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18 de diciembre de 2018

Va por TODAS


Imagino que me resulta demasiado complicado resistirme a estas letras.
Imagino, que todas las que escriba quedarán en nada porque el tiempo no vuelve y ellas tampoco lo harán por mucho que gritemos en su nombre.
Imagino que este silencio que guardo, no podrá resistir la mezcla de sentimientos que hoy tengo en la boca del estómago.

Hoy escribo por algo parecido a la supervivencia... escribo porque necesito algo que no sé si encontraré, pero que al menos necesito buscar...

Escribo porque duele sentirse débil, casi tanto como sentirse limitada... duele verte a ti misma empuñando la llave del coche a las 6 de la mañana cuando vas a trabajar, mientras agudizas el oído por detrás y afinas la vista al frente... duele evitar el contacto visual si te cruzas con algún hombre, y aguantar casi la respiración hasta que suena el seguro del coche tras de tí... duele tener miedo, cuando deberías sentirte libre... y lo que más me tira de las costuras, es que me prometí que jamás volvería a tenerlo...

Ayer lloré por Laura, hoy también... porque todas somos Laura y no es una frase hecha, sino una demostración de la arbitrariedad de la agresión... nos matan maridos, exmaridos, amantes y desconocidos... nos matan, violan y acosan, aquellos que se supone que nos quieren, y los que ni si quiera nos conocen... y si no nos matan, si los conseguimos sobrevivir, nos juzgan como víctimas culpables del delito de no haber tenido el miedo suficiente, o de haber tenido tanto que te paralizó... nos juzgan por si bebimos, o volvimos por donde no debíamos; nos juzgan si rehacemos nuestra vida después de su miedo, nos juzgan por ser demasiado confiadas, o también por rechazarles con demasiado énfasis... nos juzgan la ropa y el comportamiento porque ambos han de ser los de una víctima, no los de una mujer libre... el miedo es casi una obligación para encajar sin ser señalada... aunque no garantiza nada... somos mujeres, ese es motivo suficiente para merecer el miedo... y de eso, no nos libra nada...

Yo sé lo que es tener miedo, a una voz, a que una nimiedad absoluta hiciera explotar aquella locura destructiva que era esa relación, yo sé lo que es vivir con la tensión de medir cada milímetro de tu vida para que nada se salga de los bordes del camino señalado... y lo peor es que da igual cuanto te esfuerzes, porque nada es suficiente... el que disfruta tu miedo (porque sí, lo disfrutan), lo necesita para alimentarse, sin nuestro miedo, simplemente, no son...

Imagino que el miedo no puede evitarse, se siente y no hay más que hacer... al menos, me pasa con los míos... pero, creo que la clave es no dejarles ganar, porque no sólo luchamos por nosotras, también por las que ya no están, por las que ya no tienen voz, y por las que aun no conocieron el miedo, a ver si logramos que alguna no llegue a conocerlo... y no sólo sepa que tiene derechos, sino que también se sienta libre, en lugar de valiente


23 de abril de 2018

Concierto de nuestras vidas...

Hace tanto que no recurro a ésto para entenderme, que no sé si sabré hacerlo...

Se suponía que íbamos a celebrar el cumpleaños de un amigo, 20 años cumple según él, aunque a ratos parece un suspiro y momentos después, cuando echas la vista atrás y recorres tantos recuerdos, tienes la sensación de que es una vida ...

Con nervios, casi tantos como ganas... con la mano izquierda en el amor de mis días, y la derecha en la amistad sin la que no me imagino, nos pusimos cómodos...

Apenas en los primeros acordes de Ven, lo entendí...  los que en realidad estábamos de celebración éramos todos nosotros, no sólo Ismael... Porque el tiempo nos va dejando arañazos y caricias en el alma, no sabría decir en que porcentajes; es cierto que no existe el tiempo perdido y muestra de ello es que cada huella de su paso nos tatua un recuerdo que algunos entrelazamos con versos y acordes, formando una maraña de momentos y sensaciones, que en conciertos como el del otro día, se vuelve un vendaval que no deja rincón del alma sin levantar...

Sucede que al sonar los primeros acordes de alguna de sus canciones, el pasado vuelve a marcarte el paso, y te lleva a ese preciso momento en el que ese instante se hizo impermeable al futuro... 

El no estarás sola me hace fuerte, eterna e inquebrantable, porque cuando suena, estrecho la mano de mi otro lado del cristal, esa que la vida me puso delante en aquel eterno libro de visitas y con la que el destino me permitió compartir, ya va para 15 años. Con ella Recuerdo dejó de ser lo que era, y pasó a ser una declaración de intenciones tras horas de debate sobre sus significados y de remarcar el hecho de que rendirse se rindió uno, y a ella la rindieron, lo que nos vino bien para cicatrizar alguno de los zarpazos recibidos... nada volverá a ser lo mismo desde aquello... nosotras tampoco lo fuimos...

Canciones que nos devolvieron a los veinte años, a esa juventud que nos resistimos a dejar ir pero que ya no es lo que era y por primera vez en muchos años, me sentí exactamente igual que entonces... igual que en aquel concierto del PCE en 2005, aunque más libre, más yo y menos jodida pero con las mismas ganas de gritarle al mundo que aquí seguimos, que aunque es cierto que no encontramos aun la arena debajo de los adoquines, no lo es menos, que no dejaremos de buscarla... y muestra de ello, sin duda, fue La Llamada... sentir como si se me prendiera en el pecho, esas ganas de cantar, y de hacer realidad la frase de que la tristeza si es compartida, se vuelve rabia que cambia vidas... y como estos veinte años, este sábado, también nos ha cambiado la vida, ojalá el amigo que cumplía años, sintiera todo lo que quisimos devolverle... porque le debemos parte de esta media vida... 

P.D: Sin Ismael, no conocería a las personas con las que no sólo compartí el concierto, sino que comparto mi vida desde hace más de una década... 

18 de febrero de 2017

Mis abuelos




     El otro día, hice un álbum de fotos para regalar a mi madre... Con un montón de fotos antiguas en las que me reencontré con la imagen imponente de mis abuelos... 

     El orgullo que siento por ellos es difícil de explicar... Es admiración y agradecimiento, porque yo soy, porque ellos lucharon por ser... La suya fue una vida dura, una vida que mucha gente vivió parecida, y que aun más gente ahora ha olvidado que existió... 

     Ellos supieron lo que era el hambre, el sacrificio, el esfuerzo y la lucha... Supieron lo que era que la prioridad fuera exclusivamente la supervivencia... Mi abuela contaba historias de miserias, y de dignidad a partes iguales... Jamás perdieron eso... 

     Ellos se fueron de su pueblo, en Extremadura, buscando dejar atrás el hambre; levantaron una casa de la nada en Vallekas; buscaban un futuro para ellos, y para los suyos, costara lo que costara conseguirlo, si algo tenían claro es que sería duro...

     Ellos no eran quizá la generación mejor preparada, pero su lucha merece tanta admiración y respeto como la que más... Ellos fueron los que pelearon por lograr una vida digna para sus hijos, los que se negaron a que los que venían detrás, pasarán la misma miseria que ellos habían vivido... 
     Justo al pensar eso, la verdad siento bastante vergüenza.

     Ellos, nos marcaron el camino, pero muchos se olvidaron de el... Mucha gente se cree que aquello está muy lejos, y que son tiempos superados.... Que ahora somos mucho mejores... Puro desconocimiento... En otros casos incluso se avergüenzan de ese pasado y lo dejan perdido en el la memoria a ver si con un poco de suerte nadie levanta la alfombra de sus muertos... Imagino que no son conscientes de que es el único capítulo de su jodida historia que se merecería ser ensalzado... 

      Ellos lograron garantizar una vida mejor que la suya para sus hijos, ellos consiguieron mejorar sus vidas, con esfuerzos miles... Ellos mantuvieron su dignidad, y la de la conciencia de lo que eran. Eran clase obrera, orgullosa de serlo, y consciente de que juntos eran fuertes... 

     En serio nos creemos superiores?? Hace tanta falta la memoria... Tanta tanta falta....

     Ahora miramos con altanería a nuestro pasado sin universitarios y con mucho sudor... Lo miramos sin quererlo ver, prefiriendo mirar hacia delante, a ver si con un poco de suerte, desaparece y no debemos enfrentarlo... 

     Pienso muchas veces en mi abuela, más aún desde que las gafas moradas han aparecido en mi vida... Mi abuela no era feminista, no tenía estudios, es más, apenas sabía leer.... Mi abuela tenía el coraje subido en la espalda, porque sin él no habría sobrevivido ni a la guerra, ni a la muerte de los suyos, ni al hambre... Mi abuela lo que sí era, era una MUJER, de las que nacieron luchando, y vivieron así la vida entera... Una generación que en su gran mayoría no llegaron a plantearse las discriminaciones sexistas, porque posiblemente las sociales, económicas y políticas, las dejaban el tiempo justo para plantearse nada más... Pero ya está aquí su nieta para dar por batalla por ella y por mi... 

     Personalmente, creo que todo orgullo de su nieta es poco.

     Personalmente, si de algo estoy orgullosa es de que mi abuelo fuera un hombre luchador y valiente, un hombre del campo capaz de arrancar un árbol a empujones si hacía falta, y capaz de llenar instantes después, la mente de sus nietos de fantasía y cuentos y de hacernos creer que los indios estaban detrás de aquella montaña...
      
     Personalmente, si de algo estoy orgullosa es de que mi abuela fuera esa mujer peleona e inquebrantable, esa que a pesar de haber vivido más desgracias de las que nadie merece, siempre encontraba el momento para hacerte sentir el centro del mundo... Esa que con una de sus historias era capaz de envenenarte la sangre de la conciencia o sacarte una sonrisa... Porque no se nos debe olvidar que si hay una historia real, es la que ellos nos contaron, porque lo vieron sus ojos... Y el día que olvidemos esa parte de la historia, habremos perdido la mitad de la nuestra...

     Personalmente creo que ellos nos mostraron el camino, camino que nosotros hemos preferido olvidar... Y que si nos vieran ahora, posiblemente, ellos sí que sentirían vergüenza... 

     En fin, que va por ellos... Que les echo de menos... Que mis abuelos me enseñaron muchas cosas, y prefiero no olvidar ninguna... Será que soy una loca... Pero prefiero seguir su lucha a olvidar su legado...

     Porque fueron somos, porque somos, serán...

29 de septiembre de 2016

Quien te va a querer a ti

Esa frase es posible que no se me separe jamás del alma...

Parecen palabras, pero no sólo son eso... son un zarpazo, que a base de repetirlo, te va dejando un surco en mitad del pecho...

Ayer después de leer un texto, esas palabras se me revolvieron dentro y volví a escuchar cada sílaba a la vez que notaba como esa vieja cicatriz tiraba un poco de las costuras... a veces pasa...

Y no, no necesito que nadie más lo entienda, y no, no puedo explicar cómo pasó porque ni yo lo logro entender, pero sea como sea ahí están esos años de mi vida, resumidos en esa frase que es pura miseria y desprecio... 

Hay que añadir, que normalmente esa frase, no suena neutra, sino que es amenazadora, definitiva y de alguna manera, toda una sentencia que aceptas porque estás convencida de que es el mejor trato que vas a conseguir...

Evidentemente aquella frase no era la única... eran muchas las maneras que encontraba para delimitar mis tiempos y mis formas...eran infinitas sus maneras  de intentar enjaular todo lo que sus miedos no fueran capaces de digerir, ahogados como estaban por complejos de todo tipo... pero entre mis triunfos, están los años de reencuentro que me esperaban fuera de aquella cárcel ... 

Dediqué los años siguientes a echar por tierra cada una de sus frases... hice añicos todos sus pronósticos fueran del tipo que fueran... y cada uno que eché abajo, era una pieza más que recuperaba su sitio en mi vida. A decir verdad, muchos de ellos tardé poco tiempo en derrotarlos...prácticamente lo que tardé en sacarle a él por completo de mis calendarios... pero la frase en cuestión fue otra cosa...

Ahora, pasados muchos años, puedo decir que soy feliz, que estoy enamorada como si no hubiera amado nunca, y que me siento querida cada minuto de mi vida... que estoy orgullosa del hombre que decidió compartir sus tiempos con los míos. De hecho a menudo me interrogo a mí misma, y llego a la conclusión de, que sigo queriendo pasar cada uno de mis días con él y con la certeza de que ese sentimiento en mutuo...

Y aún así, cuando oigo esa frase en algún lado, o la leo como me pasó ayer, la cabeza vuelve a vivir aquellos días...y vuelvo a entender que doler, dolerá siempre de una manera o de otra, pero que al final, el único que salió perdiendo, y mucho, fue él... Y que yo, aunque no se lo desee a nadie, finalmente, aprendí tanto, que aprendí a responder aquella pregunta... “Quién te va a querer a tí?”... Yo.



28 de septiembre de 2016

Vuelta al barrio

Recuerdo un tiempo en el que esto resultaba mucho más fácil...o a lo mejor no es que fuera más sencillo o no, sino que simplemente eran tiempos distintos.. aunque seguramente soy yo la que ya no encuentra las formas...

Es como cuando conoces una ciudad o un barrio concreto...cada recodo, cada callejón, cada oscuro rincón en el que dar luz a uno de mis pequeños misterios... rincones en los que yo misma descubría, dejando fluir las palabras, qué era lo que me arañaba las horas...

Era un placer cada paseo...

 Sentir las palabras brotar sin medida, descontroladas, y darme cuenta de que antes de llegar a los dedos, cambiaban el ritmo, y adquirían un sentido preciso (y a veces hasta precioso)

Sentir que con cada palabra, el alma soltaba lastre... que cada frase calmaba un poco algún zarpazo... notar que renglón a renglón la luz iba volviendo a aquel que era mi barrio, mi lugar en el mundo, o el lugar en el que el mundo era mío...

Fuera como fuese, aquel barrio fue cambiando... no sé si fue la crisis, la vida que me atropelló a lomos de la rutina, pero el barrio cambió, y perdí la costumbre de reencontrarme con sus calles...

De vez en cuando intentaba volver pero en lugar de reconocerme en cada uno de sus rincones, me sentía en gran medida fuera de lugar...como una extraña 

Aquella sensación me llegó a doler, así que de alguna manera me fuí distanciando...

Además, la vida reclamaba mi atención y lo de despistarse a última hora del día por barrios recónditos, acarrea falta de sueño, y eso es algo que no me puedo permitir...

Así que, ahora me encuentro, brújula en mano y con la paciencia cargada, esperando lograr recuperar ese barrio, esa bocanada de aire que me deje la mirada limpia de pasado y que me devuelva la sensación de por fin entenderme, que aquellas huidas me regalaban...