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La investigación en el centro: Proyecto “El Vuelo de Atenea”

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Este espacio está dedicado a la contribución del equipo del Museo Arqueológico Nacional a la investigación en materia de arqueología a través de publicaciones científicas, nacionales e internacionales.

Pretende visibilizar el trabajo de investigación que se realiza en el Museo, a través de un formato divulgativo que acerca estos contenidos a muchas más personas.

JUNIO 2026

Grañeda Miñón, Paula

"Museos y colecciones numismáticas: los feluses y precintos de conquista y del Emirato Dependiente del Museo Arqueológico Nacional." Feluses y precintos como fuentes para el proceso de conquista, arabización e islamización de al-Ándalus (S. VIII-IX d.C.)

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Los feluses y precintos datados durante los años de conquista de al-Ándalus y las primeras décadas de dominio omeya en la Península suponen un interesante material histórico que nos permite adentrarnos en la dinámica de esos procesos de control territorial y conocer un periodo que, por desgracia, ha dejado pocos restos arqueológicos. Como elementos divulgativos también resultan muy útiles, ya que de su mano podemos explicar aspectos económicos, políticos y sociales del momento, y si bien han formado parte de casi todas las colecciones privadas y públicas más importantes, no siempre su potencial didáctico ha sido puesto en valor y sólo recientemente se han integrado en el discurso expositivo de instituciones museísticas.

En la actualidad, el programa de incremento de colecciones del Dpto. De Numismática y Medallística del MAN tiene entre sus líneas prioritarias las series hispanomusulmanas. Fruto de este interés está siendo la participación de la institución, a través de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico, en las diversas subastas de la colección Tonegawa. Todas las aportaciones de piezas a lo largo de más de dos siglos permiten al MAN disponer de una colección compuesta, hasta el momento actual, de 3 precintos y 419 feluses de etapa de conquista y Emirato Dependiente, más de la mitad de los fondos andalusíes en bronce/cobre.

El tipo más común de felús, representado en un 45,10% del total de la colección del periodo, es el andalusí Frochoso II-a, por otro lado, el que más habitualmente aparece en yacimientos de la Península. También forman parte de los fondos feluses con la representación de un pez, tradicionalmente atribuidos a la ceca de Tánger. Esta producción monetaria en bronce formaría parte de la soldada y serviría para atender necesidades cotidianas puntuales de los militares allí emplazados, por lo que es justo pensar que pasaran al territorio peninsular entre sus pertenencias. Otros feluses con dibujo de pez se relacionan con cecas sirias y palestinas. Su grado de desgaste impide leer completamente sus leyendas. Este estado de conservación podría indicar su prolongada circulación por el Mediterráneo.

La circulación prolongada del numerario bajoimperial en bronce queda demostrada no sólo con la inspiración en antiguos modelos tipológicos por parte de las nuevas autoridades emisoras, sino también con la existencia de reacuñaciones de feluses sobre monedas tardorromanas, y el hallazgo de piezas andalusíes junto a monedas bajoimperiales. En el sur de al-Andalus parece producirse el tipo Frochoso XIV-a que elude las normas anicónicas de Abd al-Malik al mostrar en su reverso el perfil de una cabeza barbada tocada con una especie de casco, habitualmente identificada con un guerrero. Es la única emisión andalusí con representación humana, a imitación de ciertos follis postconstantinianos del siglo IV, circulantes aún en este momento. También nos encontramos con otro tipo de felús figurativo, que exhibe en el reverso un pájaro. Las aves poseen una importante connotación simbólica en el islam, e incluso se las menciona en el Corán. Entre las monedas con motivos decorativos se encuentran algunas con espigas/palmas, estrellas, medialunas, arcos, elementos florales y líneas onduladas.

La colección de precintos es de reciente creación, ya que en siglos anteriores no había despertado gran interés general. Sin embargo, estas piezas están demostrando día a día un enorme valor documental, tanto de los grandes momentos históricos como de la vida cotidiana. En su mayoría oficiales, los precintos servían para validar el carácter legal del contenido de las bolsas o cajas que cerraban, así como para garantizar su integridad. Aportan también datos de los procesos complejos organizativos en los primeros tiempos del al-Ándalus. Confirman la conquista como un fenómeno centrado en los factores económicos-recaudatorios. Aluden a distribuciones del botín y confirman pactos de paz en el territorio andalusí. Son uno de los restos materiales oficiales más antiguos en los que aparece el topónimo al-Ándalus para designar las nuevas tierras conquistadas.

Desde el punto de vista de la exposición museística, su presencia en las salas es bastante reciente. Antes se conservaban en los monetarios y/o almacenes.

En 1999, la muestra temporal Tesoros del Gabinete numismático: las 100 mejores piezas del monetario del Museo Arqueológico Nacional reconviritió uno de los salones de honor en sala expositiva, y sirvió de precedente y estímulo para que durante las obras de reforma integral del MAN se replanteara la necesidad de contar con unas salas numismáticas en el discurso expositivo del museo. A día de hoy contamos con un felús de la etapa del Emirato Dependiente del Califato omeya de Damasco expuesto al público.

La reforma integral del MAN y del Gabinete numismático ha supuesto una mejora sustancial, tanto para el personal del propio museo como para los investigadores externos y el público. Refleja el esfuerzo llevado a cabo para su ordenación, inventariado y catalogación, fruto del interés creciente de esta institución por poner en valor este tipo de piezas.

MAYO 2026

Mascort i Roca, Maite, y Esther Pons Mellado.

«Preparándose para la eternidad: la Necrópolis Alta de Oxirrinco (El-Bahnasa), Egipto: campañas 2020-2021(sector 36)». De Las Arenas de Babilonia a Las Aguas Del Tarteso: Estudios Ibéricos Sobre Orientalística y Egiptología. De las arenas de Babilonia a las aguas del Tarteso: Estudios ibéricos sobre Orientalística y Egiptología 1 (2025)

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Las campañas de excavación 2020-2021 del Sector 36 de la Necrópolis Alta de Oxirrinco han proporcionado valiosa información sobre la excepcional acumulación de enterramientos de muy distinta cronología que se dan en esta área: desde época saíta hasta el periodo cristiano-bizantino, incluyendo las etapas persa y grecorromana, es decir alrededor de mil doscientos años (664 a.C.- siglo VII). Algunos de ellos presentan un valor único para la investigación.

El yacimiento arqueológico de Oxirrinco (El-Bahnasa, Egipto), dirigido por la Dra. Esther Pons Mellado y la Dra. Maite Mascort Roca, se halla situado a unos 190 km al sur de El Cairo, en el distrito de Minia. En la Antigüedad fue un enclave muy relevante debido a su situación geográfica: a las puertas de los oasis occidentales, como el de Bahariya, donde se adentraban las caravanas con fines comerciales y junto a Bahr Yussef, un brazo muy caudaloso del río Nilo que desembocaba en el Lago del Fayum que comunicaba directamente con el mar Mediterráneo.

Una de las zonas más extensas e importantes de este yacimiento es la Necrópolis Alta, en la que se han focalizado estas campañas, ofreciendo importante información de sus diferentes épocas.

La etapa cristiano-bizantina se ha enriquecido con una nueva Casa Funeraria: un total de seis criptas, tres de ellas con numerosas inhumaciones tanto de adultos como de individuos infantiles. Se acompañan de interesantes restos de cultura material, de manera especial recipientes cerámicos y estelas reutilizadas, con decoración pictórica y fechadas en el periodo romano.

De época romana se han encontrado nuevas tumbas construidas con bloques de piedra caliza. No están completas, pero en su interior se han hallado numerosos individuos momificados, muchos de ellos cubiertos con cartonajes polícromos que presentaban decoraciones faraónicas y romanas, máscaras-yelmo.

Con frecuencia los cuerpos aparecen cubiertos con abundantes restos de pan de oro, lenguas de oro sobre la lengua, papiros, siempre con escritura en griego, y dispuestos sobre el pecho o el abdomen, y sellos de limo sellando dichos papiros. Con respecto a estos últimos, es interesante resaltar que presentan una decoración de temática faraónica como imágenes del dios Amón, Sobek y Ureus, así como signos jeroglíficos. Todo ello evidencia, sin lugar a dudas, la fuerte influencia que tuvieron las creencias religioso-funerarias egipcias en el mundo romano.

La presencia, por vez primera en Oxirrinco, de ocho tumbas del periodo persa construidas también con grandes bloques de piedra (halladas siete de ellas en estas dos campañas) abre nuevas vías de investigación hasta ahora desconocidas. Todas ellas se han localizado bajo un recorte en el pavimento de estancias de épocas posteriores, lo que nos indica no solo nuevas formas de enterramiento y ritos funerarios, sino también la reutilización de esta área a lo largo de un amplio marco cronológico.

El descubrimiento de dos tumbas saítas, una junto a la otra, de sencilla construcción (algo novedoso hasta ahora en Oxirrinco, teniendo en cuenta las magníficas tumbas que hasta ahora habían aparecido) y de manera especial, el extraordinario hallazgo de una de ellas que se encontraba totalmente cerrada y con un ajuar funerario completo acompañando al difunto (ushebtis, vasos cánopes, un recipiente cerámico con restos de la venda que sirvió para cubrir al difunto, amuletos, y cuentas y canutillos pertenecientes a la malla funeraria), permite llevar a cabo un nuevo estudio, profundo y exhaustivo, acerca de los objetos, su colocación, su simbolismo y significado.

La excepcionalidad de una tumba cerrada como ésta, da un mayor valor a las piezas recuperadas, ya que nos muestra de forma directa y clara las motivaciones particulares de los rituales funerarios en una época determinada de la historia de Egipto.

Estas campañas no hubieran sido posibles sin los patrocinadores: Ministerio de Cultura, Universitat de Barcelona-IPOA, Fundación Palarq y Societat Catalana d’Egiptologia, con la colaboración del Servicio de Antigüedades egipcio y la Universidad del Cairo.

ABRIL 2026

Estudio de un depósito ritual de las guerras astur-cántabras: el conjunto del puñal de filos curvos de la cueva de La Cerrosa-Lagaña (Suarías, Asturias, España) como vínculo entre los cinturones de los puñales indígenas y el cingulum romano

Susana de Luis Mariño et Al

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En las escarpadas laderas septentrionales de la Peña de la Covatina, se localiza una pequeña oquedad escondida entre una densa vegetación: es la boca de la cueva de La Cerrosa-Lagaña, situada en Suarías, Peñamellera Baja (Asturias). La cueva ha aportado materiales que abarcan desde el Neolítico a la Tardoantigüedad, entre los que destacan restos humanos de todos estos periodos, y, en concreto, de la Primera Edad del Hierro.

Durante las cinco campañas de excavación (2020-2023 y 2025), en el interior de la cueva, se han ido recuperando piezas pertenecientes a una panoplia guerrera compuesta por 4 puntas de lanza y 6 regatones de hierro, una fíbula de bronce, una navaja de afeitar de hierro y asta y una vaina de puñal de filos curvos y su cinturón articulado de suspensión, de bronce. Todo ello pertenece a un periodo comprendido entre los siglos II y I a.C. A este depósito, y en concreto al conjunto de vaina y cinturón, se dedica este artículo.

Los autores han realizado una investigación que abarca la revisión de su contexto arqueológico, la descripción y estudio formal del conjunto, los análisis de los restos de madera de su vaina y de la composición de las piezas metálicas, así como el estudio de sus paralelos tipológicos. Esto ha permitido aportar datos acerca de la fabricación y uso de las piezas, a la vez que aportar hipótesis sobre el sentido de su aparición en esta cueva.

El conjunto de cinturón y puñal es excepcional debido a su buen estado de conservación, ya que no se conocían hasta ahora ejemplos tan completos de esta tipología que permitieran detallar la disposición de las piezas y el sistema articulado. Además, destaca la extraordinaria preservación de parte del revestimiento interior de madera de la vaina, lo que ha permitido incluso la determinación de la especie, el madroño.

En cuanto a las circunstancias de su producción, la investigación realizada indica que, tanto las piezas procedentes de La Cerrosa-Lagaña como otras similares halladas en campamentos romanos y en otros yacimientos como las cuevas del Cantábrico central, son de fabricación indígena. Seguramente, habrían sido fabricados en la Meseta norte y habrían llegado al Cantábrico central de manos de soldados o auxiliares del ejército romano durante la guerra de conquista de este territorio, es decir, durante las guerras ástur-cántabras (29 - 19 a.C.). En este sentido, los tradicionales cinturones de grandes placas articuladas de los que se suspendían los puñales de filos curvos, abundantes entre los vacceos, se habrían modificado para hacerlos más flexibles y ergonómicos, es decir, más útiles para el combate y la guerra que implantaron los ejércitos mediterráneos en la península ibérica. En este sentido, estamos ante el prototipo mejor conservado de los cinturones de suspensión que dieron lugar al cingulum romano (el cinturón del que se suspenden los pugiones romanos que manejaron los legionarios en el Alto Imperio). Es conclusión, los autores proponen que, en la cueva de La Cerrosa-Lagaña, se depositó el eslabón mejor conservado entre los cinturones articulados de los puñales de filos curvos y los cinturones militares romanos, algo muy relevante para el avance de la investigación del armamento indígena de la península ibérica y romano.

La presencia de esta panoplia metálica en una cueva del Cantábrico central se enmarca en el uso de estos yacimientos subterráneos durante la Edad del Hierro en esta zona. Durante los siglos VIII-I a.C., algunos de estos espacios fueron utilizados para distintas actividades, entre las que destaca la relacionada con el mundo de las creencias religiosas y/o de la tradición. Es lo que se conoce como “densidad ritual” o “intensidad de uso”, a lo que los autores añaden el concepto de “reactivación del uso ritual de la cavidad”, pues parece que, tras un periodo de tiempo sin uso con estos fines, en la Edad del Hierro se vuelve a recurrir a ellos.

Las cuevas escogidas son espacios de difícil acceso a los que solo se puede acceder si se conoce el camino y su ubicación, por lo que serían las poblaciones indígenas las conocedoras de su uso como espacios simbólicos y de memoria desde tiempos pretéritos. Su “sacralidad inmanente” las definía como un espacio liminar al que se accedía al traspasar el umbral de su entrada y adentrarse en la oscuridad de su interior, haciéndolas propicias también para la comunicación con el más allá y los dioses.

Durante las guerras ástur-cántabras las cuevas de las actuales Asturias y Cantabria se utilizaron para realizar rituales, de los cuales se han conservado los materiales utilizados en el mismo, esencialmente depositados allí como ofrendas. Los puñales de filos curvos están presentes en otras cuevas como las cántabras de El Linar, El Aspio o Cofresnedo, así como también lo están elementos de su cinturón de suspensión, que aparecen en las cuevas de Coventosa o El Molino. La elección del mismo tipo de objeto depositado en los mismos espacios (las cuevas) refuerza la hipótesis ritual. Los autores mantienen que estas prácticas simbólicas se llevaron a cabo durante las guerras astur-cántabras debido que se trató de un importante periodo de crisis para las poblaciones indígenas de la zona que presenciaban la conquista de su territorio como una amenaza hacia su población, su identidad y su modo de vida. En este contexto, la acción ritual de depositar estas piezas en las cuevas pudo ser de tipo propiciatorio y englobada en las dinámicas de intercambio y comunión con la divinidad. Las cuevas se habrían convertido entonces en espacios en los que realizar rituales que, llevados a cabo por gentes de la zona desde tiempos ancestrales, sirvieran para conseguir el objetivo principal en este periodo de crisis: la derrota del agresor-conquistador. Arrojar o depositar las armas a las profundidades de las cuevas pudo haber tenido una doble intencionalidad: empujar simbólicamente al enemigo al inframundo, a la vez que conseguir el favor de los dioses ante la llegada de Roma. En este caso, si las armas del enemigo se arrojan al mundo del más allá y la oscuridad, Roma perecería.

Hay que indicar que, en el trascurso de las excavaciones, el equipo localizó un resto humano compatible cronológicamente con la panoplia. Por ello los autores no descartan que formara parte del cuerpo de su propietario y que, por tanto, sus enemigos hubieran realizado un sacrificio cruento arrojando, además de sus armas, su cuerpo a las divinidades del inframundo. Se trata de una posibilidad plausible ya que las fuentes clásicas informan del sacrificio de cautivos de guerra y de hombres antes de entrar en combate por parte de los pueblos prerromanos de la península ibérica. En este sentido, una situación de extremo peligro como fue la conquista por parte de Roma pudo requerir rituales excepcionales, que se repetirían en varias cuevas, reactivando un uso ritual que existió siglos atrás.

MARZO 2026

Las Sinsombrero. El poder transformador de la palabra

Margarita Moreno Conde. Museo Arqueológico Nacional.

...Y las mujeres hicieron. Instituto de Arqueología-Mérida

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Al final de los años veinte del pasado siglo, Maruja Mallo, Margarita Manso, Salvador Dalí y Federico García Lorca lanzaron sus sombreros al aire al atravesar la Puerta del Sol de Madrid. Ese gesto liberador, contrario a las convenciones sociales de la época, habría de convertirse, casi un siglo después, en un concepto reivindicativo que iba a aglutinar la voluntad de reparar un silencio.

“Las Sinsombrero”, entendido como movimiento cultural, busca rescatar a aquellas mujeres creadoras de la Generación del 27 y por extensión, a todas aquellas cuyas voces se perdieron en las posteriores décadas.

Es común que se creen términos que se han ido creando a lo largo del tiempo para denominar a aquellos literatos y artistas a los que la historiografía les reconoce unos rasgos comunes en estas últimas décadas del XIX y primeras del XX, hasta el punto de acuñar verdaderos movimientos culturales. Podemos pensar, en la Generación del 98, la del 14, o la más cercana del 27. Todos presentan unos rasgos comunes aglutinados en torno a una forma de posicionarse ante la sociedad.

Sin embargo, un rasgo común a todos ellos, tristemente, es la notoria ausencia de mujeres entre sus filas. Y no porque estuvieran al margen de la creatividad y del pensamiento, , sino porque sobre todas ellas cayó el silencio.

Cuenta Tania Balló, alma mater del proyecto, la perplejidad creciente desde el presente ante la ausencia de mujeres entre aquellos grupos de intelectuales. De esta inquietud nació una determinación de búsqueda. Un descubrimiento llevó a otro, y acabó por aterrizar en el famoso documental sobre Maruja Mallo, que grabó RTVE, tras su vuelta del exilio, donde la pintora, fiel a sí misma, y a sus más de ochenta años, contaba aquella famosa anécdota, lejana en el tiempo. Fue el inicio de la recuperación de la memoria de las Sinsombrero.

El proyecto encontró su huella en el espacio público. La Junta de Gobierno de Madrid aprobó, en 2023, a propuesta de la Junta Municipal del Distrito de Centro, renombrar una plazuela de dicho distrito, en el Barrio de las Letras, con el nombre Plazuela de Las Sinsombrero.

Sin embargo, Las Sinsombrero no habrían probablemente alcanzado el éxito actual, de no ser por la existencia de un sustrato fértil en el que arraigar. La conciencia mujer en las últimas décadas se estaba afianza de manera inusitada hasta ahora, impulsada además por la apertura al mundo que favorecen las RRSS.

En la actualidad, se ha producido una apropiación del término. Son numerosas las actuaciones que genera la palabra “Sinsombrero”. Más allá de los blogs y las noticias en prensa, se suceden obras de teatro, recitales poéticos, exposiciones, tertulias, conciertos, e incluso actividades de lo más variado. Aunque aún no formen parte del curriculum oficial, comienzan a aparecer en los libros de texto. Su entrada en las aulas es esencial no sólo para que las actuales generaciones no partan desde una construcción errónea de la Historia, que pasa por el olvido de la acción de todas estas mujeres, sino que sirve además de mecanismo de empoderamiento para las jóvenes.

Sin embargo, Las Sinsombrero es algo más que la versión femenina de aquellos artistas. En primer lugar, porque no partían de las mismas premisas, no gozaban per se de la capacidad de obrar que tiene el varón. No constaba de un corpus común, sino que se abrieron camino a través de los espacios propios, la Residencia de Señoritas o el Lyceum Club; y también gracias al acceso a los estudios superiores, en igualdad de condiciones que los hombres, que no se aprobó por ley en nuestro país hasta 1910. El concepto, no acuñado por ellas, nace de la necesidad de dar a esas mujeres, amputadas de su propia voz, un espacio propio para dejar de ser una nota al margen en los libros de Historia, y ser recuperadas como agentes de la misma.

Además, esta recuperación también tiene otra dimensión más íntima y cercana que se articula en la construcción de genealogías. Se realiza entre sus descendientes un extraordinario trabajo de investigación: se bucea en archivos, como el de María Zambrano en Vélez-Málaga, el de Carmen Conde y Antonio Oliver en Cartagena, o el de Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, en la Residencia de Estudiantes; se rescatan epistolarios disgregados, fotografías o prensa de la época…

Así, las hijas e hijos, nietas y nietos de estas mujeres, todas ellas transgresoras en buena medida, pueden al fin recuperar parte del hilo vital de sus madres y abuelas, hasta entonces enmarañado. Este es el caso de Margarita Manso, abuela de la autora, a la que dedica en este artículo una emotiva reseña biográfica.

El proyecto Las Sinsombrero, lejos de ser uno de los múltiples movimientos culturales y reivindicativos de corta duración, se posiciona como una vía de actuación sólida de recuperación de la memoria histórica. Su importancia radica en su capacidad para reivindicar la acción de las mujeres acalladas de la generación del 27, pero también como precedente para abrir nuevas líneas de investigación. Su existencia elimina fronteras, para encarnar la voz de todas las mujeres olvidadas.

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FEBRERO 2026

The Tarnishing of Silver in Museum Collections: A Study at the National Archaeological Museum (Spain)

Blanca Ramírez Barat , Irene Llorente, Elena Ruiz Zamora, María Teresa Molina, Emilio Cano, Bárbara Culubret Worms and Nayra García-Patrón

Heritage 2026, 9, 11

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La preservación de objetos culturales de plata en colecciones de museos sigue siendo un desafío. A pesar de ser un metal noble, la plata es altamente sensible a los sulfuros, uno de los contaminantes atmosféricos más frecuentes en ambientes interiores, como salas y vitrinas de museos. La corrosión de la plata causada por la reacción con los sulfuros produce un oscurecimiento superficial que, si bien no pone en peligro la integridad física de los objetos, tiene un impacto visual significativo. Los objetos de plata fueron creados para ser brillantes; por lo tanto, para preservarlos tal como fueron concebidos originalmente, los conservadores-restauradores se ven obligados a realizar limpiezas periódicas, lo que inevitablemente causa desgaste del material original. Si bien la sulfuración de la plata se ha estudiado durante mucho tiempo, no existe consenso sobre la influencia de los diferentes factores involucrados, ya que la mayoría de los estudios abordan solo aspectos parciales. Además, la gran mayoría de los estudios se realizan en condiciones de laboratorio que no reflejan la complejidad de los entornos museísticos reales, donde convergen múltiples variables, como los materiales utilizados en las exhibiciones, las diferentes condiciones ambientales y los distintos tipos de objetos.

El Museo Arqueológico Nacional de Madrid cuenta con más de 13.000 objetos expuestos en 40 salas, que incluyen una amplia variedad de desde la Antigüedad hasta la época reciente, destacando especialmente las colecciones de objetos de plata. Los problemas de sulfuración detectados, en particular en ciertas vitrinas, motivaron el presente estudio para comprender los factores que afectan a los bienes de plata en un entorno museístico real. Para definir y delimitar los aspectos más relevantes, se realizó una evaluación inicial en cinco ubicaciones representativas, cuantificando la corrosión experimentada por un conjunto de probetas de plata durante 12 meses, junto con datos ambientales (temperatura, humedad relativa y concentraciones de contaminantes). Para comprender mejor otros factores que pueden influir en la alteración de la plata, se analizaron los resultados en relación con las características y el entorno de las vitrinas, buscando identificar las fuentes de emisiones responsables de la sulfuración y otras variables que pueden afectar la velocidad o el alcance de su ocurrencia. El objetivo final es proporcionar una base general para diseñar estrategias de conservación preventiva más efectivas para objetos de plata, adaptadas a contextos reales.

La alteración de los objetos de plata en las colecciones de museos es un problema complejo que depende de numerosos factores. Los resultados del estudio de un año de duración de las vitrinas MAN y una sala muestran una variabilidad significativa en la corrosividad de la plata entre los diferentes espacios a pesar de la similitud de los materiales utilizados. Además de los sulfuros, nuestro trabajo también identificó cloruros y sulfatos. La alta afinidad del sulfuro por la plata y el fuerte impacto visual que produce, incluso en capas muy delgadas, exigen una gran precaución con los materiales utilizados en la construcción de vitrinas y en el montaje de objetos. Sin embargo, identificar las fuentes de azufre no siempre es fácil, y emisiones muy pequeñas pueden llegar a ser significativas si se concentran en vitrinas herméticas.

Los resultados muestran que la concentración de sulfuro no es el único determinante; otros aspectos contribuyen a que la corrosión sea más o menos severa. Por lo tanto, es necesario seguir estudiando factores adicionales y analizarlos conjuntamente para cuantificar su influencia relativa, con el fin de diseñar estrategias de conservación preventiva adaptadas a diferentes situaciones.

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