Ina May Gaskin, es fundadora y directora del Centro de Partería Granja, ubicado cerca de Summertown, Tennessee. Fundado en 1971 en 2011, el Centro de Partería Granja había manejado aproximadamente 3.000 nacimientos, con muy buenos resultados. Es autora de Partería Espiritual, ahora en su cuarta edición.
Ha dado conferencias en todo el mundo. Fue Presidenta de la Alianza de Parteras de Norteamérica. En 1997, recibió el Premio Chabon ASPO / Lamaze Irwin y el Premio de Reconocimiento de la Asociación Perinatal Tennessee.
En fin, una reconocida partera de la que hay mucho que aprender.
Os dejo con su documental Birth Story
https://docs.google.com/file/d/0BwHVXyXWLYk9VDM5MExfaGE4bDQ/edit?pli=1
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Algunos puntos clave del parto en casa
Pulula por las redes la noticia del nacimiento en casa del bebé de Gisele Bundchen. En realidad la noticia es bastante antigua y desde luego no es la única famosa que ha decidido parir en casa.
Pero a mi me ha servido de excusa para escribir este post.
En general las reacciones a las noticias de partos en casa suelen ser de aceptación o de profundo rechazo, según los ámbitos. Pero me encuentro con un gran sector de la población que verbaliza "sería maravilloso pero me da miedo que pase algo". Esta frase siempre me provoca una sonrisa :-) ¡claro que va a pasar algo, el nacimiento de tu bebé!

No pretendo, al menos en este momento, quitar el miedo a nadie a parir en casa. Lo que profundamente pienso es que cada mujer debería tener la opción de elegir el lugar que prefiera, por las razones que sea, para su parto.
Lo que quiero con este post es desterrar algunos de los prejuicios que se tienen en relación a los partos en casa debido a la desinformación.
Protocolo de un parto en casa estándar en dos puntos:
1. No todas las mujeres pueden parir en casa.
Así es. Se han de cumplir ciertos requisitos para poder parir en casa. Entre los básicos e imprescindibles está el tener diagnosticado un embarazo de bajo riesgo.
Por lo tanto, una mujer que decide parir en casa normalmente ha seguido todo o parte del protocolo hospitalario para el embarazo.
La parte psicológica también entra en este punto 1, ya que para dar a luz en casa, la mujer y su pareja han de saber y querer manejarse emocionalmente con las consecuencias que genera cuestionar y desafiar a la autoridad (en este caso médica). Créeme cuando digo que esta elección es vivida como un desafío frontal para la mayoría del sector sanitario hospitalario encargado de "ayudarnos a parir".
2. Siempre hay una matrona o matrón.
¿O qué pensabas? Cuando hablo con las mujeres de este tema muchas veces detecto que pensaban que parir en casa era parir solas, sin asistencia médica. Que conste que también hay mujeres empoderadas que así lo eligen, pero no estoy hablando ahora de ellas.
Cuando una mujer decide parir en casa contrata al personal médico y no médico necesario para que su parto sea tan seguro como en el hospital. Es decir, no se trata de un parto desatendido médicamente. Siempre habrá una matrona y posiblemente un doula en el hogar.
Tanto la matrona como la doula te habrán conocido previamente, estableciendo las sesiones que sean necesarias para conocer tus necesidades reales de cara al gran día.
La matrona lleva a casa todo el equipo y recursos necesarios para atender un parto normal. Es decir, puede, siempre que sea necesario, hacer tactos, escuchar el latido del bebé, hacer una episiotomía, suturar puntos, contraer el útero en el postparto con el medicamento necesario..... Este es el punto que más me gusta a mi del parto en casa y es que te aseguras que las intervenciones no son por protocolo de rutina sino porque realmente han sido necesarias. Esto es muy importante para mi, y sinceramente, por ti y por la salud de tu hijo, debería serlo también para ti.
Eso si, normalmente, en un parto en casa casi nunca se necesitan este tipo de intervenciones y todo sucede de forma íntima en donde la matrona observa tranquila el suceder del milagro y la doula apoya emocionalmente el viaje de la mamá.
Creo que esta información que te acabo de dejar puede hacer que tu imaginación deje de volar en pos de posibles miedos infundados.
Pero vayamos más allá. Asumamos la posibilidad de que realmente en algún momento pase "algo" fuera de lo que consideramos parto normal (que es lo que atienden las matronas). ¿Qué se hace entonces?
Hagamos otro pequeño listado:
1. Todas las matronas que atienden partos en casa se aseguran de que el lugar elegido para el parto no esté más lejos de 20-25 minutos en coche de cualquier centro hospitalario.
2. Siempre habrá un coche disponible en la puerta de casa lleno de gasolina y un conductor/a, que nunca es la matrona, disponible.
3. La casa estará preparada arquitectónicamente para ser desalojada con facilidad.
4. Todas la matronas que atienden en casa saben por su experiencia que una complicación en el parto se ve llegar de lejos, no es algo que suela aparecer de improvisto. Da tiempo a reaccionar.
5. Ante una complicación real la matrona hace una llamada de urgencia al hospital más cercano de forma que, antes incluso de llegar al hospital, ya está todo preparado para la intervención.
Supongo que este post habrá dejado muchas cosas claras en relación a un parto en casa. Entiendo que si el miedo ha anidado en ti esto no sirva de mucho. No importa, no era esa la idea. Pero al menos quería desterrar ciertas ideas erróneas que podías tener y hacerte así una idea más realista.
Yo he parido 3 veces en casa, así que si tienes alguna duda al respecto no dudes en preguntarme. Será un placer contarte.
Me gustará recibir tus comentarios. Gracias.
Soy Mª José Mochón.
Tu doula on line.
La desinformación es peligrosa, te deja sin herramientas válidas
Esta podría ser la historia de mi primer parto, si me apuras yo lo pasé aun peor debido a mi desconocimiento.
Recuerda siempre que la información es poder y lo que sientes en tus entrañas también.
Recuerda siempre que la información es poder y lo que sientes en tus entrañas también.
Cómo tomar una decisión de la manera más óptima
Recuerdo perfectamente aquel momento en que recibí los resultados de las primeras pruebas de embarazo con mi primer hijo.
Hace ya 14 años pero no olvido aquellas palabras que dijeron "el cribado de cromosomas ha salido positivo". Yo, en aquel momento no entendía nada de aquello. Mi cara debió de ser un poema y lo siguiente que me dijeron es que tenía altas probabilidades de que mi hijo saliera con alguna malformación cromosómica del tipo síndrome de down.
En la misma consulta me dijeron que me llamarían para darme la cita para la amniocentesis, palabra que tampoco conocía.
Me fui a casa echa pedazos. Si en aquel momento hubiese tenido a mi lado a una doula todo hubiese sido diferente.
Transcurrieron tres o cuatro días hasta que recibí esa llamada. No sé por qué dispositivo interno que desde entonces sé que hay en mi, no me conformé con seguir el protocolo de una cita para una amniocentesis que confirmaría o descartaría si efectivamente mi bebé padecía alguna alteración.
Así que en esos tres días de sin vivir busqué información sobre qué me harían en esa prueba y reflexioné sobre el porqué y el para qué.
Tener esa información me ayudó a tomar una decisión sobre mi acción. Una acción que me dejó en paz y tranquila porque ya no actuaba desde el desconocimiento que antes tenía o el miedo que se desataba en mi ante lo desconocido.
Desgraciadamente en los hospitales nos encontramos con pocos profesionales que tengan tiempo para explicarte de que se trata el protocolo por el que ofrecen pasar, si hay alternativas a lo que ofrecen y mucho menos de mirarte a los ojos y comprender por lo que estás pasando.
En momentos así, no hay mamá que no necesite saber y que tengan en cuenta sus decisiones con cariño y respeto.
Yo decidí anular mi cita con la amniocentesis y me cayó una regañina de incomprensión por mi decisión. ¡Qué cosas!¿no? Es como si negarte a algo de lo que te proponen sea negar el saber del profesional. No tiene nada que ver. No es algo personal hacia el sanitario, es algo personal de la mamá, el bebé y su familia.
Es de agradecer que los avances tecnológicos estén ahí, al alcance de todas si nos hace falta y si así lo decidimos. Simplemente sobra el abuso de poder a través del miedo o de la ausencia de información veraz y detallada.
No son obligatorias las pruebas ni el protocolo. Todo se puede pensar y decidir con calma según necesitemos y nos convenga. No hay prisa para las cosas del embarazo.
Son tres cosas las que hoy quiero que retengas. Ante cualquier prueba a la que te propongan someterte esto es lo que has de preguntar:
- Conoce la prueba que te están proponiendo. ¿Para qué es o que mide o que pretende? ¿Cómo se lleva a cabo, que te van a hacer a ti y a tu bebé? Siente interiormente que te quedas satisfecha con la respuesta.
- Pregunta siempre si hay una alternativa para conocer o medir aquello que desean. Alguna forma de hacerlo más natural o menos invasivo.
- Y por último, toma una decisión. Tómate el tiempo que necesites. Ahora ya tienes la información y seguro que tu decisión será la acertada para ti y tu bebé. Toma la decisión que te deje más tranquila y habrás acertado. Pero no te dejes intimidar, porque te aseguro que lo van a intentar, y desconozco porque lo hacen.
Si no te sientes cómoda en tu hospital o centro de salud para preguntar o la respuesta no es convincente para ti, busca quien sepa informarte con amor, que tenga buena información o al menos, sepa como acceder a ella.
Hace ya 14 años pero no olvido aquellas palabras que dijeron "el cribado de cromosomas ha salido positivo". Yo, en aquel momento no entendía nada de aquello. Mi cara debió de ser un poema y lo siguiente que me dijeron es que tenía altas probabilidades de que mi hijo saliera con alguna malformación cromosómica del tipo síndrome de down.
En la misma consulta me dijeron que me llamarían para darme la cita para la amniocentesis, palabra que tampoco conocía.
Me fui a casa echa pedazos. Si en aquel momento hubiese tenido a mi lado a una doula todo hubiese sido diferente.
Transcurrieron tres o cuatro días hasta que recibí esa llamada. No sé por qué dispositivo interno que desde entonces sé que hay en mi, no me conformé con seguir el protocolo de una cita para una amniocentesis que confirmaría o descartaría si efectivamente mi bebé padecía alguna alteración.
Así que en esos tres días de sin vivir busqué información sobre qué me harían en esa prueba y reflexioné sobre el porqué y el para qué.
Tener esa información me ayudó a tomar una decisión sobre mi acción. Una acción que me dejó en paz y tranquila porque ya no actuaba desde el desconocimiento que antes tenía o el miedo que se desataba en mi ante lo desconocido.
Desgraciadamente en los hospitales nos encontramos con pocos profesionales que tengan tiempo para explicarte de que se trata el protocolo por el que ofrecen pasar, si hay alternativas a lo que ofrecen y mucho menos de mirarte a los ojos y comprender por lo que estás pasando.
En momentos así, no hay mamá que no necesite saber y que tengan en cuenta sus decisiones con cariño y respeto.
Yo decidí anular mi cita con la amniocentesis y me cayó una regañina de incomprensión por mi decisión. ¡Qué cosas!¿no? Es como si negarte a algo de lo que te proponen sea negar el saber del profesional. No tiene nada que ver. No es algo personal hacia el sanitario, es algo personal de la mamá, el bebé y su familia.
Es de agradecer que los avances tecnológicos estén ahí, al alcance de todas si nos hace falta y si así lo decidimos. Simplemente sobra el abuso de poder a través del miedo o de la ausencia de información veraz y detallada.
No son obligatorias las pruebas ni el protocolo. Todo se puede pensar y decidir con calma según necesitemos y nos convenga. No hay prisa para las cosas del embarazo.
Son tres cosas las que hoy quiero que retengas. Ante cualquier prueba a la que te propongan someterte esto es lo que has de preguntar:
- Conoce la prueba que te están proponiendo. ¿Para qué es o que mide o que pretende? ¿Cómo se lleva a cabo, que te van a hacer a ti y a tu bebé? Siente interiormente que te quedas satisfecha con la respuesta.
- Pregunta siempre si hay una alternativa para conocer o medir aquello que desean. Alguna forma de hacerlo más natural o menos invasivo.
- Y por último, toma una decisión. Tómate el tiempo que necesites. Ahora ya tienes la información y seguro que tu decisión será la acertada para ti y tu bebé. Toma la decisión que te deje más tranquila y habrás acertado. Pero no te dejes intimidar, porque te aseguro que lo van a intentar, y desconozco porque lo hacen.
Si no te sientes cómoda en tu hospital o centro de salud para preguntar o la respuesta no es convincente para ti, busca quien sepa informarte con amor, que tenga buena información o al menos, sepa como acceder a ella.
¿Qué necesita una mujer de parto?
Me traigo un trocito de un artículo del ginecólogo Emilio Santos para contestar a esta pregunta.
¿Qué necesita una mujer de parto?
Para poner en el mundo a un bebé y su placenta, has de liberar un cóctel de hormonas, que son las hormonas del amor: oxitocina, endorfinas y prolactina; y que tienen sus funciones: nada más y nada menos que las funciones de los orgasmos; básicamente, estas hormonas tienen la función de conseguir que el nacimiento de tu hijo sea un hito de amor inolvidable en tu vida. Pero estamos en la época de el nacimiento en la era del plástico, en que la oxitocina sintética reemplaza a la natural, en que, a escala planetaria, el número de mujeres que llevan a cabo el parto con hormonas del amor es ... insignificante; como si las hormonas del amor se hubieran vuelto inútiles. Estamos en una situación sin precedentes. ¿Qué va a ocurrir en unas cuantas generaciones más?.
¿Qué necesita una mujer de parto?
Para poner en el mundo a un bebé y su placenta, has de liberar un cóctel de hormonas, que son las hormonas del amor: oxitocina, endorfinas y prolactina; y que tienen sus funciones: nada más y nada menos que las funciones de los orgasmos; básicamente, estas hormonas tienen la función de conseguir que el nacimiento de tu hijo sea un hito de amor inolvidable en tu vida. Pero estamos en la época de el nacimiento en la era del plástico, en que la oxitocina sintética reemplaza a la natural, en que, a escala planetaria, el número de mujeres que llevan a cabo el parto con hormonas del amor es ... insignificante; como si las hormonas del amor se hubieran vuelto inútiles. Estamos en una situación sin precedentes. ¿Qué va a ocurrir en unas cuantas generaciones más?.
- Desde la perspectiva fisiológica, el parto es un proceso involuntario gobernado por las estructuras cerebrales más primitivas, aquellas que compartimos con los primeros mamíferos: el hipotálamo y la hipófisis son las estructuras que liberan el flujo hormonal en el parto. La primera consecuencia de esto es que el parto es un proceso involuntario. La digestión o la circulación de la sangre son otros ejemplos de procesos involuntarios. Y los procesos involuntarios tienen una característica en común: no podemos ayudar; el cuerpo los realiza sólo. Pero, en cambio, sí podemos entorpecer; y mucho. En el caso del parto influye negativamente todo aquello que eleve la adrenalina o que haga estimular el neocórtex (que es la parte del cerebro que en el humano ha alcanzado cotas de desarrollo impresionantes).
- Desde la perspectiva cultural, por el contrario, hace varios milenios existe un condicionamiento dirigido a que una mujer no sea capaz de parir por sí sola. Eso lo podemos observar, por ejemplo, en el vocabulario ya que obstetricia proviene de ob stare (estar frente a). Es como si no pudiéramos parir si no tenemos a alguien en frente. En muchos medios culturales hay rituales que tienen el efecto de asegurar necesidad de acompañamiento. Un ejemplo son los rituales de mutilación genital; la cicatriz impide la elasticidad adecuada para el parto y se hace imprescindible que haya alguien para ayudar. O, por ejemplo, el ritual de darse prisa en cortar el cordón; estimula la necesidad creada de que haya alguien que corte el cordón; mucha gente cree que es lo más importante que hay que hacer en un parto. Ha habido teorías que, acertadamente, han identificado este condicionamiento, por ejemplo, la teoría de Pavlov, que dio origen a las escuelas de psicoprofilaxis. Pero, paradójicamente, estas escuelas han acabado teniendo como efecto final la difusión de la idea de que, para parir, una mujer necesita alguien que le guíe o que le enseñe cómo respirar. Ha habido tendencias que, acertadamente, han buscado esquivar estos factores culturales. Y, paradójicamente, internet está plagado de videos de "parto natural" en los que al final siempre se transmite lo mismo: una mujer que, para parir, parece necesitar alrededor a varias personas mirando. Hasta fechas recientes, el mensaje cultural era que, para parir, las mujeres necesitaban a otras mujeres. Hoy, en la época de la oxitocina sintética, en la época de la cesárea, en la época de la cientificación del amor, el mensaje es que, para parir, las mujeres necesitan el control de las instituciones de salud. En los ámbitos profesionales convencionales se habla de control, de manejo, de dirección, de conducción ... del parto; y en los ámbitos menos convencionales se habla de preparación o de coach ... Culturalmente se predispone a que la mujer de parto necesite ayuda.
Cinco pildoritas de información importante
Os dejo estos cinco videos cortitos pero que sueltan información muy importante entorno al parto. Son de Chile pero bien podían estar hechas en casi cualquier lugar "civilizado".
El parto es amor y no admite instrumental ni medicinas
Michel Odent: ´El parto es amor y no admite instrumental ni medicinas´
El médico galo cree que debe mantenerse el bebé más tiempo con el cordón umbilical para erradicar el tétanos neonatal, patología que puede resultar mortal
eva de león 08.11.2013 | 02:10
El obstetra Michel Odent presente en las jornadas El Nacimiento y la Salud Perinatal. | sabrina ceballos
Este doctor en medicina de origen francés explica sus teorías del parto natural en el marco de las I Jornada Nacimiento y Salud Perinatal en el contexto científico de 2013, que lleva a cabo la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria desde ayer en la Facultad de Ciencias de la Salud.
El amor, según el doctor, es la emoción que mueve a muchas personas para traer niños al mundo, afirma desde el primer momento. Por ello, hay que hacer que los mismos se encuentren con él nada más nacer. Y no hay nada "menos amoroso que el interior de un quirófano, higiénico sí, pero la actitud es de rapidez, seriedad, nada que ver con un ambiente ideado por una madre en el que da a luz un hijo con dolor, sí pero también con mucho sentimiento".
Odent destaca un dato del proceso del parto, sobre a la importancia del cordón umbilical. No está de acuerdo con la actual prisa que hay en muchos hospitales e incluso por parte de muchas comadronas, de cortar este enlace entre la madre y el niño. "Hay que esperar para cortar el cordón, en el interior del mismo se acumula una sangre que puede ser vital para la salud del menor. Son 40 milímetros de fluido en el que se acumulan células madre, nutrientes, y múltiples sustancias beneficiosas para el futuro desarrollo del niño".
La rapidez en este proceso está provocando algunos casos de tétanos neonatal', enfermedad que puede producir el fallecimiento del recién nacido. Michel Odent afirma que "si se mantiene el cordón más tiempo, puede erradicarse para siempre esta patología. Existe la vacuna que se le suministra a la madre durante el embarazo para controlar este riesgo, pero científicamente se ha demostrado que se desconocen los efectos secundarios que ésta vacunación puede acarrearle al bebé en el futuro".
A raíz de esta cuestión, el médico explica lo que se conoce como el nacimiento Lotus, la práctica de dejar el cordón sin cortar, dejando el bebé unido a la placenta hasta que se desprenda de manera natural, que se realiza en algunos puntos de Australia. Y que Odent conoce aunque considera que puede ser algo extremo, aunque sí beneficioso para el bebé, en su justa medida.
Odent explica que dentro del ambiente hospitalario los profesionales defienden lo que él denomina "paradigma de ayudar", que se impone sobre los deseos de la madre. Sin embargo, el obstetra francés aboga por "el paradigma de proteger" a la madre y al bebé de interferencias ajenas a la interrelación que ambos crean desde que se inicia el parto. Un proceso de amor pleno entre ambos seres y que culmina en el momento que el recién nacido reposa sobre el vientre de la mamá.
Sus claves son "proteger y observar". Las mujeres llevan siglos dando a luz en lugares inhóspitos, remotos sin que hayan sufrido daño alguno, y se ha perdido la naturalidad del proceso de parir. Por ello, este defensor del parto natural aboga por retomar el hábito de "sentarnos en un rincón y dejar que todo siga su curso, y sólo intervenir si fuese necesario. Lo que en muchas ocasiones no lo es".
Rememora una anécdota durante un parto en el Reino Unido, en el que le pidieron que acudiera al domicilio de una pareja que iba a dar a luz, "estuve todo el tiempo sentado en un rincón mirando, sin hacer nada. La comadrona y la madre hicieron todo el trabajo, yo sólo me limité a estar allí".
El obstetra dice que "desde que la ciencia ha desembocado en la toma de conciencia ecológica, muchos se preguntan qué podemos hacer para dejar de destruir el planeta. Unos han puesto todas sus esperanzas en la tecnología, otros confían en el humanismo ecológico. Yo sostengo que lo prioritario debería ser la génesis de un ser diferente, de un ser humano ecológico, con una actitud positiva hacia la vida."
Este médico experto en nacimientos destaca que "no hay que perturbar la fisiología, y hay que dejar que todo se desarrolle según el curso natural de la vida, si es preciso hacer que intervenga la medicina se utiliza. Más que hablar de humanizar me gusta emplear la palabra 'mamiferizar'. Somos mamíferos y de esta manera se naturaliza el parto. Más que controlarlo hay que guiar a las gestantes hacia la conclusión de un fin, que es traer un niño al mundo".
La idea del parto natural se relanza después que Ina May Gaski, matrona de Estados Unidos, fundara The Farm en 1971, un centro donde han nacido unos 3.000 bebés, todos acompañados de parteras especializadas, con mínima intervención y cuyas cifras de mortalidad son muy bajas, si se las relaciona con otros centros con más medios.
www.laprovincia.es
Sobre episotomías, perinés y otros menesteres
Aprovechando algunas preguntas que me han echo sobre la conveniencia o no de los masajes de periné y el uso de otros artilugios para favorecer la elasticidad de la zona, me animo a escribir este pequeño post para compartiros lo que he comprobado a traves de mi, mis cinco partos y como acompañante de otras mamás.
Hablemos de nuevo de la dichosa episiotomía, de su conveniencia o no y de como evitarla.
Para no repetirme mucho sobre el tema os remito a leer primero el post que compartí por aquí hace un tiempo, el cual comparto casi en su totalidad.
Una vez leido añado lo siguiente.
Una episiotomía puede ser totalmente evitable. Eso sí, depende de algunos factores.
El primero que voy a nombrar es el que comparto con el post leido. Depende muy mucho de la conciencia, la templanza y el saber hacer (en este caso no hacer) del/la profesional que te atienda. A parte de este factor, que en cierta medida también puedes controlar eligiendo a la persona que quieres que te asista en el parto, sólo me queda otro factor, y ese eres tu.
Evidentemente no voy a negar que un periné elástico tiene más posibilidades de evitar una episiotonía que otro rígido o espástico y que para mantener el periné elástico podemos usar aceites, masaje y globitos apropiados para ello, quizás no esté de más o quizás si. El caso es que yo siento que para evitar una episiotomía tenemos que mirar un poco más adentro, adentro nuestra, en nuestra psique.
Qué Cosas ¿no? El periné y nuestro trabajo personal. Pues así es como lo veo yo.
El trabajo que ha de hacer el periné no es otro que relajarse, igual que toda la musculatura que interviene en el canal del parto, igual que el útero, igual que la mujer que va a parir. Para mi, ahí está la madre del cordero en aprender a relajarnos nosotras y toda nuestra musculatura en un momento crucial y trascendente. Saber abandonarse, rendirse, delegar en nuestro cuerpo, amar su sabiduría. Cuando una mujer escucha y entiende su cuerpo y atiende a cada una de la sutiles señales que le ofrece, esa mujer no necesita de aceites, masajes o globitos. Esa mujer se abrirá en canal sin temor para que su bebé salga de si misma.
Cuando tenemos miedo, por infinitas circunstancias que ahora no voy a nombrar, y no es solo miedo al dolor,son muchos miedos inconscientes sin resolver... cuando esos miedos permanecen en el cuerpo porque no hicimos un trabajo previo para, primero reconocerlos y luego sanarlos, entonces el cuerpo no se abre. A veces no se abre ni con oxitocina sintética, ni con epidurales, ni con episiotomías... a veces, la única solución es la tijera rasgando nuestro útero.
Hagamos un trabajo profundo con nosotras mismas antes de tener un hijo, aprendamos a escuchar nuestro cuerpo y a liberar las emociones para que no se queden enquistadas, aprendamos a rendirnos, a dejar la lucha, a abandonarnos al río de la vida y entonces nuestros perinés que recogen memorias de antaño, de nuestras ancestras, entonces nuestros perinés se abrirán en canal para dejar salir la vida.
Cuando una mujer tiene esa fuerza gracias al trabajo hecho, el profesional que la atiende no es un obstáculo. O bien porque no se deja hacer o, lo más probable, porque ya se encargó ella de buscar uno acorde con sus necesidades y sus tiempos.
Pero mientras no hagamos ese profundo trabajo de sanación con nosotras mismas, mientras tanto digo, sigamos usando aceites, masajes y demás artilugios...
Hablemos de nuevo de la dichosa episiotomía, de su conveniencia o no y de como evitarla.
Para no repetirme mucho sobre el tema os remito a leer primero el post que compartí por aquí hace un tiempo, el cual comparto casi en su totalidad.
Una vez leido añado lo siguiente.
Una episiotomía puede ser totalmente evitable. Eso sí, depende de algunos factores.
El primero que voy a nombrar es el que comparto con el post leido. Depende muy mucho de la conciencia, la templanza y el saber hacer (en este caso no hacer) del/la profesional que te atienda. A parte de este factor, que en cierta medida también puedes controlar eligiendo a la persona que quieres que te asista en el parto, sólo me queda otro factor, y ese eres tu.
Evidentemente no voy a negar que un periné elástico tiene más posibilidades de evitar una episiotonía que otro rígido o espástico y que para mantener el periné elástico podemos usar aceites, masaje y globitos apropiados para ello, quizás no esté de más o quizás si. El caso es que yo siento que para evitar una episiotomía tenemos que mirar un poco más adentro, adentro nuestra, en nuestra psique.
Qué Cosas ¿no? El periné y nuestro trabajo personal. Pues así es como lo veo yo.
El trabajo que ha de hacer el periné no es otro que relajarse, igual que toda la musculatura que interviene en el canal del parto, igual que el útero, igual que la mujer que va a parir. Para mi, ahí está la madre del cordero en aprender a relajarnos nosotras y toda nuestra musculatura en un momento crucial y trascendente. Saber abandonarse, rendirse, delegar en nuestro cuerpo, amar su sabiduría. Cuando una mujer escucha y entiende su cuerpo y atiende a cada una de la sutiles señales que le ofrece, esa mujer no necesita de aceites, masajes o globitos. Esa mujer se abrirá en canal sin temor para que su bebé salga de si misma.
Cuando tenemos miedo, por infinitas circunstancias que ahora no voy a nombrar, y no es solo miedo al dolor,son muchos miedos inconscientes sin resolver... cuando esos miedos permanecen en el cuerpo porque no hicimos un trabajo previo para, primero reconocerlos y luego sanarlos, entonces el cuerpo no se abre. A veces no se abre ni con oxitocina sintética, ni con epidurales, ni con episiotomías... a veces, la única solución es la tijera rasgando nuestro útero.
Hagamos un trabajo profundo con nosotras mismas antes de tener un hijo, aprendamos a escuchar nuestro cuerpo y a liberar las emociones para que no se queden enquistadas, aprendamos a rendirnos, a dejar la lucha, a abandonarnos al río de la vida y entonces nuestros perinés que recogen memorias de antaño, de nuestras ancestras, entonces nuestros perinés se abrirán en canal para dejar salir la vida.
Cuando una mujer tiene esa fuerza gracias al trabajo hecho, el profesional que la atiende no es un obstáculo. O bien porque no se deja hacer o, lo más probable, porque ya se encargó ella de buscar uno acorde con sus necesidades y sus tiempos.
Pero mientras no hagamos ese profundo trabajo de sanación con nosotras mismas, mientras tanto digo, sigamos usando aceites, masajes y demás artilugios...
El parto en un misterio.... pero siempre habla de ti.
Cada vez me cuesta más trabajo hablar de parto.
El parto como concepto comienza a resbalárseme entre los dedos porque hay tantos tipos de parto como maneras de vivir y formas de ser tenemos las mujeres.
Se terminó la Semana Mundial por un Parto Respetado. Una semana en la que se reivindica que el parto no es una enfermedad sino un proceso vital en la vida de la mujer. Una semana en la que aclaramos que la mujer de parto no es una paciente y por tanto es prioritario respetar sus necesidades y sus tiempos, lejos de protocolos obsoletos.
Pero para poder respetar las necesidades de una mujer que está de parto hemos de dar un paso previo y es que las mujeres han de empezar a reconocer cuáles son sus necesidades. Y me temo que no tenemos una noción clara de lo que necesitamos como mujer que da a luz y suponemos que allí, donde normalmente vamos a parir, saben lo que yo necesito y me lo van a dar.
¿Y tu, reconoces cuales van a ser tus necesidades a la hora de parir?
No estamos acostumbradas a tomar conciencia de nuestras necesidades en el día a día. Vivimos habitualmente en nuestra cabeza, en nuestros pensamientos y pocas veces bajamos al cuerpo o al corazón. Vivimos constantemente dedicadas a los demás, a otros menesteres y solemos ser las últimas en parar.
¿Cuántas veces te paras para preguntarte ¿qué necesito? ¿qué estoy sintiendo? Y cuantas veces dices “Ahora voy a permitirme esto que necesito”…
Si en nuestro día a día no nos damos cuenta de qué es lo que necesito y me lo permito, el día del parto tampoco voy a saber lo que me hace falta para parir.
El parto siempre habla de ti, de cómo vives, de cómo te manejas en tu vida, de cómo te relacionas con el otro, de cómo te expresas…
Todas la mujeres, TODAS, tenemos un cuerpo preparado para parir. Nuestro cuerpo está preparado desde el principio de los tiempos, no hay duda, si no fuese así, la humanidad ya se hubiese extinguido hace mucho mucho tiempo.
Es, desde esta perspectiva física, que entra en juego eso que llamamos “parto respetado”. El respeto al cuerpo y la fisiología del parto, es aquí donde cabe hablar quizás de silencio, de penumbra, de calor, de intimidad, de no tiempo, de tranquilidad… o de lo que la madre desee en realidad. Es aquí, en esta faceta del parto, donde entra en juego conocer lo que necesito para que, desde ahí, desde ese conocimiento, pueda ser respetado.
Pero a la hora de parir no sólo participa la parte física. El parto es un baile con nuestras emociones. ¿Sabes bailar con tus emociones? ¿Estás habituada a reconocer como te sientes emocionalmente? Esa es la cuestión.
El parto habla de tus miedos, de tus bloqueos… El parto habla de tu forma de afrontar los retos, el parto habla de tu forma de conectar con lo que sientes y de cómo en tu día a día liberas tus emociones… El parto habla de si te permites llorar, gritar, enfadarte, descansar… el parto habla de si estás acostumbrada a ocupar tu lugar o dejas que te avasallen con cosas que no son tuyas, el parto habla de si sabes acariciar y te permites recibir caricias… el parto habla de tu manera de relajarte, de tu forma de abrirte al mundo… el parto habla de tu flexibilidad y de tu rigidez mental… el parto habla de tus creencias….
Es aquí, en la parte emocional, donde el parto se vuelve un territorio misterioso y escurridizo. Esta parte emocional que despierta un parto, normalmente desconocida por nosotras y sentida como un abismo, es la que, desbordadas por la intensidad, hace que comencemos a necesitar arneses para parir (fármacos dilatadores, analgesias, anestesias, instrumentos de extracción variados y quizás cirujías).
No es la parte física del parto la que necesita oxitocina sintética para que el cuerpo se abra. Es la aparición arrolladora de nuestras emociones la que nos asusta tremendamente porque nos coloca al filo del abismo. Si no estamos habituadas ni a reconocer nuestros sentimientos, ni a abrirnos, ni a mostrarnos al otro desde la emoción.... entonces el parto necesita "sus ayudas".
Es así como cada uno de los arneses mencionados nos “salvan” del miedo al abismo, del miedo a mirarnos a nosotras mismas.
Bienvenidos sean estos arneses, estas “ayudas”, si no hicimos un trabajo personal y profundo con nosotras mismas y nuestra vida antes de parir a nuestro hijo… pero sabed que todo no termina ahí. Tendremos una nueva oportunidad de mirar hacia nuestro interior ya que cuando el bebé esté entre tus brazos el abismo se vuelve a hacer presente, entonces la mayoría nos encontramos solas y los arneses son bastantes menos.
El parto y tu bebé recién nacido son la forma que tiene la vida para hacer un repaso contundente a tus luces y tu sombras.
El parto como concepto comienza a resbalárseme entre los dedos porque hay tantos tipos de parto como maneras de vivir y formas de ser tenemos las mujeres.
Se terminó la Semana Mundial por un Parto Respetado. Una semana en la que se reivindica que el parto no es una enfermedad sino un proceso vital en la vida de la mujer. Una semana en la que aclaramos que la mujer de parto no es una paciente y por tanto es prioritario respetar sus necesidades y sus tiempos, lejos de protocolos obsoletos.
Pero para poder respetar las necesidades de una mujer que está de parto hemos de dar un paso previo y es que las mujeres han de empezar a reconocer cuáles son sus necesidades. Y me temo que no tenemos una noción clara de lo que necesitamos como mujer que da a luz y suponemos que allí, donde normalmente vamos a parir, saben lo que yo necesito y me lo van a dar.
¿Y tu, reconoces cuales van a ser tus necesidades a la hora de parir?
No estamos acostumbradas a tomar conciencia de nuestras necesidades en el día a día. Vivimos habitualmente en nuestra cabeza, en nuestros pensamientos y pocas veces bajamos al cuerpo o al corazón. Vivimos constantemente dedicadas a los demás, a otros menesteres y solemos ser las últimas en parar.
¿Cuántas veces te paras para preguntarte ¿qué necesito? ¿qué estoy sintiendo? Y cuantas veces dices “Ahora voy a permitirme esto que necesito”…
Si en nuestro día a día no nos damos cuenta de qué es lo que necesito y me lo permito, el día del parto tampoco voy a saber lo que me hace falta para parir.
El parto siempre habla de ti, de cómo vives, de cómo te manejas en tu vida, de cómo te relacionas con el otro, de cómo te expresas…
Todas la mujeres, TODAS, tenemos un cuerpo preparado para parir. Nuestro cuerpo está preparado desde el principio de los tiempos, no hay duda, si no fuese así, la humanidad ya se hubiese extinguido hace mucho mucho tiempo.
Es, desde esta perspectiva física, que entra en juego eso que llamamos “parto respetado”. El respeto al cuerpo y la fisiología del parto, es aquí donde cabe hablar quizás de silencio, de penumbra, de calor, de intimidad, de no tiempo, de tranquilidad… o de lo que la madre desee en realidad. Es aquí, en esta faceta del parto, donde entra en juego conocer lo que necesito para que, desde ahí, desde ese conocimiento, pueda ser respetado.
Pero a la hora de parir no sólo participa la parte física. El parto es un baile con nuestras emociones. ¿Sabes bailar con tus emociones? ¿Estás habituada a reconocer como te sientes emocionalmente? Esa es la cuestión.
El parto habla de tus miedos, de tus bloqueos… El parto habla de tu forma de afrontar los retos, el parto habla de tu forma de conectar con lo que sientes y de cómo en tu día a día liberas tus emociones… El parto habla de si te permites llorar, gritar, enfadarte, descansar… el parto habla de si estás acostumbrada a ocupar tu lugar o dejas que te avasallen con cosas que no son tuyas, el parto habla de si sabes acariciar y te permites recibir caricias… el parto habla de tu manera de relajarte, de tu forma de abrirte al mundo… el parto habla de tu flexibilidad y de tu rigidez mental… el parto habla de tus creencias….
Es aquí, en la parte emocional, donde el parto se vuelve un territorio misterioso y escurridizo. Esta parte emocional que despierta un parto, normalmente desconocida por nosotras y sentida como un abismo, es la que, desbordadas por la intensidad, hace que comencemos a necesitar arneses para parir (fármacos dilatadores, analgesias, anestesias, instrumentos de extracción variados y quizás cirujías).
No es la parte física del parto la que necesita oxitocina sintética para que el cuerpo se abra. Es la aparición arrolladora de nuestras emociones la que nos asusta tremendamente porque nos coloca al filo del abismo. Si no estamos habituadas ni a reconocer nuestros sentimientos, ni a abrirnos, ni a mostrarnos al otro desde la emoción.... entonces el parto necesita "sus ayudas".
Es así como cada uno de los arneses mencionados nos “salvan” del miedo al abismo, del miedo a mirarnos a nosotras mismas.
Bienvenidos sean estos arneses, estas “ayudas”, si no hicimos un trabajo personal y profundo con nosotras mismas y nuestra vida antes de parir a nuestro hijo… pero sabed que todo no termina ahí. Tendremos una nueva oportunidad de mirar hacia nuestro interior ya que cuando el bebé esté entre tus brazos el abismo se vuelve a hacer presente, entonces la mayoría nos encontramos solas y los arneses son bastantes menos.
El parto y tu bebé recién nacido son la forma que tiene la vida para hacer un repaso contundente a tus luces y tu sombras.
La masificación de embarazos y partos
Cuando quedamos embarazadas y empezamos a averiguar de qué se trata todo esto, nos encontraremos fácilmente con las propuestas convencionales: visitar al médico, someterse a las rutinas de controles y análisis clínicos, las famosas ecografías cada vez más banales que nos acercan la mirada a la vida intrauterina de nuestro bebe como si fuera una película, y la preparación para un parto en un establecimiento médico. Hasta ahí….casi nadie se altera. Todo parece normal. Sin embargo es una autopista con peaje, garantizándonos el encastre en la lógica del sometimiento.
¿A nadie le llama la atención que una mujer que ha hecho el amor con un hombre y que chorrea sexo, amor, fluidos y sudor, tenga que someterse a la asepsia de un consultorio medico que nada tiene que ver con “eso” que está gestando? ¿Acaso no es un desastre ecológico que las mujeres entreguemos nuestros cuerpos, nuestros tiempos de gestación, nuestros partos y nuestro amor a personas que tienen muchísimo miedo de las pulsiones vitales y de quienes no sabemos absolutamente nada, ni ellos saben de nosotras? ¿No es espantoso? ¿No es evidente que –alejadas de nuestro ritmo femenino intrínseco- nos viene fenomenal subirnos a cualquier pensamiento externo y creer cualquier cosa con tal de no contactar con nuestro ser verdadero?
Una embarazada saludable no debería estar en un consultorio médico esperando su turno durante horas para preguntarle a un desconocido cómo está una misma. No tendría que estar sometida a miedos equivocados. No tendría que llegar ignorante de sí misma a su propio parto. No tendría que salir de su casa para ir a ningún lugar a parir. No tendría que estar obligada a sacarse la ropa, o a no comer, ni a ser pinchada, ni tendría por qué recibir occitocina sintética, ni que otros determinen cuándo el bebe debería nacer, ni cuánto tiempo debería durar su parto. Tampoco nadie tendría que “presenciar” el parto. ¿Qué es eso de “presenciar”? ¿Acaso alguien “presencia” la escena cuando hacemos el amor? Si no estuviéramos congeladas, no aceptaríamos tactos vaginales realizados por personas que no conocemos y a quienes no les hemos dado permiso, ni ofreceríamos alegremente nuestros brazos para ser pinchados sin preguntar siquiera qué es lo que nos están inyectando. Por supuesto, tampoco consideraríamos que la cesárea es una práctica fantástica ni anhelaríamos que alguien nos corte con un bisturí para irnos rápido a casa. Todo esto es posible porque transitamos por autopistas convencionales y porque además, suponemos que no existen alternativas.
Que masivamente las mujeres atravesemos nuestros partos desconectadas de nuestras emociones y congeladas -incluso literalmente anestesiadas- es el inicio de la desconexión con el niño que va a nacer. Porque si no ponemos nuestra humanidad femenina en juego, el recién nacido percibirá el nido vacío. De ese modo continuará girando la rueda de la desesperación y la ira, y más tarde la necesidad de dominar. Lo que más me llama la atención es que a muy pocas personas les llame la atención. Sólo cuando participemos en las escenas del inicio de la vida con la fuerza arrasadora de nuestras pulsiones vitales, las cosas van a empezar a cambiar.
Laura Gutman.
De poderes, habilidades, dones y arte
Dedicado con amor y respeto a todos los que trabajan en el privilegiado lugar del misterio.... aquellos que acompañan la llegada de la vida... para vosotras y vosotros.
La Asociación Nacer en Casa celebra su 25 aniversario en el 2013
Celebrando el Nacimiento y la Vida, creando y criando en libertad
La Asociación Nacer en Casa celebra su 25 aniversario en el 2013 y quiere Celebrar el Nacimiento y la Vida con unas jornadas que se realizarán en la Casa de Campo de Madrid, durante los días 25 y 26 de mayo de 2013.
Quie estuviera cerquita para poder nutrirse de esa energía que da el respeto a la vida, sin prejuicios ni miedos innecesarios... sin abuso de poder... simplemente y tan difícil de obtener en algunos ámbitos, con LIBERTAD.
Con solo echar un vistazo al programa nos damos cuenta de que no estamos solos, de que la evolución pasa por el respeto a parir donde se desee y hacia allí vamos... ¡alegria por esos 25 años de éxitos!
Os dejo el vínculo al programa y toda la información necesaria
http://nacerencasa25aniversario.blogspot.com.es/p/programa-provisional.html
Aportes de las doulas a la obstetricia moderna
APORTES DE LAS DOULAS A LA OBSTETRICIA MODERNA
Verónica Valdés L.1, Ximena Morlans H.1
1Departamento de Medicina Familiar, Escuela de Medicina, Universidad Católica de Chile.
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RESUMEN
Este artículo tiene como objetivo realizar una revisión de la evidencia disponible en relación con la presencia de una "doula" durante el parto. Llamamos "doula" a una mujer que acompaña a otra durante el trabajo de parto y parto, brindando apoyo emocional continuo durante este periodo. Desde hace 25 años se han realizado múltiples estudios randomizados controlados para evaluar el efecto del acompañamiento de una "doula" en el parto. Los resultados son sorprendentes, significativos y consistentes en relación con aspectos obstétricos como menores tasas de partos operatorios (cesáreas y fórceps), menor necesidad de uso de analgesia durante el trabajo de parto y parto, menor duración del trabajo de parto. También se han evaluado aspectos psicológicos como mejor percepción de la vivencia del parto, mayor autoestima y menores tasas de depresión postparto e incluso se ha visto que ayuda a mejorar el apego madre hijo y las tasas de lactancia materna. Dado los resultados de esta revisión, creemos que es de gran importancia establecer iniciativas para extender esta práctica.
PALABRAS CLAVE: Doula, parto natural, cesárea, fórceps
SUMMARY
The goal of this paper is to review the evidence related to the effect of a "doula" during labor and delivery. A "doula" is a woman who offers continual emotional support to another woman during labor and delivery. Over the past 25 years, numerous randomized, controlled studies assessing the effect of the doula have been published. The results are surprising, important and consistent in the reduction of the duration of labor and reduction of obstetric interventions such as forceps delivery, cesarean section, and use of analgesia and anesthesia Psychological results include improved subjective experience of the delivery, improved self-confidence, less postpartum depression, improved mother-infant bonding, and increased and duration of breastfeeding. Given the success of this intervention, it is important to extend this practice.
KEY WORDS: Doula, natural birth, cesarean, forceps
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INTRODUCCIÓN
Se define como doula a la mujer que acompaña a la embarazada durante el trabajo de parto y parto, ofreciéndole apoyo emocional continuo. El contar con esta compañía es una práctica ancestral, que aun persiste en muchas culturas primitivas. Existen estudios antropológicos de 128 culturas de cazadores recolectores o agrícolas, donde 127 cuentan con el apoyo emocional de otra mujer durante el parto (1). Al trasladarse los partos al hospital, este importante componente fue eliminado y por mucho años, las mujeres han debido tener sus partos con el apoyo esporádico de diferentes miembros del equipo de salud. Solo en las últimas décadas, se ha ido permitiendo la presencia del padre en el parto, pero ésta aun no es una práctica universal. Aun ahora, son pocas las mujeres que son acompañadas permanentemente por una mujer que se dedica a hacerla sentir bien durante su trabajo de parto y parto.
Desde hace 25 años, Klaus y cols. (1) han observado e investigando que ocurre con la presencia de una mujer que ofrezca "apoyo emocional continuo" durante el trabajo de parto y parto. Hasta la fecha se han observado más de 5000 mujeres en 16 estudios randomizados controlados (ERC) que muestran reducción de la duración del trabajo de parto, de la necesidad de anestesia o analgesia, y de la incidencia de cesáreas, presentando más partos naturales.
LA PRESENCIA DE UNA DOULA REDUCE LA DURACIÓN DEL TRABAJO DE PARTO
En 3 estudios realizados en escenarios diversos, como en Guatemala (2, 3) y Houston (4), se observó que la presencia de una doula reduce la duración del trabajo de parto en forma significativa. Por otro lado Zhang y cols (5) en un metanálisis de 7 ensayos randomizados controlados que incluían primigestas de bajos ingresos en hospitales públicos, que no permitían la presencia de familiares, observó una reducción del tiempo de trabajo de parto de 2,8 horas (95% [CI] 2,2-3,4).
LA PRESENCIA DE UNA DOULA REDUCE LA NECESIDAD DE ANESTESIA O ANALGESIA
En un ERC de Kennell y cols. (4) con doulas capacitadas se dividieron a las mujeres en 3 grupos, uno que recibió el apoyo de la doula, otro que contaba con la presencia constante de otra mujer en la habitación, pero a la que no le estaba permitido hablar con la madre y un grupo control sin la presencia permanente de otra mujer. A las mujeres se les preguntaba sobre su dolor y si necesitaban anestesia periódicamente. El 7,8% de aquellas acompañadas por doula, 22,6% de las que solo fueron observadas y 55% de las mujeres con el manejo habitual (profesionales de la salud atendiendo a varias mujeres y permitiendo visitas esporádicas de familiares), optaron por anestesia epidural. Hodnett y cols (6), en una revisión sistemática para Cochrane, analizó 6 ensayos comparando presencia de una doula con el manejo habitual y el uso de analgesia/anestesia regional (n=10.048; riesgo relativo (RR)= 0,90, 95% intervalo de confianza (CI) 0,81-0,9) y 11 ensayos usando cualquier tipo de analgesia o anestesia (n=11.051; RR= 0,87, 95% CI= 0,79-0,96). Se observó que la presencia de una doula reduce el uso de anestesia o analgesia.
LA PRESENCIA CONTINUA DE UNA DOULA REDUCE LA INCIDENCIA DE CESÁREAS
En el estudio de Zhang y cols (5) mencionado anteriormente, se encontró una incidencia menor de cesáreas entre las mujeres acompañadas por doulas (RR= 0,54, 95% CI= 0,4-0,7). En el metanálisis de Scott y cols (7) se encontró una reducción del 51% de las cesáreas, significativa solo cuando la presencia de la doula es continua, no cuando es intermitente. Hodnett y cols (6), incluyendo, tanto apoyo continuo como intermitente, observó una menor incidencia de cesáreas en las mujeres con doulas en 15 ERC (n=12.791, RR=0,90, 95% CI 0,82-0,99).
LOS PARTOS NATURALES SON MÁS FRECUENTES EN LAS MUJERES QUE CUENTAN CON LA PRESENCIA DE UNA DOULA
Se considera parto natural al que ocurre por vía vaginal, sin ocitocina, anestesia, analgesia o fórceps. En el ERC desarrollado en Houston (3) se encontró que el 12% de las mujeres con el manejo habitual presentaron un parto natural comparado con el 55% de quienes tuvieron el apoyo de una doula. Hodnett y cols (6), encontró una mayor probabilidad de parto espontáneo vaginal en 14 ERC (n= 12.757; RR=1,08, 95% CI= 1,04-1,13).
EFECTOS PSICOLÓGICOS Y A LARGO PLAZO EN LA MUJER DE LA PRESENCIA DE UNA DOULA
El parto es de las pocas experiencias en la vida de una mujer que la pueden marcar tan profundamente, positiva o negativamente, dado que es un período muy sensible, en el que ella está abierta al cambio. El cuidado que reciban ella y su hijo tiene impacto a largo plazo en su autoestima, su relación de pareja, como va a cuidar a su hijo y su bienestar (1). Cada vez existe más información que apoya lo que se ha llamado "Período Sensible". Durante este período la madre está especialmente abierta a mejorar su futura relación con el niño dependiendo del cuidado y ambiente que la rodea durante el parto. Existen estudios que muestran que el cuidado de la madre y el niño, afectuoso, personalizado y con las prácticas recomendadas en la Iniciativa del Hospital Amigo de la Madre, tales como el permanecer piel con piel, amamantar dentro de la primera hora, habitación conjunta, lactancia a libre demanda y posiblemente la presencia del padre en el parto, han resultado en un menor abandono de recién nacidos en el hospital (8), disminución de las tasas de maltrato infantil (9), lactancias más exitosas durante todo el primer año y mayor participación del padre en el cuidado del niño. Simkin y Ancheta (10) demostraron que el recuerdo del parto sigue vivo en la mujer al menos por 20 años y que estos recuerdos están determinados por el cuidado ofrecido por quienes la rodeaban y no tanto por el parto mismo. Por ejemplo, un parto vaginal, rápido y sencillo podía ser recordado negativamente si la mujer era dejada sola y no sabía lo que estaba pasando, por el contrario, un parto prolongado, complicado, que incluso podía haber terminado en cesárea podía ser recordado como una experiencia muy positiva si se sintió, acompañada, informada y respetada. La presencia continua de la doula puede hacer la diferencia en la experiencia y el recuerdo de la mujer (10).
Una de las pocas publicaciones sobre los efectos a largo plazo de la presencia de una doula, es un ERC de Hofmeyer y cols (11) en Johannesburg con 198 madres. La mitad de ellas fueron acompañadas por doulas de la comunidad a quienes se las capacitó dar apoyo emocional a las madres. El grupo con doulas, comparado con el grupo con manejo habitual presentó diferencias positivas significativas al ser entrevistadas 24 horas después del parto en los siguientes aspectos: menor puntaje en el test de nivel de ansiedad, menos mujeres consideraron un nivel alto de dolor durante el parto, siendo el índice total de dolor muy inferior. El mismo estudio entrevistó a las madres 6 semanas después y las diferencias significativas fueron las siguientes: consideran que convertirse en madres es fácil, se manejan bien con el recién nacido, están con lactancia materna exclusiva, tienen horarios flexibles para amamantar. Wolman y cols (12) analizan, en el mismo estudio, las tasas de depresión a las 6 semanas postparto; encontraron que las mujeres con doula tenían índices de autoestima positivos altamente significativos comparados con las de cuidado habitual, y al practicar los tests de depresión (Pitt Depresión Inventory y Escala de Edimburgo) los resultados también fueron altamente significativos, observando que quienes tuvieron una doula tenían un puntaje total menor, ninguna tenía un puntaje muy alto y tenían significativamente menor puntaje de riesgo de depresión.
En Chile existen dos experiencias con doulas (13, 14). La primera, realizada en el hospital J.J. Aguirre en que se realizó un estudio randomizado controlado con el objetivo de evaluar el impacto de la doula en la tasa de cesáreas, el grado de satisfacción en relación con la experiencia de parto, lactancia materna y depresión postparto a las 6 semanas postparto en primigestas. Los resultados de este estudio no muestran diferencia significativa en el porcentaje de cesáreas, pero una proporción mayor de madres en el grupo intervenido tuvo menos temor durante el parto (RR: 0,79; IC: 0,63-0,99) y mayor porcentaje de lactancia materna exclusiva al sexto mes (13). La segunda experiencia existente en Chile, es el proyecto desarrollado en la comuna de La Florida llamado "Emprende Mamá", iniciativa que pretende dar acompañamiento psicoafectivo a adolescentes embarazadas en riesgo social. Este programa se realiza desde el año 2001 y consiste en el acompañamiento psicoafectivo, formativo y educativo a la adolescente durante el embarazo y hasta que el hijo cumple un año de vida, dado por voluntarias capacitadas, así como el acompañamiento durante el parto de la mayoría de ellas por una doula de la comunidad escogida por la adolescente. Hasta ahora los resultados preliminares muestran una incidencia de cesáreas de 12% entre las adolescentes en un período en que la tasa de cesáreas del hospital es sobre el 20%. El porcentaje de lactancia materna exclusiva al sexto mes es entre estas adolescentes de 68% (14).
CARACTERÍSTICAS DE LA DOULA
Revisaremos y comentaremos algunas de las características necesarias de una "doula" y su función:
1. Ser mujer: Los estudios antropológicos muestran que quien acompaña a la mujer durante el proceso del parto es siempre una mujer. Taylor y cols (15) plantean que la respuesta femenina ante el estrés, a diferencia de la masculina que es "luchar o huir", es la tendencia a agruparse o asociarse y cuidarse. Este contacto, especialmente si es con otra mujer, reduce el nivel de estrés.
Para una mujer, el parto, en un lugar y con personas desconocidas, es una situación que le genera temor y estrés. Esto produce liberación de catecolaminas, que pueden demorar el trabajo de parto, reducir el flujo sanguíneo hacia el útero, placenta y feto, y alteraciones de la frecuencia cardíaca fetal. Todo esto puede llevar a la necesidad de mayores intervenciones médicas (10). La presencia de una mujer que le asegura que va a permanecer a su lado, que se preocupa de su bienestar y que actúa de intermediaria con el equipo de salud, reduce el nivel de temor y estrés.
¿Qué mujer sirve mejor como doula? Rosen (16) hizo una revisión de ERCs en la literatura para observar el efecto de los diferentes tipos de doulas descritas por los autores: mujer de la comunidad, no capacitada; doula capacitada; parientes femeninas de la madre; enfermeras y matronas. Encontró que en un ambiente hospitalario donde no se permite la presencia de familiares, las mujeres que fueron acompañadas por voluntarias de la comunidad, no capacitadas, tuvieron los beneficios más impactantes: una reducción significativa de la duración del trabajo de parto, del uso de ocitocina, y de los partos quirúrgicos, comparadas con un grupo control sin el apoyo (2, 3).
En el estudio de Klaus y cols. (3) ya mencionado, aun cuando, por el tamaño del estudio, algunos resultados no fueron estadísticamente significativos, se encontraron efectos positivos, tanto en las acompañadas como las observadas, siendo los beneficios mayores entre las acompañadas que en las observadas. Esto refuerza el concepto del efecto tranquilizador que produce la presencia permanente de otra mujer durante el trabajo de parto.
2. Presencia continua hasta después del parto: La presencia continua es el aspecto más importante del cuidado que ofrece la doula. En un metanálisis de 11 ERC, Scott y cols (7) encontró que la presencia continua de una doula tiene un impacto significativamente diferente de la presencia intermitente. Al analizar la presencia intermitente de apoyo emocional no encontró resultados significativos. Al observar la presencia continua de una doula, encontró una reducción del 36% de la necesidad de analgesia, 71% de la necesidad de ocitocina, un 57% de reducción del uso de fórceps y un 51% menor incidencia de cesárea con una reducción de la duración del trabajo de parto de 98 minutos cuando se compararon con el manejo habitual.
3. Apoyo emocional: La doula ofrece apoyo incondicional, uno a uno, sin juzgar, felicitando a la mujer por sus logros, se atreve tocar, masajear, según lo que sea cómodo y aceptable a la madre y usa las palabras con mucha delicadeza y cuidado. El rol de la doula es solo ofrecer apoyo emocional, estar presente en todas las necesidades de esa mujer para permitirle ser la protagonista en ese momento crucial de su vida de manera que esta sea una experiencia positiva. Si bien las publicaciones muestran toda una gama en la variedad de doulas, la capacitación de estas se centra en la aceptación incondicional de la mujer, el cuidado con el lenguaje, siempre usando palabras positivas, pudiendo usar técnicas de relajación. Aprende también técnicas para el manejo del dolor como masajes, presopuntura, movimientos que ayudan a la movilización del feto por el canal del parto y manejo del ambiente (nivel de luz, aromas, música). En situaciones con presencia de muchos familiares, es la doula la que privadamente consulta a la madre si necesita regular las visitas, la que muestra al padre u otros acompañantes a como ayudar y respetar a la madre (1). La doula se compromete a permanecer con la madre durante todo el proceso del parto, independiente de la duración de este. Esta certeza le ofrece a la mujer una seguridad incalculable, reduciendo el nivel de estrés.
4. Apoya tanto a la mujer como a su pareja: Una pregunta frecuente que surge cuando se menciona el apoyo emocional y la doula es, si el padre puede ofrecer el mismo apoyo emocional. La respuesta es no. Y no lo puede hacer por que está emocionalmente involucrado. Stein y cols (17) presenta un caso clínico clásico donde la pareja pregunta en una consulta prenatal sobre las doulas. Ambos tienen dudas sobre si la presencia de esta extraña va a interferir con una vivencia tan personal como es el parto. Cuando vuelven después de nacido el hijo, el padre expresa lo positivo de la experiencia con la doula y como ella le ayudó a que él pudiera acompañar y ayudar a su esposa.
En un ERC que compara la presencia del padre con y sin doula muestra que la tasa de cesáreas fue del 14,2% entre las que contaron con doula comparadas con las que estuvieron solo con su pareja que fue del 22,5% (18).
5. Establece un vínculo entre el equipo de salud y la mujer: Explicándole lo que va ocurriendo y transmitiendo las necesidades de la mujer al personal de salud. De las cosas que asustan a una mujer durante el proceso del parto es no saber lo que está pasando, no entender lo que hablan los expertos. La doula es quien interpreta, en el lenguaje de la mujer, lo que está ocurriendo o hace las preguntas que ella no se atreve a hacer. Cuando una doula o un programa de doulas aparece en un hospital, este suele ser visto con suspicacia por el personal de salud, temiendo invasión en sus roles, pero al comenzar a experimentar la ayuda que a ellos mimos ofrecen las doulas, las valorizan y solicitan (17). En un hospital con mucha presión asistencial, esto facilita la tarea del personal de salud a quien no le es posible permanecer solo con una madre.
CONCLUSIÓN
Existen pocas intervenciones en obstetricia avalada por la evidencia, que tengan tantos beneficios como la presencia continua de una doula y son cada vez más las instituciones, que conociendo sus beneficios incluyen un programa de doulas en sus servicios.
BIBLIOGRAFÍA
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2. Sosa R, Kennell J, Klaus M, Robertson S, Urrutia J. The effect of a supportive companion on perinatal problems, length of labor, and mother-infant interaction. N Engl J Med 1980; 303(11): 597-600. [ Links ]
3. Klaus MH, Kennell JH, Robertson SS, Sosa R. Effects of social support during parturition on maternal and infant morbidity. Br Med J (Clin Res Ed). 1986; 293(6547): 585-7. [ Links ]
4. Kennell J, Klaus M, McGrath S, Robertson S, Hinkley C. Continuous emotional support during labor in a US hospital. A randomized controlled trial. JAMA 1991; 265(17): 2197-201. [ Links ]
5. Zhang J, Bernasko JW, Leybovich E, Fahs M, Hatch MC. Continuous labor support from labor attendant for primiparous women: a meta-analysis. Obstet Gynecol 1996; 88(4 Pt 2): 739-44. [ Links ]
6. Hodnett ED, Lowe NK, Hannah ME, Willan AR, Stevens B, Weston JA, et al. Nursing Supportive Care in Labor Trial Group. Effectiveness of nurses as providers of birth labor support in North American hospitals: a randomized controlled trial.JAMA 2002; 288(11): 1373-81. [ Links ]
7. Scott KD, Berkowitz G, Klaus M. A comparison of intermittent and continuous support during labor: a meta-analysis. Am J Obstet Gynecol 1999; 180(5): 1054-9. [ Links ]
8. Lvoff NM, Lvoff V, Klaus MH. Effect of the baby-friendly initiative on infant abandonment in a Russian hospital. Arch Pediatr Adolesc Med 2000; 154(5): 474-7. [ Links ]
9. O'Conner S, Vietze PM, Sherrod KB et al. Reduced incidence of parenting inadequacy following rooming-inn. Pediatrics 1980; 66: 176-92. [ Links ]
10. Simkin P, Ancheta RS. Labor Progress Handbook. Blackwell, Malden MA 2000. [ Links ]
11. Hofmeyer GJ, Nykodem VC, Wolman W et al. Companionship to modify the clinical birth environment: Effect on progress and perceptions of labor and breastfeeding. Br Obstet Gynecol 1991; 98: 756-64. [ Links ]
12. Wolman WL, Chalmers B, Hofmeyr GJ et al. Postpartum depression and companionship in the clinical environment: A randomized, controlled study. Am J Obstet Gynecol 1993; 168: 1380-93. [ Links ]
13. Torres J, Kopplin E, Peña V, Klaus M, Salinas R, Herrera M. Impacto del apoyo emocional durante el parto en la disminución de cesáreas y gratificación del proceso. Rev Chil Obstet Ginecol 1999; 64(5): 405-12. [ Links ]
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15. Taylor E, Klein LC, Lewis BP, Grunewald TL et al. Biobehaviorial responses to stress in females: Tend and Befriend, Not Flight-or-Fight. Psychological Rev 2000; 107(3): 411-29. [ Links ]
16. Rosen P. Supporting women in labor: analysis of different types of caregivers. J Midwifery Womens Health 2004; 49(1): 24-31. [ Links ]
17. Stein MT, Kennell JH, Fulcher A. Benefits of a doula present at the birth of a child. J Dev Behav Pediatr 2003; 24(3): 195-8. [ Links ]
18. Kennell JH, Mc Grath SK. Labor support by a doula for middle-income couples. The effect on cesarean rates. Pediatric Res, 1993; 33: 12A. [ Links ]
Fuente: Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología
Verónica Valdés L.1, Ximena Morlans H.1
1Departamento de Medicina Familiar, Escuela de Medicina, Universidad Católica de Chile.
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RESUMEN
Este artículo tiene como objetivo realizar una revisión de la evidencia disponible en relación con la presencia de una "doula" durante el parto. Llamamos "doula" a una mujer que acompaña a otra durante el trabajo de parto y parto, brindando apoyo emocional continuo durante este periodo. Desde hace 25 años se han realizado múltiples estudios randomizados controlados para evaluar el efecto del acompañamiento de una "doula" en el parto. Los resultados son sorprendentes, significativos y consistentes en relación con aspectos obstétricos como menores tasas de partos operatorios (cesáreas y fórceps), menor necesidad de uso de analgesia durante el trabajo de parto y parto, menor duración del trabajo de parto. También se han evaluado aspectos psicológicos como mejor percepción de la vivencia del parto, mayor autoestima y menores tasas de depresión postparto e incluso se ha visto que ayuda a mejorar el apego madre hijo y las tasas de lactancia materna. Dado los resultados de esta revisión, creemos que es de gran importancia establecer iniciativas para extender esta práctica.
PALABRAS CLAVE: Doula, parto natural, cesárea, fórceps
SUMMARY
The goal of this paper is to review the evidence related to the effect of a "doula" during labor and delivery. A "doula" is a woman who offers continual emotional support to another woman during labor and delivery. Over the past 25 years, numerous randomized, controlled studies assessing the effect of the doula have been published. The results are surprising, important and consistent in the reduction of the duration of labor and reduction of obstetric interventions such as forceps delivery, cesarean section, and use of analgesia and anesthesia Psychological results include improved subjective experience of the delivery, improved self-confidence, less postpartum depression, improved mother-infant bonding, and increased and duration of breastfeeding. Given the success of this intervention, it is important to extend this practice.
KEY WORDS: Doula, natural birth, cesarean, forceps
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INTRODUCCIÓN
Se define como doula a la mujer que acompaña a la embarazada durante el trabajo de parto y parto, ofreciéndole apoyo emocional continuo. El contar con esta compañía es una práctica ancestral, que aun persiste en muchas culturas primitivas. Existen estudios antropológicos de 128 culturas de cazadores recolectores o agrícolas, donde 127 cuentan con el apoyo emocional de otra mujer durante el parto (1). Al trasladarse los partos al hospital, este importante componente fue eliminado y por mucho años, las mujeres han debido tener sus partos con el apoyo esporádico de diferentes miembros del equipo de salud. Solo en las últimas décadas, se ha ido permitiendo la presencia del padre en el parto, pero ésta aun no es una práctica universal. Aun ahora, son pocas las mujeres que son acompañadas permanentemente por una mujer que se dedica a hacerla sentir bien durante su trabajo de parto y parto.
Desde hace 25 años, Klaus y cols. (1) han observado e investigando que ocurre con la presencia de una mujer que ofrezca "apoyo emocional continuo" durante el trabajo de parto y parto. Hasta la fecha se han observado más de 5000 mujeres en 16 estudios randomizados controlados (ERC) que muestran reducción de la duración del trabajo de parto, de la necesidad de anestesia o analgesia, y de la incidencia de cesáreas, presentando más partos naturales.
LA PRESENCIA DE UNA DOULA REDUCE LA DURACIÓN DEL TRABAJO DE PARTO
En 3 estudios realizados en escenarios diversos, como en Guatemala (2, 3) y Houston (4), se observó que la presencia de una doula reduce la duración del trabajo de parto en forma significativa. Por otro lado Zhang y cols (5) en un metanálisis de 7 ensayos randomizados controlados que incluían primigestas de bajos ingresos en hospitales públicos, que no permitían la presencia de familiares, observó una reducción del tiempo de trabajo de parto de 2,8 horas (95% [CI] 2,2-3,4).
LA PRESENCIA DE UNA DOULA REDUCE LA NECESIDAD DE ANESTESIA O ANALGESIA
En un ERC de Kennell y cols. (4) con doulas capacitadas se dividieron a las mujeres en 3 grupos, uno que recibió el apoyo de la doula, otro que contaba con la presencia constante de otra mujer en la habitación, pero a la que no le estaba permitido hablar con la madre y un grupo control sin la presencia permanente de otra mujer. A las mujeres se les preguntaba sobre su dolor y si necesitaban anestesia periódicamente. El 7,8% de aquellas acompañadas por doula, 22,6% de las que solo fueron observadas y 55% de las mujeres con el manejo habitual (profesionales de la salud atendiendo a varias mujeres y permitiendo visitas esporádicas de familiares), optaron por anestesia epidural. Hodnett y cols (6), en una revisión sistemática para Cochrane, analizó 6 ensayos comparando presencia de una doula con el manejo habitual y el uso de analgesia/anestesia regional (n=10.048; riesgo relativo (RR)= 0,90, 95% intervalo de confianza (CI) 0,81-0,9) y 11 ensayos usando cualquier tipo de analgesia o anestesia (n=11.051; RR= 0,87, 95% CI= 0,79-0,96). Se observó que la presencia de una doula reduce el uso de anestesia o analgesia.
LA PRESENCIA CONTINUA DE UNA DOULA REDUCE LA INCIDENCIA DE CESÁREAS
En el estudio de Zhang y cols (5) mencionado anteriormente, se encontró una incidencia menor de cesáreas entre las mujeres acompañadas por doulas (RR= 0,54, 95% CI= 0,4-0,7). En el metanálisis de Scott y cols (7) se encontró una reducción del 51% de las cesáreas, significativa solo cuando la presencia de la doula es continua, no cuando es intermitente. Hodnett y cols (6), incluyendo, tanto apoyo continuo como intermitente, observó una menor incidencia de cesáreas en las mujeres con doulas en 15 ERC (n=12.791, RR=0,90, 95% CI 0,82-0,99).
LOS PARTOS NATURALES SON MÁS FRECUENTES EN LAS MUJERES QUE CUENTAN CON LA PRESENCIA DE UNA DOULA
Se considera parto natural al que ocurre por vía vaginal, sin ocitocina, anestesia, analgesia o fórceps. En el ERC desarrollado en Houston (3) se encontró que el 12% de las mujeres con el manejo habitual presentaron un parto natural comparado con el 55% de quienes tuvieron el apoyo de una doula. Hodnett y cols (6), encontró una mayor probabilidad de parto espontáneo vaginal en 14 ERC (n= 12.757; RR=1,08, 95% CI= 1,04-1,13).
EFECTOS PSICOLÓGICOS Y A LARGO PLAZO EN LA MUJER DE LA PRESENCIA DE UNA DOULA
El parto es de las pocas experiencias en la vida de una mujer que la pueden marcar tan profundamente, positiva o negativamente, dado que es un período muy sensible, en el que ella está abierta al cambio. El cuidado que reciban ella y su hijo tiene impacto a largo plazo en su autoestima, su relación de pareja, como va a cuidar a su hijo y su bienestar (1). Cada vez existe más información que apoya lo que se ha llamado "Período Sensible". Durante este período la madre está especialmente abierta a mejorar su futura relación con el niño dependiendo del cuidado y ambiente que la rodea durante el parto. Existen estudios que muestran que el cuidado de la madre y el niño, afectuoso, personalizado y con las prácticas recomendadas en la Iniciativa del Hospital Amigo de la Madre, tales como el permanecer piel con piel, amamantar dentro de la primera hora, habitación conjunta, lactancia a libre demanda y posiblemente la presencia del padre en el parto, han resultado en un menor abandono de recién nacidos en el hospital (8), disminución de las tasas de maltrato infantil (9), lactancias más exitosas durante todo el primer año y mayor participación del padre en el cuidado del niño. Simkin y Ancheta (10) demostraron que el recuerdo del parto sigue vivo en la mujer al menos por 20 años y que estos recuerdos están determinados por el cuidado ofrecido por quienes la rodeaban y no tanto por el parto mismo. Por ejemplo, un parto vaginal, rápido y sencillo podía ser recordado negativamente si la mujer era dejada sola y no sabía lo que estaba pasando, por el contrario, un parto prolongado, complicado, que incluso podía haber terminado en cesárea podía ser recordado como una experiencia muy positiva si se sintió, acompañada, informada y respetada. La presencia continua de la doula puede hacer la diferencia en la experiencia y el recuerdo de la mujer (10).
Una de las pocas publicaciones sobre los efectos a largo plazo de la presencia de una doula, es un ERC de Hofmeyer y cols (11) en Johannesburg con 198 madres. La mitad de ellas fueron acompañadas por doulas de la comunidad a quienes se las capacitó dar apoyo emocional a las madres. El grupo con doulas, comparado con el grupo con manejo habitual presentó diferencias positivas significativas al ser entrevistadas 24 horas después del parto en los siguientes aspectos: menor puntaje en el test de nivel de ansiedad, menos mujeres consideraron un nivel alto de dolor durante el parto, siendo el índice total de dolor muy inferior. El mismo estudio entrevistó a las madres 6 semanas después y las diferencias significativas fueron las siguientes: consideran que convertirse en madres es fácil, se manejan bien con el recién nacido, están con lactancia materna exclusiva, tienen horarios flexibles para amamantar. Wolman y cols (12) analizan, en el mismo estudio, las tasas de depresión a las 6 semanas postparto; encontraron que las mujeres con doula tenían índices de autoestima positivos altamente significativos comparados con las de cuidado habitual, y al practicar los tests de depresión (Pitt Depresión Inventory y Escala de Edimburgo) los resultados también fueron altamente significativos, observando que quienes tuvieron una doula tenían un puntaje total menor, ninguna tenía un puntaje muy alto y tenían significativamente menor puntaje de riesgo de depresión.
En Chile existen dos experiencias con doulas (13, 14). La primera, realizada en el hospital J.J. Aguirre en que se realizó un estudio randomizado controlado con el objetivo de evaluar el impacto de la doula en la tasa de cesáreas, el grado de satisfacción en relación con la experiencia de parto, lactancia materna y depresión postparto a las 6 semanas postparto en primigestas. Los resultados de este estudio no muestran diferencia significativa en el porcentaje de cesáreas, pero una proporción mayor de madres en el grupo intervenido tuvo menos temor durante el parto (RR: 0,79; IC: 0,63-0,99) y mayor porcentaje de lactancia materna exclusiva al sexto mes (13). La segunda experiencia existente en Chile, es el proyecto desarrollado en la comuna de La Florida llamado "Emprende Mamá", iniciativa que pretende dar acompañamiento psicoafectivo a adolescentes embarazadas en riesgo social. Este programa se realiza desde el año 2001 y consiste en el acompañamiento psicoafectivo, formativo y educativo a la adolescente durante el embarazo y hasta que el hijo cumple un año de vida, dado por voluntarias capacitadas, así como el acompañamiento durante el parto de la mayoría de ellas por una doula de la comunidad escogida por la adolescente. Hasta ahora los resultados preliminares muestran una incidencia de cesáreas de 12% entre las adolescentes en un período en que la tasa de cesáreas del hospital es sobre el 20%. El porcentaje de lactancia materna exclusiva al sexto mes es entre estas adolescentes de 68% (14).
CARACTERÍSTICAS DE LA DOULA
Revisaremos y comentaremos algunas de las características necesarias de una "doula" y su función:
1. Ser mujer: Los estudios antropológicos muestran que quien acompaña a la mujer durante el proceso del parto es siempre una mujer. Taylor y cols (15) plantean que la respuesta femenina ante el estrés, a diferencia de la masculina que es "luchar o huir", es la tendencia a agruparse o asociarse y cuidarse. Este contacto, especialmente si es con otra mujer, reduce el nivel de estrés.
Para una mujer, el parto, en un lugar y con personas desconocidas, es una situación que le genera temor y estrés. Esto produce liberación de catecolaminas, que pueden demorar el trabajo de parto, reducir el flujo sanguíneo hacia el útero, placenta y feto, y alteraciones de la frecuencia cardíaca fetal. Todo esto puede llevar a la necesidad de mayores intervenciones médicas (10). La presencia de una mujer que le asegura que va a permanecer a su lado, que se preocupa de su bienestar y que actúa de intermediaria con el equipo de salud, reduce el nivel de temor y estrés.
¿Qué mujer sirve mejor como doula? Rosen (16) hizo una revisión de ERCs en la literatura para observar el efecto de los diferentes tipos de doulas descritas por los autores: mujer de la comunidad, no capacitada; doula capacitada; parientes femeninas de la madre; enfermeras y matronas. Encontró que en un ambiente hospitalario donde no se permite la presencia de familiares, las mujeres que fueron acompañadas por voluntarias de la comunidad, no capacitadas, tuvieron los beneficios más impactantes: una reducción significativa de la duración del trabajo de parto, del uso de ocitocina, y de los partos quirúrgicos, comparadas con un grupo control sin el apoyo (2, 3).
En el estudio de Klaus y cols. (3) ya mencionado, aun cuando, por el tamaño del estudio, algunos resultados no fueron estadísticamente significativos, se encontraron efectos positivos, tanto en las acompañadas como las observadas, siendo los beneficios mayores entre las acompañadas que en las observadas. Esto refuerza el concepto del efecto tranquilizador que produce la presencia permanente de otra mujer durante el trabajo de parto.
2. Presencia continua hasta después del parto: La presencia continua es el aspecto más importante del cuidado que ofrece la doula. En un metanálisis de 11 ERC, Scott y cols (7) encontró que la presencia continua de una doula tiene un impacto significativamente diferente de la presencia intermitente. Al analizar la presencia intermitente de apoyo emocional no encontró resultados significativos. Al observar la presencia continua de una doula, encontró una reducción del 36% de la necesidad de analgesia, 71% de la necesidad de ocitocina, un 57% de reducción del uso de fórceps y un 51% menor incidencia de cesárea con una reducción de la duración del trabajo de parto de 98 minutos cuando se compararon con el manejo habitual.
3. Apoyo emocional: La doula ofrece apoyo incondicional, uno a uno, sin juzgar, felicitando a la mujer por sus logros, se atreve tocar, masajear, según lo que sea cómodo y aceptable a la madre y usa las palabras con mucha delicadeza y cuidado. El rol de la doula es solo ofrecer apoyo emocional, estar presente en todas las necesidades de esa mujer para permitirle ser la protagonista en ese momento crucial de su vida de manera que esta sea una experiencia positiva. Si bien las publicaciones muestran toda una gama en la variedad de doulas, la capacitación de estas se centra en la aceptación incondicional de la mujer, el cuidado con el lenguaje, siempre usando palabras positivas, pudiendo usar técnicas de relajación. Aprende también técnicas para el manejo del dolor como masajes, presopuntura, movimientos que ayudan a la movilización del feto por el canal del parto y manejo del ambiente (nivel de luz, aromas, música). En situaciones con presencia de muchos familiares, es la doula la que privadamente consulta a la madre si necesita regular las visitas, la que muestra al padre u otros acompañantes a como ayudar y respetar a la madre (1). La doula se compromete a permanecer con la madre durante todo el proceso del parto, independiente de la duración de este. Esta certeza le ofrece a la mujer una seguridad incalculable, reduciendo el nivel de estrés.
4. Apoya tanto a la mujer como a su pareja: Una pregunta frecuente que surge cuando se menciona el apoyo emocional y la doula es, si el padre puede ofrecer el mismo apoyo emocional. La respuesta es no. Y no lo puede hacer por que está emocionalmente involucrado. Stein y cols (17) presenta un caso clínico clásico donde la pareja pregunta en una consulta prenatal sobre las doulas. Ambos tienen dudas sobre si la presencia de esta extraña va a interferir con una vivencia tan personal como es el parto. Cuando vuelven después de nacido el hijo, el padre expresa lo positivo de la experiencia con la doula y como ella le ayudó a que él pudiera acompañar y ayudar a su esposa.
En un ERC que compara la presencia del padre con y sin doula muestra que la tasa de cesáreas fue del 14,2% entre las que contaron con doula comparadas con las que estuvieron solo con su pareja que fue del 22,5% (18).
5. Establece un vínculo entre el equipo de salud y la mujer: Explicándole lo que va ocurriendo y transmitiendo las necesidades de la mujer al personal de salud. De las cosas que asustan a una mujer durante el proceso del parto es no saber lo que está pasando, no entender lo que hablan los expertos. La doula es quien interpreta, en el lenguaje de la mujer, lo que está ocurriendo o hace las preguntas que ella no se atreve a hacer. Cuando una doula o un programa de doulas aparece en un hospital, este suele ser visto con suspicacia por el personal de salud, temiendo invasión en sus roles, pero al comenzar a experimentar la ayuda que a ellos mimos ofrecen las doulas, las valorizan y solicitan (17). En un hospital con mucha presión asistencial, esto facilita la tarea del personal de salud a quien no le es posible permanecer solo con una madre.
CONCLUSIÓN
Existen pocas intervenciones en obstetricia avalada por la evidencia, que tengan tantos beneficios como la presencia continua de una doula y son cada vez más las instituciones, que conociendo sus beneficios incluyen un programa de doulas en sus servicios.
BIBLIOGRAFÍA
1. Klaus MH, Kennel JH, Klaus, PH. The Doula Book. Perseus Publishing, 2002; ISBN 0-7389-0609-1. [ Links ]
2. Sosa R, Kennell J, Klaus M, Robertson S, Urrutia J. The effect of a supportive companion on perinatal problems, length of labor, and mother-infant interaction. N Engl J Med 1980; 303(11): 597-600. [ Links ]
3. Klaus MH, Kennell JH, Robertson SS, Sosa R. Effects of social support during parturition on maternal and infant morbidity. Br Med J (Clin Res Ed). 1986; 293(6547): 585-7. [ Links ]
4. Kennell J, Klaus M, McGrath S, Robertson S, Hinkley C. Continuous emotional support during labor in a US hospital. A randomized controlled trial. JAMA 1991; 265(17): 2197-201. [ Links ]
5. Zhang J, Bernasko JW, Leybovich E, Fahs M, Hatch MC. Continuous labor support from labor attendant for primiparous women: a meta-analysis. Obstet Gynecol 1996; 88(4 Pt 2): 739-44. [ Links ]
6. Hodnett ED, Lowe NK, Hannah ME, Willan AR, Stevens B, Weston JA, et al. Nursing Supportive Care in Labor Trial Group. Effectiveness of nurses as providers of birth labor support in North American hospitals: a randomized controlled trial.JAMA 2002; 288(11): 1373-81. [ Links ]
7. Scott KD, Berkowitz G, Klaus M. A comparison of intermittent and continuous support during labor: a meta-analysis. Am J Obstet Gynecol 1999; 180(5): 1054-9. [ Links ]
8. Lvoff NM, Lvoff V, Klaus MH. Effect of the baby-friendly initiative on infant abandonment in a Russian hospital. Arch Pediatr Adolesc Med 2000; 154(5): 474-7. [ Links ]
9. O'Conner S, Vietze PM, Sherrod KB et al. Reduced incidence of parenting inadequacy following rooming-inn. Pediatrics 1980; 66: 176-92. [ Links ]
10. Simkin P, Ancheta RS. Labor Progress Handbook. Blackwell, Malden MA 2000. [ Links ]
11. Hofmeyer GJ, Nykodem VC, Wolman W et al. Companionship to modify the clinical birth environment: Effect on progress and perceptions of labor and breastfeeding. Br Obstet Gynecol 1991; 98: 756-64. [ Links ]
12. Wolman WL, Chalmers B, Hofmeyr GJ et al. Postpartum depression and companionship in the clinical environment: A randomized, controlled study. Am J Obstet Gynecol 1993; 168: 1380-93. [ Links ]
13. Torres J, Kopplin E, Peña V, Klaus M, Salinas R, Herrera M. Impacto del apoyo emocional durante el parto en la disminución de cesáreas y gratificación del proceso. Rev Chil Obstet Ginecol 1999; 64(5): 405-12. [ Links ]
14. Cabezas A, Kopplin E, Pugin E, Larrain C, Palma P, González M. Programa de acompañamiento psicoafectivo a adolescentes embarazadas en riesgo social. Rev Pediatría Día 2003; 19(5): 41-45. [ Links ]
15. Taylor E, Klein LC, Lewis BP, Grunewald TL et al. Biobehaviorial responses to stress in females: Tend and Befriend, Not Flight-or-Fight. Psychological Rev 2000; 107(3): 411-29. [ Links ]
16. Rosen P. Supporting women in labor: analysis of different types of caregivers. J Midwifery Womens Health 2004; 49(1): 24-31. [ Links ]
17. Stein MT, Kennell JH, Fulcher A. Benefits of a doula present at the birth of a child. J Dev Behav Pediatr 2003; 24(3): 195-8. [ Links ]
18. Kennell JH, Mc Grath SK. Labor support by a doula for middle-income couples. The effect on cesarean rates. Pediatric Res, 1993; 33: 12A. [ Links ]
Fuente: Revista Chilena de Obstetricia y Ginecología
El nacimiento no es una enfermedad
Aquí os dejo 16 Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.
Estas 16 recomendaciones tienen por base el principio de que cada mujer tiene el derecho fundamental de recibir atención prenatal apropiada; que la mujer tiene un papel central en todos los aspectos de esta atención, incluso participar en la planeación, realización y evaluación de la atención; y que los factores sociales, emocionales y psicológicos son decisivos en la comprensión e instrumentación de la atención prenatal apropiada.
• Toda la comunidad debe ser informada sobre los diversos procedimientos que constituyen la atención del parto, a fin de que cada mujer pueda elegir el tipo de atención que prefiera.
• Debe fomentarse la capacitación de obstétricas o matronas profesionales. Esta profesión deberá encargarse de la atención durante los embarazos y partos normales, así como del puerperio.
• Debe darse a conocer entre el público servido por los hospitales información sobre las prácticas de los mismos en materia de partos (porcentaje de cesáreas, etc.)
• No existe justificación en ninguna región geográfica para que más de un 10 al 15% de los partos sean por cesárea (el porcentaje actual de cesáreas en Estados Unidos se calcula aproximadamente en un 23%).
• No existen pruebas de que se requiera cesárea después de una cesárea anterior tranversa del segmento inferior. Por lo general, deben favorecerse los partos vaginales después de cesáreas, dondequiera que se cuente con un servicio quirúrgico de urgencia.
• No existen pruebas de que la vigilancia electrónica del feto durante el trabajo de parto normal tenga efectos positivos en el resultado del embarazo.
• No está indicado el afeitado de la región púbica ni los enemas preparto.
• Las embarazadas no deben ser colocadas en posición de litotomía (acostadas boca arriba) durante el trabajo de parto ni el parto. Se les debe animar a caminar durante el trabajo de parto y cada mujer debe decidir libremente la posición que quiere asumir durante el parto.
• No se justifica el uso rutinario de la episiotomía (incisión para ampliar la abertura vaginal).
• No deben inducirse (iniciarse por medios artificiales) los partos por conveniencia. La inducción del trabajo de parto debe limitarse a determinadas indicaciones médicas. Ninguna región geográfica debe tener un índice de trabajos de parto inducidos mayor que el 10%.
• Debe evitarse durante el parto, la administración por rutina de fármacos analgésicos o anestésicos que no se requieran específicamente para corregir o evitar una complicación en el parto.
• No se justifica científicamente la ruptura temprana artificial de las membranas por rutina.
• El neonato sano debe permanecer con la madre cuando así lo permite el estado de ambos. Ningún procedimiento de observación del recién nacido sano justifica la separación de la madre.
• Debe fomentarse el inicio inmediato del amamantamiento, inclusive antes de que la madre salga de la sala de parto.
• Deben identificarse las unidades de atención obstétrica que no aceptan ciegamente toda tecnología y que respetan los aspectos emocionales, psicológicos y sociales del nacimiento. Deben fomentarse las unidades de este tipo y los procedimientos que las han llevado a adoptar su actitud deben estudiarse, a fin de que sirvan de modelos para impulsar actitudes similares en otros centros e influir en las opiniones obstétricas en todo el país.
• Los gobiernos deben considerar la elaboración de normas que permitan el uso de nuevas tecnologías de parto sólo después de una evaluación adecuada.
¡El nacimiento no es enfermedad!
Organización Mundial de la Salud
Estas recomendaciones se tomaron de un informe sobre “Tecnologías de parto apropiadas” publicado por la Organización Mundial de la Salud en abril de 1985.
Se distribuyen ejemplares del mismo a través de la Oficina Regional Europea de la OMS, 8 Scherfigavej, Copenhagen O, Dinamarca.
Como parte de un esfuerzo mundial por informar al público, también distribuyen estas recomendaciones:
En Italia, MINA. En el Reino Unido, Association for Improvement in the Maternity Services (AIMS).
En Francia, Nouvellos Dimensions Familiales.
En los Estados Unidos, Childbirth Alternatives Quarterly.
Fuente: California Association of Midwives Newsletter, Summer, 1987
¿Qué necesitas para parir a tu bebé?
Nunca dejará de maravillarme la fuerza femenina, una mujer empoderada permitiendo pasar el milagro de la vida a través de su cuerpo.
La fuerza, el poder, la templanza, la sabiduría de lo que hacer en cada momento...
¿creeis que esto es solo para algunas mujeres? Todas tenemos esa fortaleza interior TOOOODAS, solo hay que rescatarla y hacer el trabajo necesario para recuperar nuestro poder.
La fuerza, el poder, la templanza, la sabiduría de lo que hacer en cada momento...
¿creeis que esto es solo para algunas mujeres? Todas tenemos esa fortaleza interior TOOOODAS, solo hay que rescatarla y hacer el trabajo necesario para recuperar nuestro poder.
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