El afán de Jose Luis Guerín por mantener una pugna entre ficción y documental llega en «Guest», su último largometraje, con la intención de revelar una obra compleja de recopilación y reinterpretación. A modo de diario de viaje, los elementos azarosos cobran una coherencia en la sala de montaje, salpicados – como la lluvia que amenaza toda la película – por los apuntes de un observador que se sabe capaz de aportar algo de luz a un retrato internacional. Aunque su director no lo quiera, es imposible no pensar en como las almas solitarias de esta obra – primero hombres añorando mujeres, luego mujeres intentando huir de los hombres – están en oposición al Festival de Venecia como lugar donde cierta burguesía discute sobre una «revolución judía» mientras los niños juegan al fútbol entre las ruinas de Samaria. Así, el León de Oro del festival italiano es un ídolo pagano en las alturas, y Guerín desciende con su cámara a ambientes paupérrimos, donde Dios se hace más omnipresente, para concluir su viaje ante un diluvio universal; castigo de lo que Chantal Akerman califica dentro de la película como la idolatría a las imágenes, es decir, el cine como una torre de Babel que pretende ser un puente hacia Dios y termina siendo una perdición.
Henrique Lage
Rodado en 1986, durante la gira de Judas Priest en los USA, presentando su controvertido álbum Turbo Lover; por dos jóvenes metaleros llamados Jeff Krulik y John Heyn; el documental ha acabado pasando a la historia por haber capturado de manera espléndida, original y lo que es mejor: barata y sencilla; el espíritu de una época en la que Ozzy Osbourne, Blackie Lawless, Vince Neil, Don Dokken o Rob Halford eran considerados dioses por sus adeptos. La idea del reportaje se presenta totalmente eficaz por su tremenda sencillez expositiva. Una cámara, un micro y salir a grabar a los metalheads que se encontraban en el párking del Capitol Centre de Maryland antes del concierto. Sin apenas edición o montaje más allá del puramente necesario. Personajes como The Zebraman y su apasionada defensa del heavy metal defenestrando sin cuartel al punk y a Madonna, rednecks bebiendo birra totalmente descamisados e intentando demostrar su hombría cantando las canciones de Judas; forman parte ya del acervo cultural norteamericano y han sido referenciados y homenajeados en varios videoclips.
Milgrom





