Ya no seré yo, sino el que muere lejos.

Norge Espinosa Mendoza

En la Cuba “revolucionaria” de 1980 se produjo un masivo éxodo de ciudadanos cubanos, huyendo literalmente por el puerto del Mariel hacia el “enemigo del norte”, que representó un gigantesco puente marítimo de un pueblo que escapaba del ya entonces fracasado modelo estalinista; copiado burdamente por el castrismo desde los años 60.

Lo cubanos que huyeron en esa estampida popular ya no eran batistianos ni siquiera latifundistas o burgueses. Mucho menos comerciantes o propietarios, pues ya todos habían sido eliminados. En realidad, por el Mariel salió el pueblo llano y pobre (trabajadores, funcionarios, estudiantes, etc.) porque para esa fecha ya en la isla no quedaba ningún vestigio del capitalismo prerrevolucionario (que fue erradicado entre 1960 y 1968). Tampoco había “cuentapropistas” ni “emprendedores”, porque en ese año todo el pueblo cubano trabajaba para el Estado opresor y, sencillamente, esta descomunal huída a través del Estrecho de la Florida fue una gran espantada (unos 125.00 cubanos) que buscaron el camino de la libertad y el progreso que se les negaba en su patria.

En esa trayectoria de días (una verdadera odisea) salieron decenas de escritores, pintores y artistas cubanos. La lista de autores cubanos que se marcharon en ese inmenso éxodo ha crecido por su obra intelectual posterior, publicada ya en exilio, y que hoy son reconocidos en sus respectivos campos de creación, conformando orgullosamente la extraordinaria generación del Mariel.

No obstante, debemos resaltar -con rotundidad- que estos compatriotas jamás fueron emigrantes, sino cientos de miles de nuevos exiliados políticos, sumándose a un largo exilio histórico que ya contaba con varios millones desde 1959. Vale recordar que las autoridades norteamericanas consideraron a esos ciudadanos cubanos como solicitantes de asilo y no los catalogaron como emigrantes económicos, sino como refugiados. 

Solo  la lista de creadores e intelectuales cubanos que escaparon en esa arriesgada travesía es una muestra de la gran pérdida de apoyo popular que afrontaba el régimen castrista tras los sucesos de la embajada del Perú y su consiguiente éxodo marítimo.

Reinaldo Arenas en Betania

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Como nuestra casa editora se fundó siete años después de esos hechos históricos, en 1987, no fue hasta finales de los 80 y principio de los 90, que publicamos a algunos autores de este bien valorado grupo exiliado, como la poesía casi completa del ícono de esa generación, el narrador y poeta cubano Reinaldo Arenas (Holguín, 1943- Nueva York, 1990):Voluntad de vivir manifestándose (1989) y Leprosorio. Trilogía poética (1990). También los poemarios de «marielitos»: Acrobacia del abandono (1988) de Rafael Bordao y Venías (1990) de Roberto Valero. Además, de Arenas publicamos otros dos libros: Conversación con Reinaldo Arenas (1990) del profesor cubano Francisco Soto y el libro de documentos: Un plebiscito a Fidel Castro (1990) en colaboración con el reconocido pintor cubano Jorge Camacho, como coautor. La edición de este libro fue un proyecto personal de Arenas, al cual dedicó -con sumo ahínco-  sus últimos meses de vida. Obra que se difundió gratuitamente entre intelectuales españoles e hispanoamericanos, preferentemente políticos y periodistas, escritores y profesores, etcétera.

Ejemplares impresos de estos cuatro libros mencionados los recibió su autor en su apartamento de Nueva York (antes de su suicidio) y me consta –como su editor- que se involucró en su difusión y promoción, dentro de las posibilidades de ese momento final de su vida. Un año antes de su partida, visitó Madrid donde Betania organizó una presentación de su ya mencionado poemario Voluntad de vivir manifestándose en la prestigiosa Tertulia Literaria Hispanoamericana, dirigida por el ya fallecido poeta español Rafael Montesinos; celebrada en noviembre de 1989 en el Instituto de Cooperación Iberoamericana (ICI) de Madrid.

Como simpática anécdota de esa velada madrileña (y noche cubana, porque asistió casi toda la  nutrida colonia de intelectuales cubanos exiliados, encabezados por Gastón Baquero -sentado en primera fila- además de José Mario, Pío E, Serrano, Luis Cartañá, Waldo Balart, Pancho Vives, Edith Llerena, Carlos Manuel Suárez Radillo, etcétera) recuerdo  que en medio de la lectura se fue la luz y Reinaldo Arenas que leía con su cadencia habitual, gritó, como horrorizado. “¡Dios mío, por un momento pensé que todavía estaba en Cuba!” y siguió declamando sus poemas –de memoria y sin luz- lo que motivó que tan pronto se acabara el apagón, un sonoro aplauso del público le premió por continuar leyendo a pesar de la adversidad de la oscuridad.

Además de estas obras de Arenas en Betania, hay  que señalar que poemas suyos fueron seleccionados por Felipe Lázaro para la antología Poetas cubanos en Nueva York (1988) con prólogo del profesor cubano José Olivio Jiménez: “Aportes”, “Sinfonía”, “Premio”, “Cuando te dijeron”, “Un cuento” , Esas espléndidas diosas” y “Voluntad de vivir manifestándose”. También, Lázaro seleccionó poemas de Arenas para  Al pie de la memoria. Antología de poetas cubanos muertos en el exilio, 1959-2002 (2003 y 2026) con prólogo del poeta cubano Manuel Díaz Martínez y Prefacio de la escritora cubana Uva de Aragón: “Aportes”, “Voluntad de vivir manifestándose”, Cuando le dijeron”, “Mar”, “El otoño me regala una hoja” y “Autoepitafio”.   

Referente al libro de poesía Voluntad de vivir manifestándose, este se divide en cuatro partes: Esa sinfonía que milagrosamente escuchas, Sonetos desde el infierno, Mi amante el mar y El otoño me regala una hoja, mientras que el poemario Leprosorio. Trilogía poética tiene tres divisiones: El Central (Fundación), Morir en junio y con la lengua afuera (Ciudad) y Leprosorio (Éxodo). Es de destacar que Arenas  sumó a esta segunda entrega betaniana su primer poemario publicado con anterioridad en España: El Central (Barcelona: Seix Barral, 1981). O sea, que estos dos poemarios betanianos (Voluntad… y Leprosorio) reunían toda la producción poética de Arenas hasta la edición de Inferno. Poesía completa (Barcelona: Lumen, 2001) y su segunda edición (Argentina, 2018) con prólogo del escritor cubano Juan Abreu.

Algún crítico ha señalado de Arenas fue un poeta tardío porque publicó su primer libro de poesía –el citado El Central (1981)- a sus 38 años, pero con toda certeza podemos afirmar que ya escribía poesía desde su llegada a La Habana a principio de los años 60, aunque no la pudo publicar por la represión imperante. Como se sabe, él publicó su primer libro con 24 años: su reconocida novela Celestino antes del alba (1967), única obra publicada en la Cuba castrista, pues su segunda novela El mundo alucinante (1969) la tuvo que publicar en el extranjero y con su destierro de 1980 publica (en cascada)  toda su magnífica obra: innumerables novelas y libros de cuentos, ensayos y teatro, además de su mencionada poesía que suman una extensa bibliografía y lo convierten en una de las voces literarias más representativas del siglo XX  cubano.

Sin embargo, como autor cubano (él siendo tan cubano y guajiro confeso) tuvo que publicar la mayoría de su obra literaria en el destierro hasta su temprana muerte a los 47 años en su exilio neoyorkino (1990) cuando hizo pública su estremecedora carta de despedida, donde culpaba al dictador Fidel Castro de su tragedia personal y la todo un pueblo. 

Hoy en día, no solo sus libros siguen censurados por el oficialismo cultural castrista y no se publica nada de él, sino que su obra está prohibida y borrada, como si no existiese, pero todo este intento represor ha sido en vano, pues Reinaldo Arenas ya es un símbolo de la lucha de los cubanos por su libertad.

35º Aniversario de su muerte en el exilio

Al cumplirse otro aniversario del fallecimiento de Reinaldo Arenas (un 7 de diciembre, como la muerte de Maceo) hay que destacar que su trayectoria literaria ya ha trascendido a su muerte con una obra espléndidamente lúcida y rebelde, atrevida y contestataria, profundamente cubana, de una constante oposición al régimen del 59. Su genuina literatura siempre ha sido disidente y su narrativa, poemas, ensayos y teatro han desafiado a todo poder represor, pero, sobre todo su vida y sus obras son irrefutables testigos y veraces testimonios que condenan al Estado totalitario castrista que lo machacó sin piedad -lo trituró en vida- tanto en la isla, como en el exilio.

DOS POEMAS DE REINALDO ARENAS

Aportes

Carlos Marx

no tuvo nunca sin saberlo una grabadora

estratégicamente colocada en su sitio más íntimo.

Nadie lo espió desde la acera de enfrente

mientras a sus anchas garrapateaba pliegos y más pliegos.

Pudo incluso darse el lujo de maquinar

pausadamente

contra el sistema imperante.

Carlos Marx

no conoció la retractación obligatoria,

no tuvo por qué sospechar que su mejor amigo

podría ser un policía,

ni, mucho menos, tuvo que convertirse en policía.

La precola para la cola que nos da derecho a seguir en la cola

donde finalmente lo que había eran repuestos para presillas

(“¡Y ya se acabaron, compañero!”)

le fue también desconocida.  

Que yo sepa

no sufrió un código que lo obligase a pelarse al rape

o a extirpar su antihigiénica barba.

Su época no lo conminó a esconder sus manuscritos

de la mirada de Engels.

(Por otra parte, la amistas de estos dos hombres

nunca fue “preocupación moral” para el Estado).

Si alguna vez llevó una mujer a su habitación

no tuvo que guardar sus escritos bajo la colchoneta

y, por cautela política,

hacerle, mientras la acariciaba, la apología al Zar de Rusia

o al imperio Austrohúngaro.

Carlos Marx

escribió lo que pensó.

Pudo entrar y salir de su país.

Soñó, meditó, habló, tramó, trabajó y luchó

contra el partido o la fuerza oficial imperante en su época.

Todo eso que Carlos Marx pudo hacer pertenece ya a nuestra prehistoria.

Sus aportes a la época contemporánea han sido inmensos.

(La Habana, junio de 1969).

Voluntad de vivir manifestándose

Ahora me comen.

Ahora siento cómo suben y me tiran de las uñas.

Oigo su roer llegarme hasta los testículos.

Tierra, me echan tierra

y piedra

que me cubre.

Me aplastan y vituperan

repitiendo no sé qué aberrante resolución que me atañe.

Me han sepultado.

Han danzado sobre mí.

Han apisonado bien el suelo.

Se han ido, se han ido dejándome bien muerto y enterrado.

Este es mi momento.

(Prisión del Morro, La Habana, 1975).  

Estos dos poemas pertenecen al libro Voluntad de vivir manifestándose (Betania, 1989).

Bibliografía de Reinaldo Arenas:

Poesía: El Central (1981), Voluntad de vivir manifestándose (1989), Leprosorio. Trilogía poética (1990) e Inferno. Poesía Completa (2001 y 2018).

Narrativa: Celestino antes del alba (1967), El mundo alucinante (1968 y 1969), Con los ojos cerrados (1972), El palacio de las blanquísimas mofetas (1980), La vieja Rosa (1980), Termina el desfile (1981), Cantando en el pozo (1982) es otra edición de Celestino antes del alba, Otra vez el mar (1982), Arturo, la estrella más brillante (1984), La loma del Ángel (1987), El portero (1989), Viaje a La Habana (1990), El color del verano y El asalto (1991), Antes que anochezca (1991), Adiós a mamá (1993), entre otras.

Ensayo: Necesidad de libertad (1986), Un plebiscito a Fidel Castro (1990) con Jorge Camacho, Conversación con Reinaldo Arenas (1990).

Teatro: Persecución (1986).

Revista: Mariel (1983-1985).

Algunos libros sobre Reinaldo Arenas: El desamparado humor de Reinaldo Arenas (1990) de Roberto Valero, Reinaldo Arenas: Recuerdo y presencia (1994), A la sombra del mar: Jornadas Cubanas con Reinaldo Arenas (1998) de Juan Abreu, Ideología y subversión: Otra vez Arenas (1999) de Reinaldo Sánchez y Humberto López Cruz y La sátira, la ironía y el carnaval literario en Leprosorio (Trilogía poética) de Reinaldo Arenas (2002) de Rafael Bordao, entre otros.

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 Libros de Reinaldo Arenas en Betania (disponibles):

Voluntad de vivir manifestándose(1989), 128 pp. Colección Betania de Poesía. PV: 15.00 euros.

Leprosorio. Trilogía poética (1990), 144 pp. Colección Betania de Poesía. PV: 15.00 euros.

Un plebiscito a Fidel Castro (1990), 152 pp. Colección Documentos. PV: 15.00 euros.

Conversación con Reinaldo Arenas (1990), 72 pp. Colección Palabra Viva. PV: 10.00 euros.

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Presentamos el libro de relatos Las crónicas de Juan Tanamera. De Cuba traen un cantar (Betania, 2025), del escritor cubano Manuel Rodríguez Ramos. Edición digital e impresa. En el prólogo el ensayista y poeta cubano Jorge Luis Arcos, señala: «Este es un libro escrito con mucha gracia y humor, toda vez que el centro de sus relatos proviene de una recreación de la mitología popular, creada a partir de la trova tradicional cubana: los personajes pintorescos, las letras de las canciones, o el teatro vernáculo, que viven en la imaginación de varias generaciones del pueblo cubano».

Manuel Rodríguez Ramos (Jatibonico, 1953). Narrador, dramaturgo y cineasta cubano. Doctorado por la Universidad de Arizona, ejerce la docencia universitaria en Estados Unidos, donde reside. Entre su filmografía destacan los documentales: Lezama, inalcanzable vuelve (1998), Retrato de Gastón Baquero (2024) y Las vivencias poéticas de Francisco Brines (2016).

Autor de la novela Las estaciones del viajero (Verbum, 2017). En 2024 se lleva a escena su obra El rey de las aves en LA NACIONAL de Nueva York, escrita en 1989 y estrenada en la Casa de la cultura de La Habana.

Las crónicas de Juan Tanamera (De Cuba traen un cantar) de Manuel Rodríguez Ramos. Prólogo de Jorge Luis Arcos. 2025, 114 p. Colección NARRATIVA Coedición con el Centro Cultural Cubano de Nueva York. ISBN: 978-84-8017-477-0. PV: 15, 00 euros ($20.00).

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Presentamos la 2º edición del libro de relatos Invisibles triángulos de muerte. Con Cuba en la memoria (Betania, 2025) de Felipe Lázaro.

Editado por primera vez en 2017, esta nueva edición –revisada y actualizada- se puede adquirir como libro impreso en AMAZON:

http://www.amazon.com/dp/848017370X?ref_=pe_93986420_774957520

 En esta obra se reúnen catorce relatos que transcurren en Güines (ciudad natal del autor), donde se rememora su infancia en los convulsos finales de la década de los 50 y en los dos primeros años de la Revolución cubana, a principio de los 60. Memoria y autoficción se aúnan en este libro para conformar un retablo de cuentos que plasman una viva remembranza de una Cuba ida, pasada, que contrasta con las ruinas actuales –de toda la Isla- y que, en definitiva, confirma el innegable fracaso del régimen del 59. Recuerdos y creación se unen en este puñado de narraciones y confeccionan el mosaico de una cuentística de la nostalgia y  la niñez.

Libros de Felipe Lázaro que se pueden adquirir en AMAZON:

Conversaciones con Gastón Baquero (5ª edición, 2019),

Tiempo de exilio. Antología poética (4ª edición, 2021),

Poesía Cubana: La isla entera. (2º edición conmemorativa, 2024),

Invisibles Triángulos de Muerte. Con Cuba en la memoria (2ª edición, 2025).             

Reseñas sobre este título:

En la revista CUBA NUESTRA DIGITAL (Suecia).ENLACE:https://cubanuestraeu8.wordpress.com/2025/12/13/invisibles-triangulos-de-muerte-con-cuba-en-la-memoria/                   

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Felipe Lázaro (Güines, 1948).  Poeta y editor cubano. Salió de Cuba en agosto de 1960. Entre 1961 y 1967 residió en Puerto Rico y, desde entonces, en España. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Graduado en la Escuela Diplomática de España.

Fue uno de los fundadores de las revistas madrileñas: Testimonio (1968), La Burbuja (1984) y Encuentro de la cultura cubana (1996). Además del periódico La Prensa del Caribe (1997). Perteneció al Consejo Editorial de la Revista Hispano Cubana y del Boletín del Comité Cubano  Pro Derechos Humanos, publicados en la capital española. En 1987 obtuvo la Beca Cintas y fundó la editorial Betania. 

Autor de seis poemarios, de varios libros sobre Gastón Baquero y de diversas antologías de la poesía cubana del exilio. Desde 2019 es miembro de la Academia de la Historia de Cuba en el exilio. En 2022, el Centro Cultural Cubano de Nuevas York le concedió el Premio EL TITÁN por su labor editorial y su trayectoria literaria.

Invisibles triángulos de muerte. Con Cuba en la memoria, de Felipe Lázaro.

2º edición, 2025. 172 pp. Colección NARRATIVA.

ISBN:  978-84-8017-370-4.

El PDF de la primera edición de este libro (2017) se puede leer y descargar gratuitamente buscando este título en una de las ventanas EBOOK en nuestro blog: http://ebetania.worpress.com

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Nos enorgullece presentar la edición digital gratuita del poemario Las bibliotecas perdidas del poeta cubano Roberto Méndez Martínez, residente en Extremadura, España.

Como bien señaló el escritor y crítico literario cubano Xavier Carbonell: “En Las bibliotecas perdidas, Roberto Méndez Martínez vuelve a desplegar una poesía minuciosa, de palabra precisa y emoción contenida, donde la memoria y la pérdida se entrelazan con una ternura sobria (…) el autor ha cultivado una voz reconocible dentro de la literatura cubana: culta sin afectación, sensible sin sentimentalismo. En este nuevo cuaderno (…) Méndez se detiene en las ruinas de lo cotidiano -una fotografía lavada por la  lluvia, una flor que nadie ve, una voz en el exilio- para convertirlos en signos de permanencia.

La nostalgia y el desarraigo atraviesan las páginas de este volumen como un hilo subterráneo: las ausencias familiares, los amigos dispersos, los espacios clausurados. Méndez escribe desde la conciencia de quien ha visto desaparecer las certezas, pero aún cree en la música de la lengua para reconstruir lo que fue. Las bibliotecas perdidas es, al mismo tiempo, un libro de duelo y de celebración: una despedida del país íntimo y una afirmación de la memoria como acto poético”. (14ymedio.com)

Como prueba de este buen quehacer lírico, ofrecemos a nuestros lectores el poema que cierra el poemario:

Bibliotecas perdidas

Cuando ya no esté

dispersa los libros.

No tengas piedad

con los lomos indefensos,

la página marcada,

el ejemplar que me dedicaron

en un día indescifrable.

La mayor vanidad

es fundar una biblioteca,

como quien pretende

detener al mundo por media hora

o dar un orden

a la dispersión de tantas vidas.

Juntar libros es más grave

que juntar palabras

porque las palabras

son apenas escamas de la piel de Dios

desprendidas el día

que le escuece el espíritu

porque no comprende a los hombres.

Caen a tierra y su reflejo

que van del nácar al barro

deslumbra los ánimos febriles

y procuran con ellas

sacar de dos estaciones un rostro,

conformar el romance, el carnaval,

la tragedia recurrente como el tedio.

Es pecado emparejar y coser palabras,

unas apretadas a las otras,

especies que escapan al diluvio

con el que Dios borró una página…

Las bibliotecas son la ebriedad de la escritura,

el papel cosido como ídolo a lo cotidiano,

por eso un día arden o se dispersan

y nadie vuelve a juntarlas.

Se han hecho escamas un poco mayores

de la tristeza y el fracaso de Dios.

Para quien se nutre de palabras

solo es posible ser devorado

por una biblioteca

o combatirla con el ayuno

y las armas de la noche.

No me digas que Rilke, Mallarmé o Martí,

no insinúes que yo mismo…

Las mejores bibliotecas

son las que se han perdido

y dejaron en su sitio unas ruinas

donde hace el amor la gente desesperada

o el viento arrastra entre las hierbas

los pergaminos chamuscados

junto a tantas preguntas

que no merecen –al menos en estos tiempos-

una respuesta formada por palabras.

Cuando me marche

escribe en la puerta de la estancia:

El pasado se descompone aquí

como los sueños.

Solo las páginas recordadas

merecen sobrevivir del sacrificio.


Nota: Poemas de este poemario han sido publicados, recientemente, en el Diario de Cuba (diariodecuba.com)


Roberto Méndez Martínez (Camagüey, 1958). Poeta, ensayista y narrador. Doctor en Ciencias sobre Arte del Instituto Superior de Arte de La Habana. Miembro de número y ex Director de la Academia Cubana de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española.

Sus poemarios más reciente son: Diario de la epidemia (Panamá, 2022), Descenso de Alcestes (EUA, 2024 y Holguín, 2025) y Cartas de la plaga. Premio Nicolás Guillén (La Habana, 2024).  

Las bibliotecas perdidas de Roberto Méndez Martínez.

2025, 120 pp. Colección Betania de Poesía.

ISBN: 978-84-8018-479-4.

El PDF de este título se puede leer o descargar gratis en nuestro blog: ebetania.wordpress.com   en una de las ventanas que pone EBOOK.

El libro impreso se puede adquirir en AMAZON:

https://www.amazon.es/dp/B0G52X1L5G?ref_=pe_93986420_774957520

Roberto Ferrer, in memoriam

En este mes de noviembre ha fallecido el poeta cubano Roberto Ferrer (La Habana, 1951 – Miami, 2025) dejando tras de sí una obra poética y ensayística que merece no ser olvidada.

En Cuba estudió Agronomía e Historia en la Universidad de La Habana, donde se licenció en Filología en la especialidad de Literatura Cubana. Trabajó por más de veinte años en la Editorial de Ciencias Sociales, donde realizó, entre otras, las funciones de editor y Jefe de Redacción. Formó parte del equipo de redacción de La Revista del Libro Cubano.

Ya en el exilio, publicó los poemarios Numeritos (2007) y Palabras (2009). Poemas escritos en Cuba y que fueron salvados del naufragio. Persiguiendo el instante raro de la poesía o tocado por ella, estos poemas se fueron conformando en estos dos volúmenes de versos hasta su edición, después de que los tenía confinados –durante años-  en una gaveta en su patria. Pero sus circunstancias y su vida cambiaron y pudo publicar en el destierro con absoluta libertad.

En 2014,  publicó su libro de ensayo Estudios Literarios (Enrique Serpa, Carlos Felipe, José R. Brenes, Antonio Machado, René López, Francisco de Arango y Parreño, César Vallejo, J. D. Salinger y Lino Novás Calvo) reflexiones en torno a la poesía, el teatro y la narrativa. En estas páginas desfilan autores y obras entrañables para el autor.

Roberto Ferrer nos dejó escrito uno de los poemas más desgarradores de estas seis décadas de tragedia cubana. Como un homenaje al poeta, ofrecemos este poema a nuestros lectores:

NI POR PIEDAD

Murió ciego y solo en su exilio.

Dicen que por su propia mano.

En el vecindario casi todos conocen la historia

menos su madre

que a ratos

-de año en año-

húmedos los ojos

nos dice:

No llega ni una carta de Manolito

ni por piedad

escribe.

¡Descansa en paz, Poeta!

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Libros de Roberto Ferrer en Betania:

*Numeritos (Poemas). Colección Betania de Poesía, 2007, 96 pp.

* Palabras (Poemas). Colección Betania de Poesía, 2009, 88 pp.

* Estudios Literarios (Enrique Serpa, Carlos Felipe, José R. Brenes, Antonio Machado, René López, Francisco de Arango y Parreño, César Vallejo, J. D. Salinger y Lino Novás Calvo). Colección Ensayo, 2014, 104 pp.

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Le satisface a la editorial anunciar el libro Pon tu pensamiento en mí ( El arte de la mentalización), de Cesiah Hernández y León De la Hoz. Aunque el título a los cubanos viejos pueda recordarles el programa en que Clavelito solucionaba a larga distancia los problemas de la gente, en este caso se refiere a la solución de los problemas a corta distancia, con uno mismo y con los demás. En él se trata de mejorar la capacidad humana de conocer, interpretar y comprender los estados mentales propios y de los otros para desarrollar relaciones más sanas a partir de uno mismo.

Como dice la contraportada, es un libro contracorriente, y también novedoso, que enfrenta el criterio en boga y corrompido de que todo te saldrá bien si eres positivo, y adopta una racionalidad distinta para la felicidad. Ni se trata de ser positivo ni de querer ser feliz, según los autores, sino de encontrar la armonía donde también podría estar la felicidad, mediante la mentalización que es una forma distinta de conocernos, interpretarnos y comprendernos.

Los autores, valiéndose de la hermenéutica de los filósofos Heidegger y Gadamer, fundamentalmente, han dado un giro a la Mentalización, que es un método terapéutico para enfrentar trastornos mentales como el de la personalidad, y lograron adaptar sus fundamentos para el uso de las personas sanas, poniendo en las manos del lector un libro que si bien no es de autoayuda, nos permite desarrollar una conciencia nueva de nuestros actos y las relaciones con los demás para facilitar una convivencia mejor.

Aunque la Dra. Hernández y De la Hoz, ya habían trabajado juntos en un manual de auxilio para una situación concreta en Ejercicio de Convivencia: Guía emergente para sobrevivir al virus sin morir de aburrimiento (2020), en este nuevo libro abarcan todas las situaciones y las relaciones en las que el bienestar depende de nosotros. Han hecho un esfuerzo porque el libro no fuera para entendidos, ni un manual, según nos dicen en la «Introducción», sin embargo cada capítulo cuenta con ejemplificaciones prácticas, más una sección final dedicada a ejercicios para mejorar la mentalización en situaciones y con fines concretos.

El libro está disponible en los siguientes enlaces a Amazon en ambos formatos de papel y digital:

https://n9.cl/znjs8

https://n9.cl/pgsfx


Cesiah Hernández tiene un doctorado en Psicología General y un Máster en Ciencias, ambos en Estados Unidos. Es Licenciada en Psicología de La Universidad de La Habana, Cuba. Es Facilitadora del Círculo de Seguridad para Padres. Es Licenciada en Salud Mental y Consejera en el Estado de Carolina del Norte donde actualmente radica.

Es miembro del Consejo Asesor del Gobernador sobre el Envejecimiento en el Estado de Carolina del Norte, y Miembro de IAN UK – Reino Unido. Ha publicado Ejercicio de convivencia: Guía emergente para sobrevivir al virus sin morir de aburrimiento. (Betania. Madrid, 2020). Es creadora del Programa “Abuelitas 911”.

León De la Hoz, escritor y periodista. Ha publicado entre otros: La poesía de las dos orillas, Cuba (1959-1993), Cuerpo divinamente humano, La semana más larga, Los indignados españoles: Del 15M a Podemos, Vidas de Gulliver, La mano del hijo pródigo, Fragmentos del descuartizador, Gastón Baquero, lo que no se ve.

Ganó entre otros los premios de poesía David (1984) y Julián del Casal (1987), ambos de la UNEAC, Cuba. Su obra ha sido antologada en diferentes ocasiones. Dirigió la revista cultural La Gaceta de Cuba, en La Habana y tuvo a su cargo el Consejo Técnico Asesor del Ministerio de Cultura.


Pon tu pensamiento en mí. (El arte de la mentalización), de Cesiah Hernández y León De la Hoz

2025, 274 pp. Colección de Ensayo. Ed. Betania.

ISBN: 978-84-8017-478-7

PV: 19.99 $ (20,79 euros) Versión Papel

PV: 9,99 $ (9,90 euros) Versión Kindle


Exclusivo para LIBRE. (Miami, 8 de octubre de 2025)

Ha fallecido el poeta, narrador, periodista y actor Roberto Cazorla (Ceiba Mocha, Matanzas, Cuba, 28 de junio 1932 – Madrid, España, 30 de septiembre de 2025), a causa de su avanzada edad. Tenía 93 años y en los últimos años se estaba haciendo diálisis.  

Poeta descarnado, intenso, apasionado, poseedor de un dominio del lenguaje, del ritmo y la emoción, además de visceralmente anticastrista, pasó gran parte de su vida en Madrid, donde trabajó por 40 años para la agencia de noticias EFE. Desde la capital española escribía varias columnas semanales para Libre, medio de su coterráneo Demetrio Pérez Jr. (1947-2023), en la que abordaba la situación cubana, la europea y temas de personalidades de la farándula.   

Nació en un pueblo muy pequeño donde pasó muchas vicisitudes. En 1999 expresó sobre su novela autobiográfica Ceiba Mocha (1997): “Es un libro que me había prometido escribir a mí mismo. Son los primeros 12 años de mi vida, que los pasé en aquel pueblo. No tuve niñez ni adolescencia. Me pasaba el tiempo huyendo del entorno, especialmente de mi padre, que era el ser más cruel que he conocido en mi vida. Disfrutaba torturando a mi madre, y mi madre era mi adoración. Terminé de escribirlo en 1984. No quise publicarlo mientras viviera mi madre.  Porque ella era un personaje clave; además en él hago confesiones de mi niñez que le hubieran podido herir”.

Roberto Cazorla fundó en la ciudad de Matanzas el grupo teatral Atenas: “Yo tenía 9 años y repartía los once periódicos a los suscriptores que había en Ceiba Mocha. Todas las tardes iba a la Carretera Central y recogía el paquete con 15 ejemplares que tiraba un ómnibus de la Flecha de Oro. Pero antes de repartirlo, leía desde la primera hasta la última página. Estaba al corriente de todos los movimientos artísticos de La Habana. Soñaba con ser actor. Cuando me trasladé a Matanzas viajaba dos veces a la semana a la capital para estudiar Arte Dramático. Fundé en Matanzas el grupo Atenas, con el que representábamos obras en los centros culturales y por los pueblos de la provincia. Cuando la hiena del Caribe (léase Fidel Castro) se apoderó de Cuba, yo estaba en muy buen momento como actor, y no pude continuar. Luego partí al exilio. La poesía evitó que yo muriera de nostalgia por el teatro”. 

De Cazorla escribí que parecía un niño enorme, amistoso, desbordado y tierno. Era una de esas raras personas que al conocerlas, se convierten de pronto en un amigo que ha de ser desde ese preciso instante, alguien entrañable.  Y así fue para mí Roberto Cazorla, un ser especial. 

Afirmaba ser “un poeta visceral”. Decía: “Para mí escribir poesía es un tormento. Salvo raras excepciones he escrito un poema feliz. Cada verso es una herida que me abre la piel. Reflejo en ella mi entorno. Durante mi estancia en Chicago (década del 60) escribí el libro de poemas Subir de punto, por el cual me gustaría que me recordaran”.     

El poeta editó la mayoría de sus libros con la Editorial Betania, fundada y dirigida en España por el poeta Felipe Lázaro. Allí publicó casi la totalidad de su poesía. El último de esos libros fue  No llueve. Dios se está lavando la conciencia (2023).

Su editor Felipe Lázaro expresa: “Conocí a Roberto Cazorla a finales de los años 70 en Madrid. En ese entonces, era uno de los poetas cubanos más activos en la capital española con lecturas y reuniones poéticas en su Tertulia Carilda Oliver Labra y su reconocido Premio de Poesía. Como editor, debo resaltar que Cazorla es uno de los autores más prolífico que hemos publicado en Betania con sus 15 poemarios y su libro de relatos autobiográficos Ceiba Mocha, que es su obra más importante, aunque su extensa obra poética es un ejemplo de un prolongado quehacer poético y quizás resume los dos amores de su vida: Cuba y la poesía”.

El narrador Humberto López y Guerra, residente en Estocolmo, Suecia, escribió en Facebook: “A Roberto lo conocí a mediados de la década de 1950, en Matanzas, cuando comencé como joven actor en el Grupo Teatral Atenas, que él había fundado. Los domingos hacíamos radioteatro en directo en Radio Menocal. Volvimos a encontrarnos años después en Madrid, durante la presentación de mi novela El traidor de Praga. Que en paz descanse, mi querido Roberto”.

En un correo electrónico la poeta Sara Martínez Castro, muy amiga y admiradora del escritor matancero escribió: “Muy triste noticia. Me faltan las palabras para expresar tantas emociones. Que Dios bendiga el recuerdo de mi querido amigo y hermano del alma Roberto Cazorla”.

El escritor José Abreu Felippe señala: “Sensibilidad, sencillez, ternura y dureza, caracterizan a Roberto Cazorla, un gran amigo, inquieto y anticastrista hasta la médula. Es triste que haya muerto en el exilio. Pero nos queda su obra”. 

En una reseña de Abreu Felippe sobre el relato de Cazorla «Una blancura empecinada», publicado en Cuentistas del PEN (Alexandria Library, 2011) resaltó que se trataba de: “un bellísimo texto sobre una época y un sitio que ya sólo existen en la memoria”.

Roberto Cazorla tomó el camino del exilio en 1963, estableciéndose en Chicago, luego estuvo en Nueva York y se trasladó a Madrid, donde se desempeñó como periodista para la agencia de noticias EFE por cuatro décadas hasta su jubilación. Su obra literaria es fundamentalmente poética. Entre sus libros de poesía se encuentran Que me cante un gallo para morir en colores, Una cruz de cenizas en el aliento, Le puse alas al mar para que viniera a verme y La isla que me llamaré siempre.

El escritor y editor Pío Serrano, que llegó a Madrid en la década del setenta resalta: “Cazorla, un gran tipo, buen amigo y creador insaciable desde su juventud matancera. Fue el primer poeta cubano exiliado en Madrid y a todos los que íbamos llegando nos ayudaba a abrir las puertas”.

El escritor y preso político José A. Albertini reaccionó a la triste noticia: “Lamentable pérdida la de Roberto Cazorla. Aunque lejos de Cuba y su amado terruño matancero, en España desarrolló una intensa labor periodística. También nos deja sus poemas y crónicas, todas ellas de añoranza y amor por su Cuba querida. Un cubano más que parte a la eternidad desde una tierra prestada. Cuba espera”.

El escritor fue miembro del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio y fue distinguido con la Medalla Excelencia Nacional Cubana (2022), que le entregó el Instituto San Carlos de Cayo Hueso, patronato creado por el Dr. Rafael Peñalver, a profesionales que por su ejecutoria enaltecieron a la República de Cuba. A lo largo de su extensa vida recibió también otros importantes reconocimientos. 

La medalla tuvo contratiempos en el correo y me escribió: Querido Luis: Estoy convencido que últimamente me ha picado una mosca verde. Bastaba la ilusión que me hacía recibir la medalla que, gracias a ti, me concedieron, para que no me haya llegado ni su sombra. En cuanto averigüe en correo te dejo saber, yo no estoy en condiciones de subirme a una guagua ni al Metro, soy hipocondriaco y lo del virus me tiene más enfermo aún”.  

Ha fallecido Roberto Cazorla, Cuba está más sola, a la poesía le falta una de sus voces. Que en paz descanse.

Luis de la Paz, narrador cubano residente en Miami


LIBROS DE ROBERTO CAZORLA PUBLICADOS EN BETANIA:
Poesía: No hay fronteras ni estoy lejos (1989), Se ríe de esquina peligrosa (1999), ¿Qué porcentaje de erotismo tiene tu saliva? (2000), Una cruz de ceniza en el aliento (2001), Que un gallo me cante para morir en colores (2001), Y se te morirán las manos vírgenes de mí (2002), No sé si soy del agua o de tu ausencia (2003), La cadena perpetua de nunca olvidarte (2007), Le puse alas al mar para. que viniera a verme (2010), Cuando el mundo se afeita la tristeza (2012), Ciudadano de un archipiélago de ternura (2014), La isla que me llamaré siempre (2016), Perdido en la placenta del tiempo (2017), Las entrañas de la duda (2021) y No llueve. Dios se está lavando la conciencia (2023). 

Narrativa:  Ceiba Mocha (1997).

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Reseña de la antología poética Del polvo no he venido (Betania, 2025) del poeta cubano Omar Rodríguez García (Remedios, 1952-2009) publicada en el Nuevo Herald (Miami) el 28 de septiembre.

Los propósitos de las antologías son múltiples. Uno de ellos, quizás el más importante, es la conservación y difusión de la obra del antologado. Sin embargo, cuando esa antología es la de un poeta que, como el cubano Omar Rodríguez García, fue marginado y condenado al ostracismo en su propio país, el propósito inicial se convierte entonces en algo todavía más importante: la reparación de una injusticia.

Y es justamente eso lo que la editorial Betania acaba de hacer al publicar en España Del polvo no he venido, una abarcadora antología en la que se incluyen no solo poemas escogidos de sus libros -tanto de los publicados como de los inéditos- sino también aquellos que el autor, en su vital y azarosa andadura, fue dejando olvidados en el camino.

La antología, cuya selección y prólogo estuvieron a cargo de la licenciada Mirladys Ventura Portal, comienza con los del libro, Pequeña epopeya de un ángel, escrito en 1980, pero nunca publicado. Como muestra, escojo el verso que, además de dar título al volumen, sienta el tono de sufrimiento y desesperanza de los que le siguen: “Del polvo no he venido,/ ni del barro procedo con mis alas de sol, / que a pesar de sus mustios revuelos de penumbras, / son mis alas de ser, de sufrir, de soñar/, y de acusar de paso con dedo inquisidor/ los crímenes del viento”. 

De su segundo libro, De flor y soledad (Editorial Capiro, 2003), la licenciada Ventura Portal escogió acertadamente una veintena de logrados sonetos cuyos endecasílabos parecen cantarle, primero, al amor: “Bien sé de una mujer, quizás de estrella, / quizás mejor de rosa vespertina. / Mujer de soledad, casi divina, / por quien pasa el dolor sin dejar huella. / Bien sé de esa mujer, y sé por ella, / que es de cielo el amor, que el cielo existe; / y a veces triste, como un ángel triste, / resulta siempre esa mujer tan bella”. 

Solo para, enseguida, retomar la angustia y el desamparo que siempre permearon sus versos: “¿Qué soy, que a veces pienso en mi locura/ -en mi eterna locura de egoísmo-, / que no existe el amor, que es espejismo, / de aquello que sin ser, es desventura?”.

Rodríguez García no solo dominó, como ya vimos, el difícil subgénero del soneto, sino que, también, lo hizo con la décima. Una prueba de ello son las del titulado, Casi al estilo de Dios, en las que, a caballo entre el reclamo histórico y el elogio merecido, hace desfilar líricamente a los personajes populares de San Juan de los Remedios, su ciudad natal. 

O las que aparecen en Para no perder la locura, donde le canta una vez más a su terruño: “Vieja ciudad, con balcones / de estrellas en los vitrales, / como ensueños coloniales / de pasadas ilusiones”.

En A cielo errante, su último libro -inédito como casi todos- regresa al soneto. Y lo hace retomando algunos de sus viejos temas, como el propósito y el sentido de la vida: “¿Entonces qué de mí, si no distingo/ mi divina porción, mi Yo soñado? / ¿Soy por fuerza no más el resultado/ de la alquimia del polvo en que me extingo?”.

Escojo como cierre el que escribió, ya casi al final de su vida, en la Prisión Provincial de Santa Clara: “He soñado un país inexistente, / utópico tal vez por soberano;/ de plena libertad, sin presidente. / Que pueda devenir después tirano”. 

Del polvo no he venido no solo es una muestra cuidada y representativa de la obra de Omar Rodríguez García, sino también, en mi opinión, una merecida respuesta a la forma injusta en que las autoridades culturales de Cuba lo trataron. Y es, también, una excelente y oportuna manera de otorgarle póstumamente el reconocimiento que nunca le dieron en vida.  

Manuel C. Díaz, escritor y crítico literario cubano residente en Miami


Del polvo no he venido, de Omar Rodríguez García.

Prólogo de Mirladys Ventura Portal.

246 pp., 2025. ISBN: 978-84-8017-474-9.

Colección Antologías.

Edición digital e impresa.

La muerte sólo espera, espera, espera.

Manuel Díaz Martínez

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Este caluroso domingo 3 de agosto, ha fallecido el historiador cubano Leopoldo Fornés-Bonavía Dolz en la capital española.

Estudió Historia en las Universidades de La Habana y Carolina de Praga. Se licenció en Historia y Geografía por la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció la docencia, como profesor de Historia, hasta su jubilación.

De su enjundiosa bibliografía hay que resaltar dos volúmenes de Historia de América (Madrid, 1986 y 2001). Coordinó la obra colectiva Historia Universal (Puerto Rico, 1995), en la que colaboró como autor. Además de su obra más importante,  indispensable para acercarse a la historia cubana: Cuba. Cronología. Cinco siglos de Historia política y cultura (Madrid: Verbum, 2003).

Miembro destacado del Comité Pro Derechos Humanos en Cuba, dirigido por la Dra. Martha Frayde en el Madrid de los años 80 y 90. Asistiendo, puntualmente, los primeros domingos de cada mes a la Tertulia que la mencionada Dra. Frayde organizaba en el Café Central, cerca de la Plaza Santa Ana. Fue un asiduo colaborador de la Revista Hispano Cubana, participando en los actos de la Fundación Hispano Cubana en la madrileña calle Orfila. También colaboró con textos y reseñas en la revista Encuentro de la cultura cubana publicada en Madrid desde 1996 al 2002.

No faltaba a ningún acto cubano que se organizaba en Madrid en los años 80, 90 y principios del presente siglo: presentaciones de libros de las editoriales cubano-madrileñas, como: Playor, Pliegos, Verbum y Betania, en Casa de América, el Ateneo de Madrid, el Círculo de Bellas Artes y el Centro Cubano en la calle Claudio Coello. 

Leopoldo era jovial y atento, muy fino en su trato. Afable y, sobre todo, muy cubano. Siempre se regodeaba con un buen chiste, un cuento o una anécdota histórica de los vaivenes cubanos. Un  gran erudito de lo cubano. Cuba pierde otro de sus mejores e ilustres hijos lejos de la Patria. 
¡Descansa en Paz, amigo y compatriota!

Felipe Lázaro. Toledo, 3 de agosto de 2025.

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Lugar: Centro Comunitario Rebeca Sosa de West Miami.

1700 SW  62nd Ave. Miami 33155

Fecha: sábado 19 y domingo 20 de julio (2025).
Horario:  de 9.00 a.m. – 5.00 p.m.

Durante los días 19 y 20 de julio, el público podrá pasar por la MESA de la editorial BETANIA donde tres de nuestros más recientes autores firmarán sus libros: los poetas cubanos exiliados (residentes en Miami) Mireya Goñi Camejo, Milena Ferrer Saavedra y Carlos Ramos Gutiérrez. En dicha mesa, podrán leer nuestro Catálogo General y el Catálogo Digital con 40 ebook de temática cubana que se pueden descargar y leer de forma GRATUITA en nuestro Blog: https://ebetania.wordpress.com 

Son libros cubanos libres que deben ser leídos en Cuba y el exilio.

Además, el sábado de 19 julio (a las 3.45 p.m.) se celebra el PANEL titulado «Betania, poesía cubana desde el exilio», moderado por el Dr. Eduardo Lolo, donde los betanianos Mireya Goñi Camejo, Milena Ferrer Saavedra y Carlos Ramos Gutiérrez leerán sus poemas.

Felipe LázaroEditor-DirectorEditorial Betania (Fundada en 1987)

Email: [email protected]

Blog: https://ebetania.wordpress.com

Facebook:  Editorial Betania

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