* Amigos, apuntaré que difiero de Estelle… La chicha, que es la cerveza Inca, que sirven en la picantería La Juana de Cuzco está bien rica. Tiene un gusto amargo y, tal y como me ocurrió hace muchos años con la cerveza, el primer vaso no me acabó de gustar; pero al tercero ya era fan. *
En la región de Cuzco existen numerosísimas opciones para perderse en la inmensidad de la cultura inca y, aunque lo más sobresaliente sea la ciudadela de Machu Picchu, uno perfectamente podría invertir más de un mes en descubrir sus inmensos tesoros arqueológicos. Todo el valle sagrado, en las inmediaciones de Cuzco, los yacimientos que se encuentran pegados a la ciudad, la ciudadela de Choquequirao, hermana pequeña de Machu Picchu… Ufff, bien merece otro viaje futuro.
Nosotros llegamos a Cuzco con unas ganas locas de hacernos una ruta caminando hasta Machu Picchu y las tres opciones más interesantes eran cinco días por el Camino Inca (carísimo y concurridísimo), ocho días por Choquequirao, la ciudadela hermana de Machu Picchu (mi ruta preferida) o cinco días por la ruta del nevado Salkantay. Al final nos decidimos por esta última porque Virginia, una de nuestras colegas franchutes, andaba con limitaciones de tiempo. ¡¡Perfecto!!
En Cuzco todas las agencias te pintan la opción de ir por libre como imposible aunque la verdad es que es muy viable. El trek de 5 días – 4 noches por Salkantay lo ofertan de $250 a $180 (con un descuento si llevas tu carnet de estudiante). Estos precios incluyen las mulas, un arriero, el guía y 3 desayunos, 4 almuerzos y 3 cenas.
Nosotros, entre regateo y regateo, dimos con Luis, un guía cincuentón con gran experiencia tanto en la reserva del Manu como en el camino Inca y sus variantes… mi idea era ir hasta Mollepata (pueblito desde donde comienza el trek), contratar allá al arriero y las mulas directamente y hacerlo totalmente por libre, cocinándonos y acampando a nuestras anchas… pero la opción de contratar a Luis nos pareció a todos más convincente y segura pues conoce la ruta y se encargaría de prepararlo todo, contratar al arriero y cocinarnos durante el trek. El precio fue de $135 por persona por casi lo mismo que ofrecían las agencias… aunque si estás leyendo esto y estás pensando ir por libre, yo desde aquí te animo a ello; se puede hacer, fácil, por mucho menos de lo que pagamos nosotros. La ruta es difícil de perder porque los senderos son claros y te irás cruzando con otros grupos de agencias durante la travesía cuya “estela” te irá guiando (además de que los arrieros que llevan las mulas son los mejores guías y tú llevarás uno, por lo menos). No es recomendable hacer la ruta sin mulas a no ser que estés en una forma física increíble y seas caminante experimentado porque hay algunos tramos de subida de aúpa.
El trek no os lo voy a “fusilar”, solo diré que han sido unos 110 Km. atravesando montañas hasta Machu Picchu y otros 15 aprox. de vuelta caminando, ya por camino y via de tren hasta el pueblo de Santa Teresa. Los paisajes, tremendos; acompañamos al río Blanco desde Soray Pampa hasta los nevados Tucarhuay, Salkantay y Huamantay, donde dormimos a pesar del frío helador. Pasamos a 5000 metros por casi alta montaña, recorrimos pampas preciosas por Ccolpapampa, bajamos por ceja de selva hasta Llucma Bamba y volvimos a subir por las ruinas de Llactapata, desde donde avistamos Machu Picchu por primera vez, a través de la bruma, allá a lo lejos… luego ya el último descenso hasta Aguas Calientes, con baño reparador en el río Vilcanota incluido, y un merecido descanso en una cama de verdad antes de subir al Machu.
Machu Picchu es increíble, estremecedor, apabullante, mágico… no hay palabras porque literalmente te quita el habla. Machu Picchu enmudece al resto del mundo como si se tratase de una burbuja en otra dimensión colgada de la realidad.
Yo volveré pronto, seguro. Y luego, seguramente, volveré de nuevo. Y cada vez trataré de hacerlo por una ruta diferente, siempre atravesando esas montañas que la guardan. Creo que esa gran caminata que nos dimos nos ha redimensionado esta parte del viaje y nos ha proporcionado otro tipo de visión de estas montañas en las que cada valle y cada cumbre, para nosotros, forma parte de lo mismo: Un día el imperio Inca debió de haber caminado por cada sendero por los que andamos para descansar eventualmente en Machu Picchu y, durante cinco días, les rendimos nuestro particular tributo. Y nos enamoró hacerlo.
Niko.




























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































