Luis Rosero M.
La guerra desatada por EE.UU. e Israel contra Irán ha generado una serie de efectos en la economía mundial y del país, provocando impacto en algunos indicadores y variables macro y microeconómicas. Los efectos principales tienen que ver con la variación del precio internacional del petróleo y derivados que inciden directamente en los costos de algunas actividades económicas y en la canasta de consumo.
Ha transcurrido más de una semana del conflicto bélico provocando un aumento en el precio internacional y restricciones al suministro de petróleo. En EE.UU., el aumento del precio del petróleo impacto en el precio de la gasolina. Para Ecuador, el WTI referencial del petróleo ecuatoriano, tuvo un alza que, al 6 de marzo, alcanzó cerca de 92 dólares el barril, una subida de 14%. El precio del viernes 27 de febrero había cerrado en $ 67.39 según datos del Banco Central. Hoy, 9 de marzo, el precio del crudo se disparó llegando a más de $ 101 dólares el barril. Así se ha iniciado una subida, no vista desde 2022, que durará cuanto más continue el conflicto y que podría ascender mucho más si sigue el cerco del estrecho de Ormuz.
El impacto del aumento del precio del barril de crudo, en el país, afecta, a nivel microeconómico, a los precios de los combustibles. La incidencia en éstos depende del sistema de bandas que fija mensualmente Petroecuador. Para el cálculo de los precios, se considera el precio internacional del petróleo WTI, costos de importación y margen de comercialización para el caso de la gasolina extra y eco. El precio se ajusta con límites de 5% máximo de alza y a la baja de hasta 10%. El precio se establece, para estos dos combustibles, el 12 de cada mes. Para el 12 de enero, la gasolina extra y eco, se fijaron en $ 2.67 dólares por galón, el 12 de febrero aumentó a $ 2.736, o sea, 9 centavos más. El 12 de marzo volverá a subir a alrededor de 5% como máximo. Estos dos combustibles casi ya no tienen subsidio. Estas dos gasolinas son las que se usan principalmente para el transporte liviano privado y transporte público. En cambio, la gasolina super premium (95 octanos) esta liberada su precio y varía mensualmente en base al costo internacional del petróleo, los costos de transporte, almacenamiento y un margen de comercialización. Esta gasolina el 12 de marzo tendría un alza de al menos de 20%. Este combustible lo utilizan los vehículos de alta gama. Los ataques a instalaciones petroleras y de suministro de Irán por parte de Israel y de Irán a sus vecinos que tienen instalaciones petroleras como las de Barein, Arabia Saudita y otros lleva a pronosticar que el precio del petróleo podría llegar hasta 150 dólares el barril.
El precio del diésel, se calcula con el costo del WTI, costos de transporte, almacenamiento, comercialización y tributos. Se ajusta también bajo el sistema de bandas. El precio del diésel, el 12 de enero fue de 2.71 el galón, el 12 de febrero bajó a 2.70. El 12 de marzo aumentaría alrededor del 5% como máximo. Además, los precios internacionales del diésel están aumentando más rápido que el de la gasolina. Mientras ésta aumentó 47 centavos de dólar (16%), desde el comienzo del conflicto, en cambio, el diésel subió 84 centavos (22%) llevando el galón a $ 4.60 dólares. En consecuencia, el alza del diésel va a ser de mayor impacto que el de la gasolina. En Ecuador al aumento será principalmente en las industrias que utilizan diésel 2 y premium como la agrícola, pesquera, acuacultura, petrolera, empresas de consumo masivo, construcción, papelera, de cerámica, transporte pesado y público. Un impacto directo va a tener el transporte público que verá incrementado sus costos que, consecuentemente, tendría efecto sobre los pasajes urbanos, interprovincial y provincial que en su mayoría usa diésel. Estas industrias verán aumentado sus costos que finalmente se trasladan a los distribuidores y al público en general. A nivel internacional, la industria camaronera y pesquera aumentará sus costos. En el caso de las exportadoras de camarón, además del 10% de arancel deben adicionar 3.78% de derechos compensatorios de subsidios que deben pagar por sus exportaciones a EE.UU. tendrán que cargar a sus costos el alza del diésel con lo cual pierden competitividad frente a los otros exportadores del crustáceo. La ventaja es que el Ecuador negoció un Acuerdo de Comercio Reciproco con ese país, que según el gobierno se firmaría el 13 de marzo. Según el ministerio del ramo, de lo que se conoce hasta el momento, el 33% de sus exportaciones agropecuarias estaría exonerado que incluyen camarones, flores, arándanos, aguacates, piñas, banano, plátano, mangos, café y cacao en grano y procesado, lomos de atún, pitahaya, yuca, malanga, jengibre, uvillas, palmito, banano y plátano procesados, oro, cobre, plomo y otros.
Entre los efectos macroeconómicos esta los ingresos por petróleo que incide en los ingresos no tributarios del Presupuesto del Estado de 2026. El precio promedio que se utilizó en este, para el cálculo de los ingresos petroleros, fue de $ 53.50 y una producción diaria de 453.424 barriles. Si sube el precio por arriba de este nivel, dichos ingresos aumentarían, pero hay que considerar el castigo que tiene el crudo ecuatoriano y los derivados que importa. El crudo Napo, que son el 37% de las exportaciones, tuvo un castigo de $ 16,50 en lo que va del 2026. En cuanto a los derivados, el país importa principalmente diésel premium y para el sector automotor, nafta de alto octano (para la producción de gasolina), gas licuado de petróleo (GLP), y, en menor proporción combustible para calefacción y otros lubricantes. En 2025, las exportaciones de petróleo alcanzaron 119.13 millones de barriles que representó 6985 millones de dólares y en derivados 764.2 millones. La producción nacional de derivados fue 110 y la importación alcanzó 50.5 millones de barriles respectivamente. Si suponemos que se exportará algo similar en 2026, tendríamos 119 millones de barriles de crudo – 50 millones de barriles de derivados importados lo que significa que el saldo neto en barriles sería solo el 42% del total de barriles exportados. En consecuencia, los ingresos petroleros netos del país sería el 42% del total de barriles exportados multiplicado por el precio WTI.
En síntesis, el alza del precio del barril de petróleo aumentará mensualmente el precio de las gasolinas extra y eco, pero con un límite del 5% al alza por el tope de la banda, que usan principalmente el transporte liviano privado y parcialmente el público. En cambio, el aumento del precio del diésel impactará al alza mensualmente, pero con un tope de 5% de la banda, a las industrias diésel 2 y premium como la agrícola, pesquera, acuacultura, petrolera, empresas de consumo masivo, construcción, papelera, de cerámica, transporte pesado y público. El pasaje del transporte urbano, intercantonal e interprovincial podría aumentar si los transportista trasladan el incremento del costo al pasajero dependiendo de las decisiones que tome la autoridad provincial y nacional. También al verse afectada la industria de consumo masivo por el alza del diésel habría la posibilidad de traslado al consumidor. En suma, podría haber aumento del costo de la canasta básica conduciendo a presiones inflacionarias. Los exportadores de camarón y pescado se verían afectado por el alza del diésel y perderían competitividad. El estado podría mejorar sus ingresos netos petroleros lo cual podría contribuir a disminuir el déficit fiscal.