La constancia: el músculo invisible que sostiene todo
En el deporte y en la vida solemos obsesionarnos con los grandes objetivos: terminar una maratón, bajar tiempos, lograr determinada posición. Pero hay un factor que, aunque no brille en la meta, es el verdadero responsable de que lleguemos: la constancia . Muchos creen que la constancia es una virtud innata, reservada para personas “disciplinadas” o “con fuerza de voluntad”. En realidad, la constancia es un hábito entrenable , igual que un músculo. Se construye a partir de pequeñas acciones repetidas , no de grandes gestas aisladas. La PNL (Programacion Neurolinguistica), nos enseña que en primer término la constancia es un hábito, no una virtud. Es decir, no nacemos con constancia, no viene con nosotros; entonces no nos queda otra que para ser constantes, hayamos que entrenarla. ¿Cómo? Repitiendo TODOS LOS DÍAS (Sí, todos los días), pequeñas acciones. Hay estudios del campo de las neurociencias que muestran que sólo bastan 21 días para que el cerebro tome una nueva acción como...