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Acabamos de publicar en Scientific Reports el resultado final de las investigaciones realizadas en el interior de la cueva de Atxurra (Berriatua, Bizkaia). Esta cueva posee un conjunto decorado compuesto por más de un centenar de representaciones de animales grabadas. Todas ellas se encuentran localizadas en partes profundas de la cueva y la mayoría están ocultas en zonas elevadas, alejadas del pasaje principal. El sector principal es la «Cornisa de los Caballos», situado a 330 m de la entrada de la cueva. Se trata de un espacio de 12 m de largo y 1,5 m de ancho, elevado 4 m sobre el suelo de la cueva. Esta zona incluye casi cincuenta animales grabados y pintados, acompañados de una docena de herramientas de sílex, tres hogueras y un centenar de fragmentos de carbón de antorchas. Este extraordinario registro arqueológico nos permite valorar la complejidad de la producción artística en el interior de las cuevas durante el Paleolítico Superior. Este estudio ha confirmado la existencia de una planificación previa a la producción artística, tanto en los aspectos iconográficos (temas, técnicas, formatos), como en su ubicación (visibilidad, capacidad), y en los sistemas de iluminación. Además, los datos indican que el panel estaba decorado para ser visto por terceros desde distintas posiciones y que estaba expresamente iluminado para ello. Estas pruebas respaldan el papel del arte rupestre como sistema de comunicación visual en las sociedades del Paleolítico Superior.

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Ortofotos georeferenciadas del suelo y la pared (giradas 180°) que muestran la ubicación de las herramientas de sílex encontradas en la superficie: (a) Lámina de sílex ATR.J.1120. (b) Caballo grabado y pintado en negro ATR.J.II.65, hallado justo encima de la última herramienta lítica. (c) Perfil de una huella grabada del último caballo. (d) Réplica de la hoja de sílex ATR.J.1120. (e) Las huellas de uso de la réplica muestran gran similitud con las encontradas en la herramienta arqueológica (ver información suplementaria Fig. 2, S6). (f) Perfil de un trazo grabado realizado con la réplica de la hoja de sílex ATR.J.1120, mostrando gran similitud con la arqueológica.

En el año 2015 I. Intxaurbe y D. Garate descubren parte del impresionante conjunto de grabados magdalenienses que alberga esta cavidad. En el año 2016, en paralelo al estudio del arte y al descubrimiento de nuevas áreas decoradas dentro de la cueva, se abordó la excavación de la «Repisa de los caballos», un espacio que se había mantenido casi inalterado desde el momento en el que las y los artistas magdalenienses grabaron en aquellas paredes figuras de caballos, bisontes, cabras y ciervas. Gracias a esta investigación pudimos recuperar el contexto en el que los grabados fueron realizados, registrando con precisión la posición de las hogueras y los fuegos con los que se iluminaron y los puntos donde abandonaron algunas de sus herramientas de sílex y los fragmentos generados durante el uso y la preparación de esas herramientas.

En la publicación original en Scientific Reports podéis recuperar abundante información sobre todos estas cuestiones, pero en esta entrada voy a centrarme específicamente en el análisis de las herramientas de piedra. El conjunto de herramientas y desechos líticos recuperado en Atxurra es de 32 restos, de los cuáles 5 son láminas, dos laminillas y el resto desechos de diversa naturaleza, incluyendo las diminutas esquirlas generadas por el uso y durante la reparación de las herramientas. Los restos son de sílex, principalmente del Flysch, aunque hay también sílex de procedencia lejana, del norte de los Pirineos. Las láminas son las típicas láminas anchas del Magdaleniense Superior que encontramos en el exterior de Atxurra, en Armiña o en Abittaga. Una de ellas está transformada en buril diedro y las otras tienen diversos retoques en los filos laterales y distales para acomodar las piezas para el uso. Es curioso que encontramos entre las esquirlas tipos de sílex que no están representados entre los útiles y que residuos que debieron haberse generado por el uso y el mantenimiento de algunos útiles no aparezcan entre el conjunto de esquirlas. Esto nos indica la movilidad de estos útiles, algunos de los cuáles fueron introducidos ya preparados al yacimiento mientras que otros que fueron usados allí no se abandonaron sino que fueron trasportados de nuevo al exterior de la cueva tras su utilización.

Para descubrir si esas herramientas fueron utilizadas en a ejecución de los grabados y si fueron configuradas de determinada manera para conseguir distintos efectos en esos mismos grabados, desarrollamos un programa experimental de grabado en caliza con herramientas de sílex. Este programa nos ha permitido relacionar un tipo concreto de filos con los distintos tipos de grabados realizados en Atxurra, especialmente los grabados con fondo plano y con fondo de sección en V. Además, nos ha permitido precisar las características de los desgastes micro y macroscópicos generados por las actividades de grabado en las calizas blandas del sistema kárstico de Atxurra.

El análisis de estos desgastes en las cinco láminas arqueológicas ha revelado la presencia de huellas relacionadas con el uso. La conservación de las huellas es buena, y sólo se ha observado alguna alteración química de las superficies debida a la meteorización. Las huellas se localizan en los extremos distales de piezas puntiagudas (dos casos), en los triedros formados por fracturas (dos casos), en un diedro de buril (un caso) y en los laterales de las láminas (3 casos) . En todos los casos las huellas están relacionadas con el trabajo sobre un material medianamente duro y abrasivo, siendo huellas de raspado, grabado e incisión. La comparación con las huellas experimentales obtenidas en el grabado de caliza blanda sugiere que todas estas piezas fueron utilizadas en la preparación y ejecución de las figuras grabadas. Así, hemos visto huellas en bordes laterales de raspado, con amplias extensiones, que sugieren el raspado preparatorio de la pared; huellas de incisión con los finos triedros de las fracturas, que podemos relacionar con los grabados finos profundos con perfil en V; y huellas realizadas con diedros o triedros más anchos que posiblemente haya que relacionar con los grabados anchos con perfil en U y fondo de código de barras que componen las figuras principales del panel.

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Huellas de uso en los materiales arqueológicos recuperados en la repisa.

Resulta fascinante haber podido analizar las herramientas que los y las artistas de hace 14.000 años usaron para ejecutar unos grabados tan magníficos como los de Atxurra. Hay algunos ejemplos de herramientas vinculadas directamente con la realización de grabados en La Viña, Chauvet o en las cercanas cuevas de Ekain o Alkerdi II, pero en ninguno de estos casos se ha podido analizar un conjunto de herramientas tan completo como el de Atxurra. Además, entre os materiales recuperados en el sistema Atxurra-Armiña por J.M. Barandiarán en 1926 y etiquetados como procedentes de la Cueva de Armiña se encuentran dos láminas de sílex retocadas con huellas compatibles con grabado calizo muy similares a las de la «Repisa de los Caballos» (Rios-Garaizar et al., 2020).

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Reconstrucción en realidad virtual de la «Repisa de los Caballos» utilizando la iluminación de las hogueras.

Garate, D., Rivero, O., Rios-Garaizar, J., Medina-Alcaide, M. Á., Arriolabengoa, M., Intxaurbe, I., Ruiz-López, J. F., Marín-Arroyo, A. B., Rofes, J., García Bustos, P., Torres, A., & Salazar, S. (2023). Unravelling the skills and motivations of Magdalenian artists in the depths of Atxurra Cave (Northern Spain). Scientific Reports, 13(1), 17340. https://doi.org/10.1038/s41598-023-44520-w

Referencias adicionales:

Arriolabengoa, M., Intxaurbe, I., Medina-Alcaide, M. Á., Rivero, O., Rios-Garaizar, J., LÍbano, I., Bilbao, P., Aranburu, A., Cheng, H., Edwards, R. L., & Garate, D. (2020). From cave geomorphology to Palaeolithic human behaviour: speleogenesis, palaeoenvironmental changes and archaeological insight in the Atxurra-Armiña cave (northern Iberian Peninsula). Journal of Quaternary Science, 35(6), 841–853. https://doi.org/10.1002/jqs.3225

Garate, D., Rivero, O., Rios-Garaizar, J., Arriolabengoa, M., Medina-Alcaide, M. Á., Ruiz-López, J. F., Intxaurbe, I., Salazar, S., & Libano, I. (2020). The cave of Atxurra: A new major Magdalenian rock art sanctuary in Northern Spain. Journal of Archaeological Science: Reports, 29, 102120. https://doi.org/10.1016/J.JASREP.2019.102120

Intxaurbe, I., Rivero, O., Medina-Alcaide, M. Á., Arriolabengoa, M., Ríos-Garaizar, J., Salazar, S., Ruiz-López, J. F., Ortega-Martínez, P., & Garate, D. (2020). Hidden images in Atxurra Cave (Northern Spain): A new proposal for visibility analyses of Palaeolithic rock art in subterranean environments. Quaternary International. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.quaint.2020.04.027

Intxaurbe, I., Arriolabengoa, M., Medina-Alcaide, M. Á., Rivero, O., Rios-Garaizar, J., Salazar, S., Líbano, I., & Garate, D. (2021). Quantifying accessibility to Palaeolithic rock art: Methodological proposal for the study of human transit in Atxurra Cave (Northern Spain). Journal of Archaeological Science, 125, 105271. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.jas.2020.105271

Rios-Garaizar, J., San Emeterio, A., Larrea Robles, M., Marín-Arroyo, A. B., Agudo Pérez, L., Cubas Morera, M., & Garate Maidagan, D. (2019). La secuencia prehistórica de la cueva de Atxurra (Berriatua, Bizkaia): evaluación de las excavaciones de J.M. Barandiarán Ayerbe (1934-1935). Munibe (Antropologia-Arkeologia), 70, 21–34. https://doi.org/https://doi.org/10.21630/maa.2019.70.15

Rios-Garaizar, J., San Emeterio, A., Arriolabengoa, M., Aranbarri, J., Rofes, J., Marín-Arroyo, A. B., Rivero, O., Intxaurbe, I., Arranz-Otaegui, A., Salazar, S., Medina-Alcaide, M. Á., & Garate, D. (2020). Sporadic occupation in Armiña cave during the Upper Magdalenian: What for? Journal of Archaeological Science: Reports, 30, 102271. https://doi.org/10.1016/J.JASREP.2020.102271

Otras entradas en Arkeobasque relacionadas con Atxurra:

Hace unos 300-400 mil años los ancestros de los neandertales vivieron en la Sierra de Atapuerca, Burgos. En Lezetxiki (Gipuzkoa) y El Polvorín (Bizkaia) se han encontrado restos humanos de preneandertales, pero se les atribuyen, prudentemente, una edad más reciente, de unos 200 mil años. Estos restos humanos no están asociados a herramientas o huesos de animales consumidos, por lo que es imposible saber si la cultura que desarrollaron se encuadra dentro de lo que conocemos como Achelense, o más bien en las fases antiguas del Paleolítico Medio.

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Izquierda: Fragmento de hueso frontal de la Sima I de la cueva de El Polvorín recuperado en 2022. Foto: Javier Trueba (Madrid Scientific Films). Derecha: Vista del fragmento de hueso frontal de la Sima I de la cueva de El Polvorín sobre el cráneo del neandertal de La Quina H5. Imagen: Antoine Balzeau (Muséum National d’Histoire Naturelle, Paris).
https://culturacientifica.com/2024/07/05/neandertales-arcaicos-en-el-yacimiento-de-la-sima-i-de-la-cueva-de-el-polvorin/

A escasos metros de dónde se recuperaron los restos humanos de El Polvorín se encuentra la cueva de Venta Laperra. Excavada en 1932 por J.M. Barandiaran y T. Aranzadi, proporcionó un conjunto de herramientas en las capas más profundas “de aspecto musteriense”, convirtiéndose así en la primera referencia del Paleolítico Medio de Bizkaia. Un análisis reciente de las herramientas líticas permitió observar una serie de características que relacionan este conjunto con las fases antiguas del Paleolítico Medio (250-125 mil años), por lo que es factible que estos sean los restos culturales producidos por el grupo humano al que perteneció la mujer preneandertal de El Polvorín.

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Núcleos centrípetos, plano convexos (Levallois recurrente centrípeto) fabricados en Lutita. Provienen del nivel inferior de Ventalaperra. https://journals.ed.ac.uk/lithicstudies/article/view/1287

Por tanto, no podemos afirmar que éstos sean los restos más antiguos de Bizkaia, ya que debe haber restos aún más antiguos, Achelenses, tal y como sucede en los territorios vecinos de Burgos y Cantabria. Pero, ¿dónde están?.

¿Dónde está el Achelense en Bizkaia?

Durante años hemos planteado que deberíamos encontrar restos achelenses al aire libre, en formaciones de terrazas, y en los estratos más profundos de algunas cuevas del territorio. En su momento, planteamos también que igual era interesante buscar estos restos en cuevas poco accesibles, situadas a cierta altura, porque igual en estas cuevas los procesos erosivos no habrían sido tan violentos como en las situadas cerca de los fondos de los valles.

Buscamos en yacimientos al aire libre como Mendieta I, donde encontramos un conjunto antiguo, pero no Achelense. Buscamos también en cuevas como Arlanpe, donde encontramos un conjunto antiguo con bifaces, que en su momento atribuimos a lo que se llamó el Achelense Meridional, pero que de hecho es una variedad del Paleolítico Medio que se da en Aquitania y los Pirineos Occidentales.

Sí que disponemos de algunos materiales aislados que podríamos atribuir al Achelense por sus características formales, como el bifaz de Mendibarrena (Leioa), realizado en roca volcánica, o dos piezas bifaciales de Errementariena (Sopela), concretamente un triedro y un bifaz en cuarcita. La pieza de Mendibarrena fue localizada junto a otros restos de sílex y un molar de gran bóvido en un contexto de terraza fluvial que hoy en día se encuentra completamente destruido. Las piezas de Errementariena se localizaron en superficie, pero hay indicios de que en el entorno del arroyo Lepola pudieran existir contextos antiguos preservados.

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Bifaz de Mendibarrena (Leioa)

En Gipuzkoa, el yacimiento al aire libre de Irikaitz se ha atribuido al Achelense, pero carece de cronología precisa y sus materiales no han sido publicados en suficiente detalle, lo que impide precisar esta atribución. Hay materiales y contextos atribuibles al Achelense en la costa labortana, desde Biarritz a Baiona, siendo algunos contextos de Baiona, como Le Prissé, los mejores ejemplos de Achelense en torno al Golfo de Bizkaia. En la zona mediterránea de Euskal Herria tenemos los yacimientos situados en la cuenca de Pamplona (Cordovilla, Ibero) que han proporcionado abundantes series de materiales achelenses y hay referencias a materiales de posible adscripción achelense en distintos puntos de Navarra (Koskobilo, Urbasa, Tudela) y Araba (Kargaleku, Urrunaga).

Hay más bifaces localizados fuera de contexto en distintos puntos del territorio, pero por su morfología parecen relacionarse con el Paleolítico Medio Antiguo, como el de Arlanpe, o con el Vasconiense, una variedad particular del Musteriense que hace unos 55 mil años se desarrolló en los Pirineos y la Región Cantábrica, en yacimientos como Amalda I, Amalda III (Zestoa) o Zerratu (Mutriku).

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Bifaz del Paleolítico Medio Antiguo de Arlanpe (Lemoa)

Parece, por tanto, que tenemos pocos y malos candidatos para el Achelense de los valles cantábricos vascos. Sin embargo, parece lógico pensar que al mismo tiempo que en Atapuerca, Baiona o Pamplona se establecían campamentos, estos ancestros de los neandertales visitarían y ocuparían también los valles de Bizkaia y Gipuzkoa.

Un bifaz achelense en Santimamiñe

En 1960, en la primera campaña de la segunda época de excavaciones de Santimamiñe, el equipo dirigido por J.M. Barandiarán descubre un bifaz de cuarcita adherido a una colada estalagmítica en la pared sur del vestíbulo de la cueva. Desde el primer momento él consideró el bifaz como “Achelense” y así fue recogido también en la noticia de periódico que publicó, el por aquél entonces director del Museo Arqueológico de Bilbao, Mario Grande, en El Correo Español-El Pueblo Vasco. Revisando la documentación ofrecida por la Fundación Barandiarán, accesible a través del Archivo Histórico de Euskadi, pudimos documentar el contexto del hallazgo del bifaz e indentificar dos choppers de aspecto arcaico recuperados en 1961 y 1962 de sedimentos pegados a las paredes de la cueva.

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Apuntes de J.M. Barandiaran en el diario de excavación de 1960 sobre el contexto del bifaz

Aunque disponemos de datos directos sobre la cronología de estos depósitos, recientemente se han identificado procesos sedimentarios que han dado lugar a la formación de gruesas capas espelotémicas datados entre unos 300 y 100 mil años de antigüedad, esto es, dentro del rango cronológico del final del Achelense ibérico.

El bifaz de 1960 tiene un gran tamaño, morfología subtriangular y unas características técnicas que lo vinculan con los bifaces achelenses del yacimiento de Galería, en Atapuerca.

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Bifaz de cuarcita de Santimamiñe
Modelo 3D del bifaz achelense de Santimamiñe https://skfb.ly/pBnOy

Recientemente, con estos datos en la mano, hemos defendido la ocupación de Santimamiñe durante el Pleistoceno Medio, y la existencia en la cueva de un yacimiento achelense. Éste debe estar prácticamente desaparecido ya y de quedar algo conservado habría que buscarlo junto a la pared sur de la cueva. Es posible que Santimamiñe aún sea capaz de ofrecer datos sobre el primer poblamiento humano de Bizkaia. Resulta paradójico, y a la vez emocionante, que el primer yacimiento paleolítico excavado de manera sistemática en Bizkaia, nos ofrezca datos sobre el primer poblamiento del territorio, casi 75 años después del descubrimiento del bifaz y de la publicación del artículo de Mario Grande, en el que afirmaba que el bifaz era la prueba de que los humanos vivieron en Santimamiñe en el Paleolítico Inferior.

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Recorte de la noticia de El Correo Español- El Pueblo Vasco en la que Mario Grande da noticia del hallazgo del bifaz

Referencia

Rios-Garaizar, J., 2024. ¿Hubo ocupaciones achelenses en Santimamiñe? Munibe Antropología-Arqueología, 75, 5-17.

Como ya sabréis, mi especialidad es la industria lítica prehistórica. A lo largo de mi carrera he tenido la oportunidad de estudiar decenas de miles de herramientas líticas, incluyendo algunas de 2,6 millones de años de antigüedad. Gracias a esto he podido estudiar y comprender la evolución de la tecnología lítica, desde las primeras producciones de lascas, casi intuitivas, que los primeros humanos desarrollaron en el este de África, hasta las producciones estandarizadas a partir de núcleos a presión del Neolítico. Sin embargo, os sorprendería saber que el cenit de la industria lítica, tanto por producción como por grado de estandarización y sistematización, tiene poco más de 200 años.

La llave de chispa

A inicios del siglo XVII se produce una innovación fundamental en la industria armamentística, la llave de chispa para detonar las armas de fuego, fundamentalmente mosquetes, fusiles y pistolas. Este tipo de armas sustituyeron a las antiguas armas de fuego y tuvieron un gran éxito hasta mediados del siglo XIX, en el que el sistema de llave de chispa fue sustituido por mecanismos de percusión directa.

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Esquema de llave de chispa “a la francesa”

Las piedras de fusil

Una parte fundamental del sistema de llave de chispa era el pedernal, que golpeando un rastrillo metálico genera chispas que producen la ignición de la pólvora, que a su vez enciende la carga propulsora que dispara la bala. El pedernal iba sujeto por una mordaza en el extremo de un martillo. Estas mordazas tenían un rango de apertura limitado, lo cual condicionaba el espesor de las piezas de pedernal y, para que el sistema funcionase correctamente, las piedras tenían que tener unas dimensiones estandarizadas. El sistema de percusión, además, dañaba mucho las piedras, tanto que su vida útil era un tanto limitada, 30 tiros máximo, y generaba mucho polvo de sílice que era necesario limpiar de la cazoleta.

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Esquema de producción de piedras de fusil, imagen obtenida de https://albertashistoricplaces.com/2019/07/10/flash-in-the-pan-the-archaeology-of-gunflints-in-alberta/

Estos requerimientos tan estrictos, y la constante necesidad militar, especialmente en el contexto de las sucesivas guerras que sacudieron Europa a fines del siglo XVIII e inicios del XIX, impulsaron el desarrollo de una verdadera “industria” de producción de piedras de fusil. Los principales talleres de producción de piedras de fusil se encontraban en el departamento de Loir-et-Cher, en Francia, siendo los más conocidos los de Meusnes. Aquí se llegaron a producir millones de piedras de fusil al año, dando trabajo estacional a cientos de familias de campesinos. Se calcula que, hacia 1820, la producción pudo alcanzar el sorprendente número de ¡50 millones de piedras de fusil al año solo en Meusnes! Evidentemente, había talleres de piedras de fusil en muchos otros países, en España, por ejemplo, son conocidos los talleres junto al río Huerva (Zaragoza) que explotaban el sílex de Botorrita, pero no alcanzaron ni una fracción de la productividad ni la calidad del “Blond du Berry” que se producía en Meusnes. Este sílex cretácico destacaba por su pureza y grado de humedad, que lo hacía especialmente bueno para su uso como piedra de fusil. Su color melado lo vuelve inconfundible y piedras de fusil fabricadas en este tipo de sílex se han recuperado en prácticamente todo el mundo. Cómo llegaron a estos lugares es un tema más complejo, la mayoría sirvió para alimentar el esfuerzo bélico del ejercito francés. En Estados Unidos fueron suministradas por Francia a las colonias en la Guerra de Independencia americana. Otras muchas llegaron a distintos lugares mediante el comercio, no siempre lícito.

Piedras de fusil francesas en Atxuriaga/Peñas Blancas (Barakaldo)

El un post anterior, sobre unas piezas musterienses localizadas en el barrio de Tellitu (Barakaldo), mencioné que junto a estas piezas se recuperaron tres piedras de fusil fabricadas en un sílex melado, idéntico al de otras dos recuperadas en la cercana Cueva de Los Mosquitos.

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Una de las piedras de fusil de Los Mosquitos es típica de talón y mecha, con muy poco desgaste. La otra es una pieza de dos mechas, muy desgastada por el uso. De las de Tellitu sólo una parece claramente de sílex tipo Blond de Berry, y parece también una piedra de dos mechas, muy gastada por el uso. Las otras dos piedras de fusil, una de las cuáles está muy gastada, están también fabricadas en un sílex melado, posiblemente Blond de Berry, pero tienen un aspecto más patinado. Éstas son dos piezas muy regulares, de tipo pallet.

¿Napoleónicas o de la Primera Carlistada?

El hecho de que sean piedras de chispa fabricadas en sílex Blond de Berry y la certeza de que están realizadas siguiendo formatos estandarizados de fabricación nos indican que son piedras de fusil de uso militar. Podemos imaginar que estas piedras de fusil fueron abandonadas en una escaramuza en el marco de las Guerras Napoleónicas, tal vez en el avance por el Kadagua en noviembre de 1808 que tuvo como resultado la quema de Balmaseda; o en alguna de los enfrentamientos que tuvieron lugar entre 1808 y agosto de 1813 entre soldados o Gendarmes y guerrilleros (Longa, los Bocamarteros de Juan de Arostegui, el Cuevillas o Pinto), fecha en la que Bilbao es definitivamente liberada de la ocupación francesa.

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Grabado publicado con el título “Las tropas francesas en Bilbao” en un artículo de Alberto López Echevarrieta “Bilbao: 16 de agosto de 1808” en la revista Bilbao de agosto de 2008. No se menciona ni la fuente ni el autor del grabado.

No podemos descartar que las piedras se usasen en conflictos posteriores, como la Primera Guerra Carlista. Como hemos mencionado anteriormente, el tráfico y comercio de piedras de fusil era una actividad frecuente, y las piedras de Blond de Berry seguían siendo las mejores. No obstante hay algunos datos que sugieren que en la Primera Carlistada se usaron mayoritariamente piedras de otras procedencias.

Por ejemplo, en el cercano convento de San José de la Isla (Sestao), en la desembocadura del Galindo, utilizado como fuerte por los Liberales en la Primera Guerra Carlista, se encontraron numerosas piedras de fusil, todas ellas fabricadas en sílex negro, posiblemente de fabricación inglesa. Los carlistas también se aprovisionaron de sílex ingles. En 1834, frente a las costas gallegas, se aprehendió una balandra inglesa, la Express Packet, con armamento para los carlistas, incluyendo 9.900 piedras de fusil en dos barriles (Comesaña Paz, 2018).

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Piedras de fusil recuperadas en la excavación del Convento de San José de la Isla (Sestao), convertido en fuerte en la Primera Guerra Carlista (Martín Echevarría, 2020).

El yacimiento de Tellitu fue dado a conocer en 1979 después de que Benigno Zaballa, propietario de un caserío en el barrio de Tellitu (Barakaldo) mostrase parte de su colección de sílex, recuperada en sus terrenos, a miembros del Grupo Espeleológico Esparta de Barakaldo (G.E.V., 1979). En esta noticia se menciona “una colección de diversos útiles y lascas de sílex, hallados en su huerta” (pp. 259). En 1989 esta colección se ingresa en el Museo Arqueológico Histórico y Etnográfico Vasco (MAHEV) y actualmente forma parte de los fondos del Arkeologi Museoa.

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Vista aérea del barrio de Tellitu (Barakaldo), hacia 1978. Se aprecian bien las huertas en las que presumiblemente apareció el material arqueológico.

El barrio de Tellitu se encuentra al pie del macizo calcáreo de Peñas Blancas, sobre un sustrato de calizas urgonianas estratificadas en bancos métricos a decamétricos y al pie de Arriotxa donde se abren las cuevas con yacimiento prehistórico de Arriotxa (Peña Roche) y Los Mosquitos. Las huertas se localizan en una explanada llana de 1 ha a unos 140 m.a.s.l. sobre el arroyo Bengoerreka que desemboca en el río Castaños. El entorno del barrio de Tellitu está fuertemente afectado por labores de cantería.

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Materiales Musterienses de Tellitu (Barakaldo).

El conjunto de materiales es heterogéneo. La mayor parte la constituyen lascas y fragmentos de reducido tamaño de sílex y cuarzo. Ente los restos de sílex hay una gran variedad de procedencias, incluyendo sílex del Flysch y sílex exógenos. Hay un conjunto reducido de restos líticos que puede atribuirse al Paleolítico Medio, incluyendo una punta o raedera denticulada convergente fabricada sobre una lasca Levallois de sílex de Teviño; una lasca discoide desbordante en sílex del Flysch; un núcleo discoide de reducido tamaño, también en sílex del Flysch; y una lasca alargada fabricada en un sílex indeterminado.

Hay otros restos que, por su aspecto patinado, podrían relacionarse con este conjunto, pero son poco característicos. Hay que destacar la presencia de un fragmento mesial de lámina, fabricada en sílex del Flysch, con un dorso parcial, delgado en un extremo y espeso en el otro, que recuerda a los dorsos de las puntas de Chatelperrón. Hay también un raspador carenado, fabricado en un sílex exógeno, que ha producido lasquitas alargadas clactonienses y que se asemeja a los núcleos carenados recuperados en el Gravetiense reciente de Aitzbitarte III. Hay, además, un conjunto de raspadores, algunos de pequeño tamaño, casi unguiformes, y láminas, que pueden relacionarse con el final del Paleolítico y los inicios del Holoceno (Magdaleniense Superior final-Neolítico). En el Neolítico puede encuadrarse un segmento de círculo (microlito) con retoque lateral en doble bisel fabricado en sílex traslúcido. Finalmente hay tres piedras de fusil, fabricadas en un sílex melado idéntico a las dos recuperadas en la cercana Cueva de los Mosquitos, estando dos de ellas muy gastadas por el uso y el reavivado.

A pesar de que se trata de un conjunto lítico muy heterogéneo tiene elementos claramente musterienses, neolíticos y de época histórica. Respecto al Musteriense, en Bizkaia son escasas las evidencias al aire libre fuera del área de Getxo-Berango-Sopelana-Barrika-Plentzia-Gorliz. Las más cercanas a Tellitu las encontramos en Kurkudi (Leioa), donde se recuperó un conjunto heterogéneo de materiales del Paleolítico Medio y de la Prehistoria reciente. También en Leioa se han recuperado algunos materiales aislados del Paleolítico Inferior y Medio en Ondiz, Aranbaltza y Mendibarrena. Hay también una referencia de E. Nolte y Aranburu (1985-86) a materiales de aspecto antiguo recogidos por F. Dublín en el Alto de las Cruces (Erandio), aunque el material se encuentra en paradero desconocido. En otras zonas de Bizkaia el hallazgo de materiales al aire libre atribuibles al Paleolítico Antiguo es poco frecuente, aunque hay evidencias en Karrantza, Bakio, Dima y Otxandio, entre otros. La presencia de materiales atribuidos al Neolítico, sensu lato, es más frecuente, aunque los microlítos geométricos de doble bisel sólo han sido documentados en San Mamés (Muskiz), Pareko Landa (Busturia) y en el yacimiento en cueva de Arenaza I (Galdames). Este tipo de microlitos suele asociarse a las primeras fases del Neolítico regional. En el entorno de Tellitu en la cueva de Arriotxa (Peña Roche) se ha documentado un uso sepulcral de la Edad del Bronce, y muy cerca del yacimiento está la estación megalítica de Eretza, que data del Calcolítico-Edad del Bronce.

Los primeros resultados acerca de la investigación multidisciplinar que estamos desarrollando en el yacimiento de Amalda III (Zestoa, Gipuzkoa) acaban de ser publicados en la prestigiosa revista Quaternary Science Reviews

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La cueva de Amalda III fue explorada por primera vez entre 1983 y 1984 por el grupo Antxieta Arkeologi Taldea de Azpeitia. Fruto de esa primera excavación se reveló una secuencia arqueológica de varios niveles con ocupaciones del Paleolítico Medio. Después de las investigaciones realizadas ahora sabemos que estas ocupaciones comienzan en el MIS5 (con una industria Levallois con puntas musterienses y bifaces) y termina a inicios del MIS3 (con una industria de tipo Vasconiense)

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En estos dos momentos de ocupación, separados por un hiato en el que la cueva a penas fue visitada, observamos cambios sustanciales en las condiciones ambientales y en las respuestas culturales de los grupos de neandertales a esos cambios ambientales. Así, en los niveles más antiguos observamos que los neandertales realizan un alto de corta duración, aprovechando para reparar algunas de sus puntas de lanza. En el nivel superior, sin embargo, realizan actividades mucho más intensas para las que necesitan utillaje pesado que fabrican con rocas volcánicas que encuentran en el entorno de Urola.

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La existencia de estos cambios profundos en las sociedades neandertales ya se había sugerido anteriormente, pero es ahora con el análisis en profundidad de secuencias de polen, micromorfología, dataciones de OSL, y de conjuntos de fauna y de industria lítica que podemos acercarnos a describir mejor la naturaleza de estos cambios y su vinculación con los cambios ambientales.

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La llegada, ocupación y desaparición de los neandertales en la Región Cantábrica sigue siendo un tema de intenso debate. Esta publicación sobre Amalda III nos permite realizar comparaciones profundas con otros yacimientos de la región para tratar de establecer los patrones y ritmos de cambio de las sociedades neandertales en este área geográfica y la adaptación de los mismos a los cambios ambientales producidos entre ca. 100.000 y 45.000 años.

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Esta publicación es el resultado de años de intenso trabajo de numerosos especialistas de distintas instituciones de investigación. Las excavaciones e investigaciones realizadas en Amalda III han estado financiadas por la Diputación Foral de Gipuzkoa y por el ayuntamiento de Zestoa, y han contado con la inestimable colaboración de Antxieta Arkeologi Taldea y de Gordailua.

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Referencias:

Rios-Garaizar, J., Sánchez-Romero, L., Arriolabengoa, M., Benito-Calvo, A., Expósito, I., del Val, M., Karambaglidis, T., Marín-Arroyo, A. B., Pérez-Garrido, C., Arenas-Sorriqueta, E., Eixea, A., Gómez-Olivencia, A., Agudo-Pérez, L., San Emeterio, A., & Antxieta Arkeologi Taldea. (2024). MIS5-MIS3 Neanderthal occupations at Amalda III cave (Northern Iberian Peninsula). Quaternary Science Reviews, 333, 108666. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.quascirev.2024.108666

Acabamos de publicar un artículo titulado “Human colonisation and vegetation response to Late Pleistocene to mid-Holocene climate variability in Northern Iberia based on a multiproxy analysis of the Atxurra cave-fill” en el volume 637 (2024) de la revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, En este trabajo, liderado por el especialista en paleovegetación de la UPV-EHU, Josu Aranbarri, se presentan los resultados del estudio micromorfológico, mineralógico, palinológico y antracológico realizados a partir de la secuencia exterior del yacimiento de Atxurra (Berriatua).

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El Dr. Aranbarri obteniendo las muestras de polen en la sección de Atxura en 2017

El yacimiento de Atxurra fue excavado entre 1934 y 1935 por J.M. Barandiarán y T. Aranzadi. Las condiciones de la excavación, la tardía publicación de los resultados y los avatares sufridos por los materiales arqueológicos recuperados condicionaron el análisis y la interpretación del yacimiento y de su secuencia estratigráfica. Recientemente, publicamos una revisión integral de la excavación de la década de 1930, certificando la existencia de una ocupación Gravetiense en la base de la secuencia, la ausencia de Solutrense, la presencia de Magdaleniense Inferior, de Magdaleniense Superior, la ausencia de Aziliense y la presencia de Neolítico-Calcolítico (Rios-Garaizar et al., 2019).

Entre 2014 y 2015 refrescamos la sección preservada por Barandiarán en Atxurra en una superficie de 1,5 m2. En plena campaña de 2015 se produjo el hallazgo de los grabados paleolíticos del interior de Atxurra, cuyo contexto arqueológico hemos publicado recientemente, y entre 2016 y 2017 publicamos el contexto arqueológico de Armiña, en el interior del sistema kárstico. En 2017, muestreamos las secuencias de Armiña y de Atxurra, obteniendo un registro de micromorfología y de polen.

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Secuencia de polen de arboles y arbustos

Mediante la combinación de datos de sedimentología y micromorfología, polen y antracología obtenidos en Atxurra hemos pretendido caracterizar los cambios en el medio ambiente del entorno de la cueva a lo largo del tiempo. Combinando estos datos con los de otros registros cercanos hemos pretendido establecer la variabilidad de las condiciones ambientales en la región entre hace 35.000 y hace 7.000 años. Finalmente hemos tratado de caracterizar los patrones de asentamiento de los grupos humanos entre el Gravetiense y el Neolítico en la costa oriental de Bizkaia para establecer correlaciones entre las condiciones ambientales y la intensidad y naturaleza de la presencia humana en esta región.

La secuencia definida en Atxurra tiene un total de ocho unidades estratigráficas (I-VIII), algunas de las cuales han sido subdivididas en subunidades. Las dos unidades inferiores (VIII y VII), descansan sobre una espesa colada estalagmítica. Apenas han proporcionado restos arqueopaleontológicos y no disponemos de dataciones. El nivel VI tiene una antigüedad de 33.500 años y ha proporcionado material lítico típico Gravetiense, con buriles de Noailles. Las unidades V y IV datan del Magdaleniense inferior con geométricos. La unidad III que apenas ha proporcionado material arqueológico, pero sí restos de fauna, ocuparía el espacio del Magdaleniense Medio regional. La unidad II ha proporcionado fechas del Magdaleniense Superior Final idénticas a las del nivel IV de Armiña y a las de la Repisa de los Caballos. Finalmente, la unidad I ha ofrecido dataciones holocenas, contemporáneas con el Neolítico regional.

Atxurra muestra la evidencia más antigua de ocupación humana en la Cuenca del Lea, datada en hace unos 33.500 años (Gravetiense antiguo). Los datos ambientales indican un entorno dominado por coniferas, especialmente pino, y enebros, con una extensión limitada del bosque mixto atlántico, lo que sugeriría un clima frío y seco.

Durante el Último Máximo Glaciar la cueva fue abandonada por los grupos humanos y a escala regional son escasos los yacimientos que presentan evidencias de ocupación durante este periodo, siendo el más notable Antoliñako Koba.

Posteriormente, entre hace 19.400 y 18.400 años el ambiente se caracteriza por el predominio a escala local y regional de coníferas, principalmente pinos y enebros montanos, acompañadas de hierbas esteparias y la práctica ausencia de árboles y arbustos meso-termófilos, lo que refleja un clima árido y frío. Durante esta fase se producen en Atxurra las ocupaciones del Magdaleniense Inferior, del que hay unos pocos yacimientos en la Región Cantábrica (Las Caldas, Ekain, Erralla o Abauntz).

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Restos de combustión en el nivel IVb (Magdaleniense Inferior) de Atxurra

En el periodo que ocuparía el Magdaleniense Medio, representado en Arlanpe, Santimamiñe y Antoliñako Koba, la cueva es de nuevo abandonada.

A finales del Pleistoceno, hace unos 15.500 años , se produce una expansión progresiva de los elementos que componen el bosque mixto atlántico, coincidiendo con la expansión regional del Magdaleniense. Las ocupaciones del Magdaleniense Medio y Superior en el valle de Lea son abundantes. Santa Catalina, Lumentxa, Abittaga, Armiña, Laminak II y Goikolau han revelado ocupaciones del Magdaleniense Superior Final. Parte del arte rupestre de Lumentxa, Armintxe, Atxurra, Goikolau y Abittaga fue realizado muy probablemente durante el Magdaleniense Superior. Además, parece que esos yacimientos desempeñaron diferentes papeles en las estrategias de asentamiento de estos grupos de cazadores-recolectores. Por primera vez se observa una verdadera articulación del valle del Lea con campamentos centrales, campamentos de caza, espacios simbólicos, etc. Esto sugiere un cambio radical en los patrones de asentamiento, con una reducción de la movilidad de los grupos de cazadores-recolectores y una mayor territorialización. Este cambio en el patrón de asentamiento coincide con la extensión del bosque mixto atlántico y la reducción de los ambientes abiertos de tipo estepario observados en la secuencia del relleno de la cueva de Atxurra. Esto estaría relacionado la recuperación de la humedad y temperatura al final del Pleistoceno.

El final de la secuencia de Atxurra, formado hace unos 7.700-7.000 años se define por la extensión regional del bosque atlántico mixto con abedul, roble caducifolio, aliso, tilo y especialmente avellano como taxones principales. Este registro no muestra ninguna evidencia clara de impacto humano sobre el paisaje durante el Neolítico.

Referencia

Aranbarri, J., Arriolabengoa, M., Rios-Garaizar, J., Aranburu-Mendizabal, A., Uzquiano, P., Arranz-Otaegui, A., González-Sampériz, P., & Garate, D. (2024). Human colonisation and vegetation response to Late Pleistocene to mid-Holocene climate variability in Northern Iberia based on a multiproxy analysis of the Atxurra cave-fill. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 637, 111996. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.palaeo.2023.111996

Referencias adicionales

Arriolabengoa, M., Intxaurbe, I., Medina-Alcaide, M. Á., Rivero, O., Rios-Garaizar, J., LÍbano, I., Bilbao, P., Aranburu, A., Cheng, H., Edwards, R. L., & Garate, D. (2020). From cave geomorphology to Palaeolithic human behaviour: speleogenesis, palaeoenvironmental changes and archaeological insight in the Atxurra-Armiña cave (northern Iberian Peninsula). Journal of Quaternary Science, 35(6), 841–853. https://doi.org/10.1002/jqs.3225

Garate, D., Rivero, O., Rios-Garaizar, J., Medina-Alcaide, M. Á., Arriolabengoa, M., Intxaurbe, I., Ruiz-López, J. F., Marín-Arroyo, A. B., Rofes, J., García Bustos, P., Torres, A., & Salazar, S. (2023). Unravelling the skills and motivations of Magdalenian artists in the depths of Atxurra Cave (Northern Spain). Scientific Reports, 13(1), 17340. https://doi.org/10.1038/s41598-023-44520-w

Intxaurbe, I., Arriolabengoa, M., Medina-Alcaide, M. Á., Rivero, O., Rios-Garaizar, J., Salazar, S., Líbano, I., & Garate, D. (2021). Quantifying accessibility to Palaeolithic rock art: Methodological proposal for the study of human transit in Atxurra Cave (Northern Spain). Journal of Archaeological Science, 125, 105271. https://doi.org/https://doi.org/10.1016/j.jas.2020.105271

Rios-Garaizar, J., San Emeterio, A., Larrea Robles, M., Marín-Arroyo, A. B., Agudo Pérez, L., Cubas Morera, M., & Garate Maidagan, D. (2019). La secuencia prehistórica de la cueva de Atxurra (Berriatua, Bizkaia): evaluación de las excavaciones de J.M. Barandiarán Ayerbe (1934-1935). Munibe (Antropologia-Arkeologia), 70, 21–34. https://doi.org/https://doi.org/10.21630/maa.2019.70.15

Rios-Garaizar, J., San Emeterio, A., Arriolabengoa, M., Aranbarri, J., Rofes, J., Marín-Arroyo, A. B., Rivero, O., Intxaurbe, I., Arranz-Otaegui, A., Salazar, S., Medina-Alcaide, M. Á., & Garate, D. (2020). Sporadic occupation in Armiña cave during the Upper Magdalenian: What for? Journal of Archaeological Science: Reports, 30, 102271. https://doi.org/10.1016/J.JASREP.2020.102271

Este es el listado sobre las principales publicaciones que he usado para la elaboración del poster de las Jornadas Europeas de Patrimonio organizadas por el Arkeologi Museoa. Para leer más sobre este tema podéis visitar las siguientes entradas de Arkeobasque

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Referencias:

Arrizabalaga Valbuena, A., & Altuna Etxabe, J. (2000). Labeko Koba (País vasco). Hienas y Humanos en los albores del Paleolítico superior. In Munibe (Issue 52). Sociedad de Ciencias Aranzadi- Aranzadi Zientzia Elkartea. [enlace]

Bachellerie, F. (2011). Quelle unité pour le Châtelperronien? Apport de l’analyse taphonomique et techno-économique des industries lithiques de trois gisements aquitains de plein air : le Basté, Bidart (Pyrénées-Atlantiques) et Canaule II (Dordogne). [enlace]

Buisson, D., & Delporte, H. (1990). Existence du Castelperronien à Brassempouy (Landes). In C. Farizy (Ed.), Paléolithique moyen récent et Paléolithique supérieur ancien en Europe (pp. 189–193). A.P.R.A.I.F.

Chauchat, C., & Thibault, C. (1968). La station de plein air du Basté, à Saint-Pierre d’Irube (Basses Pyrénées). Geologie. Ëtude Archéologique préliminaire. Bulletin de La Société Préhistorique Française, 65, 195–318. [enlace]

Grigoletto, F., Ortega, I., Rios, J., & Bourguignon, L. (2008). Le Châtelperronien des Vieux Coutets (Creysse, Dordogne). Premiers éléments de réflexion. In J. Jaubert, J.-G. Bordes, & I. Ortega (Eds.), Les societés du Paléolithique dans un Grand Sud-Ouest de la France: noveaux gisements, noveaux résultats, nouvelles méthodes. Journées SPF, Université Bordeaux 1, Talence, 24-25 Novembre 2006 (Issue XLVII, pp. 245–259). Societé Préhistorique Française. [enlace]

Marín-Arroyo, A. B., Rios-Garaizar, J., Straus, L. G., Jones, J. R., de la Rasilla, M., González Morales, M. R., Richards, M., Altuna, J., Mariezkurrena, K., & Ocio, D. (2018). Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE, 13(4), e0194708. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0194708

Maillo Fernández, J. M. (2005). La producción laminar en el Chatelperroniense de Cueva Morín: modalidades, intenciones y objetivos. Trabajos de Prehistoria, 62(1), 47–64. https://doi.org/10.3989/tp.2005.v62.i1.55

Rios-Garaizar, J. (2008). Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate-Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio. Munibe (Antropologia-Arkeologia), 59, 25–46. [enlace]

Rios-Garaizar, J. (2013). La industria chatelperroniense: debate abierto. Periodico de Atapuerca, 25, 10. [enlace]

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagan, D. (2012). El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92. [enlace]

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Rios-Garaizar, J., Iriarte, E., Arnold, L.J., Sánchez-Romero, L., Marín-Arroyo, A.B., San Emeterio, A., Gómez-Olivencia, A., Pérez-Garrido, C., Demuro, M., Campaña, I., Bourguignon, L., Benito-Calvo, A., Iriarte, M.J., Aranburu, A., Arranz-Otaegui, A., Garate, D., Silva-Gago, M., Lahaye, C., Ortega, I., (2022). The intrusive nature of the Châtelperronian in the Iberian Peninsula. PLoS ONE. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0265219 [enlace]

Sáenz de Buruaga, A. (1991). El Paleolítico superior de la cueva de Gatzarria (Zuberoa, País Vasco). In Anejos de Veleia, Serie Maior (Issue 6). Servicio Editorial Universidad del País Vasco. [enlace]

Sánchez-Romero, L., Benito-Calvo, A., Iriarte, E., Emeterio, A.S., Ortega, I., Rios-Garaizar, J. (2022). Unraveling Châtelperronian high-density accumulations: the open-air site of Aranbaltza II (Bizkaia, Spain). Archaeological and Anthropological Sciences 14, 77. https://doi.org/10.1007/s12520-022-01541-2 [enlace]

Dudar de los datos que no han sido suficientemente contrastados resulta siempre un ejercicio saludable en ciencia. Si, además, lo hacemos armados con un espíritu crítico, nuevas metodologías y años de experiencia y datos acumulados, se pueden obtener resultados sorprendentes que van en contra de lo comúnmente asumido.

En el año 2016 un equipo liderado por el paleoantropólogo de la UPV/EHU, Asier Gómez Olivencia, comenzó a revisar los conjuntos de fauna excavados por J.M. Barandiarán en el yacimiento de Axlor (Dima, Bizkaia). Gracias a esa revisión se localizaron restos de aves y carnívoros consumidos por neandertales, siendo la primera evidencia clara de este tipo de consumo en el Norte de la Península Ibérica (Gómez-Olvencia et al., 2018) (ver esta entrada en Arkeobasque). En el transcurso de esa revisión se identificó un molar superior de neandertal mezclado con la fauna del nivel IV, esto animó a revisar los restos humanos conocidos y publicados por Basabe en los años 70, así como otros dos restos dentales y un fragmento de cráneo que fueron separados como posibles restos humanos por P. Castaños en la reordenación de la fauna de Axlor que se realizó en el año 2005.

El estudio de estos restos se abordó desde una perspectiva anatómica, analizando la morfología externa e interna a partir de microtomografía computerizada de los restos, el análisis de morfometría geométrica y la comparación con otros restos de neandertales, humanos modernos del Paleolítico Superior y humanos modernos actuales. Estos análisis arrojaron unos resultados sorprendentes para los restos dentales publicados por Basabe en 1973, ya que, con un alto grado de confianza, nos indicaban que estos restos no eran de neandertales, ¡si no de humános anatómicamente modernos! (Gómez-Olivencia et al., 2020).

Imágenes de los dientes y reconstrucciones 3D mediante microtomografía computerizada
Restos dentales un humano anatómicamente moderno de Axlor, estudiados por Basabe (1973) y Rostro Carmona (2013), probablemente pertenecientes al mismo individuo y tradicionalmente interpretados como neandertales (Gómez-Olivencia et al., 2020).

Esto nos dejó un poco descolocados, ya que suponía o bien que había humanos anatómicamente modernos en el Paleolítico Medio de Axlor o que esos restos eran de una época posterior y habían llegado a los estratos del Paleolítico Medio por accidente. La primera opción resultaba poco probable en el momento de la publicación (2020), aunque después hemos sabido que hace unos 50.000 años en el yacimiento de Mandrin, en Francia, estuvo un humano anatómicamente moderno (Slimak et al., 2022). Para contrastar la segunda posibilidad revisamos las publicaciones y cuadernos de campo de J. M. Barandiarán, y concluimos que estos restos humanos publicados en 1973 provenían de un contexto arqueológico poco seguro, por lo que planteamos la posibilidad de que fueran restos del Paleolítico Superior o de la Prehistoria Reciente removilizados desde su posición original al estrato donde los encontró J.M. Barandiarán. En cualquier caso, planteamos que esta incógnita sólo se podría resolver con dataciones directas sobre estos restos y análisis de ADN.

Sin embargo, el año pasado el equipo que actualmente investiga en el yacimiento de Axlor publicó una réplica a este trabajo en la que se cuestionaba la atribución de los restos excavados en 1967 a Homo sapiens (González-Urquijo et al., 2021). Su argumentación se basaba en que entendían que habíamos interpretado mal la morfología de los restos dentales y en que habíamos leído mal la estratigrafía del yacimiento. Para justificar esto presentaron una re-lectura de nuestros datos morfométricos y una serie de argumentos arqueológicos que validaban, según ellos, el contexto arqueo-estratigráfico de los restos.

Encabezamiento del artículo de réplica
Título de la réplica de González-Urquijo et al. 2021.

Ahora acabamos de publicar nuestra contra-réplica (Gómez-Olivencia et al., 2022). En ella hemos clarificado algunos aspectos de la publicación original y hemos mostrado que las críticas a nuestro análisis morfométrico no estaban fundamentadas. Además hemos mostrado la inconsistencia de las críticas vertidas en la réplica de González-Urquijo et al. certificando que el contexto de esos restos humanos es poco seguro y que pudo haber habido una intrusión de materiales recientes en la zona del yacimiento donde J.M. Barandiarán encontró los restos humanos. En definitiva, hemos mostrado que no hay argumentos anatómicos y morfométricos para atribuir estos restos a neandertales y que, al contrario, tienen características que indican que son humanos anatómicamente modernos. Además, dado los problemas del contexto, hemos planteado que estos restos probablemente no deben atribuirse a las ocupaciones musterienses del yacimiento.

Análisis de morfometría geométrica de un primer molar humano de Axlor (Dima, Bizkaia)
(a) Semilandmarks propuestos por González-Urquijo et al. (2021) en su corrección del contorno del M1 de Axlor; (b) contorno corregido usado originalmente por Gómez-Olivencia et al. (2020). (c and d) Vista oclusal-distal mostrando que la extensión de la faceta distal (marcada en rojo en d) no afecta al contorno oclusal. (e) Contorno del M1 de Krapina (Krapina 100, humano anatómicamente moderno) mostrando el hypocono abultado, típico de poblaciones neandertales y en poblaciones del Pleistoceno Medio (and also of European Middle Pleistocene populations; Bailey, 2004; Gómez-Robles et al., 2007; Martinón-Torres et al., 2012)

Referencias

Gómez-Olivencia, A., Sala, N., Núñez-Lahuerta, C., Sanchis, A., Arlegi, M., Rios-Garaizar, J., 2018. First data of Neandertal bird and carnivore exploitation in the Cantabrian Region (Axlor; Barandiaran excavations; Dima, Biscay, Northern Iberian Peninsula). Scientific Reports 8, 10551. https://doi.org/10.1038/s41598-018-28377-y

Gómez-Olivencia, A., López-Onaindia, D., Sala, N., Balzeau, A., Pantoja-Pérez, A., Arganda-Carreras, I., Arlegi, M., Rios-Garaizar, J., Gómez-Robles, A., 2020. The human remains from Axlor (Dima, Biscay, northern Iberian Peninsula). American Journal of Physical Anthropology 172. https://doi.org/10.1002/ajpa.23989

Gómez-Olivencia, A., López-Onaindia, D., Sala, N., Balzeau, A., Pantoja-Pérez, A., Arganda-Carreras, I., Arlegi, M., Rios-Garaizar, J., Gómez-Robles, A., 2022. The human remains found in 1967 in Axlor: Still not convincingly Neandertals: A reply to González-Urquijo et al. American Journal of Biological Anthropology n/a. https://doi.org/https://doi.org/10.1002/ajpa.24633

González-Urquijo, J., Bailey, S.E., Lazuen, T., 2021. Axlor’s level IV human remains are convincingly Neanderthals: A reply to Gómez-Olivencia et al. American Journal of Physical Anthropology n/a. https://doi.org/https://doi.org/10.1002/ajpa.24252

Slimak, L., Zanolli, C., Higham, T., Frouin, M., Schwenninger, J.-L., Arnold, L.J., Demuro, M., Douka, K., Mercier, N., Guérin, G., Valladas, H., Yvorra, P., Giraud, Y., Seguin-Orlando, A., Orlando, L., Lewis, J.E., Muth, X., Camus, H., Vandevelde, S., Buckley, M., Mallol, C., Stringer, C., Metz, L., 2022. Modern human incursion into Neanderthal territories 54,000 years ago at Mandrin, France. Science Advances 8, eabj9496. https://doi.org/10.1126/sciadv.abj9496

Herramientas localizadas en el yacimiento al aire libre de Aranbaltza II ofrecen pistas acerca del proceso de extinción de los Neandertales en la Península Ibérica.


La arqueología es una disciplina dura, que exige una gran inversión de tiempo y energía para poder obtener resultados que sean relevantes para abordar las cuestiones que nos preocupan del pasado más remoto de la humanidad. Pocas veces tenemos la posibilidad de impactar realmente sobre alguna de estas cuestiones, y cuando esto sucede, es motivo de gran satisfacción. Este es el caso del estudio que acabamos de publicar en la revista PLOS ONE «The intrusive nature of the Châtelperronian in the Iberian Peninsula».

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Portada del artículo.

Una de las cuestiones sobre las que más se ha escrito y discutido en arqueología paleolítica en los últimos 30 años es el proceso de desaparición de los Neandertales y la llegada de los Humanos Modernos a Europa. Este proceso, a veces denominado Transición del Paleolítico Medio al Superior, es especialmente complejo ya une a poblaciones de Neandertales con tecnología del Paleolítico Medio, a poblaciones de Humanos Modernos con tecnología del Paleolítico Superior que van ocupando Europa desde el Este, y otras poblaciones de Neandertales con tecnología del Paleolítico Superior (industrias transicionales) que según distintos autores pudieron haber desarrollado ellos mismos sin influencia externa, o por influencia de los Humanos Modernos, o por aculturación de los humanos modernos. Hay autores que incluso dudan que estas industrias, concretamente el Chatelperroniense, fueran realizadas por Neandertales, aunque en mi opinión existen hoy en día suficientes pruebas para afirmarlo. En el año 2000 comencé un proyecto doctoral sobre esta temática (Rios-Garaizar 2012) en el cual tuve la oportunidad de estudiar el Chatelperroniense de Labeko Koba (Rios-Garaizar 2008). Posteriormente en el año 2012 publicamos un estado de la cuestión sobre el Chatelperroniense en el Cantábrico Oriental en el que sólo identificábamos pequeños asentamientos que interpretamos como altos de caza (Rios-Garaizar et al., 2012a).

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Puntas de Chatelperron: 1-3: Labeko Koba; 4 Vieux Coutets; 5 Ekain (a partir de Arrizabalaga
1995); 6-11 Gatzarria (a partir de Sáenz de Buruaga 1991); 12-13 Le Basté (a partir de Chauchat y Thibault
1968); 14-18 Cueva Morín (a partir de Maillo 2005). Publicada en Rios-Garaizar, 2012.

Poco después publicamos una colección de herramientas procedente de un contexto alterado al aire libre en Barrika (Rios-Garaizar et al., 2012b). Entre estas herramientas identificamos numerosas puntas de Chatelperrón lo que nos llevó a proponer la hipótesis de que en Aranbaltza existía un yacimiento Chatelperroniense al aire libre.

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Materiales chatelperronienses sin contexto de Aranbaltza (Rios-Garaizar et al., 2012)

Esto nos llevó a plantear un proyecto de excavación en Barrika que comenzamos en 2013 y que todavía hoy continúa. En este proyecto hemos tenido grandes sorpresas, como el hallazgo de la herramienta de madera más antigua de la Península Ibérica o la localización de lo que parece un hábitat al aire libre de unos 50.000 años de antigüedad. No obstante, el principal objetivo del proyecto era documentar las ocupaciones chatelperronienses para comprender un poco mejor el proceso de desaparición del linaje Neandertal. Entre 2013 y 2016 excavamos en tres áreas, a ambos lados de la trinchera que había destruido parcialmente el yacimiento y conseguimos excavar las ocupaciones chatelperronienses en unos 14 m². Después han venido años de análisis y de estudios, entorpecidos por terribles desgracias, como el fallecimiento de mi amiga y co-directora del yacimiento, Iluminada Ortega, y otras dificultades. Por ejemplo, los últimos dibujos de piezas los realizamos en el verano de 2020, justo cuando nos liberaron del primer confinamiento.

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Dibujando una punta de chatelperrón rota en proceso de fabricación

En todo este proceso ha participado mucha gente, desde el equipo científico que firma el manuscrito, a los numerosos voluntarios que han colaborado en la excavación. Además, el proyecto ha contado con la colaboración de numerosas instituciones, entre las que destaca la Diputación Foral de Bizkaia que ha subvencionado los trabajos de campo en Aranbaltza desde el año 2013.

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Equipo de excavación, campaña de 2016. De izquierda a derecha: Irantzu Bilbao, Iluminada Ortega, Iñaki Líbano, Daniel Ruiz, Gonzalo Solar, Juan Vizcaíno, Ander Ugarte, Maitane Larrea, Encarni Regalado, Fazia Bouchaud, Marta López de Murillas. Abajo Joseba Rios.

Pero vayamos a los resultados del estudio. Hemos publicado un artículo corto, de 18 páginas, que va acompañado de una extensa información suplementaria (111 páginas) con muchos detalles acerca del descubrimiento del yacimiento, los trabajos de excavación realizados en él, el estudio de la industria lítica, la geología, los procesos de formación del yacimiento y la cronología del mismo. Todo junto completa casi una monografía ¡de casi 130 páginas!

En el trabajo planteamos que las poblaciones de Neandertales en la Península Ibérica estaban experimentando procesos de extinción local y de reemplazo por otros grupos de Neandertales antes de la llegada de los Humanos modernos. Basamos esta idea en que Los grupos de Neandertales con cultura Musteriense habitan la región cantábrica hasta hace unos ca. 45.000 años. En los últimos años hemos realizado una importante investigación sobre el final del Paleolítico Medio en el Norte de la Península Ibérica, y las últimas evidencias se encuentran en yacimientos como Amalda I (Zestoa, Gipuzkoa), Arrillor (Zigoitia, Araba), El Cuco (Castro Urdiales, Cantabria) y siempre son más antiguas de 45.000 años (Marín-Arroyo et al., 2018). En el propio yacimiento de Aranbaltza I hay una ocupación Musteriense de unos 47-49.000 años de antigüedad. En Francia se ha defendido la tesis de que el Chatelperroniense surge como una evolución local del Musteriense, en parte por la influencia de los Humanos Modernos, que hace 45.000 años están ya en el Este y Centro de Europa. En la Región Cantábrica no se documenta ningún ejemplo claro de una posible evolución local, es más el Chatelperroniense documentado en yacimientos como Aranbaltza II, Labeko Koba (Arrasate, Gipuzkoa) o Ekain (Zestoa, Gipuzkoa), aparece ya en formas muy evolucionadas sin rastro alguno de tecnología Musteriense.

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Utillaje lítico chatelperroniense de Aranbaltza II.

Esto nos lleva a plantear que el Chatelperroniense en la Región Cantábrica no es el producto de una evolución local, sino que llega de la mano de grupos de Neandertales que vienen de Francia. Si unimos las dos ideas podemos proponer un escenario en el que los grupos del neandertales con tecnología Musteriense se extinguen localmente o abandonan la Región Cantábrica hace unos 45.000 años. Poco después, otros grupos de Neandertales con tecnología Chatelperroniense, provenientes del SW de Francia, ocupan la Región Cantabrica de manera efímera. Finalmente los primeros grupos de Humanos Modernos llegan casi inmediatamente después y el linaje de los neandertales desaparece. Este escenario tiene implicaciones importantes para comprender que los neandertales vivían una situación de debilidad demográfica, incluyendo fenómenos de extinción regional, antes de la llegada de los Humanos Modernos. Esta debilidad demográfica, que pone de manifiesto la investigación realizada en Aranbaltza II, explicaría en parte el porqué de la desaparición del linaje neandertal.

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Distribución del Chatelperroniense y otras conjuntos transicionales entre ca. 45-40.000 años.

Referencia:

Rios-Garaizar, J., Iriarte, E., Arnold, L.J., Sánchez-Romero, L., Marín-Arroyo, A.B., San Emeterio, A., Gómez-Olivencia, A., Pérez-Garrido, C., Demuro, M., Campaña, I., Bourguignon, L., Benito-Calvo, A., Iriarte, M.J., Aranburu, A., Arranz-Otaegui, A., Garate, D., Silva-Gago, M., Lahaye, C., Ortega, I., n.d. The intrusive nature of the Châtelperronian in the Iberian Peninsula. PLoS ONE. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0265219

Referencias adicionales:

Marín-Arroyo, A.B., Rios-Garaizar, J., Straus, L.G., Jones, J.R., de la Rasilla, M., González Morales, M.R., Richards, M., Altuna, J., Mariezkurrena, K., Ocio, D., 2018. Chronological reassessment of the Middle to Upper Paleolithic transition and Early Upper Paleolithic cultures in Cantabrian Spain. PLOS ONE 13, e0194708.

Rios-Garaizar, J., 2008. Nivel IX (Chatelperroniense) de Labeko Koba (Arrasate-Gipuzkoa): gestión de la industria lítica y función del sitio. Munibe (Antropologia-Arkeologia) 59, 25–46.

Rios-Garaizar, J., 2012. Industria lítica y sociedad en la Transición del Paleolítico Medio al Superior en torno al Golfo de Bizkaia. PUbliCan – Ediciones de la Universidad de Cantabria, Santander.

Rios-Garaizar, J., Arrizabalaga, Á., Villaluenga, A., 2012a. Haltes de chasse du Châtelperronien de la Péninsule Ibérique. Labeko Koba et Ekain (Pays Basque Péninsulaire). L’Anthropologie 116, 532–549. https://doi.org/http://dx.doi.org/10.1016/j.anthro.2012.10.001

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagan, D., 2012b. El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92.

Rios-Garaizar, J., López-Bultó, O., Iriarte, E., Pérez-Garrido, C., Piqué, R., Aranburu, A., Iriarte-Chiapusso, M.J., Ortega-Cordellat, I., Bourguignon, L., Garate, D., Libano, I., 2018. A Middle Palaeolithic wooden digging stick from Aranbaltza III, Spain. PLOS ONE 13, e0195044. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0195044

Rios-Garaizar, J., San Emeterio, A., Iriarte, E., López-Bultó, O., Arnold, L.J., Bourguignon, L., Iriarte-Chiapusso, M.-J., Pérez-Garrido, C., Piqué, R., Campaña Lozano, I., Bermejo Albarrán, L., Sánchez-Romero, L., Demuro, M., Marín-Arroyo, A.B., Lahaye, C., Aranburu, A., Arranz-Otaegui, A., Cubas, M., Benito-Calvo, A., Garate, D., Gómez-Olivencia, A., Ortega, I., 2020. El complejo arqueológico de Aranbaltza (Barrika, Bizkaia). Una ventana a las formas de vida de los Neandertales fuera de las cuevas en la Región Cantábrica, in: Actualidad de La Investigación Arqueológica En España II. Museo Arqueológico Nacional, Madrid, pp. 29–44.

Sánchez-Romero, L., Benito-Calvo, A., Iriarte, E., Emeterio, A.S., Ortega, I., Rios-Garaizar, J., 2022. Unraveling Châtelperronian high-density accumulations: the open-air site of Aranbaltza II (Bizkaia, Spain). Archaeological and Anthropological Sciences 14, 77. https://doi.org/10.1007/s12520-022-01541-2




Os presento un listado sobre las publicaciones del proyecto de investigación de Aranbaltza. La iremos actualizando a medida que vayan saliendo publicados más trabajos. Todos los artículos tienen un enlace donde se pueden descargar los pdf o los modelos digitales.

Generales:

Rios-Garaizar, J., San Emeterio, A., Iriarte, E., López-Bultó, O., Arnold, L.J., Bourguignon, L., Iriarte-Chiapusso, M.-J., Pérez-Garrido, C., Piqué, R., Campaña Lozano, I., Bermejo Albarrán, L., Sánchez-Romero, L., Demuro, M., Marín-Arroyo, A.B., Lahaye, C., Aranburu, A., Arranz-Otaegui, A., Cubas, M., Benito-Calvo, A., Garate, D., Gómez-Olivencia, A., Ortega, I., 2020. El complejo arqueológico de Aranbaltza (Barrika, Bizkaia). Una ventana a las formas de vida de los Neandertales fuera de las cuevas en la Región Cantábrica, in: Actualidad de La Investigación Arqueológica En España II. Museo Arqueológico Nacional, Madrid, pp. 29–44. [enlace]

Paleolítico Medio antiguo

Arkeologi Museoa, 2021. El palo cavador de Aranbaltza III. Folleto de la exposición Pieza a Pieza del Arkeologi Museoa. Bilbao. 2 p. [enlace]

Rios-Garaizar, J., López-Bultó, O., Iriarte, E., Pérez-Garrido, C., Piqué, R., Aranburu, A., Iriarte-Chiapusso, M.J., Ortega-Cordellat, I., Bourguignon, L., Garate, D., Libano, I., 2018. A Middle Palaeolithic wooden digging stick from Aranbaltza III, Spain. PLOS ONE 13, e0195044. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0195044 [enlace]

Rios-Garaizar, J., San Emeterio Gómez, A., Trebolazabala Hurtado, A., 2021. Un bifaz del Paleolitico Medio localizado en el entorno del yacimiento de Aranbaltza (Barrika, Bizkaia). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 72, 19–23. [enlace]

Chatelperroniense:

Rios-Garaizar, J., Libano Silvente, I., Garate Maidagan, D., 2012. El yacimiento chatelperroniense al aire libre de Aranbaltza (Barrika, Euskadi). Munibe (Antropologia-Arkeologia) 63, 81–92. [enlace]

Rios-Garaizar, J., Iriarte, E., Arnold, L.J., Sánchez-Romero, L., Marín-Arroyo, A.B., San Emeterio, A., Gómez-Olivencia, A., Pérez-Garrido, C., Demuro, M., Campaña, I., Bourguignon, L., Benito-Calvo, A., Iriarte, M.J., Aranburu, A., Arranz-Otaegui, A., Garate, D., Silva-Gago, M., Lahaye, C., Ortega, I., n.d. The intrusive nature of the Châtelperronian in the Iberian Peninsula. PLoS ONE. https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0265219 [enlace]

Sánchez-Romero, L., Benito-Calvo, A., Iriarte, E., Emeterio, A.S., Ortega, I., Rios-Garaizar, J., 2022. Unraveling Châtelperronian high-density accumulations: the open-air site of Aranbaltza II (Bizkaia, Spain). Archaeological and Anthropological Sciences 14, 77. https://doi.org/10.1007/s12520-022-01541-2 [enlace]

Prehistoria reciente:

Rios-Garaizar, J., Cubas, M., Garate Maidagan, D., Libano Silvente, I., Ugarte Cuétara, A., Vega López, S., Regalado Bueno, E., San Emeterio Gómez, A., Tapia, J., García Moreno, A., Trebolazabala Hurtado, A., Aketxe Agirre, A., 2018. Late prehistoric coastal settlement patterns in the Cantabrian region, northern Spain. Antiquity 92. https://doi.org/10.15184/aqy.2018.152 [enlace]

Paleolítico al aire libre:

Arrizabalaga, A., Rios-Garaizar, J., Alvarez-Alonso, D., 2015. The past is out there: Open-air Palaeolithic sites and new research strategies in the Cantabrian region (northern Iberia). Quaternary International 364, 181–187. https://doi.org/10.1016/j.quaint.2014.07.051 [enlace]

Rios-Garaizar, J., 2015. El hábitat paleolítico al aire libre en Bizkaia. Kobie (Paleoantropología) 34, 157–168. [enlace]

Modelos digitales:

CENIEH Labs (2020): Aranbaltza III bifacial tool on trachyte 3D model. Sketchfab [enlace]

Rios-Garaizar, Joseba (2016): Aranbaltza III Levallois bidirectional flint core 3D model. Sketchfab [enlace]

Rios-Garaizar, Joseba (2016): Aranbaltza I Levallois recurrent centripetal flint core 3D model. Sketchfab [enlace]

Rios-Garaizar, Joseba (2017): Aranbaltza III digging-stick 3D model. Sketchfab [enlace]

Rios-Garaizar, Joseba (2017): Aranbaltza I Levallois recurrent centripetal flint core 3D model. Sketchfab [enlace]

Rios-Garaizar, Joseba (2018): Aranbaltza III digging-stick 3D model. Sketchfab [enlace]

Rios-Garaizar, Joseba (2020): Aranbaltza III basalt bifacial tool 3D model. Sketchfab [enlace]

Rios-Garaizar, Joseba; San Emeterio, Aixa; Trebolazabala, Alesander (2021): Middle Paleolithic basalt handaxe (biface) (Lastarri, Basque Country) 3D model. figshare. Media. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.17026085.v1 %5Benlace]

Rios-Garaizar, Joseba; San Emeterio, Aixa (2022): Châtelperronian bidirectional (bipolaire décalé) blade core from Aranbaltza II #AAM.16.400192. figshare. Figure. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.17871749.v1 %5Benlace]

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