Amigos de Béjar y sus historias

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3/27/2026

Béjar hoy, espejo roto del pasado (1ª Parte)

 Autor: Agustín García Gómez

«No pretende ser este escrito otro estudio preciso y riguroso de las razones de causa que han traído hasta la actual situación económica-social en la que se encuentra desde hace tiempo, la ciudad de Béjar. No es uno más entre los que ya están hechos por otros autores más sapientes, sino un escrito emotivo de sus consecuentes, procurando mantener el rigor y la veracidad, y con alguna que otra pretendida ínfula literaria como derecho del autor.

Que el lector no espere otra cosa, sino recordación y sentimentalidad».

Ha sido difícil iniciar el tema que hoy presentamos, pues todos nosotros –los bejaranos de nacimiento y los de adopción, los bejaranos residentes, los ausentes y los retornados– sentimos negativamente, muy dentro, el retroceso general que sufre nuestra ciudad como resultado de su desindustrialización en los últimos –ya casi cincuenta años o más–. Sus drásticas consecuencias en el deterioro urbano, la reducción de la actividad económica y comercial, y la disminución y envejecimiento de la población son el espejo roto de un pasado más próspero, cuando la ciudad fue destino de una inmigración buscadora de un sustento suficiente y honrado que en Béjar se obtenía. Esta situación actual distancia y aísla a Béjar del desarrollo y la prosperidad general del resto del país.

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Caserío bejarano desde la Cámara Oscura

 

Fue la desindustrialización local la que lentamente acalló a las fábricas textiles que habían sido la fuente del sustento principal durante casi trescientos años, y diseminó a varios miles de trabajadores: unos a la recolocación (los menos), otros a la emigración (los más jóvenes) y los más al desempleo y la jubilación (los de más edad). Además, ha dejado tras de sí un rastro de esqueletos fabriles agarrados a nuestro Río Cuerpo de Hombre, como navíos naufragados incapaces de resistirse al abandono y la ruina. Apagado el «trac-trac» de las máquinas tejedoras, ahora solo se oye el silencio y el ulular de los vientos serranos que se cuelan por los socavones de sus techumbres. Las fábricas ya no huelen a tejidos, ya no huelen a trabajo, ni a esfuerzo y sudor humano. Ya no suenan las sirenas de antaño llamando al tajo a los proletarios bejaranos.

3/20/2026

¿Por qué no tuvo hijos el XII duque de Béjar Joaquín I?

 Autor: Jorge Zúñiga Rodríguez

 

Joaquín Diego López de Zúñiga Sotomayor Castro y Portugal nació en Madrid el 28 de abril de 1715 y recibió el bautismo en la Parroquia de San Andrés el 6 de mayo de 1715. Falleció en su palacio de Madrid el 10 de octubre de 1777. Noble español de la Casa de Zúñiga, XII duque de Béjar y Plasencia, VIII duque de Mandas y Villanueva, XIII marqués de Gibraleón, VIII de Terranova y X de Sarria, XVI conde de Belalcázar, XIII de Lemos, IX de Andrade, XI de Villalba y XIII de Bañares, XVI vizconde de la Puebla de Alcocer. Justicia y Alcaide Mayor de Castilla, Primera Voz de la nobleza de Castilla, Grande de España. Fue además caballero Gran Cruz de la Orden de Carlos IIIcaballero de la Orden de San Jenarocaballero de la Orden del Toisón de Oro, Gentilhombre de Cámara y Sumiller de Corps del rey Fernando VI de España, Ayo y Mayordomo Mayor del príncipe de Asturias, el futuro rey Carlos IV de España. Último miembro de la Casa ducal de Béjar

Así presenta a este personaje la popular enciclopedia libre de la red, wikipedia, cuya última afirmación induce las siguientes líneas.   

 

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Iglesia de San Andrés, Madrid. Lugaressacros.blogspot.com

 

         Fallecer sin descendencia tenía antecedente en el II duque de Béjar, Álvaro de Zúñiga, casado con su tía María de Zúñiga, asunto que se resolvió nombrando heredera a su sobrina Teresa de Zúñiga, hija de Francisco de Zúñiga, marqués de Ayamonte y hermano de Álvaro, asegurando así la fusión de los títulos con el apellido como lo había dispuesto en 1397 el fundador del mayorazgo. El caso de don Joaquín fue distinto porque al parecer el linaje había perdido la cohesión, y el título de Béjar (el más importante como que representaba a los parientes mayores del clan) fue contendido en pleito por una adinerada sobrina que llevaba el apellido en tercer lugar, por línea paterna.

3/13/2026

La mujer en bejarano verso

 Autor: Iván Parro Fernández

 

Hace unos días se ha conmemorado en muchos lugares el Día de la Mujer, y por ello en esta ocasión quisiera compartir con los lectores de este blog algunas ideas, apreciaciones y visiones sobre la mujer bejarana escritos en verso.

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La primera apreciación que nos gustaría destacar la encontramos La Bejarana, zarzuela que fue compuesta en 1924 por los maestros Francisco Alonso y Emilio Serrano, con letra original de Luis Fernández Ardavín. En su letra se transmite la imagen de una mujer bejarana emocional, sensible, dolida, triste y muy apenada porque aquella persona a la que quiere o con la cual desea estar se marcha a la guerra y no puede hacer otra cosa más que llorar y sentir pesadumbre por ello: “Bejarana no me llores/ porque me voy a la guerra”, dejando más adelante un pequeño lugar para la esperanza, para la ilusión, tal y como leemos en los últimos versos de la canción: “Escuchando cada moza/ suspira y solloza/ llena de aflicción/ si el amor se va/ nunca su ilusión./ ¡Volverá!”. La bejarana es una mujer paciente y esperanzada que puede vencer las adversidades y los problemas de distinto tipo que se puedan presentar.

3/06/2026

Mayorazgos y capellanías de los Muñoz de Aguilar en Béjar (4ª Parte y final)

Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto.

De Catalina Muñoz de Villaseca a los vizcondes de Huerta

        Tras agotarse las ramas de los dos primeros bisnietos del fundador, al mayorazgo de los Muñoz de Aguilar acceden los miembros de la rama femenina, la que había comenzado en Catalina Muñoz de Villaseca. En su relación de descendientes y consortes comprobamos la incorporación de individuos de muy variados orígenes geográficos pero siempre con el componente noble y religioso exigido —aunque fuera de manera tácita— en las escrituras fundacionales. Así, durante cuatro generaciones, todos los varones de esta nueva rama van a ser regidores en Barco de Ávila o en Salamanca, y caballeros de la Orden de Santiago. Incluso una de las consortes, Estefanía del Vado, lucía el hábito santiaguista y se la conocía como la Comendadora del Barco.  El patrimonio se vería enriquecido por bienes provenientes de los distintos lugares de origen: Barco de Ávila, Rágama, Salvatierra y la ciudad de Salamanca. Tras el enlace de Catalina con Diego López de Moreta el apellido de él se convertiría en prioritario, incluso cuando el bisnieto de ellos reivindicara y consiguiera el mayorazgo de los Aguilar. Era el año 1671 y él mismo se intitulaba así en una carta dirigida al duque de Béjar:

 

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Capilla de los Aguilar en la iglesia de San Juan Bautista de Béjar

 

Creo es mi obligación el participar a V.ex. que he sucedido en la casa de los Muñoz de Béjar, y porque hallándome su descendiente me había dado el título honroso de menor criado de V.ex. con más razón de no estimarlo hoy, y así suplico a V.ex. que habiéndolos de esta casa y ella misma recibido tan particularmente honra de V.ex., sea servido continuarlas en mí, y espero merecerlas de V.ex. suplicando a Nuestro Señor guarde a V.ex. largos y felices años.

Salamanca a 2 de septiembre de 1671.

Menor criado de V.ex. que besa sus pies

Don Diego de Moreta Muñoz de Aguilar[1].

 

2/27/2026

Mayorazgos y capellanías de los Muñoz de Aguilar en Béjar (3ª Parte)

        Autor: Óscar Rivadeneyra Prieto

        A punto de finalizar el siglo XVI, el día dos de octubre de 1598, Francisco Muñoz de Aguilar redactaba en su casa de Béjar el testamento bajo cuya ordenación moriría. Indicaba en primer lugar el deseo de «que mi cuerpo sea sepultado en la iglesia del monasterio de San Francisco en la capilla que fundó y dotó Juan Muñoz alférez, mi bisabuelo, que Dios tiene, junto a la sepultura donde está Juan Muñoz de Aguilar, mi padre»[1] y declaraba como heredera universal de todos sus bienes, vínculos y mayorazgos, a su hija Catalina Muñoz de Aguilar, tenida con su esposa María Maldonado. 

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 Calleja del Balconcillo de la Médica

        En Catalina —obligada a casarse con su primo Pedro de Cepeda como indicamos en el artículo anterior— convergería un patrimonio derivado de distintas herencias, tanto de ascendientes como de descendientes, y entre el que destacaba el mencionado pozo de nieve de Piornal y las casas en Béjar. En su matrimonio concebiría tres hijos, Juan, Francisco y Catalina, que irían alternándose en la sucesión de los mayorazgos hasta que la línea se quedó sin descendencia. Esa línea de primogenitura se había mantenido en la titularidad del vínculo desde su fundación, pero a partir de esa fecha tendría que retroceder a la de Diego de Aguilar, otro de los nietos de Juan Muñoz alférez (ver árbol genealógico). El nombre de Diego se repetiría en tres generaciones seguidas de esta rama cuyos protagonistas habían seguido acaparando patrimonio propio y fundado nuevos mayorazgos. El segundo de ellos, conocido como el licenciado Diego Muñoz de Aguilar, en aras de la no dispersión de sus bienes, conminaría a tres de sus hijos —Juan, Martín y Francisco— a renunciar a toda su herencia en beneficio del hijo mayor, llamado, cómo no, Diego. Los tres hermanos obedecieron. En la escritura redactada en 1622 se explicita el espíritu que regía la fundación de estos mayorazgos: