3 de enero de 2026

Salada la Canchita: Balance 2025

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Como tanta gente que anda en la vuelta, yo también me voy a mandar el balance cinematográfico del año que ya se tomó los vientos. El año pasado, en otro blog, tomé la iniciativa de elegir lo mejor que yo había visto en estos últimos doce meses y no solamente tomar en cuenta lo que se estrenó en cartelera. ¿Por qué? Porque no tengo carné (ni trabajo) como crítico y no sigo,  por tanto,  escrupulosamente esos estrenos. Ni tengo ganas, tengo -como todos, supongo- una sola vida y prefiero ser más selectivo y perderme un montón de mediocridades y, por el contrario, buscar cosas más estimulantes que no se presentan por aquí.

 Entonces, la idea es hacer la lista de lo que yo considero mejor dentro de lo que pude -y quise- ver y para eso decidí que tomaría en cuenta las películas realizadas en los últimos tres años (2023 al 25, en este caso), dado que, por lo que dije, no me interesa tanto ver absolutamente todo lo que sea novedad y mucho del cine que busco, es del resto de la historia del mismo, incluyendo hasta cine mudo. 

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Ciudad ocupada

 En este enlace pueden ver la columna que realicé con estos criterios, para comentar la cosecha personal del año 2024:   

Balance 2024

 ¿Qué importancia puede tener para alguien lo que yo vi? Así planteado, tengo claro que ninguna, pero creo que como todo balance de fin de año, capaz que podría serle útil a quienes estén buscando buenas películas, ya sea por streaming, internet o cualquier otra forma. Está claro que películas como "Bugonia" o "Una batalla tras otra", el que no las vio es porque no quiso, pero quizás alguien pueda encontrar una recomendación útil de títulos con menos marketing en los párrafos que siguen.

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Bugonia

 Vamos con lo mejor que vi en 2025:

 + CIUDAD OCUPADA, Gran Bretaña, de Steve McQueen (inédita) - Un documental del director de "12 años de esclavitud", visitando la Amsterdam actual y contando lo que ocurría en cada lugar durante la ocupación nazi. La historia es apasionante (y terrible) y ese mecanismo alcanza y sobra para que nos podamos concientizar sobre la brutalidad de la época. Una lección necesaria de historia.

 + BUGONIA, Irlanda, de Yorgos Lanthimos - El griego lo volvió a hacer. Más convencional que otras veces, el secuestro de una empresaria (Emma Stone, cuarta película consecutiva que realiza con el director) por parte de dos conspiranoicos que son unos pobres diablos, dice más sobre el mundo en que vivimos que cien discursos. Aplausos también para el sarcástico final.

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Fue sólo un accidente

 + FUE SÓLO UN ACCIDENTE, Irán-Francia, de Jafar Panahi - Otro gran nombre del cine actual, el director iraní esta vez se ocupa de los torturadores del régimen dictatorial de su país. La ganadora del Festival de Cannes de este año quizás es un poco hablada de más, pero suele pasar con los films que abren debates prohibidos.

 + A LA DERIVA, China, de Zhang-ke Jia - Jia vuelve a hablar sobre el recorrido de su país, esta vez utilizando material previo de otras películas suyas, contando una historia de amor no concretado, con una protagonista que no dice una sola palabra, más allá de un canto inicial. Un notable trabajo que se presta a dobles (y triples) lecturas.

 + MICKEY 17,  USA-Corea del Sur, de Joon-ho Bong - Nuevo trabajo del autor de "Parásitos", esta vez en un relato de ciencia ficción que fue un fracaso comercial, pero que merecía más suerte.

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A la deriva

 + LA SEMILLA DEL FRUTO SAGRADO, Alemania, de Mohammad Rasoulof - Otro director iraní perseguido por la teocracia de la antigua Persia. La pérdida de un arma de reglamento desencadena, con implacable lógica, una serie de desgracias familiares. 

 + GRAND TOUR, Portugal de Miguel Gomes - O, simplemente, el placer de hacer cine. Un cine diferente, personal, caprichoso, siempre talentoso. Pasó por la cartelera sin llamar la atención. Una pena que la crítica no hiciera bien su trabajo.

 También vi dos films que son grandes candidatos al Oscar y nombrados por varios cronistas como los mejores de la temporada. Uno es "Una batalla tras otra", de Paul Thomas Anderson, que es una sátira política muy bien realizada pero no demasiado original y "Pecadores", de Ryan Coogler, que mezcla antirracismo con cine de zombies y, al revés que la anterior película reseñada, es bastante original pero no tan bien dirigida.

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Una batalla tras otra

 Párrafo aparte para un género que levantó bastante la cabeza este año, aunque opino que estamos todavía bastante lejos de ver las obras maestras que algunos consideraron: el terror. Películas como la propia "Pecadores" y también "Haz que regrese", "Destino final: lazos de sangre", "Longlegs", "La hora de la desaparición" o "Sonríe 2" han sido buen cine a secas, realizado por gente nueva con ideas interesantes. No mucho más que eso, pero no hay muchos géneros que puedan presentar tantas buenas películas recientes.  

20 de diciembre de 2018

Salada la canchita: Nunca hicieron un ciclo de Bertolucci

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Lo habían avisado pero como uno vive en Uruguay, pensó que se iba a realizar treinta años después.  Cinemateca Uruguaya estaba en crisis terminal en su función de exhibidora y más que complicada para mantener su archivo fílmico, en tiempos de bajadas internéticas y streamings varios. Se había informado que el Estado le había conseguido tres salas nuevas y que iba a colaborar económicamente con la otra función, luego de algún emprolijamiento de administración.

20 de noviembre de 2018

Salada la canchita: Se van para la B o Acá cualquier sorete echa humo

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En un tiempo muy muy lejano, cuando recién comenzaban cosas en el ciber espacio como los blogs y otras formas de que cualquier gil participara en Internet y las pudiera compartir otro don nadie en la otra punta del planeta, algunos -generalmente bastante entrados en años- se molestaron por esa posibilidad indiscriminada de participación. En el tema que nos ocupa en esta columna mensual, las quejas concretas fueron porque por primera vez había la posibilidad cierta de que cualquiera subiera análisis cinematográficos sin el menor rigor, diciendo cualquier estupidez.

20 de octubre de 2018

Salada la canchita: El dios de Fernando Trueba

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Billy Wilder estaba rodando "Sabrina" con la joven estrella Audrey Hepburn, su actor fetiche William Holden y el veterano Humphrey Bogart, quien no tenía talento para la comedia y se sentía desplazado por las otras dos figuras. Para peor, el actor de "Casablanca" evitaba dirigirle la palabra al director, y cuando no tenía más remedio que hacerlo, lo hacía tratándolo de nazi infiltrado entre los americanos. Lo que no podía procesar su cerebro de super estrella era que si bien Wilder tenía un indisimulable acento alemán, hacía 20 años que vivía en Estados Unidos, que era austríaco y que buena parte de su familia había muerto en campos de concentración, no precisamente por ser nazis.

8 de octubre de 2018

Los que iban cantando

En la etapa inmediatamente anterior a la caída de la dictadura, "Los que iban cantando" era un grupo muy influyente en el movimiento musical llamado por algunos "Canto popular", una fusión de variados matices del folclorismo prohibido (Zitarrosa, Los olimareños, Viglietti) con el urbanismo que viene del candombe beat de Rada y Mateo con una pizca apenas del rock también pre dictatorial. Fue muy frecuente su presencia en recitales de la época que, a medida que se hacía masivo el rechazo al régimen, eran cada vez más frecuentes y exitosos.

Sus integrantes permanentes fueron: Jorge Lazaroff, Jorge Bonaldi y Luis Trochón. Junto a ellos fue fundador Jorge Galemire, quien fue reemplazado pronto por los olvidadísimos Jorge Di Polito y Carlos Da Silveira. En 1987 se reencontraron, cuatro años después de su separación integrando a un joven "Pitufo" Lombardo.

ImageSus dos primeros discos se llamaron simplemente "Uno" (1977) y "Dos" y, más allá de cierta locura, estaban plenamente integrados al sonido estandar del primer Canto Popular, el más creativo y libre, antes que los partidarismos y las urgencias lo uniformizaran y empobrecieran.

Si bien nunca fue un conjunto que pudiera encabezar ningún ranking ni nada que se le parezca, su música circuló bastante en el espacio acotado del arte no comercial nacional. 

Sus dos últimos discos, previos a sendas separaciones, tuvieron mucha menos circulación pese a ser bastante más originales y valiosos. "Juntos" (1983) es casi imposible de conseguir hoy, ya que nunca fue editado en cd. Tiene una notable versión, superior a la original, de "Imaginate m'ijo", una de las mejores letras serias de Leo Masliah; un poema brillante como "Latido de vereda"; un bolero, "No tengo palabras", que era un obvio comentario contra la dictadura que increíblemente no fue censurado y uno de los mejores (y menos conocidos) tangos de Bonaldi: "El hombre que encontraron muerto en la plaza", sobre un texto del gran Gonzalez Tuñón.     


"Juntos" (1981)

"Enloquecidamente" pasó aún más sin pena ni gloria, quizás porque en 1987 no había cabezas para medias tintas musicales: o se odiaba y trataba de defenestrar al llamado Canto popular o se lo ponía en un pedestal a salvo de experimentaciones. Fue un casette -únicamente- que contenía tres temas de cada uno de los miembros originales, entre los que están maravillas como la inesperada "Agua bendita" de Bonaldi, una gran versión del Perico Alcasotro de Higinio Mena y una sorprendentemente vengativa "Las muertes conjuntas", impensable hoy en tiempos de corrección política. Hijo de su tiempo -la polémica por la Ley de Impunidad- "Los que iban..." habían llegado a un punto máximo de creatividad experimental, al igual que la carrera solista de Lazaroff, quien moriría poco después, dejando sin sentido la continuidad del conjunto.

 "Enloquecidamente" (1987)

20 de septiembre de 2018

Salada la canchita: La mesa está servida

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Cuando tenía una edad adecuada como para no distinguir bien la ficción de la realidad, protesté asombrado al ver en una película emitida en televisión a un actor a quien yo había visto hace poco morir en otra (o un capítulo de lo que entonces se llamaban seriales) y no podía entender cómo era que volvía a verlo respirando tranquilamente. 

Desde los tiempos del discutido en su identidad Shakespeare, en que una obra de teatro era más parecido a una maratón de serie actual y los -populares- espectadores entraban y salían de la platea mirando un rato y participando con comentarios en voz alta, es que los humanos participamos más o menos concientemente en lo que se llama "suspensión de la credulidad".