Te busco en los espacios
abiertos de la ciudad
donde el viento hace bailar
las hojas de los árboles caídas
sobre el asfalto. Yo no estaré
aquí siempre pero sí mañana,
por si decides venir a verme.
Si lo haces y te quedas un rato
a mi lado, sonriendo en silencio,
y mientes para protegerme y
prometes que todo va a salir bien,
yo te creeré, cerraré los ojos
y te creeré con todas mis fuerzas
y pronto saldremos de aquí
y me llevarás lejos,
donde nadie pueda alcanzarnos,
ni hacernos daño, ni buscar
en tus manos o en las mías
una sola brizna de paura.