viernes, 20 de enero de 2012

Tumores y monstruos

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" Como no podía dormir, Anitram llamó a su padre monstruo y le explicó por primera vez sus miedos.

- Escucho a esa niña ruidosa pero no sé cómo es.¿Y si fuera increíblemente grande, como tú? ¿Qué podría hacer?
- Llamarme- le contestó su padre- Escucha. Yo mataré miedos por ti. ¿Sabes? El miedo es elástico, como un chicle. Se hace pequeño hasta desaparecer, cuando tú te creces.

 Y en aquel momento, Anitram notó que había crecido por dentro"

"Yo mataré monstruos por ti", Santi Balmes.



Ayer la noticia era la dimisión de Juan Luis Gómez Colomer, vicerrector de la UJI, catedrático- además- de Derecho Procesal, después de haber denunciado a un colega de la propia universidad por maltrato psicológico y acoso laboral hacia su hija, estudiante y colaboradora de un máster.
Juan Luis Gómez Colomer es uno de los profesores más reconocidos de la Universitat Jaume I. Yo, que no estudié aquí, tuve la suerte de conocerle en los cursos de doctorado y después he asistido a las múltiples conferencias que ha impartido tanto en el Colegio de Abogados de Castellón como en la Universidad. Como profesor me pareció brillante, exigente y preocupado por sus alumnos. Como investigador y teórico, sus textos siempre han sido una referencia: es rápido, domina como nadie el derecho Público y defiende una idea de justicia y garantías con la que no todo el mundo tiene tanto compromiso, porque la utopía parece que sea sinónimo de renuncias.
 Desde mi escasa relación lo tengo por un hombre íntegro y honesto. Por eso ayer, la noticia fue una sacudida violenta. Un golpe en el estómago para cualquiera que, como yo- no me oculto- le admire.
No conozco el caso ni sé de la otra parte, así que no voy a añadir más porque no quiero prejuzgar por el mero hecho de llenar la hora del desayuno. Al contrario, espero que la justicia en este caso sea real y efectiva, como siempre debería serlo y por respeto a la justicia, precisamente, me reservo mi opinión.
Pero sí que quiero recoger el artículo que el martes- dos días antes de conocerse la noticia- el catedrático publicaba en el periódico El Mundo sobre el maltrato. Entonces, cuando no sabíamos nada sobre el fondo del asunto, ya me impresionaron sus palabras por acertadas y valientes. Tanto es así, que lo guardé para no olvidarlas en el despacho. Sé que algunos no se lo creerán, pero cuesta mucho- mucho- defender unos ideales sin miedo y decir ciertas cosas a veces resulta poco popular.
  Sin embargo hay que intentarlo, hay que luchar cada semana, nos guste o no y muchos lo hacemos, lo intentamos siempre, aunque haya personas que opinen que la justicia queda muy distante de la toga nuestra de cada día.
Os dejo con el artículo de Juan Luis Gómez Colomer:



"Maltratos y acosos silentes.

Dicen que los peores tumores son los silentes, aquellos que van carcomiendo el cuerpo humano silenciosamente, de manera tal que cuando son descubiertos ya no hay nada que hacer. El maltrato silente es como esa firma de desarrollarse un cáncer, pues para la mujer maltratada que no denuncia, cuando es descubierto el hecho, es ya tarde. Y hay demasiados casos en nuestra sociedad para que nadie haga nada.
No es tan fácil sin embargo exigir a la mujer maltratada, física o psíquicamente, o acosada laboralmente en cualquier forma (que al final del viaje es lo mismo), que si es mayor de edad, lo que suele ser el caso, denuncie para acabar con la situación.Las leyes suelen exigir, tanto las penales y procesales, como las laborales y disciplinarias, pero quienes las han redactado o no conocen la realidad, o ignoran las enormes dificultades que esa exigencia conlleva.
Primero, porque el maltratador o acosador varón sueles ser una persona inteligente, o al menos él se lo cree, con cierto poder, de vida personal y familiar generalmente muy difícil, tremendamente ególatra, creedor de que es el mejor y que merece todos los premios del mundo. Cree que por su condición de jefe puede hacer lo que quiera con las mujeres que son parte de su equipo, a cualquier nivel. En realidad eses varón, que cuando se le pone de manifiesto el hecho suele aparentar sorpresa y pone cara de niño bueno es un ser monstruoso, pura basura. Pero lo cierto es que a la mujer que lo sufre suele cohibir mucho esta situación de prevalencia, sobretodo si es joven y depende laboralmente de él.
Segundo, porque la preocupación inmediata de la mujer y de su entorno familiar no es la denuncia , sino la salud mental, lo que hace a veces que se retrase demasiado la decisión de denunciar, y cuando llega el momento en que afortunadamente la mujer  o está mejor o se ha curado, piensa que ya no vale la pena (el efecto calmante-suavizante del paso del tiempo). A veces en ese plazo se ha encontrado otro trabajo o una vía de escape satisfactoria, y la víctima se conforma con ello, prefiriendo "olvidar" el hecho y su situación anterior, aunque sepa con seguridad que va a ser imposible dejar de pensar en tamaña afrenta durante todos y cada uno de los restos de años que le queden de vida.
  Tercero, por la gran dificultad de conseguir una prueba de cargo fiable generalmente, porque el varón suele acosar y maltratar sindejar testigos ni huellas , y si hay testigos éstos o se niegan a declarar, porque en general dependen laboralmente del maltratador, porque en general dependen laboralmente del maltratador, o declaran que no fue para tanto y que la víctima es una exagerada o ha malentendido la situación.
  Finalmente porque nadie de los de arriba quiere problemas ajenos y hay una clara tendencia a que el tema acabe cuanto antes, generalmente mal para la mujer, y a mirar para otro ladi, o a que se tapem lo cual es mucho peor, de modo tal que quien debería no entra en el fondo del asunto, que no es otro que acabar con el maltrato o acoso y posibilitar el castigo del maltratador-acosador. Con ello sóolo gana el varón " presunto" delincuente, que consigue salir del problema de rositas, sin consecuencia alguna negativa para él y con vía libre para recibir a la próxima víctima.
  Quienes ya lo han sufrido quizás no tengan remedio pero yo escribo esto para las mujeres que lo sufran en el futuropara ayudarle s y que sepan que siempre va a haber alguien a su lado dispuesto a todo, aunque sea hombre para que no hay más maltratos ni acosos silentes.
  Propongo por ello que se introduzcan reformas legales que faciliten la persecución penal, laboral o administrativa del hecho, pues aunque en lo penal estamos ante un delito público que puede ser denunciado por cualquiera, lo cierto es que en la realidad no ocurre así. sería deseable por ello que esas reformas permitieran dejar a la mujer un poco al margen en los inicios del procedimiento, cobrando más importancia la actitud y valoración del cónyuge o compañero, de los padres, de los hermanos o de los familiares más cercanos, mayores de edad, independientemente de la voluntad de la mujer maltratada o acosada cuando fuese exigible; y que se garantizase objetivamente mcucho mejor que hoy que cualquier represalia por parte del maltratador será castigada con pena de cárcel, y que laboralmente, con condena firme, el maltratador-acosador sea despedido sin derecho a indemnización alguna, o expulsado del cuerpo de funcionarios con prohibición expresa de poder reingresar en la administración de por vida.
Parece muy difícil hoy que sea posible la rehabilitación del matratador, mis estudios en materia de violencia de género apoyan esta opinión. Por eso, si alguien cree que es una propuesta demasiado dura, que piense que a la mujer maltratada o acosada, el hecho sufrido le marcará negativamente y lo llevará en su mente y en su corazón de por vida. Es probable que visto así, la gente honrada y decente, la inmensa mayoría afortunadamente, la considere incluso demasiado blanda."




miércoles, 11 de enero de 2012

Excusas



Ultimamente las horas tienen este balanceo. Hago listas de excusas para no tomar esas decisiones que me paralizan, que no sé construir si utilizando las manos o con un preciso movimiento de mis pies. Hablo de esos proyectos que de tanto retrasarse se quedan en ganas de nada. Que se van quedando desfasados y se pierden entre las libretas, con dos direcciones, tres flechas y el amarillo fluorescente que no guarda la luz.
Mientras, a unos metros de mis dudas, se hacen canciones y  vídeos tan bonitos como este de Ángel Gil, el Súper. Naufragios tan llenos de vida que dan ganas de salir corriendo con las gatas dentro de una maleta y enrolarse en el primer barco. 
Un barco,
dos
y Moby Dick.


ps: Imprescindible estar muy atento a:


1.  La forma en que se miran.
2.  Las voces con que se cantan.
3.  Las cuerdas.
4.  El sitio- oh- el centro municipal de cultura, calle Antonio Maura, ¿no?
5.  El sonido, by Alex Carda. 
6.  La letra que va y viene, como si la hubieran lanzado al mar dentro de una botella.




ps2: Al escucharla, no sé por qué he pensado en el cuento de Santi Balmes -"Yo mataré mosntruos por ti"-y en vencer los miedos. 

domingo, 8 de enero de 2012

Conciertos en salas pequeñas

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Ya no soy buen público. No sé dónde colocarme. Con los años busco cada vez más los conciertos pequeños, las salas tranquilas, esas que prometen una grieta en la pared para esconderme entre los focos y los amplificadores. Llego pronto y trato de encontrar un escondite desde el que escuchar-ver-bailar pero en el que me vuelva invisible. Una burbuja sin los impuestos mínimos: los empujones, la pareja de al lado que se besa, los colegas que no se han visto en años y deciden ponerse al día cuando el músico cambia de tono y pasa a su repertorio más lento. Soy un ratón de los paréntesis, necesito una caja de cerillas para crearme mi propio habitat y eso  en los conciertos no es fácil. De hecho, debería estar prohibido, porque un concierto, como tal, debe ser todo eso y algo más, lo importante, lo que solo te da el músico en directo.  Pero yo sé que el problema es mío, que  me he vuelto mayor y egoísta y no me reconozco entre la gente. Me asustan las primeras filas, en las que antes me apostaba, me falta la devoción en las pestañas de los groupies, las ganas  de saltármelo todo y la memoria para recitar todas las letras. Tampoco tengo nada que ver con las topmodels del indie,  peinadas a lo Joni Mitchell o convertidas en lánguidas princesas cisne, capaz de convertir en estanque un trocito de tarima. No sé  desmayarme  con la videocámara sin perder la compostura y se me da mal aplaudir con las yemas de los dedos. Tal vez es que me he vuelto mayor y que solo me consuma la amargura de no haber sido nunca como ellas, bella, folk and so tender. Y no tengo formación musical, así que no distingo si el bajo suena fenomenal o si ha entrado tarde, o si la batería y el banjo...nada de eso. Soy un puto caos con los instrumentos y las bandas.
Pero ahora que uno de mis superpoderes es la invisibilidad reconozco que me gusta perderme  en los detalles y que cuando decido- me cuesta cada vez más- ir a un concierto, guardo con la entrada la ilusión de que el cantante consiga llevarme a la novena dimensión, con la ayuda de algún estribillo o  caminando sobre las cuerdas del banjo. Por eso sueño con conciertos en salas pequeñas, con músicos que interpreten sus canciones como cuentos de Borges (Cito a Richi, que en su post dió una explicación perfecta de lo que eran los intérpretes, aquí dejo el link de su blog:  Sergio Pángaro). Esos pocos, tan exquisitos, que ponen caras, levantan las cejas y juegan con la voz y el espacio. Los que consiguen que enero en castellón se convierta en un invierno en los Hamptons- And we're so well dressed /It's a talent and it's our style/So put on your hat /Because the forecast is rain clouds- Los que nos seducen a todos y nos hacen suspirar al borde de la guitarra, como si  nadie nos observara y acabara de despertarnos la luz de la ventanano el olor del café recién hecho para encontrar su sonrisa al otro lado de la bandeja del desayuno. Los que nos permiten fantasear con siestas debajo del lemon tree
Me chiflan las versiones de los bises. Escuchar ayer "Boys don't cry" tan lejos de la época del instituto y en la voz de un chico de Nashville. Agradezco la proximidad de sus palabras, pocas, entre las canciones. Las anécdotas que unos y otros añaden a su biografía, "tiene dos niños, está casado con una chica de valencia" que consiguen devolverlo a la realidad de las hipotecas y los biberones. Todo eso me reconforta, por lo extraordinario de la normalidad y el talento, así, todo junto. Pero durante el tiempo que dura el concierto necesito el escenario, la distancia de la tarima para convertir cada canción en una historia y cada historia en una época y un lugar distintos.
 Me gustan los cantantes-flautistas de Hamelín,  como ayer lo fue Josh Rouse en el Four Seasons.
Con el vinilo de "Subtítulo" debajo del brazo me volví a casa. Fuí torpe y miedosa cuando se lo compré y no supe darle las gracias por el concierto. Pero cuando abrí la puerta de mi piso aún me duraba el escalofrío de haberle escuchado "Quiet town" y saber que esa es una de las canciones de mi biografía.

miércoles, 4 de enero de 2012

Piedra, papel y tijera.



Mil millones de euros.
Ese es nuestro propósito de ahorro, a partir de mañana. 
Interinos, funcionarios, rumores e impagos. Hoy nos han comunicado que la Generalitat ha abonado el 25% de la deuda de los turnos. También que mañana el molt Honorable saca las tijeras y marca un plazo.
Desde canal Nou nos llega una señal de silencio.
Nosotros, los abogados estamos de suerte. La semana que viene, tendremos ingresado el 25 % del dinero que se nos debe. Pero no habrá desaparecido el problema. Tampoco cuando firmemos o se nos imponga la Orden que recortará nuestros honorarios. Seguiremos enredados en el conflicto si no cambiamos el planteamiento. La cuestión fundamental, en nuestro caso, es que el servicio tal y como venía funcionando no es eficaz ni sostenible. Nadie está contento. Sin medios, sin una organización y unas bases sólidas, el turno funcionará tarde y mal. Ahora lo salvan las personas que se lo toman el serio y es como si pretendieras sujetar un puente con palillos. No aguantará mucho así.
Vuelvo a las noticias, intento apartarme del tema Urdangarín.
Me imagino cómo habrán encajado la noticia del recorte en la mayor parte de los  hogares valencianos. Los funcionarios, como los abogados, tienen por regla general muy mala prensa.  Trato de pensar en sus noches de reyes: envolviendo los paquetes de los críos y haciendo cuadros de contabilidad doméstica en excell. No va a ser fácil.¿Pero era necesario hacerlo así?
¿Era ese el único camino?
No voté al Pp ni al Psoe, pero pensaba que algo podría cambiar con un nuevo gobierno. Me quedaba un sobre de ilusión vitaminada para estos tiempos. Ahora que ya llevamos unos días de Consejos y ruedas de prensa algunas de las propuestas del gobierno central me parecen acertadas, otras me suenan a  apocalipsis, a juicio final. 
En Castellón todo lo que está pasando resulta dramático, esquizofrénico. Lo del aeropuerto ha pasado de ser una chulería a una broma pesada y en los últimos días una pesadilla. La estatua del que no es Fabra que preside esas pistas de los caidos da miedo.
No son señales halagüeñas.
Hoy el Molt Honorable sonreía desencajado.Corre el rumor de Generalitat ha encargado a un prestigioso despacho de asesores fiscales (economistas y abogados) un estudio acerca del recorte presupuestario. 
¿Un estudio para que les digan lo que deben hacer? A estas alturas se sospecha de cualquier signo de desorientación. Después de continuar indagando sobre el informe, si el rumor es cierto, vuelve a ser una idea  calatravesca, irresponsable y cara.
No resulta tranquilizador lo del recorte y yo, con fiebre y anginas, tengo poca capacidad de análisis esta noche. Solo se me ocurren los casos cercanos, los de gente a la que quiero y que ya viven en primera persona y desde hace tiempo La crisis. Me doy cuenta de que hemos desarrollado una capacidad de resistencia que antes no teníamos y que seguimos enamorándonos, tomándonos cañas, dando un paseo y disfrutando de una escapada pequeña de vez en cuando. Realmente ese es  el superpoder, o el propósito al que entre quesos intentaba poner nombre ayer, con una copa de vino en la mano, en un bar sympa, tu sais.
El superpoder de Rick en Casablanca: "El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos". Ese. Les voy a decir a los Reyes que me dejen recetas para todo el año en el balcón.
Ese es mi único propósito, o el más importante y concreto para el año nuevo: seguir adelante, viviendo mejor o intentándolo. Encajar con calma los contratiempos y darles la vuelta a los problemas, para enfrentarme a ellos. Así que me preparo, como un jedi, para mañana.
ImageEste es todo mi equipaje para el 2012: la agenda roja para casa-despacho-personal,la agendatelva customizada para mi economía doméstica, el disco de los chicos para los viajes y los ratos de elíptica en el gimnasio y el uesebé de C3po, para guardar mi propósito concreto de escribir (yo también tengo uno, mademoiselle B, aunque lo he tomado, retomado y abandonado tantas veces que ya ni lo cuento de pura vergüenza) y el superpoder, ese que no sale en las fotos pero que ha conseguido darle la vuelta al 2011 y transformarlo en un año valioso, pese a las dificultades.
 Así que empiezo el 2012 con anginas, pero contenta. He visto el vídeo de una de las nuevas canciones de Fran- en esta precisamente es donde yo le encontraba la voz de crooner- y me he quedado absorta con los movimientos de la chica. Yo quiero escribir así, como ella lucha. Quiero escribir cortito, sin malgastar en adjetivos ni en estructuras alambicadas para que me salgan posts cortitos pero potentes, directos . Que parezca sencillo lo que escribo. Sencillo y como los movimientos de la chica en el vídeo, bonitos.
Pues eso, que sé que es tu trabajo, Mi molt honorable, pero que sirva de algo la renuncia que nos pides.Que sea limpia la propuesta y eficaz, y que entre los recortes nos encontremos también con las agradable sorpresa de ver cómo desaparecen los proyectos faraónicos y las ciudades truculentas. Cruzamos los dedos.
  

martes, 3 de enero de 2012

Wouldn't it be nice


Merry Christmas, Jess! The Beach Boys "Wouldn't It Be Nice" Kinetic Typography from Joe Humpay on Vimeo.


Hemos declarado oficialmente inaugurado el dos mil doce. Ya no hay marcha atrás, ni de qué arrepentirse. Se anuncian grandes penurias, más recortes, menos alegrías y hay que ir tomando decisiones. Algunas escuecen tanto que las hemos ido postergando hasta lo indecible. Lo indecible siempre llega con el ánimo cangrenado y una secuela de tristeza permanente de varios puntos, según el baremo de relaciones personales y tráfico. Hay personas con las que no hubieras querido romper puentes nunca, pero no puedes seguir manteniendo sus bosques de espino. Va a ser un año complicado, intenso, como una partida de ajedrez contra nosotros mismos. Hay que mantenerse cerca y arropado por el calor de la gente que de verdad te quiere y a quien tiene sentido ciudar. Hubiera sido precioso que nunca nos hubiéramos encontrado en esta situación, pero el dolor crea puentes de plata por los que huye el enemigo. Lo bueno permanece, se queda, sin un final que lo agote, dentro, arrullando el corazón.


ps: La prensa anunciaba el día 31 de enero que la Generalitat ingresaba ese mismo día un 25 % de los atrasos de los turnos de oficio del 2011. A fecha de hoy en el Colegio de Abogados de Castellón no han recibido ninguna noticia del pago. Seguimos sin cobrar. Siguen estafándonos.

lunes, 2 de enero de 2012

Enero en Samoa

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Todo está en el mismo sitio
La nevera, los libros y los pagos pendientes. 
Nada se ha movido.
Siguen las luces encendidas, como si esperaran.
Llegamos ayer, antes del mediodía. Dejamos la Tierra Sin Cobertura a eso de las doce y en cuanto nos unimos a la red de autovías comenzó a saltar la blackperry como si hubiéramos enloquecido. 
Habíamos sobrevivido a dos días sin móvil, wassup y facebook. Sonreíamos. 
(Pesábamos dos kilos más pero sonreíamos)
Habíamos bailado las sevillanas de Mártires del Compás al borde de la cena. Cantado a Pata Negra mientras dábamos un hervor al caldo. Y después, antes de la medianoche, Pixies, Smiths,  la Costa Brava- cómo no- Antònia Font y nos acabamos el vino.
Entonces salimos a la plaza. Los del pueblo ya habían abierto las bolsas del cotillón, se besaban. Nosotros íbamos abrigados como si fuéramos a subir al Fuji. Llevábamos en una mano la bolsa con uvas y en la otra una maraca, para coger el ritmo. En telecinco Isabel Pantoja, hecha un holograma de mar, una foto dentro de un marco de Durán que habla, pedía salud, paz y prosperidad. El campanero de la torre de la iglesia había observado a media tarde cómo disponían pantallas en el comedor del hostal y eso le había incomodado. Quince o dieciséis años quedándose en el pueblo para dar las campanadas y este año, como a la mujer del posadero le gusta la Pantoja, le quitaban del menú. Les faltó anunciarlo en el bando municipal.
La plaza desde lo alto de la iglesia parecía tan pequeña como siempre. A lo lejos, quería pensar él, se distinguían las luces de Morella. Se encendió un cigarro a eso de las nueve y recordó el sabor del primer calimocho en la puerta de San Miguel. Encendió una luz pequeña y pensó que los primeros besos no sabían a fruta confitada, sino a vino agrio. Se apoyó en el muro de piedra y siguió fumando. Se había subido un hornillo pequeño y un bote de lentejas. Pensaba entrar en el año a la italiana. 
Las chimeneas de sus vecinos exhalaban vapores de caldos y sopas. A nadie se le había ocurrido decirle que fuera a tomar una copa después de las uvas. Pandilla de desubicados, tanto mundo para olvidarse de lo cercano. Él se había comprado una botella de vodka para la ocasión. Bien frío era lo que más le gustaba.
Se puso los cascos, fijó una lista de reproducción en el ipod- fuga a samoa- y siguió fumando hasta que apareció ella, jadeante y turbia, tal y como la recordaba. Al campanero se le encogió el estómago, pero aún así consiguió decirle algo acerca del brillo de sus plumas, se acercó y al alargar la mano comprobó que seguía siendo suave. Tenía los ojos negrísimos y el pico brillante, como si amenazara un beso. Él se quitó el forro polar,  le puso la mano en el cuello y notó que el ave temblaba, como él. Los dos bajaron la mirada, cohibidos. Era la primera vez que estaban solos. Ella hizo un ruido extraño, entre suspiro y lamento y él mandó al mundo a tomar por culo y no bajó la cuerda cuando se esperaba. 
En el reloj de la plaza eran las doce y la varilla pequeña se precipitaba ha´cia la derecha. Había un rumor de serpentinas, algunos petardos y voces desincronizadas. Mientras en el hostal, a unos metros de la fuente,  Paquirrín
bendecía las luces de su madre, arrullado por Jorge Javier Vázquez y se bebía el champán a morro. Nosotros no llevábamos reloj y mirábamos a lo alto pero todo seguía en silencio. A nadie se le había ocurrido traer una radio.
Escuchamos copas que se caían al suelo -¿serán los cuartos?- dos cornetas y una pareja de quinceañeros que se cabreaba. Pero todo era igual que diez minutos antes. Habíamos comprado uvas sin hueso en el makro para no tentar la suerte y seguían allí, en su bolsita, colocadas en fila como ejércitos de canicas.
Alguien dijo que el reloj estaba estropeada.
Al fondo, más allá del puerto de montaña, tiraron cohetes. Lo supimos porque nos salpicó la espuma de su pólvora.
No nos movíamos.
Fue entonces, cuando el campanero no pudo olvidar sus  remordimientos. Estaba enredado entre las alas de la cigüeña, besándola cuando a las doce y cinco notó que algo por dentro se le estrangulaba. La miró con la desesperación de quien acaba de descubrir que no ha nacido para sandokan ni para héroe y ella ladeó la cabeza. Pasaban de las doce y cinco. Se levantó del plumón blanco y saltó sobre la soga q se ata al badajo y movió con las piernas el engranaje del reloj. El tañido de la primera le salió de la garganta. El de la segunda se le agarró al corazón y con la tercera ya sonreía. En la quinta suspiró. En la séptima se acordó del nombre de la chica con besos de calimocho: Socorro. Cuando dio la undécima pensó que le hubiera gustado ser bailarín. Y en los cuartos sintió que volaba. Al terminar, jadeante y febril, como la primera vez q ella le vió, volvió a sus brazos y le dió un sorbo a la botella de vodka. Bebieron juntos y ella le advirtió de lo complicado de sus amores.
Sonrió y le enseñó su patria: el universo.
Abajo, en la plaza, la gente deambulaba de un lado a otro sin concierto. Se iban descorchando las botellas de champán y los niños consumían sus bengalas. Detrás de cada puerta se escondía un momento distinto y el agua de la fuente borraba la memoria.
Nos volvimos a casa, llevábamos pelucas de celofán en la cabeza. No sabíamos si éramos los caraconos o la pandilla cutre de Rutger Hauer en Bladerunner.
Frente a la chimenea Lola veía un especial de "Phileas y Pherb".
Todo seguía igual, en el mismo sitio.
El año que viene- hemos pensado- lo empezamos en Samoa.



ps: A Samoa tampoco llega el pago de los turnos, tal vez la Generalitat quiera hacer como los habitantes de este lugar y saltarse el año que hemos trabajado, el 2011, para aminorar su deuda.