No sólo es hora de tomar lo que afirmen los medios con pinzas, sino definir correctamente las actividades de una buena parte de ellos: Es propaganda, no es información. Y es propaganda antidemocrática y antioccidental.
El juez Benny Sagi, presidente del Tribunal de Distrito de Be’er Sheva, falleció en un accidente de tráfico el 7 de enero de 2026. y no estaba presidiendo el juicio por corrupción contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
Conviene decirlo y repetirlo con claridad porque una parte de los medios en español hizo exactamente lo contrario: presentó erróneamente a Sagi como “el juez que juzgaba a Netanyahu”, dando crédito a rumores infundados y transformando un trágico accidente en un relato con implicaciones políticas inexistentes.
Un ministro israelí de derecha y activistas opuestos a los asentamientos, situados en el espectro político opuesto, coinciden en que el plan de construcción E1 de Israel dividirá Cisjordania en dos. A pesar de este novedoso alineamiento, el mapa no ha cambiado. La falacia periodística, pues, sigue siendo tan falsa hoy como lo era en 2012, cuando The New York Times publicó una importante corrección.
Resumen de buena parte de la “cobertura” de los asuntos relacionados con Israel: indica al lector que debe predisponerse negativamente ante dicho estado cuando se aventure más allá del encabezamiento; y, en caso de que no lo haga, le dice que Israel es “colonialista” incluso en su propio territorio
Lo realmente sorprendente es que un artículo sobre el señalamiento de judíos no se publicó bajo los rótulos “Antisemitismo” o “Discriminación”, sino que inicialmente apareció bajo “Genocidio" o "Matanza en Gaza", como si tuvieran justificacion.
Esos “a pesar de” no son inocentes: implican que ser judío constituye, en sí mismo, un obstáculo. Se trata de un antisemitismo de raíz racial según el cual da igual lo que haga el judío: su mera condición lo vuelve sospechoso.
La doble vara de medir otras vez. O algo más serio: un dispositivo pseudo informativo puesto al servicio de una mirada obsesiva sobre Israel. Mirada amplificada por el prisma de los estereotipos, prejuicios y de la censura sobre las actividades de Hamás, otros regímenes totalitarios u otros conflictos
El ente público español de radio y televisión parece ya no tener nada que ver con la lógica de los hechos ni con el orden de la razón. Ni, claro está, con la cronología, ni con la integridad profesional, deontológica. Hamás, así, es fuente fiable, e Israel no tiene siquiera voz
CAMERA insta a los medios de comunicación internacionales a informar de forma clara y directa sobre el significado del lema «Globalizar la Intifada», que incita a cometer ataques contra los judíos en todo el mundo
El titular es un elemento central para enmarcar un tema. De entrada reduce el abanico de posibles interpretaciones e invoca ideas y conceptos concretos incluso antes de que la persona haya empezado a leer la historia. Los titulares preparan el escenario para la forma en que se lee la historia y establecen el marco de referencia desde el que se perciben los hechos