Quienes visiten MIL PLUMINES notarán seguramente la ausencia de muchos nombres que debieran figurar en él y cuyos datos efectivamente tenemos. Sucede que, dada la gran cantidad de fichas a publicar, íbamos colocando un grupo por letra empezando lógicamente por la A, llegábamos al final del alfabeto y volvíamos a empezar la ronda. En eso estábamos hasta que en 2016 decidímos volcar la totalidad del material en lo que luego sería «Proceres, figuras y laburantes de la Historieta Argentina», libro editado en 2017 y a raíz del cual fue quedando un poco de lado este blog, aunque de tanto en tanto agregamos alguna ficha nueva, de allí las omisiones que trataremos de ir cubriendo.
Nacido en 1942, Muñoz estudió en la Escuela Panamericana de Arte y simultáneamente dibujo, escultura, pintura y títeres en el taller de Humberto Cerantonio. A los 15 años dibuja el personaje “Rápido Joe” en la revista homónima y para la misma época empieza a trabajar como ayudante de Solano López. A partir de 1959 comienza a colaborar en Hora Cero y Frontera, revistas donde su especialidad fue el tema bélico aunque también ilustró alguna de las historias de “Cuentos de la Ciudad Grande”. En 1962 participa en la revista El Eternauta y a partir de ese mismo año colabora en Editorial Yago donde dibuja “Jim Sudden” y la primera versión de “Precinto 56” (ambas con guión de Ray Collins) y “Relatos del viejo sur”.
En 1966 Muñoz realiza historietas para Columba aunque -debido a objeciones de la empresa respecto a su actuación gremial- dichos trabajos aparecen firmadas por Horacio Porreca, período en el cual realizó biografías de distintos deportistas e historietas bélicas. Entre 1967 y 1972, convocado nuevamente por Solano López, formó parte del equipo que éste había reunido para cumplir sus compromisos con editoriales inglesas. En 1971 Muñoz está aún presente en revistas locales como por ejemplo en Top, donde publica “La muerte viene del cielo”, y en Billiken realizando episodios de “Marvo Luna”, con guiones de H. Oesterheld.
En 1972 viaja a Europa y durante dos años reside en Londres colaborando con la Fleetway, para luego en 1974 trasladarse a España y posteriormente a Italia, donde -junto con Carlos Sampayo– crea el personaje que comenzará a forjar su prestigio internacional: “Alack Sinner”, publicada inicialmente en Linus en 1975 y posteriormente en Charlie Mensuel y El Vìbora al cual seguirán, siempre con Sampayo, “Sophie” (1977), “El Bar de Joe” (1978/81), “Sudor Sudaca” (1982/84), ”Tango y Milonga” (portfolio imágenes y texto, 1985), ”Juego de Luces” (1986), “Europa en llamas” (1987), ”Billie Holiday” (1988/89). Algunas de estos trabajos se conocieron en Argentina hacia 1981, primero en Superhumor y luego en Fierro, revista que publicó también “La agonía de Haffner, el rufián melancólico” (1986) adaptación del mismo Muñoz de un pasaje de “Los siete locos”, de Roberto Arlt.
Entre 1995/98 realizó, sobre textos de Jerome Charyn, “Los colmillos de la serpiente” y “Panna María”. En el 2000 publica “Carnet Argentin”, dibujo y textos suyos, y “Orillas de Buenos Aires” (portfolio de dibujos). Luego, con Sampayo, ”En los bares”(2001), “El libro”(2004) y un episodio de Alack Sinner titulado “El caso U.S.A.” (2005). En el 2002 dibuja, sobre textos de Daniel Picouly, ”Retour de flammes”. En el 2006 publica “La Pampa y Buenos Aires”, dibujos y textos suyos. Entre el 2006 y el 2009 realiza, otra vez junto a Carlos Sampayo, “Carlos Gardel”. Dibuja también ilustraciones para “Las Fieras cómplices” , de Horacio Quiroga (2008) , “ El Perseguidor”, de Julio Cortázar (2009) y “El Extranjero”, de Albert Camus (2011/12). En el 2012 publica “Encres”, selecciòn de aguadas y tintas acrílicas figurativas y abstractas. Realiza exposiciones en museos y galerías de Milán, París, Venecia, Bruselas, Lovaina, Roma, Bolonia, Madrid, Fez, Nápoles y Florencia.
En 2007 su trayectoria recibió el Gran Premio del Festival de Angouleme, razón por la cual presidió la edición del 2008, donde, con la ayuda de Giustiniano Zuccato, Hugo Maradei y Lucas Nine presentó una muestra titulada “Historieta”, homenaje a sus maestros y colegas, a la “cómica” y “seria” escuela argentina de figuración narrativa, arte secuencial y/o literatura dibujada.
Nacido en 1938, Flores fue el dibujante inicial de “Capitán Siglos”, serie escrita por Armando Fernández que se publicó en 1961 en la revista Telemanía. Otros trabajos suyos como “José Pultura” o “Maldición del más allá” aparecieron en las revistas Agente Especial y Supertanque, pero con seguridad se trata de material publicado anteriormente en X-9 o Bala de Plata.Cabe destacar que Flores tuvo entre sus maestros a Alberto Breccia y que tras su actuación en la historieta a inicios de los sesenta dejó esa actividad para consagrarse a la Medicina.
Nació en Palma de Mallorca, España, en 1936 y en 1950 llegó a la Argentina con su familia. En 1958 comenzó a colaborar en las distintas revistas de Editorial Frontera, siendo uno de sus primeros trabajos la historieta “Amok”, publicada en el numero 3 de Hora Cero Extra. En 1961 colaboró en la revista Tucson, en 1962 publicó en Album Misterix una historieta titulada “El río y la montaña” y ese mismo año con guión de Oesterheld realizó la serie “Pappy Bodyngton”, que fue publicada inicialmente en la revista Círculo Rojo editada por Bruguera, para pasar en 1965 a Casco de Acero, revista que en esa época era dirigida por el mismo Ribas.
Nacido en Cuzco, Perú, en 1919 y arribado con su familia a la Argentina en 1928, Franz Guzmán tuvo sus primeros contactos con el mundo editorial a fines de los años treinta, primero como diagramador y luego como ilustrador en revistas dedicadas a temas de ciencia y técnica. Ya en los años cuarenta suma a su actividad profesional colaboraciones para las editoriales Tor, Lainez y la revista Aventuras, donde publica una de sus primeras historietas, mientras que en Tit-Bits realiza numerosas ilustraciones para los folletines allí publicados.
La labor de Franz Guzmán en el campo de la historieta crece y se afianza en la década siguiente, y así lo vemos en 1950 en los números iniciales de Puño Fuerte dibujando al personaje homónimo y posteriormente para la misma revista “Muerte y sangre en el mar” (1953) y “Tamalito”, de carácter humorístico. Las aventuras de piratas, muy en boga en esos tiempos, tuvieron en Guzmán a un excelente realizador como lo prueba su trabajo en la historieta “Sandokan”, que con guión de Alfredo J. Grassi se publicó en la revista Centellas en 1956. Abordaje, otra revista de Editorial Bois al igual que la antes nombrada, lo tuvo también entre sus colaboradores.
Entre finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta colabora en Mundo Infantil ilustrando “La Conquista del Desierto”, en revistas de Editorial Codex y también de Frontera, aportando su dibujo a títulos como “Kono” y “No quería matar” aparecidos en Hora Cero Extra en 1959. Realiza también trabajos para Intervalo y El Tony y completa ese periodo inicial de los sesenta con trabajos en Salvaje Oeste y Bala de Plata, donde en 1963 dibuja un guión de Jorge Morhain: “El Resero” .
Vinculado por largos años a las revistas de Garcia Ferré dibujó diversas adaptaciones para Anteojito y Petete, entre ellas “Las minas del Rey Salomón”, “El Capitán Tormenta” y “El rey de las montañas”, mientras que con guión de Alberto Heredia realizó en 1980 en Anteojito la saga espacial “Ekaton”.
Retirado de la práctica activa del dibujo en 1995, Guzmán continuaba aún en 2008 ejerciendo la docencia en una institución educativa de Caballito, donde fue nombrado profesor emérito, dato consignado en la página Axxon.com, dedicada al estudio de las publicaciones nacionales sobre ciencia ficción.
Nació en San Luis, Argentina, en 1939. Se inicia como ayudante de Eugenio Zoppi con quien permanece hasta 1958 aproximadamente. Sus primeros trabajos los publica en la revista Delito que editaba Guillermo Divito, siendo uno de ellos el titulado “El misterio de la universidad”. Desde 1960 colabora en las revistas Hora Cero y Frontera con historietas unitarias y la series “Cuentos de la Ciudad Grande” y “Mortimer” como así también en Batallas Inolvidables y posteriormente en El Eternauta En 1964 para el sello DAYCA (que imitaba el estilo de las revistas mejicanas) dibuja “El Lobo Siux” en el título homónima y en 1971 en la revista Top episodios de Ernie Pike y adaptaciones de películas, como por ejemplo “Del mismo barro”. Su actividad profesional en los años sesenta incluyó historietas para Inglaterra e ilustraciones para Leoplan y Maribel. En 1974 se radica en Italia donde -al margen de trabajos para Francia e Inglaterra- colabora en publicaciones de ese país como Vampirella, Corrier Boy y Alter Alter, título este último donde en 1980 publica con guión propio la serie “Un hombre normal”, que firmó con el seudónimo Vito Scrima. En 1986 funda el Estudio de Arte Visive, escuela de historieta, ilustración y diseño gráfico a cuyo frente estuvo durante veinte años y que logró un alto nivel de reconocimiento por su calidad docente. Sosa regresó a la Argentina en 2005 con la idea de dedicarse por entero a una nueva serie de su autoría titulada “It-Alien”, pero falleció imprevistamente en 2007 cuando trabajaba en el segundo episodio de dicha saga.
Nació en Buenos Aires en 1933. En 1951 un aviso solicitando dibujantes le abre las puertas a la historieta profesional y comienza a colaborar en la revista Ping-Pong dibujando la serie “Sargento Morales, de la Gendarmería Nacional” como así también en Pasiones Blancas, ambas de la Editorial Difusión. A fines de los años cincuenta reside temporalmente en Italia donde a través del estudio de Rinaldo D’Ami produce material para revistas inglesas. A su regreso al país trabaja en Aventuras del Oeste, en el diario Democracia y a mediados de esa década colabora en un suplemento del diario El Siglo dibujando una historieta titulada “De puro guapo”. Para Inglaterra hace “Me and mine two fist” serie vinculada al mundo del box.
En 1967 Meir empieza a colaborar en Clarín dibujando temas relacionados a la Astronáutica y a la conquista del espacio, lo que será su especialidad y un signo distintivo de su producción como dibujante. Pasa posteriormente a La Razón donde hace “Cuenta regresiva”, realiza material de la misma índole para ser distribuido por la United Press Internacional y en años posteriores tiene a su cargo en La Nación, La Prensa y la revista Gente secciones relacionadas a la carrera espacial y temas científicas vinculados a esa disciplina.
En 1974 da forma al proyecto de la revista Turay, que fue publicada mediante un acuerdo entre la Editorial Julio Korn y un grupo de dibujantes y guionista unidos en una cooperativa, pero la revista solo dura unos pocos número. En los años setenta y posteriores dibujó unitarias y episodios de “Jungla de asfalto” para Ediciones Record y en 1979 colaboró con Eugenio Zoppi en la “Historia de la Humanidad”, colección compuesta por medio centenar de tomos donde se utilizaba la técnica narrativa de la historieta. A finales de los años ochenta Meier se radicó en España (donde aún permanece) y en 1991 volvió a trabajar junto con Eugenio Zoppi en historietas para la editorial alemana Bastei.
“Tata…¿Quién era ese gaucho?” pregunta la niña a quien el padre lleva a la grupa de su caballo, “Lindor Covas hija, un gaucho para el recuerdo” le contesta el hombre mientras al paso de su flete el gaucho en cuestión avanza hacia el primer plano del cuadro, en cuyo extremo izquierdo aparece la palabra FIN. Tal la secuencia final de la tira “Lindor Covas, el cimarrón” publicada el 31 de enero de 1981 en el todavía vespertino La Razón, diario que había cobijado al personaje durante 26 años y 7.956 tiras, la primera de ellas aparecida el 8 de noviembre de 1954. “En lugar de ayudarme en mi vejez me tenía de hijo a mí” diría Walter Ciocca -el hombre que lo había creado- para explicar su necesidad de descansar del personaje, de enorme popularidad en su momento.
Porteño de nacimiento (Buenos Aires, 1907) pero entusiasta de las cosas gauchas Walter Ciocca concibió desde muy joven la idea de un héroe vernáculo que protagonizara aventuras similares a las de los héroes de las películas yanquis de aquel tiempo. Tras desempeñarse desde 1931 como empleado de la Dirección de Arquitectura de la Municipalidad de Buenos Aires recién después de varios años comienza a concretar su idea dibujando una adaptación de “Una excursión a los indios ranqueles”, de Lucio V. Mansilla que publica en 1948 en La Razón.
Tras aquel primer paso y siempre en La Razón dibuja entre 1949 y 1951 adaptaciones de obras de Eduardo Gutiérrez: “Juan Cuello”, “Hormiga Negra (republicada también en Cinemisterio) y “Santos Vega” para posteriormente comenzar a escribir sus propios guiones, surgiendo así “Hilario Leiva” (1953), “Andrés Molina” su gran creación: “Lindor Covas el cimarrón”, aparecida como ya se dijo en 1954.
Un año antes y con guión de Julio Almada había comenzado a realizar para Misterix la serie “Fuerte Argentino” protagonizada por el capitán Mariano Flores, personaje que según una nota que el mismo Ciocca escribió en la revista Dibujantes pudo haber sido de su creación, desarrollando luego Almada los guiones. Posteriormente al desprenderse Editorial Abril de sus revistas de historietas esa serie fue dibujado por Arancio.
Walter Ciocca colaboró también en la revista Leoplan, donde entre 1956 y 1959 publicó sobre guión propio dos episodios del personaje Andrés Molina y una adaptación de”La tierra purpúrea” de Guillermo Enrique Hudson.
Respecto a “Lindor Covas” digamos que se publicó también en Puño Fuerte en 1959 y tuvo en 1964 una no muy lograda versión cinematográfica dirigida y protagonizada por el actor Carlos Cores. Tras dejar la realización del popular personaje Ciocca siguió vinculado a la historieta ya que inmediatamente después escribió el guión de “Ezequiel Barrales, criollo de ley”, la serie que con dibujos de Leandro Sesarego ocupó el espacio dejado por “Lindor Covas” en La Razón. Walter Ciocca falleció en 1984 y cabe destacar que casi veinte años después su personaje se seguía publicando en diarios del Interior.
Así como Enrique Rapela es reconocido con toda justicia el forjador de la historieta gauchesca, Raúl Roux bien puede ser considerado como el creador de una especialidad emparentada con aquella: la divulgación de hechos de nuestra historia y de personajes no tan notorios del pasado.
Nacido en Montevideo en 1902, de padres argentinos, Roux ingresa al periodismo gráfico en 1922 colaborando en publicaciones como El Suplemento, Caras y Caretas, Mundial, Aconcagua, Páginas de Columba y luego en lo que sería un desprendimiento de dicha publicación, la revista El Tony, donde entre 1928 y los primeros años de la década del treinta realiza (a razón de unas veinte páginas mensuales) una prolífica labor ilustrando títulos como “Hansel y Gretel”, “Hayassampa”, “Robinson Crusoe”, “La isla del Tesoro”, y “Nick Carter”, entre otras, lo que en opinión de Enrique Lipszyc lo erige en el iniciador de la historieta de aventuras serias en nuestro país. También en El Tony dibujó “El tigre de los Llanos” dentro de la sección “Pasajes de la Historia Argentina”.
A inicios de los años treinta colabora en una revista dedicada al público infantil llamada Bolita y en 1937, ya afianzado en su condición de dibujantes de historietas realiza en el vespertino La Razón la serie “Mas allá”, que narraba con fines divulgativos las peripecias de un viaje espacial. En los años cuarenta sigue colaborando en Patoruzú y la revista deportiva El Gráfico, donde por espacio de varios años dibujó semanalmente una serie de biografías tituladas “Hombres que han conquistado la fama” y otra denominada “Misceláneas Deportivas”. Para la misma época, aunque sin su firma, pueden apreciarse dibujos suyos en la revista Billiken, reconocibles por una de las características distintivas de su estilo, el uso del “pincel seco”
En 1945, con casi un cuarto de siglo de actividad profesional Raul Roux tendrá, con la aparición de la revista Patoruzito, la oportunidad de realizar su gran aporte a la historieta argentina de temática nacional. Esa vocación se canaliza a través de las series “Lanza Seca”y “Fierro a Fierro”, resultado ambas de un intenso proceso de documentación que lo llevó a visitar bibliotecas, museos, lugares históricos, colecciones, etc. En las referidas series el tema dominante es el de la lucha entre blancos e indios en el período 1850-1880 aproximadamente, cuyas alternativas son recreadas a través de distintas fuentes documentales.
La actuación de Roux en Patoruzito no se limitó a la realización de las referidas series (que se prolongaron hasta mediados de los años cincuenta) sino que produjo también distintos títulos como “Ira implacable”, “La ciudad de los Césares” ó “El paladín de la Libertad” acerca de la vida de San Martín, sobre quien realizó también un trabajo en la revista El Soldado Argentino en 1950. Otro de sus ámbitos de trabajo fue Mundo Argentino, revista de interés general donde entre 1950 y 1959 realizó una trilogía integrada por “Cuentos del fogón”, “Campo afuera” y “Pampa India”, de parecidas características a “Lanza Seca” y “Fierro a Fierro”, títulos en los cuales recreó también a figuras como Martina Chapanay y Santos Guayama, protagonistas de las últimas luchas de las montoneras contra el Gobierno Nacional.
En el último tramo de su carrera Roux colaboró en Editorial Codex realizando adaptaciones de novelas en Pimpinela y desde diciembre de 1959 la serie “Santos Leiva, trompa de ordenes” que se publicaba en la revista Selecciones Escolares, trabajo que realizó hasta septiembre de 1960 cuando lo reemplaza Ricardo Villagrán. Tras su muerte ocurrida ese mismo año, el apellido Roux mantendrá breve vigencia en la historieta argentina a través de los trabajos de su hijo Guillermo, quien se convertiría luego en uno de los más destacados artistas plásticos de nuestro país.
Considerado en forma indiscutida como uno de los iniciadores de la historieta en nuestro país, Carlos Clémen se destacó además de su talento para el género por su enorme capacidad de trabajo, evidenciada especialmente durante su paso por la revista Figuritas donde llegó a publicar más de una decena de páginas por número, incluyendo en ese trabajo tanto historietas de su creación como temas didácticos que ofrecía la citada publicación, que valga aclararlo, aparecía semanalmente. Para la época en que comienza a trabajar en Figuritas -revista para escolares aparecida a mediados de 1936- Clémen acreditaba casi un lustro de actividad profesional desarrollada en las revistas El Purrete, Pololo, Mustafá y Barrilete, en las cuales a partir de 1932 dibujó personajes tales como “Pulgarcito”, “Barrilete y los suyos”, “Don Cirilo Blanco”, “Las graciosas aventuras de Chiquín”, “El comisario Piolita y su ratón” ó “Pipiolo”, todos obviamente de carácter humorístico, y en Pololo viñetas para los folletines que allí se publicaban. En 1933, a los veinte años de edad Clémen (nacido Carlos Alfredo Pérez Clémen) se inicia en la historieta seria. “La ciudad perdida” “El detective Paul Vernet”, “Los tentáculos del pulpo”, “Dick y los piratas amarillos” y “La herencia del pirata” son algunas de las producciones de ese período inicial que lo muestran aún con un dibujo muy poco consistente. Vendrá luego la ya mencionada etapa en la revista Figuritas donde -junto con personajes humorísticos como “Carpincho” y “Pepe Bujía”- realiza sobre guión propio casi una decena de títulos entre los que pueden mencionarse “El imperio submarino” , “La estrella polar” , “El tesoro del muerto”, “Urania” y “Pawne Bill”, trabajos en las cuales despunta ya su personal estilo de dibujo. En 1938 publica en el diario Notícias Gráficas la serie “Erick Jackson” y a partir de 1940 a favor del auge que comienzan a tener las revistas de historietas será sucesivamente colaborador de Pif-Paf , Patoruzito, Intervalo y Aventuras; en las dos ultimas realizó adaptaciones de novelas y de películas y en Patoruzito “Mitzy y Volatín”, sobre un guión propio. A esa nómina de publicaciones debe agregarse El Gráfico, realizando viñetas sobre temas deportivos. No conforme con toda esa actividad Clémen inicia a fines de los años cuarenta e inicios del cincuenta dos nuevos emprendimientos: la edición de revistas (que comienza con Suspenso y Filmograf) y la enseñanza de dibujo de historietas en su propio instituto. por el cual pasaron entre otros José María Del Bó, César Spadari, Francisco Mazza y Juan Zanotto. Sabido es lo que significaron para la historieta argentina los años ’50 y obviamente quien había sido uno de sus más incansables trabajadores no podía estar ausente. Con guión de Jasca dibuja “Carlitos el pegador” en La Revista del Superhombre (1951), “Carnac” en Poncho Negro, “La Conquista del Desierto” y “Mas Allá de Zanzíbar” en Billiken, adaptaciones en Pimpinela y también para revistas de Editorial Codex dibuja “Travis y su circo del aire”, “Robert Ax, médico del siglo XXX” y “Lars of Mars” (Supertorieta, 1955). Su firma igualmente aparece en trabajos publicados en Dragón Blanco (1955), El Tony semanal en 1958 y en Bandera Negra, revista de historietas editada en Uruguay para la cual realiza “Barracuda” en 1959. También desde inicios de los cincuenta Carlos Clémen intensifica su actividad como editor a través del sello CLEDA, cuya producción abarcó casi una veintena de títulos entre los cuales sobresalen Fargo Kid, Trinchera y Corso Pete, revistas en las cuales publicaron sus primeros trabajos Jesús Balbi, Ricardo Villagrán, José Miguel Heredia y Juan Arancio. Los difíciles años sesenta lo encuentran siempre firme sobre el tablero aunque obviamente en un mercado laboral reducido. Seguía colaborando en las revistas de Columba cuando la muerte lo sorprendió en 1964, cumpliendo tres décadas y media de labor profesional. Con él se fueron también Paul Corydon, José Llanos, John Coleman, Big Boy, Arturo D’Esa y Victor Amatos, esos múltiples alter egos suyos junto con los cuales a lo largo de treinta año edificó un vasto mundo de fantasías y aventuras.