


Del Tezontle al Pecado Capital de la escritora Cristina de la Concha
Si consideramos al escritor Petronio Arbiter, árbitro de la elegancia y secretario del emperador Nerón germánico, y su novela El Satiricón, de la antigua Roma, considerada como el primer ejemplo de cómo se escribe un relato, una leyenda, una novela. El arte de contar se reduce a escribir desde el punto más sobresaliente de la historia del relato, es decir, señalar el clímax de lo que contamos e ir poco a poco desarrollando ese clímax hasta su agotamiento del suceso sin disminuir el alto nivel de constante sorpresa para los lectores: el arte de la «in medias res», cosa ésta que vagamente los libros de retórica de toda Europa anuncian y la crítica y los críticos de literatura a lo largo de los siglos han debido explicar con buena inteligencia primero, y hasta la ambigüedad inaudita después.
( De ahí la confusión y lucha de escuelas en todo el mundo en busca de nuevas definiciones modernas del cuento, el relato, la novela; y en especial la entrega de los premios Nobel de literatura desde el siglo XX y parte del XXI ).
En el libro de cuentos Del Tezontle al Pecado Capital de la escritora Cristina de la Concha, su forma de contar literariamente se ciñe a este antiguo dictamen y original romano, ya que mantiene esa lucha con el leguaje estricto y elegancia de la frase española actual; y logra también, entretenernos en sus variados temas de significación humana y tratamiento sicológico moderno y artístico.
Ya los filósofos del racionalismo entre ellos Renè Descartes, y los racionalistas ingleses en su época de gloria nos había propuesto el cómo pensamos y el cómo sentimos los seres humanos para liberarnos de las ataduras religiosas y éticas de la edad media, y aquí un dato no menos importante, que, hasta la revisión en el siglo XIX, se libera a la mujer desde la literatura con la novelística europea, esencialmente y en su temática específica del «adulterio», señalada en las temáticas en casi todas las novelas de los grandes autores occidentales ( Madam Bobary de Gustav Flaubert, En busca del tiempo perdido de Marcel Proust, Balzac, Zolà, etc., piénsese lo que usted quiera inteligente lector sobre el » adulterio» como liberador de las costumbres burguesas provenientes y heredados de los signos aristocráticos europeos ).
En Mèxico, durante los años 9O del siglo XX, Edmundo Valadés y en la primera página de su revista El Cuento, nosotros, los talleristas de aquélla época, deliberábamos, junto con don Edmundo, la lectura de las definiciones del arte de escribir cuentos de los diversos autores publicados en la revista, sin que pudiéramos nosotros, los talleristas, ofrecer una solución definitiva de éste arte. Mas, ¿Qué és una novela sino una serie de relatos y descripciones perseguidos por el tiempo, y ¿qué és un libro de cuentos? sino, contrario al anterior, mas que una serie de relatos evadiendo los incómodos rigores de ese tiempo.
La escritora Cristina de la Concha con su libro de cuentos Del Tezontle al Pecado Original, tiene para ustedes lectores como lo significa el título de un libro famoso de don Edmundo Valadés: » La muerte tiene permiso «, el mismo permiso pero de la palabra…
Juan Cú, Presidente del Consejo Nacional de Escritorees Independientes (CNEI) 2O25.



















































































































