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        <title><![CDATA[Stories by Voces que inspiran on Medium]]></title>
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            <title>Stories by Voces que inspiran on Medium</title>
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            <title><![CDATA[Lo que permanece cuando alguien se va …]]></title>
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            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Thu, 18 Jun 2026 10:47:38 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-06-18T10:47:38.228Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h4>Autor: Ubaldo Pérez Flores<br>Centro educativo: C. E. Natalia Serdán Alatriste<br>Comunidad: Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José Chiapa, Puebla.<br>Núcleo: San José Chiapa<br>Categoría: Experiencia PEM<br>Rol/cargo: PEM Regular</h4><p>Una carta al Ubaldo que todavía no sabía que algún día iba a extrañar esos pasillos.</p><p>Querido Ubaldo:</p><p>No sé cuántos años habrán pasado desde que recibiste esta carta. Tal vez la encuentres por casualidad entre tus documentos o en medio de esas cosas que sueles guardar en el cajón. Quizá aparezca en una noche de nostalgia, cuando necesites recordar por qué decidiste dedicar una parte de tu vida a la educación, o simplemente llegue en el momento correcto.</p><p>Pero antes de continuar, necesito decirte algo: esta no es una carta escrita desde la distancia por alguien que olvidó lo que vivió. Es una carta escrita por un Profesional de Enseña por México para sí mismo. Una conversación entre quien estaba aprendiendo a acompañar y quien, sin darse cuenta, también estaba siendo transformado.</p><p>Es probable que la leas justo cuando las preocupaciones del presente te hagan dudar del impacto que alguna vez tuviste en la vida de otras personas. Por eso quiero que, antes de seguir leyendo, hagas una pausa y regreses conmigo a este momento. Acompáñame a hacer un pequeño viaje …</p><p>Estamos en 2026. Estás a punto de concluir dos años como Profesional de Enseña por México (PEM) en el Centro Escolar Natalia Serdán Alatriste, en el nivel secundaria. Y a través de la estrategia<strong> </strong><em>Voces que Inspiran</em>, te atreviste a contar una historia para el proyecto: la tuya.</p><p>Y aunque hoy sientas que todavía hay mucho por hacer, quiero que sepas algo que quizá el tiempo intente borrar: estos dos años valieron la pena, cada bendito segundo.</p><p>Recuerdo perfectamente el día en que llegamos. ¿Te acuerdas?</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/527/1*NJV1M9rDxK0uGA6Ntpd3bg.png" /><figcaption><em>C. E. Natalia Serdán Alatriste, edificio de nivel secundaria. Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José Chiapa. Foto tomada en diciembre, 2025</em></figcaption></figure><p>Llegamos pensando que nuestro trabajo consistía en acompañar procesos, desarrollar proyectos y generar experiencias de aprendizaje. La mochila estaba llena de ideas y con la esperanza de dejar algo positivo en la comunidad. Pero la vida tenía otros planes.</p><p>Muy pronto descubrimos que no habíamos llegado a una escuela que necesitaba ser transformada. Habíamos llegado a una comunidad que ya construía su propio camino y que, generosamente, nos permitió caminar junto a ella.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/545/1*rZuKan56MiUvtzy24qxMjw.png" /><figcaption><em>C. E. Natalia Serdán Alatriste, homenaje e izamiento de bandera. Capital de la Tecnología y Sostenibilidad, San José Chiapa. Foto tomada en febrero, 2025</em></figcaption></figure><p>Hoy, mientras escribo esta carta, todavía puedo ver los rostros de las personas que nos recibieron; los docentes que observaban con curiosidad, los estudiantes que apenas comenzaban a conocernos y los directivos que nos brindaron su confianza. También puedo recordar nuestras propias dudas. Porque si ellos no sabían quiénes éramos, nosotros tampoco sabíamos quiénes llegaríamos a ser.</p><p>¿Te acuerdas de Miss Elo?</p><p>Ella te recibió como directora y desde el principio te brindó todo el apoyo. Qué persona tan magnífica y entregada a su vocación. Siempre estaremos agradecidos con ella por todo el acompañamiento que tuvo con nosotros.</p><p>Quiero contarte que, hace unos días, terminé de leer las entrevistas que realicé a varios docentes de la escuela para escribir esta historia.</p><p>Y quiero contarte algo: Lloré.</p><p>No de tristeza. Lloré porque descubrí cosas que nunca había sido capaz de ver mientras estaba ocupado viviendo el día a día. Siempre pensamos que los cambios importantes llegarían acompañados de grandes reconocimientos o momentos extraordinarios.</p><p>Siendo sinceros, no fue así. Los cambios llegaron disfrazados de pequeñas conversaciones y de actividades aparentemente simples, de estudiantes que comenzaron a participar, de docentes que nos abrieron las puertas de sus aulas y de relaciones que fueron construyéndose poco a poco.</p><p>Mientras leía las respuestas, volví a encontrarme con el inicio de esta historia:</p><p><em>“Me mantuve a la expectativa, a decir verdad no había escuchado de este programa.”</em></p><p><em>“La verdad tenía desconocimiento del programa y de las cualidades del docente…”</em></p><p>Y entonces recordé que todos estábamos comenzando algo nuevo. Ellos buscaban descubrir quién era ese joven que llegaba con el distintivo de Enseña por México. Y nosotros, intentábamos encontrar nuestro lugar dentro de una comunidad que ya tenía identidad, historia y rumbo.</p><p>Lo más hermoso es que, sin darnos cuenta, terminamos encontrándolo juntos.</p><p>Sabes, las entrevistas no hablan únicamente de actividades; hablan de pertenencia, de confianza y de comunidad. Y eso es algo que quiero que nunca olvides.</p><p>Porque, poco a poco llegó el momento en el que dejaste de ser “el chico de Enseña por México”. Poco a poco te convertiste en compañero, en colega, en alguien a quien buscaban para compartir una idea, una preocupación o un proyecto.Y créeme, eso vale muchísimo más que cualquier reconocimiento.</p><p>¿Te acuerdas del torneo de cálculo mental? ¡Cómo nos divertimos con ese proyecto! Migue, Oscar y tú, se dieron vuelo con los ejercicios para los chicos. Un bonito recuerdo de nuestros primeros días.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/405/1*dOZ8P4X-1SLheOHTr-adJA.png" /><figcaption><em>Foto del Torneo de cálculo mental entre los grupos del CENSA nivel secundaria. Octubre,2025.</em></figcaption></figure><p>También quiero que recuerdes algo que ocurrió durante estos años y que jamás imaginaste que tendría tanto significado.¿Te acuerdas de los actos restauradores? Sí, esos que la señorita Irigoyen decidió usar como referencia a tí en la calaverita del día de muertos. Esas acciones donde insistíamos en que equivocarse no debía ser motivo de vergüenza, sino una oportunidad para aprender.</p><p>Uno de los docentes te escribió una frase que todavía resuena en nuestra cabeza:</p><p><em>“Cuando se equivocan, proponen actos reparadores.”</em></p><p>Quizá quien lea esa frase desde fuera no comprenda todo lo que contiene.</p><p>Pero tú sí. Porque un acto reparador significaba restaurar la funcionalidad del grupo; significaba ser corresponsable de la armonía del trabajo de todos y poder cumplir las altas expectativas de la clase. Significaba que podíamos avanzar en comunidad.</p><p>Tú recuerdas a los estudiantes reflexionando sobre sus decisiones, recuerdas las conversaciones difíciles y a quienes descubrieron que podían hacerse responsables de sus acciones sin sentirse etiquetados por sus errores. Y quiero que nunca olvides que eso también fue parte de lo que construyeron juntos.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/361/1*VY_IY220uut8U2eAJ64B3w.png" /><figcaption><em>Actos restauradores del salón. Foto tomada en el salón de Artes. C. E. Natalia Serdán Alatriste. 2026</em></figcaption></figure><p>Mientras avanzaba en la lectura, aparecieron otras voces:</p><p><em>“Los alumnos tenían mayor conciencia social.”</em></p><p><em>“Lograr que los alumnos vayan desarrollando el pensamiento crítico.”</em></p><p><em>“Los alumnos mejoran la actitud y son más propositivos.”</em></p><p>Y entonces sentí algo profundamente reconfortante. Porque comprendí que las semillas sembradas durante estos años habían encontrado tierra fértil. ¡Y vaya que fue algo hermoso! No porque nosotros las hubiéramos sembrado, sino porque la comunidad decidió cuidarlas.</p><p>Recuerdo con mucho cariño la clase de inglés de la Miss Gonzaga, porque nos permitió combinar estrategias y, entre ambos, dar su clase con el 1A. Fue una experiencia agradable que nos permitió aprender de ella y de todo ese conocimiento maravilloso que ella posee. Se sintió increíble que los chicos estuvieran aprendiendo inglés a manera de chismecito. Y vaya que les gustó la idea de chismear; tanto, que pudimos leer un solo texto de muchas maneras diferentes.</p><p>Pero si existe algo que deseo que recuerdes con el alma, creo que eso es STEAMularte.</p><p>Sí, el podcast. Ese proyecto que comenzó como una idea casi imposible, esa idea de miss Naye de la que ella te hizo partícipe. Ese proyecto que nació de una conversación, de una inquietud y de la convicción de que las voces de los estudiantes merecían ser escuchadas.</p><p>Hoy, mientras escribo esta carta, puedo decirte con total sinceridad que fue uno de los proyectos más hermosos que tuvimos la oportunidad de acompañar. Y utilizo la palabra acompañar porque, la verdad, es que nunca fue nuestro proyecto.</p><p>Fue de ellos. De los estudiantes. Fueron ellos quienes llegaron emocionados a cada grabación; fueron ellos quienes proponían temas, quienes preparaban entrevistas, quienes convencían a otros compañeros para sumarse y quienes encontraban en un micrófono una oportunidad para expresar ideas, inquietudes y sueños.</p><p>Y quizá, la prueba más bonita de eso apareció en las palabras de quienes hicieron suyo el proyecto. Hubo una alumna que, al hablar de STEAMularte, escribió algo que me hizo que mi corazón se hiciera pequeño:</p><p><em>“En este proyecto me acerqué mucho a un gran grupo; conocí experiencias, opiniones y recibí cariño de personas que quiero demasiado. Me ayudó a mejorar como persona y aprendí muchas cosas, vi distintos puntos de vista y conviví con personas que jamás creí conocer. Enfrentamos cosas y las solucionamos, eso es lo que nos une.”</em></p><p>Cuando terminé de leerlo entendí que, sin darnos cuenta, habíamos construido algo mucho más grande que un podcast. No estaban hablando de episodios, ni de micrófonos, ni de grabaciones. Estaban hablando de pertenencia. De sentirse escuchados. De encontrarse con otros y descubrir que podían crecer juntos.</p><p>Todavía puedo escuchar sus risas antes de grabar, todavía recuerdo la emoción de escuchar los primeros episodios terminados, todavía puedo sentir el orgullo con el que compartían cada nuevo capítulo y la emoción que tenían al decir: “Nosotros somos STEAMularte, el podcast que une la ciencia con el arte”.</p><p>Quizás lo más importante es que STEAMularte comenzó a crecer más allá de nosotros. Los docentes reconocieron su potencial, los directivos comenzaron a imaginar nuevas posibilidades y las conversaciones dejaron de ser sobre un simple podcast para convertirse en conversaciones sobre aprendizaje, comunicación, creatividad y comunidad.</p><p>Hoy existe la posibilidad de que el proyecto continúe formando parte de la vida escolar. Y si eso sucede, quiero que recuerdes este momento. Porque significará que lo lograron; no porque el proyecto continúe, sino porque dejó de depender de ustedes.Porque encontró raíces. Porque la comunidad decidió hacerlo suyo.</p><p>Y eso, querido Ubaldo, es quizá la definición más hermosa de un legado: no aquello que construyes. Sino aquello que continúa creciendo cuando ya no estás ahí para impulsarlo.</p><p>Hubo otra respuesta que me hizo detenerme por completo. Un docente escribió que uno de los momentos más significativos fue descubrir que los estudiantes te consideraban una persona confiable.</p><p>Leí esa frase varias veces. Y todavía hoy me cuesta describir lo que sentí. Porque al final de todo, después de proyectos, talleres, reuniones, actividades y esfuerzos, eso era lo que realmente importaba: la confianza, la posibilidad de que un estudiante supiera que podía acercarse, la oportunidad de que alguien se sintiera escuchado y de construir relaciones humanas auténticas.</p><p>En alguna de las cartas de despedida tus alumnos te escribieron esto:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/354/1*3DSZgaHx7KszTlorw4zacA.png" /><figcaption><em>Carta de despedida de alumna del C. E. Natalia Serdán Alatriste. Foto tomada por el Mtro. Ubaldo. Junio 2026.</em></figcaption></figure><p>Por eso te escribo esta carta. Porque sé que el tiempo tiene una manera curiosa de hacernos olvidar nuestros logros y nos enfoca solo en lo que faltó por hacer. Y cuando eso ocurra, quiero que recuerdes esto: Recuerda los pasillos del Centro Escolar Natalia Serdán Alatriste. Recuerda que hubo un tiempo en el que llegabas cada mañana sin saber que ese lugar terminaría convirtiéndose también en una parte de ti.</p><p>Y cuando intentes recordar qué fue lo más importante de estos dos años, no pienses primero en los proyectos, ni en los indicadores, ni en las actividades. Piensa en las personas.</p><p>Recuerda a quienes te abrieron la puerta de sus aulas y también un espacio en sus días. Recuerda las conversaciones que parecían pequeñas pero terminaron dejando huella. Las pláticas en la sala de maestros con Miss Abril, Miss Aquino y Miss Bere; los momentos recientes con Miss Gonzaga y el profe Haciel. Recuerda el apoyo silencioso pero constante del profe Osvaldo y el impulso que siempre encontraste en Miss Karen y Mis Mariela.</p><p>Recuerda los trayectos en combi y las conversaciones con Miss Iris que hacían más ligero el día; las charlas con el profe Pedro y el profe Oscar que siempre dejaban una sonrisa o una idea nueva. Recuerda lo especial que fue compartir con Miss Paty el camino hacia la certificación de Excel y descubrir que entre documentos y pendientes también se construyen amistades. Y recuerda a Grace, siempre presente, con esa disposición tan genuina que resumía todo en dos preguntas sencillas:<em> “¿Qué pasó profe?” y “¿En qué le ayudo?”.</em></p><p>Porque al final entendiste algo que hoy no quiero que olvides: nadie transformó esta experiencia por sí solo. Cada persona aportó algo distinto. Algunos te enseñaron con palabras, otros con confianza, otros con ejemplo y otros simplemente estando ahí cuando hacía falta.</p><p>Eso fue lo más valioso de todo: descubrir que uno nunca llega solo a los lugares importantes de su vida; siempre son las personas quienes terminan convirtiéndolos en hogar</p><p>Recuerda, sobre todo, a los estudiantes que te permitieron acompañar una parte de su historia. Recuerda STEAMularte. Recuerda las risas. Recuerda las conversaciones. Recuerda la comunidad que te hizo sentir parte de ella. Y recuerda que, durante dos años maravillosos tuvieron el privilegio de construir algo juntos: algo imperfecto, algo inacabado, pero profundamente humano.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/492/1*9_jyoBTDXStNJdGfo9RYOg.png" /><figcaption><em>Compartiendo momentos de alegría con maestros al partir la Rosca de Reyes. Enero, 2025.</em></figcaption></figure><p>Hoy cierro esta carta con nostalgia, pero también con esperanza; porque sé que algún día la leerás y, cuando lo hagas, espero que sonrías. Espero que recuerdes. Y espero que entiendas que algunas de las huellas más importantes que dejamos en el mundo no aparecen en los informes ni en los reconocimientos. Porque las personas llegan a nuestras vidas por una razón, para cumplir una misión, para dejarnos un mensaje. Y cuando este ha cumplido su cometido, ellas se irán, porque los necesitan en la vida de otras personas.</p><p>Sigue cuidando de nosotros y haciendo que las cosas fluyan con esa manera particular que tienes de hacerlas. Recuerda tu pasado con cariño, porque aunque ya no pertenezcas ahí, sigue siendo un momento de inspiración para seguir haciendo cosas grandes.</p><p>Con cariño, gratitud y esperanza,</p><p><strong>Tu yo de 2026, que todavía guarda en el corazón cada rincón de aquella escuela.</strong></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=03e493e89f43" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Cuando la escucha transforma: una experiencia de cambio desde el aula]]></title>
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            <category><![CDATA[acompañamiento]]></category>
            <category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 10 Jun 2026 01:23:30 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-06-10T01:23:30.188Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor/es:</strong> Angeles Marlene Sosa González<br><strong>Centro educativo:</strong> Escuela Preparatoria Oficial №23 (EPO23)<br><strong>Comunidad:</strong> Lerma, Estado de México.<br><strong>Núcleo:</strong> Centro<br><strong>Categoría:</strong> Experiencias PEM<br><strong>Rol/cargo:</strong> PEM Regular</p><p>Mi nombre es Marlene Sosa, soy Profesional de Enseña por México de primer año del núcleo Centro y me encuentro en el municipio de Lerma en Toluca, para ser específica en la Escuela Preparatorio Oficial №23 (EPO23).</p><p>Soy licenciada en Finanzas aunque nunca ejercí profesionalmente esta carrera. Desde la infancia tuve el sueño de convertirme en maestra, un sueño que postergué por casi 20 años. Posteriormente decidí estudiar una segunda licenciatura, está en relación con la educación, y me gradué de la licenciatura en Educación e Innovación Pedagógica. Al término de esta etapa de formación decidí salir de mi zona de confort y comenzar a buscar oportunidades en donde pudiera ejercer y cumplir mi sueño.</p><p>Fue entonces que encontré la red de Teach for All. Al investigar más sobre ella, descubrí que una compañera de mi primera licenciatura pertenecía a la red, por lo que decidí contactarla a través de Lindkelin. Ella me compartió su experiencia y me habló sobre el programa de Liderazgo en Enseña por México. Su experiencia despertó mi interés y me motivó a postularme en la convocatoria 2025, posteriormente envié los documentos requeridos, y para mi sorpresa fui aceptada en la Formación Inicial.</p><p>Al terminar la Formación Inicial, fui asignada a la Zona Norte, en San José del Cabo, Baja California. Lamentablemente mi situación económica no me permitió mudarme hasta allá, y con todo el dolor de mi corazón decidí quedarme en la lista de espera, deseando ser seleccionada el siguiente año. Un par de semanas después me llamó Adela Marín, directora de los coordinadores a nivel nacional, quien me propuso unirme al Núcleo Centro en el municipio de Toluca. Tras consultar la propuesta con mi red de apoyo, tomamos la decisión de mudarnos a dicho municipio.</p><p>Desde el momento que decidí entrar al programa, sabía que sería todo un reto. Mi experiencia como docente era limitada y menos con adolescentes de nivel bachillerato, por lo que la incertidumbre sobre lo que podría suceder estuvo presente desde el inicio.</p><p>Sin embargo el haber tomado la decisión de entrar al programa ha sido una experiencia de aprendizaje constante, tanto en la profesional como en lo personal, porque además de sentirme constantemente retada y fuera de mi zona de confort, he aprendido a mirar la educación y la docencia con otros ojos y he aprendido y comprendido el verdadero sentido de acompañar a las y los estudiantes.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/586/1*wkxN2TN7HrC1C3yCAZ9vsA.png" /><figcaption>Llegando a la comunidad educativa. Foto tomada por la PEM Angeles Marlene Sosa González.</figcaption></figure><p>Mi experiencia a lo largo de casi un año dentro de Enseña por México ha sido sumamente significativa, desde mi rol como Profesional de Enseña por México (PEM), he aprendido que a través de la empatía, la paciencia y el acompañamiento es posible mirar a cada estudiante como una persona única, con una historia, emociones, retos y capacidades que muchas veces necesitan ser descubiertas, fortalecidas y acompañadas.<br>Esto lo descubrí al aplicar con ellos una actividad llamada “En otra vida”, donde ellos compartían que les gustaría cambiar en su presente, y me percaté de la distintas realidades de cada uno de ellas y ellos, al ver sus contextos, sus miedos, sus gustos y conocerlos un poco mejor me motivó a poner un mayor empeño al programa.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*FXiILKi3ldLWuB58kTlbxA.png" /><figcaption>Foto con mis maestras titulares. A la izquierda la Mtra. Itzel Olivia Velázquez Miranda y a la derecha la Mtra. Rocío Leonardo</figcaption></figure><p>Durante los diez meses que he compartido con la comunidad educativa, he considerado que el aprendizaje más importante que he tenido es el reconocer que los cambios reales no siempre ocurren de manera inmediata, sino que se construyen poco a poco, a través de la constancia, la escucha activa, la paciencia y la confianza.</p><p>El bachillerato en la EPO 23 se divide en grados, no en semestres, por lo que hay primero, segundo y tercer grado. Y cada grado cuenta con cuatro grupos (I, II, III y IV). Este semestre me encuentro colaborando con el grupo de Segundo Grado en el grupo II. En este grupo he podido observar avances considerables en su desempeño académico, pero también en su actitud, seguridad y disposición para participar en su propio proceso de aprendizaje, Estos cambios no han sido automáticos, ni permanentes, ni fáciles de sobrellevar ya que han requerido seguimiento constante, acuerdos, retroalimentación y, en algunos momentos, también enfrentar retrocesos, resistencias o falta de compromiso por parte del grupo.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/920/1*-vTCgVwoX0cOBNXtvWzqdg.png" /><figcaption>Alumnos del segundo grado grupo II. A mi derecha una de mis titulares, la Mtra. Itzel Olivia Velázquez Miranda. Foto tomada para la orientadora Carla Muciño.</figcaption></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/920/1*QGPLqT7KLvUMJKxVmHaVEw.png" /><figcaption>Alumnos de Segundo grado grupo 2, foto tomada por la orientadora Carla Muciño.</figcaption></figure><p>Cuando llegué al grupo, pude observar bajo rendimiento escolar, la falta de motivación, el desinterés hacia algunas materias y una percepción negativa sobre sus propias capacidades. Sin embargo, con el paso del tiempo, mediante el acompañamiento cercano, el diálogo constante y la generación de un ambiente de confianza, las y los estudiantes comenzaron a mostrar cambios importantes. Sus calificaciones han mejorado considerablemente y, más allá de los números, se ha notado una transformación en la forma en que se perciben a sí mismos y a sí mismas.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/617/1*GYBgmgJqZt9Zy6RYecVoeA.png" /><figcaption>Actividad “Identidad Virtual” de la materia de Comunidades Virtuales, donde las y los estudiantes realizaron un avatar con un personaje que les fue asignado, invitando a la reflexión de los mismos sobre la influencia que se puede tener de manera virtual y la importancia de tener una identidad virtual sana.</figcaption></figure><p>Uno de los casos más representativos es el de Santiago, un alumno que durante el semestre pasado se fue a extraordinario en 8 de las 13 materias que cursaba. Esta situación reflejaba un rezago académico importante, además de falta de motivación personal y quizá una sensación de frustración académica. Sin embargo, a través de un acompañamiento basado en la escucha, la motivación y la paciencia, Santiago comenzó a modificar poco a poco su actitud frente al estudio.</p><p>En palabras de Santiago: “Desde que usted llegó a la escuela me he sentido con más ganas de aprender, con mucho entusiasmo a que llegara la clase en la que usted estuviera porque a parte de que aprendo más con su forma de enseñar, me gusta mucho la forma en la que enseña… Antes no es que no tuviera ganas de estudiar pero no era tan divertido y con usted aprendo más fácil… Siento que a todos les gusta más su clase y tienen más ganas de aprender que antes de que no estuviera”.</p><p>Como mencioné, el cambio no ocurrió de un día para otro. Fue necesario escucharlo, comprender sus dificultades, reconocer sus pequeños avances y recordarle constantemente que era capaz de mejorar. En lugar de señalar únicamente sus errores, busque acompañarlo, impulsándolo a confiar en sí mismo y a asumir mayor responsabilidad sobre su aprendizaje. Con el tiempo, Santiago empezó a mostrar mayor compromiso, a entregar actividades, a participar más y a esforzarse por mejorar sus resultados.</p><p>Aunque aún existen retos, Santiago ha mostrado avances importantes en comparación con el semestre anterior. Ha comenzado a involucrarse más en sus actividades, presenta una mayor disposición, un mayor compromiso y mayor responsabilidad. En lo personal pienso que esto depende de un trabajo colaborativo entre toda la comunidad educativa, el o la estudiante, la o el docente, la escuela y los cuidadores primarios, que aunque no tengo trato directo con ellos, son también muy importantes en esta transformación, porque la principal motivación de Santiago es su mamá y el poder retribuir el esfuerzo que sus padres realizan para que él pueda continuar con sus estudios.</p><p>No obstante, en el segundo II todavía hay aspectos por fortalecer, como la constancia, la responsabilidad, la organización y la confianza académica, lo que nos da un área de oportunidad en la cual se debe seguir trabajando. Me encantaría que al terminar mi acompañamiento con este grupo que ellos y ellas se vuelvan personas responsables, comprometidas, empáticas y que logren todas las metas que se propongan llegando tan lejos como sea posible.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/920/1*h3TJ_y0523A6cmYfghCHZg.png" /><figcaption>Alumnos de segundo grado, grupo II, a mi derecha el alumno Santiago. Foto tomada por la Mtra. Itzel Olivia Velázquez Miranda.</figcaption></figure><p>El grupo donde impactó como PEM, en general, ha mostrado una evolución importante. Sus notas han mejorado, pero también ha cambiado la dinámica del aula. Hoy se percibe un ambiente con mayor disposición al trabajo, más apertura al diálogo y una actitud más positiva frente a los retos académicos. Estos avances son resultado de un proceso colectivo en el que la confianza, la empatía y el acompañamiento han sido elementos fundamentales.</p><p>El caso de Santiago y de este grupo, me ha permitido confirmar que, cuando un estudiante se siente visto, escuchado y valorado, puede comenzar a creer nuevamente en sus capacidades. A veces, lo que marca la diferencia no son las herramientas pedagógicas, sino la presencia constante de un docente que a través de sus acciones no se rinde, que acompaña, que motiva y que insiste con paciencia a sus estudiantes.</p><p>Mi experiencia en ExM me ha enseñado que la educación tiene un poder transformador cuando se ejerce desde una visión comunitaria. Ser parte de este proceso me ha permitido comprender que enseñar no solo significa transmitir conocimientos, sino también acompañar trayectorias, abrir posibilidades y ayudar a que las y los estudiantes reconozcan su propio potencial.</p><p>Mi mayor motivación en mi paso por ExM es reafirmar mi convicción de que los grandes cambios se construyen desde lo cotidiano: una conversación, una palabra de aliento, una oportunidad más, una mirada de confianza. La mejora del grupo y el caso de Santiago son muestra de que, con escucha, motivación y paciencia, es posible transformar no sólo las calificaciones, sino también la manera en que los estudiantes se relacionan con la escuela, con sus metas y consigo mismos.</p><p><strong>Llamado a la acción</strong></p><p>Después de leer la historia te invito a pensar: ¿quién fue esa persona que alguna vez creyó en ti cuando más lo necesitabas? Comparte una foto o etiqueta a quien haya marcado tu camino educativo.</p><p>Etiqueta a Enseña por México usando el #VocesExM, sigamos contando y compartiendo historias que muestren las posibilidades de transformar desde el aula.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=decea925594c" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[De empresa a enseñar con el corazón]]></title>
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            <category><![CDATA[gestión-de-emociones]]></category>
            <category><![CDATA[educación]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 13 May 2026 00:13:52 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-06-10T01:27:48.578Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor/es:</strong> <em>Fátima Vázquez Zúñiga</em><br><strong>Centro educativo: </strong><em>Escuela Primaria Francisco I. Madero</em><br><strong>Comunidad: </strong><em>Chichimequillas, Silao, Guanajuato</em><br><strong>Núcleo:</strong> <em>Núcleo Bajío</em><br><strong>Categoría:</strong> <em>Experiencias PEM</em><br><strong>Rol/cargo:</strong> <em>PEM Regular</em></p><p>Mi nombre es Fátima Vázquez Zúñiga y soy Ingeniera en Gestión Empresarial. Si hace algunos años alguien me hubiera dicho que terminaría frente a un grupo de primaria, probablemente no lo habría creído. Mi vida siempre estuvo más relacionada con el mundo empresarial, imaginaba mi futuro dentro de empresas y ambientes corporativos muy distinto a un salón de clases. Nunca imaginé que la educación terminaría convirtiéndose en uno de los espacios más importantes de mi vida.</p><p>Mi camino por Enseña por México comenzó en uno de los momentos más inciertos de mi vida: la pandemia por COVID-19. Como muchas personas, viví cambios laborales, recortes de personal y esa sensación de no saber hacia dónde seguir. De un momento a otro, el mundo que yo conocía dentro del área empresarial comenzó a derrumbarse y, aunque en ese momento sentía miedo e incertidumbre, hoy entiendo que también fue el inicio de algo mucho más grande.</p><p>Recuerdo que un día, mientras navegaba en Facebook, apareció la convocatoria de Enseña por México. La verdad, al principio no entendía muy bien de qué trataba el programa. Aun así, algo me llamó la atención y comencé a investigar más.</p><p>Entre más leía, más me emocionaba la idea. No solo era una oportunidad para generar experiencia profesional, también incluía una maestría, algo que en lo personal representaba una meta importante para mí. Sentí curiosidad, pero también muchos nervios. Venía completamente de otro contexto. Yo estaba acostumbrada al mundo empresarial y ahora estaba considerando entrar al mundo de la educación.</p><p>Aun con miedo, hice mi registro.</p><p>Sin pensarlo dos veces elegí Guanajuato como opción de asignación, porque es mi estado de origen. Y cuando recibí la noticia de que había sido aceptada y asignada en Silao, Guanajuato, simplemente no podía creerlo.</p><p>El proceso de formación inicial fue uno de los retos más grandes que había vivido hasta ese momento. Era un mes lleno de capacitaciones, entregables, sesiones virtuales, presentaciones, actividades y foros. Sentía mi mente saturada de tanta información nueva. Recuerdo que el estrés fue tanto que incluso me enfermé de gripe; mi cuerpo estaba reaccionando a todo el cambio que estaba viviendo.</p><p>Pero también recuerdo algo muy claro: aunque estaba cansada, había algo dentro de mí que me decía que no me rindiera.</p><p>Mi asignación fue en la Escuela Primaria Juan Escutia №8, ubicada en la comunidad de El Espejo, en Silao, Guanajuato. Ahí inicié mi experiencia dentro de primaria alta durante el ciclo escolar 2024–2025, colaborando con cuarto grado, grupo “A”, en el taller de Habilidades Socioemocionales, así como en quinto y sexto grado grupo “A” como responsable del campo formativo de Saberes y Pensamiento Científico.</p><p>Llegar por primera vez a una escuela, entrar a un salón y saber que ahora yo sería quien estaría frente a grupo fue una mezcla de emoción, nervios y muchas dudas. Aunque había pasado por la formación inicial, la realidad dentro del aula era completamente distinta. Todo era nuevo para mí. Recuerdo entrar por primera vez al salón y pensar: “¿De verdad soy yo quien estará frente a ellos?”. Por un momento sentí miedo de no estar suficientemente preparada, porque venía de un contexto totalmente diferente al educativo. Pero también entendí que no necesitaba tener todas las respuestas para comenzar, necesitaba disposición para aprender junto con mis estudiantes.</p><p>Fue ahí donde conocí a PEM Yanet Reza, generación 2023, quien trabajaba con primaria baja junto a los más pequeños de la escuela. Desde el primer día se convirtió en una persona muy importante dentro de mi proceso. Más que una compañera, fue una guía para aprender a caminar dentro del mundo de la enseñanza.</p><p>Aún tengo muy presente que muchas veces llegaba con dudas, preocupaciones o incluso inseguridad sobre si lo estaba haciendo bien, y ella siempre encontraba la manera de acompañarme. De Yanet aprendí muchísimo: prácticas docentes, estrategias para trabajar habilidades socioemocionales, empatía, escucha y algo muy importante, el valor del compañerismo dentro de Enseña por México. Algo que me marcó profundamente fue la manera en la que hacía sentir visibles y seguros a las niñas y niños dentro del aula, siempre desde una perspectiva de igualdad y respeto. A través de pequeñas acciones y conversaciones cotidianas, entendí la importancia de generar espacios donde tanto niñas como niños pudieran expresarse, participar y sentirse capaces sin limitarse por estereotipos. Esa experiencia conectó mucho con lo que más adelante reforcé en el curso <strong>“Creciendo Juntas”</strong>, donde confirmé que acompañar también implica escuchar, validar y abrir espacios más seguros y empáticos para las infancias.</p><p>Con el paso del tiempo, también se convirtió en una amistad que me sostuvo durante momentos de cansancio, estrés y adaptación. Hoy puedo decir que fue uno de mis pilares desde el inicio hasta el final de mi primer ciclo escolar.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/368/1*mWDDV0V22bdncqyYZcH5WA.png" /><figcaption><em>PEM Yanet Reza y PEM Fátima Vázquez Zúñiga durante la celebración del Día del Maestro en la Escuela Primaria Juan Escutia №8, comunidad El Espejo, Silao, Guanajuato, 2025. Fotografía tomada por la maestra Itzel Salazar.</em></figcaption></figure><p>Durante ese ciclo escolar viví experiencias que transformaron por completo mi manera de entender la educación. Cada actividad dentro del aula representaba una oportunidad para aprender junto con mis estudiantes y demostrarles que aprender también podía ser divertido, significativo y cercano a su realidad.</p><p>Una de las actividades que más disfrutaron fue la simulación del bombeo del corazón, donde utilizamos vasos, agua colorante roja, popotes y globos para representar cómo circula la sangre en el cuerpo humano. Ver sus caras de emoción mientras observaban “latir” el corazón que ellos mismos habían construido fue uno de esos momentos que llevo muy presente. Entre risas, sorpresa y expresiones como “¡sí funciona!” o “¡parece de verdad!”, el salón se llenó de curiosidad y entusiasmo. En ese instante entendí que el aprendizaje también puede quedarse en la memoria cuando se vive desde la emoción, la experiencia y la posibilidad de descubrir juntos.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/321/1*nRqn5eUCrb2tJEc15OqT6Q.png" /><figcaption><em>Estudiantes de 5°A realizando la actividad “Simulación del bombeo del corazón” utilizando materiales didácticos para comprender el funcionamiento del sistema circulatorio, en la Escuela Primaria Juan Escutia №8, El Espejo, Silao, Guanajuato, 2024. Fotografía tomada por la autora.</em></figcaption></figure><p>En las sesiones de Habilidades Socioemocionales trabajamos distintas actividades para reconocer emociones a partir de situaciones vividas durante la semana. A través del diálogo, dibujos y dinámicas grupales, las y los estudiantes comenzaron poco a poco a expresar cómo se sentían y a ponerle nombre a emociones que muchas veces guardaban en silencio.</p><p>Una de las actividades que más dejó huella tanto en ellos como en mí fue<strong> “El puente del amor propio”</strong>, donde cada estudiante reconocía cualidades positivas sobre sí mismo y sobre sus compañeros. Escuchar cómo comenzaban a hablarse con más cariño, seguridad y empatía fue algo muy especial, porque más allá de una actividad, se estaba construyendo un espacio donde podían sentirse valorados y escuchados.</p><p>También realizamos dinámicas como “Mantén el globo en el aire”, una actividad sencilla pero muy poderosa para fortalecer el trabajo en equipo, la comunicación y la unión entre compañeros. Entre risas, estrategias y colaboración, las y los estudiantes comprendieron que cuando todos participan y se apoyan mutuamente, las metas se vuelven más fáciles de alcanzar.</p><p>Además, incorporamos momentos de pausa y conciencia emocional utilizando el animómetro, acompañado de técnicas como respiración consciente y escaneo corporal. Estas actividades permitieron que las y los estudiantes identificaran si tenían una energía alta o baja, reconocieran cómo se sentían emocionalmente y expresaran sus emociones con mayor claridad. Poco a poco, el aula comenzó a convertirse en un espacio donde también era válido hablar de lo que sentimos.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/315/1*gvGxlWI4cWr-ogg9iYn6lw.png" /><figcaption><em>Estudiantes de 4°A participando en la actividad “El puente del amor propio”, enfocada en el reconocimiento de cualidades personales y el fortalecimiento de la autoestima, en la Escuela Primaria Juan Escutia №8, El Espejo, Silao, Guanajuato, 2024. Fotografía tomada por la autora.</em></figcaption></figure><p>En medio de todo este proceso, también vivimos encuentros presenciales muy significativos. Tuve la oportunidad de convivir con PEM de las generaciones 2023 y 2024 de Guanajuato y Querétaro, pertenecientes al Núcleo Bajío. Fueron espacios llenos de aprendizaje, reflexión y conexión, donde confirmé que no estaba sola en este camino y que detrás de cada experiencia había personas con el mismo deseo de transformar vidas desde la educación.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/454/1*wcalgzb5fsLqg0-Rvw8vRQ.png" /><figcaption><em>PEM Regular Yanet Reza, Grecia Estrada y Vianney Mendoza, generación 2023; así como PEM Docente Adriana Núñez y PEM Regular Nuri Castañeda y Fátima Vázquez, generación 2024, durante el encuentro presencial de Profesionales Enseña por México del Núcleo Bajío, realizado en Irapuato, Guanajuato, 2024. Fotografía tomada por CLA Marette Montes.</em></figcaption></figure><p>Además, tuve la oportunidad de participar en el evento <strong>“Muestras Exitosas”</strong> de la Zona 517 con el proyecto <strong>“Nuestros vecinos escolares”</strong>, liderado por el maestro Niels Rodríguez. A través del trabajo colaborativo, se dio acompañamiento a la participación de las estudiantes durante el evento. Este proyecto consistía en la elaboración y uso de un astrolabio, instrumento utilizado para medir ángulos de inclinación o elevación respecto a la horizontal.</p><p>Haber formado parte de esta experiencia permitió fortalecer el trabajo colaborativo dentro de la escuela y demostrar cómo, a través de proyectos prácticos y contextualizados, las y los estudiantes pueden acercarse al aprendizaje de una manera más significativa y cercana a su entorno.</p><p>Más allá del proyecto, esta experiencia representó una gran satisfacción, porque pude ver a las estudiantes de 6°A emocionarse al presentar algo construido por ellas mismas, demostrando que también se puede aprender desde la creatividad, la curiosidad y el trabajo colaborativo.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/554/1*63SCBB4jNG1JhQhcS9_DYg.png" /><figcaption><em>Participación en el evento “Muestras Exitosas” de la Zona 517 con el director Cirilo Huerta, maestro Niels Rodríguez y PEM Fátima Vázquez, presentando el proyecto “Nuestros vecinos escolares”, en Silao, Guanajuato, 2025. Fotografía tomada por la estudiante Vanessa.</em></figcaption></figure><p>Al terminar el ciclo escolar en la Escuela Primaria Juan Escutia, fui reasignada a la Escuela Primaria Francisco I. Madero, ubicada también en Silao, Guanajuato. Actualmente colaboro con los grupos de sexto grado “A” y “B” como responsable de los campos formativos de Lenguajes y De lo Humano y lo Comunitario durante el ciclo escolar 2025–2026.</p><p>Llegar nuevamente a una escuela nueva despertó en mí muchos nervios. Aunque ya había vivido un año dentro del programa, volver a comenzar implicaba adaptarme a nuevas dinámicas, conocer nuevas compañeras y compañeros docentes, así como conectar con estudiantes que nunca habían trabajado anteriormente con una PEM.</p><p>Desde mi llegada a la Escuela Primaria Francisco I. Madero, fue muy valioso sentir el acompañamiento y la apertura por parte de la comunidad escolar. El liderazgo de la directora Leslie Picón ha sido fundamental para dar continuidad al trabajo en conjunto con Enseña por México dentro de la institución, mostrando además un interés genuino por fortalecer espacios enfocados tanto en el aprendizaje académico como en el desarrollo socioemocional de las niñas y niños. De igual manera, el apoyo y compañerismo del maestro Christian Rodríguez y el maestro Manolo Olmos, docentes de sexto grado con quienes colaboró directamente en el aula, hicieron que este nuevo comienzo fuera mucho más cálido y significativo, permitiéndome trabajar de manera colaborativa pensando siempre en el bienestar de las y los estudiantes.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/525/1*3RsGmhoroNCxdITbb31G8w.png" /><figcaption><em>Directora Leslie Picón, maestro Christian Rodríguez, maestro Manolo Olmos y PEM Fátima Vázquez durante jornada escolar en la Escuela Primaria Francisco I. Madero, Silao, Guanajuato, ciclo escolar 2025–2026. Fotografía tomada por la alumna Danae.</em></figcaption></figure><p>Una de las experiencias más significativas para las y los estudiantes de sexto, fue el debate sobre el estereotipo <strong><em>“¿Las niñas pueden jugar fútbol?”</em></strong>. Esta actividad permitió visibilizar los distintos puntos de vista de niños y niñas, brindándoles un espacio seguro para expresarse, escuchar y compartir sus opiniones con respeto. Más allá del debate, el propósito principal fue reflexionar sobre la igualdad de género y cuestionar estereotipos que aún siguen presentes en la sociedad, promoviendo una convivencia más empática e inclusiva dentro del aula.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/518/1*Eo3OqtDAeP7x6pYJbnjk1g.png" /><figcaption><em>Proyección de la actividad “Debate escolar: ¿Las niñas pueden jugar fútbol?” realizada con estudiantes de 6°B para reflexionar sobre la igualdad de género y promover espacios de expresión y escucha dentro del aula, en la Escuela Primaria Francisco I. Madero, Silao, Guanajuato, 2025. Fotografía tomada por la autora.</em></figcaption></figure><p>Con la disposición y apertura de la directora para sumar esfuerzos y fortalecer el acompañamiento dentro de la escuela permitió impulsar cursos de habilidades Socioemocionales dirigidos al personal docente, impartidos por mi coordinador de liderazgo y aprendizaje Javier Pérez. Estos espacios de formación fortalecieron el trabajo socioemocional dentro de la comunidad educativa y promovieron la implementación de estrategias enfocadas en el bienestar emocional de las y los estudiantes. Una de las estrategias que tuvo mayor impacto fue el uso del animómetro dentro de las aulas, permitiendo que las y los estudiantes identificaran y expresarán cómo se sienten emocionalmente antes de iniciar sus actividades escolares.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/820/1*LRu0NxBMb9INovuCVM1TBQ.png" /><figcaption><em>Implementación del animómetro dentro del aula de 3°A por la maestra Rocío Garcia, como estrategia de acompañamiento socioemocional para identificar y expresar emociones antes de iniciar las actividades escolares, en la Escuela Primaria Francisco I. Madero, Silao, Guanajuato, 2026. Fotografía tomada por la autora.</em></figcaption></figure><p>En las sesiones socioemocionales con las y los estudiantes de sexto grado se han trabajado estrategias de autogestión emocional mediante dinámicas como “El volcán emocional”, actividades de arte para expresar emociones a través de líneas y colores, reconocimiento emocional utilizando la metodología RULER, construcción de la torre más alta con hojas de papel para fortalecer la integración grupal y actividades como “La semilla que decide crecer”, enfocada en el autocuidado y el impacto positivo hacia quienes nos rodean.</p><p>Actualmente se está llevando a cabo el proyecto comunitario<strong> “Sembrando paz desde las emociones”</strong>, un espacio creado para acompañar a estudiantes en el reconocimiento, expresión y regulación de sus emociones, así como en la construcción de relaciones más empáticas y respetuosas.</p><p>Este proyecto está impactando a estudiantes de tercer, cuarto y sexto grado, trabajando con grupos más pequeños para brindar un acompañamiento más cercano y significativo. A través de actividades, conversaciones y dinámicas emocionales, he podido ver cómo poco a poco las y los estudiantes comienzan a expresar lo que sienten con mayor seguridad y confianza.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/401/1*QftflJ477M8eAKn6lN-QkA.png" /><figcaption><em>Implementación del taller de Habilidades Socioemocionales “Sembrando paz desde las emociones”, enfocado en el reconocimiento, expresión y regulación emocional de las y los estudiantes de 3°A, en la Escuela Primaria Francisco I. Madero, Silao, Guanajuato, 2026. Fotografía tomada por la autora.</em></figcaption></figure><p>Hoy, al mirar atrás, me doy cuenta de cuánto he cambiado desde aquella Fátima que venía del mundo empresarial sin imaginar que terminaría encontrando propósito dentro de un salón de clases.</p><p>Esta historia todavía no termina. Aún quedan muchos aprendizajes, retos, emociones y experiencias por vivir. Pero si algo tengo claro, es que Enseña por México transformó mi manera de ver la educación, el liderazgo y también mi propia vida.</p><p>Gracias a Enseña por México por abrirme las puertas a una experiencia que definitivamente me llevaré en el corazón.</p><p><strong>Llamado a la acción</strong></p><p>Cada niña y niño necesita al menos un espacio donde pueda sentirse escuchado, valorado y capaz de creer en sí mismo.</p><p>¿Hay alguna persona docente, estudiante o experiencia educativa que haya dejado huella en tu vida? Compártela en los comentarios y sigamos construyendo espacios donde las emociones, el aprendizaje y la empatía también transformen comunidades.</p><p>#VocesExM #EnseñaPorMéxico #EducaciónQueTransforma #HabilidadesSocioemocionales</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=a342d6e580fb" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Corazón de PEM: rompiendo esquemas para transformar el mundo desde la niñez]]></title>
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            <category><![CDATA[transformación]]></category>
            <category><![CDATA[impacto-social]]></category>
            <category><![CDATA[comunidad]]></category>
            <category><![CDATA[enseña-por-méxico]]></category>
            <category><![CDATA[educacion-inicial]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Tue, 05 May 2026 22:24:35 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-05-05T22:24:35.799Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor/es:</strong><em> José Adolfo López Pérez</em><br> <strong>Centro educativo:</strong> <em>Centro Atención Cuidado Infantil “CACI PALMAS”</em><br> <strong>Comunidad:</strong> <em>Olivar del Conde — Alcaldía Álvaro Obregón</em><br> <strong>Núcleo:</strong> <em>Zona Metropolitana</em><br> <strong>Categoría: </strong><em>Experiencia PEM</em><br> <strong>Rol/cargo:</strong> P<em>EM Regular</em></p><p>Me presento soy José Adolfo López Pérez, egresado de la UAM Xochimilco, licenciado en Psicología Educativa, padre de 2 hermosas niñas y orgulloso de ser Profesional de Enseña por México (PEM) generación 2025 del núcleo “Zona Metropolitana”. Como PEM formo parte de la comunidad “CACI Palmas” en la colonia Olivar del Conde, alcaldía Álvaro Obregón en la Ciudad de México.</p><p>Desde mi formación profesional, comprendí que para poder generar un cambio en la sociedad, mi labor debía estar enfocada en las niñeces. Los primeros años de vida son esenciales, se forman los cimientos que les acompañarán toda la vida: la empatía, el respeto, la resiliencia y la honestidad, junto con la capacidad de indagar, lograr y aprender. Estos valores que hoy día vemos desvanecerse en la sociedad y considero necesario rescatarlos. No sabía cómo lo lograría o de qué manera pasaría, pero llegó el momento de ser PEM y eso me lo permitiría. Jugando fuimos aprendiendo, compartiendo materiales y desdibujando las desigualdades, recordando que todos tenemos el derecho de jugar, que no hay juegos específicos para niñas o niños, que los colores son universales y se disfrutan.</p><p>Al principio, el camino estuvo lleno de incertidumbre y largos viajes en el metro que me permitían reflexionar o estudiar, llegar a la comunidad de Olivar del Conde, donde las risas y la curiosidad de las niñas y niños transformaron mi perspectiva.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/457/1*wp-nzTb-UVhExEY_4_Q9ng.png" /><figcaption><em>Profesional de enseña por México Adolfo con alumna, disfrazados en el festival de la primavera, en el “CACI PALMAS”, 20 de marzo,2026. Foto de la docente. Monserrat Torres</em></figcaption></figure><p>Ser el primer PEM hombre en mi comunidad educativa ha sido un desafío que rompe esquemas, demostrando que esta vocación no tiene género, sino una profunda convicción de servicio y compromiso.</p><p>Hoy, cada vez que me preguntan “¿a qué vamos a jugar hoy?”, sé que tengo una oportunidad única para sembrar semillas de amor y tolerancia. Enseñar no es solo transmitir conocimientos, es tocar vidas y rescatar los valores que se verán reflejados en un futuro.</p><p>Recuerdo presentarme, con emoción, comentar que venía de Enseña por México a sumarme a la comunidad, llenándome de gratitud y responsabilidad.</p><p>La perseverancia, el altruismo y el aprendizaje continuo se fueron integrando con los días al convivir con la comunidad. Los diferentes puntos de vista, los espacios de formación, talleres, las experiencias de aprendizaje, normas, rutinas escolares, las opiniones de niñas y niños, sus ocurrencias, la ilusión con que me preguntan si voy a tener clase con ellos y a qué vamos a jugar, sin darme cuenta me fueron transformando, y me motivaron a innovar, a integrar, a soltar a jugar nuevamente.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/310/1*vghlZD34gyFclZaTX34LUw.png" /><figcaption><em>Profesional de Enseña por México Adolfo jugando memorama “animales en extinción” con alumnos de preescolar 2, 18 de marzo 2026. Foto de la docente María del Rocio Cazares</em></figcaption></figure><p>Han existido momentos muy significativos que trazaron un antes y un después en mi vida, como: cargar a mi primera hija en el hospital, recoger mi título en la universidad y saber que sería padre por segunda vez. Iniciar mi camino como Profesional de Enseña por México ha sido uno de esos momentos.</p><p>Recuerdo con nostalgia y emoción el día en que revisé mi correo y recibí mi asignación, Leer que tendría la oportunidad de ser parte del movimiento de Enseña por México, después de haber transitado por las diferentes etapas que integran el proceso de selección me invadió la gratitud y la felicidad.</p><p>Las múltiples dinámicas de juego despertaron el asombro y curiosidad de mi esposa e hijas, me miraban, cuestionaban si estaba jugando, estudiando o trabajando, yo les comentaba que me estaba preparando, Enseña por México estaba despertando el juego en mi corazón. Múltiples procesos que me llevarían a aquel primer día a presentarme a la Institución.</p><p>Una mezcla de emociones brotaba en mi pecho, nervios, alegría, y satisfacción bailaban al mismo son, sumando un profundo sentido de responsabilidad y compromiso, ante el nuevo desafío, que implicaba ser el primer profesional de Enseña en el CACI Palmas. Dedicación, entrega y pasión darían inicio a esté proceso de formación, para la comunidad sería la primera colaboración con Enseña y para mí, sería la primera vez que colaboraría con docentes de preescolar, con niñas y niños y padres de familia.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*LCgWwSx1EhVi-iir_J7j4g.png" /><figcaption><em>Equipo del “CACI PALMAS” , 20 de marzo, 2026 “Festival de la Primavera”. Foto del policía en turno</em></figcaption></figure><p>Frente a mí no solo habría pequeñas infancias, sueños en construcción, miradas curiosas, miles de posibilidades, poniendo a prueba mis cualidades. Un ambiente educativo al que era ajeno, una semana de preparación, consejo técnico e interacción con el personal de la comunidad..</p><p>Los nervios aumentaban al acercarse el día en que ingresarían los alumnos, me cuestionaba ¿Cuántas niñas y niños llegarían? ¿Me aceptarán? ¿Cómo vamos a jugar? ¿Qué les voy a enseñar? En estos momentos de la vida el ser padre, el haber jugado con mis hijas, alimentarlas, más toda la formación profesional me había hecho creer estar preparado, sin embargo, parecía no ser suficientes.</p><p>Finalmente llegó el día, comenzaron a entrar uno a uno sin parar. Llegó mi primera junta con la comunidad, las primeras experiencias de juego, festivales y las múltiples actividades que son parte importante en mi formación profesional.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/313/1*kO_kn38CXOsOQbQN4fMDqQ.png" /><figcaption><em>Profesional de enseña por México Adolfo disfrazado de Quetzal, en el festival de la primavera, en el “CACI PALMAS”, 20 de marzo,2026. Foto de la docente. Monserrat Torres</em></figcaption></figure><p>Ser parte del movimiento de “Enseña por México” ha sido un cambio estructural, en lo personal, emocional y profesional. Abrazar mi sueño, poder aportar y ser un factor de cambio desde los más pequeños. Comprendí que enseñar no se trata solo de transmitir conocimientos, sino de tocar vidas, de sembrar confianza, de inspirar y acompañar</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/293/1*WXTRSgFeA37iuKfUtDHM1Q.png" /><figcaption><em>Profesional de Enseña por México Adolfo, iniciando con el tema: “animales en extinción” con Preescolar 1 lunes 16 de marzo 2026. Foto tomada por la docente Monserrat Torres</em></figcaption></figure><p>Cada palabra, cada gesto y cada enseñanza llevaban consigo el poder de transformar. Jugar, escuchar y convivir en diferentes momentos con la comunidad han dejado huella en mi corazón. Niñas y niños con sus ocurrencias, sinceridad, y su manera única de ver el mundo, son pequeños maestros silenciosos encargados de ponerme a prueba cada día, compartiendo con ellos la importancia de la paciencia, la empatía, el amor, el trabajo en equipo y la integración.</p><p>Maestras comprometidas haciéndome observaciones, aprendiendo canciones, enseñando y corrigiendo mis planeaciones., Profesionistas con vocación y convicción, compartiendo sus aprendizajes. Usando mil lenguajes tuve que quitar viejos follajes y ofrecerles nuevos paisajes que transformaron diferentes aspectos de mi vida.</p><p>Para mí ser PEM implica seguir superandote, estudiando y preparandote para cualquier adversidad con el compromiso de brindarles la mejor versión de ti a la comunidad, a tu familia y a tí mismo. Sigo aprendiendo y descubriendo las posibilidades de que el juego permita unir a un mundo desapegado y plagado de tecnología. Los invito a jugar de nuevo y a sentir alegría al compartir.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/603/1*zoPPqNRXDtn0rZB00-_Xng.png" /><figcaption><em>Profesional de Enseña por México Adolfo, presentando el tema: animales en peligro de extinción, el 17 de marzo 2026. Foto tomada por la docente Monserrat Torres</em></figcaption></figure><p>Hoy tras haber avanzado y superado algunos obstáculos, he encontrado mi vocación y la gratitud me ha inundado. Ser PEM ha sido un viaje formidable lleno de experiencias, momentos indelebles en mi alma, ver sonreír a niños y niñas de mi comunidad, escucharles preguntar emocionados e ilusionados ¿Qué haremos? ¡Seguro nos divertiremos!, ¿Cuándo va a estar con nosotros? Frases llenas de amor e inocencia que me reconfortan y alimentan a seguir, a no desistir.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/185/1*9bzcA2sFIijbtP3yelaI8Q.png" /><figcaption><em>Profesional de Enseña por México Adolfo, “Jugando y contando, voy armando” sesión con Lego, 16 de enero 2026. Foto tomada por la docente Monserrat Torres</em></figcaption></figure><p>Si tuviera que definir aquel inicio escolar, diría que fue un mundo nuevo, desafiante, hermoso, inspirador, el comienzo de una historia llena de propósito y fervor donde cada día representa una nueva oportunidad para sembrar una pequeña semilla de curiosidad, de tolerancia, de amor, de tener la oportunidad de aportar a las infancias, impactar y renovar.</p><p>Ser el primer PEM en la comunidad fue, es y seguirá siendo una gran responsabilidad, escuchar a las maestras comentar que no es común encontrar un maestro “hombre” en educación inicial. Que en ocasiones los padres de familia no aceptan a los hombres tan fácilmente por lo que, un par de preguntas aparecieron en mi cabeza, ¿Será un reto que la comunidad me acepte? ¿Qué barreras enfrentaría? ¿Cómo podría impactar en mi comunidad? Mi corazón se aceleró, debía afrontar esté nuevo reto con mil recursos y lenguajes, renovarme e impactar, jugar fue un punto clave.</p><p>Niños y niñas, comenzaron a aceptarme, a interactuar, corren a saludarme antes de entrar a la escuela o en el camión, los padres de familia me saludan y me dicen profesor, palabras suaves que retumban en mi corazón. Su sinceridad, sus ganas de jugar, su honestidad y disposición de aprender, comprendí que es un aprendizaje compartido, que el mundo dividido podemos unirlo jugando, miles de posibilidades vamos creando, valores rescatando, el mundo transformando.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/513/1*rSf4_NcMCd0Uw32oBnbysQ.png" /><figcaption><em>Niñas y niños de Preescolar 2 dibujando cómo pueden cuidar o salvar a un animal en peligro de extinción. 11 de marzo de 2026. Foto del PEM José Adolfo López Pérez</em></figcaption></figure><p>Esto refleja que lo que se hace de corazón tiene una dulce recompensa y da muestra que está profesión no tiene género, sino convicción, sumate a la transformación.</p><p>Ser parte de un movimiento integrado por profesionistas que transforman la educación a través del juego, redescubre tus horizontes, tus habilidades y muestra tus cualidades.</p><h4>Llamado a la acción</h4><p>¡Queremos escucharte!</p><ul><li>¿Qué opinas sobre el impacto del juego en la educación? Déjanos tu reflexión en los comentarios. 👇</li><li>¿Conocías el papel de los maestros hombres en la educación inicial? Etiqueta a alguien que necesite leer este mensaje inspirador.</li><li>¡Dale “like” y comparte! Ayúdanos a que más personas conozcan cómo estamos transformando comunidades desde el corazón.❤️</li><li>Comparte una foto de un momento educativo que haya marcado tu vida y cuéntanos por qué. 📸</li></ul><p>Juntos, sigamos redescubriendo el poder de jugar y convivir para crear un futuro con propósito</p><p><em>#VocesExM #EnseñaPorMéxico #EducaciónInicial #ImpactoSocial #TransformandoVidas #CACIpalmas</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=864075e53c00" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[El motor de la esperanza “Un equipo entre la niebla y el aula”]]></title>
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            <category><![CDATA[enseña-por-méxico]]></category>
            <category><![CDATA[empatia]]></category>
            <category><![CDATA[colaboración]]></category>
            <category><![CDATA[crecimiento]]></category>
            <category><![CDATA[educación]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 20 Apr 2026 21:58:50 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-04-28T17:41:30.723Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor/es:</strong> <em>Maribel Martínez Ponce</em><br><strong>Centro educativo:</strong> <em>Escuela Telesecundaria “Guillermo González Camarena”</em><br><strong>Comunidad: </strong><em>Cabecera Municipal de Cuetzalan del Progreso, Puebla</em><br><strong>Núcleo:</strong> <em>Núcleo Sierra</em><br><strong>Categoría: </strong><em>Experiencias PEM</em><br><strong>Rol/cargo: </strong><em>PEM Regular</em></p><p>Soy Maribel Martínez Ponce, orgullosamente PEM de la generación 2024 del núcleo Sierra. Mi camino en Enseña por México ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida, marcada por el aprendizaje compartido y la resiliencia. Formo parte de la comunidad de la Telesecundaria “Guillermo González Camarena”, en el corazón de Cuetzalan del Progreso, Puebla; un lugar donde la cultura y los paisajes se entrelazan con la calidez de su gente.</p><p>Lo que nos une en esta historia es la empatía, la confianza y la seguridad. Creemos firmemente que el aula debe ser un refugio. Esta historia conecta nuestro pasado de incertidumbre (el primer día de clases) con un presente de consolidación y un futuro donde mis estudiantes se saben capaces de conquistar cualquier meta que se propongan.</p><p>Todo comenzó con el Primer Grado, Grupo A. Los vi llegar el primer día: una mezcla de curiosidad, alegría y ese miedo natural a lo desconocido tras dejar la primaria. Me encontré con un grupo heterogéneo, cuyo mayor reto era el autocontrol, lo noté de inmediato en su impulsividad al hablar y en la dificultad para gestionar sus emociones ante los pequeños desacuerdos. Al tener este desafío de frente, comprendí que mi prioridad no era imponer disciplina, sino construir autorregulación desde la empatía, una fortaleza que ellos ya poseían de forma invaluable ante las necesidades de sus compañeros. Desde el primer momento, mi misión fue convertir el salón en un lugar seguro. Les enseñé que no hay respuestas buenas ni malas, solo oportunidades para expresarse sin temor. A lo largo de estos dos años, he tenido el privilegio de darles continuidad en segundo grado y ser testigo de su evolución. Ver sus rostros hoy, cuando les digo ‘sí se puede’ y escucharlos afirmar con total convicción que ‘sí’, es, sin duda, mi mayor logro: verlos dueños de sus impulsos y, sobre todo, de su propio potencial.”</p><p>Sin embargo, el camino tuvo matices personales intensos. Durante mi trayecto, enfrenté retos de salud que me obligaron a ausentarme físicamente. En esos momentos de vulnerabilidad, ocurrió algo mágico: fueron ellos quienes me sostuvieron. Los mensajes de afecto de mis alumnos y el respaldo de mis compañeros docentes se convirtieron en el motor que me impulsaba a tomar mi mochila cada domingo y viajar de regreso a mi comunidad educativa. Sabía que me esperaban, y ese sentido de pertenencia me dio la fuerza para volver.</p><p>Mi motivación nace de verlos participar con seguridad y autonomía. Mi experiencia refleja los valores de Enseña por México al demostrar que el liderazgo no se impone, se construye; hemos formado un equipo donde el aprendizaje ha sido mutuo entre mis colegas y yo. Esta transformación cobra vida en casos como los de Jaime y Emiliano, mis alumnos con necesidades específicas. Al principio, el aula era un espacio de gritos y tensión donde el trabajo conjunto parecía imposible.</p><p>Recuerdo que antes no podía salir del salón ni un segundo sin que el orden se desvaneciera; hoy, el panorama es distinto. Ver a Jaime gestionar su autocontrol con una madurez asombrosa y observar a Emiliano integrado plenamente al equipo me llena de orgullo. El mayor logro no es solo que guarden silencio, sino verlos trabajar con autonomía, colaborando entre todos sin necesidad de un seguimiento constante. Ese instante en el que los observo trabajar en armonía, dueños de su propio proceso, es la prueba viva de que la dedicación y el enfoque humano rinden frutos.”</p><p>“El gran triunfo es, finalmente, ser testigo de esta metamorfosis: ver a adolescentes que antes temían hablar, hoy dueños de su palabra y seguros de su potencial. Este impacto trasciende las paredes del aula y se vuelve tangible en la comunidad; hoy camino con el respaldo de madres y padres de familia que confían plenamente en nuestra labor. Mi propósito es seguir cultivando este espacio donde la vulnerabilidad se convierte en fortaleza y el apoyo mutuo en progreso educativo, trabajando siempre mano a mano con mis colegas, mis alumnos y sus familias.</p><p>Al mirar atrás y ver el camino recorrido, entendí que enseñar es, en realidad, aprender a mirar con el corazón para descubrir la grandeza que habita en los demás; es sembrar confianza donde había miedo y recordar cada día que nadie crece solo, sino que florecemos juntos en comunidad.”</p><p>A quien lea esto, recuerde que el aula es un ecosistema de humanidad. No solo enseñamos contenidos; sostenemos vidas. Cuando confías en el potencial de tus estudiantes y te permites ser sostenido por ellos, el “sí se puede” deja de ser una frase y se convierte en una realidad compartida. Nunca subestimes el poder de un equipo que cree en sí mismo.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/890/1*jTsngNDXjx5v5711pjdIlw.png" /><figcaption>Esta imagen representa la quietud y la paz de nuestra escuela antes de iniciar la jornada; un espacio que al día siguiente se llena de alegría con la presencia de todo el equipo de la Telesecundaria Guillermo González Camarena, Cuetzalan del Progreso, Puebla, Ciclo Escolar 2025–2026., Autor Mtro. Silvestre Baltazar Olaya.</figcaption></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/920/1*cqBItr6Oaaf8IbmO1lYrmg.png" /><figcaption>Mis estudiantes demostrando su potencial y autonomía al participar activamente en la grabación de su propio guion radiofónico dentro de las cabinas de la Radio Comunitaria Tsinaka. Esta actividad refleja el desarrollo de su confianza y habilidades comunicativas, San Miguel Tzinacapan, Cuetzalan del Progreso, Puebla., Autor Maribel Martínez Ponce, 25 de noviembre 2025.</figcaption></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/884/1*O7JDQXqjjFph4zDz9eX9Mg.png" /><figcaption>Estudiantes del 2° grado “A” durante una sesión de observación de clase, poniendo en práctica la habilidad de autocontrol y respeto trabajada a lo largo del ciclo escolar. La imagen captura un momento de enfoque y regulación emocional, demostrando los avances en la convivencia del grupo, Telesecundaria “Guillermo González Camarena”, Cuetzalan del Progreso, Puebla., Autor CLA Mayte Castrejón, 24 de octubre del 2025.</figcaption></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/662/1*LEgMom2mutMxipjBzO5bYQ.png" /><figcaption>Aprendimos a apoyarnos y a trabajar juntos. Esta imagen captura la esencia del trabajo colaborativo y en equipo, donde cada estudiante aporta desde su capacidad, Cuetzalan del Progreso, Puebla., Autor Maribel Martínez Ponce,<strong> </strong>6 de febrero del 2026.</figcaption></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/770/1*0v6KHn6Zzu9Ftwum0OHsvA.png" /><figcaption>El equipo docente de la Telesecundaria junto a la PEM Maribel durante el Festival Navideño. Una muestra de unidad y colaboración donde el trabajo conjunto permitió celebrar nuestras tradiciones en comunidad, Cuetzalan del Progreso, Puebla., 17 de diciembre de 2025, Autor Mtra. Rosa Alcántara Vite.</figcaption></figure><p><strong>Llamado a la acción</strong></p><ul><li><em>Comparte una fotografía que recuerde un momento como el de la historia que acabas de leer</em></li></ul><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=2e7935612c3f" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Hogar, dulce hogar: Cuando lo desconocido te suena familiar.]]></title>
            <link>https://comunicacionbajiocentro.medium.com/hogar-dulce-hogar-cuando-lo-desconocido-te-suena-familiar-6e3c9d3095bd?source=rss-58afd85b9ec------2</link>
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            <category><![CDATA[liderazgo]]></category>
            <category><![CDATA[enseña-por-méxico]]></category>
            <category><![CDATA[transformación]]></category>
            <category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
            <category><![CDATA[educación]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 10 Apr 2026 23:02:46 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-04-14T01:49:45.081Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor/es: </strong><em>Brenda Michelle Becerra Sánchez y Eduardo Mejía Morales </em><br><strong>Centro educativo:</strong> <em>Preparatoria Oficial Anexa a la Normal de Ecatepec</em><br><strong>Comunidad:</strong><em> Ecatepec de Morelos</em><br><strong>Núcleo:</strong> <em>Zona Metropolitana</em><br><strong>Categoría:</strong><em> Experiencias PEM</em><br><strong>Rol/cargo:</strong> <em>PEM Regular y Docente</em></p><p>Querida y querido lector, antes de sumergirnos en la travesía que ha sido para mí el Programa de Liderazgo (PdL) de Enseña por México, permíteme presentarme. Soy Brenda Michelle Becerra Sánchez, PEM 2024 del núcleo Zona Metropolitana, y actualmente mi labor cobra vida en Ecatepec de Morelos, Estado de México, específicamente en la Preparatoria Oficial Anexa a la Normal de Ecatepec (EPOANE); para quienes la conocemos y habitamos, simplemente la “PANE”.</p><p>Al mirar atrás, puedo definir mi camino por dos instantes que transformaron mi perspectiva y experiencia de ahí en adelante. El primero fue cuando me dieron la noticia de que había sido aceptada en el PdL y además había sido asignada a Ecatepec, municipio en el que resido y del que he formado parte toda mi vida, ese momento me llenó de entusiasmo y motivación ante los dos años que estaban por venir. Por otro lado, el verdadero punto de inflexión llegó con el segundo momento, ese instante en el que puse un pie por primera vez en la PANE…</p><p>El primer día como PEM caminé por calles que ya conocía, aunque esta vez se sentían diferentes, ya que mis manos me traicionaban con un ligero temblor. Sin embargo, el sol golpeaba por todas partes y el ruido del exterior se desvanecía mientras daba paso a un instante que atesoraré para siempre: me encontré rodeada de árboles, de ráfagas de frescura y de la energía vibrante de las y los alumnos. De pronto, el tiempo se ralentizó; no me sentía sola en una escuela, empezaba a sentirme segura, como quien llega a un lugar tan seguro que parece estar en casa.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/450/1*OKGkeklR3qnPem4dMCJQgA.png" /><figcaption>Entrada en la EPOANE (2025). Fotografía tomada por PEM Michelle</figcaption></figure><p>La verdadera aventura comenzó cuando esa calma se transformó en acción compartida. Ese día me presentaron al docente titular con el que colaboraría en la asignatura de psicología, el Maestro Eduardo Mejia, quien me hizo valorar desde ese instante su disposición; aunque ya conocía el programa, me dio el espacio para que codo a codo construyéramos nuevos procesos de manera conjunta.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/303/1*V6AswX-n3W62OEwRYn3M-A.png" /><figcaption>El Maestro Eduardo Mejia y PEM Michelle, después de un taller STEM impartido por el equipo de MasterCard para los grupos de tercer año (2024). Fotografía tomada por un estudiante de la PANE.</figcaption></figure><p>Ese primer año estuvo lleno de desafíos; sin embargo, entre el eco de las ideas y la energía vibrante de las aulas con casi 60 alumnos, descubrí que la esencia de la PANE, a través de su competitividad, diversidad y autenticidad se habían transformado en mi mayor motor. Formar parte de ese lugar, no sólo me desafiaba constantemente como PEM, sino que me hacía sentir más viva que nunca.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/782/1*Xfj_rbHr8ON6fhAPbKNCjg.png" /><figcaption>Las y los estudiantes de tercer año durante la clase de psicología (2025). Fotografía tomada por PEM Michelle</figcaption></figure><p>Inspirada por esa calidez inicial, permití que el entusiasmo y las ideas de la comunidad escolar me absorbieran por completo. Fue en esa sinergia con el Maestro Eduardo donde gestamos una experiencia que marcaría un antes y un después en nuestra aula: el proyecto la “Galería Interactiva Cognitiva”.</p><p>El desafío para las y los estudiantes fue ambicioso, ya que debían aplicar Habilidades del Siglo XXI, como la comunicación y la colaboración, para diseñar juegos originales que pondrían a prueba procesos psicológicos: desde la memoria y la atención hasta el lenguaje y la percepción. No fue un camino sencillo: requirió un seguimiento constante y un esfuerzo monumental del alumnado para materializar sus visiones; sin embargo, ver la galería abierta a la comunidad, nos demostró que poner en práctica la mente puede ser tan divertido como retador, fue la prueba de que el aprendizaje, cuando se comparte y se disfruta, cobra un sentido mucho más profundo.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/719/1*lmBexJesZ-6UCPIXZJoz8g.png" /><figcaption>Galería Interactiva Cognitiva en la EPOANE (2025). Fotografía tomada por PEM Michelle</figcaption></figure><p>Ver la Galería Interactiva Cognitiva abierta al público y llena de vida fue el cierre perfecto para toda la planeación y el rebote de ideas que hubo detrás, logramos que la psicología saliera de los libros para convertirse en una experiencia compartida, donde el esfuerzo de los estudiantes brilló con luz propia.</p><p>No fueron simples participantes; fueron los diseñadores y directores de la galería, se organizaron en equipos, investigaron a fondo y debatieron profundamente sobre cómo explicar y vivir de manera divertida aquellos procesos psicológicos. Durante las semanas de preparación, el aula se convirtió en un laboratorio de prototipos donde ellos mismos probaban los juegos de los demás, retroalimentándose unos a otros y ajustando detalles.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/732/1*Fa0B8j9ePCb0PZ7XFFP8pg.png" /><figcaption>Lotería del Saber, juego diseñado por estudiantes de la PANE (2025). Fotografía tomada por PEM Michelle</figcaption></figure><p>Al final, el día de la inauguración, ellas y ellos eran los expertos, explicando con soltura la ciencia detrás de cada dinámica, y adueñándose por completo de su conocimiento y habilidades.</p><p>Experimentaron el orgullo de ver su esfuerzo plasmado y compartido con toda la comunidad. Sin duda, nada de esto habría sido posible sin la apertura y el voto de confianza mutuo que el Maestro y yo construimos desde el primer día.</p><p>Para dar una perspectiva más amplia de lo que significó este camino compartido, cedo el espacio al Maestro Eduardo quien reflexiona sobre nuestra labor en conjunto:</p><p><em>El trabajo realizado por Enseña por México y en particular de la PEM Brenda Michelle Becerra Sánchez ha sido excepcional, quisiera comentar más puntualmente su trabajo con nosotros:</em></p><ul><li><strong><em>Trabajo con Orientación: </em></strong><em>ha sido un apoyo incondicional para trabajar con los alumnos rezagados o con alguna particularidad, desde el ámbito escolar como en el tema socioemocional. Nos ha contribuido con talleres y con acompañamiento durante las horas que contamos con ella.</em></li><li><strong><em>Con los compañeros maestros:</em></strong><em> ha contribuido con actividades, apoyo a comisiones y enriquecimiento de proyectos de grado, permitiendo ampliar las opciones para trabajar con los alumnos. Se ha acoplado favorablemente a las particularidades de los maestros con los cuales ha colaborado y mostrando siempre una actitud propositiva.</em></li><li><strong><em>Dentro de las aulas:</em></strong><em> ha tenido a bien conectarse y empatizar con los alumnos, permitiendo que las actividades y las clases fluyan en un ambiente de armonía, respeto y de participación espontánea, enriquecidas con actividades creativas y atractivas para los alumnos.</em></li></ul><p><em>Realmente el trabajo que ha hecho Enseña por México dentro de la PANE ha venido a más, apoyando en el conocimiento de los alumnos, incidiendo en las habilidades que están adquiriendo y en sus actitudes de los docentes.</em> <em>Participando en la construcción de su proyecto de vida y apostando en una selección de carrera más consciente y acorde a sus intereses e inquietudes.</em></p><p><em>Solo me resta dar las gracias a Enseña por México y mil veces a la PEM Brenda Michelle Becerra Sánchez por su trabajo incondicional.</em></p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/413/1*BKReSDU3NNx3DdGFZLUf_g.png" /><figcaption>El Maestro Eduardo y PEM Brenda Becerra, en el mural de cultura de diálogo realizado por las y los estudiantes de tercer año (2025). Fotografía tomada por un estudiante de la PANE.</figcaption></figure><p>Es a partir de estas experiencias que no sólo reconozco el valor y el impacto que de manera recíproca compartimos quienes imparten enseñanza con los estudiantes; sino también que esto se lleva más allá y que más que quedarnos con el reconocimiento y la calificación de un excelente trabajo, nos llevamos grandes memorias y satisfacciones que nos siguen motivando a realizar aspectos que marquen diferencia y abran nuevos caminos.</p><p>Ser PEM en la PANE ha sido el reto más gratificante de mi carrera. Gracias al Maestro Eduardo por abrirme las puertas de su aula y a mis estudiantes por permitirme ser parte de su historia. Me llevo la certeza de que cuando la colaboración se pone al servicio de la educación con amor, los límites desaparecen.</p><p>Mi travesía en Enseña por México termina aquí, pero mi compromiso con la transformación social de mi labor como agente de cambio apenas comienza.</p><p><strong>Llamado a la acción</strong></p><ul><li><em>¿Has encontrado espacios que te hacen sentir como en casa?Comparte la historia y comenta cuáles son esos lugares 😊</em></li><li><em>Etiqueta a Enseña por México y usa el #VocesExM</em></li></ul><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=6e3c9d3095bd" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[El impacto de leer para vivir “Diálogos éticos entre generaciones”]]></title>
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            <category><![CDATA[enseña-por-méxico]]></category>
            <category><![CDATA[diálogo]]></category>
            <category><![CDATA[lectura]]></category>
            <category><![CDATA[educación]]></category>
            <category><![CDATA[familia]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Thu, 19 Mar 2026 22:05:17 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-03-19T22:06:02.179Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autora:</strong> <em>Reyna Cordero Pérez</em><br><strong>Centro Educativo:</strong><em> Centro Escolar “Manuel Espinosa Yglesias” (CEMEY)</em><br><strong>Comunidad: </strong><em>Santa Margarita, Puebla</em><br><strong>Núcleo:</strong> <em>Valle de Puebla</em><br><strong>Categoría:</strong> <em>Experiencias PEM</em><br><strong>Rol: </strong><em>PEM Docente</em></p><p>Generando espacios para la reflexión sobre la ética, donde la curiosidad y la experiencia se encuentran a través de la lectura.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/421/1*HYHFUVPu9sFnXZI9iw0EGw.png" /><figcaption>Inicio del taller de lectura, donde los nervios estaban presentes ya que no solo participaban los alumnos, sino también los padres de familia, para buscar el desarrollo del trabajo colaborativo. Fotografía tomada por la PEM Reyna</figcaption></figure><p>Mi nombre es Reyna Cordero Perez, PEM docente perteneciente al núcleo del Valle de Puebla y hoy quiero compartir con ustedes esta estrategia que implementé en la escuela secundaria matutina del Centro Escolar “Manuel Espinosa Yglesias”, para generar un espacio de aprendizaje dentro del aula, en el que destaca el trabajo colaborativo entre estudiantes y padres de familia al compartir experiencias entorno a temas sobre la ética, libertad y la toma de decisiones durante la adolescencia.</p><p>Por un lado, es común observar que en los niveles de preescolar y primaria, se hace más visible la participación de los padres de familia en actividades de acompañamiento o interacción con sus hijos e hijas en las escuelas con sentido formativo o académico. Sin embargo, al llegar a la secundaria hay menor acompañamiento, ya que la autonomía del adolescente suele interpretarse como una señal de que la presencia del padre de familia o cuidador primario no es necesaria en este tipo de actividades escolares.</p><p>Considero que esta situación además de provocar en los adolescentes el sentimiento de desapego, tiene como efectos secundarios la falta de seguimiento en el desarrollo de hábitos, que influyen directamente en el progreso de habilidades para su desempeño académico, por ejemplo, el hábito de la lectura.</p><p>Por ello, ante los dos desafíos que se presentan en este nivel educativo, se propuso un reto ambicioso para tercer grado de secundaria: abordarlos desde la disciplina de Formación Cívica y Ética. Este consiste en rescatar ese vínculo a través de la mediación literaria, mediante la creación de un taller de lectura de la obra “Ética para Amador”, de Fernando Savater.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/238/1*kIbJTmmJ-P_ke4ELIBu6hA.png" /><figcaption><em>Para el taller de lectura se seleccionó el libro “Etica para Amador” debido al contenido que brinda en la autonomía y la libertad. Fotografía tomada por PEM Reyna Cordero Pérez</em></figcaption></figure><p>La implementación de esta estrategia se planeó de tal manera que no sólo consista en una lectura guiada, si no más bien se promoviera la lectura reflexiva, el desarrollo del pensamiento crítico entre los participantes. Se realiza una sesión de manera semanal cada martes con la presencia rotativa de los padres inyecta un compromiso renovado.</p><p>Para lograr que se cumplieran estas expectativas se gestiona el tiempo de tal manera que todos los participantes realicen las siguientes actividades: la lectura de una parte del capitulo que se trabajará en la sesión; la socialización de la lectura mediada por preguntas detonadoras que garanticen que tanto los estudiantes como los padres de familia escucharan sus perspectivas y, además de cuestionar la idea del autor; y, con esa información redactar una breve reflexión final.</p><p>Una vez que se tiene las respuestas a estas preguntas, el equipo crea un organizador gráfico, en el que convergen las ideas principales del análisis, transformando las dudas individuales en un producto donde se manifiestan las experiencias sobre el arte de vivir desde la ética, libertad y autonomía.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/380/1*aXMKPn1WsWH072gsq1hczw.png" /><figcaption><em>Para el taller de lectura se busca desarrollar el trabajo en equipo, donde se desarrolla el liderazgo, la comunicación y la escucha activa. Fotografía tomada por PEM Reyna Cordero Pérez</em></figcaption></figure><p><em>Durante el tiempo de socialización y organización de las reflexiones, es gratificante recorrer los equipos de trabajo y observar cómo los padres de familia logran hacer “match” con los estudiantes y abordar temas que se vuelve complejo abordarlos desde la casa o de manera particular con sus hijo e hijas.</em></p><p>Hasta este punto, les he compartido mi satisfacción en el desarrollo de esta actividad. Es momento de conocer cómo se han sentido los estudiantes y los padres de familia que han asistido, es por ello les dejo algunos testimonios:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/231/1*nKyqMWQYjZYcIDFZkoJIow.png" /><figcaption>Testimonio de Nicole, estudiante de 3° B de la secundaria matutina CEMEY. Fotografía tomada por PEM<strong> </strong>Reyna Cordero Pérez</figcaption></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/418/1*8NV3t5verEwDSPHe2yddzw.png" /><figcaption>Testimonio de Karime, estudiante de la secundaria matutina, del CEMEY, 3°B<br>Fotografía tomada por PEM Reyna Cordero Pérez</figcaption></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/423/1*GxYaNdN4aX7k6SP_BzFJuw.png" /><figcaption>Testimonio de madre de familia de la secundaria matutina, del CEMEY, 3°B<br>Fotografía tomada por PEM Reyna Cordero Pérez</figcaption></figure><p>Considero que esta experiencia ha cumplido con su finalidad, demostrando que en la secundaria no se debe prescindir del involucramiento familiar, sino el momento para hacerse más fuerte.</p><p><strong>El llamado a la acción</strong> <em>es invitarlos a promover espacios para la participación activa de los padres de familia, mediante el diseño de estrategias significativas que incidan en la resistencia a la lectura y permitirán fortalecer el vínculo escuela-familia para formar individuos, que no solo conozcan el significado de ética, sino que actúen bajo principios éticos en su entorno.</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=310c7df29642" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[DONDE COMIENZAN LOS SUEÑOS]]></title>
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            <category><![CDATA[enseñanza]]></category>
            <category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
            <category><![CDATA[educación]]></category>
            <category><![CDATA[enseña-por-méxico]]></category>
            <category><![CDATA[logros]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Thu, 12 Mar 2026 02:36:00 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-03-12T02:36:00.365Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Autora: </em></strong>Guadalupe Karina Victoria Romero<br><strong><em>Centro educativo:</em></strong> Telebachillerato Comunitario NO. 90 Santiago Huitlapaltepec.<br><strong><em>Comunidad: </em></strong>Santiago Huitlapaltepec, Donato Guerra.<br><strong><em>Núcleo: </em></strong>Valle de Bravo<br><strong><em>Categoría:</em></strong> Experiencias PEM, Más allá de la escuela.<br><strong><em>Rol/cargo: </em></strong>PEM Regular</p><p>Mi nombre es Guadalupe Karina Victoria Romero. Sí, como el primer presidente de México. Siempre me ha parecido curioso llevar un nombre tan grande, aunque durante mucho tiempo no estaba segura de qué tan grande podría ser mi propio camino hasta que me enfrente a un nuevo reto.</p><p>Tengo 30 años, soy licenciada en enfermería y actualmente formo parte del núcleo de Valle de Bravo en Enseña por México. Llevo seis meses en el programa, pero la historia que me trajo hasta aquí empezó mucho antes.</p><p>Crecí rodeada de amor, siendo hija de un profesor rural. La docencia siempre estuvo presente en mi vida. Me decían que yo también debería ser maestra, que tenía paciencia y que los niños me seguían con facilidad. Pero yo estaba convencida de que ese no sería mi camino.</p><p>Hace un año me daba miedo aceptar que no sabía hacia dónde iba. Y eso, para alguien que siempre había intentado hacerlo todo bien, se sentía como un fracaso silencioso. Intentaba nuevas cosas, daba el cien por ciento en cada oportunidad, pero nada parecía resultar. No era solo frustración; era la sensación de quedarme atrás mientras los demás avanzaban. Me cuestionaba si realmente estaba preparada, si tal vez no era suficiente. Por fuera parecía que seguía intentando, por dentro, me sentía detenida.</p><p>En ese momento apareció la convocatoria de Enseña por México. No la vi como la gran oportunidad de mi vida; la vi más bien como una última opción. Un “si se da, qué bueno… y si no, ni modo”.</p><p>Apliqué más por no quedarme inmóvil que por una convicción absoluta. Durante el proceso de selección no estuve sola. Recuerdo que la primera planeación que comencé a realizar era de matemáticas y, al no sentirme fuerte en ese tema, pedí ayuda a mis amigos, se siente tan bien saberse acompañada; me explicaron cosas que antes no entendía y su apoyo hizo que el camino fuera mucho más llevadero.</p><p>Después de meses, supe que había sido seleccionada. No hubo gritos ni lágrimas. Solo un silencio profundo y un pensamiento muy claro: <strong>lo logré</strong>.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/265/1*_WIsKkYVDKuXwuLwkh2pvw.png" /><figcaption><strong>Ningún camino se recorre solo. Con ellos comenzó esta experiencia en Enseña por México. (fotografía tomada el 18 de agosto de 2025 durante la formación intensiva en Valle de Bravo)</strong></figcaption></figure><p>Después vino la realidad: daría clases. Y no solo eso, si serían de matemáticas. Curiosamente, no me paralice. Me sentí retada. Como si la vida me estuviera diciendo: si querías moverte, aquí está el movimiento..</p><p>El 1 de septiembre de 2025 llegué al Telebachillerato Comunitario №90 en Santiago Huitlapaltepec, en el municipio de Donato Guerra, Estado de México. Desde el primer acercamiento con los directivos me hicieron sentir bienvenida. Me explicaron cómo funcionaba la escuela, los retos que enfrentaban y el compromiso que tenían con sus estudiantes. Aunque no tuve que mudarme ni cambiar de ciudad, sí sentí que comenzaba una etapa distinta en mi vida: por primera vez estaría frente a un grupo, acompañando el aprendizaje de jóvenes que confiaban en mí como su profesora.</p><p>El primer día llegué con nervios, pero también con una calma inesperada, pues después de tantos intentos estaba frente a una oportunidad. Ya que confiaba en mis capacidades estaba lista para comenzar esta nueva etapa. Mi primera clase sería con alumnos de nuevo ingreso. Ellos eran nuevos. Yo también. Y eso, de alguna forma, nos igualaba.</p><p>Las butacas estaban alineadas, en silencio. Me quedé mirándolas y pensé: “En un rato este lugar estará lleno de personas con sueños”, algo se acomodó dentro de mí. Por primera vez en mucho tiempo, mi inseguridad dejó de ser lo más importante. Lo importante eran ellos.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/167/1*_M-LGu1yv3AyzYLLrRJnrQ.png" /><figcaption><strong>Un salón vacío, lleno de posibilidades. Aquí comenzó todo. (Foto tomada en el aula de primer semestre en el telebachillerato 090 Santiago Huitlapaltepec el 1ro de septiembre de 2025)</strong></figcaption></figure><p>Con el paso de las semanas entendí que enseñar no es solo explicar contenidos. Es escuchar. Es estar disponible. Es sostener preguntas que no siempre vienen en el libro o en medios digitales. Muchas de esas conversaciones no solo ocurrían dentro del aula. A veces también sucedían en los momentos más cotidianos: mientras esperábamos en la parada de taxis al final de la jornada. En más de una ocasión algunos estudiantes se quedaban conmigo platicando sobre su día, sobre lo que comerían al llegar a casa, sobre sus familias o sobre lo que imaginaban para su futuro.</p><p>Fue en esos pequeños momentos donde comprendí que educar también implica acompañar, escuchar y construir confianza más allá de la clase.</p><p>Recuerdo un día, después de clase, un alumno me contó casi en voz baja, que quería estudiar para ser tatuador. No lo dijo con arrogancia, lo dijo como quien prueba si su sueño es aceptable.</p><p>Por un segundo pensé en todo lo que debería decirle: ¿qué recorriera caminos más tradicionales? y ¿debería estudiar carreras que otros consideran más estables?. Pero lo miré y recordé algo simple: su talento para dibujar no es casualidad, es el resultado de la disciplina y la pasión.</p><p>Si lo dirigía hacia un sueño que no era suyo, ¿desde dónde estaría actuando como profesora?.</p><p>Así que no lo hice cambiar. Solo le dije que si ese era su camino, lo recorriera con excelencia. Que cualquier decisión que tomara debía ir acompañada de compromiso y responsabilidad.</p><p>Con el tiempo también he descubierto que cada uno de mis estudiantes guarda un talento distinto. Un día, uno de ellos llegó al salón con una emoción que apenas podía contener.<br> “Maestra, me compré una guitarra… la voy a traer para que cantemos”, me dijo.<br> Ese viernes apareció con ella en el aula y, antes de empezar la clase, la sacó con orgullo. Por un momento el salón dejó de ser solo un lugar para aprender matemáticas y se llenó de música y risas.</p><p>También he descubierto otros talentos entre ellos: algunos destacan en el fútbol, una alumna tiene una forma extraordinaria de expresarse cuando habla frente al grupo, otro demuestra una gran facilidad para las matemáticas y hay quienes ya imaginan su futuro en las ciencias de la salud. Incluso hay uno a quien, cuando lo veo explicar algo a sus compañeros, no puedo evitar pensar que algún día podría estar frente a un salón como profesor.</p><p>Para mi, uno de los primeros retos que enfrenté al entrar a dar clases fue enseñar matemáticas porque no era mi área de formación y, al principio, cada clase implicaba prepararme más de lo habitual. Revisaba los temas, buscaba distintas formas de explicarlos y pensaba cómo hacerlos más claros para mis estudiantes. Ahora, después de medio año comprendí que no se trataba de saberlo todo desde el inicio, sino de estar dispuesta a aprender constantemente para poder acompañarlos mejor .</p><p>Hoy también entiendo que educar no es imponer caminos. Es apostar por los sueños de otros, incluso cuando no encajan en lo tradicional</p><p>Hace un año me daba miedo no saber hacia dónde iba. Hoy entro a un salón y veo jóvenes que dudan, que sueñan, que buscan su lugar en el mundo.</p><p>Mi mayor logro en estos meses no ha sido enseñar matemáticas, sino construir un espacio donde mis estudiantes se sienten escuchados y validados. Un lugar donde pueden nombrar sus sueños sin miedo a que alguien los minimice.</p><p>Si hoy un alumno se atreve a compartir lo que realmente quiere para su futuro con más seguridad que antes, entonces sé que algo estamos construyendo juntos. Y eso no sólo transforma su presente, también impacta el futuro de nuestra comunidad.</p><p>La educación no sólo transforma a quienes aprenden; sino que también transforma a quienes aceptamos el reto de estar al frente del aula.</p><p>A veces el camino que más evitamos es el que termina revelando de qué estamos hechos. Y si algo he aprendido en este proceso es que no necesitamos tener todo resuelto para empezar; sólo necesitamos dar el paso.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/262/1*P-gwZy3j0ygAgH7Ydposdw.png" /><figcaption><strong>Entre risas confirmé algo que también cuenta mi historia: en la educación no se impone, se acompaña (recuerdo captado el 30 de octubre de 2025 con mis alumnos).</strong></figcaption></figure><p>Para finalizar les dejo un pequeño escrito en poesía de mi autoría.</p><h3>DONDE COMIENZAN LOS SUEÑOS</h3><p>Me llamo Guadalupe.<br>Como alguien que gobernó un país.</p><p>Yo no quiero gobernar.<br>Quiero sembrar.</p><p>Hace un año me sentía perdida.<br>Hoy estoy frente a un salón <br>entendiendo que perderse<br>también es una forma de comenzar.</p><p>Llegué con miedo<br>y con más preguntas que respuestas.<br>Pero pronto comprendí<br>que enseñar no es imponer caminos,<br>es acompañar búsquedas.</p><p>En cada salón hay sueños distintos:<br>algunos grandes,<br>otros discretos ,<br>algunos tradicionales,<br>otros inesperados.</p><p>Y he aprendido que los sueños<br>no necesitan permiso,<br>necesitan valor.<br>Necesitan alguien que diga:<br>“inténtalo, y hazlo con excelencia”.</p><p>Si logro que mis estudiantes<br>confíen en su capacidad,<br>que se atrevan a imaginar un futuro posible<br>sin hacerse pequeños,<br>entonces algo estamos construyendo juntos.</p><p>No quiero dejar solo conocimientos.<br>Quiero dejar confianza:</p><p>confianza para elegir,<br>confianza para intentarlo.<br>confianza para transformar su comunidad<br>desde lo que ya son.</p><p>Porque la educación no solo cambia destinos,<br>cambia la forma en que nos miramos.</p><p>Y esa<br>es la semilla que quiero sembrar.</p><p><em>Cada aula está llena de historias y sueños distintos.</em></p><p><em>Llamado a la acción:</em></p><p><em>¿Qué talento o sueño has visto crecer en tu comunidad estudiantil? Compártelo en los comentarios y sigamos sembrando confianza juntos.</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=05ddddb3b971" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Solfeo de la vida PEM — La música que nos une (Do Re Mi Fa Sol La Si)]]></title>
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            <category><![CDATA[enseña-por-méxico]]></category>
            <category><![CDATA[educación]]></category>
            <category><![CDATA[música]]></category>
            <category><![CDATA[enseñanza]]></category>
            <category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Tue, 17 Feb 2026 15:39:29 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-02-17T15:39:29.780Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autor/es:</strong> <em>Karla Badillo y Mayolo Cruz</em><br><strong>Centro educativo: </strong><em>Telesecundaria José Vasconcelos </em><br><strong>Comunidad:</strong> <em>San José Chiapa, Puebla</em><br><strong>Núcleo:</strong> <em>San José Chiapa </em><br><strong>Categoría: </strong><em>Experiencias PEM</em><br><strong>Rol/cargo:</strong> <em>PEM Regular</em></p><p><strong>Donde inicia nuestra melodía. — MAY-KARLA</strong></p><p>Somos Karla Verónica Badillo García y Mayolo Cruz Ramiro y esta es nuestra historia. Estamos en la Telesecundaria José Vasconcelos, una escuela en San José Chiapa, en Puebla. Adaptarse no fue un proceso fácil, por cuestiones físicas, emocionales y ¡hasta meteorológicas!</p><p>Karla, una PEM que estudió Cinematografía, y Mayolo, un PEM que estudió Sistemas Computacionales. Una escritora soñadora y un músico amante de la naturaleza, unidos por la gracia del saber, por el amor al arte y la creación de espacios seguros que buscan liderar desde lo colectivo y la inspiración.</p><p>Nos conocimos a través de foros genialmente interesantes y genuinos del curso propedéutico para formar parte de “Enseña Por México”; en la última etapa de selección éramos parte del mismo equipo. Desde ese momento nos animábamos a no rendirnos y es importante decir que en aquel mes de junio de 2025 creamos juntos una canción (de la cual te contaremos más adelante) por el puro gusto de disfrutar la música.</p><p>La distancia creó desfases de tempo, cuadratura y métrica, aparte del estilo que tiene cada género musical (la música, al igual que la escritura, no es fácil; claro que sí es muy creativa, alegre y divertida); pero con trabajo continuo logramos marcar el primer gran paso para el solfeo de la vida PEM.</p><p>Celebramos cuando supimos que ambos habíamos sido seleccionados para ser parte de este gran movimiento educativo. Quedamos juntos en la misma comunidad y, por si fuera poco, finalmente compartimos la misma escuela. Y no es un secreto para nadie que el miedo se vuelve más pequeño cuando alguien te acompaña a enfrentarlo.</p><p>Llegamos con diferentes miedos: miedo a la ciudad, a trabajar con adolescentes, a no generar impacto o cambio alguno en la comunidad; pero hoy, aunque poquito a poco, sabemos que los cambios surgen. Damos diferentes materias, pero ambos atendemos a todos los grupos; lo supimos desde el inicio: si trabajábamos juntos, avanzaríamos mejor, y así ha sido. ¡Hemos avanzado y lo seguiremos haciendo!</p><p>(Foto: Amanecer en San José Chiapa)</p><p><strong>REsiliencia, así nos adaptamos / MAY-KARLA</strong></p><p>Crecer no es fácil. Un lunes por la mañana, despiertas y piensas que sería más fácil desistir de este sueño y seguro que lo sería, pero al final, ¿a dónde iría ese sueño?</p><p>Así que seguimos aquí, adaptándonos, compartiendo nuestras vidas con otras 320 vidas. No somos cifras, somos un organismo que se mueve, crece, se duele, disfruta y sigue latiendo.</p><p>Eso sí, un gran consejo es que hay que utilizar todas las herramientas que nos da ExM, por ejemplo, el apoyo psicológico que se te puede brindar si lo solicitas como PEM o la comunicación directa y abierta con tu coordinadora u otros miembros del gran equipo de Enseña. También debes confiar en el proceso de crecimiento y aprendizaje continuo; hay retos importantes como adaptarse al lugar, a la comunidad, a una nueva vida. El liderazgo individual también es un reto, pero hemos aprendido que todo se vuelve más ligero cuando se hace en equipo.</p><p><strong>Mil millones de sueños / KARLA</strong></p><p>Más de 320 sueños: cuando las libretas pasan frente a nuestros ojos, entre los cuadros y rayas, vamos reconociendo a la que quiere estudiar robótica, la que dibuja bonito, el que ayuda a su papá en el trabajo, el que quiere trabajar para Audi. Cada paso y avance de nuestros estudiantes se siente como nuestro, ver en las aulas la presencia de futuros PEM, músicos, estilistas, chefs, ingenierxs… ¡Tantos mundos! Es maravilloso, como ver un cielo nocturno despejado: millones de sueños, como millones de estrellas, posibilidades infinitas.</p><p>Es un reto saber que una palabra dicha en el aula puede cambiar el rumbo de una vida. Recuerdo una actividad con un grupo de tercer grado; hablábamos sobre sueños, pregunté si era imposible ir al espacio, dijeron que sí, les recordé que existían los astronautas, les hizo sentido. Volví a preguntar: “¿Es imposible que alguien de México vaya al espacio?” Disminuyeron las voces que decían “imposible”; la última pregunta fue “¿Es imposible que alguien de este salón vaya al espacio?” Sonaron unos tímidos “sí” y con fuerza se escuchó un “no, no, no, No”, “puede ser difícil, requerir tiempo y esfuerzo, pero no es imposible”, les recordé.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/945/1*-4eKHILxSLgpA_77ttLH-g.png" /><figcaption><strong>(“I’m going to be” Portadas de alumnas sobre sus sueños — Fotografía por Karla Badillo)</strong></figcaption></figure><p><strong>FAros para enfrentar la oscuridad — KARLA</strong></p><p>A veces el entorno define nuestras herramientas. En San José Chiapa hay fábricas de automóviles. Un auto se ensambla con muchas y variadas piezas que lo hacen funcional. Entre esas piezas encontramos diversos faros, pero hay un tipo en específico del que queremos hablarte hoy: los faros antiniebla. Los faros antiniebla se encargan de <strong><em>“mejorar la visibilidad del conductor, o de favorecer que el vehículo sea visto, en caso de condiciones meteorológicas adversas, como niebla, tormenta o nevada”. </em></strong>San José Chiapa es un gran lugar para encender esos faros, pues por las mañanas frías la niebla abraza a la comunidad.</p><p>Un faro sirve para ser visto por otros; un faro puede abrirte paso entre la penumbra.</p><p>Escuchar sin juzgar a un adolescente, ver a una de tus estudiantes liderando con confianza un grupo, enfrentando el miedo de hacer algo nuevo, compartir que existen más de seis emociones (y que no está mal transitar las poco agradables) o jugar un partido de basquetbol en los recesos. Las condiciones del camino educativo pueden ser adversas, y es justo ahí donde encendemos esos faros.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/403/1*P-upIXmNAfW1fs-Q80PQCg.png" /><figcaption><strong>(“Amanecer en San José Chiapa” -Fotografías por Karla Badillo)</strong></figcaption></figure><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*0lrKPXHpq39CcSvnJAyhRw.png" /><figcaption><strong>(“Amanecer en San José Chiapa” -Fotografías por Karla Badillo)</strong></figcaption></figure><p><strong>SOLtando prejuicios, la belleza de habitar /KARLA</strong></p><p>En un lugar en medio de la nada, una comunidad atravesada por una carretera que gruñe, fábricas, clima árido, soledad. ¿Cuál es la identidad de San José Chiapa?</p><p>No es lo mismo ser una visita que un habitante. Hoy habitamos este espacio, ya no somos ajenos ni desconocidos. De pronto, sabes si por la tarde hará calor, le pones nombre a los perritos de la calle, a qué hora hay que comprar el pan y las tortillas recién hechas, cuándo es época de primeras comuniones, posaditas, quiénes son las candidatas a reina de las fiestas patrias y conoces a los nietos de la señora de la tienda. Las personas tienen rostro, nombre, una historia.</p><p>No romantizamos la vida de la comunidad; es verdad que enfrenta diferentes problemáticas y no se trata de esconderlas, pero es precisamente el sentirnos parte del entorno lo que nos inspira a generar cambios. Comenzando desde nosotros mismos y la forma en que nos dirigimos a los estudiantes, cómo les recordamos que las cosas no tienen por qué permanecer iguales, que ellos pueden cambiar sus vidas e incidir para bien en la de otros.</p><p><strong>LA cultura une — MAY</strong></p><p>El Día de Muertos marcó un nuevo camino para nuestra aventura. PEM Mayolo llevó una jarana huasteca y a varios alumnos les llamó la atención. Tremenda sorpresa para todxs cuando un alumno que viene de Cuetzalan se ofreció a acompañar con la guitarra en algunos sones para la ofrenda del Día de Muertos; los demás niños músicos pidieron tocar los instrumentos después de la presentación musical para la ofrenda. En días posteriores, un niño llevó su guitarra; otro niño, iniciando su camino pianista, pidió tocar algunas piezas para que las escucháramos; además, solicitó apoyo para leer algunas partituras. En diciembre tocamos y cantamos son huasteco; también se pidió posada y se hicieron villancicos en inglés.</p><p>Además, la PEM Karla llevó una cámara y la curiosidad entró por el lente: “¡Me toca a mí!”, “Ahora una foto de la pelota”, “Ahora la parejita del salón”, “¿Puedo tomar otra foto?” sonaban los gritos alegres por el patio. El arte ayuda a mirar otros horizontes; a veces olvidamos que no todas las comunidades tienen acceso completo a las bellas artes. La música, el cine, la escritura… queremos compartir un poco de todo para ayudar al liderazgo colectivo, porque con cada grano de arena se construyen espacios seguros.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*T2kODuVPIXTt5W-p4u2oaw.png" /><figcaption>(“Canasta” Fotografía tomada por la alumna Ketzaly García Rodríguez en la primera práctica de fotos con cámara digital)</figcaption></figure><p>Aquí queremos compartir contigo un pedacito de la melodía que somos. Entre soles, bemoles, sostenidos, mayores, menores, disminuidos, aumentados, séptimas, compases y ¡hasta moles o guacamoles! Estos somos nosotros y nuestra comunidad:</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*BviaYdLqg_eUDVGy6ZU4OQ.png" /></figure><p><a href="https://drive.google.com/file/d/1CD3DdncMK2ZLZWoJ0U3mfQZi5bMqHAtO/view?usp=sharing">(VIDEO — La Guacamaya Estudiosa)</a></p><p><strong>SIembra y cosecha</strong>/<strong> MAY-KARLA</strong></p><p>Estamos sembrando escucha, inspiración, diversas habilidades y herramientas porque queremos cosechar espacios libres y saludables e inspirar a actuales y futuros líderes de cambio. Imaginamos cómo brotarán profesionistas; adolescentes, niñas y niños que crezcan reconociéndose valiosos, inteligentes y únicos, una comunidad más unida que no tema expresar su opinión y pueda convivir en armonía.</p><p>Ya sabemos cuándo las calabazas están maduras y se venden en cada esquina de San José, también cuándo los maizales crecen y llenan los campos de color verde; así quisiéramos saber cuándo los sueños sembrados crecerán y darán mazorcas doradas, pero de ese cultivo aún no sabemos tiempos; solo queda ser pacientes y confiar en que una semilla fue plantada y algo maravilloso sucederá.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*b-A9G0c1TDYfjsIN1agpxw.png" /><figcaption>(“Sinfonía de aprendizaje” PEM Karla y PEM Mayolo, felices culminando su primer Círculo de Aprendizaje — Fotografía por Doña Mary, madre de familia)</figcaption></figure><p><strong>Llamada a la acción</strong></p><p>¿Y tú qué sueños tienes para la educación en México? ¿Estás soñando en grande? ¿Te animas a añadir más estrofas a nuestra canción? Queremos saber qué sueñan las y los docentes de otros estados.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=db71d457418f" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
        <item>
            <title><![CDATA[Gestos y lazos: belleza solemne]]></title>
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            <category><![CDATA[educación]]></category>
            <category><![CDATA[solidaridad]]></category>
            <category><![CDATA[aprendizaje]]></category>
            <category><![CDATA[liderazgo]]></category>
            <category><![CDATA[enseña-por-méxico]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Voces que inspiran]]></dc:creator>
            <pubDate>Sat, 31 Jan 2026 03:12:40 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-02-04T17:52:48.922Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p><strong>Autores:</strong> Arturo Moreno y Alexia Cortés<br><strong>Centro Educativo:</strong> Villa de los Niños<br><strong>Comunidad:</strong> Chalco, Estado de México <br><strong>Núcleo:</strong> Zona metropolitana <br><strong>Categoría: </strong>Experiencias PEM<br><strong>Rol/Cargo: </strong>PEM</p><p>Somos Arturo Moreno y Alexia Cortés, Profesionales de Enseña por México (PEM) de segundo año, pertenecientes al núcleo de Zona Metropolitana. Gracias a Enseña por México tuvimos la oportunidad de integrarnos como docentes titulares de asignatura en Villa de los Niños, una institución cuyas dimensiones son tan grandes como los retos que enfrenta día con día. Su misión va más allá del planteamiento educativo: es un espacio de formación integral, cuidado y acompañamiento para miles de niñas y adolescentes.</p><p>Actualmente nos encontramos a pocos meses de concluir nuestra labor en la Villa, y reconocemos que este recorrido ha sido complejo, desafiante y profundamente significativo.</p><p>Como núcleo, compartimos una experiencia inicial muy similar. La emoción de recibir nuestra asignación es algo que difícilmente olvidaremos, así como el impacto que tuvo conocer las particularidades de la comunidad a la que nos sumaríamos. Desde el inicio, la experiencia estuvo marcada por la empatía, la responsabilidad y la disposición a enseñar tanto como a aprender.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/528/1*jpPmt091P-zNrUCB7edvDQ.png" /><figcaption><em>Fotografía de encuentro nuclear presencial. De izquierda a derecha: Alexia Cortés, Denisse García, Lucero Quintero y Arturo Moreno, PEM 2024. En la parte trasera, Geovanni Ruvalcaba, Gerente Regional.</em></figcaption></figure><p>En el primer acercamiento que tuvimos con nuestro CLA nos informó que Villa de los Niños es un internado religioso dedicado a atender a niñas en situaciones de vulnerabilidad. Investigando un poco nos enteramos de que es el hogar de más de 3000 niñas y adolescentes, con edades comprendidas desde los 11 a 17 años, provenientes de distintas partes de la República Mexicana. Una gran parte de ellas provienen de orígenes y contextos complicados: hogares fracturados, economías precarias, sociedades opresivas. Enterarnos de esto nos hizo reflexionar sobre la responsabilidad que estaríamos por asumir una vez que nos incorporáramos a la comunidad, de cómo finalmente adoptaríamos nuestro rol como PEM.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*TP4QlJENQteMHOhFQpY_Xg.png" /><figcaption><em>Villa de los Niños. Fotografía tomada desde el lado oeste. Se observa el edificio administrativo (izquierda, el gimnasio principal (derecha) y el Iztaccíhuatl (centro).</em></figcaption></figure><p>Desde que uno se asoma a través de sus puertas se puede apreciar la belleza y solemnidad resultante de una institución que ha invertido esfuerzo y recursos para lograr que cada uno de sus ocupantes y visitantes se sienta cómodo. Sin embargo, solo es cuando uno logra ver más allá de sus edificios y jardines, que puede percibir los diferentes matices de la Villa, topándose de frente con la verdadera esencia de este lugar. Aunque parezca obvio, no debemos olvidar que las alumnas de Villa no solo estudian ahí: viven ahí, comen y duermen ahí, cada niña rodeada de cientos similares a ella. Es una comunidad viva, compleja y profundamente humana.</p><p>Al inicio, las dimensiones y particularidades de la Villa nos generaron una inquietud constante. Al ser el primer equipo de Enseña por México en integrarse a la institución, nos preocupaba no empatar con las necesidades reales de la comunidad. Hubo momentos en los que nos sentimos ajenos y fuera de lugar, cuestionándonos en silencio qué más podíamos hacer y cómo ejercer, en esencia, nuestro rol como PEM.</p><p>Un recuerdo que añadir a las cosas que jamás olvidaremos es esa primera semana en la Villa. Las caritas sorprendidas eran numerosas; las voces participativas, apabullantes; las expectativas, inciertas. Y a pesar de lo abrumador que puede sonar todo lo anterior, cada una de esas niñas nos hicieron sentir bienvenidos desde el primer segundo. A partir de ahí, entendimos que el verdadero reto no era cumplir únicamente con los lineamientos del programa o las normas institucionales, sino ser dignos de la confianza y las esperanzas que las alumnas depositaban en nosotros.</p><p>El esfuerzo por introducir nuestras maneras y forma de trabajo fue notable. Se destacaba por ser diferente a algunas tradiciones dentro de Villa. Tenemos la sensación de que quienes más lo notaban eran las propias alumnas, quienes mostraban interés por nuestros modos, por nuestras palabras y nuestros tratos. Sin embargo, de a poco entendimos que el trabajo en el aula era solo una de las aristas de la complejidad de esta enorme comunidad. De a poco, comprendimos que las interacciones cotidianas podrían convertirse en oportunidades de impacto. Un saludo sincero al iniciar el día, una sonrisa al cerrar una explicación, un consejo breve pero honesto. Con el tiempo, las miradas sorprendidas se transformaron en miradas curiosas; las voces participativas, en reflexivas; y las expectativas, en sueños cada vez más grandes.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*p8J-Hdd2hxr_ebt5Qyv8bA.png" /><figcaption><em>En primer plano hay una flor, parte del jardín frente al edificio administrativo.</em></figcaption></figure><p><strong><em>Solidaridad y Orgullo, anécdota de Arturo Moreno</em></strong></p><p>Villa de los Niños les inculca a sus alumnas numerosos valores. Hay un par de ellos que me parecen sumamente interesantes. El primero de estos es la solidaridad, ya que, invariablemente del cuidado que puedan ofrecer las Hermanas y de la guía que pueden otorgar las y los profesores, creo firmemente que ellas son las que verdaderamente tienen el poder de ayudarse y reconfortarse. En una situación como en la que están estas jóvenes, lejos de sus familias y con las emociones a flor de piel, el lazo más fuerte e íntimo que existe es el que se forja con otra alma similar a la suya, y cuyo poder no se debe subestimar. El segundo es el orgullo, un valor orientado a reconocer y enaltecer aquellas cosas por las que estas niñas deberían sentirse satisfechas.</p><p>Retomando los valores anteriores, hay una historia que me gusta mucho recordar (Arturo), y es la forma en cómo finalicé mi primer año. Yo tenía un grupo pequeño, de 8 alumnas, con quienes desarrollé una gran afinidad. Mi tarea era facilitar las herramientas necesarias para leer y escribir, pero mi labor tenía que llegar más allá. Me interesaba especialmente que estas niñas fueran conscientes de su potencial y su valor, llenarlas de confianza. Fue un año largo y lleno de imprevistos y cambios. Crear un ambiente seguro y lleno de estimulantes fue el primer y gran paso. Todo lo demás lo crearon las propias alumnas, quienes se apoyaban constantemente para alcanzar la misma meta todas juntas, y reconociendo de lo que son capaces. Al llegar a la última semana del año escolar, mis alumnas por sí mismas se organizaron para ofrecerme unas palabras.</p><p><em>“Profe, queremos reconocerle lo bueno que ha sido con nosotras. Siempre nos gustó su clase porque aquí sí podemos participar”.</em></p><p><em>“A veces lo sentía como si fuera un papá. Siempre nos escuchaba y le importamos”</em></p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*fJ8QAk2Ydp4yV4tctRHQbg.png" /><figcaption><em>Dibujo realizado por algunas de mis alumnas de Villa de los Niños para el día del maestro del 2025. El regalo implicó darme cuenta de los vínculos que pueden formarse, incluso siendo en los lugares menos inesperados. Un obsequio que va más allá de lo simple y material.</em></figcaption></figure><p><strong><em>Fórmulas y significado, reflexión por Alexia Cortés</em></strong></p><p>En Villa las estudiantes no cuentan los días solo para salir de vacaciones y descansar de la escuela, ellas cuentan los días que les quedan para regresar a sus hogares y comunidades al lado de sus familias, para poder abrazar a sus seres queridos. Pero también he aprendido que para algunas de ellas, Villa pasa a ser su hogar, un lugar donde se sienten más seguras que en su lugar de origen.</p><p>Mi objetivo principal ha sido crear un ambiente en mi aula donde mis estudiantes se sientan seguras, donde puedan expresarse libremente y sin miedo a sentirse juzgadas, un lugar donde si bien aprendemos matemáticas, también aprendemos a reconocer y aceptar nuestros sentimientos, donde aprender no se trata solo de memorizar fórmulas, sino de crear experiencias significativas que les permitan aplicar esos conocimientos teóricos en el mundo real, para que cuando cada una de ellas regrese a sus lugares de origen, puedan marcar un cambio. Además, gracias a la apuesta en perspectiva de género que tenemos dentro de nuestro movimiento educativo “Creciendo Juntas”, he podido aprender y aplicar nuevas herramientas que me han permitido ayudarlas a reconocer su valor y su potencial, para que puedan ser líderes y hacer cambios significativos en la vida de otras mujeres y niñas de su comunidad.</p><p>Esta experiencia si bien ha sido muy retadora, también ha sido muy enriquecedora para mí, he aprendido mucho de cada una de mis niñas. Cada una de ellas es única, y con un potencial enorme, todas han dejado sus hogares con la esperanza de tener un mejor futuro, con una educación de calidad que les permita salir adelante. He aprendido de su resiliencia y fortaleza, he aprendido que a pesar de estar pasando por momentos difíciles siempre debemos dar lo mejor de nosotros. Justo como lo hicimos en una actividad para conmemorar el día internacional del abrazo, donde las estudiantes pudieron expresar cuando es que ellas necesitan un abrazo y entender que está bien extrañar su hogar. Juntas hemos aprendido que está bien mostrar tus sentimientos y que está bien pedir ayuda, ya que lo más importante en Villa son las relaciones personales, contar con esas personas que se convierten en tu red de apoyo, en tu “familia”.</p><p>Poco a poco hemos ido avanzando y aprendiendo unas de otras, sé que aun queda mucho por hacer, pero al escuchar expresarse a mis estudiantes, sé que vamos por buen camino. Hace unas semanas, una de ellas se acercó a mí al final de la clase, para compartir unas palabras muy significativas para mí.</p><p>“Profesora, me gustaría felicitarla por su clase, me gusta mucho porque es muy entretenida, se pasa muy rápido y siempre nos ayuda y explica las cosas que no entendemos”.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/921/1*o0MABD0CUxTTWcU2qMp9qQ.png" /><figcaption>Actividad lúdica en la que se les plantea la siguiente pregunta a las alumnas:“¿Para qué sirven los abrazos?”, con motivo del día internacional del abrazo.</figcaption></figure><p>Historias como esta nos recuerdan que muchos de los logros más importantes en educación no siempre son visibles en lo académico. El impacto real se refleja en la confianza, la voz y la capacidad de las estudiantes para reconocerse valiosas y capaces de enfrentar las dificultades. Estamos convencidos de que no se debe subestimar el poder que cada estudiante tiene para desarrollar su potencial. Nuestro trabajo como educadores es acompañar, abrir caminos y sostener procesos, pero son ellas quienes poseen la fuerza y la determinación para recorrerlos. En Villa de los Niños, cada voz cuenta, y cada historia tiene el poder de transformar el presente y el futuro.</p><p>El compromiso que establecimos como PEM al ingresar a Villa de los Niños fue el proveer aquellos elementos educativos que cada alumna necesita, poder facilitar procesos para mejorar el aprendizaje y proporcionar las herramientas necesarias para crecer en lo social y emocional. Ese compromiso sigue vigente y nuestra meta es poder perpetuar una visión en la que creemos fielmente para que en el futuro otras/os educadores con vocación y deseo de servir puedan continuar en este camino.</p><p>Nuestra experiencia en Villa de los Niños reafirmó que la educación con sentido no se mide únicamente en resultados académicos, sino en la dignidad con la que se acompaña a cada estudiante. Aquí aprendimos que el rol docente implica asumir una responsabilidad ética: crear espacios donde las niñas puedan sentirse vistas, escuchadas y capaces. Este aprendizaje nos compromete a seguir trabajando por comunidades educativas más justas, donde la voz de cada estudiante no solo sea escuchada, sino tomada en serio. Porque transformar la educación comienza cuando dejamos de hablar por ellas y empezamos a caminar a su lado.</p><p><strong>Llamado a la acción</strong></p><ul><li>“¿Qué opinas sobre esta experiencia? Compártelo en los comentarios.”</li><li>“Dale like y comparte esta historia para que más personas conozcan cómo transformamos comunidades.”</li><li>Comparte en la publicación una pregunta detonadora que invite a la introspección:</li><li>¿Recuerdas a una persona que, con un gesto sencillo, haya marcado tu camino educativo o personal?</li><li>¿Tienes algún recuerdo en tu experiencia como docente o en tu trayecto como alumno o alumna? Comparte con una fotografía o párrafo que inspire a otros de igual manera.</li></ul><p><strong>Propón una acción opcional pero poderosa:</strong></p><ul><li>Compartir en sus historias o publicaciones una fotografía que represente un momento significativo, similar a los descritos en la historia (un gesto de cuidado, acompañamiento, solidaridad o aprendizaje).</li><li>Acompañar la imagen con una breve reflexión personal.</li></ul><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=d3f3c85acbf7" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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