martes, 24 de julio de 2012

Y Wendy

Image"Y, sin embargo, me alegro de haber nacido, y, aunque la vida que llevamos los hombres en el planeta Tierra  sea (para unos más que para otros) loca, entendí muy pronto que no iba a disponer de otra y que lo mejor sería devorar esta con glotonería, ávida de todos sus sabores, de todo cuanto pudiera ofrecerme, que ha sido mucho. A veces siento tentaciones de sumar mi voz a la de Violeta Parra, pero me da corte dirigirme en esos tonos de loa y gratitud a una señora, la vida, que no me han presentado. Si, cosa que no creo, soy consciente en el momento de mi muerte de que me estoy muriendo, me reconfortará pensar que nada me he perdido por prudencia y pereza, que le he arrancado a bocados a la vida- a las buenas o a las malas, y algunas veces a un precio exorbitante, por eso me siento exonerada de darle las gracias- cuanto ha puesto a mi alcance"

"Confesiones de una vieja dama indigna",

Esther Tusquets

Ayer en el obituario del facebook se propagaba la noticia de la muerte de Esther Tusquets. A mí, que con los años se me ha quitado cualquier vena groupie en lo que a literatura se refiere, se me quedó la boca seca, un sentimiento de orfandad inconfesable y me empezaron a venir a la mente frases, citas, sensaciones vividas al abrigo de las novelas de esta dama. Hoy apenas he dormido- por la proximidad de los finales, que no se me dan nada bien, y ya estamos en julio, tiempo de descuento- y en mitad del insomnio me he puesto a buscar sus libros en la estantería. No he parado hasta dar con "El mismo mar de todos los veranos" al que ya casi se le caen las tapas de tanto roce. En la segunda página he encontrado su letra microscópica, de escritora escondida.  Me he acordado de la tarde que le pregunté por qué Wendy (la novela arranca con esa cita de John Barrie, "Y Wendy creció") y me dió la respuesta más sencilla y fulminante del mundo: Porque creció. Casi me he puesto a temblar.
Ya sé que los periódicos hoy glosaban a Uribarri (nada que objetar) pero a mí me sigue pesando la Tusquets. Ojalá el cariño que regalaba convertido en hormigas en su dedicatoria se transforme en un trocito de herencia. Que no nos abandone nunca su glotonería ni su indignidad deslenguada.
Que ella y la otra señora de la literatura española, Carmen Martín Gaite, con su boina, nos protejan.


viernes, 20 de julio de 2012

La balsa

ImageSiempre pienso que mi cama es una balsa, pero no me dí cuenta del por qué hasta anoche. En verano, y en meses tunecinos como este abro las persianas y duermo al revés, con los pies en la almohada y la cabeza en el ángulo inferior. Ignoro por qué motivo pero cuando empieza el calor necesito dejar un brazo colgando, que toque el suelo y los pies en equilibrio en el otro extremo. Cerrar los ojos entre el azul de las paredes y con un poco de brisa imaginar que floto. Que estoy meciéndome en el agua, sobre una colchoneta y que mi cuarto no es mi cuarto, sino una piscina. Cuando los días se giran y terminan con una de esas tormentas que explotan en rayos sigo en mi balsa, me cojo a sus bordes y llamo a mis gatas para que se suban al arca. Si hay que sobrevivir al diluvio que sea con ellas, lo demás son objetos.  No sé qué motivo escondido tendré para necesitar estas travesías mientras sueño, pero la verdad es que a veces me despierto en mitad de la noche y tengo la sensación de estar surcando mares desconocidos, llenos de nubes y olas. En esos momentos pienso que lo tengo todo en la balsa, que si debo naufragar me agarraré a la memoria para salvarme y que sea lo que sea la costa que me espera, seré capaz de seguir viviendo contándome historias. Justine y Frida me miran con escepticismo y lo entiendo, pero lo creo de verdad, no es metáfora.

miércoles, 18 de julio de 2012

Tirarse al agua

ImageHubo un tiempo de amores, de idas y venidas a deshoras, de esconderse detrás de las palabras, de ilusionarse al menor movimiento del móvil. Le siguió, solapada,  casi sin darme cuenta, aquella temporada del desasosiego, de la zozobra, del qué-estará-pensando-por-qué-no-me-lo-di-ce, de angustiarse con los largos bostezos del móvil. Ya en el mayor de mis declives, con la ilusión chamuscada, la cara de canción de abandono, las copas sin chicha ni limoná- "Para entristecerme un poco más, ponme la última" le decía al del bar- te despertaste de repente y me miraste. Yo te sonreí- a mí se me alarga mucho el síndrome de Estocolmo- tú me pasaste la mano por el pelo, yo me aparté como un perro de la protectora, tú bajaste por la nuca y apagamos las luces o quién sabe si salimos al balcón de madrugada cuando no había nadie vivo  en la plaza del pueblo y allí, con tus ganas y mi colchón sin hondonada- ni siquiera llegaba entonces a Bryce Echenique- follamos y se encendieron las bombillas de colores que alumbraban las verbenas.
Lo que no se si recuerdas, entre la notalgia y la importancia que ultimamente le das a los préstamos, es lo que pasó en la piscina, a la mañana siguiente. Serían las once y cuarenta y cinco- lo digo por aproximación, que no sé si habíamos escuchado las campanas-  pero tú te acercaste pisando la toalla, te agachaste hasta donde te lo permitía la resaca y delante de todos mis amigos me plantaste un beso. Después te metiste en el agua. A mí se me nubló la vista- debió caerme alguna gota de cloro- se me pasaron cincuenta años queriéndote y ahora que te vuelvo a mirar, mientras te arreglas las gafas, sé que nunca tuviste los labios más frescos.

sábado, 14 de julio de 2012

Donde nunca pasa nada

Ayer mi madre hizo algo muy suyo: vió en youtube las imágenes del congreso de los Diputados en las que Andrea Fabra mascullaba- no se oía bien- el "Que se jodan" y se puso a llamar por teléfono. Tardé unos minutos en darme cuenta de lo que estaba haciendo, pero en cuanto la oí presentarse la entendí:
- Buenas tardes, me llamo Mª Luisa Segarra, soy de Castellón, votante del Pepé en las últimas elecciones- así que no me pueden considerar sospechosa, añadió- vecina de la familia Fabra y llamo para manifestar mi más profunda vergüenza por la actuación de la Sra.Fabra el miércoles pasado en el Congreso.
- ...pero no iba dirigido a los parados, señora, iba dirigido a los diputados del PSOE...- le intentó explicar una señorita.
- No me importa a quién iba dirigido, es absolutamente indigno el comentario y su comportamiento- la cortó mi madre- Ni a mí, que la voté, ni a ninguno de los de Castellón nos representa una actitud como esa. Es una ofensa y una vergüenza y espero que estén grabando mi llamada o que la registren y se la pasen a alguno de los cargos de organización del partido, porque lo que hizo Andrea Fabra el miércoles fue ofendernos a todos. A los de Castellón también, porque no somos así. Y me duele decir esto porque su familia fue vecina nuestra mucho tiempo y su abuelo, íntimo amigo de mi padre.
Tras despedirse de la señorita, que balbuceaba desde Génova, colgó. "Esta vez han sido más simpáticos que los de Arzallus." me dijo . Se refería a una vez que ETA asesinó a un concejal socialista y ella, indignada por la postura del PNV, llamó a la sede del partido preguntando por Xavier Arzallus para hacerle llegar su malestar. Allí le dijeron que era una facha, que probablemente aplaudiría el GAL y le preguntaron si aún le quedaba pólvora en las manos. No se amedrentó: dijo que era liberal (no sé muy bien lo que signfica en intendión de voto) que le repugnaba el Gal y que la pólvora en su tierra (mi madre es abertzale de Castellón, lo que implica un fuerte compromiso político) la utilizábamos para lanzar castillos de fuegos, celebrar las fiestas y poco más. 
En aquella llamada también se identificó: "Soy Marisa Segarra". Eso lo ha copiado de mi abuelo, lo de asumir su responsabilidad.
Ayer era otro de esos días en los que costaba decir que eres, que somos de Castellón. Por si no tenemos bastante con sufrir Marina d'Or, pagar el aeropuerto, aguantar los bailes de asesores de "confianza" y otros enchufes entre los conocidos de siempre, observar cómo imputan al que fuera el primer alcalde de la democracia enriquecido tras Bankia, y esperar que los jueces resuelvan sus cuestiones de competencia y las quejas por coacciones de una manera clara y honesta, ayer tuvimos que vivir de espaldas a la televisión y agachar la cabeza tras ver lo indigno de la actitud de la Sra. Fabra en el congreso de los diputados.
No podemos pasar por alto el gesto. No se ha manipulado ni magnificado. En las circunstancias en las que tuvo lugar constituye un acto de desprecio por todo, vaya dirigido a los socialistas (aunque falle la concordancia en la frase verbal, entonces) o a los ciudadanos (en general, a los que estamos sufriendo las consecuencias de la crisis y de la infame gestión de nuestros políticos) o a los parados (y no quiero creer esta tercera opción, porque me cuesta admitir un acto de tal crueldad y sadismo en una diputada). 
Si hay un lugar en el que el respeto debe ser sagrado es en el Congreso de los Diputados. Me da igual que los socialistas, los del PNV, los de Amaiur o los de UPyD  hayan hecho tal y cual antes: eso son excusas de colegio. 
Si hay un momento en el que los políticos deben ser serenos, cabales y honestos es el actual. Admitir los errores y asumir las consecuencias de sus actos es una obligación que lleva aparejada el ocupar un escaño. Nadie le está pidiendo a la Sra. Fabra que justifique su vida privada, ni que pida perdón por ser la hija de quién es. Todo lo contrario: somos muchos los que rechazamos esa explicación fraguada desde la condescendencia y el victimismo.
Lo que se le pide, lo que le pedimos los que, desde Castellón y desde cualquier ciudad de España, no tenemos nada que ver con esa forma de actuar es que se disculpe y no vuelva a hacerlo nunca más. 
Responsabilidad y respeto, solo eso.
A ver si por una vez Castellón deja de ser esa ciudad gris donde todo se pervierte y nunca pasa nada, para convertirse en el sitio donde algo cambia. Empezando por el perdón, que como bien sabían su abuelo y el mío, era algo bueno.