La escala infinita huele a orina
los miedos se confunden,
abrazados por la noche
la pasión pende de una ladera.
La mano en su entrepierna
puede mas que un fusil
un pezón erguido e hipócrita
es el salvoconducto a la gloria.
Es que no hay dictadura en el deseo,
ni condena que diluya
quince minutos de un invierno zurdo.
