El distinguido y muy respetado profesor José Antonio Ferrer Benimeli (Huesca, 24 de marzo de 1934) es un sacerdote jesuita español, licenciado en Filosofía y Letras e Historia (Universidad de Zaragoza) y uno de los mayores conocedores de la historia de la masonería española. Es profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza y dirige el Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española. Desde 2002 es académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
En su libro La Masonería (Alianza Editorial. 2001. Madrid) dedica una pequeña sección a «Las logias Lautaro», donde puntualmente se refiere a «Francisco Miranda». Su lectura anima a reseñar lo siguiente:
Hace pocos días haciendo tareas de revisión y limpieza de los libros de la Biblioteca Andrés Eloy Blanco que está bajo el cuidado de las logias hermanas Derechos Humanos No. 162 y Deberes Humanos No. 237 de la ciudad de Mérida, conseguí en un libro que me llamó la atención, una dedicatoria muy especial que confirmó la existencia de un triángulo masónico en Santa Bárbara de Zulia durante los años 60 del siglo pasado.
El referido triángulo llevaba por nombre «Faro del Catatumbo», nombre evocador por el portento de luz que se despliega en el Sur del Lago y que ilumina buena parte del occidente nacional.
El martes 17 de febrero de 2026 se produjo un evento celeste relevante para nuestras vidas: Un eclipse solar anular, o ‘anillo de fuego’, que ocurre cuando la Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol, pero no logra cubrir por completo el disco solar lo que deja visible un resplandor circular en los bordes.
La duración máxima de la fase de anularidad fue de 2 minutos y 20,9 segundos. Este evento forma parte del ciclo Saros 121, una serie histórica que inició en el año 944 d. C. y que tendrá su final en junio de 2206. Este fue el número 75 de dicha secuencia.
Aunque algunos académicos prefieran hablar de «autoritarismo competitivo», liderazgo megalómano, «populismo autoritario de derecha», «neomonarquismo” o «sultanismo», lo cierto es que hay síntomas claros de un fascismo emergente en los Estados Unidos. Todavía no hay un «partido único oficial» que reemplace al sistema de partidos y tampoco la «abolición total de elecciones». No obstante, las próximas once características corresponden a un fascismo cada vez más en alza.
Jano bifronte, capilla de Saint-Vulphy, siglo XVI, Rue (Francia)
«Es un día especial porque se celebra el comienzo de la nueva vida, de la luz, de la conexión con Dios»
El Solsticio de Invierno significa que astronómicamente el Sol se encuentra a la mayor distancia angular negativa del Ecuador celeste. Astrológicamente, el solsticio se define como la época temporal en la que el sol se encuentra en uno de los dos trópicos, en Cáncer o en Capricornio.
En diversas culturas el solsticio representa la lucha del hombre en contra de la oscuridad, el «Sol Invicto», la prevalencia del Sol sobre la Noche, ya que es el inicio del retroceso de la oscuridad sobre la humanidad y el renacer de la vida adormecida en la época del frío.
La tríada “libertad, igualdad y fraternidad” está integrada por conceptos que, puestos en equilibrio, definen el ideal de la convivencia humana. Por eso no es lo mismo considerarlos juntos, que separados.
Sin conciencia y responsabilidad estos conceptos muy bien pudieran descomponerse en sus contrarios defectuosos: Libertinaje, desigualdad y egoísmo, es decir: caos, violencia.
«Libertad, igualdad y fraternidad» es el lema oficial de la República Francesa y de Haití, que surgió durante la Revolución Francesa. Libertad se refiere a las libertades individuales, igualdad a la igualdad ante la ley y el fin de los privilegios, y fraternidad a la unidad y solidaridad entre los ciudadanos. El lema se convirtió en el oficial de Francia en 1848, desapareció temporalmente y fue reinstaurado en 1880.
«Libertad, igualdad y fraternidad» es también el lema universal que distingue a la orden de la escuadra y el compás, que la hizo suya después de 1848.
Este lema tripartito y republicano tiene, sin embargo, un origen religioso, cristiano, como muchos otros pilares de la cultura occidental. Fue el sacerdote francés, teólogo, pedagogo, escritor y arzobispo de Cambrai, Fénelon (1651-1715), el primero en unir los conceptos de Libertad, Igualdad y Fraternidad, en su obra más célebre, “Las aventuras de Telémaco” probablemente publicada en 1699. A partir de citas bíblicas, intentó condensar la doctrina cristiana en una fórmula, casi un siglo antes del estallido de la Revolución Francesa de 1789.
En nuestros días estos principios se encuentran recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas y en muchas constituciones nacionales.
Para orientar correctamente nuestra “brújula de viaje”, es importante observar que la libertad es siempre una adquisición individual, interior, independiente de la libertad externa que otorga el sistema jurídico. La libertad es esa virtud que tenemos cuando obramos de acuerdo a nuestros principios, ideales y convicciones, buscando lo mejor de sí. Que la igualdad descansa en el principio de la identidad fundamental de todos los seres y que la fraternidad es la suma, complemento y equilibrio de las dos primeras.
La calidad de hombres libres, iguales y fraternos, sin ataduras generadas por los vicios o el fanatismo, nos permiten buscar y encontrar la verdad en nosotros mismos y en nuestros semejantes.
En el mes de agosto de 2025 la administración Trump ordenó el despliegue de una flota militar compuesta por cruceros con misiles, al menos un submarino nuclear, tres destructores, aviones espía y aproximadamente 4000 marines en aguas internacionales del Mar Caribe, próximas a Venezuela, supuestamente para impedir el narcotráfico hacia los Estados Unidos.
Esta situación, al tiempo que genera mucha angustia por las terribles consecuencias de una confrontación violenta, también despertó la esperanza de los venezolanos que consideran que la vía electoral se agotó para «desplazar al tirano» y que, en su lugar, la presión norteamericana resulta clave sin importar los costos.
El general Della Rovere es un personaje que el periodista italiano Indro Montanelli (1909-2001) tomó de la vida real y que su compatriota, el cineasta Roberto Rossellini (1906-1977), llevó a la gran pantalla en 1959.
Montanelli, que presenció el colapso del régimen fascista en septiembre de 1943, terminó detenido y condenado a muerte por los alemanes. Salvado “in extremis”, salió de la prisión de San Vittore (Milán) por intercesión del cardenal de Milán Ildefonso Schuster, ayuda que sólo conocería muchos años después, gracias a uno de sus lectores. De esta dura experiencia extrajo los elementos centrales para escribir uno de sus más famosos “Incontri”, pequeños retratos de personajes, en el que develó la extraña historia del general Della Rovere.
Por “ambición” se entiende el deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama. Etimológicamente se origina en el término latino “ambitio”, que significa “dar vueltas”, “circundar”, tal como lo hacían los candidatos a un cargo en la Roma antigua, para solicitar votos. De la misma familia encontramos términos como “ambiente”, que viene de “rodear”, “alrededor”; y términos como “ambages”, “ambiguo”, “ambulancia” y “sonámbulo”.
La idea federal se asienta en la tradición hispánica de organización social y política, previa al nacimiento de la república, aunque se transformó después de la ruptura del nexo colonial adoptando las formas de la modernidad política republicana. Hoy nos interesa aproximarnos a su esencia, desde el registro histórico realizado por Caracciolo Parra Pérez (1888-1964), quien fue un destacado abogado, historiador y político, encargado en dos oportunidades de la Presidencia de la República, diplomático y autor de una valiosa obra histórica.
Es ampliamente compartida la apreciación de que la obra histórica de Caracciolo Parra Pérez se distingue por su esfuerzo de “situar la evolución venezolana en el marco de la historia universal” (Lovera de Sola, 1997). Para Ramón J. Velásquez, la perspectiva histórica de Caracciolo Parra Pérez se encuentra delimitada por su modernismo, amplitud, sincretismo, el énfasis en los hombres y sus ideas, el interés de provocar la polémica y la búsqueda de la objetividad. Parra Pérez también buscó desarrollar una mirada histórica equilibrada y destacar la angustia de los venezolanos por vivir en libertad (Velásquez, 1971). También se ha dicho que la perspectiva histórica de Parra Pérez se distingue por su universalidad filosófica, riguroso método y la robustez, corrección y elegancia del estilo (Díaz Sánchez, 1960).