Llevamos una temporada acumulando horas de frío en el huerto, esto es la cantidad de horas en que las temperaturas permanecen por debajo de 7º, un aspecto importante para los frutales, para obtener vigor y una buena floración en la primavera. En esta semana hemos acumulado bastantes pues las temperaturas raramente han superado los 10º de máximas a lo largo del día (días de nieblas) y las heladas nocturnas ya comienzan a dejarnos el estanque congelado.
Esta receta fue uno de los modos en como despedimos el año pasado, que a su vez es recuerdo del verano y disfrute de los productos del huerto: melocotones, almendras, salvia, huevos. En el mes de agosto preparamos los melocotones en almíbar y en esta receta, a finales del año, nos comimos una parte.
Para realizarla empleamos: 95 gr de mantequilla, 115 gr de azúcar, 240 gr de almendras trituradas, 4 huevos, 90 gr de harina de arroz, esencia de vainilla, ralladura de limón, un poco de salvia fresca picada, un bote de melocotones en almíbar y un pellizco de sal.
La receta es bastante sencilla siguiendo el modelo clásico de este tipo de tarta. Comenzamos batiendo la mantequilla con el azúcar, hasta que se ponga cremosa, a continuación le añadimos los huevos, preferiblemente de uno en uno, le incorporamos la vainilla, la ralladura de limón y las hojitas de salvia picadas finamente. Luego le ponemos la almendra y le añadimos la harina de arroz.
Antes de hornear la tarta habremos precalentado el horno, a un mínimo de 180 º. Necesitamos engrasar el molde, para que se despegue con facilidad. Vertemos la masa dentro del molde y nivelamos para conseguir un reparto equilibrado. Colocaremos las mitades de melocotones por encima, presionando ligeramente. Ya está lista para meter en el horno.
Un nuevo año, un nuevo comienzo en el ciclo de la naturaleza y de la vida. En esta época las peonías están secas, sus ramas mero recuerdo de tiempos mejores. Esos que la acuarela intenta atrapar. Pero mientras que el papel intenta reflejar esa evanescencia, en el huerto la planta es pura resiliencia, año tras año, voluntad de sobrevivir.
Mis deseos para este nuevo año van por ahí, por aprender de esa capacidad de continuidad, alcanzando lo mejor que cada uno de nosotros mismos podemos ofrecer.
Que tengáis un año 2026 cargado de prosperidad en todos los sectores de vuestra vida:
Estamos acabando el año, esta es la semana 52, la última semana completa, solo nos quedan unos días en la próxima semana para rematarlo. Estamos ya en plena temporada invernal, apenas unos días del presente año y con el resto del invierno en el año nuevo.
El año pasado el frío más serio comenzó ya en enero, este año parece que se ha iniciado esta semana, con temperaturas mínimas en torno a los -4º,-5º y máximas similares a las que llevábamos teniendo. También hemos tenido algo de agua al comienzo de semana.
En esta época entorno a la Navidad cada año repito muchos de los dulces de toda la vida, pero también me gusta probar cosas nuevas y desde hace un tiempo le tenía echado el ojo al Strudel, pero no a cualquier Strudel, sino al italiano, realizado con pasta Frolla, una especie de pasta brisé.
Los dulces con manzanas se hacen imprescindibles en una época en la que las manzanas todavía llenan la despensa, especialmente nos gustan las manzanas reinetas en este tipo de postres. Pero en esta ocasión no solo emplearemos las reinetas del huerto, sino también las uvas pasas, realizadas esta temporada.
Este Strudel lleva por un lado la pasta Frolla y por otro el relleno, para la primera necesitaremos: 250 gr de harina, 150 gr de azúcar, 125 gr de mantequilla, 1 huevo, ralladura de un limón, 3 gr de polvo de hornear, 20 ml de leche, vainilla y sal. Para el relleno pondremos: 600 gr de manzanas, 50 gr de azúcar, 50 gr de pan rallado, 30gr de pasas, 20 ml de zumo de limón, 20 gr de mantequilla, 20 gr de piñones, canela, vainilla y ron. 1 huevo para barnizar toda la superficie final del strudel.
Comenzamos preparando la pasta pues necesita reposo. Mezclamos la mantequilla a temperatura ambiente, con el azúcar, más la sal y la vainilla, le añadimos la leche, el huevo y la cáscara de limón. Posteriormente el polvo de hornear y la harina. Vamos a procurar trabajar la masa rápido y sin usar las manos, en lo posible. Dejaremos reposar en el frigorífico durante 1 hora.
Mientras tanto vamos con el relleno. Empezamos poniendo de remojo las pasas en el ron. A continuación pelamos las manzanas y las cortamos en trocitos, finamente. Le añadimos el zumo del limón por encima.
Ponemos la mantequilla en una satén y echamos el pan rallado y lo doramos, le añadimos el azúcar y se mezcla sin dejarlo quemar. Se quita del fuego. Se unen las manzanas, la mitad del pan rallado, los piñones, la vainilla, canela y las pasas. Mezclamos todo bien.
Estiramos la masa, para ello vamos a tomar un papel de horno y extender la masa encima del mismo. Esto nos va a ayudar a la hora de enrollarla. Debe tener al menos el tamaño del papel de horno. Procuramos enharinar bien, para que la masa no se pegue al papel.
Colocamos primero el pan rallado, en el espacio central que va a ser la base del Strudel, para que absorba los líquidos de la cocción. Colocamos el relleno por encima, amontonándolo en el centro, con la ayuda del papel doblamos uno de los lados sobre el relleno, antes, en las zonas donde las masas se van a tocar, se echa un poco de huevo del de barnizar. Hacemos lo mismo con el otro lado. El huevo ayuda a que las masas se peguen. Se doblan bien los bordes laterales.
Se barniza con el huevo toda la superficie superior y se mete al horno que habremos calentado previamente. Lo tendremos los 10 minutos iniciales a 200º y luego bajaremos a 160º y lo tendremos 30 minutos más. Cuando esté dorado lo sacamos. Lo dejaremos enfriar durante 1 hora y luego podemos ponerle azúcar glass, si gustáis de ella, pero no es necesaria.
Me encantan los castaños. Fácilmente pueden alcanzar cientos de años y siguen ahí. Anclado en el suelo y constante en su anhelo. Su lucha por la vida no se interrumpe por las dificultades cotidianas, sigue adelante. Disfruta de cada día.
Que la vida os dé su persistencia y la Navidad os traiga su ilusión por vivir cada día como algo único: ¡¡¡Feliz Navidad 2025!!!
Esta ha sido una semana de lluvias continuadas en el huerto (en cantidades moderadas), quizá se salvo uno de los días sin ellas. Las temperaturas han estado acordes con este hecho. Temperaturas suaves, moderadas para esta época, con máximas que rara vez superan los 10º y mínimas que no descienden a temperaturas negativas, aunque las rozan.
Este año no ha sido un buen año para las setas, pero el otro día pillamos unas pocas setas de cardo. Aprovechando que tenemos castañas decidimos preparar una sopa con ellas y las setas, a la que además le añadimos colas de langostinos y barriguera.
Esta es una sopa muy otoñal, donde los perfumes de los ingredientes aparecen resaltados entre si. No se ocultan, sino que se ensalzan. Comenzamos todo el proceso pelando los langostinos. Salteamos las cáscaras en un poco de aceite y con unas verduras, un poco de cebolla y una zanahoria preparamos un caldo para la sopa.
Mientras cuece el caldo vamos con el resto. Hay que pelar las castañas, para ello el microondas resulta estupendo, luego lavamos y troceamos las setas. A continuación picamos fina la barriguera. Vamos a usar la grasa que suelta esta para saltear el resto de ingredientes. Dejamos dorar y retiramos del fuego. En esa grasa sofreímos el ajo y salteamos las setas.
Luego añadimos los langostinos a los que les hemos quitado la tripa central, salteamos todo junto. Posteriormente salteamos las castañas y añadimos el liquido del caldo que habremos colado. Controlamos la sal y rectificamos si es necesario. Dejamos cocer hasta que las castañas están bien cocidas. Son ellas, las que actúan de espesante de la sopa al liberar la harina, tras la cocción.
En esta entrada quiero mostraros un cultivo que continuamos teniendo en el invernadero, aunque lo cierto es que en este momento su presencia es más de supervivencia que de crecimiento: Las guayabas. Comenzamos con ellas allá por 2018, os mostré nuevamente como estaban en 2021 y quiero mostrarlas ahora, que van adelante, aunque lo han pasado mal.
El año pasado tras renovar el invernadero, decidí pasarlas a tierra. Tenía en ese momento 4 plantas, dos eran las mismas de 2018, las otras 2 tenían un par de años y eran resultado de una siembra posterior. La zona donde pensé colocarlas fue en la nueva que habíamos ampliado, justo junto a la entrada. Más que nada pensando en una zona bien iluminada y libre.
Las plantas a los pocos días de colocarlas allí, en un inicio sin ninguna protección más, sufrieron una helada, aunque estaban dentro del invernadero, y este estaba cerrado, no fue suficiente. Toda la zona superior se quemó. Les coloqué manta térmica por encima (a buenas horas) y no sabía si esto sería suficiente para que las plantas consiguiesen sobrevivir. Pensaba que quizá aunque perdiesen alguna rama, sobreviviría el tronco, pero no fue así.
Hubo que esperar hasta la primavera. Tres de las plantas rebrotaron a ras del suelo, una de las pequeñas no lo consiguió. Esas son las plantas que os muestro aquí. Este ha sido el crecimiento de este año. No ha sido demasiado. Es cierto que el topo ha estado este año muy activo en el invernadero, lo que posiblemente haya influido un poco en su crecimiento, tenía zonas de paso por debajo.
Con todo, están vivas y donde hay vida hay esperanza. Con la vista puesta en esa esperanza, este otoño les hemos colocado a las guayabas doble protección. Por un lado un plástico a modo tienda, con el frente cerrado en uno de sus lados, y por encima del mismo manta térmica con tejido doble.
Las plantas están así y ya han resistido alguna helada, pero no han sido descensos de temperatura muy extremos, el frío más intenso, pienso, que está por venir. Normalmente enero y febrero presentan descensos más acusados de las mínimas.
El huerto en esta semana se ha mantenido en un ambiente más oscuro de lo que suele ser habitual. Días nublados y la aparición de las nieblas han contribuido a ello. Desde el inicio de semana las temperaturas han ido en descenso. Así se han acercado a los 5º de máximas y alrededor de los 0º de mínimas.
En ese entorno de humedad, la lluvia no ha sido muy abundante, más bien chispeando y niebla húmeda. Solo en uno de los días han caído en torno a los 10 litros.