Y llegó el día, en q la nieve dejó de congelar las montañas d mi conciencia, se convirtió en río y llegó hasta mi corazón congelado. Esa agua tibia, lentamente lo descongeló.
Congelado pq quise, congelado y duro como roca pq ahí lo dejé, duro y frío como un diamante pq me estaban lastimando. Pero ya no.
Es hora de dejarlo latir nuevamente, y más si hay muy buenas razones. ¡ Y que buenas razones !
Permitanme contarles q un personaje a aparecido en mi historia por sorpresa, quizás es alguien del pasado, o del futuro cercano... quizás es un pedido a los Dioses. Quizás sea el karma q me debía la vida.
Cuestión q este ser pudo tranquilizar (o movilizar, según como se mire) a mi existencia.
Apareció entre nubes estelares, entre suelos de estrellas e iluminó mi conciencia. Solo bastó una señal de mi propio universo Wonderliano para darnos cuenta de la magnitud de la supernova q nos va a atravesar.
Y esa supernova se aproxima, y tan rápido como la luz, como el tiempo q corre, como el latido de mi corazón desde el primer instante q sentí esas ansias de amar nuevamente.
¿Que pasará después? ¿Que deseos se cumplirán? ¿Acaso importan las preguntas si la felicidad y el amor son los q coronan este momento?
Es hora de seguir adelante, poner el corazón donde debe estar y fluir, como el agua q soy, fluir como el tiempo y dejarme llevar a la vía láctea más cercana, donde el sol se ve más cerca, donde el sol corona nuestros escudos y en donde las estrellas iluminan todo. Tus estrellas. Nuestro cosmos.

