Estereo Tipos. Capítulo II

El capítulo de hoy es un homenaje a la década de los ochenta y su influencia sobre nuestros ideales, actitudes y espesor de las hombreras. Debí de dibujarlo uno de esos días en que mi querida compañera la poligonera me hablaba abiertamente sobre lo que yo vine en denominar: «romances de inodoro», haciendo referencia a que pasaban por su vida sin dejar rastro ni trascendentalidad y a que, por norma general, tenían su materialización dentro de un váter público. Como la visualización de sus anécdotas era práctica y dolorosamente inevitable imagino que me aferré a símbolos de mi infancia, totalmente inocuos o, en su defecto, enrollados para poder pasar el día de trabajo sin llegar a golpearme la cabeza contra la pantalla del ordenador hasta procurarme una deficiencia del 33% de incapacidad que me consiguiera un curro mejor.

Así que Bruce Willis y Spock are in the air; como se puede ver en el siguiente gráfico:

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A modo de aclaración, él se llama Elliot y está tomando Tang de naranja, lo de la sombrillita es únicamente por estética hawaiana y porque probablemente haya visto muchas películas de Dudley Moore. Ella es la idea que tengo yo del diseño de vestuario de Star Trek cuya serie televisiva o de películas jamás he visionado, se llama Tricia y en lugar de genitales, ya sabés, tiene un tercer sobaco. Ese giro de guión que la lleva a Ibiza en calidad de drag queen, bueno, es demasiado caprichoso y únicamente está motivado porque posiblemente estábamos aproximándonos a la hora de salida o bien mi compañera había gritado en voz alta algo como: «Pues a mí me encanta que me peten el culo» y, vaya, todo son asociaciones de ideas.

Estereo Tipos I

estereo-.

(Del gr. στερεο-).

1. elem. compos. Significa ‘sólido’. Estereografía, estereoscopio.

tipo.

(Del lat. typus, y este del gr. τύπος).

1. m. Modelo, ejemplar.

2. m. Símbolo representativo de algo figurado.

(…)

8. m. Persona extraña y singular.

En los cerca de ocho meses que pasé vendiendo tarjetas de crédito por teléfono elaboré un plan de fuga tan sofisticado y paciente como el de Tim Robbins en Cadena perpetua. Mientras él iba escavando gramito a gramito un tunel hacia la libertad, yo, entre llamada y llamada dibujaba viñetas estáticas cargadas de ira. Igual que Tim un día consiguió irse a aquella isla con Morgan Freeman – yo no quiero cuestionarme esa relación, pero en fin,  no me pasaría varias décadas escavando con una azuela para pasar la jubilación puliendo una barcaza en un paraíso natural mientras Merryl Streep me da el coñazo, a no ser que Merryl Streep sea para mí lo que Cristiano Ronaldo para la hermandad mundial de poligoneras -, yo acabaría un librillo de ilustraciones críticas (a no se sabe qué) que vendería muy bien en las estaciones de metro y me permitirían dejar el call center tan alegremente como el que se saca un módulo de manualidades subvencionado por el estado.

Al final me echaron en Navidad por no vender un clavel y ahora estoy cobrando el paro. Aquí os dejo el primer capítulo de la serie que nunca vio la luz:

ESTEREO TIPOS. Capítulo 1: Estrellas sedicentes

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Y, a modo de obsequio por primera entrega, un spin off de Drew Barrymore – suponiendo que ésta compartiese piso con Rancia de Luxe en un imaginario surrealista post-universitario -:

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