Ce qui embellit le désert, dit le petit prince, c'est qu'il cache un puits quelque part. "Le petit prince", A. de Saint-Exupéry.
¿Quién?
Una pregunta difícil.
Chica, joven. Estudiante de Medicina. Escritora repentina de historias de amor. Amante de los amores imposibles, de los besos y de los finales tristes irremediables. Ex-bailarina -calzando sus puntas tocaba el cielo-, cantante en la soledad de su cuarto y, sobre todo, apasionada de la vida y de las personas.
Su osito de peluche tiene nombre propio -Harry- y sin su tazón de cola-cao de cada mañana no es nada. Fue aquella cisne que lloró tras su actuación, la wili que perdió su corona. Sonríe sola por la calle y lo disfruta. Le gustan el mar, las olas y Biarritz. Ama saber cómo se siente y qué piensa en todo momento. Viaja, escribe, vive. Le encantan los bolis rojos, el sonido del camión de la basura a las once de la noche, su ciudad en silencio y el lejano sonido de los coches. No tolera los prejuicios, que la leche esté muy caliente, no encontrar a Harry antes de dormirse y los silbidos. Odia las mañanas de madrugar y que leer directamente de las diapositivas sea equivalente a impartir clase.
Se rige con una única promesa: "que no importen las circunstancias, seguiré viviendo".
El fútbol es su pasión. Ante el gol del adversario, musita un "joder...", respira y mira la hora para convencerse de la remontada. Ante el gol de lo suyos, salta, grita y sonríe. Ante un partido que no avanza, se pasea nerviosa por los pasillos de casa. Apasionada de la English Premier League, es una madridista nacida para ser del Osasuna y hacerse del Liverpool.
Quédate, y conócela poquito a poco. Se hace querer.