21 enero 2026

Iglesia y poder en España

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Sin abusar de las dicotomías al uso (conservadores/progresistas…), Serrano Oceja ofrece una visión muy periodística del tema, relacionando, por ejemplo, la transición política con una cierta transición eclesial, que la Iglesia habría realizado previamente a la otra para acomodarse a las directrices del Vaticano II; o hablando del mayo (del 68) de la Iglesia, para significar los movimientos más o menos rebeldes que por entonces comenzaron a producirse. No es un reproche, al contrario: se agradece, por parte del profano, que nos vaya guiando un poco por la selva del mundo clerical, distinguiendo en el episcopado cordadas o constelaciones (las metáforas son del autor) que van siendo creadas en un momento dado en torno a una personalidad descollante: don Marcelo, Tarancón, Suquía

Aunque dedica más espacio a la primera parte del título (Iglesia, esto es, jerarquía eclesiástica) que a la segunda (el poder), el libro se ciñe a lo anunciado, de un modo no diré superficial (pues al fin y al cabo es un escrito más bien divulgativo), pero sí objetivo (cosa bastante difícil en esta materia) y sin estridencias ni sensacionalismos. Quizá sepa a poco a quienes hemos vivido justamente en ese período (“del Vaticano II a nuestros días”), sobre todo a medida que se acerca al 2000, que es el límite que se marca el autor. Para jóvenes interesados en el tema (pocos, pero los hay) es un título recomendable.

Algunas cositas que me han llamado la atención:

 

Querer lo que se debe, hacer lo que se puede. [Era la “divisa política de Alejandro Pidal y Mon, ministro de Fomento con Alfonso XII]

…reclama unas exigencias de perfección que estarían más justificadas si fueran acompañadas de una actitud igualmente exigente de perfección propia. [Rector de la Pontificia, refiriéndose a los alumnos en 1969, tiempo de rebeldías estudiantiles]

Suele ocurrir que, en la historia de la Iglesia en España, cuando hay un suceso no aclarado, se le atribuya la responsabilidad al Opus Dei.

Lo que no puedo admitir es que quienes antes se quejaban de las relaciones entre la Iglesia y el régimen del generalísimo, se pasen ahora la vida en reuniones ocultas de obispos, vicarios, protovicarios, teólogos y moralistas, con ministros, subsecretarios, directores generales y expertos de la política para lograr también consensos y pactos, a espaldas de otros obispos de los sacerdotes y del pueblo católico. [D. Marcelo González al nuncio Dadaglio]

Seleccionar mejor a los futuros obispos. Es muy necesario, Santo Padre. Más fieles en la doctrina, en la disciplina, en las exigencias de la vida sobrenatural. ¿Por qué ha de haber una oposición sistemática a que sea nombrado obispo algún sacerdote del Opus Dei, cuando en el orden religioso están haciendo una labor espléndida? No pertenezco a esta Asociación, pero les conozco y les estimo. [De nuevo D. Marcelo, a Juan Pablo II]

Dedicado también [monseñor Omella] a acompañar a personas con heridas por su experiencia de Iglesia, en particular a la defensa de los exmiembros del Opus Dei

compleja digestión del Concilio. [Expresión afortunada del autor, referida a la “época de la confusión].

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11 enero 2026

La alegoría del amor

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Se trata de una serie de estudios unidos por el tema común de la alegoría y no solo acerca del amor. C. S. Lewis analiza pormenorizadamente el Roman de la Rose, los poemas de Chaucer, de Spenser (La reina de las hadas) y otros autores menos conocidos por aquí. Por supuesto, de autores españoles ni pum. ¿Mena, Santillana, Arciqué?, ¿de qué me está usted hablando, sir? Emprendí ilusionado su lectura pensando que se trataba de una tesis acerca del amor cortés, quizá relacionada con su teoría sobre “los cuatro amores”, pero no. El amor cortés está presente a lo largo de toda la obra y el capítulo primero se dedica a los trovadores, pero no avanza nada nuevo en torno al tema. Solo enfatiza que el amor (eros) llegó a convertirse en una religión alternativa en una sociedad donde el matrimonio se contraía por interés. El resto de los capítulos, insisto, es de una minuciosidad extrema y supone en el interlocutor un conocimiento más que superficial del tema tratado. El estilo es como el traje de un gentleman, pulido, discreto, impecable, muchas veces cercano a la ironía sin incurrir en ella. Lo que, desde luego, hace que los gañanes perdamos mucho en la lectura.

08 enero 2026

Bloc de otoño

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Es un libro que contiene poemas escritos entre 2013 y 2017. La tónica es la de otros libros de LuisAlberto de Cuenca, en lo poco que le conozco: culturalismo, culto a Eros, visión desdramatizada e irónica de la vida. También, como de costumbre, poemas breves, muchos inspirados en los clásicos (Variación sobre un tema de Catulo, de Alcmán, de Safo…). Alusiones frecuentes a la vida cotidiana, cierto prosaísmo que, si lo miras bien, no es tal pues se halla servido en perfectas formas clásicas (endecasílabos, alejandrinos). Como ilustración, valga una recopilación de primeras palabras, sin referencia a límite de verso.

Desde que tú te fuiste, ya no pace en hartura el ganado, nunca llueve, la tierra no da frutos.

De las mitologías que inventaron los hombres para embrollar las cosas, prefiero la germánica.

Tiene Rusia el añejo sabor de la madera del inhóspito bosque del medievo.

Soñé con Paco Rico la pasada noche, precisamente la de Reyes.

Eres un tipo que anda siempre poniendo pegas al destino, echando un pulso a los fantasmas, a las brujas y a los vampiros.

Me es imposible concebir el mundo si no es con tu dibujo, con tu trazo, con la magia de tu imaginación.

Mi alma es un libro abierto para ti.

Otra vez ese niño insoportable, Eros, me apunta con su flecha y da en el blanco.

Cinco gatos en casa y tres maridos a tus espaldas: un buen historial.

Pronto olvidarás todo. Pronto te olvidarán. Nuestra materia prima es el olvido.

Me parece que el tiempo que no paso contigo se mide solo en evos.

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04 enero 2026

Ramuncho

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Su madre se llama Franchita y su novia Graciosa. Él vive en medio de ásperas montañas y habla una misteriosa lengua milenaria. Es un recio contrabandista y un pelotari consumado, y por la noche salta la tapia de la casa de su novia para pasar largos ratos en su compañía, en el banco de piedra del jardincillo. Pero cuando se va al servicio militar, la madre de ella, que se opone a la relación por ser él hijo ilegítimo, va y la mete en un convento…

Pierre Loti escribía en un tiempo en que una narración con semejantes elementos podía leerse sin provocar carcajadas o erupciones cutáneas. Se entiende que Emilia Pardo Bazán, en el prólogo, saque a colación el Pablo y Virginia de Saint-Pierre, cosa que me chocó hablando de un hombre a quien tenía por una especie de Conrad o de Baroja. En todo caso, Loti salva los muebles gracias a que sabe qué hacer con una pluma. Las dichosas montañas y los atardeceres, los sencillos lugareños y la remota lengua vasca vienen servidos con una estupenda prosa a lo Pereda que resulta más interesante que la propia historia.

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02 enero 2026

El precio era alto

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La editorial Eterna cadencia recoge los cuentos de Francis Scott Fitzgerald que habían sido reunidos previamente por Bruguera en la colección Libro amigo, en dos tomos. Son piezas publicadas en el Saturday evening post y otras revistas de la época. Piezas de gran calidad, muchas veces con finales sorprendentes que no lo serían tanto si uno fuese lo suficientemente sagaz como para inferirlos de los datos que previamente se nos ofrecen. Los protagonistas pertenecen a esa clase media adinerada que suele poblar las obras de este autor, siempre en medio de cócteles y música de jazz, y los conflictos pertenecen a la esfera, digamos, sentimental o familiar: matrimonios en crisis, novias que se van o son sustituidas, flechazos inoportunos…, muchas veces resueltos, es justo decirlo, por la vía de la sensatez. De hecho, si en los cuentos de Flannery O´Connor siempre hay, dicen, un golpe de gracia divina que decide el desenlace, aquí el protagonista suele recibir como una moción que lo dispone a la salida menos fácil pero más responsable y que lo aleja de la frivolidad propia del ambiente, esos locos años veinte a los que puso fin la gran depresión.

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30 diciembre 2025

Por donde van las águilas

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Andrés Trapiello, el gran defensor de las causas perdidas, es nada sorprendentemente el compilador de esta antología de Leopoldo Panero, una de las víctimas más tempranas, en el ámbito cultural, de la histeria antifranquista desatada hace ya cincuenta años. Me encuentro con un autor muy machadiano, cantor del paisaje desde la melancolía (“Hoy escucho al pasar junto a tu hondura mi propio corazón, mi furia triste…”, ¿cómo no recordar los “Campos de Soria”?), un paisaje en el que se derraman las propias emociones. Como Machado, Panero prefiere también las formas clásicas: sonetos, sí, como era usual en su generación, pero también tercetos, silvas, romances. Como él, más que él en realidad, pulsa con frecuencia la nota religiosa, en tono de contrición (“Por haberte perdido, por haberte encontrado…”) o de exaltación de lo creado (“Palabra vehemente de las cosas inanimadas… transparentes de Dios”); y la familiar, con poemas a los hijos o a la madre. Hay algunos poemas extensos, como el dedicado a la catedral de Astorga, en endecasílabos blancos, o el Canto personal, en tercetos, del que solo se reproduce un fragmento.

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27 diciembre 2025

Cuestión de lenguaje

…hay algo que es un desafío grande, pero también alegre, para la Iglesia: cómo readquirir y reentusiasmarse con su lenguaje específico. En las últimas décadas, la Iglesia católica ha tenido la sensación de que el mundo ha estado huyendo de ella. Y no ha parado de correr intentando alcanzarlo y aprendiendo a hablar como habla él y a usar los signos que él usa y a meterse en Tik tok e Instagram. Mientras sigamos así, simplemente nos estaremos condenando a la irrelevancia, porque siempre vamos a estar al menos diez pasos por detrás de todos los demás. Pero si hablamos nuestro propio lenguaje, si hablamos el lenguaje de la Escritura, el lenguaje de la liturgia, el lenguaje de los sacramentos, podemos decir cosas asombrosamente frescas, originales y hermosas. Y la gente sí las escucha.

Eric Varden, obispo de Trondheim, Noruega, en Aceprensa, diciembre 2025

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