Algo más que plataformas
Iji se despierta de un coma profundo y descubre que está atrapada en una base militar secreta, invadida por alienígenas y sin contacto con el exterior. A partir de este argumento tan poco original, Iji -así se llama también el juego- consigue despertar mucho interés, sobre todo gracias a su profundidad.
De hecho, a pesar de ser un juego de plataformas, en Iji no sólo debes saltar, sino también disparar contra aguerridos alienígenas, desactivar cierres electrónicos (a través de un mini-juego de destreza) y tomar decisiones importantes. Matar a un enemigo o perdonarle la vida tiene consecuencias que deberás afrontar.
El componente de rol de Iji viene dado por los puntos de experiencia. Cuando hayas acumulado suficientes puntos, podrás mejorar las habilidades de la protagonista en uno de los muchos terminales repartidos por el juego. Para romper determinadas puertas, por ejemplo, necesitarás aumentar la fuerza.
Iji, como juego de plataformas, no es nada fácil. Los enemigos son duros de roer y las acciones de la protagonista, que no puede correr ni tampoco combinar saltos con ataques, son bastante limitadas. Iji lo compensa con una historia interesante y un desarrollo argumental abierto, en el que cada elección tiene su peso.










