Según los datos proporcionados por JAXA, el hielo marino ártico alcanzó su extensión mínima del verano 2025 el pasado 8 de septiembre, con 4.550.822 km2. Esto supone el decimocuarto mínimo más bajo de la serie de observaciones por satélite 1979-2025, y sitúa el mínimo de 2025 algo por encima de la media de los últimos 15 años, pero muy por debajo de lo que era habitual antes de 2007.
En la siguiente gráfica puede observarse la evolución de la extensión de la banquisa ártica según los datos de JAXA durante el verano 2025 (línea roja, actualizada hasta el 1 de octubre) comparada con algunos de los últimos años y con las medias de las décadas anteriores:
En cuanto a la extensión media mensual para septiembre de 2025 proporcionada por el NSIDC, se ha situado como la decimoprimera más baja de la serie de observaciones por satélite 1979-2025 para dicho mes, con una extensión de 4.750.000 km2. En el siguiente mapa podemos comparar la extensión media mensual de la banquisa ártica en septiembre de 2025 (en blanco) con la media 1981-2010 para dicho mes (línea rosa):
Se observa como el borde de la banquisa se ha situado más retirado hacia el norte que la media 1981-2010 en todas las zonas, excepto en las inmediaciones de la isla de Wrangel y en el extremo oriental del mar de Beaufort.
Para situar el mínimo de este año en un contexto aún más amplio, en la siguiente gráfica podemos observar la extensión media mensual de la banquisa ártica entre 1935 y 2025, combinando la serie de observaciones por satélite desde 1979 con otras observaciones disponibles desde 1935:
Se aprecia que la extensión de la banquisa ártica en septiembre de 2025 se sitúa en el nuevo y más bajo escalón establecido a partir de 2007. Desde entonces, todos los años la extensión de la banquisa en septiembre ha estado por debajo de lo que era el récord mínimo antes de aquel año.
Este hecho puede ponerse en relación con los cambios ocurridos en la composición de la banquisa ártica. Donde antes predominaba el hielo multianual, que ya había sobrevivido al menos a un verano, y frecuentemente a varios de ellos, ahora predomina el hielo de primer año, menos grueso, menos rígido y más fácil de descongelar en verano, más susceptible a las situaciones meteorológicas desfavorables. Esta mayor debilidad supone que cualquier verano, si se dan las condiciones meteorológicas y de deriva del hielo adecuadas para ello, el récord mínimo de 2012 pueda estar en peligro. Y con la falta de hielo multianual y las condiciones climáticas más cálidas actuales, parece imposible que pueda lograrse en ningún caso una recuperación a los valores anteriores a 2007.
Como contrapartida, también podría mencionarse que desde 2007 la extensión mínima de la banquisa ártica ha permanecido relativamente estable, con una tendencia que en los últimos 19 años es prácticamente plana, contrastando con el período anterior de fuertes y rápidas pérdidas. Este hecho puede observarse en la siguiente gráfica, donde he situado la extensión media mensual de la banquisa ártica en septiembre según el NSIDC añadiéndole tres líneas de tendencia: en azul oscuro, la tendencia de toda la serie 1979-2025, en rojo la tendencia en los 19 años con mayor pendiente descendente, y en verde la tendencia en los 19 años más planos, que son los últimos de la serie:
Mientras que la tendencia para todo el período 1979-2025 es de unos -76.000 km2 al año, entre 1994 y 2012 la tendencia descendente alcanzó unos -161.000 km2 al año, y en cambio en los últimos 19 años (2007-2025) la tendencia descendente se ha reducido a unos -6.600 km2 al año, pudiendo hablarse de una tendencia casi plana.
El año pasado dediqué una entrada más amplia a este asunto de la relativa estabilidad de la banquisa ártica desde 2007 ó 2012. Para romper este nuevo equilibrio que parecen haber encontrado los mínimos estivales de la banquisa ártica y descender a un escalón inferior, es posible que sea necesario un mayor calentamiento en el Ártico. Un nuevo descenso quizá también podría ser desencadenado por el avance de procesos como la atlantificación del Ártico (ver por ejemplo Polyakov et al. 2025). O, tal vez, pueda ser suficiente con algún verano, año, o serie de años, en los que la variabilidad natural proporcione unas condiciones meteorológicas, de circulación atmosférica y de deriva del hielo más desfavorables para la banquisa ártica.
En cuanto al Paso del Noroeste, en el verano de 2025 la variante sur ha llegado a a abrirse, tal como ha ocurrido en prácticamente todos los veranos de las últimas décadas (entendiendo abierta como la posibilidad de ser navegada sin tener que cruzar zonas con hielo a más del 60% de concentración). Sin embargo, al contrario que en los tres años anteriores, la variante norte del Paso del Noroeste ha permanecido cerrada. A este hecho han contribuido tanto un verano relativamente fresco en la zona del Paso del Noroeste como, sobre todo, la llegada de hielo multianual a la deriva desde el mar de Beaufort a través del estrecho de McClure. Podemos observar la situación de las distintas variantes del Paso del Noroeste en este mapa del Servicio Canadiense correspondiente a la semana del 22 de septiembre:
En la siguiente gráfica se muestra la extensión mínima anual de la banquisa en la variante norte del Paso del Noroeste entre 1968 y 2025. Se observa como, tras el record mínimo del pasado verano 2024, la extensión de la banquisa en la variante norte del Paso del Noroeste ha regresado a valores más cercanos a la media, aunque aún algo por debajo de la misma:
Como sugiere la gráfica, la variante norte del Paso del Noroeste se ha abierto varias veces en las últimas dos décadas, mientras que no se abría prácticamente nunca durante las primeras décadas de la serie. En concreto, según los distintos mapas del Servicio Canadiense disponibles desde 1959, la variante norte del Paso del Noroeste se ha abierto (transitable sin tener que cruzar zonas con hielo a más del 60% de concentración) en 1962, 1999, 2007, 2010, 2011, 2012, 2015, 2022, 2023 y 2024.
La siguiente gráfica facilitada por el Servicio Canadiense nos muestra también la extensión mínima anual de hielo en la variante norte del Paso, al igual que en la gráfica anterior, pero en este caso clasificando el hielo según su edad: hielo multianual (marrón), de primer año (verde), y hielo fino recién formado (rosa):
Puede observarse la presencia de hielo multianual este verano, tal como comentaba antes, llegado desde el mar de Beaufort a través del estrecho de McClure. La presencia de hielo multianual podría favorecer que la variante norte del Paso vuelva a permanecer cerrada el próximo verano, siempre y cuando las condiciones meteorológicas entonces no sean demasiado desfavorables.
En resumen, la extensión mínima de la banquisa ártica en el verano 2025 se ha situado en el nuevo y más bajo escalón en el que se encuentra desde 2007. No obstante, dentro de ese contexto de extensión reducida de la banquisa ártica, el resultado del verano 2025 ha sido relativamente bueno, probablemente gracias a factores como unas condiciones meteorológicas y de deriva del hielo no demasiado desfavorables, pudiendo mencionarse por ejemplo la reducida exportación de hielo este verano a través del estrecho de Fram.

































































