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        <title><![CDATA[Stories by Martín A. Lozano-Nevárez on Medium]]></title>
        <description><![CDATA[Stories by Martín A. Lozano-Nevárez on Medium]]></description>
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            <title>Stories by Martín A. Lozano-Nevárez on Medium</title>
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            <title><![CDATA[Morelos: Capital del conocimiento.]]></title>
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            <category><![CDATA[ecosystem-science]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 25 Mar 2026 17:13:48 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2026-03-25T17:13:48.629Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>Una revisión rápida al texto de Medardo Tapia</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/300/0*osu0eR-k-oDKMnwT" /></figure><p>Sin temor a equivocarme, este es uno de los primeros trabajos académicos en México que aplica prospectiva estratégica a un ecosistema de ciencia. Este texto que fue de los últimos que encontré al hacer mi tesis, se volvió una joya, porque anclo mi intuición y sustento lo que ya estaba haciendo. Aplicar métodos prospectivos, en mi caso la desde la prospectiva antropológica al mismo ecosistema. Dos aproximaciones distintas, una misma inquietud, el futuro del ecosistema científico Morelense.</p><p>El trabajo de Tapia llamado “Morelos Capital de Conocimiento” es un texto muy bonito, no solo hizo reafirmar mi amor por Morelos, un estado que se convirtió en mi segunda casa, sino también seguir viendo a la ciencia como una herramienta para crear un mejor mañana.</p><p>Tapia hace algo que me resulta muy revelador, primero hace un mapeo de las condiciones económicas, sociales y ambientales, con un nivel de detalle que me parece abrumador en el buen sentido, un estado rico en recursos ambientales y científicos, con un fin, Morelos va a presentar un escenario complejo en los próximos años (hoy presente) y tenemos algo que nos puede ayudar a resolverlos, y eso es la masa critica científica.</p><p>A partir de ahí establece dos escenarios, uno tendencial (lo que sucedería sin cambiar) y uno alternativo (lo que podría pasar). El tendencial establece una realidad no tan distinta a la que se presenta hoy en día en el estado de Morelos, caracterizada por afectaciones por el cambio climático, vulnerabilidad económica, etc. Y el alternativo, este estaba caracterizado por los Sol (Sistema de Organización Local)</p><p>Esto último, me parece una idea super creativa, comprendiendo la vocación que tienen tres de los principales centros urbanos del estado (Cuernavaca, Cuautla, Jojutla) señala como las capacidades científicas e institucionales podrían haberse traducido en desarrollo económico y social, pero potencializando lo que ya tienen uno de los ecosistemas ambientales mas diversos del país.</p><p>Si bien, lamentablemente ese futuro alternativo está muy lejos de consolidarse, hay algo claro detallado en lo que Tapia ya intuía hace décadas, la “ciencia como fuerza motriz para construir futuros deseados”.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=32e8356722d6" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[¿Pueden la antropología cognitiva y la antropología del desarrollo estar vinculadas?]]></title>
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            <category><![CDATA[anticipation]]></category>
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            <category><![CDATA[anthropology]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Sat, 12 Apr 2025 19:05:31 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2025-04-13T05:18:39.056Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h3><strong>¿Pueden la antropología cognitiva y la antropología del desarrollo estar vinculadas? [Texto Versión 0.0.0.1]</strong></h3><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/512/1*QtAtnXhOOhb4h4hJDEvc_g.png" /></figure><p>Hace unos días, mi tema me llevó a explorar — en esta mente que a veces no se detiene — cómo se vincula el desarrollo con la cognición. Para ello, el concepto de <em>anticipación</em> ha emergido como una posible respuesta a la conexión entre estos dos campos particulares. Si bien este texto no pretende en ninguna forma ser un análisis académico exhaustivo, pues busca más que nada ayudarme a poner en orden mis ideas, no puedo dejar de explorar cómo este concepto apareció hace unos meses gracias a uno de los miembros de mi comité de tesis.</p><p>Últimamente, la antropología de los futuros ha comenzado a estar en boga en cierto círculo académico ligado al diseño y a los estudios de tecnología desde la antropología. Quizá mi ambición académica no solo me llevó a ponerme una camisa de once varas, sino también a lanzarme — solo y con entusiasmo — al afán de explorar ese campo que no solo genera curiosidad, sino que también conecta con esa parte de mí que siempre busca conocer y descubrir el mundo.</p><p>Sin más preámbulo, continúo. En este texto comenzaré por explicar qué es la anticipación, primero desde la teoría de la anticipación, vinculándola con la antropología de los futuros mediante la imaginación, para dar paso a una explicación de tipo evolutivo ligado a Adams, y finalmente abordar la antropología del desarrollo, buscando unir todos los hilos.</p><p>La teoría de la anticipación roseana señala que existen dos tipos de sistemas en el mundo: por un lado, están los sistemas newtonianos; por el otro, los sistemas anticipatorios. Los primeros son entendidos como aquellos que cambian su estado en relación con el pasado y el presente. En cambio, los sistemas psicológicos y sociales pueden modificar su estado no solamente en función de estados pasados y presentes, sino también futuros.</p><p>¿Qué implica esto? La capacidad de estos sistemas para generar escenarios sobre el devenir. Hace poco revisé un texto llamado <em>Homo Prospectus</em>; si bien no profundiza del todo en el aspecto evolutivo que implicó que los seres humanos desarrollaran mecanismos anticipatorios, sí introduce el tema, señalando que la capacidad de anticipar responde a una condición adaptativa. En este momento, supongo que de alguna manera la emergencia de la capacidad de imaginar ayudó a que los seres humanos pudieran explorar el futuro (alguien seguramente ya lo dijo, pero aún no lo he revisado).</p><p>Hasta aquí tenemos dos puntos: los sistemas sociales (grupos culturales) y psicológicos (individuos), como sistemas anticipatorios, desarrollaron adaptativamente la capacidad de modelar sus acciones en función del futuro, permitiéndoles explorar las múltiples posibilidades derivadas de los cambios ambientales y de sus propias sociedades.</p><p>Lo que en un momento me resultó más complicado fue vincular los estudios de futuro — particularmente la investigación etnográfica de futuros — con las ciencias cognitivas. Ese puente entre lo cognitivo y el futuro no era claro para mí. Aunque estaba ahí, evidentemente, nunca lo consideré: los mapas mentales del futuro, las narrativas… pero, sobre todo, la imaginación.</p><p>Y aunque la literatura sobre el futuro señala que la imaginación es una de las herramientas más utilizadas por los futurólogos para investigar el devenir, nunca se me ocurrió vincular la imaginación desde un enfoque más cognitivo. Eso se lo debo a mi compañero de maestría Frank (quien tiene un tema de investigación muy interesante en relación con la imaginación), pues su investigación reveló que sí existe un vínculo claro.</p><p>Notas sobre la versión 0.0.0.1</p><p><em>[Hasta aquí dejo el texto por ahora. Seguiré afinándolo con el tiempo. Perdón por las faltas de referencias, las citas adecuadas o la revisión teórica, pero tengo un problema con lo que escribo: nunca sale a la luz porque no lo termino. Sin embargo, al igual que ocurre con los preprints, quiero que mis ideas vayan saliendo y no se queden solo en mi mente. También es un ejercicio de escritura. Por eso esta es una]</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=923dd3133e51" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Decolonizando el presente]]></title>
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            <category><![CDATA[society]]></category>
            <category><![CDATA[anthropology]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 02 Oct 2024 04:05:07 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2024-10-02T04:12:09.075Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h3>Decolonizar el presente. (Borrador)</h3><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*MaegiPeNlKm_AxCKq5ed0w.jpeg" /></figure><p>La pandemia ha llevado a múltiples reflexiones sobre el sistema productivo actual, basado en la acumulación de capital. También ha encaminado a replantear nuestras propias condiciones y procesos emocionales. La incertidumbre nos ha hecho objetos de inquietudes, nuestros niveles de ansiedad han estado por los cielos. Y un virus que pareció desvanecer el mañana como cual liquido que se escurre por las manos. Un virus que se asemeja al agua, llevándose estructuras con la corriente, en donde se van palabras insípidas y blancas, sobre las que se asientan nuestras narrativas al son de una política capitalistica.</p><p>“Sueños”, “metas”, “objetivos”, son algunas de esas palabras que invaden el ecosistema subjetivo. Nos duele ver como el “virus” arrastra con esas palabras, sentimos como nuestra alma se ve arrastrada junto a ellos, como una sensación en la que el alma va saliendo del cuerpo. Sensación que nos deja vacíos, que abre paso para que se incube en nosotros esa sensación tan funesta conocida como “frustración”. Pero el sistema que sigue en esa constante búsqueda por permanecer se sujeta fuertemente de esas narrativas que apelan a un “futuro mejor”, se hibrida y se inserta en múltiples espacios. Suely Rolnik escribe como subtitulo “La creencia en el paraíso es una droga” en el libro “Esfera de la insurrección, apuntes para descolonizar el inconsciente”. ¡Vaya nombre! Hace un análisis y critica la idea del paraíso, invitándonos a cuestionarla, deshaceros de la creencia en el delirio de un control permanente y definitivo de los engranajes sociales que llevarían a una supuesta realización plena del potencial humano. Paraíso procede de la idea de salvación en la que la única diferencia es la promesa de que puede y debe hallarse el paraíso en esta vida y no recién después de la muerte. Califica a estas dos grandes narrativas como producto de una política de subjetivación antropo-falo-egologocentrica que tiene por objeto reducir al sujeto y lo orienta por el inconsciente colonial-capitalistico. El paraíso agrega Rolnik tiene dos versiones, de un lado esta la de igualdad de una sociedad socialista y del otro la de la “libre” competencia del mercado liberal. Ambas gestadas después de la primera revolución industrial. Todas estas forman parte de este aparato “productivo”, que tiene por objeto<br>mercantilizar nuestras subjetividades y extraer de nuestros cuerpos el máximo beneficio a partir de instaurar en nosotros esa eterna búsqueda de múltiples paraísos terrenales. Paraísos que en realidad son espejismos, que enfocan nuestros sentidos hacia la búsqueda eterna, hacia una acumulación de paraísos.<br>Eleva el “devenir” por encima del “estar aquí”, del ser presente. El devenir es una virtualidad, una ficción. A costa de nuestro presente es como pervive el sistema.<br>Esta continua búsqueda por el paraíso tiene un costo. No solo un costo<br>medioambiental, sino un costo corporal, nos degasta en nuestra totalidad mental y física desencadenando en nuestros cuerpos procesos bio-psico-sociales como el estrés, la ansiedad y la depresión.<br>Este mundo de carácter físico-subjetivo que se gesta en una linealidad ficticia, esta sustentada en la perdida de unos y la ganancia de otros. Así como el capitalismo pervive gracia a la ficción de los recursos ilimitados, esta búsqueda de paraísos pervive en la virtualidad de que todos vamos a cumplir nuestros sueños. Mientras que algunos los cumplen (ganan), otros caen en procesos de depresión (pierden).<br>Esto permite dar continuidad a partir de los múltiples contenidos de superación personal sobre los cuales se asientan esta búsqueda eterna de paraísos. Cada cierto tiempo las condiciones aleatorias del universo nos dotan de un pequeño shot de placer, que da sentido a estas narativas lineales y nos impulsan por seguir<br>caminando.<br>Para Rolnik el abandonar la idea del paraíso y del apocalipsis es uno de los desafíos del combate mircopolitico contra el régimen colonial-capitalistico. esta protesta de los inconscientes constituye un combate que nunca llega a ese supuesto goce de un “gran finale”. En palabras del saber tradicional, “el infierno y el cielo están aquí en la tierra”.<br>Con ello debemos romper con este modelo academicista que permea nuestras instituciones, nuestras corporeidades, nuestras interacciones, nuestras narrativas y subjetividades que solo siguen reproduciendo distanciamientos entre nuestros cuerpos, entre nuestros afectos, que a la par de una blanquitud nos vuelve en sujetos en una eterna búsqueda, una narrativa que tiene por objetivo hacer uso de nuestras mentes y cuerpos para seguir dando continuidad a un modelo. Despojarnos de que después de la pandemia llegaremos a ese paraíso, que la vida podrá continuar, quizás si, quizás no, quizás nos enfrentenmos a nuevas amenazas, que jueguen con nuestros cuerpos. Quizás es momento de hacer ese combate micropolitico que encapsula nuestros cuerpos, y replantearnos ante nuevas formas de coexistir en la línea temporal. Continuando con Rolnik. El estar a la altura de las demandas vitales lleva a otro tipo de goce, desplazado de las demandas egoicas: un goce vital. El goce del estar presente.</p><p>Referencias:</p><p>Rolnik, S. (2019). Esferas de la insurrección. Apuntes para descolonizar el inconsciente. Buenos Aires: Tinta Limón.</p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=77f0d8611030" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[La cognición humana y su cercanía con la cognición primate.]]></title>
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            <category><![CDATA[antropologia]]></category>
            <category><![CDATA[antropocentrismo]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 12 Jul 2024 03:25:43 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2024-07-12T16:22:32.241Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*i41pwofSyI2ErD_g4KHq1Q.jpeg" /></figure><p>Las reflexiones surgidas en el siglo pasado en cuanto a la relación del ser humano con el medio ambiente han impactado en diversos paradigmas acerca de la posición de este en el mundo. Rompiendo con la influencia que tuvo el renacimiento en la conformación de paradigmas en diversas disciplinas, por ejemplo, la antropología. Que si bien, está en su construcción lingüística se entiende como: -el estudio del hombre-. No esta excepta de estas críticas y reflexiones.</p><p>Particularmente, la antropología física se ha acercado a esta crítica al antropocentrismo, entendido como un paradigma y sesgo que supone al ser humano como la medida de las cosas. Esto, lo ha hecho con su acercamiento a la primatología donde destaca el claro ejemplo de Jane Godall.</p><p>En el marco de esta crítica al antropocentrismo. Se han hecho investigaciones y una relectura a trabajos previos, para analizar si es tan cierto que hay una superioridad del ser humano con otras especies, de manera particular, con otros primates no humanos. Esto, por la cercanía filogenética.</p><p>Estas nuevas revisiones han confirmado que algunas cualidades que se consideraban exclusivamente humanas, no lo son. Su manifestación en otras especies se da con algunas variaciones conductuales. Uno de los trabajos más relevantes hechos al respecto es el de Rosati y Hare (2010), del cual iremos hablando.</p><p>Rosati y Hare (2010) hacen una revisión sistemática acerca de cómo algunos aspectos cognitivos, sobre todo aquellos que se vinculan de manera exclusiva al ser humano también se presentan en otras especies primates. Esto justificado en la cercanía filogenética, pues de manera evolutiva nos puede dar indicios del origen del algunas de estas cualidades.</p><p>Los aspectos o cualidades que habrán de re-leer, son: cómo se puede entender la intencionalidad de los otros (<em>understanding of intentional</em>); hacia donde se dirigirá aquella acción (<em>goal-directed action</em>); comprensión de las percepciones (<em>understanding percepctions</em>); conocimientos (<em>knowledge</em>); y, creencias (<em>beliefs</em>).</p><p>Cuando hablamos de intencionalidad, nos referimos a las acciones conscientes de los individuos en respuesta a un contexto social y ambiental. Para los individuos es importante pronosticar cual será el comportamiento de otro sujeto, por ejemplo, en situaciones violentas, para estar al tanto sobre un posible ataque. Esto, a su vez, se vincula con entender hacia donde se dirige tal o cual acción, si a un individuo u otro. Esto implica una lectura de los estímulos del ambiente, es decir, una percepción que se a su vez se sustenta en los conocimientos previos del comportamiento o en las creencias.</p><p>Durante la segunda mitad del siglo pasado, algunos investigadores empiezan a observar aspectos en los que la “inteligencia primate” da muestras de ser lo igualmente compleja que la de los seres humanos. Por ejemplo, en el uso de herramientas, mecanismos de memoria, aprendizaje social, etc.</p><p>En esta indagación de la cognición primate, Rosati <em>et al </em>(2010) se dan a la tarea de revisar lo que se hizo en la segunda mitad del siglo pasado, de ahí que retomen las investigaciones de Jolly (1966) y Humphrey (1976). Pues estas, son un parteaguas en una perspectiva que rompía con los esquemas anteriores sobre la cognición animal, viendo que esta tenia un componente o función social, derribando la idea de que los primates u animales actúan por instinto, sino que estos son comportamientos complejos.</p><p>Dentro de los estudios de primatología, los trabajos comparativos entre infancias humanas y otros primates, han sido parteaguas en la comprensión de las similitudes y diferencias entre primates humanos y no humanos. Ejemplo de estas similitudes y diferencias, esto incluye el lenguaje, en donde se reconoce las primeras etapas de la infancia como aquellas que serán criticas en la adquisición de este independientemente de la especie primate. Además del lenguaje, también la infancia se presenta como una etapa crucial en el reconocimiento de la intencionalidad, es decir, los comportamientos que tienen diversos individuos sobre el ambiente, particularmente dando peso a los contextos sociales.</p><p>En este mismo hilo, entra un concepto importante en estudios de cognición social, el “aprendizaje social”, el cual, ha sido ampliamente estudiado en el campo de estudios comparativos entre primates no humanos y primates humanos. Para ello, son los experimentos, aquellos que permiten comprender este fenómeno, en donde entran en juego la emulación e imitación. De ahí que Rosati <em>et al </em>(2010) destaquen el trabajo de Horner &amp; Whiten (2005), en donde un demostrador humano, habrá de realizar diversas acciones para la obtención comida de una caja de rompecabezas opaca, confusa, en donde los chimpancés imitaban de manera fiel a un actor, contrario a cuando la caja se mostraba transparente y el objetivo del actor no era clara, en donde se observa que, si bien los chimpancés emulaban el comportamiento, algunas acciones no las repetían, sobre todo si no eran relevantes.</p><p>En resumen, la discusión que establece Rosati <em>et al </em>(2010) sigue construyendo una mirada critica a las perspectivas antropocéntricas que han definido a la antropología desde sus comienzos, si bien, la antropología sigue siendo del estudio del hombre, eso implica ser conscientes que no por que ese sea el alcance disciplinar, se acontece al ser humano como la medida de las cosas. La antropología física/biológica en algunos marcos lo tiene bien planteado, así como la etnología y antropología social descentran al humano revisando otras ontologías, pero explicadas desde el acontecer humano.</p><p><strong>Referencias:</strong></p><p><em>Rosati, A. G., Santos, L. R., &amp; Hare, B. A. (2010). Primate Social Cognition : Thirty Years After Premack and Woodruff.</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=15e1826e8b49" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[Estabilidad cognitiva como el antecedente al HCI (Human Computer-Interaction)]]></title>
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            <category><![CDATA[cognición]]></category>
            <category><![CDATA[hci]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 12 Jul 2024 03:00:15 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2024-07-12T16:46:39.033Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*LsCAM-w1L1ZXLSIxgFRcMg.jpeg" /></figure><p>El trabajo de Hutchins (2005) se instala como un antecedente a lo que sería los estudios HCI (<em>Human-computer interaction</em>), pues abre todo un marco teórico para la concepción de interacción entre seres humanos con los objetos materiales. Pero no solo en un sentido de manipulación y creación de objetos, sino de un marco cognitivo.</p><p>En su trabajo <em>Material anchor for conceptual blends</em> aborda términos relevantes cómo: estructura conceptual, estructura material, cognición y representación. Entendidas en la relación de los anclajes materiales de la mente. Una especie de construcción física de lo representado mentalmente. O una especie de extensión de la cognición fuera de la mente. Esto se encuentra atravesado por lo que Hutchins propone como estabilidad conceptual.</p><p>Para hablar del trabajo de Hutchins, primero tendríamos que comprender que es eso que llaman “representación”. Sin embargo, no hay un consenso claro en el término, y no es la tarea de este escrito, establecer alguna. En este sentido, se puede entender a la representación como una imagen, símbolo, descripción o concepto que abstrae la esencia de, ya sea un objeto, concepto e idea.</p><p>Con el trabajo de Hutchins, se abre la posibilidad a conceptualizar a las representaciones como manipulables, es decir, que se pueden modificar, configurar, integrar o eliminar, sin embargo, estas son vulnerables al ruido que implica su flexibilidad. Es ahí donde entra en juego la noción de “estabilidad conceptual”.</p><p>En ese sentido Hutchins (2005) aborda los<strong> siguientes conceptos</strong>: anclajes materiales, modelos culturales y espacios mentales. El primero para Hutchins (2005) es entendido como mezclas conceptuales, que permiten aumentar estabilidad en las representaciones conceptuales. A esto se suma, que los “modelos culturales” son entendidos no únicamente como idealistas, sino que estos están acompañados de “artefactos materiales”. Lo cual, según Hutchins involucra una interacción entre la estructura mental y el material.</p><p>Ante esto, se presenta una critica de asumir que la construcción de conceptos es únicamente algo que pertenece al mundo de la mente. A partir de ahí, es que Hutchins (2005) explora como la estructuración conceptual tiene un <strong>componente y forma física,</strong> pues como habrá de argumentar a lo largo del texto, y con base en lo dicho por Brooks (1991) señalando que el mundo es el mejor modelo.</p><p>En este juego de la interacción entre estructura material y mental, emerge el “<strong>espacio</strong>”, en donde Hutchins (2005) aborda: movimiento ficticio, método loci, desmontaje y reensamblaje de dispositivos y anclajes mecánicos. Entendido al primero como la proyección de movimientos imaginados sobre objetos igualmente imaginados, esto da paso a conceptualizaciones. Por otro lado, el método loci, busca dotar de movimiento a objetos reales, esto con el fin de generar relaciones secuenciales. Esto es particularmente importante en el reensamblaje y montaje de piezas mecánicas,</p><p><strong>Referencias:</strong></p><p><em>Hutchins, E. (2005). Material anchor for conceptual blends. Journal Of Pragmatics, 37(10), 1555–1577. </em><a href="https://doi.org/10.1016/j.pragma.2004.06.008"><em>https://doi.org/10.1016/j.pragma.2004.06.008</em></a></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=46dbc8b86184" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[La cognición humana no es como una computadora.]]></title>
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            <category><![CDATA[antropologia]]></category>
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            <category><![CDATA[computacion]]></category>
            <category><![CDATA[cognición]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Fri, 12 Jul 2024 02:47:59 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2024-07-12T02:49:15.014Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<p>El aprendizaje social, se presenta como un aspecto relevante en la cognición, pues como señala D´Andrade (1981) a través de este emerge la cultura. En el marco del <strong>aprendizaje</strong> <strong>social</strong>, se trasmite un conjunto de conocimientos y reglas sociales. La <strong>velocidad</strong> con la que la <strong>información</strong> se ha ido trasmitiendo de generación en generación ha aumentado, lo cual es relevante pues en comparación con otros animales esto muestra la posibilidad de contar con reservas pequeñas y constantes de trasmisión de información.</p><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*EdJ2lhd27H0zntyjlxwSSQ.jpeg" /></figure><p>Para D´Andrade el aprendizaje social, antecede una discusión muy importante, la diferencia que existe entre los programas informáticos y los programas culturales, cabe resaltar que, esta <strong>discusión</strong> se da en el marco de las computadoras como análoga a la mente humana. Lo cual influyo en que se asumir la posibilidad que existiese similitud entre los “programas informáticos” y los “programas culturales”.</p><p>Sin embargo, esta analogía es <strong>insustentable</strong>, como lo habrá de demostrar D´Andrade (1981), primero porque existe una diferencia en la forma de <strong>procesamiento entre humanos y computadoras, </strong>por ejemplo, para los programas informáticos son específicos y no dan paso a la ambigüedad, es algorítmica, o sea basada en pasos. Pues como han demostrado los estudios transculturales, no hay una manifestación de pasos explícitos, específicos en el aprendizaje cultural.</p><p>Otra diferencia entre los programas culturales y los informáticos reside en el campo de los<strong> procesos afectivos</strong>, pues como señala D´andrade (1981), el procesamiento humano se da en el marco de <strong>representaciones</strong> y <strong>procedimientos culturales.</strong> En donde esta incluidas, las creencias políticas, el léxico, la gramática y representaciones.</p><p>El artículo de D´Andrade se basa en un método que revisa de manera rigurosa, para sustentar la imposibilidad que existe entre el procesamiento de las computadoras, y el humano, pensando en la cultura como una especie de programa que construye a los humanos en su marco propio. Como menciono anteriormente, el artículo se construye en el <strong>paradigma</strong> de la metáfora computadora-cerebro, asumiendo que la mente procede de manera análoga a una computadora.</p><p><strong>Referencias:</strong></p><p>D´andrade, R. (1981). The cultural part of cognition. Cognitive Science, 5(3), 179–195. <a href="https://doi.org/10.1016/s0364-0213(81)80012-2">https://doi.org/10.1016/s0364-0213(81)80012-2</a></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=8e8596541dc2" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[La arqueología cognitiva y su vínculo con la cognición.]]></title>
            <link>https://medium.com/@albertolonev/la-arqueolog%C3%ADa-cognitiva-y-su-v%C3%ADnculo-con-la-cognici%C3%B3n-e0c7ba6509c6?source=rss-3c1da82a0d9e------2</link>
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            <category><![CDATA[evolucion]]></category>
            <category><![CDATA[hominidos]]></category>
            <category><![CDATA[cognicion]]></category>
            <category><![CDATA[antropologia]]></category>
            <category><![CDATA[arqueologia]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Thu, 11 Jul 2024 14:07:16 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2024-07-11T14:07:16.909Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*cjoS_vadxJHg3LZMcPwzbg.jpeg" /></figure><p>La arqueología se define como el estudio de la cultura material, perspectiva que le da cierta versatilidad que otras disciplinas antropológicas no tienen, o que tienen de manera distinta. En particular, al pensar en la <strong>cultura material</strong>, la definición se vuelve un poco menos complicada de lo que, ha sido el termino cultura a secas, sin embargo, en el imaginario colectivo, a esta disciplina se le asocia con personajes de Hollywood como Indiana Jones, lo cual se traduce en el desconocimiento científico del quehacer arqueológico.</p><p>Por otro lado, la <strong>institucionalidad</strong> disciplinar en México puede ser un tanto rígida. limitando el que hacer arqueológico únicamente a las actividades de salvamento, restauración y patrimoniales (aunque hay algunos que salen de estos marcos) dentro de la arqueología mexicana.</p><p>En otras latitudes, por ejemplo, existen investigadores que han preguntado cual es la relación de la <strong>cognición con la cultura material.</strong> Para Wynn &amp; Coolidge (2015) esta pregunta se extiende en el tiempo, por lo que se dieron a la tarea de encontrar la manifestación de la cognición en los registros materiales.</p><p>En el marco la interacción entre arqueólogos y científicos cognitivos se presenta una descuerdo sobre cuál es la naturaleza y, momento en el que <strong>emergió</strong> la cognición moderna. Para ello, McBrearty y Brooks (2000) en Wynn &amp; Coolidge (2015) señalan que esta surgió entre 50,000 y 200,000 años atrás. El amplio margen en la fecha de origen de la cognición moderna obedece a la inexistencia de estándares consistentes. Sin embargo, el método para acercarse a ello es una evaluación rigurosa, del registro arqueológico conocido. En este sentido Wynn &amp; Coolidge (2015) afirman que la cognición moderna habría de presentarse en una etapa moderna de la evolución humana.</p><p>Entre los <strong>enfoques</strong> para acercarse a una arqueología de la cognición han dado resultados inconsistentes, por un lado, están las “taxonomías tecnoculturales tradicionales” y “las listas de rasgos”. Las primeras según Wynn &amp; Coolidge (2015) se basan en el tipo de herramientas y técnicas de fabricación.</p><p>Las primeras, se refiere a un método para la clasificación y sistematización del registro material-cultural, que está vinculado con la tecnología y la cultura. Estas han de permitir tener una comprensión acerca de cómo los primeros seres humanos, o sus antecesores interactuaban con la tecnología primitiva. Para la arqueología cognitiva esto es relevante, pues iría mostrando los primeros indicios de la emergencia de herramientas cognitivas en el devenir evolutivo humano.</p><p>En el marco de lo segundo, esta se podría entender como aquellas características estables presentes en los homínidos, acerca de cómo es percibido, procesado y emitida información. Esto se vincula con el desarrollo cognitivo y con la adquisición de habilidades en el tiempo.</p><p>A su vez, para acercarnos al posible origen de la cognición en el ser humano, Baddeley y Hitch (1974) en Wynn &amp; Coolidge (2015) proponente que el punto central se puede abordar en la <strong>memoria de trabajo, </strong>siendo la manifestación de esta, un antes y después en el desarrollo cognitivo evolutivo homínido. Se entiende a la memoria de trabajo como un sistema tripartito, compuesto de un ejecutivo central, almacenamiento fonológico, y boceto visoespacial.</p><p>En el marco de la memoria de trabajo, Wynn &amp; Coolidge (2015) consideran que esta se puede respaldar por la <strong>evidencia arqueológica</strong>. Como se ha mencionado anteriormente, esto se puede analizar a la luz de taxonomías tecno-culturales y lista de rasgos, bajo los cuales se puede reconstruir la historia del desarrollo cognitivo humano. En este sentido, la memoria de trabajo se considera como una etapa crucial, pues esta daría un poco de<strong> ventaja selectiva</strong>. Y con ello la capacidad de los primeros homínidos para expandirse dramáticamente tanto de manera anatómica, como conductualmente.</p><p>Otro aspecto que también brindaría pistas sobre el origen de la cognición moderna sería la tecnología y la subsistencia. Ya que esta habría se puede vincular a la presencia del <strong>pensamiento simbólico</strong>. En este sentido Wynn &amp; Coolidge (2015), al carecer de la presencia de las primeras herramientas, se enmarca en lo que señalan como -la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia, o al menos así dice el adagio-.</p><p>Lo relevante en Wynn &amp; Coolidge (2015), se centra en cómo, mediante la revisión de la evidencia arqueológica, habrá de ofrecer registros, en los puntos de inflexión sobre los cuales, la cognición moderna se fue construyendo. Personalmente, considero que, aunque es un trabajo de escritorio, la producción arqueológica puede ofrecer respuestas ante el origen de la cognición. Al final de cuentas, la arqueología es interpretativa del registro material, y el registro material bajo una metodología de revisión de artículos científicos será la interpretación de los mismos artículos.</p><p><strong><em>Referencias:</em></strong></p><p><em>Coolidge, F. L., Wynn, T., Overmann, K. A., &amp; Hicks, J. M. (2015). Cognitive archaeology and the cognitive sciences. Human paleoneurology, 177–208.</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=e0c7ba6509c6" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
        </item>
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            <title><![CDATA[Una breve revisión historica a la antropología cognitiva.]]></title>
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            <category><![CDATA[etnociencia]]></category>
            <category><![CDATA[ciencia]]></category>
            <category><![CDATA[antropologia]]></category>
            <category><![CDATA[cognicion]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Wed, 10 Jul 2024 04:21:45 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2024-07-10T04:22:07.586Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<h3>Una breve revisión a la antropologia cognitiva.</h3><figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*21DP_qwtvTzdz1__D0rpng.jpeg" /></figure><p>Cuando se habla de antropología, en el imaginario colectivo se asocia de manera mayoritaria con personajes de la cultura pop como: Indiana Jones, <em>Bones</em> (Serie americana) Jurasic Park, y por qué no decirlo, con la serie de “alienígenas ancestrales” de <em>History Channel</em>. — Y no culparía a los no antropólogos por tener esas nociones, a veces los antropólogos estamos tan absortos — .</p><p>Sin embargo, la antropología, contrario a estos imaginarios es, un conjunto de disciplinas compuestas por, la antropología social, enfocada al estudio de las comunidades contemporáneas e históricas, la arqueología, el estudio de la cultura material, la lingüística antropológica, aborda la interacción entre lengua y cultura, es decir, cómo la lengua afecta a la cultura y, cómo la cultura afecta a la lengua, por otro lado, la antropología física o biológica, investiga el entrecruce entre lo biológico y lo cultural.</p><p>Estas disciplinas, a su vez, tienen enfoques particulares o, subdisciplinas (como algunos definen), cómo antropología cognitiva, que comenzó por unir de manera particular o, reafirmar, la división entre antropología social y antropología física. Del otro lado, la lingüística antropológica de alguna manera no explicita siempre ha sido un estudio de los procesos cognitivos culturales, y la arqueología se ha acercado recientemente a este enfoque. En el marco de lo anterior, Blount (2011) señala que, de manera particular la antropología cognitiva se ha asociado principalmente con la antropología social/cultural, o, como cercana a la psicología.</p><p>Los antecedentes de está, se remontan a la etnociencia y etnometodología, propuestas superadas por las fuertes críticas y reflexiones en su construcción teórica y epistemológica, a la vez que estas han estado fuertemente vinculadas con la lingüística generativa. A partir de lo anterior Blount (2001) señala que, emergieron centros intelectuales que seguían esta línea, es decir, aplicando los principios de la lingüísticos taxonómicos, por un lado, estaba Stanford y del otro lado Berkeley. Perspectiva teórica denominada como “etnociencia”, que según Blount (2011) la cual se enfocaba en el estudio de las formas en que se habrían de distinguir y organizar dominios del conocimiento en sociedades tradicionales.</p><p>Blount (2011) hace una revisión de la producción académica, enmarcada como antropología cognitiva, partiendo del concepto de “cultura”, sobre todo, el propuesto por Taylor, pues afirma que este ha sido importante en la definición de antropología cognitiva, pasando por los estudios que vinculan lo “cognitivo” con la “antropología”, dando énfasis en dos conceptos fundantes, -de este como un campo de estudio antropológico por derecho propio-, los cuales son “prototipo” y “modelos culturales”. Taylor en Blount (2011) entiende a la cultura como un complejo de conocimientos, creencia, arte y cualquier otra capacidad. Siendo esta última palabra, “capacidad” la que relaciona con la cognición en términos contemporáneos.</p><p>El uso de “prototipo” y “modelos culturales”, hace ruido en el campo de estudios antropológicos, sobre todo, porque podría asumirse como la fundamentación de “leyes” en un fenómeno cultural, el cual , no se rige por mecanismos universales presentes en la variedad de culturas. Pudiendo caer en una perspectiva positivista de la cultura, la cual, históricamente ha sido rechazada en la antropología.</p><p>Cabe mencionar, que, en los diversos cambios de paradigmas, al interior de la antropología, se dio uno, con la intención de que esta pasara más a tener un aspecto científico, por encima de ser una humanidad. En ese marco, es donde nace esta perspectiva como la que mencionara Blount (2011) quien señala que los antropólogos cognitivos han manifestado una preocupación por obtener una descripción etnográfica precisa. Entendiendo que la empresa etnográfica tiende a caer en la subjetividad personal del investigador. Además de ello, Blount (2011), señala que esta antropología cognitiva, se ha dado a la tarea de buscar un “orden subyacente” al comportamiento, por ejemplo, en los sistemas de parentesco, ejemplo de ello está el trabajo de Goodenough.</p><p>En este sentido, Blount señala a la antropología cognitiva como reduccionista, pues trata de explicar los fenómenos conductuales en una descomposición de fundamentos y principios. Para Blount (2011) la diferencia principal entre la antropología cognitiva y la antropología cultural se da en que la primera se da a buscar principios explicativos, mientras que la segunda adquiere tintes más humanistas.</p><p>En el marco de la “etnociencia” nacen procedimientos de investigación que según Blount (2011) el antropólogo habría de revisar ya sea el dominio de parentesco o el color, posteriormente se solicitaban rigurosamente los términos para los objetos dentro del dominio, para después hacer un análisis de los componentes, partiendo del supuesto, de que a través de las redes léxicas se podría mostrar la realidad psicológica.</p><p>Ejemplo de estudios con esta perspectiva están D´Andrade (1964), Goodenough (1965), Wallace y Atkins (1960), Schneider (1965), Tyler (1969), Conlin (1972), estos trabajos se construyeron en el marco de la etnociencia, tratando de encontrar esos dominios subyacentes de la cultural.</p><p>A la luz de la lingüística estructural, Goodenough propone una definición mas operativa: <em>A society’s culture consists of whatever one has to know or believe in order to operate in a manner acceptable to its members, and do so in any role that they accept for any one of themselves </em>(1957:167)</p><p>En esta búsqueda de los dominios subyacentes, los antropólogos ya habían reconocido variedad de formas en la que las distintas sociedades humanas agrupaban el color, para ello Berlin y Kay (1969) dan paso a desarrollar una base sólida, para comprender la distribución en relación con los términos de color, un campo dominado por el “relativismo cultural”.</p><p>Son estos últimos, ejemplo, de este enfoque particular de las disciplinas antropológicas, es decir, lo cognitivo. Decía la Dra. Hope, una de mis maestras más queridas en licenciatura, que la antropología es simbólica por sí misma, palabras más, palabras menos, esto, en el marco de la llamada antropología simbólica. Y creo que algo similar aplica para la antropología cognitiva, no existe propiamente una separación entre antropología y cognición.</p><p>La antropología, en sus múltiples enfoques y disciplinas, no deja de ser cognitiva, y creo, el surgimiento de la etnociencia y/o etnometdologia, respondió más a un proceso de identidad disciplinar, entendido, en el sentido de hacerse voz o lugar en el marco de las “ciencias”. Aun así, considero, que propuestas como la de “prototipo” o “búsqueda subyacente”, ha permitido dar un nuevo enfoque a las ciencias antropológicas en el marco de las ciencias cognitivas, es decir, esta búsqueda de mecanismos subyacentes a la cultura.</p><p><strong>Referencias:</strong></p><p><em>Blount, B.G. (2011). A History of Cognitive Anthropology. In A Companion to Cognitive Anthropology (eds D.B. Kronenfeld, G. Bennardo, V.C. de Munck and M.D. Fischer).</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=240f63d66de4" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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            <title><![CDATA[La cognición humana ante el trabajo de Boyd.]]></title>
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            <category><![CDATA[cognition]]></category>
            <category><![CDATA[anthropology]]></category>
            <category><![CDATA[society]]></category>
            <category><![CDATA[culture]]></category>
            <category><![CDATA[scie]]></category>
            <dc:creator><![CDATA[Martín A. Lozano-Nevárez]]></dc:creator>
            <pubDate>Mon, 01 Jul 2024 05:38:21 GMT</pubDate>
            <atom:updated>2024-07-12T04:18:55.124Z</atom:updated>
            <content:encoded><![CDATA[<figure><img alt="" src="https://cdn-images-1.medium.com/max/1024/1*8dxGAcm1qZynzXTfOlIehg.jpeg" /></figure><p>¿Quién soy? ¿De donde vengo? son preguntas que atraviesan el campo científico, filosófico, y teológico. Estas inquietudes como cual adolescente, se gestan en el marco de encontrar lugar ante un basto un universo qué, continuamente se expande, un universo del conocer y saber. Ese acontecer de la ontogenia humana, da paso a buscar particularidades qué nos definan como humanos o, también, nos den cuenta de la cercanía que tenemos con los otros animales. <br><br>En esta continua búsqueda del acontecer humano, las ciencias antropológicas en vinculación con otras disciplinas como: biología, paleo-antropología, genética y arqueología han ido reconstruyendo la historia humana y con ello, la de los parientes filogenéticos. Es decir, estudios comparativos de la biológica y comportamiento humano. <br> <br>En este sentido, para poder explicar por que el ser humano ha desarrollado un comportamiento tan complejo, ha dado paso a la elaboración de diversas propuestas, por un lado, están aquellas de carácter mas nativistas y, otras que apela al complejo proceso cultural. El texto de Boyd (2011) se da a la tarea de revisar detenidamente estas dos propuestas, la de corte más nativista, modularista, para ponerlas a discutir, con el fin de comprender cómo, ambos procesos permiten explicar la particularidad y complejidad del comportamiento humano. <br>La particularidad adaptativa es una de las características más , llamativas, y que lo hacen destacarse al ser humano sobre otras especies animales, inclusive cuando estas pertenecen a la misma familia dentro del árbol filogenético. Muestra de esta capacidad adaptativa es la presencia del ser humano en todos los ecosistemas del globo, desde desiertos al ártico.</p><p>La habilidad del homo sapiens para adaptarse a los diversos entornos globales, se puede explicar bajo el marco de la cognición, entendida como un conjunto de herramientas que permiten obtener información del medio ambiente, procesarla y después generar un comportamiento. Como afirma Boyd et al. (2011) estas herramientas o capacidad cognitiva explican por que el ser humano ha llegado a los extremos geográficos globales. <br> <br>Cada uno de los puntos geográficos en los que se ha instalado el ser humano, implica la existencia de condiciones ambientales diversas y complejas, en este sentido Boyd et al (2011) afirman que ello implicó el desarrollo y adquisición de herramientas, conocimientos e innovaciones cognitivas y sociales. Para explicar operativamente como funcionan lo anterior, se han propuesto una serie de mecanismos, dos de ellos son “inteligencia dedicada” e “inteligencia improvisada”. <br> De manera simplificada la primera se entendería como màs como sistemas procedimientales, secuenciales para el procesamiento de información ambiental. Algo similar al modularismo fordiano, entiendo que existen sistemas específicos para la realización de diversas tareass. Por otro lado, la improvisada, se entiende como menos rigida, y con la posibilidad de reeesponder flexible mente al contexto. Pensémoslo como una sustancia liquida, se podrá adaptar al molde. <br> <br>La primera en términos de Boyd et al (2011) se entiende cómo, una serie de mecanismos de aprendizaje y decisiones especificas a entornos particulares, mientras que,algo sial la segunda más ligada al comportamiento humano, se entiende como una serie de capacidades cognitivas flexibles que nos permiten tener comportamientos adaptativos a entornos diversos. <br>Por otro lado, Boyd et al (2011) propone el “nicho ecológico”, concepto que tiene como premisa que, los problemas generales son difíciles de resolver, en comparación a los especializados. Esto se manifestaría, de manera operativa, en que la mente de los animales está constituida por mecanismos especializados, enfocados en la resolución de “problemas adaptativos específicos”. Para Boyd et al. (2011) está se encuentra inscrita en una perspectiva nativista y modular de la cognición. Entendiendo que estos obedecen a una configuración de entrada, y salida, en relación con la resolución de problemas, enfocados a dominios específicos como podría ser la elección de pareja o buscar comida. <br>Para tener esta capacidad adaptativa fue necesario una segunda innovación evolutiva, para Boyd et al. (2011) esta habilidad permite reducir de manera drástica la adquisición de información para llevar a cabo adaptaciones locales y contingentes. En este sentido, se abre una discusión acerca de la pertinencia explicativa del “nicho cognitivo” contra el “aprendizaje social”. <br>Para Boyd et al. (2011), la hipótesis acerca del nicho cognitivo tiende a sobreestimar como las habilidades cognitivas individuales de los humanos le permiten a los mismos tener éxito en adoptar a entornos diversos. Pues para Boyd et al. el aprendizaje social es una habilidad muy importante. Esto da paso al “nicho cultural”. <br>En este sentido, Boyd et al. (2011) retoman la particularidad de los “inuit” para adaptarse al entorno sobre el cual están asentados, pues como argumentan a través de la revisión de estudios etnográficos, estos dan muestra de la complejidad de las adaptaciones que permiten a cazadores-recolectores en el ártico prosperar. En base a eso señalan que incluso las habilidades cognitivas superiores, bajo las condiciones ambientales del artículo, no serían explicaciones suficientes para entender por qué prosperaron los Inuit. <br>Primero, según Boyd et al. (2011) las propensiones para aprender e imitar, son parte de una psicología evolucionado, y esta depende de la aptitud relativa en ambos modos de comportamiento, sin importar la aptitud promedio de la población. En segundo lugar, es que el entorno puede variar en el tiempo o en el espacio. A medida que las cadenas de imitación se alargan, aumenta la probabilidad de que el aprendiz inicial haya adquirido conocimientos en un entorno diferente al actual. Esto puede deberse a cambios en el entorno o a migraciones a lo largo de la cadena. Como resultado, los imitadores tienen menos probabilidades de adquirir comportamientos localmente adaptativos que los aprendices. La propensión para imitar seguirá aumentando hasta que esta reducción en la aptitud se equilibre con el beneficio de evitar los costos del aprendizaje. <br>En esta perspectiva particular, Boyd (2011) entra en juego la imitación, entendida como esta capacidad de los individuos para crear información adaptativa, que en un primer grado habrá de beneficiar al individuo y a partir de ahí a la población, lo cual sucede a través de lo que llamaría Boyd (2011) como aprendizaje selectivo, acumulación gradual de mejoras y reducción de costos de aprendizaje en la población. <br>Boyd (2011) retoma que existe literatura antropológica sobre el desarrollo infantil, el cual sugiere que niños y adolescentes habrán de adquirir información cultural primeramente a través del aprendizaje de individuos mayores. O, por otro lado, en el juego, los niños practican comportamientos de adulto haciendo uso de versiones de juguete. <br>Para Boyd (2011) la cultura es parte de la biología humana y ha moldeado la evolución humana. Para explicarla existen dos visiones que contrastan, una apela a que somos mamíferos, pero más inteligentes, mientras que la otra perspectiva apela a que es nuestro sistema cognitivo flexible el que nos permite hacer inferencias en diversos entornos. <br> <br> <br> <br><em>Boyd, R., Richerson, P. J., &amp; Henrich, J. (2011). The cultural niche: Why social learning is essential for human adaptation. Proceedings Of The National Academy Of Sciences Of The United States Of America, 10918-10925.https://doi.org/10.1073/pnas.1100290108</em></p><img src="https://medium.com/_/stat?event=post.clientViewed&referrerSource=full_rss&postId=e7b0e79063d2" width="1" height="1" alt="">]]></content:encoded>
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