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        <title><![CDATA[Stories by Joaquín Allaria Mena on Medium]]></title>
        <description><![CDATA[Stories by Joaquín Allaria Mena on Medium]]></description>
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            <title>Stories by Joaquín Allaria Mena on Medium</title>
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            <title><![CDATA[Dolor, hermano motor]]></title>
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            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 22 May 2023 19:49:01 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2023-08-16T05:49:09.750Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>La gráfica de <em>Ryan, hermano motor</em> de Ana Schimelman tiene la foto de un auto al que no se le alcanza a ver la patente, primera pista de un verdadero haiku que esta dramaturga y directora despliega a lo largo de una pieza poética que es, a su vez, un ensayo teatral acerca del dolor.</p><p>Entre la escenografía, un elemento se ofrece como contraseña de entrada o clave de lectura de este viaje: el número de la chapa que identifica a la máquina que pone todo en movimiento, Ryan, es 575. Cinco/siete/cinco, como la estructura y métrica del género poético japonés, en el que asistimos a la sencilla y emotiva contemplación de una escena que es propia y al mismo tiempo universal.</p><p>En esta escena un hijo, motorizado por su hermano-auto, lleva las cenizas de su padre a lo largo de una aventura tan grande como atravesar un continente. De esa experiencia es a veces piloto y otras acompañante, conduce y es conducido, lo vemos muy alto y más bajo, enérgico y derrotado, esperanzado y abatido; es decir las maneras en que nos enfrentamos al dolor.</p><p>Auto-máquina-hermano y además batería, Ryan anda como puede, marcha y se queda, arranca y se detiene, sobre todo: suena. No siempre molesta y sabe hacer silencio (conoce, como nadie, su necesidad), pero más que nada <em>nos</em> hace ruido. Golpea. Percute y repercute. Produce y reproduce un estruendo por momentos difícil de soportar y que sin embargo no deja de escucharse. Y así es como hace camino.</p><p>En <em>Ryan, hermano motor</em>, Ana Schimelman toma a su cargo el trabajo y la responsabilidad de darle a su padre aquello que la filósofa belga Vinciane Despret llamó <em>plus de existencia</em>. Esa transformación, “suplemento biográfico” o “prolongación de presencia”, que le podemos dar a lxs muertxs si les hacemos un lugar en nuestras vidas y les componemos otras maneras de ser: “Los muertos convierten a los que quedan en fabricantes de relatos. Todo se pone en movimiento, signo de que algo, allí, insufla vida”.</p><p>Ryan, hermano motor y hermano batería. Batería como el instrumento musical, sí, pero también como el acumulador de electricidad sin el cual ningún auto puede andar. Auto como vehículo, y también como el prefijo (auto-) que designa a lo propio y a lo que se lleva a cabo por unx mismx. Como la batería de decisiones autorales y de puesta en escena que hacen de este espectáculo la manifestación de una “consumación particularmente lograda” (Despret), un auténtico <em>resplandor de realidad</em>.</p><p>Como se dice en la obra, no se trata de una invocación a alguien sino de su presencia efectiva que tiene una voz, un cuerpo, su historia. Esa que cambió para siempre el día de la lectura de una carta que hablaba sobre la correntada del río, nuestra amada forma del agua que arrastra y sedimenta, acaudala y seca, une y separa, confluye y desemboca.</p><p>Continuando el gesto de gratitud que se extiende en los créditos de la obra, donde se agradece a lxs “héroes de nuestra infancia” (quienes de distintas maneras nos salvaron) y nuestrxs héroes actuales (les amigues), solo queda sumarle un agradecimiento a Ana, por ofrecernos y compartirnos todo esto con una generosidad infinita, no guardándose nada y sin escatimar recursos. Ella también es nuestra heroína.</p><p><a href="https://www.alternativateatral.com/obra81034-ryan-hermano-motor"><strong><em>Ryan, hermano motor</em></strong></a>, escrita y dirigida por <a href="https://www.alternativateatral.com/persona373476-ana-schimelman"><strong>Ana Schimelman</strong></a>. Lunes 20:30 hs (hasta el 5/6/23) en <strong>Espacio Callejón</strong>. Entradas por <a href="https://publico.alternativateatral.com/entradas81034-ryan-hermano-motor?o=14">Alternativa Teatral</a>.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*pGg2mrHwpOPPV5_dKwDISg.png" /></figure><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=e2610ced5167" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Cosas para todes]]></title>
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            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Sun, 17 May 2020 19:30:53 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2020-05-18T02:56:06.541Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>En octubre de 2018 salió un fanzine autoeditado por Ana Wandzik que se llama <em>Son cosas mías</em>, donde la autora (editora, diseñadora, artista plástica, etc.) nos reparte un conjunto de sueños pertinentes e impertinentes, preceptos amables, esbozos para una ética del detalle.</p><p>Con una misma tapa pintada a mano de colores distintos cada vez, estos pocos ejemplares de sesenta y cuatro páginas rescatan pormenores que animan la vida, provocan intriga, curiosidad, movimiento mental. Enfatizaciones personales y cotidianas, espaciadas y llenas del aire coloreable de sus letras gordetas nubosas que forman “una muestra en el marco de nada”.</p><p>Ana, que ya nos cedía parte de su riqueza sensorial en <em>Un huracán lento</em> (Danke, 2016), deja en evidencia que mira atenta a todo. Que todo para ella es objeto de estudio. Que nada no existe, al mismo tiempo que nada le es indiferente. Después de esta lectura fuimos: sabemos que en lo más chiquito anida una peste en las cosas, la de su potencial suavidad.</p><p>Entonces las cosas suyas se vuelven nuestras y recibimos un adagio universal: la belleza nos rodea y desborda. Está ahí. Solo debemos mirar(la) bien. Cierto, cierto: ver únicamente lo malogrado del mundo es un acto de miserabilidad (notas para una pandemia).</p><p>Por último, tomo la posta de una convocatoria profesional: en una de las paginitas, Ana nos confía que dice mucho “Si no me cuesta nada” y pregunta “Eso no está nada bien, ¿cierto psicólogos?”. Bueno, Ana, mirá, lo que vemos que no te cuesta nada es el arte, así que firmo y sello que dale para adelante nomás.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/450/1*io3dTqOhxkxTpRjdnrVTDw.jpeg" /><figcaption>Foto: Instagram de <a href="https://www.instagram.com/anawandzik/">Ana Wandzik</a>.</figcaption></figure><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=a2bd6b1985d5" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[El encanto al descubierto]]></title>
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            <category><![CDATA[poesía]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 17 Apr 2020 19:32:36 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2020-04-17T19:32:36.689Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h4>sobre La belleza contenida de Rita Chiabo (Danke, 2020)</h4><p>Rita encuentra el aire que hay entre lo visible para regalarnos secuencias en primerísimo primer plano de imágenes que parecen estáticas pero no, porque la belleza siempre está en actividad. Por eso decimos que está contenida. Es decir que más que otra cosa la belleza es una amenaza.</p><p>A la belleza conviene tenerla guardada y al resguardo. Como debajo de una superficie a la que se llega bajando una escalera. A cada escalón (cada caída) no se va viendo <em>más</em> de lo mismo, sino algo distinto. Casi una ilusión óptica.</p><p>Todo eso, ella lo observa sin juzgarse y sin miramientos morales (se deleita tanto con un hielo abandonado como con una montañita de iphones), por lo que muchos planos que hace están dados y los compartiremos, pero otros son un desafío. Una plaqueta de revelaciones del flash que estuvo en contacto con las cosas.</p><p>Aunque los sentidos están conectados entre sí, <em>La belleza contenida</em> puede leerse como un montaje de placeres que entran por los ojos. O percepciones visuales de momentos gozosos. En tiempos donde la atención está puesta en la nariz y en la boca, se agradece esta consideración.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/317/1*IjAYSD43EZEp3x48mQN2YA.jpeg" /><figcaption>Serie de plaquetas Danke/Bitte: <a href="http://edicionesdanke.com.ar/Plaquetas/">edicionesdanke.com.ar/Plaquetas</a>.</figcaption></figure><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=cb63db4b0965" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Futura eternidad]]></title>
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            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 23 Oct 2019 15:41:23 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2019-10-23T15:41:23.686Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h4>sobre <em>Eterna estudiante</em> de Julia Enriquez</h4><p>No sabemos muy bien cómo es que vamos perdiendo la inocencia, es decir, cómo vamos creciendo. Si tiene que ver con lo que aprendemos, con lo que no podemos saber o con lo que preferimos ignorar. En cualquiera de los casos, desde ese desconocimiento fundacional es que se abren paso entre nosotres los poemas de la <em>Eterna estudiante</em> (Iván Rosado, 2019), último libro de Julia Enriquez.</p><p>En él, la autora toma prestada del rock la figura de estudiante, para llevarla a la poesía y hacernos imaginarla materializada en su pupitre. En cuarenta páginas, Julia nos cede con generosidad los apuntes de su incomprensión, para emprender definitivamente una cruzada con y contra el olvido, que en <em>Futuro brutal</em> (2011) declaró como su palabra favorita.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/383/1*4-gpFUC771EKpX5yntsRgA.jpeg" /></figure><p>En la escritura de Julia Enriquez saber es una marca temporal — pero no lineal. Julia escribe en el silencio del aturdimiento infinito, pero no para reflexionar sino para juzgar el desencanto y descontento con todo. Una tesis oculta de la eterna estudiante en <em>Nuevas pesadillas</em> (2012): “la conciencia es un regalo inigualable / nuestro primer impulso es repudiarla”. Una actualización en este libro: “pues si soy / conciencia / de mundo / nada más / no de mí”.</p><p>Eterna estudiante: siempre queriendo escribir distinto los problemas de turno.</p><p>¿Quién es esta estudiante que reivindica su condición perpetua? La de las ojeras forever, la que espera en la parada colectivos que nunca la dejan, solo la alcanzan. La del engranaje fanático de sus recuerdos, “un baile lento entre lo no aprendido y las coincidencias felices” (<em>Ambulancia improvisada</em>, 2014).</p><p>Eterna estudiante: no eterna aprendiz. Si aprendiz es una cualidad, estudiante es, en este libro, una actitud: ante las cosas, los amores. De la estudiante no sabemos si finalmente lo aprenderá. Tal vez la eterna quiera hacerlo, pero nunca cree que está a la altura. Leíamos en <em>Nuevas pesadillas</em>: “aprendé de esto pelotuda / me lo dije en la calle y en voz alta / con la cabeza nubladísima”.</p><p>Tres tensiones que recorren los cuatro títulos de Julia Enriquez: recuerdo y olvido, cuidado y descuido, amor y desvarío.</p><p>En <em>Nuevas pesadillas</em> también expresaba: “yo re creo en las abstracciones / -entregarse a la consideración / de lo que no se tiene en el pensamiento / pero también sé lo que es tenerse al lado”. Inquietud prematura de la eterna estudiante, que no descuida que más acá de cualquier idea están los cuerpos de los chicos, de sus amigas y amigos, sabe que “lo demás se consigue más y mejor en otro lugar” (<em>NP</em>). Lo escribe la eterna estudiante, la enamorada, la que celebra los dolores de cabeza y su corazón siempre roto, la que esta vez hace entrar un par de ojos, como todo, en un cuaderno.</p><p>Hay en la escritura de Julia Enriquez una fe en los cuadernos, en lo que se anota para asentar una experiencia, incluso sin saber bien para qué. En ellos transcurre una verdadera vida paralela, donde escribe lo que intentará aprender sobre algo que intuye será olvidado. De esta manera, los poemas actúan también como papeles y papelitos post-it, voluntariosos, reales, donde toma registro de lo vivo para no olvidarse de vivir.</p><p>¿La eterna estudiante escribe recuerdos en cuadernos, o cuadernos en recuerdos?</p><p>Los cuatro títulos de Julia Enriquez también podrían juntarse como cuatro trozos de un gran cuaderno (tal la obra en tapa de Clara Esborraz). Su primera publicación la arranca enmanijada y dejada en banda, la segunda diciendo que todo puede salir mal, la tercera haciendo una lista de disculpas, la última contándonos lo que ya consiguió. El final de la primera la encuentra con fe renovada en las conversaciones, la segunda viendo a su curiosidad triste sobrevolando las calles, la tercera en la percepción de una canilla que pierde, la cuarta haciéndose una pregunta metafísica.</p><p>¿Aprendió algo esta estudiante en esta bibliografía? Quizá a no rendirse, a repasar un poco más para volver la fecha siguiente, después, seguir como si nada. Eterna, también, porque vive pensando que nunca le da el tiempo para aprender de los acontecimientos.</p><p>Dos temas favoritos en los que la eterna estudiante no se toma recreos: el estudio de si la belleza puede tener fin; el estudio de cómo se pintan y descascaran las paredes de los afectos.</p><p>A juzgar por su performance de lección inaugural en el Festival Internacional de Poesía de su ciudad (FIPR), donde recitó una conferencia inaugural sin errores, la eterna estudiante se recibió cuando transformó un túnel en aula magna. En ese acto de egreso, como buena alumna lo primero que hizo fue agradecer a su familia: soy hija de este festival, para mí es muy importante estar acá.</p><p>¿La eterna estudiante tardó años en escribir estos poemas, o en estudiarlos?</p><p>Acaso la eterna estudiante haya asistido a clases y, perdida en sus anotaciones, se haya quedado libre, repitiendo y recursando los versos cada vez que quiso desaprender lo que fue y aprender lo que vendrá. Guiada por sus desencuentros, no sabe cuánto más durará el Eternantado.</p><p>Nos emocionan las buenas estudiantes, quisiéramos que se queden para siempre. Las apreciamos por el modo que tienen de hacerse presentes, nos intriga cómo construirán futuro: parece que van a hacer una linda carrera.</p><p>La eterna estudiante es, al final, una eterna poeta. Y eso ya lo sabe, nomás que insiste una y otra vez en pagar el costo de la matrícula.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=36b474621dd5" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[A la escucha]]></title>
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            <category><![CDATA[poesia]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Tue, 25 Sep 2018 16:55:04 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2018-10-06T18:51:53.259Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/338/1*f0mpfXtKMSK6NKk9ooEmwQ.png" /></figure><p>¿Qué es necesario para hacer una canción? ¿Cuánto tiene que durar <em>un tema</em>? ¿Qué determina la <em>Energía vital</em> de una obra?</p><p>En <em>Todo nuestro es el invierno</em>, un EP de cinco canciones, Bautista Viera va en nueve minutos de la música soft al beat, de la tranquilidad al golpe, entre una cosa <em>track</em>, la otra.</p><p>Resuena en Frío helado: “Se sintió / como peinar fantasmas / esa extraña sensación / de que alguien te dejó (…) coqueteo con la tristeza otra vez / no me siento entero”.</p><p>El dilema no es si al escuchar una canción se percibe la letra o la música, sino si la concentración está, como escribe Ana Wandzik al final de su poema Galopa (“Somos especialistas en fonética. / Not grammar”), en la fonética o el grammar, la sonoridad o sus reglas compositivas.</p><p>¿Cómo se escucha? ¿Qué sabemos efectivamente de escuchar? Sabemos poco, porque estamos entrenad*s permanentemente en el gimnasio de la producción, no de la recepción. En, como dice el imperativo de época, “activar”. En la repartija binaria, escuchar quedó del lado de lo pasivo y lo pasivo es, fue y será insultante. Tampoco sería preciso proponer una <em>escucha activa</em>.</p><p>La diferencia podría ubicarse en este punto: una escucha sensible, contra una escucha policíaca. Lo <em>poli</em> no es garantía de nada: poliamor, poligamia, polifidelidad, lo mucho no quita lo poco y lo múltiple no tiene en sí ningún valor -más que el de su posible confusión. 2018: tiempos de ascenso del <em>poli</em>amor, y también de las fuerzas <em>poli</em>ciales. Fonéticas de época. Escuchar <em>al parlante</em> es difícil porque primero no hay que quererlo vigilar.</p><p>¿En qué condiciones, entonces, escuchamos? ¿Por qué suenan unas palabras y unas cosas y no otras? ¿Dónde retumba, para cada quien, lo que entra por el oído? ¿En qué hacen eco las voces de una letra, las notas de un acorde? ¿Cuándo rebota algo que otras veces no? ¿Hay algo más allá de la reflexión sonora?</p><p>Lo que reverbera permanece porque está por irse. Se escucha en Cuarto: “Chau amor / sigo mi camino / miro a otra parte / esta es mi forma de empezar a olvidarte / hacerte canciones / sin dejar que pase”. En el mismo poema de Ana Wandzik se lee: “La cabeza no descansa cuando está llena”.</p><p>De qué estamos hechos, esa es la pregunta.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/320/1*y0ff61w4QhJyytds4SYopg.jpeg" /></figure><p><em>Todo nuestro es el invierno</em> (2018), en <a href="https://open.spotify.com/album/5XSGGO7xNDGZedf5MGfJ4F?si=sSgO2SK4RSiOPm8ETWWUZw">Spotify</a>.<br>Un huracán lento (2016), en el catálogo de <a href="http://edicionesdanke.com.ar/Cat%C3%A1logo/">Ediciones Danke</a>.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=fc5b7e11755c" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Advertencia para héroes]]></title>
            <link>https://medium.com/@joaquinam/advertencia-para-h%C3%A9roes-49fed4386fd9?source=rss-7c37b0a9c667------2</link>
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            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 28 May 2018 16:35:13 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2018-05-28T16:35:13.269Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*mKhCHPhXY9q86pHF1iw6YA.jpeg" /></figure><p>En <em>Mamá está más chiquita</em>, una familia-barco se transporta entre lo que no hay y sus posibilidades de sanación, memoria y olvido, dolor y reparación. ¿Qué propulsa una embarcación que pierde de vista a su capitana?</p><p><em>Mamá está más chiquita</em>, que como barco navega entre asuntos difíciles, triunfa justamente en no hacer un relato épico del <em>show must go on</em> como estrategia sofisticada de olvido.</p><p>Ahijar un hijo por fuera de la ideología de la normalidad debida, cuidar sin descuidar una hija, conjurar un diagnóstico-bruja. ¿Cómo se lleva ese timón? Como se puede. A veces, también cantando, bailando, para avanzar. Aunque el timón controla la dirección en el plano horizontal; poco puede hacer cuando algo empieza a hundirse.</p><p>Los lugares en que se componen los personajes son lúcidos: el hijo nunca aparece entontecido, su hermana no está victimizada, la madre no llega a ser (no quiere, no le interesa) heroína. Más aún, el relato está por fuera de la necesidad determinante por su par ausencia/presencia de un Padre. Como casi siempre, es otra vez una mujer la que sostiene todo.</p><p>Si <em>las locuras</em> ponen en jaque la relación con el capitalismo, la <em>diversidad de infancias con problemáticas complejas</em> cuestionan la relación con la memoria. ¿Qué se recuerda? ¿Hasta dónde? ¿Qué es un recuerdo preciso — ¡“fiel”! — y uno reconstruido? ¿Hay un recuerdo que no sea inventado? ¿Quién no vive aferrado a un objeto? A propósito: inventar un cuento para decir una verdad, ¿no es lo único que hacemos?</p><p>Entre tantas astucias del texto, una favorita: cómo se nombra la ausencia, comprender la muerte no como una desaparición sino como una cuestión de tamaño, un empequeñecimiento en definitiva imperceptible. ¿En qué momento empezamos a confundir presencia con visibilidad? <em>Mamá está más chiquita</em> nos dice: alguien que murió está ahí, sólo que se lo dejó de ver. Como si fuera un viaje en busca del pantalón perdido: quien se ausenta no sólo no se va para no volver, sino que se va para volver de infinitas formas. Poder con eso es uno de los nombres de la aventura.</p><p>Llorar no arregla nada porque el llorar no quiere arreglar nada, quiere pasar y caer, entre tanto caído. Porque lloramos para ver que está todo roto, muy roto. Porque no hay nada que arreglar. <em>Llorar no arregla nada</em> no como lección sino como elección: porque sí, porque todo sigue, sin más.</p><p><strong><em>Mamá está más chiquita</em></strong>, de Ignacio Olivera y Juan Pablo Schapira. <strong>Con</strong> Déborah Turza, Tomás Wicz, Paloma Sirvén, Juan Manuel Barrera Hernández y Beatriz Dellacasa. <strong>Dirección</strong>: Marcelo Albamonte. <a href="http://publico.alternativateatral.com/entradas53613-mama-esta-mas-chiquita?o=15"><strong>Jueves 20:30 hs. en El Galpón de Guevara</strong></a> (Guevara 326 - CABA).</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=49fed4386fd9" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[“Coger raro y vestirse peor”: entrevista a Juan Santiago Valinotti]]></title>
            <link>https://medium.com/@joaquinam/el-ni%C3%B1o-viene-pegado-entrevista-a-juan-santiago-valinotti-88242517a1a1?source=rss-7c37b0a9c667------2</link>
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            <category><![CDATA[gender]]></category>
            <category><![CDATA[lgbtq]]></category>
            <category><![CDATA[psicologia]]></category>
            <category><![CDATA[activism]]></category>
            <category><![CDATA[militancia]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 28 Apr 2017 01:02:12 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2018-05-27T05:10:07.673Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>La tarde del 4 de octubre de 2016, con la excusa de hacerle una entrevista para una investigación de la facultad, mantuvimos una conversación en el living de su casa. Había preparado para recibirnos un escritorio: nosotrxs, de un lado; él, del otro. Presento el fragmento final del diálogo de cincuenta minutos –luego de la historización de Capicüa, las respuestas acerca de la confección de la guía <em>Aportes para pensar la salud de personas trans</em>, y un paso por discusiones del movimiento travesti y trans–, como rescate y memoria de su modo de intervenir sobre la realidad, y de advertir que siempre hay un problema en lo que se está diciendo.</p><p>— [ … ] Si quieren preguntar algo más en particular, lo que quieran…</p><p><strong>— Hay una que nos gustaría hacer, sobre cuáles son o serían las redes necesarias o existentes para la tarea. Una pregunta quizás más proyectiva que retrospectiva.</strong></p><p>— La palabra <em>proyectiva</em> es extraña… [ríe].</p><p><strong>— Queremos decir, prospectiva, en contraposición a lo retrospectivo, no como mirando para atrás sino como mirando hacia adelante.</strong></p><p>— ¿Cuál sería el concepto de redes en esta pregunta?</p><p><strong>— El concepto de redes de lo social en general: trazar puentes, conexiones, trabajos mancomunados…</strong></p><p>— Si, lo que ocurre hoy, el fenómeno que hoy está acuciando, es que la gran mayoría de los grandes y las grandes referencias del mundo trans están perdidas. Se murieron dos compañeras en poco tiempo, la verdad es que hay una deconstrucción del movimiento en Argentina, pero que no está yendo hacia lugares que podamos decir… Lo que podemos decir es lo que puede decir todo el movimiento de derechos humanos: hay un retroceso profundo, y lo que se necesitaría para poder proyectar realmente un mundo igualitario para la diversidad sexual y para las diversidades de género –que yo llamo <em>coger raro y vestirse peor</em>, porque ese es como mi gran concepto, mi aporte [ríe]… pero está muy bien el concepto, ustedes analícenlo, con mucho tiempo, yo lo he hecho muchos años y para mí es perfecto porque no habría por qué definir a alguien heterosexual o una práctica heterosexual como necesariamente apartado de todo esto. Hay abyecciones también en las mujeres que se consideran mujeres por ser cis y por tener vagina, y hay abyecciones en las masculinidades no hegemónicas; entonces todas esas personas también serían parte de las diversidades sexuales y genéricas. Y para hacerlo más fácil habría que decir algo que no tenga tanta cosa larga y que se entienda menos abstracta, porque el género es un concepto complejo aunque queramos hacerlo simple.</p><p><strong>— ¿En la facultad?</strong></p><p>— Sí, no… la facultad no lo hace simple, de hecho a veces complejiza mucho más el género de lo que algunos teóricos del género complejizan. Si leés a Simon de Beauvoir es una lectura del género, si leés a Judith Butler es otra, y si leés a Lacan, es otra. Y si leés al último Lacan, también es otra [ríe]. Y si leés a Freud también hay una lectura de género. Hay que decir que Freud fue un gran revolucionario, porque adscribió a la patologización de la homosexualidad en una época donde lo que pasaba era que si no hacíamos eso esta gente iba presa. En un contexto cultural donde esa era la única alternativa de visibilidad. La visibilidad era estar detrás de las rejas. El resto cogía, hacía sus cosas en otro lado, y las personas trans básicamente eran eliminadas de la sociedad. Cuando existían, pero existían de maneras que hoy no podemos entender, sobre todo teniendo en cuenta los procesos que hay a nivel científico, que tienen que ver con la revolución que ocurre en todo esto a partir de los años cincuenta con el doctor Harry Benjamin, que no son buenas personas para las personas trans, sino que son personas que se han ocupado de patologizar el género, y en esos lugares es que aparecen las normalizaciones para las mujeres que hoy llamamos anticonceptivos. Pero cuando uno trabaja con chicas que están normalizándose por ejemplo, uno ve las mismas drogas que toman las mujeres para tener anticonceptivas. Hay algunas diferencias, en dosis sobre todo, pero en profundidad casi es el mismo tratamiento, y a las mujeres no les dicen que las están esterilizando químicamente, les dicen que eso es su derecho. Y a las personas trans además las matan en esos protocolos, entonces nosotros estábamos muy preocupados por eso, porque los médicos no les comunicaban nunca qué pasaba ahí, y para eso no hace falta una nueva legislación.</p><p><strong>— ¿Cuál es el papel del Estado?</strong></p><p>— Proxeneta. El Estado les cobra a las personas trans sus DNIs, y si no tiene políticas públicas respecto de las personas trans, esto es un proxenetismo absoluto. Si el Estado reconoce que esas personas tienen estas vulneraciones pero no reconoce que las metió presas durante veinte años, porque cuando terminó la dictadura acá siguieron las persecusiones a las personas trans, no es que terminaron, todo lo contrario. Y hoy están volviendo a ocurrir. En todos lados, y no sólo a las personas trans. Toda persona que construye una sexualidad un toque crítica. Si es gay, por ahí incluso le sirva. Si no fuera gay, si fuera una lesbiana que quiere garchar en cualquier sitio que se le antoja también tendría problemas, y ¿por qué?, porque les estamos dando esas herramientas. Hoy en día hay un criterio, incluso en la facultad hace un par de días uno de cada cuatro pibes votó por una agrupación que lo que quiere es poner policía en la puerta, y lo que quiere es hacer un corredor de policías armados ¡para que nos cuiden! Tenemos más de cien desaparecidos, y los únicos que se acuerdan son los profesores del Consejo Directivo, parece que los pibes de abajo no se acuerdan. No ven los carteles enormes, lo difícil que fue hacer esa investigación para encontrar quiénes eran nuestros desparecidos, porque cuando un chico desaparece ¿cómo lo registrás? Es difícil saber cuándo dejó de venir a la facultad y cuándo se lo llevaron. Pero se consiguió, en un esfuerzo sin precedentes, durante cinco años se investigó y se consiguió eso. Y no hay ningún respeto por eso, hay un retroceso. Entonces, eso de entrada. Ese es el lugar que le quieren poner al Estado, es eso lo que quieren hacer, que el Estado nos siga persiguiendo y aún más que antes. El Estado macrista lo que va a hacer, en mi perspectiva, es seguir agarrando a Peter Robledo, que es hoy el Subsecretario de Juventud, un tipo que cobra como setenta lucas por mes, y que se encargó de echar a toda la planta, y elevar a la gente de la diversidad que esté dispuesta a despedir a sus propios compañeros. Y en ese momento, al margen del interés de comunidad, la comunidad es parte de la comunidad, y si esas personas están haciendo esos negocios no son parte de la comunidad LGBTTIQ, sino que son lacra. Algo que no servirá. Como no servirá nunca el INADI, que es una construcción que se creó en los noventa, de Carlos Saúl M –no quiero decir ese nombre horrible–, y no ha servido para otra cosa que para garantizarnos la no respuesta. A mí me detuvieron ilegalmente en la provincia de Córdoba hace un año y un par de días, y el INADI la única respuesta que me dio fue <em>no tengo nada que hacer</em>, <em>ese es un caso de discriminación pero necesitas dos testigos</em>. Toda esta construcción, eso no sirve. La ley antidiscriminatoria hay que cambiarla, pero más que cambiarla hay que cambiar las fuerzas de seguridad. Hay que dejar de creer que un tipo armado es la certeza para la seguridad. El tejido social no puede estar tan endeble que necesitemos de un tipo con un arma para garantizarnos algo tan simple como no matarnos entre nosotros. Me parece que ahí hay un problema más grave, y que las armas no están siendo la respuesta, y no la son en ningún lugar del mundo. Y además ahora que estamos poniendo armas de tortura legalmente, la taser de la Metropolitana es un arma de tortura declarado, prohibida en casi todo el mundo; el gas pimienta es un avance de la policía que es terrible para las organizaciones, porque implica una tortura que no se termina, porque el gas lacrimógeno se terminaba en un segundo, te ibas del gas, y en cinco minutos eras un ser humano, ahora el gas pimienta se pega en la ropa, con lo cual te tenés que sacar la ropa o irte del lugar, y mucha gente termina muy intoxicada, en grave estado en un hospital. Estamos hablando de que ese es el avance que está viniendo y ese es el papel que el Estado quiere jugar. Bueno nosotros le decimos al Estado: así no.</p><p><strong>— ¿Cómo accionan en la incertidumbre de un nuevo contexto socio-histórico?</strong></p><p>— Creo que para expandirnos tendríamos que hacer algo mucho más grave que lo que vinimos haciendo. Ya no se trata de reforma esto, esto se trata de algo más estructural, hay que hacer una unión de todo el movimiento, y de los movimientos sindicales, los movimientos de trabajadores y de desocupados, y los movimientos de mujeres, porque lo que está ocurriendo es un retroceso en todos los ámbitos de los derechos humanos. Las personas trans van a ser las primeras volteadas por este sistema, lo fueron siempre. Tenemos que garantizar el aborto para los chicos trans, porque ya es un tema llevar a un chico con concha a un consultorio, yo lo he hecho como parte de la Organización, de hecho una de nuestras tareas era acompañar gente a los hospitales, porque no sabían ir al hospital, y cuando iban al hospital ante la mínima agresión paraban. Entonces no les enfrentábamos nosotres que también teníamos identidades súper deconstruidas y que ya era difícil presentarnos, pero aún así fue la mejor alternativa que encontramos, funcionar un poco como lo que el Estado debería haber garantizado. En ese punto teníamos la mayoría una postura a favor de que el Estado sea quien en última instancia garantice eso. Con los años algunos hemos hecho crítica a esto y decidido bueno, no es tan simple, es un movimiento más complejo, y para proyectar en serio un mundo donde eso no haga falta hace falta algo más grave, más profundo, más complejo, que lo que venimos escribiendo, porque en última instancia todo lo que hacemos es escritura –más allá de que esa escritura sea en letra, en palabra, o en acto.</p><p><strong>— [Silencio.]<br>¿Qué incumbencias creés que deberían tener los psicólogos, las psicólogas y les psicologes al respecto, o la psicología, para decirlo en términos más amplios, incluso más supra-inclusivos…</strong></p><p>— Hablemos en términos de Foucault, la psicología como herramienta del poder…</p><p><strong>— …tomando la palabra <em>incumbencia</em> de la Ley del Ejercicio Profesional de la Psicología, que reglamente lo que se debe y lo que no se debe hacer?</strong></p><p>— La psicología debería dejar de aspirar a ser una ciencia [ríe]. Cuando la psicología se dé cuenta de eso vamos a empezar a hablar como corresponde, porque mientras sea ciencia vamos a estar en problemas. Mientras la psicología intente ser un logos, intente regular a la gente en términos normativos y de marco restricto, no vamos a poder hablar de nada de diversidad ahí en términos que correspondan. Vamos a poder hablar de engendros, pero los engendros son los mismos seres humanos para la psicología.</p><p><strong>— ¿Y en términos de microresistencias?</strong></p><p>— Y en términos de un poder más profundo, de un cambio más estructurante, como para ver cuáles son los actos que pueda hacer un psicólogo, para empezar por experiencia dentro de la facultad, porque yo además de activista estoy por recibirme de psicólogo, les diría cumplir con la ley como mínimo paso. No pueden violar la ley públicamente. La facultad debería prohibirles a los profesores que violen la ley sistemáticamente, y estén ahí violando derechos humanos de personas que no están en sus aulas porque la misma facultad está diseñada para que no lleguen. Pero un día hay gente que de repente habla con ellos y les dice que están violando la ley y son súper violentos, hay muchas represalias de los profesores al respecto cuando se les comunica que están violando la ley, sobre todo la Ley de Identidad de Género. La Ley del Matrimonio Igualitario es más difícil de violar para los psicólogos porque implicaría mucho juicio, en cambio la persona trans parecemos como genios del género, y decimos bueno no, esto no existe. Yo la última pelea que tuve la tuve con un tipo que dijo que la menorrea era un criterio de diagnóstico para la anorexia y que se lo saca como criterio diagnóstico porque sino no se podía diagnosticar a los hombres. A lo que yo le dije bueno, hay hombres que menstrúan, por ende hay hombres que tienen la menorrea por anorexia, por ende eso que me estás diciendo es: mentira. Y estás violentando además, porque si acá hay un pibe trans seguramente no lo va a poder decir, y enfrente tuyo no lo va a decir, y si tenés un paciente y no tenés ese tipo de perspectiva no de género, sino legal, no estoy hablando de algo tan profundo como la perspectiva de género, simplemente saber cuál es la legislación que atañe a la paciente que tenés encima. Y toda legislación que tenga que ver con la subjetividad es importante que la manejemos, no puede ser que no manejemos ni la Ley de Salud Mental, ni ésta. No manejar la Ley de Identidad de Género es un crimen de lesa humanidad que está diseñado para que nosotros sigamos siendo gente que no atiende personas trans. Mientras no exista en eso no vamos a entrar en ningún ámbito de resistencia. Después la gente que la aplica termina siendo gente que crea sus propios dispositivos, porque la verdad es que cada persona trans, cada personalidad y cada subjetividad y cada problemática es tan distinta, que en serio hay que ser más que creativo. Más que generar dispositivos de respuesta que pueden estar –nosotros hemos caído dentro de Capicüa en dispositivos de <em>cuando alguien quiere hacer el DNI es este el trámite</em>: cuando alguien llega al consultorio y tiene un problema <em>no es ese el trámite</em>. Lo que decíamos mucho en Capicüa era <em>dejen de vernos como si fuésemos unos genitales</em>. Porque <em>todo se relaciona si están hormonizados o no</em>, <em>todo tiene que ver con lo trans</em>, y a veces te duele la garganta, y te duele la garganta. Y a veces no tiene que ver con que te metieron una pija hasta ahí. Y a veces sí. Pero eso debería ser para todos los seres humanos. Igual que el VIH, igual que la Hepatitis C. Pero no es así. Hoy. Hoy ese es el privilegio. Y mientras exista ese sesgo de diagnosticar de esta manera compulsiva, de asignar sentido a los síntomas, a pesar de todo el esfuerzo que hacen los lacanianos por decirnos que seamos unos muertos en el análisis y nunca, nunca, ¡nunca, nunca! intervengamos, la verdad es que termina siendo gente en silencio que sí interviene en su cabeza y que sí diagnostica, entonces es peligroso. Pero yo creo que esos dos pasos: primero entender que esto va a ser un proceso muy complejo, porque requiere respuestas sobre problemáticas que no tenemos ni idea, y yo voy a citar a mi directora del equipo de investigación, una gran señora, la doctora Ana María Fernández, ella dice siempre que tuvo una paciente trans una vez que llegó y ella le dijo <em>lo único que tengo para vos es un oído, yo no tengo ninguna herramienta para ayudarte</em>. Los psicólogos y las psicólogas, les psicóloges, deberíamos empezar a pensarnos en torno de ese tipo de criterios, por ahora, más que decir de entrada <em>tengo todas las herramientas para ayudar</em> o estas herramientas del mundo heterocisnormado, blanco, propietario, mirando hacia Europa del Norte –porque no es solo Europa, es Alemania básicamente hoy, es mirar a la Troika… lo digo en términos bastantes sencillos. De hecho leemos gente que está traducida al alemán, no es que estamos muy lejos de eso. Hacer eso y pensar en lo que dijo Freud en 1924, si no me equivoco, <em>ein kind wird geschlagen</em>, <em>el niño viene pegado</em>, y no como nos enseñaron los lacanianos, <em>Pegan a un niño</em>. Creo que esas serían las cosas que podríamos pensar. Y seguir pensando. Yo no tengo las respuestas de este tipo de preguntas, la respuesta es colectiva.</p><blockquote><strong><em>referencia bibliográfica:</em></strong> <br><em>Valinotti, Juan Santiago (2016) (inédito). Entrevista para </em>Atención de la Salud Integral de Personas Travestis y Trans. Una mirada no reduccionista de modos colectivos de resistencia<em>. Investigación para la cátedra de Psicología Preventiva, Facultad de Psicología, Universidad de Buenos Aires. 4 de octubre de 2016 [Disponible en: </em><a href="https://medium.com/@joaquinam/el-ni%C3%B1o-viene-pegado-entrevista-a-juan-santiago-valinotti-88242517a1a1">https://medium.com/@joaquinam/el-ni%C3%B1o-viene-pegado-entrevista-a-juan-santiago-valinotti-88242517a1a1</a><em>].</em></blockquote><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=88242517a1a1" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Son las violencias patriarcales, macho]]></title>
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            <category><![CDATA[sexismo]]></category>
            <category><![CDATA[violencia-de-genero]]></category>
            <category><![CDATA[feminismo]]></category>
            <category><![CDATA[machismo]]></category>
            <category><![CDATA[patriarcado]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 21 Oct 2016 02:56:25 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2016-10-21T02:57:58.872Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*hh5tWa-545ILvHuBzRwdNQ.jpeg" /></figure><p>I.</p><p>La mayoría de las cosas que dicen la mayoría de los varones da tanta vergüenza que la única esperanza es que nos inmolemos todos.</p><p>II.</p><p>El dibujo que se impuso como símbolo para la convocatoria del Paro Nacional de Mujeres pasó inadvertido para muchxs. El rosa uniformiza, homogeniza y desdiversifica.</p><p>III.</p><p>Eso que todavía se llama sexismo se filtra hasta por las paredes más recónditas y busca infiltrarse de las maneras más sofisticadas.</p><p>La humedad real no es un problema de lluvia, caño roto, condensación o temperatura. Es un problema de cimientos. Se absorbe desde el suelo.</p><p>Quienes no pueden advertir esto (como sucede con la humedad imperceptible) dicen que el color es un detalle más, que no es lo que importa, que la ilustración da igual, que es una pavada discutir eso, que embarra el asunto.</p><p>IV.</p><p>Por algo se escribirán parecido homogenizador y hegemonizador.</p><p>V.</p><p>Qué pesados los varones cis que quieren privilegiar todo el tiempo su opinión de macho recuperado. Referentes de la nada y lo mismo, córranse a un lado.</p><p>En el Encuentro Nacional de Mujeres muchos militantes pijas se acreditan en los talleres como prensa para poder escuchar, enterarse. Se infiltran. Como la humedad.</p><p>VI.</p><p>Lo siento colegues psicoanalistes que creen que alcanz@ de estx manere: no basta con ponerse la foto de perfil. Dejen de ordenar-se la psicologización y la patologización desde el significante de-el nombre de-el padre.</p><p>VII.</p><p>Ayer les costó a muchos correrse de la escena: descentrarse. Molesta. No es un argumento débil: débil es lo que le quieren hacer creer que son a las mujeres cuando les dicen que van como hombres para “apoyar”, “respaldar”, todos verbos de contornos machistas. Yo quiero estar yo quiero aparecer déjenme a mí yo soy amigo yo soy bueno yo comparto yo no mato yo soy distinto.</p><p>Por que lo personal es político es porque tampoco puede reducirse todo a una cuestión de buenas conciencias personales.</p><p>VIII.</p><p>No queremos más hombres que devengan mujer, vuelvan a leer a Deleuze que se saltearon unas líneas o les vino mal la edición. Si tienen ganas de devenir algo devengan gay, es más fácil esa pista que tira Foucault.</p><p>IX.</p><p>Todo llegará: hace cuarenta años que Butler escribe y hace dos que los lacanianos hacen grupos de estudio para leerla.</p><p>X.</p><p>¡Qué suerte que La Nación publicó a las 17:48 hs. que Santiago Kovadloff dijo que “Es imprescindible sentirse mujer en este momento”!</p><p>XI.</p><p>Se dice violencia de género, se escribe violencias de género, se piensa en géneros, preferimos decirles: violencias patriarcales. Múltiples violencias hacia lo femenino, subordinable: mujeres, lesbianas, travestis, trans, bis, intersex, queers, gays.</p><p>XII.</p><p>Corto: es de macho querer discutirlo, negarlo, relativizarlo, opinarlo, atenuarlo. Como es de macho al volante andar tirando el auto encima, imponer la hechura, competir por el paso, el sobrepaso y el carril.</p><p>XIII.</p><p>No es de macho: sustraerse.</p><p>XIV.</p><p>Hace un año y una semana encontraban muerta a Diana Sacayán. Todavía no se hizo justicia. Algunos de los nombres que se suman a la lista reciente de travesticidios apenas registrados que conocemos son Mónica Ortiz (apuñalada y calcinada este año en Rosario), Marcela Chocobar (de 26 años, degollada y su cuerpo todavía desaparecido desde el año pasado en Río Gallegos), Laura Moyano (35 años, estrangulada y mutilada en 2015 en Córdoba), Gimena Álvarez (31 años, golpeada y arrojada en 2014 en Salta), Pamela Moreno (24 años, golpeada y atropellada en 2014 en Santiago del Estero), Romina Carrizo (55 años, apuñalada y enterrada en 2014 en Pilar), Marita Ordoñez (36 años, golpeada en 2014 en Mar del Plata), Fernanda Olmos (59 años, apuñalada y baleada en 2014 en Santa Fe), Aldana Palacios (50 años, apedreada en Resistencia en 2014), Jennifer Castro (24 años, apuñalada en Santo Tomé en 2014), Vanesa Zabala (31, empalada en 2013 en Reconquista).</p><p>Son crímenes de odio.</p><p>XV.</p><p>A ver si sin hashtag y comercialización virtual se entiende: ellas pararon, nosotros acompañamos. Ni una menos. Vivas las queremos. Basta de travesticidios.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=9264ca28dc7c" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
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            <title><![CDATA[Experiencia en el país de las esculturas]]></title>
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            <category><![CDATA[performance]]></category>
            <category><![CDATA[teatro]]></category>
            <category><![CDATA[arte]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 04 Jul 2016 21:12:49 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2016-07-04T21:12:49.145Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/949/1*ukPiMISs1zD-cmWqGwrqKw.jpeg" /></figure><p><strong>Experiencia en el país de las esculturas</strong></p><p>¿Qué sucedería si en lugar de <em>un</em> relato, algo se deslizara hacia delante y avanzara hacia atrás, desproporcionado y sin intervalos, tan insometible como ineluctable?</p><p>Una joven que besa por primera vez a otra chica, un niño que quería ser tiburón, una discusión de pareja, la separación de otra, es decir, historias de amor (todo acá es una historia de amor), se persiguen detonadas para que las persigamos hasta estallar. Pero, ¿qué se persigue en la vida? ¿Una persona, un amor, un deseo, una zanahoria, un conejo, un sueño? ¿Nada de eso o todo eso junto, multiplicado y al mismo tiempo?</p><p><em>Experiencia / Alicia</em>, que brota de ‘Alicia en el país de las maravillas’, evocada o invocada pero inmolada, traslada a través de torcimientos en la superficie acontecimientos no presentados como recreaciones temáticas, qué importa si revelando el David, la Lápida de Huilocintla, la Estela prehispánica, a Isis amamantando a Horus o una ventana.</p><p>La intervención performática o atentado multirrelatal disloca la relación no entre lo que vemos y lo que escuchamos, sino entre lo que nos señalan y lo que está pasando. <em>La Alicia de la Cárcova</em> — como la llaman cariñosamente — , decide hacer un problema en un punto todavía más difícil: el que está entre <em>el relato</em> y el hecho, pero el hecho no formado sino por constituirse, no sucedido sino en obra, todavía no consumado.</p><p>La cosa ya no es (las cosas ya no son) <em>qué importa quién habla</em>, sino <em>qué importa qué se señala</em>, renovación de la pregunta política sobre qué vemos más allá de la <em>visite guidée</em> por la vida, la <em>guided exhibition</em>, el tour por lo que no nos podemos perder aunque ni siquiera estemos seguros de que queramos pasar por ahí.</p><p>Un grupo de trabajo de la universidad pública de las artes produce presencias como proyecto de <em>graduación</em> entre arte heleno y egipcio, cultura maya y huasteca, en una témporo-singularidad incluso apta para el buen clima y a prueba de la lluvia. ¿Se puede graduar<em> </em>lo que no tiene correlación? ¿Y si dejáramos de soñarnos?</p><p>Experiencia Alicia es un paisaje sonoro errático compuesto por personas-territorio que cae y cae para caer otra vez y que consideremos que lo importante de la caída no es su indetención sino su impacto, y que en ese desenfreno estos actores y estas actrices no van a esperar en vano por nuestro amor.</p><p><strong><em>Experiencia / Alicia</em></strong>, de Guillermo Cacace y elenco. <strong>Elenco:</strong> María Inés Alfonsín, Carlos Bleichner, Belén Bottaro, Mariano Carabajal, Delfina Colombo, Leonardo D’Capra, Laura Defe, Camila Di Giorno, Alejandro Escaño, Ayelén Ford, Inés García, Camila Granieri, Luna Jankowski, Gastón Jeandet, Noelia Lugo, Agostina Maldino, Georgina Pecchia, Florencia Sánchez, Sofía Saraniti, Jorge Torchiaro, Mauricio Vila, Cala Zavaleta, Sonia Zavaleta. <strong>Realización escenográfica:</strong> Emilio Muños. <strong>Coordinación técnica:</strong> Leandra Rodríguez. <strong>Asistencia de dirección:</strong> Julieta De Simone y Andrés Molina. <strong>Dirección:</strong> Guillermo Cacace. <strong>Museo de Calcos y Escultura Comparada “Ernesto de la Cárcova”</strong> (Av. España 1701, CABA). Reservas: experiencia-alicia@hotmail.com.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=73c646492c86" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Tráfico de opiniones]]></title>
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            <category><![CDATA[salud]]></category>
            <category><![CDATA[spanish]]></category>
            <category><![CDATA[politica]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Joaquín Allaria Mena]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 25 Apr 2016 21:04:05 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2016-04-25T21:04:05.485Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*LLJZ5U9Tqo7zFvDiEckccw.jpeg" /><figcaption>Time Warp en el Maimarkthalle de Mannheim, sudoeste de Alemania, dos semanas antes de la tragedia argentina. (Foto: Facebook Time Warp / ©Photo-company)</figcaption></figure><p>Un verdadero horror editado para que sus protagonistas sean jóvenes y montado para concluir con un final triste + moraleja, trajo otra vez periodismos y especialismos en culpabilizar a padres madres chicos y chicas por lo que hacen o dejan de hacer. La tele moral, la radio moral, las mesas morales.</p><p>El análisis de bajo costo llegó a ser ensordecedor. “Se drogan porque les falta algo”, “Quieren tapar una ausencia”, “El efecto de las drogas se alcanza también cuando abrazás a tu hijo, cuando una mujer dice tu nombre, cuando mirás un atardecer”, decía un especialista (¿un qué? ¿en qué?) en vivo por un canal de noticias las veinticuatro horas.</p><p>Hay una realidad que es insoportable: nadie sabe ni cómos ni porqués ni paraqués ni cuántos ni por cuántos de consumos problemáticos de sustancias. Pero hay palabras que pican y contagian, van de acá para allá. Es la epidemia del sentido común.</p><p>Un punto de partida que tuitearon desde <a href="https://twitter.com/revistaMANCILLA">Revista Mancilla</a>: “Las personas se drogan para descontrolarse. Resulta que hay personas de estirpe progresista que prefieren el control, el cacheo, la razzia. […] Progresistas indignados pidiendo ‘control’, muy cerca de los edictos policiales. Quieren cuidar a lo que llaman ‘nuestros jóvenes’”.</p><p>La opinión cachea los sentidos, revisa qué se puede decir y deja pasar todo, fiscaliza con qué nivel de desconocimiento se puede hacer uso del tiempo en un programa de televisión, una conferencia de prensa o una mesa familiar. La moral jurídica termina por encontrar un culpable: “los fanatismos”.</p><p>En lugar del indignacionismo cotidiano ahora teñido con peticiones para acciones clausuristas (clausurar las fiestas, clausurar los locales, clausurar la juventud), ¿cuáles son o van a ser las políticas públicas en Salud para los consumos de sustancias? ¿Qué implementaciones en prevención y promoción de la salud? ¿Qué programas se pueden articular para niños, niñas y adolescentes? ¿Alguien piensa que no es ‘Alguien que toma drogas’ sino que son las drogas las que toman a alguien? ¿Se puede ser responsable o pedir “consciencia” para algo sobre lo que <em>no se tiene gobierno</em>?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*PgQiHD-LZ7PQgN7BZjTcYg.jpeg" /><figcaption>Brigadas de Policía Científica, Drogas Peligrosas y División Perros trabajando en el lugar, un día después. (Foto: AFP)</figcaption></figure><p>Durante la semana, un montón de chicos hermosos con camisas nuevas que se sintieron tocados en su condición de buenos ciudadanos y orquestados por valores familiares, salieron para contarnos que ellos no se drogan porque es malo y que juntos le digamos #NoALaDroga. Después de un femicidio salen a hablar muchos hombres, dicen: “Yo no le pego”, “Yo no la mato”.</p><p>Con tanto dolor por la muerte de pibes, los cuerpos hablados por el capital no se llaman a descanso. El asunto no es “individual”, “personal”, “íntimo”, del “propio deseo de drogarse”. Ocurre un pequeño problema: tampoco es de “la sociedad”. El gran problema es que deberíamos tomarnos un tiempo serio para pensar cómo podemos hacer para no cargar las cosas de un lado/del otro, y no pintar con palabras y lógicas liberales al dolor colectivo.</p><p>Como señaló Alejandro Kaufman respecto de la promesa de campaña sobre la pobreza, se dice “cero” de lo que se quiere suprimir, negar, rechazar; no de lo que se quiere aminorar, cuidar, reducir. Entonces, ¿qué se quiere hacer con mafias, dealers, comercializaciones ilícitas, empresarios sin fin, zonas entregadas, coimas? ¿#NarcotráficoCero?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*OpqkQmRq11MCPV2WDKQk5g.jpeg" /><figcaption>Familiares y amigos en la guardia del Hospital Fernández. (Foto: Clarín)</figcaption></figure><p>¿Por qué tanta policía y tanta vigilancia? ¿Para qué la aparición saturada de fuerzas de seguridad y la omitida de trabajadores de la salud? Cuando <a href="http://test.e-legis-ar.msal.gov.ar/leisref/public/showAct.php?id=15476&amp;word=">en 2010</a> se creó dentro del Ministerio de Salud de la Nación una <a href="http://www.msal.gob.ar/saludmental/images/stories/info-equipos/pdf/2013-10-29_plan-nacional-salud-mental.pdf">Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones</a>, con sus delegaciones provinciales, fue para integrar los consumos a los servicios de salud y a las políticas de salud mental, separándolas de las dependencias de y los penosos tránsitos por Justicia y Seguridad, especialmente en lo que hace a sustancias psicoactivas.</p><p>Las declaraciones de quienes ocupan los mayores cargos de gobierno evidencian el nivel de ignorancia y el grado de prejuicio, estigmatización, segregación, estupidez — y miserabilidad, acerca de los problemas construidos y los todavía sin construir alrededor del tema. Además de repetir esas frases en gifs o memes, ¿qué lugar toma el Estado frente a esto? ¿Y sus representantes? ¿El Estado va a seguir hablando a través de sus hijos e hijas, sus experiencias familiares, sus procederes como Padres y Madres de esta Gran Nación?</p><p>Cada vez que se identifica a <em>algo</em> como la causa de un único problema se realiza una estafa ética y política. “Las adicciones” no son una disfuncionalidad orgánica, funcionan como una mercancía más de consumo de masas. De continuar las prohibiciones, continuarán los consumos. De continuar la habladuría, no habrá momento para reducción de daños.</p><p>Se puede intentar hacer muchas cosas o no se puede hacer nada. Mientras tanto, en el medio, hay cadáveres.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=776f43aa288c" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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