LUCIÉRNAGA Y GALAXIA

ImageMiré en tus ojos la luciérnaga querida, cuando evoqué el ajeno recuerdo de una noche y un día, que visten la nostalgia de miles de estrellas que aún esperan.

Quise un llamado y debió ser el único. Nunca fue mía la luz de aquella galaxia y no fueron tuyas las melodías que compuso el ánimo. A pesar de todo, aquel tiempo de ventanas selladas es lo que conservamos.

Con la luz que es mía, te observo de nuevo y sonrío lo inesperado. Aquello me hace bien, tu voz hace todo lo demás. Narrador de historias imperfectas visitas esta aldea en un siglo medieval. Tal inocencia corrompe.

Ternura vital despliega ese abrazo, los besos alados se van a la mar y un suspiro limeño hace olvidar ese suplicante "Quédate".

Noche de acorralados en la que fue nuestra Europa. Ningún sol suplió aquella luz, ningún despertar fue como aquél. Evocar es de poetas, hoy no lo soy. Mirándote de mañana, todo es diferente a lo incorrecto, confuso al amor de Dios. En lo que creo un agujero negro de la memoria, no sé si exististe, existes o existirás.

En sagrados valles fuimos visitantes y el turismo apenas nos sirvió a los dos. Pendientes estamos del juicio del olvido, que aunque no querramos vuelve para olvidar.
Así nos pensamos sin querer y nos queremos sin pensar. Valientes son las horas porque parecieran no pasar. Apaga tu luz, luciérnaga querida.

DEL AMOR Y OTROS LENGUAJES

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Cuando se está enamorada y la no aceptación cubre tu mente, cuando el latido se hace fuerte y nada escuchas más que su tamborileo, entonces déjame decirte que haz hallado un gran problema que abrazará tu mundo y desde aquel momento no te abandonará.

Lentamente, te vas haciendo tan dependiente de otro ser y de su voluntad, que nada se compara a lo que vives en ese instante; tratándose de sentimientos, la vida no se hará nada simple, pues ya no se será uno, sino dos que tientan a conocerse para compartir lo que con nadie se ha compartido hasta entonces.

Y se enfrentan el dolor y la esperanza, causantes de los mayores atrevimientos. Por amor todo se espera, pese a los esfuerzos por no esperar, a las razones de ser fiel a una realidad que ya carece de ella, de creer inclusive que poco o nada se podrá lograr.

II

El sentir vive con preguntas o sin ellas, las respuestas permiten las vivencias con intensidad, aunque el temor al dolor estremezca y preocupe.

III

Vanos intentos por eludir el alud de preguntas y sobrecogimientos que éstos provocan, finalmente han de ser asumidas, sea el amado libre o no.

Libertad, divino afán de mis fantasías, te escapas una vez más...

IV

Cuán difícil es buscar entre los espacios de un alma, un espacio para uno, un espacio que pertenezca a nuestra ilusión. Continuará en la incesante búsqueda hacía un mañana aún si él faltase. Y será sincero el temor a que la distancia enloquezca la esperanza.

CÓMO DECIRTE

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Cómo decirte que conté nuestra historia infinitas veces en el rumor de las olas de un silencioso saludo. Que contemplé con misteriosa esperanza el hilo de lo que sería nuestro canto y la orquesta de sus líneas fueron mis manos. Sólo ellas entregaron su verdad y quise, atravesando ciudades, reescribirla de nuevo.

Cuánto perecer vi en mi mudo dolor al explorar la sabia profecía de nuestro mañana sin amaneceres. No pude más guardar en cofrecito cerrado la pasión que quiere extinguirse, la pasión que exhala alegrías pasajeras, hoy dejarla libre puedo para hallar lunas nuevas, lunas de plenitud, cuya libertad y esperanza no podrás ofrecerme jamás.

Sé sabio en la felicidad y en la tristeza, mi gran amigo. Sé sabio.

Echada la suerte, morirán las ansiedades que nos hizo felices y vivirá la amistad en los días del mañana. Perdono aquellas mentiras tan dolidas y los silencios distantes como perdonan las gaviotas al día de niebla para celebrar la diferencia de un nuevo mañana.

Supe amarte, creélo, de una manera única. No fuiste el tirano aborrecido, ni el indolente temido, ni el herido trémulo, ni el gran sabio esperado, ni el más querido entre todos, sólo fuiste tú, quizá el mejor por no pretender serlo.

Llenaste el recóndito espacio que, oscurecido hoy, se abre a la luz que emana del futuro, por ello me acompaña el sol en su himno cotidiano en la alegre espera del verdadero artista que pincelará mi alma en su eterna sonrisa.

Cómo decirte, que la estela dorada de nuestro ensueño murió antes de que pudiera edificarse en el centro de nuestras vidas, que el viento se llevó el murmullo de tus palabras y la pasión se extingue en medio de formulismos baratos.

Busca en mi futuro silencio, la respuesta a tus acciones y entenderás el misterio. Sé feliz, mi buen amigo. Sé feliz.

DIALOGOS CON EL SILENCIO

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I
Imaginaba un alud de sonrisas al contemplar esta mañana la inescrutable realidad, realidad de mis fantasías y mis esperanzas. Entonces, te hallé hablándome en el rumor del aire frío acariciando mis cabellos. Hablaste y quizá no quise escucharte, pues había apresurado el paso, mas cómo evitarte, si siempre andas en mí, si sencillamente vives en mí.

Digo la verdad cuando digo que no deseo estar triste, tú no me haces preguntas, pero siento que te angustias en mi interior porque deseas darme las respuestas que espero. Es verdad, quien se angustia soy yo, tú solo me das paz. Te he evitado por tanto tiempo, que deseo firmemente el que salgas tú ahora por mis ojos y decidas por mí, cansada estoy de llorar por sentir que no he procedido correctamente.

Hoy quiero verte aflorar en mi corazón y sentir las vibraciones que dan paz y felicidad, te dejaré ser, pues es el reencuentro que tanto espero. Alma y espíritu juntos, ¿por cuanto tiempo? No importa, te necesito hoy.

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II

En tu canto encontré hoy el dolor y la consecuente alegría de quien vive en paz, matando las ilusiones de quienes como yo aspiran llegar a la cumbre más alta para caer despiadadamente y morir una vez más. Puedo reír porque esta vez no venció la nostalgia de tristezas pasadas, sino la razón práctica y coherente de tu ronroneo en mis oídos, dolor apacible y breve, alegría llana y duradera.

No, le dije que no, a esos que pretenden quebrantar la fortaleza de mi vital fragancia, mi alma. No quise brindar en sus copas y la risa envuelve mi danza, son simples marionetas en un eterno juego, sin vida, sin alegrías, pobres almas al amparo de nadie.


ImageIII

Estuviste muy cerca y con una sola palabra me alejaste para siempre, es imposible renunciar a tu naturaleza. Agradezco mostrarte tal cual eres, el silencio danza en mis pupilas, no hay amor que ofrecer y trinan mis alondras en pos de una verdadera ilusión, quizá distante, pero esplendorosa y vibrante en su lenguaje. Ay, silencio te quedas en mi piel, por más que de ti quiera escapar con los acordes de alguna guitarra aún desconocida. Ir en busca de un ensueño de misterio sigue siendo la premisa de mis idolatrías, aunque pretendía encontrarlas en ti.

Magnánimo engaño, expiran tus bendiciones antes de que siquiera pudieran tocar a mi puerta y te felicito por ello. Viviste poco en la brisa marina de mis playas, fuiste mal marinero, y fue importante decirte adiós a tu tiempo. Un viaje por mi mundo natural y ansiado para recordar quién soy y dormirás para siempre en el recuerdo de algún breve sueño.

BREVE ILUSIÓN

ImageA todo sueño sobreviene un despertar, abrigué la curiosidad de tus manos y vi en el alba tu mirada fija en la mía, entonces creí que te quedarías en mi pecho y, sin embargo, me dijo la vida que te vería partir. Una ahogada esperanza me detuvo cuando tomar tu mano quise para decirte “no te vayas”, mas pudo más el temor a que olvidarte no pudiera, así mis versos fueron de silencio y de la más tímida sonrisa, cuando te dije “Adiós”.

Serás aquél guerrero que lucha por una vida alegre, donde reír y disfrutar sea su fin supremo, aquél que buscó en mí el refugio de sus besos y su pasión, y aquél que frente a mi negativa, construyó la epopeya de un mañana. Hermosa epopeya, en la que quise creer cuando la tristeza se dibujaba en mi órbita. Desconozco cuándo fue que creí en ella, cuándo creí en ti. Se debaten aún la confianza y la realidad, terrible, cruda, inexplicable, y el resultado soy yo, la dama de azul.

¿Cuántos más como tú vendrán antes de que mi país sea de rosa otra vez? Pronunciar tu nombre no puedo, recordarte no quiero. Mi emoción fue sincera, y esa sensación me hizo feliz, pasajera felicidad. No es difícil decirte adiós, difícil es aceptar que no te quedarás.

Mis lágrimas tuyas nunca serán, porque tuve mucho de ti en mis fantasías y en tan poco tiempo. Mi ayer está lleno de felicidades más largas. Te dejo ir, segura de que en tu viaje un buen destino hallarás. Adiós, mi guerrero de fantasía. Cuando evoques mi llama, sabrás que por ti fui fuego y no tierra.

ESCRITOS

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El agua fría refresca la piel y el alma.

Despertar y descubrirle a mi lado me llenó de regocijo, respiraba el aire a hogar. Una conocida alegría se acrecentaba en mi interior... Más nada era verdad, ¡Qué cruel mentira, cruel, cruel!

Amado, mientras el polvo se disipaba a mi paso, acomodaba mis cabellos para tragarme el amargo sabor a desengaño. La alegría que me elevó a soñar hogar y destino se esfumó en minutos. La sonrisa que me hizo bella se convirtió en la línea expresiva de la incredulidad. La satisfacción se transformó en recuerdo insignificante. Cuánto esplendor costaba dejar atrás, mas sin la ilusión de un mañana se ve destinado a morir.

El afán de las lágrimas en expresarse generó una sonrisa maliciosa. No lo permití, ellas no hablarían por mí. Hombres como aquél, llorados tantas veces, no justificaban una sola vez más.

Debes saber, cuánta tristeza siento pensar en ti y percibir que aún espero la llegada de tu amor al mío. Cuánto tiempo más he de pasar sin conocerte, sin revelarme tus secretos acaso ya tan conocidos para mí. Por conocerte tanto, amarte tanto es inevitable. Lo desconocido es esencial al encanto de quien lo porta. Demasiada belleza para ser ignorada fácilmente por sabios y comunes.

Te necesito para vivir, para reír y llorar a plenitud. Tus ilusiones renuevan mis esperanzas y tus virtudes fortalecen mi confianza. Si otras pudieran amarte como yo te amo, acaso serías más feliz, pero se que también me estas buscando y que deseas como yo el encontrarnos.

Mi alma por ti seguirá esperando, aunque la piel se rinda al encantamiento de las caricias ajenas. Sabes que sufro con todo esto. Por favor, no tardes más.

Tu amada.


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II

Esta noche es mansa y los cangrejos que a la luna esperan al borde de una playa atraen al quehacer reflexivo solo por breves instantes. Qué lejanos lugares aquellos y cuánta compasión siento por los cangrejitos que batallan por la vida en el mar y en la tierra. Estoy agotada, lo suficientemente cansada como para desear el cálido abrigo que proporciona el sueño. El cuerpo le reclama, pero a mi mente alguien inquieta. Demasiadas preguntas han desfilado por ella y todas se fueron tan pronto como escuché tu voz.

Me envuelve un halo de cariño que alegra y que duele, a esto le llaman extrañar, y te extraño con tanta desesperación que el sueño no quiere llegar y enferma la razón. Solo hay paz cuando escucho esa voz, tu voz, contándome alegrías y tristezas. Es extraño que así sea, te siento cerca al saberte del otro lado del teléfono y pienso en acariciar tu rostro, en abrazarte y en no soltarte hasta saber que en realidad es cierto, que te tengo junto a mí, que ya no hay distancias. Pero las hay y un día no las habrá más, el tiempo apenas existe en el reloj para el reencuentro de nuestras miradas, nuestras risas y nuestro abrazo.

Te amo como aman las gaviotas al puerto que les provee de alimento y son tus canciones, aquellas que hablan de tus hazañas, las que alegran mi espíritu. Eres tan querido, tan amado.

El gallo canta con insistencia para recordarme que son las primeras horas de la mañana y no consigo dormir porque te deseo aquí, con tu calor, tu ternura y tu pasión. Ha de llegar la calma a mis deseos y el cansancio a mis ojos para reconciliar la inquietud de no tenerte y dejar que el sueño me lleve a reencontrarte. Duermo y lo hago pensando en ti.


Image III

Jamás pudo esta alma vestida de blanco, imaginar que besaría el pecado en tus labios. Tu amor fue la golosina que sobre una mesa seducía a un jardín de infantas. Todas deseaban disfrutarte y acariciaban tu atractiva envoltura con el deseo de saciar sus fantasías y eso las hacía feliz. Mas yo, miraba los frutos de los árboles que en su divina generosidad ofrecían de si lo mejor a quien estuviera dispuesto a alcanzarlos y ensayé mis saltos y calculé algoritmos para hacer mío el mejor fruto y fue mío porque así lo quise. No, yo no debía mirarte.

Un día el árbol amado no ofreció más sus frutos y neciamente esperé con tesón a que la Primavera volviera y no volvió. Entonces, posé mi mirada sobre ti y tuve miedo de poseerte, tu contenido era un misterio y por lo tanto un peligro. Así cuidé yo mi paladar de tu sabor hasta el día en que aquél misterio se convirtió en deseo, un deseo desesperado y urgente. Sin fórmulas, sin estudios de campo, mis labios se lanzaron a estrechar los tuyos con violencia. Había roto la regla de mi mayor convicción: Tomar sólo aquello por lo que me decido. Fue entonces, tomar la golosina ansiada, pero prohibida. Bendita golosina, cuyo sabor narcotizó la razón para ser arrojada a los peñascos y embelesó de tal modo al alma por tanta ternura que descendió a los infiernos placenteramente y se enfrentó, no sin sufrimientos, a la justicia del cielo y de la tierra. Y pronto tú también me juzgarías.


ImageIV

Este pétalo te hablará en voz baja del jardín y comprenderás. O.W.

He contemplado tu cuerpo desnudo incontables noches de vela y las palmas de mis manos como gaviotas exploraron tu litoral y dibujé tus contornos en mi memoria para controlar los antojos por ti en tu ausencia.No, no pereció el deseo cuando te fuiste, él sigue conmigo y te revive en sus agonías. Si estuvieras aquí nutriría mi piel con tus besos y cruzaría de tu mano el jardín desconocido. Hurtaría de tu huerto todo lo que antes desprecié hurtar y disfrutaría contigo todos los juegos que te tengo reservados. Deseo tu siembra efervescente en el día, tarde y noche de los siglos, pero antes develar debes mi mayor secreto, solo entonces podré decir que soy tuya y no miraré a nadie más, y saciaré en ti, la sed de mis inquietudes, la danza de mis encantos solo serán para ti.


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V

Levántate, amor, que he venido a buscarte. El templo abrió al mediodía y debemos entrar en él, juntos. Las arenas del desierto no nos confundirá, antes bien juguemos abrazados y que las dunas nos sirvan de lecho. Encendido el fuego, nos consumiremos en él, hasta hacernos eternos. Seremos uno. Mis brazos te aprisionarán hasta ver caer tu mirada vigilante sobre mi pecho. Dos semidioses a punto de alcanzar la eternidad. Ven conmigo, el oráculo pronunció nuestros nombres y en el templo esperan nuestra ofrenda en la unión de nuestros cuerpos y almas. Me llaman pasión y tú me conoces bien. Aunque nuestras miradas se extravíen en la agonía, no desistirá el esfuerzo, llegaremos juntos al templo.

ABANDONO

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Hoy tú, que atiendes a esta pequeña que abandonaste mil y una noches a expensas de un cuento en tus labios, que olvidaste entre el tumulto de otras vidas; hoy a ti te pido que examines con detenimiento lo compartido hasta ahora y que viéndolo desde ambos lados, puedas encontrar las razones que motivan mis decisiones.

Comenzó lo nuestro con una mentira y deseo profundamente que termine con la verdad. Tu paso ha sido breve, alegre y ambicioso en mi andar, lo agradezco. Mas los silencios, las ausencias, la incomprensión y el poco apoyo, dejaron mucho dolor. Y esto deja, en quien tanto ama, en el avatar más insondable, por aquél que no puede amar, aquél que solo brinda el escaso cariño que puede dar, para luego marcharse.

La confianza que depositaste en mi es el mejor regalo que recibí y el engaño la peor promesa. Me quedo con el primer obsequio y rechazo el segundo, ofreciéndote la sinceridad de un corazón que no olvida lo vivido juntos y valora las consideraciones que nos unieron aún más.

El ahora o el siempre son danzarines en mi mente, estoy segura de haberte querido y de amarte con reparos. Siempre pensé en ti como en dos hombres, uno que mira de frente y se arriesga en lo que emprende, para luego convertirse en un niño que huye de la soledad y de la incomprensión. Amé a los dos, con reparos porque nunca fuiste libre, porque te protegiste en todo momento, porque mentías en tus discursos, porque el egoísmo fue tu virtud favorita.

Fui la niña que se dejó conducir por los parajes a los que invitases, estos fueron algunos agradables, mas la gran mayoría solo produjeron mis lágrimas y me causaron hondo dolor. Te necesité tanto y no pude hacértelo saber… y hoy ya no me hace falta necesitarte.Te tendré las consideraciones que tiene una gata al amo que brinda casa y abrigo en el día, para abandonarla a su suerte durante la noche. Quien es dueño de día, no puedo serlo durante la noche porque no escucha el quejido doloroso de quien no comprende el por qué de un oscuro designio tuyo me ha elegido para sufrirlo.

Cuando se ha sido abandonada como lo he sido por ti tantas veces, el calendario de mi soledad exige el refugio inmediato y el valor de encontrarlo en tanto mirar… y en tanta aproximación. Y a pesar de ello, te fui fiel y no me arrepiento, pero me pregunto, hasta cuando?

Entiende mi pensar, si te fue alguna vez posible hacerlo.