Año XV. Entrega nº 989
“Al final de la carretera de Vadiello se inicia un sendero, que es el antiguo camino de los carboneros, hoy en parte desaparecido por haber sido inundado por las aguas del pantano. Por esa circunstancia, su trayectoria ha sido rectificada con un trazado de fuerte pendiente para salvar las distintas crestas que descienden del Borón. Cayetano Enríquez de Salamanca (1936-2006).
Párrafo de introducción a la ruta que describía este polifacético madrileño, hace más de cuatro décadas, que daría sus primeros pasos universitarios en el ámbito de las ciencias, y que tuvo una deriva al de humanidades, siendo uno de los grandes divulgadores de los paisajes españoles, pero especialmente de los Pirineos y sus aledaños, como es el caso.
Con una previsión bastante seria de aguas, que se rebajaría la víspera, y con aquello de “bueno, no será para tanto”, tras un pequeño amago, del que no queremos acordarnos, finalmente se pone en marcha esta primera salida de senderismo del calendario de actividades de Montañeros de Aragón que, escoltados por Mayte e Irene, salíamos de Vadiello cerca de cincuenta personas dispuestas a pasar desapercibidos de las previsiones para no retarlas.
Estamos en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, el espacio natural protegido más extenso de Aragón, y con esas intenciones partíamos por el camino viejo que unía el valle de Nocito con la Hoya de Huesca, algo modificado, como contaba el que ha abierto la crónica. Dejamos atrás la presa que impide que el río Guatizalema, siga su curso natural embalsando sus aguas, pero no así los impresionantes mallos que lo custodian, que nos van a ir acompañando una buena parte del recorrido.
Un río al que nos abrazamos de principio a fin, aunque por algunos tramos lo tratamos de tú, y por otros, lo vemos desde las alturas. Pero detengámonos un poco en él. De su nombre, podríamos decir que hay quien dice que procede del árabe “Guadix Alam”, que significaría “río tranquilo”, pero en algún otro lugar leemos que procede de “Wadi Salama”, que vendría a decir “río de los Salama”, aludiendo a la familia árabe de los Banu Salama, asentada en Huesca, y que dio el nombre de su linaje al río desde finales del siglo VIII. De cualquier modo, es indiscutible que su raíz etimológica se hunde en la época de la invasión musulmana, que dio comienzo en el año 711, y duró hasta 1492.
Nace a 1370 msnm en la zona del Paular, en la ladera norte de la sierra de Aineto, en el valle de Nocito, y transcurre durante 75 km, abarcando una superficie de cuenca de 362 km2, desembocando en el río Alcanadre, por su margen izquierda. Por Ley de 5 febrero de 1943, fue incluido entre las obras a realizar en la Cuenca del Ebro dentro del Plan de Obras Públicas de 1939. Y el BOE publicó el 3 de mayo de 1960 una Resolución del Ministerio de Obras Públicas, autorizando al Ayuntamiento de Huesca la obtención de 250 litros de agua, lo que constituye el 80/90% del consumo de la ciudad: 25 del río y 225 de la regulación a ejecutar en Vadiello, que se construyó en 1971 con una capacidad de 16 Hm3.
Pero vayamos a lo nuestro, que no es otra cosa que seguir por el Camino Natural de la Hoya de Huesca. Tras pasar los túneles, nos despiden visualmente los mallos* de Ligüerri bajo una fina lluvia; nos detenemos antes de abandonar visualmente la lámina de agua, que es pronto porque está escasamente a la mitad de su capacidad, para hacernos una foto de grupo, que ni es exactamente de salida, ni lo es de cima, pero la única que vamos a conseguir en todo el recorrido.
Las nubes bajas nos impiden distinguir bien las montañas bajo las que estamos pasando, una de ellas es el Borón, pero por donde sí lo hacemos es por una palanca para cruzar el barranco del Diablo, desde donde nos viene una primera subida a la que le vamos hincando el diente poco a poco. El Proyectil es otro de esos mallos* que, caprichosamente, ha esculpido la erosión, formando parte del paisaje de estos estrechos.
El margen derecho también tiene el suyo, el Huevo de San Cosme lo llaman, entre la peña homónima y el Mondinero. Vamos ganando terreno, y son la Canales del Fragineto las que van saliendo a nuestro paso, unas impresionantes ralleras* que se descuelgan de ese pico, escudero del Tozal de Guara.
A las dos horas del arranque, un panel informativo nos da cuenta de las maravillas de las Gargantas del Guatizalema, como se llama todo este congosto natural, en el que el río ha ido excavando a lo largo de millones de años los materiales blandos para ir abriéndose paso hacia la tierra llana. A partir de aquí comienza un severo descenso hasta alcanzar el seno del río que, en su empeño de ir llenando el embalse, no nos lo pone fácil. Ayer es mucho lo que llovió por estas montañas, y el caudal baja con bríos.
Al punto de llegar a la orilla, un cartel te advierte de que “Sólo cruzar si el río lo permite”, y la verdad es que no le pedimos permiso, dando por hecho que nos lo va a permitir, no nos va a echar atrás un anuncio tan “preciso”. Como podemos, vamos pasando todos, con agua por encima de las rodillas, lo que nos lleva una buena media hora.
Ya en la margen izquierda, por el antiguo camino de los Carboneros, y bajo las estribaciones, nevadas, por cierto, de la norte del Fragineto, vamos subiendo y bajando según manda el trazado. Todo ello hasta dar con el río de nuevo, cuyo paso está protegido con grandes piedras, pero que se quedan pequeñas por el aumento del caudal. Menos aparatoso que el anterior vadeo, pero también tiene lo suyo.
Nos volvemos a recomponer y seguimos ruta. El Borón, en un acto de buena voluntad, se quita la boina de encima y se despide de nosotros. Cruzamos una pista y seguimos por sendero, para dar con el GR 268, Camino de San Úrbez, el santo inquieto, que recorrió buena parte de estas montañas, y las de Añisclo, que hasta allí llega la señalización, pasando por Nocito, como nosotros, aunque no tan viajeros como él.
Ya sin dejarlo, continuamos nuestro periplo, hasta toparnos de nuevo con el río, por cuya orilla pasamos, no teniendo que tocar agua en condiciones normales, pero hoy no lo son, de modo que nos las tenemos que ingeniar para hacer el paso sin mojarnos… y lo conseguimos. En cuatro pasos ya nos topamos con la barrera, desde la que continuamos por pista, aunque a tramos parece otro río.
Dejamos el desvío a Petreñales a mano derecha, y más adelante la pista, para seguir por el sendero que sale a la derecha y que nos lleva a cruzar de nuevo el río, que todavía está en su niñez, por una palanca. Nada que ver con la agresividad de su adolescencia próxima a calmarse en la cola del embalse.
Una deliciosa aproximación entre tapiales, nos lleva a nuestro destino, Nocito, un verdadero cruce de caminos, pues confluyen el GR 268 mencionado, el GR 1, o Sendero Histórico, que lo une con Rodellar por el este, y con Arguis por el oeste; además, es el extremo sur del GR 16, o Sendero del Serrablo. De modo que este recóndito pueblo, alejado de una buena comunicación por carretera, tiene su importancia si hablamos de senderos que vertebran el territorio.
Nocito, que disponía de ayuntamiento propio en 1834, se anexionó Lúsera en 1845, incorporándose a Nueno en 1972, llegó a tener cerca de 300 habitantes hace cien años, y tras casi despoblarse, se ha ido recuperando, alcanzando ahora como la décima parte.
Madoz nos cuenta que tenía (S XIX) 22 casas, “inclusa la del consistorio y la cárcel… la iglesia parroquial está servida por un cura de cuarta clase… la correspondencia va a buscarla a Huesca un encargado todos los domingos”. Suponemos que se conocería al dedillo el camino que hemos recorrido.
Un fugaz paso por el barrio de San Pedro con sus casas señoriales, para cruzar el puente medieval que contempla bajo sus ojos el paso del infante Guatizalema, y nos acercamos al barrio de San Juan, que toma el nombre de su parroquial, con su crucero en la explanada, y la casa Lardiés enfrente, convertida en refugio.
Una muy bonita ruta, que ha atravesado de sur a norte la sierra de Guara, por una de sus debilidades, la creada por el río Guatizalema, y a la que le hemos dedicado 7 horas y 25 minutos, para recorrer 13,5 km, salvando un desnivel acumulado de 850 m D+ y 665 m D- (Wikiloc: 628 m D+ / 445 m D-), alcanzando la altitud máxima en los 965 msnm de un punto irrelevante del recorrido.
GLOSARIO
Mallo: Pináculo rocoso formado de conglomerados
Rallera: Estrato muy inclinado, que da lugar a cresta rocosa
BIBLIOGRAFÍA
La Sierra de guara. Cayetano Enríquez de Salamanca. El autor (1982)
Historia de Aragón. Los pueblos y despoblados, II. Antonio Ubieto. Anubar (1985)
Sierra de Guara Occidental I. Daniel Vallés. El autor (2019)
RECURSOS DIGITALES
Cayetano Enríquez de Salamanca
Las fotos, con sus comentarios y el track
*La publicación de la ruta, así como del track, constituyen únicamente la difusión de la actividad, no asumiendo responsabilidad alguna sobre el uso que de ello conlleve.