viernes, noviembre 30

Manila

¿Cuál es tu oficio?
Artificiero.

Pero no hay tantas bombas
que desactivar. ¿Qué haces
el resto del tiempo?

Mirar fijamente al detonador.

viernes, noviembre 23

Quién va a regar el ramo cuando pare de llover


Sólo somos mar
y la certeza de los días
que no olvidaremos,
el latido de la ciudad
que nos habita,
la respiración agitada
de sentirnos vivos,
las coordenadas precisas del lugar
en el que nos enamoramos
por vez primera.

Sólo somos mar
porque nuestra piel
está recubierta de una
coraza de salitre
y cuando te beso
siento tan intenso ese sabor
que no puedo evitar
morirme de miedo.

Tú dices iré
pero no basta,
(es el océano quien domina
la tierra y no al revés).
El nordés barre la superficie del mar
hasta alcanzar la orilla.

Me habría desprendido de ti
antes de que la luz del sol
lamiera tus perfiles
si hubiera tenido huevos.  
Y te habría dejado marchar
mientras escuchaba
una y otra vez
quién va a regar el ramo
cuando pare de llover.
Entonces nadaría por las mañanas
para intentar olvidarte
y pasaría las tardes
bebiendo cerveza
y echándote de menos.
Y miraría el mar para verte.
Y miraría el mar.

Sólo somos mar
y amanecer,
la primera página de una novela
de Lobo Antunes, ese momento
del día en el que nos mentimos
creyéndonos invencibles,
el corazón cansado de batir,
el grito de un suicida
en mitad de la noche,
un taxi libre al acecho
que recorre lentamente
las avenidas del centro,
los restos del naufragio.

Sólo somos mar
y algunos mapas,
la algarabía de la fiesta,
una película mientras llueve,
el nacimiento de un hijo,
un poema de Karmelo Iribarren
(cualquiera),
el significado preciso
de ciertas palabras.




domingo, noviembre 18

Nápoles

Te busco en los espacios
abiertos de la ciudad
donde el viento hace bailar
las hojas de los árboles caídas
sobre el asfalto. Yo no estaré
aquí siempre pero sí mañana,
por si decides venir a verme.
Si lo haces y te quedas un rato
a mi lado, sonriendo en silencio,
y mientes para protegerme y
prometes que todo va a salir bien,
yo te creeré, cerraré los ojos
y te creeré con todas mis fuerzas
y pronto saldremos de aquí
y me llevarás lejos,
donde nadie pueda alcanzarnos,
ni hacernos daño, ni buscar
en tus manos o en las mías
una sola brizna de paura.

domingo, noviembre 11

Que me cunda el pánico


Que me cunda el pánico y la tormenta
arrecie en la tarde que es leer y follar
y el pecho hecho jirones, la brecha
donde escondía las palabras y el viento,
la sangre manando a borbotones
y arcilla sus caderas en las que verter
lágrimas o petróleo, el vestidor donde
guardaba los disfraces de quien no era,
en su boca mi nombre cuando temblaba,
un acorde menor y todas las noches para
acariciar cicatrices, mío el tiempo que le sobra;
si éramos algo, usted y yo, si éramos algo
parecido al mar, a una sonrisa o viajar al sur.  



domingo, noviembre 4

Odesa

Ahora que miro en silencio
como las gotas de lluvia
se estampan contra el cristal
de la ventana y que no tengo
prisa para nada porque
los ríos y las tardes
se han detenido para mí
un poco, cierro los ojos
y pienso en ti y quisiera
que supieras que
bajo las uñas
te llevo siempre.

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