Image

perdona,

siento si te duele que te vuelva a hablar,

supongo que ninguno de los dos llegó a olvidar.

tú tu camino y yo el mío,

pero ambos nos llevan al mismo lugar.

deseamos el olvido,

pero olvidar no es más que recordar,

o querer volver a empezar.

me esfuerzo por no aparecer en tu vida,

pero siempre vuelvo a ella,

una y otra vez.

tú intentas hacer que lo que pasa no pasa,

pero acabas por ceder.

tendremos que desaparecer para dejar de estar.

Image

ya puedo volver

Solo quería decir que he sanado. Que si estoy pensando en volver a Madrid, es porque por fin he dejado las preguntas a un lado. Ya no pregunto, solo asumo. Asumo que nos quisimos mucho, pero nunca bien. Que nos enamoramos locamente, pero que teníamos que estar separados, que está bien que cada uno siga con su vida. Que no nos debemos nada más que respeto.

Me encantaría que en el día de mañana nos encontráramos por la calle y nos diéramos un abrazo por todo lo vivido, que nos guardemos cariño. Me quedo con lo bonito de la relación, sin olvidar nunca todo lo malo para no volver a tropezar con un calco con distinto nombre. Todo esto ha sido un aprendizaje. Tú ya habías pasado por algo así, mientras que yo no, por lo que me permito perdonarme por los reproches, las lágrimas y la incertidumbre. Siempre supe que no acabaríamos juntos, pero tomar la decisión me costó años de salud mental por el enganche que nos unía.

Ahora ya no tengo miedo. He perdido el miedo a pasear por las calles de mi ciudad, a tomarme un té con un desconocido por el centro de la ciudad y encontrarme contigo.

No me quiero enamorar, pero sí que siento que podría volver a descubrir Madrid de la mano de otras manos y a seguir siendo yo en todos los sentidos sin pensar que tú me podrías ver. Voy a recuperar las calles de mi ciudad con el corazón sano y abierto.

Image

Volver

Empezamos a escribir lo que sea que esto sea. Esta semana cumpliré un año y dos meses en la ciudad y país en los que no termino de encontrarme. 

Lo peor de mudarse a Nueva York es que todo el mundo quiere estar en tu lugar, mientras que tú no eres capaz de encontrar la luz a largo plazo. Unos pocos días buenos siempre dan paso a una ansiedad que decide quedarse asentada en tu pecho durante al menos 48 horas. La ansiedad es como un virus para mí, contra la que lucho activamente desde que aterricé en el aeropuerto de John F. Kennedy un 25 de noviembre de 2022. 

Ahora estamos a 22 de enero de 2024, y lo lógico sería que las cosas fueran a mejor, que me encontrara más agusto y con los pies más en EE.UU que en España, pero no es así. 

Mi última visita a Madrid, la ciudad en la que nací y con la que tengo una relación de amor-odio desde 2018 o 2019, consiguió lo imposible: que me replanteara volver. 

Por primera vez en mucho tiempo volví a verle posibilidades a Madrid. Sentí –y siento, que la ciudad ha cambiado, que es mucho más grande de lo que yo he querido ver, que se van sumando personas a mi vida a las que querría mantener en ella. Desde que empezó la coronavirus, coincidiendo con mi mudanza a Barcelona y con cuando no hacía más que coger el ave puente entre las dos ciudades, no he hecho más que conocer a gente increíble en Madrid. 

He ido consiguiendo que Madrid se convierta en futuro, y no en pasado. 

Nueva York, sin embargo, no es más que presente. Los psicólogos siempre hablan sobre el presente, sobre la importancia de vivir en el presente, pero si no ves futuro, el presente sirve de poco. 

Es muy común tener primeras citas en las que una de las cuestiones clave sea la resencia actual: “te ves viviendo en Nueva York para siempre?” o “¿cuántos años crees que te quedarás?”. Mi respuesta siempre es la misma: no tengo ni idea, puede que me quede 12 meses o 4 años más. 

Me encantaría volver a Madrid, y para mí eso es lo más importante, volver a tener ese sentido de pertenencia con mi ciudad. 

Image

cada vez soy más consciente de que es muy posible que no pueda volver a querer como te quise a ti. me pregunto si te pasa lo mismo ahora que has rehecho tu vida. no quiero engañar a nadie, por eso no me involucro en nuevas relaciones. pocas veces paso de algo momentáneo y, si se alarga, me acabo alejando o haciendo por que acabe pronto.

fuimos la intensidad, lo mejor y lo peor que nos podía pasar. sentíamos miles de emociones cada día, hasta el punto de acabar exhaustos. recuerdo sentirme muchas veces exhausta a tu lado, tanto por lo bueno como por lo malo. la unión del tú y del yo acabó, pero muchas veces me acuerdo de nosotros y me pongo triste. de alguna manera, fui (y sigo siendo) adicta a todas esas emociones. una yonki de lo que vivimos. no consigo arrancar del corazón todo lo que vivimos, ni confiar en que volveré a querer como te quise a ti. dejarlo por escrito, en realidad, me hace bien. no se quiere a dos personas de la misma manera, y supongo que eso está bien.

es posible que hayamos sido el amor de nuestras vidas, aunque no nos lleváramos bien. no estábamos hechos el uno para el otro, pero probablemente no volvamos a querer a nadie como me quisiste tú a mí y te quise yo a ti.

Image

la responsabilidad

Es increíble cómo, aunque ha hayan pasado meses desde el adiós, el sentimiento de responsabilidad perdura.

Aunque ya no seas mi responsabilidad, me sigo sintiendo responsable de ti, de cómo puedas estar. Pensaba que estarías bien, que harías por estar bien, que te rodearías de personas que te hicieran avanzar, como siempre intentaba hacer yo.

La sorpresa ha sido dura. Las redes sociales nos hacen estar presentes en la vida del otro aunque no queramos estarlo, y así es como me enteré yo de que habías seguido tu antiguo camino, el que tanto intenté que dejaras atrás.

Al principio hubo lágrimas. De alguna manera, me sigo sintiendo responsable de ti. Siempre quise que estuvieras bien. Pero esto también me hace ver que nadie se cura si no quiere curarse. Ya no estoy a tu lado, y has elegido aquello que tanto quise que se alejara de tu lado.

Las personas no cambian, ¿o eres tú el que no cambia?

Dejarte atrás ha sido lo mejor que pude hacer. Por suerte, ya no eres mi responsabilidad, y ese sentimiento de protección, tarde o temprano, desaparecerá.

Image

amigo.

todo esto prueba que no somos amigos, que nunca hemos sido amigos. ahora queda más que demostrado que nunca lo seremos. todo lo que hagamos de ahora en adelante tendrá un doble sentido. ya no hay marcha atrás. lo que el destino nos depare, ya se verá. de momento, no te quiero hablar. si coincidimos, fingiremos que somos amigos delante de nuestros amigos, como hacíamos en el pasado. el presente, de momento, no lo quiero imaginar, ni contigo ni sin ti a mi lado.

Image

juntas a partir de ahora

Hoy me ha vuelto a apetecer escribir. Esa necesidad ha regresado a mí. De repente, he sentido lo que tantas veces me movía y obligaba a escribir. Podriamos decir que las cosas ya sí que han cambiado -siempre menciono los cambios- y que, si estoy escribiendo esto ahora, es porque los dos sabemos que el final ha llegado de verdad.

Los simulacros acabaron para dar paso a una nueva realidad.

Al principio era raro. Nadie me enseñó a dejar atras una parte tan importante de mi vida, pero esto no es más que un paso más en mi crecimiento personal. Suena frío, pero creo que es lo bueno que sacamos de este tipo de experincias.

Te querré y nos querremos siempre, pero esto está muerto y tú has sido el encargado de hacérmelo ver. De alguna manera, te he obligado a acabar con todos estos años. No quería aceptar lo que tan cerca de mí estaba y que desde hace tantos meses conocía. Ahora, ya lo tengo claro.

Revisando conversaciones, recuerdo que mi primera despedida vino motivada por la indecisión. Yo no lo entendía, dado que era muy joven y para mí la otra persona era devoción. Pensaba que eso era lo que proyectaba al mismo tiempo. Pero ahora entiendo qué le pudo sentar mal, siendo consciente de que lo he vuelto a repetir y que, seguramente, forme parte de mí.

Mi ‘yo’ de los diecisiete sigue conmigo y eso, aunque suene contradictorio, me reconforta. Seguimos juntas. No quiero perderte. Nuestra esencia es lo que perdura en el pensamiento de la gente.

Llevo demasiado tiempo pensando en lo que será de mí, en lo que quiero hacer, en cuál será mi proximo paso y cómo lo daré. Creo que necesito desconectar y, como he hecho desde hace un mes, vivir en el presente. Y qué lento se pasa el tiempo cuando se vive en el presente…

Poco a poco, voy sabiendo lo que quiero sin pensar en el mañana a todas horas. La ansiedad la aparté cuando salí de Madrid.

La vida, al final, nos va enseñando el camino. Ahora, quiero estar sola disfrutando de lo que llegará, pero también de lo que acabará por apartarse de mi camino. Eso también estará bien.

Lo importante es que mi ‘yo’ de los diecisiete, de los diecinueve y de los veinticuatro se fusionen uniendo lo mejor de cada etapa. También manteniendo lo que nos hace diferentes. Seguimos aquí. Estamos juntas, aquí.

Image

Different eyes

Esto empieza a hacerse un poco cuesta arriba. La fecha se acerca y, pese a que lleve estas semanas actuando como si no pasara nada, creo que sí que pasa. De alguna manera, cierro una etapa de mi vida. Tampoco me voy tan lejos, pero ya no estaré donde solía estar. No pasearé por las mismas calles de siempre cada fin de semana, no me despertaré en la misma cama de siempre. Y viviré cosas que, supongo, todavía ni me puedo imaginar.

Están siendo unos días raros. He intentado hacer vida normal pero, sin haberlo buscado, he recorrido el Madrid de mi infancia que tanto me duele y que, esta vez, sí que dejo atrás. No sé qué pasará en el día de mañana, pero sé que no pasearé otra vez por vuestra calle de casualidad. Tendré el tiempo justo, lo que significa que tampoco podré subir hasta el sexto piso en ese ascensor para ver que, lo que fue y que tan feliz me hizo, ya no está. Eso me alivia, pero también me estruja el corazón. Madrid también sois vosotros dos y, esta vez, me alejo de los años más felices de mi vida indefinidamente. Sé que vivís dentro de mí, pero hacer las maletas no es fácil.

Madrid ha ido cobrando cada vez menos significado físico para mí. Ya solo me queda el corazón de mi familia, la otra parte ya no está. Y los amigos se van.

Me gustaría que Madrid fuera futuro pero, poco a poco, se ha ido convirtiendo en una caja de zapatos y recuerdos.

Image

El día de mañana, mejor

Hoy escribo, sin saber muy bien por qué. Las palabras salen solas, como si llevaran meses o años aprisionadas sabiendo que la fecha en la que se liberarían está a punto de llegar. Y llegó. Casi está aquí. Por fin, me digo. Tanto tiempo esperando este momento, tanto tiempo rechazándolo por el miedo a la nuevo. Pero sabemos que el momento ya se acerca. Lo hueles, y te permito sentirlo. Poco a poco, retomamos el contacto. Hola, qué tal. Nos vemos pronto. Demasiado pronto para ambos, también. Nada está cerrado.  No en el exterior. Tampoco entre nosotros. Hemos ido girando en espiral hacia el día de hoy. Hacia el día de mañana, mejor…