about it, I definitely have been — many times to the point that it makes me so hopeless and dysfunctional I can barely get out of bed. But judging and attacking people for voting strategically for damage control within the very small margin that the power elites and ruling classes allow (a right people literally died for) doesn’t actually help anybody. Most times it just amounts to moral puritanism so we can feel superior for our supposed ideological purity, because we feel so powerless and desperate that we need to find comfort in the fantasy that at least we won’t participate in this dystopian system, knowing all too well that that’s never been an option. We live in a society whether we like it or not. Moreover, it’s yet another way to divide the people, which is extremely convenient and beneficial to those in power, in the same measure that it’s detrimental to the rest of us. The main thing attacking each other online accomplishes is that the billionaires who own the social media platforms get even richer from our bickering (and continue to extract more of our personal data while they’re at it).</p><p>Yes, politics is about choosing sides, standing for or against something, and remaining neutral in the face of injustice does leave you on the side of the oppressors. I definitely see the current Democratic neoliberal project as directly enabling the far right and planting the seeds for neo fascist regimes; fascism being the result of an opportunistic far-right that channels the discontent of the masses when capitalism decays or collapses due to its own internal contradictions. It’s no coincidence that the US got a Trump presidency after the Obama administration completely betrayed the working class and its campaign’s progressive populist promises by bailing out the big banks that caused the 2008 crash, not codifying Roe v. Wade into law, deporting more immigrants than any other previous president, and drone bombing the shit out of the Middle East (to name a few highlights). Nor is it a coincidence that Bush won in 2000 after Clinton gutted welfare, signed NAFTA and imposed mass incarceration. Many will say that it was solely the Green Party’s fault both times, and while that was undeniably a factor, I find that view not only monocausal and reductive, but pointing the finger to people who hold the least power, when it should be the other way around.</p><p>It’s the State that decides to perpetuate the electoral college and not allow the presidential election to be won by popular vote, like we do in literally every other liberal democracy. It’s the State that decides not to allow rank choice voting, to have the president assign lifetime-appointed Supreme Court judges, to have a completely non representative Senate, and perpetuate so many other institutions that have been dragged out since the time when the law classified enslaved black people as property. More specifically, it’s the Democratic Party establishment that chooses not to have actually democratic primaries, like we witnessed with Bernie’s campaign in both 2016 and 2020. And even after Hillary got the nomination from her party, she won almost 2.9 million more votes than Trump and still lost the presidency. How is it a democracy when the votes of about <em>3 million people</em> — a number of people larger than the population of over 80 different countries — is worth nothing to an election?</p><p>It’s the global military-industrial complex, multinational corporate conglomerates-oligopolies and international financial institutions that really hold most of the power. They are the ones who profit and benefit the most from the world’s injustices and atrocities, and they don’t even need to get elected by anybody. Let’s direct our righteous anger towards them, not our own communities or random strangers on the internet.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*CYcADDhU3cYxbg74Kot2IQ.jpeg" /></figure><p>That being said, I do find it insensitive and disappointing to see many liberals getting coconut pilled and stanning Kamala while she is still part of the administration actively funding and legitimizing a genocide in Palestine. She is also a “tough on crime” politician (i.e. not tough on the poverty, violence and inequality that cause and worsen crime, just on the people who are shaped by it) who, as VP, went to Central America to say “DO NOT COME” to immigrants, refugees and asylum seekers who are trying to flee countries that have been destroyed, to a great extent, by the very American foreign policy and imperialist interventionism she and her party stand for. While I too see it as a relief — but certainly not as a victory — that Biden chose to step down, I don’t think it strategically makes sense to give your vote away without a demand and without exerting pressure on the so-called public servants that are supposed to 1. Earn your vote and 2. Represent the interests of the majority. Despite what the corporate mainstream media would have you believe, most people in the US don’t support Israel’s endless list of crimes against humanity; likewise, most Americans support Medicare For All and healthcare as a human right and a myriad of other economically progressive policies which are nowhere to be seen on the Democratic platform.</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2F-tfH1nty62U%3Ffeature%3Doembed&amp;display_name=YouTube&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D-tfH1nty62U&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2F-tfH1nty62U%2Fhqdefault.jpg&amp;key=a19fcc184b9711e1b4764040d3dc5c07&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/681fb7b0d1f4554cdc7c9c6cdb732a76/href">https://medium.com/media/681fb7b0d1f4554cdc7c9c6cdb732a76/href</a></iframe><p>I understand what many radical voices mean when they say that we’re actually choosing an opponent —not a fighter — when voting for president. It’s true, you’re selecting the least hostile conditions under which to organize and resist. But if we don’t organize that collective struggle and fight for liberation —and direct it towards the people and institutions who actually hold the wealth and power — then we’re cooked regardless of who is president or what party is in power. And this is something liberals (and also many leftists) seem to lose sight of.</p><p>Therefore, know your enemy, and hold on to each other, because the unfolding societal crises are only gonna get worse, and when shit hits the fan, each other is all we’re ever gonna have.</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2FVwP-5ac51Dw%3Ffeature%3Doembed&amp;display_name=YouTube&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DVwP-5ac51Dw&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2FVwP-5ac51Dw%2Fhqdefault.jpg&amp;key=a19fcc184b9711e1b4764040d3dc5c07&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/2724607080cab3ec2d5bcbfad796ce5d/href">https://medium.com/media/2724607080cab3ec2d5bcbfad796ce5d/href</a></iframe><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=eb0527dc138f" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[The vaccine apartheid]]></title>
            <link>https://medium.com/@ander_van/el-apartheid-de-vacunas-996a150e8bd3?source=rss-396f2e39a92d------2</link>
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            <category><![CDATA[vacuna-covid]]></category>
            <category><![CDATA[vacunas]]></category>
            <category><![CDATA[desigualdad]]></category>
            <category><![CDATA[pandemia]]></category>
            <category><![CDATA[vaccine-apartheid]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Andrew Van Rompaey]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 21 Sep 2022 18:35:59 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2023-11-07T20:07:42.265Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/770/0*1yU8XDoWhi6ZK3OW" /><figcaption>Pretoria, South Africa. June 25th, 2021 [Siphiwe Sibeko/Reuters]</figcaption></figure><p>The COVID-19 pandemic has not only drastically transformed our lifestyles, but has exposed and exacerbated pre-existing inequalities and social injustices. Around the world, the impact of the pandemic has been most detrimental to the most vulnerable social groups, mainly those living in poverty and precarity. Moreover, the production and distribution of vaccines has privileged rich countries to the detriment of the rest of the world, reinforcing deep global inequalities and putting profit above people’s lives and well-being.</p><p>According to a study by the Faculty of Medicine of the National Autonomous University of Mexico (UNAM), disseminated by several national media outlets, 94% of Mexicans killed by COVID-19 were working class people, housewives and retirees in adverse economic conditions, of which half did not finish elementary school. In addition, 92% of deaths occurred in public health institutions, while only 2% occurred in private hospitals, according to March 11, 2021 figures, when Mexico reported 2.14 million cases and 192,488 deaths. According to the study:</p><blockquote>[…] “discrepancies in the incidence and mortality due to COVID-19 in vulnerable population could be related to an increased risk of exposure to SARS-CoV-2. For example, economic deprivation, lack of access to healthcare, overcrowding, family problems, unhealthy housing and environments, social insecurity, discrimination and jobs that need to be done in person (packers, agriculture, services, medical care, among others). Moreover […] as the socioeconomic position decreases, the probability of having obesity, hypertension and diabetes increases.”</blockquote><p>These data paint a striking picture of the country’s social reality, expressing how economic shortages resulted in an increased risk of both exposure to the virus and death from the disease it produces. In this sense, the “stay at home” message promoted by the federal government was a preventive measure accessible only to those who had the possibility to work remotely, which was not the case for the vast majority of the population. Unfortunately, these social and economic inequalities are found in every country in the world. Likewise, the international distribution of vaccines has highlighted — and worsened — the severe inequity between rich countries and the rest of the world. To understand this problem, it is necessary to start with their production: vaccines in the West have been developed by (or in conjunction with) large pharmaceutical companies; however, this has been achieved mainly thanks to public resources.</p><p>The American vaccines of the pharmaceutical companies Pfizer and Moderna are mostly based on two discoveries from scientific research funded with federal public resources: the viral protein designed by the virologist Barney Graham and his colleagues at the National Institutes of Health and the RNA modification concept, developed by Drew Weissman and Katalin Karikó at the University of Pennsylvania. Peter Maybarduk, director of the access to medicines program of the human rights organization Public Citizen, argues that it was federal scientists who managed to invent the Moderna vaccine and it was the people’s taxes that paid for its development; therefore, it should belong to humanity, not to a private company.</p><p>The situation has been the same in the case of the United Kingdom. A study conducted by academics from several British and Dutch universities claimed that at least 97% of the funding for the development of the Oxford/AstraZeneca vaccine came from public resources. In addition to direct funding, the researchers were able to identify the sources of hundreds of millions of pounds in research grants since 2000 for published studies that resulted in the technology on which this vaccine was based. The vast majority of the money, especially in the early stages of research, came from the British government, British and American scientific institutions, the European Commission and some charitable organizations. In contrast, less than 2% came from private industry.</p><p>Despite their extensive public financing and the urgent need to inoculate the global population, large pharmaceutical corporations created patents for their vaccines, turning the technology to develop them into private intellectual property. This has resulted in exorbitant profits for the executives of such companies, at the same time it has prevented the production of vaccines in the poorest countries. In addition to this, rich countries took advantage of their purchasing power and investments in vaccine development to get a place in the front row and buy most of these before the rest. By February 2021, high-income countries, which contain only 16% of the world’s population, had 60% of the vaccine doses that had been sold; Canada, for example, bought enough doses to inoculate its population five times. As if that were not enough, some countries are currently applying third booster doses, while millions of people have not even received a first dose. The Secretary-General of the World Health Organization (WHO), Tedros Adhanom Ghebreyesus, has described this situation as a “catastrophic moral failure.”</p><p>Many human rights defenders have stated that the obvious solution to guarantee the human right to health and medical care is to produce more vaccines and make them more accessible, for which companies would have to share their knowledge and technology without patents. However, this initiative has been resisted by both corporations and governments of the richest countries, as it violates their economic interests. This, as experts in epidemiology and public health warned, has meant not only an ethical failure, but a strategic one. Inoculation is only effective to the extent that the vast majority of the population is vaccinated, reaching collective or “herd” immunity. The problem is that, since no country is isolated, this principle must be applied to the whole of humanity. Unfortunately, as the experts announced, the uneven distribution of vaccines and their lack of access in the poorest countries gave the SARS-CoV-2 virus time to continue spreading and mutate into new, more contagious and lethal variants, such as the Delta variant. This process, in addition to resulting in thousands of preventable deaths, has unnecessarily prolonged the pandemic.</p><p>Critics of this global inequality around vaccines refer to it as apartheid (“separation” in Afrikaans), a term for the system of institutionalized racial segregation exercised in South Africa for most of the twentieth century. In order to reject this injustice and make visible that another reality is possible, the legacy of Jonas Salk, the American doctor and virologist who developed the polio vaccine in the 1950s, is remembered and celebrated. Back then, the poliovirus was wreaking havoc all over the world, filling hospitals and paralyzing its survivors. Salk decided not to patent his vaccine so that it could be produced and distributed massively and more cheaply. It is estimated that, had he patented his vaccine, he would have made between 2 and 7 billion dollars. Fortunately for humanity, Salk chose to put the common good above profit, making the vaccine a public good instead of a commodity.</p><p>The pandemic unleashed by the new coronavirus, like the climate crisis and the rest of the great challenges facing humanity, make it clear that cooperation and solidarity are not only necessary virtues to build a more just and equitable society, but simply to guarantee the survival of our species. In the words of Mariela Belski, Executive Director of Amnesty International Argentina:</p><blockquote>“bringing this key medical commodity to everyone in the world will require an approach based on solidarity rather than competition, with governments and businesses working together to strengthen the global supply rather than battling over the available doses. It is time for positive leadership and international cooperation between countries, the same as our scientists showed. The COVID-19 vaccine is a global public good. It’s a matter of life and death.”</blockquote><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/916/0*bNaz091-GUHEcnOp.jpg" /><figcaption><a href="https://peoplesvaccine.org/">https://peoplesvaccine.org/</a></figcaption></figure><p>Sources:</p><p><a href="https://www.forbes.com.mx/el-94-de-mexicanos-muertos-por-covid-eran-obreros-y-amas-de-casa/">https://www.forbes.com.mx/el-94-de-mexicanos-muertos-por-covid-eran-obreros-y-amas-de-casa/</a></p><p><a href="https://dsp.facmed.unam.mx/wp-content/uploads/2022/03/COVID-19-No.17-04-Impacto-de-los-determinantes-sociales-de-la-COVID-19-en-Mexico-v2.pdf">https://dsp.facmed.unam.mx/wp-content/uploads/2022/03/COVID-19-</a></p><p><a href="https://dsp.facmed.unam.mx/wp-content/uploads/2022/03/COVID-19-No.17-04-Impacto-de-los-determinantes-sociales-de-la-COVID-19-en-Mexico-v2.pdf">No.17-04-Impacto-de-los-determinantes-sociales-de-la-COVID-19-en-Mexico-v2.pdf</a></p><p><a href="https://www.france24.com/es/20200402-el-qu%C3%A9date-en-casa-se-confronta-con-las-distintas-realidades-en-m%C3%A9xico">https://www.france24.com/es/20200402-el-qu%C3%A9date-en-casa-se-confronta-con-las-distintas-realidades-en-m%C3%A9xico</a>]</p><p><a href="https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20210322-la-desigualdad-en-el-acceso-a-las-vacunas-se-vuelve-grotesca-oms">https://www.france24.com/es/minuto-a-minuto/20210322-la-desigualdad-en-el-acceso-a-las-vacunas-se-vuelve-grotesca-oms</a></p><p><a href="https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.04.08.21255103v1.full.pdf">https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2021.04.08.21255103v1.full.pdf</a></p><p><a href="https://www.theguardian.com/science/2021/apr/15/oxfordastrazeneca-covid-vaccine-research-was-97-publicly-funded">https://www.theguardian.com/science/2021/apr/15/oxfordastrazeneca-covid-vaccine-research-was-97-publicly-funded</a></p><p><a href="https://www.bbc.com/mundo/noticias-55911364">https://www.bbc.com/mundo/noticias-55911364</a></p><p><a href="https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2021/9/el-crimen-del-apartheid-vacunal/">https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2021/9/el-crimen-del-apartheid-vacunal/</a></p><p><a href="https://amnistia.org.ar/liberar-las-patentes-de-la-vacuna-un-imperativo-de-derechos-humanos/">https://amnistia.org.ar/liberar-las-patentes-de-la-vacuna-un-imperativo-de-derechos-humanos/</a></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=996a150e8bd3" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Revolución climática ya]]></title>
            <link>https://medium.com/@ander_van/revoluci%C3%B3n-clim%C3%A1tica-ahora-6737e16d507f?source=rss-396f2e39a92d------2</link>
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            <category><![CDATA[revolución]]></category>
            <category><![CDATA[crisis-climática]]></category>
            <category><![CDATA[emergencia-climática]]></category>
            <category><![CDATA[cambio-climático]]></category>
            <category><![CDATA[calentamiento-global]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Andrew Van Rompaey]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 30 May 2022 18:36:40 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-05-20T22:50:24.406Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/0*Ggqdy5yO2u1nD_WP.jpg" /><figcaption>Incendios forestales en California, 2020</figcaption></figure><p>En 2022, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), creado en 1988 para investigar y presentar evaluaciones integrales sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta, publicó los reportes de su sexto ciclo de evaluación.[1] Estos documentos contienen miles de páginas de información, pero la importancia y urgencia de su contenido pueden resumirse en lo siguiente: la evidencia científica acumulada demuestra de forma contundente que la crisis climática representa una enorme amenaza para el bienestar humano y la salud del planeta, y si no se comienza a tomar medidas drásticas para enfrentarla, se perderá el margen cada vez más pequeño de oportunidad que tenemos para asegurar un futuro habitable y sostenible para la humanidad.[2]</p><p>Desde el comienzo de la Revolución Industrial, la quema masiva de los combustibles fósiles (petróleo, gas natural y carbón) ha generado niveles exorbitantes de dióxido de carbono y otros Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera, desatando el calentamiento global responsable de la crisis climática. Desde entonces, la temperatura promedio del planeta se ha incrementado más de 1.1 grados Celsius, y el impacto biológico y geofísico de la actividad industrial a nivel global ha sido tan grande que varios expertos consideran que representa el comienzo de una nueva era geológica, que se ha llamado Antropoceno (refiriéndose a la humanidad en general) o Capitaloceno (refiriéndose al sistema económico imperante a nivel global).[3] En 2014, según las proyecciones de los expertos, el mundo estaba encaminado a calentarse alrededor de 4°C para el 2100, un panorama ampliamente considerado como catastrófico, ya que resultaría en un aumento del nivel del mar de al menos 0.5 a 1 metros, desplazamientos masivos, desastres naturales cada vez más severos y frecuentes, olas de calor extremas y demás adversidades que perjudicarían seriamente los ecosistemas, la biodiversidad, la agricultura, los recursos hídricos y, por ende, ­la habitabilidad del planeta.[4]</p><p>Frente a esta emergencia, la comunidad internacional elaboró el Acuerdo de París, un tratado jurídicamente vinculante que resultó de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), el 12 de diciembre de 2015. Este acuerdo, firmado y ratificado por 193 países, entró en vigor el 4 de noviembre de 2016 y tiene como objetivo limitar el calentamiento global a 1.5°C por encima de los niveles preindustriales, mediante “una transformación económica y social, basada en la mejor ciencia disponible”.[5] El acuerdo se implementa en ciclos de cinco años, con acciones de los países progresivamente más ambiciosas en materia climática. Se espera que, cada cinco años, los países envíen un plan nacional actualizado de acción climática, incluyendo las medidas que tomarán para desarrollar la resiliencia necesaria para adaptarse a los impactos del aumento de temperaturas.[6]</p><p>Asimismo, en los últimos años, más de 50 países se han comprometido formalmente a llegar al “cero neto” de emisiones, es decir, no añadir más gases de efecto invernadero a la atmósfera de los que puedan ser absorbidos. Los gobiernos de Estados Unidos y China han dicho que planean llegar al cero neto para 2050 y 2060, respectivamente. En teoría, estos objetivos podrían tener un gran impacto. El Rastreador de Cambio Climático (Climate Action Tracker), un análisis científico independiente elaborado por dos organizaciones de investigación que han dado seguimiento a la acción climática desde 2009, calcula que, si todos los países cumplieran su promesa de cero neto de emisiones, el mundo podría limitar el calentamiento a aproximadamente 2°C para finales del siglo XXI.[7]</p><iframe src="https://cdn.embedly.com/widgets/media.html?src=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fembed%2F1FqXTCvDLeo%3Ffeature%3Doembed&amp;display_name=YouTube&amp;url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3D1FqXTCvDLeo&amp;image=https%3A%2F%2Fi.ytimg.com%2Fvi%2F1FqXTCvDLeo%2Fhqdefault.jpg&amp;type=text%2Fhtml&amp;schema=youtube" width="854" height="480" frameborder="0" scrolling="no"><a href="https://medium.com/media/193b7a81fa19be329b790a1db854c59f/href">https://medium.com/media/193b7a81fa19be329b790a1db854c59f/href</a></iframe><p>Sin embargo, estos planes requieren reducciones extremadamente rápidas en el uso de combustibles fósiles de las centrales eléctricas, las fábricas y los vehículos, así como el desarrollo de nuevas tecnologías para extraer el dióxido de carbono de la atmósfera. Muchos objetivos de cero emisiones siguen siendo en gran medida aspiraciones, y la mayoría de los gobiernos aún no han establecido planes viables para alcanzarlos.[8] Además, los estudios del IPCC han concluido que 2 grados de calentamiento son mucho más perjudiciales que 1.5. Ese medio grado adicional puede parecer poco, pero podría implicar que decenas de millones de personas más en todo el mundo se vean expuestas a olas de calor mortales, escasez de agua e inundaciones costeras.[9] Es decir, los gobiernos se han comprometido con hacer más, pero muchas de sus promesas, además de no ser suficientes, a menudo solo existen sobre el papel.</p><p>Por si esto fuera poco, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, las empresas de combustibles fósiles han seguido siendo subsidiadas; tan solo en 2020 recibieron 5.9 billones de dólares en subsidios, lo cual equivale a 11 millones de dólares por minuto.[10] La situación es especialmente alarmante tomando en cuenta que 100 empresas — mayoritariamente de combustibles fósiles — han sido responsables del 71% de las emisiones de gases de efecto invernadero desde 1988. Este es seguramente uno de los obstáculos más grandes: no es el simple hecho de que haya que reducir de forma abismal el uso de combustibles fósiles, sino la realidad de que cientos de empresarios extremadamente ricos en todo el mundo llevan varias décadas lucrando con su producción y consumo, y que no han mostrado ningún interés por sacrificar sus ganancias con tal de asegurar un futuro habitable y digno para la humanidad.[11] De hecho, investigadores de Harvard han expuesto cómo, a partir de 1977, científicos del gigante Exxon Mobil “modelaron y predijeron el calentamiento global con una habilidad y precisión francamente asombrosas, sólo para que luego la empresa se pasara las dos décadas siguientes negando esa misma ciencia climática.”[12]</p><p>Si bien esta emergencia es un problema global, la responsabilidad no recae en todos los países y personas por igual. De acuerdo con el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), 100 países son responsables de tan solo 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, mientras que los 10 mayores emisores aportan dos tercios del total, de los cuales Estados Unidos, la Unión Europea y China emiten el 46%;[13] tan solo el ejército de EE.UU. emite una cantidad de dióxido de carbono equivalente a toda la economía de Marruecos.[14] A esto se suma la injusticia global de que los países más pobres del mundo, que menos han contribuido al calentamiento global, son los que más sufren sus efectos destructivos, particularmente en términos de seguridad alimentaria.[15]</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/752/1*qztGfAhJfMf2ptPvGUf_DA.png" /><figcaption>Proporción de emisiones por país. El verde representa a los 100 países con menos emisiones. Fuente: WRI</figcaption></figure><p>De igual forma, la huella de carbono individual varía considerablemente dependiendo del estilo de vida, poder adquisitivo y nivel de consumo de cada persona. De acuerdo con Oxfam, el 10% más rico del mundo fue responsable del 52% de las emisiones añadidas a la atmósfera entre 1990 y 2015. Durante el mismo periodo, el 1% más rico fue responsable del 15% de las emisiones globales, emitiendo más del doble de GEI que la mitad más pobre de la humanidad.[16] Esto es problemático porque los ricos, además de consumir más, marcan la pauta de consumo al que el resto de la población aspira. Un ejemplo destacado es la aviación: la mayoría de la gente no viaja en avión y solo el 1% de la población mundial es responsable del 50% de las emisiones de los vuelos. El investigador de turismo sostenible Stefan Gössling sostiene que “desde la élite empresarial que viaja por todo el mundo hasta las celebridades que han hecho de los viajes parte de su marca personal han contribuido a hacer que un estilo de vida con altas emisiones de carbono sea aspiracional y deseable.”[17]</p><p>Afortunadamente, los gobiernos no han sido los únicos en responder a esta crisis. Durante la última década han surgido varios movimientos sociales internacionales con el fin de informar a la población sobre el estado de emergencia en que nos encontramos y denunciar la injusticia enorme que implica la falta de acción por parte de las autoridades y los más poderosos para enfrentarla. En respuesta a los informes de la IPCC, la primera semana de abril del 2022 se llevaron a cabo manifestaciones en varias ciudades del mundo por parte del movimiento climático <em>Scientist Rebellion </em>(Rebelión de los Científicos), una incipiente organización internacional de científicos que aboga por una mayor acción climática mediante protestas no violentas y actos de desobediencia civil. En noviembre de 2021, el movimiento realizó su primera campaña internacional coordinada con manifestaciones en Glasgow, Escocia, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP26).[18]</p><p>En Los Ángeles, cuatro científicos fueron detenidos tras esposarse a la entrada de un banco de Chase; en Alemania, científicos se manifestaron ante el Ministerio de Economía y Protección del Clima; en Reino Unido, protestaron ante la sede de la empresa petrolera Shell; en Italia, ocuparon la sede de una empresa petrolera; en España, arrojaron sangre falsa a la fachada del Congreso Nacional. Scientist Rebellion calcula que alrededor de mil científicos de 25 países participaron en las manifestaciones, a menudo usando batas de laboratorio para identificarse. A muchos de ellos se les unieron manifestantes de otros movimientos y organizaciones ambientalistas, como <em>Extinction Rebellion</em>, una organización afín que de igual forma exige mayor respuesta de los gobiernos ante las amenazas globales a los ecosistemas y la habitabilidad del planeta.[19]</p><p>En una carta abierta firmada por más de 150 científicos de todo el mundo, <em>Scientist Rebellion</em> se describe como un grupo de “científicos y académicos que creen que debemos exponer la realidad y la gravedad de la emergencia climática y ecológica mediante la desobediencia civil no violenta. A menos que los mejor situados para entender se comporten como si fuera una emergencia, no podemos esperar que el público lo haga.” El grupo ha adoptado, como una especie de eslogan, la frase “1.5°C está muerto. Revolución climática ya”, en referencia al objetivo del Acuerdo de París. “Es casi inevitable que, al menos temporalmente, sobrepasemos el 1.5”, dijo Jim Skea, experto en energía y copresidente del grupo de trabajo del IPCC que preparó el informe.[20]</p><p>Los expertos de todo el mundo nos han advertido y la evidencia es clara: ya no hay tiempo que perder para enfrentar esta emergencia; no lo hay para las medidas graduales y mucho menos para la pasividad y el conformismo. Si los gobiernos y las grandes empresas multinacionales continúan permitiendo que el sistema económico se mantenga en el mismo rumbo, seguiremos encaminados hacia una catástrofe climática, cuyos efectos serán devastadores para el planeta y repercutirán sobre todo en las poblaciones más empobrecidas y vulnerables. Por esto es fundamental que el pueblo no solo se informe y proteste, sino que se organice colectiva y políticamente para exigir, posibilitar y efectuar cambios sistémicos y estructurales que realmente nos permitan cambiar de trayectoria, para lograr no solo un planeta habitable, sino una sociedad que funcione para todos.</p><p>[1] <a href="https://www.ipcc.ch/languages-2/spanish/">https://www.ipcc.ch/languages-2/spanish/</a></p><p>[2]<a href="https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/downloads/report/IPCC_AR6_WGII_SummaryForPolicymakers.pdf">https://www.ipcc.ch/report/ar6/wg2/downloads/report/IPCC_AR6_WGII_SummaryForPolicymakers.pdf</a></p><p>[3] <a href="https://es.unesco.org/courier/2018-2/antropoceno-problematica-vital-debate-cientifico">https://es.unesco.org/courier/2018-2/antropoceno-problematica-vital-debate-cientifico</a></p><p>[4] <a href="https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2012/11/18/new-report-examines-risks-of-degree-hotter-world-by-end-of-century">https://www.worldbank.org/en/news/press-release/2012/11/18/new-report-examines-risks-of-degree-hotter-world-by-end-of-century</a></p><p>[5]<a href="https://unfccc.int/es/acerca-de-las-ndc/el-acuerdo-de-paris"> </a><a href="https://unfccc.int/es/acerca-de-las-ndc/el-acuerdo-de-paris">https://unfccc.int/es/acerca-de-las-ndc/el-acuerdo-de-paris</a></p><p>[6] <a href="https://www.un.org/es/climatechange/paris-agreement">https://www.un.org/es/climatechange/paris-agreement</a></p><p>[7] <a href="https://climateactiontracker.org/">https://climateactiontracker.org/</a></p><p>[8] <a href="https://www.nytimes.com/interactive/2021/10/25/climate/world-climate-pledges-cop26.html">https://www.nytimes.com/interactive/2021/10/25/climate/world-climate-pledges-cop26.html</a></p><p>[9] <a href="https://www.nytimes.com/interactive/2018/10/07/climate/ipcc-report-half-degree.html">https://www.nytimes.com/interactive/2018/10/07/climate/ipcc-report-half-degree.html</a></p><p>[10] <a href="https://www.theguardian.com/environment/2021/oct/06/fossil-fuel-industry-subsidies-of-11m-dollars-a-minute-imf-finds">https://www.theguardian.com/environment/2021/oct/06/fossil-fuel-industry-subsidies-of-11m-dollars-a-minute-imf-finds</a></p><p>[11] <a href="https://www.theguardian.com/sustainable-business/2017/jul/10/100-fossil-fuel-companies-investors-responsible-71-global-emissions-cdp-study-climate-change">https://www.theguardian.com/sustainable-business/2017/jul/10/100-fossil-fuel-companies-investors-responsible-71-global-emissions-cdp-study-climate-change</a></p><p>[12] <a href="https://news.harvard.edu/gazette/story/2023/01/harvard-led-analysis-finds-exxonmobil-internal-research-accurately-predicted-climate-change/">https://news.harvard.edu/gazette/story/2023/01/harvard-led-analysis-finds-exxonmobil-internal-research-accurately-predicted-climate-change/</a></p><p>[13] <a href="https://www.un.org/es/climatechange/net-zero-coalition">https://www.un.org/es/climatechange/net-zero-coalition</a></p><p>[14] <a href="https://www.forbes.com/sites/niallmccarthy/2019/06/13/report-the-u-s-military-emits-more-co2-than-many-industrialized-nations-infographic/?sh=4e864c664372">https://www.forbes.com/sites/niallmccarthy/2019/06/13/report-the-u-s-military-emits-more-co2-than-many-industrialized-nations-infographic/?sh=4e864c664372</a></p><p>[15] <a href="https://www.dw.com/en/the-global-injustice-of-the-climate-crisis-food-insecurity-carbon-emissions-nutrients-a-49966854/a-49966854">https://www.dw.com/en/the-global-injustice-of-the-climate-crisis-food-insecurity-carbon-emissions-nutrients-a-49966854/a-49966854</a></p><p>[16] <a href="https://www.oxfam.org/en/press-releases/carbon-emissions-richest-1-percent-more-double-emissions-poorest-half-humanity">https://www.oxfam.org/en/press-releases/carbon-emissions-richest-1-percent-more-double-emissions-poorest-half-humanity</a></p><p>[17] <a href="https://www.bbc.com/future/article/20211025-climate-how-to-make-the-rich-pay-for-their-carbon-emissions">https://www.bbc.com/future/article/20211025-climate-how-to-make-the-rich-pay-for-their-carbon-emissions</a></p><p>[18] <a href="https://www.un.org/es/climatechange/cop26">https://www.un.org/es/climatechange/cop26</a></p><p>[19] <a href="https://rebellion.global/es/">https://rebellion.global/es/</a></p><p>[20] <a href="https://www.scientificamerican.com/article/scientists-risk-arrest-to-demand-climate-action/">https://www.scientificamerican.com/article/scientists-risk-arrest-to-demand-climate-action/</a></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=6737e16d507f" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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