Uno pude pensar que en política los momentos difíciles los
constituyen las derrotas electorales. Que en ese sentido la peor circunstancia fue
allá en el frío invierno del 2009. Y no. Incluso porque la derrota también está
envuelta en el halo de la epopeya. Pero las tragedias como la ocurrida esta
semana no tienen un gramo de romanticismo. Se han truncado vidas y familias.
Son la expresión más clara que una política pública, la de transportes en este
caso, ha fracasado. No en su conjunto, no es "el transporte
homicida", como ridículamente planteó Pino Solanas en La Nación. Otros
ramales de ferrocarril, no han tenido accidentes como el Sarmiento, aunque no
sean muy buenos los servicios que prestan. Pero una acumulación de errores mancha un
proceso que busca mejorar la vida de las personas. Y no es simplemente la corrupción, porque eso
eximiría la necesidad de redefinir una política y nos remitimos otra vez a la
búsqueda de impolutos. Supongo que podemos esperar de la justicia condenas
penales a quienes les corresponda, pero eso no cambiará la situación global. No
es tampoco, aunque me distancie de algunos amigos, privado vs. estatal: con
este esquema la administración estatal repetirá los errores
Nicolás hizo un excelente post en Artepolitica. Algunas cosas ya están dichas allí, pero repetiré algunas sin temor al plagio.
- La conflictividad actual no es al del 2003. Sobran los
hechos para reconocer que los actores y las situaciones han ido mutando en este
período. Es, en parte, otro país y es también otro mundo. Para decirlo más concretamente,
hay otros intereses por afectar, caso contrario, los avances serán cada vez más
imperceptibles.
- El 54% fue la llegada, no la partida. Un porcentaje de
esos votantes (¿el 15%?) al día siguiente ya estaba criticando al gobierno, porque
no siente que su voto lo haga responsable ni de las acciones de aquel, y ni siquiera
que le deba alguna lealtad. Por eso es bueno comprender que con un gran
esfuerzo, con muy buenas políticas se llegó allí, pero que ahora, como bien
dice Nicolás en su post, la sociedad quiere más y le va a pedir al que hasta
ahora le dio respuestas y no discursos. Es muy bueno que eso pase, porque al
fin de cuentas de eso se trata gobernar.
Son las nubes luego del sol de octubre. Pero a no engañarse,
en nuestros países la política siempre se genera bajo cielos nublados.

