Como continúan las vacaciones… 😎 hoy hemos estado en Jumilla, visitando las Bodegas Casa de la Ermita. Gracias al «TomTom» hemos llegado sin demasiados problemas a la finca, jejejje… por carreteras y caminos solitarios y remotos.
Jumilla se encuentra en el interior de Murcia y es conocida principalmente por su «Ruta del vino». Tiene mucha tradición vinícola y ha ido tomando importancia en los alrededores, gracias a su variedad de bodegas y vinos.
Una vez en Casa de la Ermita, nos hemos unido a un grupo de Noruegos que, al igual que nosotros, habían concertado cita con la bodega. Una chica simpatiquíiiiisima, nos ha hecho un breve recorrido por los alrededores de la bodega principal, explicándonos el proceso que sigue la uva desde su recolección hasta su transformación en los diferentes vinos que ofrecen.
Cuando la uva está prensada (blanca, negra, o ambas), se distribuye en estos bidones de almacenaje, para que el líquido fermente. Estos bidones de acero inoxidable, están controlados mediante técnicas informáticas.
El vino, suele estar entre 1 ó 2 meses fermentando, dependiendo del tipo de vino que se pretenda obtener.
Aquí vemos el color que ha tomado el vino en este bidón, probablemente, se trate de un rosado 😛
El siguiente paso, es cambiar el vino a otros bidones, en los que ya solo pasa el líquido refinado, es decir, limpio de la piel y pepitas propias de la uva.
En esas barricas de acero, podríamos ya envasar vinos jóvenes directamente… Pero de querer vinos de crianza y reservas, pasaríamos a las barricas de roble.
Al entrar a la nave de crianza, una cueva en la montaña donde nos encontramos, se percibe el aroma intenso de los vinos que en ella descansan.
Las barricas, que se amontonan a diestro y siniestro, formando calles paralelas, quedan perfectamente alineadas dando una increíble sensación de orden.
Nos explican que estas barricas están hechas de roble francés y roble americano, y que son relativamente nuevas, para que los vinos adquieran esos aromas amaderados que les deben caracterizar.
En las barricas, vemos escritos los nombres de algunas de las variedades de vid utilizadas… El alma de Casa de la Ermita es el «Monastrell».
La parte importante de la visita a la bodega es, cómo no, la cata!!! Jejejejej… Yo solo pretendo probar el vino blanco dulce y el crianza… Pero mi copa acaba bañada por 4 vinos diferentes, que hacen que comience a perder la verticalidad con el suelo 😛
Me enamoro del vino blanco dulce y del tinto dulce… porqué será??? Y decido que debemos llevarnos al menos 5 botellas!!!
Son las 14.15 h. Bajamos corriendo para ser los primeros en comprar y llenamos el maletero de botellas Casa de la Ermita!!! Pero con tanto vino y sin nada en la tripita… Pedimos recomendaciones gastronómicas y de restauración, y acabamos llegando al centro de Jumilla. Nos decidimos por un restaurante conocido, en donde preparan comidas típicas de la zona.
Después de haber pedido unas cuantas entradas, mi padre nos sorprende pidiendo un plato… ejem… mixto creado en ese mismo momento, entre la camarera y él… Atención!!! Fabada con manita de ministro!!! 😛
Yo me decido por algo menos grasiento, y pido unos garbancitos!!! Con la emoción, no le hago foto al plato típico, que es el cabrito frito con ajitos, jejejejjje 😛 Pero estaba muy bueno, doy fe!!! 😉
Para bajar la pedazo de comida, más la cata de vino, decidimos dar un paseo por Jumilla y acabamos en una vinoteca, comprando queso y mermelada de tomate… 😉
Rumbo a casa, al fin, sufrimos un pequeño percance!!! Un sonido raro!!! Un cambio de marchas «fofo»!!! Y camino al taller, porque no solo de gasolina vive el coche… 🙂
PD. Para más información, y mejor, consultar a Enredado.
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