lunes, 29 de junio de 2009

El ángel que siempre quisimos ser

El juees nos hicimos toda una generación mayores. Todos de golpe. Al borde de la cena comenzaron a salirnos canas. Después, cuando abrimos la boca al descubrir la tragedia encontramos unas pequeñas arrugas alrededor de los ojos de nuestro compañero de sofá. Primero fue Farrach, luego Michael. Personas que se supone no van a morirse nunca, porque has crecido con ellos y eso significa que también te puedes morir tú. Nadie quiere vivir recordando que lucha contra las tartas con velas. Farrach y Michael.
Aunque la haya eclipsado el segundo- y sin ánimo de menospreciarlo, porque nadie ha hecho aún un vídeo musical como el de "Thriller"- la muerte de Jill me dolió más. Cuántos veranos me habré pasado con los rockys azules brillantes jugando a los ángeles de Charlie y saltando setos. Escondida tras un ciprés con un mono rosa al que le quitaba los tirantes cuando mi madre no me veía para parecer más sexy. Farrach nos enseñó qué significaba esa palabra: "Sexy". Era la sensualidad en estado puro: en monopatín como comentaba AFM en su blog (genial, sus "unos pixeles de silencio...") jugando al tenis o con las camisas rojas de cuello subido que tanto le favorecían. Y el brillo de labios, que por entonces en España no se llamaba gloss. Solo brillo de labios: el de los labios de los ángeles de Charlie. Los sábados a las siete y media de la tarde (¿o era a las ocho?) en la uno. Sin rombos.Tres chicas y mucha acción.
Luego llegabas al colegio y sorteabas los personajes, y claro, como yo siempre llevaba el pelo corto a lo Heidi o la melenita años veinte que mi madre adoraba nunca podía ser Jill, aunque por dentro gritara "soy rubiaaaaaaaaaaa y con las puntas onduladas". No: a mí me tocaba la sin labios de Sabrina, más lista- me decían para consolarme- más feíta- pensaba yo- y otra vez a correr por el patio subiéndonos la falda del uniforme porque Charlie nos había encargado una misión, pero había q ser sexys.
Vuelta al verano, a las sandalias y al bocata de la merienda; algunos tenían la suerte de ser fieles a la nocilla, yo siempre acababa en el de jamón york y queso que mi madre me engañaba diciéndome "se llama bikini, ¿sabes?" . Y qué, yo no quería tener tetas, que después seguro q me molestan y corro menos, yo quiero ser eternamente sexy como ella, como Farrach Fachwett.

viernes, 26 de junio de 2009

Tontipop para el viernes

Los viernes son días de chicle, piscina y camiseta. De siesta con hilo de baba sobre la arena. De bolsa de pipas hasta que los hombros te ardan y luego el "quémepongoquémepongo" frente al armario y las etiquetas de los vestidos bailando claqué mientras tú escoges el de siempre, el de todos los viernes. Después quedamos, asaltamos las plazas, tomamos los bares en que regalan gominolas o kikos, me cuentas la semana detrás de una caña. De dos, tres, cuatro y ya no contamos la risa.
Los viernes están hechos para el tontipop.
Los viernes son carne de flashback.
Y al que no le gusten los viernes que se quede en casa. Pero ojo, Cantizano es un vampiro y roba tus ideas mientras duermes. Luego no vale quejarse.

miércoles, 24 de junio de 2009

Al cabo fuimos de una opinión

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Para Trini y para Aída.Para los que aún no han crecido- como yo- y siguen siendo detallistas.

martes, 23 de junio de 2009

Tiempo de locos



Image" Llegaste hasta mí, llegaste buscándome
llegaste hasta mí dejando todo por mí
no pensaste en nada, sólo en nosotros dos...
la gente hablaba de nuestro amor.
Tiempos de locos, todo nos daba igual
amores a todas horas, amor sin final
te marchaste lejos todo se acabó
me dejaste solo, solo sin tu amor.
Pasa el tiempo y lo paso fatal.
Nada importa todo da igual,
robaste mis sueños, me robaste a mí
muero por que tú no mueres por mí.
Robaste mis sueños, me robaste a mí
muero por que tú no mueres por mí.
Salgo por las noches no sé dónde ir
pasan los días y sigo pensando en tí
te odio por que tienes todo mi amor
solo en casa lloro por los dos.
Tu amor me persigue a donde voy
termino en los bares no sé dónde estoy.
Regreso a casa no encuentro el portal
duermo en la calle todo da igual...
Pasa el tiempo y lo paso fatal
nada importa todo da igual.
Robaste mis sueños, me robaste a mí
muero por que tú no mueres por mí.
Robaste mis sueños me robaste a mí
muero por que tú no mueres por mí."
Los Suaves, "Llegaste hasta mí"
Aún tiemblo cuando escucho esta canción. Es verdad, necesito un verano.

domingo, 21 de junio de 2009

Cuarenta grados a la sombra




¡Alto!
Que nadie reserve aún sus vacaciones de verano: dejáos de Caribe, de playas eternas, de rutas por bodegas riojanas, de intercambios con niños portugueses, de inventar un descubrimiento en Yugoslavia. No queráis conocer la tierra prometida de Rumanía ni adivinar qué queda de aquellos maravillosos Paradores que se inauguraron cuando Franco, cerrad la maleta para esas playas mediterráneas, parad el viento de Zahara de los Atunes, que nos esperen un ratito más en Peñíscola... Si me queréis, pararse. Es necesario: lo primero que tenemos que hacer este verano, antes de nada, es empadronarnos en Suecia.
En el principio de los tiempos fueron José Luis López Vázquez y Alfredo Landa los que instituyeron el mito erótico de los setenta (que se ha quedado inmaculado en el subconsciente de todos los españolitos nacidos entonces y se ha transmitido luego, como buena leyenda urbana, de generación en generación por el boca-oreja, lo digo por experiencia, que mis amigos siguen pronunciando la palabra sueca con la boca hecha almíbar ) y formalizaron el grito de guerra: "¡Que vienen las suecas! "Tan singular debía ser esa raza y tan potente su invasión en nuestro mapa ibérico, que hasta mi abuela asimiló ese concepto, e incluso lo relacionaba directa e indefectiblemente con la idea de sexualidad abierta que solo tenía lugar en los países de noches interminables. De hecho, a la vejez, cuando le preguntabas por un novio que había tenido allá por 1929 ella relataba el final diciendo como algo inevitable: "Y claro él se fue a Suecia y conoció el amor libre." Ni fueron felices ni comieron perdices, nada; antes de 1970 mi abuela ya era conocedora de que en Suecia la vida era de otra forma. Amor libre. Claro. Y ella bordando en Castellón y saliendo de paseo por un lado de la calle, el de las chicas. Cómo no iba a perder esa guerra si no había enviado a sus barcos a luchar contra tempestades.


Pero volvamos a Suecia, que empiezo con la saga familiar y me pierdo (además seguro q esta historia la he contado ya). Se les sube la testosterona a José Luis López Vázquez y a Alfredo Landa, empiezan las playas a llenarse de pieles níveas y de piernas parecidas a la cronoescalada de Puy-de-Dome que había hecho Federico Bahamontes, y los españoles piden a gritos vuelos baratos y pasaportes. Nada de cruzar la frontera para ver pelis prohibidas en Perpignan, si hay que subir se sube, pero más hacia arriba. España tirita incluso con cuarenta grados a la sombra. Aún no se puede afrmar que fuera una maniobra del Ministerio de Gobernación, pero debió intervenir el Servicio Secreto porque ante el temor de la llegada de una raza mixta (Imagínense, la Esteso- sueca) con la intención de calmar esta demanda de mujeres rubias y así demostrarnos que no todo el monte es orégano- las españolas estábamos ya hasta la mismísima de la sección femenina y de las historias de doña carmencita- se negocia con los suecos y estos, en venganza, nos mandan a un grupo de matrimonios que cantaban pegados con velcro en la espalda - ABBA- y que nos torturan primero con una canción sin final llamada "Chiquitita"- que más que un lamento es una auténtica pesadilla, una tortura para los niños que viajábamos en 127- y que sí, que luego se animan algo más y deciden dejarnos mover algo de cadera parq que estrenemos nuestra coreografía de toda la vida- la de pasito pasito, con el brazo en ángulo de noventa grados y los puños al compás- con temazos como "Waterloo" o "Dancing Queen". El grupo sueco llena nuestro cerebro y como el destape español había atacado con desnudos como el de Nadiuska o Maria José Cantudo, los ánimos ya se van templando.
Después llega al Trono el príncipe Carlos Gustavo que se casa con aquella azafata morenita y aburrida, Silvia, de la que todos esperábamos más juego, pero nos quedamos con las ganas y con Carolina de Mónaco, que entonces vivía a pleno sol sus affaires. Así, poco a poco, los españoles nos convencemos que los suecos son un pueblo más bien soso, de sangre fría y vida austera. Tanto laguito, tanta Eurovisión, tanto Estocolmo...poco a poco, el miedo a una migración nacional hacia Suecia languidece y los gobiernos de la democracia dejan de encargarle la misión de enfriar las costas españolas al servicio secreto.
¡Ay!
Pero llega el cambio de milenio y aunque la música de ABB ya estaba obsoleta en los casettes de bares de carreteras, nuestro príncipe se lía con Eva Sannum de la vecina noruega y a la mitad del país el corazón le da un vuelco . Primer aviso: hay vida en los paises nórdicos y siguen teniendo las piernas infinitas las de allí, de tanto andar descalzas por la tundra, digo yo. Eva - Samnum- comete el pecado original el mismo día de su presentación: se come la manzana, se pone un escotazo de vértigo y le da al coñás en copa grande. Es decir, amor libre, pero que muy libre. la burguesía se echa las manos a la cabeza y se seca las lágrimas con el "¡Hola!". Cuatro primos de Madrid deciden demostrar que hay buena música independiente y montan lo que en principio es un festivalete en pequeño hueco de la costa de azahar, Benicàssim. Los niños del 127 se han hecho altos a base de Colacao y de bocatas de nocilla, saben inglés y están hasta los mismísimos de ser cuarenta y principales, así que se van con su mochila, sus camisetitas de rayas rumbo al este y acogen con los brazos abiertos el imperio del pop naciente, el indie. De la mano de este surge un nuevo fenómeno: el pop escandinavo. Atardeceres, musiquita en inglés, nuevas melodías....mmm...todo invita a saborear las delicias de la vida. Hasta Islandia parece un país cercano. Por el mismo túnel que nos cerró Chiquitita volvemos al paraíso perdido, a lo nórdico.
Tal vez fuera solo una estrategia de mercado, porque en esos mismos año comienzan a ser una prioridad casi democrática la redecoración de nuestra existencia y así, de la mano del diseño, de los sábados en las grandes superficies y de la serie Lack con la superbolsa amarilla aparece en nuestras biografías el fenómeno Ikea. No voy a analizarlo porque ya hce un post sobre el tema y pese a ello solo pasé de puntillas por un fenómeno que merece setecientos cuatro ensayos y tres tesis doctorales, como mínimo.Pero imaginad un uno de septiembre sin el catálogo de la tienda sueca: para mí el mes entero carecería de sentido.
Sin embargo...

aún faltaba la guinda.

La guinda llegó cuando nuestro príncipe dejó al bellezón noruego por una españolita lista, guapa y literata y le dió en su frente débil, en el lado de las letras que a ella tanto le encantan: ya con dos niñas en la zarzuela y de mano de la literatura de best sellers, es decir de uno de esos campos que los culturetas rechazan y los insignes deberían tener prohibidos, aparece en nuestros escaparates unos tochazos negros con títulos larguísimos y amenazantes. "Los hombres que no amaban a las mujeres" ¿se referirán a Pajares, Landa, Lóepz Vázquez y Esteso? "La chica que soñaba con un bidón de gasolina"...¿Será esta la venganza que toooodos esperábamos de la Sannum?
No, la guinda tiene dos nombres propios: el de su autor, Stieg Larsson y el de su protagonista Lisbeth Salander.
Que me aspen y me hagan tiras de papel en el instituto cervantes, pero a mí me gusta esa serie. Acabo de terminar el tercero - "La reina en el palacio de las corrientes de aire"- y ya estoy dispuesta a ir en peregrinación a la tumba de Larsson para que resucite y me cuente varios interrogantes que ha dejado abiertos en previsión de los nueve que le quedaban. A mí no me deja así, con la adicción por el talante resolutivo de la Salander en las venas. A mí que no me haga esto. Renuncio a mi futuro sillón Ç en la RAE pero que siga escribiéndola. Desde donde esté. No hace falta que me diga si hay algo después de la muerte, prefiero qme aclare qué sucedió con la hermana gemela de lisbeth y si no, quedamos en el Juicio Final y que mientras otros pecadores más productivos nos adelantan en la cola me haga un resumen breve de lo que sucederá en el futuro en Millenium. Lo peor es que como yo debe haber unos cuantos y claro, tal vez haya más cola para tomarse una cañita con el Largsson que para pasar por el lavado de pecados automóviles. No lo sé.
Solo nos faltaba el Lazo. Sí, el último golpe de efecto de los malignos suecos. La canción del verano. Desde Fórmula V hasta George Dahn la canción del verano era un invento patrio, pero este año nos la han robado- como Eurovisión toda la vida, que se lo digan a Remedios Amaya o a Soraya- con cerveza. Una marca conocida y española se lleva a dos niñas monas a Formentera, las sienta en la Savina y aparece en un ferry un tipo con barbita, neohippie, boho y tan adictivo como los tubitos azules del Imedio. De fondo suena una canción: "Summercat". Las niñas recorren atardeceres, faros, fiestas y mercadillos con el príncipe azul y detrás suena todo el rato el "Tonight,tonight, tonight.." Se dan un piquito, se miran intensamente a los ojos , se despiden y mágicamente- voilà!- el anuncio vuelve a empezar, el príncipe desciende del ferry once again y mediterranea, mediterranea...pero es mentira, es publicidad subliminal, en el fondo lo único que está susurrándonos es "volved a Suecia...a Sueeeeeeciaaaaa...a Sueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeecia".
En serio, hay que hacer algo este verano.
Hoy mismo.

sábado, 20 de junio de 2009

¿Por qué tenemos que comprender?

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Mis tesoros cuando tenía seis años eran (por este orden y en depósito):

1. El acerico que mi madre guardaba en su caja de latón del Colacao-amarilla con margaritas blancas- junto a los botones y los hilos.Tenía forma de granada de colorines, era más grande que mi mano entonces y alrededor de aquel fruto diez chinitos (nunca los conté) se abrazaban y movían su trenza. El acerico tenía poderes mágicos porque nos lo había enviado una amiga de mi tía que era misionera en Venezuela: se comía las agujas y los alfileres.En cuanto los pinchabas allí-sssshhhhh- y bajabas la tapa de la caja de coser los chinos organizaban banquetes y se los tragaban. No sé en qué mudanza lo perdimos. Yo me dí cuenta anteayer, y la verdad, me dolió que mi madre no me hubiera comunicado esta desgracia. Afortunadamente, en una merceria virtual he encontrado un acerico parecido: la granada se ha convertido en una manzana verde inglesa, pero espero que los chinos traguen igual.He encargado cuatro, dos de ellos son para regalo.Los otros dos son uno para mí y otro para mi madre.
2. La colección de canicas de mi primo Juan, chupadas y todo. Esta se guardaba en un bote de Nescafé- lo que quiere decir que en mi familia siempre le sacamos el máximo partido al desayuno- y en verano, cuando nos tumbábamos en el suelo para ver pippi lamstrung en una tele en blanco y negro, Juan a veces se dormía- era un niño plácido- y yo sin hacer ruido me iba hasta su cuarto y buceaba en su colección de canicas. Me encantaban las verdes traslucidas con la ola del centro naranja, podía pasarme horas y horas dirigiéndolas hacia los rayos de luz que se colaban por las persianas. Las ponía en fila y las miraba con la pupila pegada al suelo de azulejo marrón: cada canica era una isla, un pais lleno de palmeras, semáforos en verde y algún castillo. Otras eran cielos pequeñitos con restaurantes donde servían platos combinados como en el Corte Inglés. Las más grandes- ni siquiera recuerdo cómo las conseguía- eran universos enteros, con sus cataclismos, diluvios universales y archipiélagos donde los hombres llevaban faldas de hawaiana como la que yo tenía, hecha con tiras de papel. Juan me dejaba olisquear su caja y alguna vez me regalaba una canica chiquitina, que se había dado un golpe contra la esquina del mueble y parecía que alguien se la había intentado comer, porque tenía un mordisco. Yo me las guardaba en el bolsillo. De ahí que adore los bolsillos en todo tipo de vestimenta- los echo de menos fundamentalmente en los biquinis- siempre espero encontrarme una isla en ellos.
3. La colección de libros de Celia que le robé a mi tía y que son de 1945.Ahhh...se siente...para qué no se los llevó en su casa y los dejó en la de mi abuela.Ahhh...se siente....para qué salían mis padres a cenar y me dejaban que durmiera en casa de mi abuela...ahhh...se siente...¿por qué tenemos que comprender cuánto me quería mi abuela ? Los libros los tengo yo, algo diezmados, pero registrados en mi inventario de cosas imprescindibles para vivir.No salen de mi cuarto, salvo ataque de cariño irreversible de fuerza ocho.
Algunos de mis tesoros ahora que tengo treinta y siete años y he descubierto, al fin, la idea de propiedad son:
1. "A los hombres de buena voluntad" de Sergio Algora: Yo volvía de Pamplona a comienzos del mes de Octubre y me detuve en Zaragoza para ver a un amigo e ir de peregrinación al Bacharach. Había escuchado a Sergio Algora en directo ese verano, en un concierto en mitad de una montaña, con luna llena, castillo y declaración de amor desde el escenario a través del móvil, increíblemente tierna y dulce, en mitad de un temazo. Desde que dejé Zizur Menor en mi coche solo se habían escuchado dos casettes que yo había grabado especialmente para este viaje: Burt Bacharach, grandes éxitos. Mi Costa Brava, mi mayor descubrimiento. Eran fiestas del Pilar y me costó encontrar el hotel, pese a las amables indicaciones de mi anfitrión. Me duché y salí a la calle.Los zaragozanos llevaban el cachirulo y yo iba vestida de azul, como en Casablanca. Cenamos pasta y encontré un misterio sin resolver: ¿por qué en zaragoza las ensaladas tienen jamón serrano? Nunca nadie me ha dado la verdadera respuesta, la única posible.Sigo sin entender porqué. Mi amigo- al que aprecio y extraño- tras la cena, me llevó al Bacharach. Apenas había gente en el lugar.Afortunadamente Sergio no estaba: me hubiera puesto roja de la ilusión y de la vergüenza de pillarme sorprendida en visita a la Meca del Costabravismo. Pedí el auténtico gin-tonic: dí palmas pequeñitas. Mi amigo me contó historias de cuando tenía dieciséis años.Repetimos de gin-tonic, sonó Burt Bacharach.Me guardé dos lagrimillas de emoción en el bolsillo. Por la noche soñé que la basílica del Pilar estaba hecha con los caramelos interminables que siempre nos traían de Zaragoza, adoquines. A la mañana siguiente, cuando desperté en la ciudad amarilla, me fuí corriendo a la FNAC. Me saludó Sergio Algora desde mil fotos que colgaban en el rincón de "Novedades". Compré dos ejemplares de "A los hombres de buena voluntad" y le regalé uno a mi amigo frente a una ensalada con jamón- ¿por qué? ¡por qué???- seguí el viaje hacia mi casa. Como había retención y tardé más de siete horas en llegar a mi ciudad en cada parada bebía agua y leía un cuento. Me enamoré del libro. Ya en mi cama lo terminé. Lo releí. Lo volví a releer. Hablé de él a todos mis amigos.Quise ir a la radio para seguir hablando de él y que la buena nueva se difundiera, pero no tengo ningún conocido allí y claro, hubieran llamado al psiquiátrico que está enfrente para que me vistieran con una camisa ceñida y blanca. Lo dejé en mi mesita de noche.Cuando no podía dormir lo abría por cualquiera de sus páginas y siempre me quedaba dormida con una sonrisa.Los cuentos de Algora me llevaban a lugares felices, a paisajes llenos de calles imposibles, como los de mis canicas. Una tarde vino a casa Rodis, uno de mis mejores amigos, nos tumbamos en la cama después de comer y yo estaba haciendo el clavo (las piernas rectas y hacia arriba, con la barbilla pegada al pecho) mientras el curioseaba en mi mesita.Encontró mi tesoro y me lo pidió.Le leí un trozo de uno de mis cuentos favoritos: "Nombres con orígen poco profundo". Me lo robó y yo le dejé ser el autor del atraco sin pasamontañas. El nueve de julio del año pasado le llamé." Roditos, Nodis-Ho...sé que no debería hacer esto, que lo mío es tuyo y lo tuyo es mío...pero necesito que me devuelvas mi libro. Hoy siento que me han cortado una mano". No lo encontró e hizo bien. Sobreviví con el blog de Algora por las noches y con las imágenes de Richi, mis postales favoritas. Escribí a Xordica y me enviaron otro ejemplar, que ahora manoseo y rayo, cuando no puedo dormir, igual que hacía entonces.
2. "No tengo el placer", de Sergio Algora: Desconfío del poder del fesibuc, aquí mismo, sobre la piedra de playa que he edificado mi blog lo he dicho, pero si de repente un día un habitante del Bacharach me pide que le abra la puerta de mi jaula, no hay recelos que valgan. Algo así sucedió hace un par de semanas.Después creo que fue Nínive -again- quien colgó un vídeo pirata de una canción maquetera - "llegaste tarde"?- del último disco de Fran en mi página del fesibuc. Y el habitante del Bacharach comentó: "Creo que fran estaba ayer en el Bacharach" Yo contesté con una verdad de diván: "Menos mal que no vivo en Zaragoza, si no me tendrían que echar de la barra del Bacharach por fans y por pesada". Una semana más tarde abrí un sobre con burbujas en la puerta de correos y encontré el libro póstumo de Sergio Algora. Con tinta roja- otro misterio sin resolver- alguien escribía:
"En este bar, que no solo es bar
a veces, o a menudo,
somos muy felices.
Y sabemos por qué"
El martes terminé el libro en el tren, poco antes de llegar a Albacete, tierra misteriosa donde las haya. Tuve la tentación de volverlo a leer así, otra vez, de golpe, de corrido. Pero me puse a escribir y no paré hasta llegar a Atocha. Esa noche releí otro cuento, estaba triste y me costaba dormir. Gracias a Sergio Algora desperté junto a la Laguna 1, en el límite Norte del Desierto del Gigante y Otros Asuntos, donde crece la flor Gervera Nocturna Habitans, en el planeta Marte según las crónicas de Ismael Serrano. En el bolsillo de mi vestido metí unos cuantos pétalos de aquella flor y me dediqué a pasear por los balcones de Madrid.
Hay veces que debemos hacer recuento de nuestros tesoros. ¿Por qué? No lo sé. Como dice el título de otro de los cuentos de Sergio Algora- y que he utilizado como título del post- "¿por qué tenemos que comprender? ". No lo sé.
A fecha de hoy no he encontrado una respuesta satisfactoria a la presencia casi ineludible de trocitos de jamón serrano en las ensaladas que se preparan en Zaragoza. Nadie me ha explicado tampoco el por qué de la tormenta nocturna y prediluviana de la noche anterior, pero entre sueño y recorte de otros sueños, me he despertado, he subido las persianas y con Frida y Justine- mis gatas- nos hemos pasado unas horas contemplando su belleza.
Y era incomprensible, pero infinita.

jueves, 18 de junio de 2009

La ciudad en la selva

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"y lo que tenga que venir, será nuevo por lo menos
y mis ganas de cambiar se verán en los espejos"


"Ser un libro abierto", Copiloto.


Viaje relámpago: llego a Madrid entre bochorno y nubes. Los taxis esperan a la salida de Atocha como naves del ejército rebelde, en formación ante la inminencia del combate contra los soldados del Imperio. Uno a uno, los insurrectos nos vamos posicionando, de un salto yo misma- maleta, netbook y moleskine: todas mis armas- nos colocamos en nuestro sitio y salimos disparados hacia la calle Pez. Aún no es mediodia y yo sueño con mi habitación del hotel. Estoy cansada de dormir con el cuello en escuadra y cartavón. Llego al Abalú, que es como el pais de Alicia lleno de maravillas, y me ceden por ser cliente habitual una suite que no conozco, para mis nuevas aventuras. En cuanto entro en la habitación me enamoro de la selva amarilla en la que voy a vivir poco menos de treinta horas. Hablo conmigo misma y me abrazo cuando descubro en un rincón, junto al patio una bañera de obra, cuadrada, como un cubito de hielo gigante, que me grita: "Báñateeee, báñateee" Porque he quedado señorita- le contesto- pero esta tarde, de las sales y las fuentes de agua de Versalles no la libra nadie.

Paseo por Chamberí y sigue sin llover.Todo está contenido, hasta las palabras. Como con Belu en un sitio del que no recuerdo el nombre- ¿el economato?¿el económico?- pegado a Chueca e imagino que si viviera allí, quedaríamos más de tres dias a la semana para darnos al menú entre los manteles de cuadritos rojos y blancos. La comida es casera, de pucheros y croqueta amasada entre las manos y nos sentamos junto a la ventana.Entre sorbo y sorbo de silencio- se nos amontonan las actulizaciones- nos gusta ver a la gente pasar. Después la acompaño un trozo hacia su trabajo y cuando me quedo sola descubro que me he traído hasta la calle Piamonte. En una de sus tiendas exquisitas, "la maison blanche" tomaba sopa de miso a la hora del té con Espido.El otro día la ví en la tele, rubia, con el pelo corto, no la reconocí. Llego hasta Belén, una de mis callejuelas favoritas y el calor se ha vuelto tan denso que me inmoviliza. Pienso en hacerle un homenaje a Paula y detenerme en el café del mismo nombre que la calle para brindar por ella con un té americano, pero me siento Lawrence de Arabia atravesando la mitad de África y ahora no puedo parar. Además de vez en cuando se me presentan los recuerdos de un amor ceniciento por las esquinas y se produce un derribo en el paisaje. Cuando has querido a alguien en una ciudad y te la has inventado a golpes de momentos vividos en sus aceras, tener que pisarlas es como volver a Varsovia tras permanecer escondido en la guerra. Como esa imagen final de "El Pianista" en la que él camina por una ciudad derruida en la que no consigue reconocer su pasado, o en la que su historia está hecha añicos tras un bombardeo.

Poco a poco, a golpes de consumismo, buscando ilusiones en los muestrarios de Augusto Figueroa -unas zapatillas con cordones amarillos, un vestido para Peñíscola-llego a Triball. Las prostitutas de la calle del Desengaño se sientan en los portales para repasarse la raya del ojo. A dos metros una tienda cursi, cursi para las niñas buenas: "Dolores promesas". Las putas deberían sentarse frente a su escaparate, porque son las que más saben- estas tienen poca pinta de vocacionales y mucha necesidad en las muñecas- de las dos cosas. De ahí al hotel solo hay calor y tristura: una mezcla de tristeza y amargura por las heridas con los puntos que no han terminado de cerrarse.

La selva me acoge con una brisa nueva, amarilla y lánguida.Es el momento del chapuzón en el lago. Descubro junto al lavabo entre pétalos de rosa una caja negra con lazo en la que aparecen todas las delicias para la espuma.Me sumerjo en la bañera, esperando que el agua sea la del Jordán y me renueve por entero. Al final de la tarde cuando salgo en dirección al metro de Tribunal donde he quedado con Belu y Magenta, cae un chaparrón de verano. Una tormenta tropical. A mí me entra la risa- yo era de las pocas que salía de una selva y por eso esperaba este final- y me resguardo en un escalón mientras las espero.Voy vestida con un nudo marinero pero no creo que sepa aguantar un solo naufragio más. Afortunadamente las tres juntas - Belu, Magenta and me- nos bastamos solas. La calle la Palma está llena de charcos que sorteamos en nuestra balsa. Vamos de repotaje de investigación a la caza de la croqueta de jamón más deliciosa del mundo. Pero hoy no es buen día para las croquetas, no salen tras la lluvia, como los caracoles.Las que probamos son facilmente olvidables. Brindamos con vino blanco y preguntamos a Magenta por sus aventuras rumbo a Guayaquil. Magenta siempre nos guarda historias y frases que nos hacen reir durante años.

El esparto no combina bien con el adoquín embarrado, ¿lo sabíais? Bueno, pues anotadlo, que os habla la voz de la experiencia: justo enfrente de la Gata Flora hay una libreria en una esquina que creo que se llama rosas amarillas o que yo no sé porqué relaciono con rosas amarillas.El escaparate lateral tiene una pequeñísima pendiente y a mí me gusta curiosear sus libros.Así que sobre mis cuñas fucsia planeo, hago un looping y un aterrizaje a cámara lenta en el suelo del que me queda un saldo de: dos hematomas tamaño peladilla en la rodilla izquierda, servidos sobre lecho de rasguño y una mancha gris alquitranosa en el lado derecho de mi Paul&Joe marinero que augura inversión en tintorería.Me levanto entre risas- esta vez no es porque haya bebido- mi colega de las antípodas (ver en post anteriores mi teoría sobre el orígen de mi fragilidad de los tobillos) ha vuelto a presentarse a un programa de humor amarillo y el muy gilipollas ha resultado ileso en todas las pruebas mientras yo me dedico a romperme la crisma en el mundo civilizado.

Sin necesidad de abrir mi caja negra llegamos al Manuela, escoltadas ya por Giorgio, milanese en Madrid. Charlamos y desmontamos tópicos frente a unos mojitos. En la mesa de al lado una pareja de guapos- chico y chica monos, moderneques, delgados, felices- se comen a bostezos frente a un tablero del scrabble.¿Se estarán mandando mensajes de amor con las letras?¿Qué hacen perdiéndose el tiempo? Nuestra plataforma por una vida llena de días de vino y rosas- recién formada para la ocasión- se indigna. No podemos querernos así, aún no, que hay mucha primavera y muchas esquinas para inventarse combinaciones químicas. Cuando terminan la partida él saca su cámara del bolsillo y hace una fotografía al tablero.A punto estamos nosotras de lanzarle las ramas de hierbabuena mojada, en muestra de desacuerdo, pero estamos muy civilizadas y no queremos romperles la estética.

A la mañana siguiente no quiero salir de la habitación, no quiero ir al curso del IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) para el que he venido, no quiero sentirme una extraña entra las feministas, pero una voz de Pepito Grillo a mi espalda me recuerda que es miércoles y que en castellón el trabajo en el despacho no para y que debo ir, para enterarme bien de lo que va esta ley que tanto me preocupa e inquieta. Decido pasearme hasta la calle Almagro, Carlos el chico de recepción con el que a menudo hablo, me dice que está cerca y que hace un día precioso. Sigo sus consejos y la ruta que con fluorescente rosa ha trazado sobre mi plano de la ciudad: atravieso mis glorietas favoritas, Ruiz Jiménez, Bilbao (****glorieta de cuatro estrellas), Alonso Martín- se me queda un poco más allá the top of the pops , la de Quevedo, pescada en una canción de Don Javier Krahe cuyo Madrid tanto he querido) y no bajo la vista de los balcones y del cielo. Los balcones y Madrid...¿cuántos miles de tipos habrá?¿Cuántas historias se riegan entre geranios? ¿Y cuentos?

Llego hasta el sótano de Themis. Bajo dos pisos. A la entrada del bunker me hago con dos copias del Anteproyecto de Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Hoy solo me queda una copia y media: Frida, que tiene una gran conciencia social, se ha comido la otra mitad.Menuda digestión Aído le espera. Comienzan a explicarnos los defectos de la legislación actual y las dificultades biosanitarias de esta regulación. Me gusta la ponente. Es ginecóloga y se detiene en explicarnos el misterio de la contabilidad por semanas según la OMS, según el Ministerio y según la agenda de cada una al grito de "no me ha bajado la regla". Es neutral en las cuestiones derivadas del diagnóstico fetal. Es pausada en su reivindicación del consentimiento para las niñas de dieciséis años, lista. Aunque aquí ese tema se ha planteado casi como un dogma de fé en el que casi debemos firmar al lado de la casilla de asistencia ella lo cuestiona y al final apuntilla dándole la vuelta: si una niña de 16 años no es madura para decidir abortar, ¿Cómo puede ser madura para ser madre?. Las compañeras aplauden. Se propone el turno de preguntas pero aquí la gente no cuestiona, sino que reflexiona y a mí me pica la ley por todas partes como si llevara un vestido de lana. Levanto la mano y pregunto sobre qué medidas se van a tomar para que la objeción de conciencia de los facultativos clínicos no impida la eficaz implantación de la ley, cómo se va a regular esa objeción de conciencia, cuáles van a ser sus límites y qué sucederá cuando esta colisione con el derecho fundamental de la mujer- de este concepto se parte en la nueva ley- a interrumpir voluntariamente su embarazo dentro del plazo legalmente fijado. Se me desvía a mis propios estudios, hay voluntad por el Ministerio de plantear la necesidad de una regulación de la objeción de conciencia, pero nosotras las juristas deberíamos saber qué ha pasado con esto en el derecho comparado. "Pues mire, yo no, yo vengo de valencia y lo único que sé es que la educación para la ciudadanía se ha dado en inglés, así que imagino que la solicitud para este tipo de intervenciones quirúrgicas en un hospital público valenciano la tendré que hacer- si es necesario- frente a un médico arameo". Las feministas cuchichean y yo me callo sin que nadie me de respuesta. Primer disparo sin mala intención- yo era pro ley antes de entrar aquí- y caigo en el agua.

Sigue una compañera trabajadora social con el debate y nos expone sus reflexiones personales al hilo de la intervención o al hilo del encaje de bolillos, porque parece que esta chica ha convertido sus barritas de incienso en allbran y se las ha desayunado mojadas con leche. Gracias a dios nadie entiende nada y le piden que sea rápida, que summarize vamos.La chica se agarra al micro y dice que no, que considera muy interesante su reflexión y que mierda para las que organizan la jornada que además no está bien propuesta. Le bajan la voz al micro y punto, ella se queda con el karaoke para sordos y con el incienso hinchándose en sus mejillas.

Aparece en el escenario una de las miembras de la comisión de Expertos-oléoléolé....uhuhuh...me hace tanta ilusión que me expliquen cómo ha sido el trabajo que casi me pongo las plumas de apache y doy vueltas a saltitos en torno a la hoguera- es mallorquina, feminista, y mayor. Es como aquella sexóloga bajita, a ver carmen Bijander, sí, esa, pero en grandota. Con las mismas revoluciones por minuto en la expresión. Nos somete a una tortura jurídica sobre recomendaciones, conferencias y directrices de la OMS, reuniones de Beijing, Nairobi y al final me mira, se acerca al micro y me dice: "Compañera valenciana-parece que el bocata de sobrasada no le haya pasado de la garganta- la cuestión de la objeción de conciencia ha sido objeto de cuatro consultas parlamentarias en el Reino Unido" Y me las explica. Yo me quedo muy contenta, porque Castellón comparte con Inglaterra el meridiano cero, así que en caso de conflicto me acogeré a la jurisprudencia de la longitud cero y a bailar, alegres sevillanas, todo el mundo a bailar...

Solo me entero de que la Comisión de Expertos cree absolutamente necesario y fundamental para la prevención de embarazos no deseados plantear una nueva educación sentimental. Se me cae el alma a los pies. De golpe. No porque yo crea que ese tema está superado, que a mi alrededor solo veo suspensos y sin probabilidades de aprobar en septiembre, sino porque no entiendo cómo a un Ministerio se le ocurre plantear siquiera una asignatura de desastres del corazón. El mío ahora se ha cristalizado por obra y gracia de Bibiana Aído. En estado de shock aguardo sin saber lo que me espera que alguien me explique si van a procurar un régimen de ayudas psicológicas y psiquiátricas para que puedan utilizarlo aquellas mujeres para las que un aborto sea un trauma o un shock, pero nadie dice nada. Al final la mallorquina casi pone su puño en alto y grita la consigna que más les gusta:"Que decidan las mujeres de dieciséis años". Yo como sigo en lo mío, paso de manifestaciones antes de comer y levanto la mano para preguntar. De repente al hablar siento que me miran como si hablara por boca de Rita Barberá y me miro el vestido para comprobar que sigue siendo mi playero naif jocomomola y no el eterno traje de chaqueta rojo de la alcaldesa. Pregunto por si habrá ayuda psicológica y psiquiatrica específica en la seguridad social para las mujeres que no puedan o sepan digerir solas un aborto y de repente me encuentro en mitad de una selva real: "¿Para qué?¡¡¡No estamos locas compañera!!!" "Un aborto es como un embarazo, nada más..¿Quieres tú un psiquiatra para un embarazo, compañera???""¡¡¡No medicalices nuestro cuerpo compañera!!!¡¡¡No nos hagas ir al ginecólogo si no es necesario!!!"- Ojiplática y cabreada ante la reacción de las mujeres progresistas, tomo el micro y me dirijo a una de ellas que casi me ha llamado subnormal reaccionaria (¿Será por mi moreno caña de azúcar que se cree que soy una infiltrada de Camps?) y le digo que yo lo veo necesario como ayuda y posibilidad, no por obligación.Que no quiero obligar a nadie a ir al psiquiatra. Se incorpora y me manda a la mierda con la mano. Desde la mesa me quitan el volumen del micro y me siento hermanada con la comedora de cornflakes de incienso, que está tan pálida que ha adquirido una apariencia espectral.

Tal vez eso me empiece a suceder a mí a partir de este momento, así que me apresuro a correr hacia el metro.He quedado con Giorgio para comer en la city, junto a la Torre Azca. El paisaje subterráneo me reconcilia con la vida, respiro en el vagón para comerme a bocados la rutina y cuando llego al moda shopping, encuentro a Giorgio con su traje de chaqueta tan distinto a cuando caminábamos por Lavapiés y me abrazo a su cálida amistad.

Cuando termino de comer los espaghetti me mira y sonríe: "Me alegro de verte comer así, con apetito. Es un síntoma de comienzo."

Así es mi amigo el milanese, sabe leerme como un libro abierto.

lunes, 15 de junio de 2009

La velocidad del caracol

Esta es la pieza que le faltaba al post anterior. He estado tentada de colgar el vídeo, pero esta canción es especial-muy especial- para personas que para mí pesan mucho y quería que el post de Sonia le perteneciera por completo. Ahora lo cuelgo por una razón fundamental: por la velocidad del caracol y la capacidad de llegar a lo importante.
Nunca había pensado que dos caracoles haciendo el amor (o follando, como más os guste) pudieran componer una imagen bonita y sin embargo la primera vez que lo ví- y no fue en este video, sino en una obra de teatro en la que como banda sonora había una canción de los Chichos- a mi me rodaban los lagrimones por la cara. Este era pues el sentido de la foto en el post de Sonia.Ella, que es incontenible y no deja de sorprenderme lo ha derivado hacia otro tema- los cuernos- en el que yo no había ni reparado. A mí me gustaba lo de la lentitud y la intensidad. Pero el post anterior es todo suyo y como tal lo ha comentado.
Me alegro de que te haya gustado Soon yi, pero no puedo quitar los comentarios del post anterior, porque por razones que desconozco blogger no me deja.
¡Ah! Y la canción de Pereza ya me la he apropiado. Llamadme macarra si queréis, pero a mí me chifla. Caracoles incluídos.

Ejes de sociedad





Image"ABUELITA 1: "...ayer se casó, ayer..."

ABUELITA 2: "...a mi me gusta mucho Sonia, mucho..."

ABUELITA 3 miraba complacida y sonriente, sin decir nada..."


Crónica de la boda de Sonia, al vuelo, Antonio 14.06.09.


"Todos soñamos

con alguna parte, y el tiempo

solo es cuestión de tiempo: tarde o temprano lo alcanzas,

pero el espacio está lleno de obstáculos

del todo infranqueables.

La ecuación se da

donde ambos se juntan.Su equivalencia

más exacta aquí en tierra fueron tus besos."


"Joan Fontaine Odisea", A.Fernández Mallo.


"... por cierto, Eva, yo soy como tú, en cuestiones de amor nunca veo el problema en nada, aunque como a tí me lo anuncien por megafonía y luces de neón, ahora bien, te garantizo que de un tiempo a esta parte, por prescripción facultativa, no escribo el guión antes de abrir el telón.....dejo que la historia se escriba día a día..."


Soon Yi, comment hecho en este mismo blog el 29.12.08


"Lo cierto es que yo nunca he sentido el instinto maternal…….bueno, miento, cuando he estado enamorada hasta las trancas sí me ha pasado por la cabeza el formar una familia con el susodicho. El por qué? No lo tengo muy claro pero sí es cierto que ese instinto sólo se me ha despertado cuando he estado enamorada."


Soon Yi, en otro comment, el 07.01.09







Problema: Si un caracol sale de mi geranio rojo esta mañana y otro caracol se escapa de la maceta donde crece la hierbabuena en tu balcón.¿Dónde se cruzarán?¿Cuánto tiempo invertirán en alcanzarse? Y lo más importante de todo...¿tú crees que se reconocerán?


1. La crónica social: Mi madre guarda en una carpeta azul con las gomas ya deshechas algunos recortes de periódico. Entre ellos aparece la nota que apareció en el periódico de la época (creo que era el Heraldo, si no me equivoco) de la boda de mis abuelos. "Entre los aperitivos se degustó jamón del dulce, exquisito plato que no era conocido en la ciudad" Jamón de york.La boda de mis abuelos introdujo el jamón de york en esta ciudad. La de bocadillos que lo celebran con tulipan a la hora de la de la merienda en las placetas. Ayer busqué en El Mundo alguna referencia a la boda de Sonia. No decía nada. Solo hablaban de reuniones de voluntarios y fiestas de la primavera en Marina d'Or.


2.Hasta octavo de egebé en el colegio llevábamos uniforme, falda de cuadros, jersey azul etc...Las de BUP- como ya eran mayores- podían ir de particular. Una mañana estábamos en la hora del recreo cerca de la puerta de entrada y apareció una chica rubia, con el pelo de anuncio de Timotei, delgada, sonriente, con unos vaqueros y un jersey rojo. A las de BUP también las dejaban salir en el colegio. Se detuvo a hablar con alguna de nosotras, tal vez fuera con Carmen que también iba de particular.Tenía los ojos verdes, la piel brillante, morena...era una preciosidad de niña. Entre nuestros baberos de cuadros que intentábamos sin éxito customizar ella resaltaba, parecía sacada de una canción de los Hombres G. No dejaba de sonreir. Fuera la esperaba un chico delgadito, con una vespa. Pregunté quién era aquella chica que yo nunca llegaría a ser: "Sonia Miralles".


3. Estudié fuera y de vez en cuando mis amigas me llamaban por teléfono, hacían fondo común y además de darme envidia por lo mucho que salían en Valencia me contaban algún cotilleo. Un día de verano me dejaron caer una bomba: "¿Sabes que a Sonia le ha regalado su novio un golf blanco?" No conocía a ninguno de los dos más que de vista, pero no me lo creí. Me pareció a los veintidos años una broma pesada, una cadena perpetua.


4. Apellidos y parentesco. Contaba Antonio Flores que tras una noche de marcha les detuvieron a él y a un amigo- hijo de un alto mando de la policía nacional- una pareja de la policia. Les preguntaron quiénes eran, adónde iban etc...y cuando su amigo contestó dando su nombre y apellidos un de los agentes de la policía dijo. "¡Si hombre! ¡Y yo soy el hijo de Lola Flores!" A lo que Antonio Flores repuso, "No, agente, ese soy yo". No debía ser fácil ser el hijo de Lola Flores.
A menudo sucede que los padres dejan en herencia a sus hijos la dificil tarea de mantener el apellido. Si tu padre es alguien al que todo el mundo quiere, respeta y admira siempre te acompaña el miedo a defraudar las expectativas de quien solo ve en tí un apellido. Pero si tu padre es además de un ser querido por muchos una persona controvertida, que no ha dejado indiferente a nadie y que ha levantado polémica, tu herencia es un triple salto mortal con o sin red, depende de donde te muevas. Y tú, no es que no quieras saltar, que si hay que hacerlo, se salta, si lo único que sucede es que tú con tu padre tenías la misma relación que tiene tu amiga del colegio con el suyo, es decir, comidas, cenas, abrazos, discusiones, navidades, recuerdos, infancia, protección y cariño. Fuera de ahí tu padre era el personaje, pero tú jamás lo viste desde ese prisma.Para tí solo era tu padre. A Sonia le sucedió precisamente eso, un mes de marzo heredó aquella pesada coletilla de "la hija de.." y en lugar de hacerse la despistada, fingir que no era la que suponían, echar tierra sobre los errores y aciertos de su padre, optó por algo más difícil: se ajustó la coleta rubia, se tragó las lágrimas, tartamudeó en valenciano y reinventó la televisión de su padre. Ningún comienzo fue más desagradecido que aquel, en el que le llegaban críticas por todos lados, sin embargo consiguió algo mucho más difícil, el respeto de todos por sentirse tan orgullosa de ser la hija de un hombre cercano.
5. Conocía a Sonia de vista. Compartíamos amigos comunes, más concretamente, amiga común. Nos saludábamos y a mí me gustaba su sonrisa.Parecía que siempre tuviera algo que decir, pero nunca nos deteníamos a contarnos nada. Durante un viaje a Berlín mi madre me llamó al móvil para contarme que una clienta medio loca que yo tenía había llamado al programa de Sonia para criticar mi trabajo. Sonia no le había dejado hablar casi, había cuestionado lo que decía esgrimiendo como argumento que le constaba que yo era una buena profesional, una buena abogada. Mi madre estaba agradecida y perpleja: "¿Conoces tú a Sonia Miralles?""Bueno, no mucho, pero sí, de vista.Nos saludamos, yo creo que nos caemos bien." Cuando regresé de Berlín tardé en verla y no me atreví a acercarme a darle las gracias.
6. En Castellón nos preceden los comentarios. Antes de conocer a alguien seguro que ya te han hablado o advertido de él o de ella. Tú no eres tú, sino como los demás te cuentan.Así que es muy difícil escapar de los dos barrotes que esta sociedad establece: el eje espacio, vivimos en Castellón, tú creciste en la avenida capuchinos, trabajas en la calle mayor, compras en la calle Enmedio...y el eje tiempo, uyy, hace cuatro años era amiga de noséquién, pero pasó nosequé y se dejaron de hablar y ahora, bueno, hace...siempre una anécdota mal contada, un comentario fuera de sitio te etiqueta.Renovarse o morir aquí tiene un único sentido: morir lapidado por los comentarios de quienes conservan tus tropiezos desde quinto de EGB. Si no, la mejor opción es pasar desapercibido o desparecer.Por ello es muy difícil fraguar una amistad nueva en poco tiempo. Para cualquiera.Menos para Sonia: ella ha encontrado el túnel para saltarse los dos ejes, espacio y tiempo.Ha llenado de relativismo el término velocidad.
7. Fue en diciembre.Volvía a casa a eso de las tres de la tarde cuando escuché que alguien gritaba mi nombre y al girarme ví una cabecita rubia que se asomaba desde un coche.Era ella, Sonia: "He descubierto tu blog, eva, ¡Y me encantaaaa!". Me quedé helada.No supe qué decir. A la mañana siguiente encontré un comentario en el post firmado por ella y una solicitud de amistad en el feisbuc. Increíble, esta mujer no para, qué rapidez. No sabía qué hacer, me desconcertaba. Escuchaba las voces de las cloacas de la ciudad. Le dije que sí, la añadí a mi lista de amigos. Y se hizo un hueco, de verdad. Sonia es intensa, natural, a veces irreflexiva, enérgica, fuerte, sensible, ingénua y dulce...es distinta.Yo coincido con ella en muchas actitudes. A menudo nos equivocamos, pero las dos sabemos reconocerlo.Tenemos tendencia a precipitarnos, pero sabemos de nuestra naturaleza impulsiva y tratamos de controlarlo. A esta edad ya sabemos quiénes somos y cómo nos ven los demás, y pese a ello nos sigue afectando que nos malinterpreten y nos confundan, pero no renunciamos a nuestros principios.Se nos ha hecho la espalda ancha de bregar contra ese tipo de comentarios.
8. En solo seis meses Sonia se ha ganado mi lealtad, mi amistad y mi respeto. No tengo nada que reprocharle, solo que me haya dado tanto: me ha malcriado. Me he acostumbrado a su presencia cercana, ya sea a través del facebook o de otras formas. ¡Se ha leído este blog entero! Algo que ni mis mejores amigos- pobrecillos, ya les pido bastante- han hecho y solo porque tenía ganas de conocerme.Ha estado en los momentos de desánimo. Me ha ofrecido su abrazo para todo, a cualquier hora, en cualquier lugar y era sincero.
9. Sonia y Kike se casaron el sábado y creo que consiguieron hacer la boda que deseaban. Pretendían estar rodeados de la gente que les quiere y realmente allí estábamos: los recién adquiridos, los que les han acompañado toda la vida, los de siempre. Estaban exultantes de felicidad, risueños, pendientes de cada uno de nosotros, regalando sonrisas y detalles. Fue un día feliz. Una boda coherente y sincera, llena de valentía y de ilusión ante el futuro. Nosotros acabamos contagiados de ese derroche de alegría.
10.Solución al problema: los caracoles se encuentran, cualquier día, en un rincón de un parque. Se miran, se sonrien, mueven sus antenas y al final se reconocen.
Qué más dá el espacio y el tiempo.
Felicidades Soon Yi, y gracias por haber hecho este recorrido.

viernes, 12 de junio de 2009

Yo siempre regreso a La costa Brava y a Agustín Fernández Mallo.

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"11.
Siempre has pensado que la realidad no existe
o, por lo menos
que la tuya la vive otro.Quién creció entonces en esta ciudad,
te dices esta noche en la que llegas a las tantascon la alevosía del fugitivo que regresa a devolver un dinero,
a confirmar un dato, o a saldar una deuda de honor,
pilotando expectante un automóvil
como el cetáceo suicida atraviesa entre dos cabos
una línea imaginaria.

Adónde regreso, si la realidad no existe,
te dices,
a una luz ya apagada en mi ventana
donde, insomne, agotaba el último
serie B de tele 5 y después releía a Bataille,
a ese edificio que ahora paso de largo
donde mis ancianos padres duermen,
a los corn flakes con whisky de madrugada
en El pesquero, y las frases ocurrentes copiadas
a Baudelaure, a Décima Víctima
al macarra de turno,
a un pasado que ya es literatura,

adónde,
[lo dijo Zenón, la flecha está en el aire
pero no se mueve la flecha]
si el disco en los semáforos desde entonces
está en amarillo,
si los basureros continúan parando en el Delicias Café
y prefieres seguir ruta, hacer noche
en un hostal de descampado
confirmar que nada existe, que otra vez será,
que ya entonces te decía Bataille,escribo
para borrar mi nombre.

11.1
Siempre has pensado
que la realidad no existe
o que la tuya la vive otro.
Y de esta manera permutados,
dices,
cada cual se anda buscando.
El enamoramiento
propones
como prueba irrefutable."

Joan Fontaine Odisea, Agustín Fernández Mallo

martes, 9 de junio de 2009

Pruebas de mosquito




Yo soy ese mosquito que cae dentro del vaso del vino blanco. Esa pizca negra que se zambulle y finge estar muerto, panza arriba con las alas extendidas, para que no me lleves a la boca, no ahora, al menos mientras dure este rato de sol. No hay nadie en la libreria y te has pasado veinticinco minutos pasando el dedo índice por los lomos de los libros.¿Me buscabas, pequeña? Porque andabas despistada: yo revoloteaba en la barra, entre las moleskine, los flyers de exposiciones y la ausencia de un boquerón. Es mediodia, a estas horas la gente esta comiendo o se marcha de viaje.¿Cómo has llegado hasta aquí? ¿Por qué? Cuando bajabas el escalón hacia el sector de la novela gráfica te temblaban las piernas ¿Tienes miedo al verano? Parecía que te costaba asumir la pereza de las horas, o el calor. Tampoco te salía la voz cuando te dirigías al tipo de la barra, le has sonreído mentras bajabas las pestañas.¿A quién esperas? ¿Por qué me parece desde aquí que tienes los hombros violeta? Voy a acercarme hasta tu mesa para descubrir su sabor. No pasa nadie por la calle, preciosa, no desvíes la mirada.Estamos solos: tú y yo. Bueno, acompñados por unos cuantos libros.También hay algún moscardón.El de la barra, por ejemplo, que se acerca con una bandeja de madera, tu vaso de vino, cachuetes y observa el título que has elegido. "Nadie es más de aquí que tú", Miranda July, sabe que le vas a preguntar, que te has dado cuenta de su examen de reojo. Se sonríe del revés, de fuera para dentro. Tú caes en su truco manido y conversais en momento, mientras yo aprovecho para perderme en el bambú de tu pelo. El sol ha alcanzado la mesa. Él se retira, yo te observo las muñecas.Parecen mapas de ríos y carreteras. Sigues sonriendo, como si te observara alguien desde el otro lado de la calle, pero nadie llega. Solo tú alcanzas el vaso y bebes con lentitud, mirando cómo se deforma la portada a través del vino. Disfrutas del primer relato, mientras yo te paseo por la espalda.Te mueves como si te hiciera cosquillas, así que me levanto y planeo delante de tus ojos.No nos hemos presentado.Tú finges no verme.Yo te susurro en la oreja y como te gusta, vuelves al vino.¿Será que me invitas a quedarme a tu lado? Dejas la copa y la mano derecha se posa en el escote, llegados a este vértice me mareo. El sol se me está subiendo a la cabeza y tú vuelves a la copa, aún nerviosa, así que por tí hago un looping y me sumerjo en este blanco de rueda. "Si me miro en tus ojos navego..." Acabas de cantármelo, muy bajito. Yo nado a mariposa, pero álguien entra en la librería y desvías la mirada. Es un chico de tu edad, tal vez un poco más joven: camiseta de superhéroe, zapatillas, pelo revuelto, gafas de pasta, nada especial...Le observas sin dismulo.Os evaluáis los dos y cada uno sigue con su historia. Tú al vino y al flechazo conmigo.¿Por dónde íbamos?¿No te acuerdas? Yo soy ese mosquito que ha caído dentro del vaso de vino blanco.

domingo, 7 de junio de 2009

Cupcakes para el domingo

Image -Las ilustraciones de Rubén Toledo: su mujer, Isabelita, vistió de amarillo a Michelle Obama el día de la toma de posesión de la gran esperanza negra. Los vestidos de ella son divinos, el ático en el que viven (cuatro plantas en el cuore de Manhattan) fue el escenario de "Melinda, Melinda" de Woody Allen, para qué decir más pero las ilustraciones de él son de cuento de hadas modernas. Ohohohohohoh.
- El viento que ha soplado hoy: no era poniente, estaba lleno de sol y apenas levantaba polvo.¿Brisa del mar? mmm, casi, por lo menos brisa de verano.
- Un libro: "Marcas de nacimiento" de Nancy Huston. Una novela de saga familiar con las mangas al revés, Haifa, Canadá y la alemania nazi desde seis personajes con mirada de niño y diferentes posiciones en un tablero de ajedrez. Yo sigo deleitándome.De lo mejor de este año.
- Dos canciones: "Moonriver y yo" de Apenino, para la mañana de bricolaje.Suavecito desmontamos a Audrey Hepburn mientras doy cera, pulo cera a los muebles de la terraza.
- La peli sin siesta, "Así en el cielo como en la tierra": los mejores actores de la última década del cine español (solo echo de menos a pepe sacristán) en el cielo de España intentan buscar una solución para el caos: o mandan a un nuevo hijo de Dios (Jesucristo está con el psicoanálisis, se siente un fracasado)o bien organizan un apocalipsis.Como no hay doncella virgen que se preste a la Anunciación, deciden adelantar el Juicio Final. La escena en la que Dios (Fernando Fernán Gómez) descubre la lectura de Nietzche es de llorar de la emoción.
- Y antes de dormir la segunda canción, de la que no me he olvidado, la nana que Richi acaba de colgar en myspace. Cierro mecida entre jirafas a la sombra de los baobabs...ohhhhh, preciosa, muy linda,,,
Un happyend para la semana.

sábado, 6 de junio de 2009

La enferma telequinésica

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"Come on hold my hand
I wanna contact the living
Not sure I understand
This role I've been given
I sit and talk to God
And he just laughs at my plans
My head speaks a language
I don't understand
I just wanna feel real love
Feel the home that I live in
Cause I got too much life
Running through my veins
Going to waste"

"Feel" by Robin Williams.

Domingo: La aún ignorante enferma telequinésica (E.T a partir de este momento) lleva unos días desganada, comiendo poco, pese a eso en el aperitivo bebe dos cañas. Añade una mousaka deliciosa que riega con dos copas (prefiere los números pares para las bebidas espirituosas) de vino blanco denominación de origen desconocida.Pilla un ciego desproporcionado.Llega a casa en un vehículo ajeno y duerme siesta de tres horas.Sueña con arena de colores.
Lunes: La ET no soporta el vacío en sus desayunos, el silencio en el teléfono. Lanza botellas de Solán de cabras al mediterráneo en espera de respuesta de la expedición perdida en la isla. Llegan olas y se desatan tempestades entre demandas y entrecejo que la ET atribuye al cansancio.
Martes: La ET amanece con el cuerpo hecho una figurita de vudú. Agujas de hacer punto clavadas en todos los rincones. Mueve la falange tercera del meñique y allí se le clava una lanza. Se mueve por la casa pegada a las paredes, como una mariposa disecada.Por la calle la ET adopta la forma de C3PO, menos llamativa. Cada saludo supone que tres agujas de ganchillo hagan cadeneta con su mandíbula. Aterrada llama a quiromasajista (de ahora en adelante, "quiro",por abreviar) y concierta cita en la hora sagrada de las morsas: la siesta. Mientras, recibe postales de atardeceres en la isla y le sube la bielirrubina de pura envidia. Se arrastra con el sol hasta el quiro y se desploma en la camilla.Ni fuerzas tiene para desabrocharse el sujetador. Lo piensa con fuerza y comunica su pensamiento al quiro que lo hace por ella.Primera muestra constatada de sus superpoderes.La ET enumera sus quinientos nueve puntos de dolor al quiro y se deja tratar. A ratos viaja por encima de la sala y se ve a sí misma tumbada en la camilla y manipulada como un trozo de jamón de york. También vuela hasta la isla y se moja los pies en la orilla.Los superpoderes - al menos los del ramo de la telequinesia- también son capaces de mover las olas. Sale del quiro con el cuerpo del revés, convertida en una señorita de Avignon. Al llegar a su lugar de trabajo sufre un vahído y es trasladada en coche-taxi hasta su sofá, donde la esperan las enfermeras gatas. Delira y en sueños ve faros.Dum.Dum.
Miércoles: La ET despierta y acude con calambres en los lóbulos de las orejas hasta el dispensario más cercano. Recibe chute de relajantes musculares que ingiere con litronas de cocacola cero. Del subidón viaja hasta una barra de bar de Chicago y consigue con su telequinesia que el tipo que ve el fútbol en el taburete de al lado se comporte como el actor de una serie de televisión.El grandísimo esfuerzo que supone esta acción telequinésica le provoca espasmos al salir del Raspa y regresa a casa fingiendo ser una breakdancer.Todo va bien hasta que se enfrenta a la cerradura. Nuevamente hace uso de sus poderes telequinésicos y la puerta se abre sola. Ya en la cama, abrigada como si estuviera en la cima del Himalaya - estamos al borde de verano, por situar la historia temporalmente- la ET hace los movimientos característicos del bicho de bola a velocidad ultrasónica: se convierte en pelota para desplegarse cual Nadia Comanecci al final de un salto.Operación que repite involuntariamente durante 7.986 veces. Mueve las manecillas del reloj digital y a la una se agota de la telequinesia y cae en una duermevela en la que aparece ella misma sentada con su camisón en una pasarela sobre el mar.
Jueves: Tras una noche agotadora la ET amanece con el pelo de electroduende. Como ahora ha evolucionado a R2D2 no puede peinarse, así que se calza una diadema y nota que hasta el vello de los brazos- escaso y rubio en verano- desafía la ley de la gravedad. Se desplaza como en cinta de maletas en aereopuerto hasta su oficina.Mantiene una entrevista.Bip.Bip. Sus circuitos de mantenimiento amenazan autocombustión próxima así q decide ir al médico para plan ITV de urgencia.
La ET cae en el sillón de la sala de espera como el balndiblú morado: solo se distinguen las órbitas de sus ojos. En su estado liquidogaseosoespiritual habla de barcos, uno, dos y tres. Frente al especialista deja su disco duro de información para que la formateen con la mayor urgencia posible. El personal sanitario la pasa a la camilla, ausculta, palpa, sonrie, pregunta, supone, recaba datos genéticos (la madre de la ET la acompaña por vértigo de la ET que cree haber venido teletransportándose desde la oficina y no soporta las alturas), guarda silencio y concluye, hasta que emite diagnóstico: estrés, cansancio, ansiedad, somatización y sobretodo, una profunda rabieta por no haber ido a Formentera de vacaciones con sus amigos.
Aquí la ET pierde los nervios. Sale a una avenida de Palmeras y las convierte todas- no deja ni una- en vasos de piña colada en los que se zambulle. Después se aprovisiona de caldo de pollo en la tienda de ultramarinos y con la fuerza de su respiración hace ciento siete raciones de natillas con fideos. Llega a su domicilio y las gatas le piden: "cálmate,cálmate". Por el cariño que le han demostrado durante los días que aquí se describen no las pone a rodar en órbitas como satélites sobre su persona (aún en su telequinesia no soporta el maltrato animal). Extiende la palma de su mano en la habitación y el termómetro vuela hasta ella.No es de los antiguos- lástima, de haberlo sido organizaba una lluvia de mercurio en la ciudad- pero funciona: solo con mirarlo los dígitos dan un dato significativo, 38´7º y subiendo. Cierra los ojos y con sus superpoderes derriba cien torrecitas de piedras en el faro de Barbária. Recibe llamada de la Unidad de Gestación materna a la que facilita informe Farenheit. Su U.G.M relativiza información y la vuelve puré de antibióticos. La ET guiña el ojo izquierdo, el termómetro digital aúlla: 39´2º y subieeendo. Los cojines sobrevuelan su terraza como palomitas de maiz.
La ET regresa a la nave nodriza de su sofá. Traga y deglute información: celebraciónblaugranaseloquehicisteisconpaquirríntalcualpasapalabraquierosermillonariotelediario
unodostreselintermedioeldiariodepatriciaespañadirectolaswingsozorororoqui. Baja las pestañas, cae la tarde en el Bluebar, 39´8º y subiendo. Sopesa enviar un tifón a la isla de Supervivientes de Tele Cinco, le gusta "Lost".
La ET intenta aprovecharse de su telequinesia para su propio beneficio y visualiza a Andrés Velencoso en Roma. No sabe qué hace el catalán allí, pero le importa poco, ella visualiza y trata de teletransportarlo hasta su casa con foulard, vaqueros y camiseta blanca. Velencoso al dente. Pero la telequinesia cuesta y aquí está empezando a pagar con sudor.Velencoso se agarra a Kylie Minogue:
- Sopla algo de brisa, ¿no?- le pregunta en una azotea del Trastévere.
- mmm, honey- says Kylie (también telequinésica y muchísimo más fuerte) y le succiona los labios atrapándolo eternamente.
39´6º y bajando. Nouvelle vague por los rincones:"In a Manner of speaking
I just want to say
That I could never forget the way
You told me everything
By saying nothing
In a manner of speaking
I don't understand
How love in silence becomes reprimand
But the way that i feel about you
Is beyond words"
La ET sueña pasillos de hospitales. Le cae una lágrima y le vence el silencio. Se eleva hasta el piso superior y se duerme contándose veranos que no llegarán.El antibiótico empieza a hacer efecto. El riñón izquierdo comienza a teñirse de azul.
Viernes: Saltos farenheit apenas reseñables.
Sábado: Llama House.Está en la puerta de su casa y la lleva al hospital. A la ET su cariño la derrite y da nueva forma. "Se acabó la rabieta telequinésica" le promete mientras le hacen una radiografía de torax. "No volveré a mover las cosas" le jura mientras el aparatito de la eco patina por su barriguilla como un auto de choque. Infección renal, diez días de antibiótico y reposo. Se despide de House con una pelota de afecto, admiración y cariño en la garganta.
Al llegar a la puerta de su casa las gatas le lanzan confetti, le pesa la cabeza, pero sopla la brisa. Enciende el portátil y mira el facebook. En una de las fotos de la isla aparece todo el equipo, incluso ella, Paula le pasa la mano por el hombro. Ha estado allí.
Carrie era real.
(Abro paréntesis:agradecimientos a todos los que están ocultos entre líneas, la farmacéutica salander, House, mi equipo, la voz al teléfono, mi copiloto de vuelos, el loopastronauta, el dibujante de mariposas,etc...la infección ha remitido, aunque sigo con el tratamiento. Me he cortado el pelo y al revés de lo que le pasó a Sansón, vuelvo a ser Dú. Pero el paréntesis lo abro para hacer constar cuánto me gusta "Carrie" y la biografía de Stephen King, "Mientras escribo". Dos de mis libros de cabecera. Y que vivan Los Ramones, he dicho).

viernes, 5 de junio de 2009

Pequeña exposición de jaulas abiertas

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"Who knows how long I've loved you
You know I love you still
Will I wait a lonely lifetime
If you want me to,
I will.
If I ever saw you
I didn't catch your name
But it never really mattered
I will always feel the same.
Love you forever and forever
Love you with all my heart
Love you whenever we're together
Love you when we're apart.
And when at last I find you
Your song will fill the air
Sing it loud so I can hear you
Make it easy to be near you
For the things you do endear you to me
Oh, you know, I will
I will."

"I will", Paul Mc Cartney

Conocí a un hombre que confesaba llorar con esta canción. He encontrado a un chico que llegó a la madurez con ella a un palmo y no la había escuchado. Ninguno de los tipos a los que amé la citó una tarde bajo la lluvia, ni la mencionó después de pasarnos la noche abrazándonos por los bares, aunque solo fuera a modo de ejemplo, como un trocito de su cabeza que permanecía inquebrantable al dolor.
Y esta canción era una llave, una trampa, un secreto dormido desde hace (¿veinte años?) en mi White Album. Ahí sigue: pequeña, exquisita, rio abajo como The Lady of Shalott en busca del reflejo que le hizo romper la maldición.
Quería volver al blog con un post que comenzara al estilo de "los relatos del tío Arthur"-¿os acordáis de aquellos tebeos? "Los increíbles relatos del tío Arthur"...- para que os apeteciera sentaros junto a la chimenea- pese al calor- y que os engullera la historia.Pero esta mañana soy incapaz de sustraerme de mi realidad y eso que, aunque fuera amenaza tormenta de verano, yo me he despertado "banderas rojas final feliz", es decir, como si comenzara la primera hoja de una libreta nueva.
He estado ausente algunos días. Todo tiene su explicación. Primero fue la noticia de la enfermedad- cancer, la palabra habría q exorcizarla para que no nos congelara por dentro- de una amiga muy querida, después el ictus de mi padre, luego mi ridícula infección de riñón y esta semana, por último, las operaciones graves, serias de dos amigos (él y ella) muy cercanos. Ayer fue un día de altas médicas: las cosas poco a poco se resuelven y van saliendo bien. Seguimos andando.
El otro día hablaba con uno de ellos y le felicitaba por tener los amigos que le rodean. "La verdad es que he dedicado toda la vida a ellos", me explicaba contento de comprobar cómo el cariño que él había regalado regresaba a él multiplicado por cincuenta o cien. Le dí la razón. Hay personas que dedican toda su vida a cuidar de la gente a la que quieren. Hombres y mujeres que, aunque no conozcan la canción, un día te dicen "I will" y sin que tú les pidas nada lo cumplen.
Hay amigos que un día nos juraron lealtad eterna y que, de repente, nos dieron la espalda para mostrarnos el reverso más oscuro de los años de confianza y cariño. Otros, que a temporadas se alejan y llegamos a perderlos de vista, como a algunas estrellas, pero que con mayr o menor intensidad siguen ahí. Y los hay que son roca, abrazo, verano, teléfono, caldo para la gripe, gin- tonic para las heridas, domingos de invierno, colgar un cuadro, recorrer quinientos kilómetros porque tu voz suena débil, discusiones con rewind- para enmendar y remendar los errores- nostalgia, viajes, la siesta en su sofá, los chistes con boquerones, las canciones compartidas, kilómetros en coche, las visitas sorpresa, cogerte de la mano para no soltártela nunca aunque sea pequeña como la de las hadas, cartas que nos hicieron temblar, muro para que no te lleguen los golpes, agua oxigenada ante la envidia de los otros, fotografías pegadas con tiritas, regalos del tiempo, premios gordos de mil Navidades juntas en la lotería.
Tantas horas de hospital (dentro yo de uno o con los pasillos de otro metidos en la cabeza) me han hecho pensar mucho, así q no os quejéis si me pongo trascendental.Otro día os cuento mi diagnóstico de enferma telemática capaz de subirme la fiebre por una rabieta y nos tomamos el blog con limonada y sorbos de buen humor. Pero hoy dejadme decir a esos pocos- que ya saben, que siempre supieron-para los que , por los que quisiera ser Paul Mac Cartney y así escribir una declaración de amor (amistad, amor... yo no le voy a poner fronteras a estas horas, no estoy para cartografías) como "I will".
Y si hay hombres que aún lloran escuchándola es que leer- o vivir, vivirleer- merece la pena.

miércoles, 3 de junio de 2009

Mi equipo

Sé q el vídeo ya ha sido requetecolgado en todas las redes sociales, pero yo hoy me siento así, cerca de mi equipo. Hoppipolla junto al mar y para los q duermen en otros bosques con ramas de tubos.

Ese idioma que se me escapa

Para retomar el camino, una de mis favoritas de los Beatles