La Navidad tiene siempre una película, nos pongamos como nos pongamos. Para unos es "Qué bello es vivir" arruinados pero medio cocidos, con los corchos quemados del cava, abatidos en el sofá de nuestros padres; para otros es la resaca de Shirley MacLaine en "El apartamento", esa soledad comepasillos que se desliza por el umbral de la puerta después de la medianoche, al volver a tu piso y ese momento de, "ah, me pongo un gintonic cortito" con el batín y las nordikas como toda compañía. Lo del cine en Nochebuena es un rito pagano pero que debería estar bendecido por este Papa moderno. No sabe él lo que reconforta.
Esta Navidad la película perfecta la dieron ayer en la dos, y se llama "Juno". Ya sé que todos la conocéis. Ya sé que todos la habéis visto. Ya sé que es una joya. Ya sé que el guión es de óscar. Lo que no sabía yo es que anoche, en televisión española, alguien quiso mandarle un mensaje a Gallardón.
Ahí va el christmas que esperabas, Albertito.
No voy a contarte, ministro, el daño que nos estás haciendo con tus delirios- llámense tasas, llámese condenas revisables- a los ciudadanos y muy especialmente a los que trabajamos con algo tan lleno de barro como es la justicia. No pretendo, ministro, levantarme la camiseta de felpa y decirte que mi cuerpo es sagrado y que no está hecho para que tú te re-corras siete artículos volviendo al ochenta y cinco. Yo por entonces, ministro, tenía la edad de Juno en la película, dieciséis y ya sabía qué significaba la expresión "charter y a Londres" y ya escuchaba cómo se demonizaba a las mujeres que emprendían ese viaje.
Solo espero, ministro, que ayer vieras la tele y que no retorcieras lo evidente. Que comprobaras la delicadeza de una niña de dieciséis años que se enfrenta a su vida y sonríe con sarcasmo.
Que aprendieras lo que quiere decir valentía.
Que dale. Que no somos víctimas.
Que somos lo que queremos ser.
Que tenemos voz aunque tú no nos escuches.
Y que ya estamos hartas de que nos minimicen los de tu especie.
La verdad ministro, me produces tal rechazo que ni siquiera puedo ponerme en plan macarra y despedirme con un "que te den". Solo quiero que te falte el poder dentro de muy poco, de muy poquito y que no llegues a dar a nuestras pesadillas boe y alma. Solo espero que te apartemos entre todos y te podamos olvidar.
Que solo seas un necio. Nada más.
Y que si puedes, te recuperes de tus conflictos viendo películas en Navidad, sin necesidad de que te lo recomienden dos psiquiatras.
Feliz nochebuena a todos.

