Los pasos que no dimos
nos siguen cada noche.
Se arrastran por la casa
y tiemblan en el suelo.
No saben del olvido
ni aceptan la distancia.
Se enredan en mis sueños
y lloran en mis manos.
Quizás eran promesas,
quizás eran futuros,
quizás eran raíces.
Pero hoy son solo sombra
que vuelve sin aviso,
que nunca se disipa.
Comentario:
Este poema es una elegía íntima a lo que no se vivió, a las decisiones no tomadas, a los «quizás» que nunca llegaron a florecer. La imagen de los pasos que se arrastran por la casa sugiere la pesada carga del arrepentimiento. Las sombras, como metáfora del pasado, se convierten en fantasmas persistentes que habitan el presente. Las promesas no cumplidas, los futuros no compartidos, y las raíces que no crecieron componen una reflexión profunda sobre el peso emocional de lo que no fue. Este texto nos invita a pensar que no siempre duele lo perdido, sino también lo que nunca se alcanzó a tener. Es una presencia ausente que se vuelve cotidiana.
14/11/25 j.ll.folch
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