Cómo imaginarse que a la estrella más brillante no lo espera nadie al terminar el día en su hogar.
Que sin los soles que lo hechizan , el no es más que un niño con remera, lentes y un jean gastado.
Y cuando vuelve a su cuarto se acurruca en las sábanas y se siente de repente un cero a la izquierda.
Tan radiante en las sonrisas, y no tiene quién le diga que despeinado está mucho mejor.
Cómo pudo ser tan tonto, de olvidar qué es lo que importa, la magia sin amor no le servirá...
Y cada noche en el espejo le pregunta a su reflejo: ¿Tú quién eres y qué has hecho con aquel que fui yo?
Ese chico un poco loco que solía estar jugando en su cuarto.
Ese chico tan risueño con el pelo alborotado no llevaba en los bolsillos más que el aire del otoño.
Y ahora que lo tiene casi todo... pasa las noches llorando.
Cada vez que su sonrisa aparece en las etiquetas, "qué sabrán" susurra y cambia de foto.
Qué más dan los aumentos y horarios, ni cuántos mediten a su lado si entre todos esos miles tú no estás...
Cambiaría su corona por sus viejas converse y corriendo volvería a escaparse.
Ese chico un poco loco que solía estar cantando por su barrio.
Ese chico tan risueño con el pelo rapado, no llevaba en los bolsillos más que el vuelto del mercado.
Y ahora que lo tiene casi todo pasa las noches llorando.
Porque extraña cada día, todo lo que más quería trasnochar con una familia y despertar con una sonrisa.
Ser feliz con tan poquito y pasar desapercibido.
Ya no quiere ser príncipe, simplemente esa chico un poco loco que solía estar cantando por su barrio.
Ese chico tan risueño con el pelo decolorado.
Eligió ser el príncipe del país de las maravillas.
Lee bien lo que te escribo...
Porque yo soy ese chico...
De pronto se encontró de pie rodeado de gente, formando un círculo. No se podía mover, estaba simplemente expectante.
Un haz de luz apareció en el centro del circulo, como una lámpara, como un velador, iluminando solo esa zona.
Pero el no estaba mirando la luz, estaba mirando hacia afuera, de espalda a esa luz que quemaba, que daba un calor hogareño. De espalda al circulo de gente.
Cuando él se paraba mirando para afuera, lejos de la luz, lo único que podía apreciar era su sombra, su oscuridad. No veía a más nadie del circulo, solo su veneno hecho sombra. Desconectado.
Pero él giró, quiso girar y mirar la luz, sentir ese calor en al cara, en el pecho, en todo su ser. Dejo de ver la oscuridad de él mismo, se vio brillante, resplandecía. Su sombra quedó atrás, atrapada en su pasado. Y no solo se pudo observar en luz, sino vio a las demás personas a su lado, con luz. Cada uno brillaba como él y todo estaba conectado.
Tomar esa decisión, darse vuelta de la sombra para dar cara a la luz, esa decisión se llama Metanoia.
Sentado en las grietas de la vereda, es otra noche de estar destruido.
Mirándome, olvidándote de mi nombre mientras lloras.
Creo que estas destinado a otras cosas en otro lugar y me pregunto con quien estas bailando ahora mismo.
¿Estás haciendo lo mismo que yo acaso?
Cierro mis ojos y aún estamos abrazados y de pronto el reloj cambia de hora.
16hs
Es otra tarde, es otra noche en el otro lado.
En el otro plano.
Escondiéndonos de la gente.
Escondiéndonos con la misma gente que nosotros.
Elegí no haber elegido este camino, y me doy cuenta que estamos viviendo diferentes caminos.
Querés un destino diferente.
Hay un camino entre nosotros derrumbando las paredes de nuestros secretos, entre lágrimas y cartas.
Y corre otra noche en el otro plano.
Nada nos tendrá de rehenes, y no quiero que esta noche termine.
En esta noche donde crees estar perdido, y la respuesta esta en mí y no te das cuenta.
Hay un camino que nos separa, y mientras tanto corre el tiempo en forma de péndulo, en el otro lado, en el otro plano.
